Reseña: SAMAVAYO.- ‘Payan’

Con las turbinas del fuzz a toda máquina, SAMAVAYO construye el que posiblemente sea su álbum más pesado, más progresivo y rabioso de toda su existencia. Con una actitud punk en alguna de sus canciones, el trio complementa sus embestidas desérticas. Mas de veinte años en la carretera y siete discos a sus espaldas, son un aval que les permite poder experimentar con nuevas vibraciones para sus canciones. Manteniendo el espíritu oriental en alguna de ellas (no en vano ‘Payan’ significa ‘fin’ en persa), su descarga desértica se engrandece con fantásticos arreglos y melodías, con las que consiguen fascinantes canciones. Un álbum con una magnífica producción y de alguna forma, diferente a sus predecesores, y en el que la aportación de grandes nombres como Igor Sydorenko (Stoned Jesus), Tommi Holappa (Greenleaf, Dozer), Nick DiSalvo (Elder) y Willi Paschen (Coogans Bluff) supone un plus de calidad y versatilidad en sus temas. Versando sus canciones sobre «el final» en términos de contenido en su nuevo álbum. El fin de lo malo, de lo bueno, el fin de la humanidad, el fin de la forma en que tratamos a nuestro planeta. Se trata de la destrucción de nuestro planeta, división, racismo, codicia, explotación, guerra, aislamiento, soledad. Pero todo fin significa al mismo tiempo un comienzo, un nuevo comienzo en el sonido de una banda ya veterana y asentada, que con ‘PAYAN’ parece haber encontrado su propio sonido.

SAMAVAYO son: Behrang Alavi (guitarra y voz), Andreas Voland (bajo, órgano y voz) y Stephan Voland (batería, percusión y voces)

‘PAYAN’ está disponible vía Noisolution.

Con la colaboración de Nick Di Salvo, ‘Afghan sky’ se contonea entre melodías vocales y un sonido difuso con el que los alemanes golpean en tu cara. Su sonido alternativo va mutando sin perder su verdadera vocación. Desde momentos pegadizos, a riffs difusos que nos recuerdan el espíritu desértico de la banda, el tema parece nacido de los 90’s. La marcada línea de bajo dirige un tema en el que la guitarra se luce con soltura en una combinación bastante atractiva y peculiar. 

Empapado de fuzz ‘Shot shot shot shot’ con la colaboración de Tommi Holappa, refleja el lado más arenoso de SAMAVAYO. Fuzz desértico ejecutada a gran velocidad y nuevamente la cuidada combinación de estribillos y coros conforman un corte de Stoner ortodoxo. A la vieja usanza los alemanes resultan completamente efectivos. Por la vía directa, el tema abofetea al oyente con un carácter melódico, pero sin renunciar a sus riffs pesados y compactos. Siete minutos dan para mucho en una banda tan versátil como SAMAVAYO, y el tema contiene también momentos humeantes en los que la banda baja la intensidad. Un descenso que sirve para tomar impulso y activar nuevamente las turbinas del fuzz.

Igor Sydorenko, el guitarra de los ucranianos Stoned Jesus, deja su impronta en ‘Payan’. Un corte aromatizado con fragancias orientales que se incorporan a su descarga difusa. Cantando en persa el trio construye un corte lleno de exóticas vibraciones que beben de la tradición iraní, para fusionarse en un mestizaje de carácter progresivo que acaba por funcionar. Mas psicodélico que los cortes precedentes, el corte no pierde el ritmo en solo instante.

‘Transcend! Exceed’ se desenvuelve entre riffs difusos y esas melodías atractivas que tan bien sabe desarrollar la banda. Un gran trabajo de bajo lleva el tema en volandas dejando una importante estela de fuzz a paso. Una forma de salirse de los cánones del Stoner más ortodoxo, con giros constantes, devaneos de instrumentos y una base rítmica vivaz completan un corte sólido y bien construido.

Desarrollándose entre atmósferas psicodélicas ‘Prophecy’ baja la intensidad para mostrarnos un entorno ensoñador en el que la música de SAMAVAYO fluye con naturalidad y sosiego. Los efluvios lisérgicos acompañan acolchadas melodías vocales. El tema contiene vientos exóticos que se insertan en su psicodelia pesada, haciéndose un hueco entre sus gruesos riffs. La conjunción de elementos Stoner con ciertas pinceladas progresivas acaban por enriquecer la canción, dotándola de una mayor gama cromática.

Retomando los espacios de calma ‘Talagh’ se desarrolla entre golpes de riffs arenosos que son adornados vientos exóticos. Cantado nuevamente en persa, el tema se impregna de vibraciones orientales con la que consiguen un aspecto colorista y atrayente. Buenos ritmos y una instrumentación rica en texturas completan un corte que rápidamente conecta con el oyente. Con algunos golpes de metal, el tema coquetea con vibraciones más hieráticas sin perder su espíritu tradicional.  Un corte pegadizo y con mucho gancho gracias a esos elementos innovadores llegados de la tradición mesopotámica. Sin duda, la fórmula funciona.

‘The Mission’ cierra el álbum aportando nuevas dosis de fuzz intoxicante lleno de energía. Con la colaboración de Will Paschen (Coogan pluuf’) crean un corte sólido, pesado, metálico en el que la rabia se refleja en unas voces corrosivas y rabiosas que contrastan con los juegos de los coros y melodías. Todo un arco iris de influencias y sonidos se conjugan en un corte impactante y sólido, que pone el broche de oro a un notable álbum de desert-rock que escapa de algunos códigos del género sin perder su esencia Stoner-metal.

Samavayo

Noisolution

Reseña: PURPLE DAWN.- ‘Peace & Doom Session Vol. II’

Manteniendo la esencia de su primer álbum, ‘PEACE & DOOM SESSIONS VOL. II’ es un trabajo equilibrado en el que los ecos del stoner-doom contemporáneo habitan entre narcóticos pasajes heavy-psych que miran de reojo al legado de los 70’s. Con devoción en el sonido de bandas como Pentagram, Sabbath o incluso Led Zeppelin, sus ganchos de hard-rock primitivo se desarrollan en chamánicos espacios desérticos. Una fascinante combinación que funciona a la perfección y que el trio de Colonia también bebe de la fuente de bandas contemporáneas como MastodonWindhand. Con sumo desparpajo la ruda voz de su bajista y cantante Patrick Rose sabe destilar las influencias del heavy-blues con los primitivos hard-rock de la década dorada. Toda una montaña rusa de sensaciones y ritmos, en canciones que siempre te ofrecen una salida para escapar de la monotonía y que difieren unas de otras. Habiendo sido grabado en vivo en su sala de ensayo, ‘PEACE & DOOM SESSIONS VOL. II’ nos ofrece una caraA, más cruda y virulenta, en contraste con la cara B, (grabada en el estudio), donde las canciones se muestran más pulida sin que esto signifique que PURPLE DAWN renuncie a su fuerza. Riffs masivos, voces poderosas y una atmósfera lisérgica muy propia, abren un circulo con la canción de apertura de ‘Bonganchamun’, que cierran con el tema ‘Bonganchamun part 2’. De esta forma consiguen un ‘todo’ cohesionado y creíble, dejando en su parte central espacio para cinco canciones intermedias en las que relatan rituales nómadas en el desierto, hasta la opresión de las profundidades del mar: la revolución, las mentes equivocadas y la maldad intrínseca de los seres humanos. Un notable álbum que sabe recrear momentos de proto-doom, con psicodelia pesada y altas dosis de energía hard-rock de la vieja escuela.

PURPLE DAWN son:
Timo Fritz: guitarras
Patrick Rose: bajo y voz
Florian Geiling: batería



Todas las canciones escritas e interpretadas por PURPLE DAWN. Grabado en vivo por Goldie en dialogstudios. Mezclado por Timo Fritz en Peace & Estudios Doom. Masterizado por Thomas Ölscher en Railroad Tracks Studios.

El álbum abre con los cadentes ritmos hard de vocación 70’s de ‘Bonganchamun’. De inmediato el sonido se despeña por un torrente doom arropado por atmosféricos pasajes psicodélicos. Riffs duros y contundentes golpean al oyente en este aturdidor espacio en el que la psicodelia aromatizada reuma narcóticas fragancias que contrastan con las aristas de sus pesados riffs. Un sonido difuso con aroma a los pioneros del proto-doom que se diluye lentamente en la inmensidad.

El crujiente bajo de apertura de ‘100 years a day’ se acompaña de rudas voces Stoner-doom con un carácter vigoroso. Una estructura de heavy-metal contrasta con un precipicio doom y las pinceladas de psicodelia. Un lento pero plomizo transitar por una senda tortuosa impulsada por el fuzz y voces más propias del heavy-rock de los 80’s. Atractivas melodías lisérgicas colorean un corte sólido que no duda en contonearse seductor en alguno de sus pasajes, hasta tornarse ácido y penetrante.

‘Old Fashioned Black Madness’ escarba en el legado de los 70’s para desarrollar sus riffs masivos entre voces conmovedoras. Avanzando a trompicones, los riffs parecen atascarse en un turbulento transitar que sortea los meandros del camino. Los solos hirientes aparecen sin que su base rítmica baje el pistón ni un solo instante. La quebrada voz adopta elementos de heavy-blues con un nítido sabor a los primitivos sonidos del siglo pasado. Un sonido crujiente y pesado que se vuelve monumental gracias a los monolíticos riffs presentes en todo el álbum. Todo un reto para las cervicales de un oyente, al que le será difícil no sucumbir a la magnética y pesada apuesta sonora.

Seduciéndonos con un groovy contagioso ‘Power to the people’ toma elementos de blues para crear un relato arenoso lleno de fuerza. Los constantes cambios de intensidad hacen que la canción funcione sin problemas, tanto en sus momentos más suaves, como en sus deflagraciones pesadas. Toda una montaña rusa de emociones con la que consiguen atraparnos en su particular neblina de fuzz intoxicante y narcótico. Aún así, el tema tiene momentos de fuerza y vibrantes ritmos contagiosos.

‘The moon song’ baja la intensidad para explorar un bosque humeante en el que la psicodelia envuelve todo. Cadentes acordes de la dupla de bajo y guitarra muestran su cara más amable del trío, para ir construyendo el tema más largo de todo el álbum. Cerca de diez hechizantes minutos heavy-psych que se adornan con magnéticas vibraciones desérticas y un sabor a rock clásico. Sus recurrentes armonías transitan por un espacio 70’s lleno de atractivo. Melodioso por momentos, los conmovedores registros vocales oscilan entre un espacio de calma y la virulencia de un sonido empapado de fuzz narcótico. Pincelas de heavy rock y un ritmo implacable hacen que la canción se muestre esplendorosa. Todo un peregrinar entre picos escarpados y acolchados prados con los que consiguen sumirnos en un reconfortante espacio sonoro lleno de magia. La parte central del tema se recrea en chamánicos pasajes rituales en los que los ecos del desierto nos envuelven en un gratificante trance. La parte final eleva el sonido de los alemanes hasta llevarnos a fascinantes entornos desert-rock con esas hordas de fuzz que tan bien saben manejar estos tipos.

El ritual de reverberaciones pesadas continúa con ‘Death To A Dying World’. Un corte vigoroso y fornido que golpea con fuerza la capacidad neuronal del oyente con una explosiva mezcla de psicodelia pesada y stoner-doom, heredero de Sabbath. Tras los intensos tres minutos iniciales, la canción reposa en plácidos y mágicos desarrollos heavy-psych en los que la guitarra brilla con luz propia ofreciéndonos solos llenos de encanto. El trabajo del magnético bajo en un segundo plano, da brillo a un corte que acaba encabritándose con una bacanal de solos ácidos que reafirman el amor de estos chicos por la psicodelia pesada de vocación 70’s. Siempre ofreciendo una salida a sus atascos, la banda se desmelena en turbios pasajes Stoner-doom sin salirse de su contundente apuesta psicodélica.

La banda cierra el círculo con la segunda parte de su tema de apertura. ‘Bonganchamun Part II’ ofrece un sonido difuso, contundente y a la vez psicotrópico en el que los golpes de doom de manual, socaban nuestra resistencia neuronal. Con la suficiente destreza como no caer en convencionalismos, las aristas sin pulir de sus riffs, golpean una y otra vez.

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Reseña: ZEN TRIP.- ‘Sun voyage’

Instalados en las vibraciones de la psicodelia pesada llegada de finales de la década de los 60’s, ‘SUN VOYAGE’ es un fascinante viaje a las entrañas de psicotrópicos bosques en los que nacen fascinantes e inquietantes hongos mágicos. Con el espíritu de JIMI HENDRIX revoloteando por el mástil de la guitarra de Bern Krüger, ZEN TRIP es todo un ejemplo de lo que un amante de los sonidos heavy-psych puede esperar de una banda psicodélica. Si en su anterior álbum ‘MUSIC FROM ANOTHER WORLD & II’ (reseña aquí) su sonido tomaba un nítido carácter meditativo gracias a sus tonos espirituales, ahora la banda nos ofrece un sonido más corpulento. Dotando a sus canciones de una acidez mayor y haciendo que sus riffs suenen mas pesados, el trio no tiene repararos en usar elementos doom, para construir canciones que suenan mas turbias. Estos alquimistas heavy-psych saben llevarnos construir etéreas atmósferas vintage con livianas vibraciones lisérgicas, pera también saben como dotar su sonido de una acidez corrosiva y chirriante. Emanando de su vocación de jam, consiguen crear un arco iris sonoro en el que se reflejan todas las tonalidades de la psicodelia pesada. Un innegable espíritu 70’s y el poder magnético de sus composiciones nos absorbe a una multitudinaria bacanal psicotrópica. En esta orgia psicodélica ZEN TRIP crean balsámicos momentos con un sonido narcótico, reconfortante y expansivo, como si vertieran su poción mágica sobre un oyente, que inevitablemente se verá atrapado en este viaje sensorial. Si quieres disfrutar más aún del viaje, baja la luz, sube el volumen, coge tu cogollo, enciéndelo y disfruta de estos surcos llenos sensaciones.

‘SUN VOYAGE’ está disponible vía clostridiumrecords.

Los efectos atmosféricos de inclinación espacial abren ‘From outer space’. Con una narrativa misteriosa la canción hace explotar sus riffs doomies. Lentamente los alemanes, guiados por una poderosa línea de bajo van construyendo una canción envuelta en efluvios psicodélicos. El contundente sonido difuso y los fuertes tambores nos sitúan en un espacio perturbador en el que el trio desarrolla sus genes lisérgicos. Pasando por recónditos espacios humeantes el registro vocal le dota de un aura chamánica entre golpes de intensidad. En la parte central la guitarra muestra sus cartas con solo psicotrópicos rebosantes de acidez. -una narrativa que parece caminar a trompicones cambia el carácter del tema.

’77 mushroom man’ se desarrolla bajo un sonido heredero de los 70’s, repitiendo su armonía entre parones y arrancadas. Estos hechiceros saben como dar brillo a sus canciones, y aquí el carácter vintage de sus voces complementas la fuerza de su base rítmica. Poco a poco el tema va absorbiendo al oyente hasta sumirlo en una atmósfera turbia y nebulosa en la que nuevamente la guitarra aflora mostrando todo su poder. Ecos Hendrix se complementan con una sólida instrumentación en un corte con vocación de jam. De esta forma crean una canción netamente heavy-psych con un fuerte poder magnético.

Sigilosamente la exploración por bosques mágicos continúa en ‘Sun child’. Acordes hendrixianos se fusionan con brillantes momentos de psicodelia pesada. Esparciendo su brebaje narcótico su cadente deambular se complementa con arranques de pesadez que aportan el músculo a un corte netamente psicotrópico. Toda una mirada al sonido psicodélico que se gestaba en el final de la década de los 60’s con pasajes de gran hipnotismo y un cadente y marcado ritmo con el que consiguen enganchar al oyente a su narcótica propuesta sonora.  

A lo largo de los casi doce minutos de ‘The voyager’ ZEN TRIP muestran su calidad ejecutando la psicodelia que ya mostraron en su debut. Fascinantes pasajes nebulosos con un aura mística se presentan ante nosotros recorriendo un insondable espacio de pura psicodelia. Balsámico y oscuro por momentos, el corte es todo un viaje sensorial con una narrativa pausada pero efectiva. Lentamente van construyendo una canción nacida de mágicos efluvios lisérgicos. Evolucionando en su intensidad este paseo por humeantes bosques refleja un estado catártico con el que atrapan al oyente en su hechizante narrativa. El corte destaca por la complejidad de unas armonías que no dudan en ofrecer su lado más cautivador. Sin duda, el tema, por sí solo, hace que merezca la pena este nuevo álbum de los alemanes. Reflejando fielmente su fascinante sonido, los momentos de pesadez se dejan de lado para crear un entorno onírico de gran atractivo. La banda aquí usa un recurso que ya hemos en algunas ocasiones en otros álbumes. En su parte final deja un espacio en silencio haciéndonos creer que el viaje ha llegado a su destino, para soplar en sus últimos instantes con sus inquietantes efectos hasta disiparse. Un curioso ejercicio que nunca acabé de entender pero que resulta, cuanto menos, curioso.

Instalados en las vibraciones heavy-psych ‘Ghosttown’ es el escaparate para la conjunción de fuerzas de su bajista y los devaneos de una guitarra decididamente atrapada en el espíritu de Hendrix. Suave, pero con un groovy cautivador, el corte se contonea seductor con particulares voces que van y vienen coloreando sus desarrollos psicotrópicos. Lo cierto es que consiguen un equilibrio entre el crujiente sonido de las cuatro cuerdas, y la finura de sus profundos solos de guitarra.  

En una atmósfera más oscura, los pesados riffs de ‘Refused’ parece caminar por esa difusa frontera entre la psicodelia pesada y el doom. Todo un espejismo que se disipa de inmediato al sentirnos envueltos en un cuento mágico con una narrativa casi teatral. Reverberaciones ondulantes que expanden su poder hipnótico a través de misteriosos acordes estratificados en distintos planos. Susurrante y con un gran atractivo, el corte camina lentamente por brumosos pasajes de pura psicodelia. Un ejemplo mas de que estos chicos saben a lo que juegan, y por cierto, lo hacen muy bien.

Zen Trip

Reseña: MESSA.- ‘Close’

Un álbum cautivador y repleto de grandes momentos con los que consiguen atrapar al oyente en su insinuante apuesta sonora. Sus sugerentes melodías vocales, son usadas con gran destreza haciendo de perfecto contrapunto a la pesadez de sus riffs. Auténticas embestidas de doom ocultista que se decoran con ornamentos orientales llegados de exóticos parajes Mediterráneos. Cuidando los detalles para ofrecer canciones llenas de atractivos para el oyente nos sumergen aún más en texturas fascinantes y dinámicas inmersivas. Descrita como «Stevie Nicks al frente de Black Sabbath«, la voz colosal de la cantante Sara logra transportar omnipotentemente al oyente en una montaña rusa emocional donde el caldero sónico de las guitarras herederas de Iommi da paso al oudh árabe y a los solos progresivos en un choque de estilo magistral que se adapta bien a la reputación incendiaria de MESSA. ‘CLOSE’ es un álbum superlativo en el que cada canción, cada experiencia y cada atmósfera, se centran en un modo cristalino en el que el arte elevado abraza a la perfección y adoración de los buenos riffs a la antigua. Trascendiendo las atmósferas ocultistas y teñidas de noir de sus trabajos anteriores, “CLOSE’ entreteje con confianza las múltiples influencias de los italianos en un sonido singular que quita el aliento y deja cautivado al oyente. Acercándose de manera impresionante a la perfección, ‘CLOSE’ es todo un regalo para los oídos más exigentes, logrando salir de los estereotipos, para surcar nuevos y gratificantes mundos sonoros. Desde el doom que les vio nacer, hasta coqueteos con el jazz, la lírica y las fascinantes melodías, MESSA no se pone barreras para crear unas canciones que contienen brillantes momentos de math-rock, ocult-rock, psicodelia y que son adornadas como bellos pasajes llenos de lírica y misticismo, en exóticas y oscuras atmósferas.  

Abriendo con una suave introducción de piano Rhodes de un minuto ‘Suspended’ gravita en un espacio devocional con profundas voces así una cadente y fornida instrumentación. La sensualidad arropada por lentos y pesados riffs va creando una canción rebosante de sentimiento. Partiendo de una apuesta doomy, consiguen crear un tema con muchos aditamentos líricos que incluso coquetean con el jazz en su parte final. Sin duda una magnífica forma de comenzar a explorar este fascinante trabajo.   

‘Dark house’ desata las hostilidades con frenéticos ritmos y una oscura instrumentación para reposar en las pasionales voces. Dinámico y lleno de fuerza el corte se sustenta en dos niveles sonoros diferentes para fusionarse en una causa común. Oscilante en su intensidad la canción nos ofrece momentos ensoñadores en contraste con su fuerza intrínseca. Al igual que el tema de apertura, la canción, con sus 7 minutos es un espacio para balancearse entre distintas vibraciones con las que consiguen un aspecto muy atractivo y versátil para el oyente. Toda una fusión de elementos pesados con vibraciones más sugerentes. Casi en un escenario más propio del math rock, MESSA sale de convencionalismos, creando un corte lleno de alicientes de reverberaciones de lo mas dispares.

Los aromas orientales nos introducen en ‘Orphalese’. Coqueteando con elementos jazz, el corte fluye lentamente en una exploración por oscuros entornos sonoros. Delicados pasajes vocales son arropados por una atmosférica instrumentación en la que la psicodelia aparece para enriquecer los devaneos líricos de su cantante.  Casi en un espacio progresivo, la incorporación de elementos de viento junto a sus celestiales coros nos hace flotar en un sueño mas propio de las mil y una noches. Momentos de gran belleza crean un espacio balsámico en este fascinante ritual misticista.

‘Rubedo’ retoma la pesadez. Sus riffs golpean con fuerza en un espacio de metalque rápidamente desciende a mágicos pasajes rebosantes de un particular bucolismo. Sin duda, esta es una de las esencias de los italianos. La capacidad para aunar momentos balsámicos y sugerentes con un entorno mas inquietante en el que los riffs se muestran poderosos. Sin salir del espacio de oscuridad consiguen construir canciones fascinantes como ésta.

Sucumbiendo a la música tradicional del mediterráneo oriental ‘Hollow’ se presenta como un interludio acústico de poco más de un minuto que sirve de introducción a la siguiente canción.

‘Pilgrim’ mantiene el espíritu exótico de la canción anterior y nos lleva a un espacio mágico rodeado de vibraciones orientales. Expandiendo su particular y personal sonido, la angelical voz se ve asediada por embestidas de riffs de vocación doom. Engrandeciendo su sonido, lo difuminan para crear un ritual de tonos ocultistas. Podríamos encuadrar el tema en el género psycho-doom, ya que su estructura cumple todos los requisitos para ello. Pero estos chicos saben jugar con las melodías para atrapar al oyente en su particular mundo lleno de magia.

Erigiéndose como el tema más largo del álbum con sus más de diez minutos, ‘0=2’ emergue con lentitud en un génesis redentor y atmosférico. Sin prisa van armando la canción para llevarla a un espacio misterioso y devocional. Delicados en la ejecución de sus acordes, cada nota tiene un significado en este transito redentor. Lento y suave en su apertura, la belleza de sus melodías nos sume en un trance místico altamente reconfortante. Flirteando con elementos progresivos, el tema consigue aunar pasajes psicodélicos con un extraño sinfonismo. Evidentemente, como en la mayoría de sus canciones, el peso de su vocalista hace que el corte brille con luz propia en este espacio redentor. Con un claro hilo conductor, el tema se muestra como un gratificante ritual lleno de una mística oscura y tenebrosa. Ese contraste entre la dulzura de las voces y la monumentalidad de sus riffs y ritmos hace que la canción se muestre fascinante e inquietante a su vez.

‘If you want her to be taken’ se desarrolla en un espacio psicodélico con sutiles aristas doom ensambladas con sutileza, haciendo que el tema no resulte violento. La sugerente voz vuelve a servir de contrapunto a una instrumentación que prefiere susurrarnos entes que explorar con virulencia. Delicado en su melodía, no faltan buenos solos y golpes difusos agigantando por momentos su sonido. Aunque la vocación del corte es pausada, MESSA sabe cómo añadir elementos para dar brillo a sus pesadas y sugerentes canciones. La canción se ejecuta con todos los detalles cuidados con esmero.

Creando una bacanal sónica y pesada ‘Leffotrack’ se muestra como un salvaje interludio de vocación punk y sludge.

‘Serving him’ cierra el álbum creando un entorno trascendental con sus cadentes acordes y la elegancia de una guitarra sobresaliente a modo de introducción. Salpicando de pasajes psicodélicos crean un nuevo tema que habita en la oscuridad de las hechizantes cavernas sonoras de los italianos. Ceremonial, su suma sacerdotisa expande sus plegarias mostrando todo su encanto y poder de seducción. Otra canción sublime.

MESSA

Svart Records

Reseña: JIRM.- ‘The Tunnel, The Well, Holy Bedlam’

‘TUNNEL, THE WELL, HOLY BEDLAM’ el nuevo álbum de los suecos JIRM (antes conocidos como JEREMY IRONS & THE RAGTANG MALIBUS) es toda una epopeya sonora en la que a través de 50 minutos nos invitan a un viaje que explora nuevos reinos sonoros. Ampliando su espectro musical, la banda trata de expandir nuestra conciencia y nuestra mente. Sin ponerse límites, consiguen crear un álbum con un sonido grandilocuente en una auténtica montaña rusa de emociones. Sus canciones que nacen de un oscuro abismo, y en ellas, encontramos turbios sonidos psicodélicos que coquetean con atmósferas progresivas sin renunciar a la fuerza que les ha venido caracterizando durante sus casi veinte años de existencia. Sus tonos melancólicos, junto a su exuberante instrumentación, crean un relato nebuloso y turbio, en el que las guitarras golpean nuestras neuronas. Con un exquisito trabajo compositivo, sus melodías aportan la placidez en sus inquietantes desarrollos psico-progresivos. Arropadas por una cierta aura vintage, las canciones fluyen con soltura, entre golpes de guitarras pesadas, sintetizadores y altos solos de saxo, algo, que realza el brillo de éstas. Toda una gesta sonora que no reniega de tomar elementos blues en alguno de los temas, para crear un álbum grandilocuente y monumental, con un sonido penetrante que nos empapa de buenas vibraciones. Sus pasajes sinfónicos contrastan con otras apuestas sonoras que solo usan la rugosidad de sus riffs. Aquí, encontramos sonidos pesados, pero también se puede percibir un logrado trabajo creativo con el que consiguen crean un álbum fascinante. El álbum fue grabado con un verdadero estilo pandémico, ya que las pistas se grabaron una por una, en cinco estudios diferentes en Suecia. Ha sido un desafío tanto desde el punto de vista técnico como de composición. Sin embargo, el resultado final suena más grande y mejor que nunca, sin restricciones.  

Sobre el proceso creativo de este nuevo álbum, la banda nos comenta: «La creación de este álbum ha sido larga y extraña: ha sido un viaje coloreado por corrientes de rayos galácticos y toda esa magia y esas cosas, y ha dado forma a esta creación en un organismo algo nuevo. Las canciones se encontraron con nuestro creador y regresaron con nuevas predicciones de lo que se avecina, y estamos listos para desenvainar las espadas en el campo de batalla del sonido. ‘The Tunnel The Well Holy Bedlam’ ha surgido más o menos del mismo abismo de oscuridad que nuestro último disco. Al hacer discos de una manera extraña como esa, nada sale como lo predijimos, y se ha convertido en un proceso extraño al que nos hemos entregado. Entonces, si te gusta o no te gusta algo de esto, literalmente no se nos puede culpar. Y la causa es que perdimos totalmente el control en el momento en que hicimos nuestro primer contacto con la creación del sonido’

JIRM son:

Karl Apelmo (voces y guitarra)
Micke Backendal (guitarra)
Viktor Källgren (bajo)
Henke Persson (batería)

‘TUNNEL, THE WELL, HOLY BEDLAM’ está disponible vía Ripple Music.

Abriendo el álbum con una misteriosa atmósfera, ‘The Tunnel, The Well, Holy Bedla’ gravita en un espacio psico-progresivo que va a marcar el devenir del álbum. Tonos vintage y una oscura y nebulosa instrumentación van dando forma a la canción. Los tonos melancólicos son la base central de un corte con un sonido difuso y humeante que mantiene la tensión sin estridencias. Un sonido pesado que nunca franquea la línea manteniéndose en un nivel óptimo.

Sumergiéndose en un espacio en el que el blues y la psicodelia unen fuerzas, ‘Deeper Dwell’ parte de calmados acordes con una magnética voz que nos susurra incrementando el efecto narcótico sobre el oyente. Los suecos se olvidan de los riffs pesados en su primera parte, para crean un fascinante corte lleno de magnetismo que transita por una senda. El tema cambia levemente su carácter ofreciendo un sonido más prieto y pesado sin renunciar a los efluvios lisérgicos predominantes en toda la canción. Sumidos en ese entorno de oscuridad JIRM adereza su sonido con múltiples efectos envolventes. Casi trece minutos en los que los suecos se dejan llevar por suaves pasajes que incorporan pinceladas jazz en su instrumentación progresiva.  

‘You fly’ golpea con fuertes tambores y riffs densos y plomizos creando una atmósfera densa y difusa con su sonido. Un espacio psico-progresivo en el que todo se arremolina en un contraste persistente entre las plácidas melodías vocales y la fuerza de una instrumentación impactante en la que vuelven a aparecer sonidos de viento para aportar su granito de arena a este ambiente sinfónico pero lleno de pesadez. Triste, oscuro e inquietante por momentos, el corte tiene en sus entrañas altas dosis de una épica aplastante.

Con un nuevo giro argumental, los efluvios lisérgicos afloran en ‘Repent in blood’ Una canción rebosante de sentimiento que acracia al oyente con sus suaves y psicotrópicas melodías en una combinación llena de fuerza. Sin perder de vista los ecos de los 70’s el ambiente psicodélico se colorea con riffs ocasionales que beben de la psicodelia pesada coqueteando por momentos con el doom más atmosférico. Todo ello sin perder el espíritu progresivo predominante en todo el álbum.

‘Carried away’ mantiene una fórmula que funciona a las mil maravillas. Monumentales pasajes instrumentales se ven asediados por una desgarradora voz que transmite toda su desesperación. Aparentemente suave, el corte posee una entrañas sólidas y rebosantes de garra. Un buen ejercicio compositivo que nos brinda momentos de gran belleza. Un ritmo profundo y cadente atrapa al oyente a una narrativa tenue y misteriosa. Pinceladas de heavy-rock mostrando su poder de seducción se unen en otra fiesta tenebrosa y melancólica.

El álbum cierra con ‘Pestilence’, otro corte excelso en su sonido. Buenas melodías progresivas, un fuerte ritmo y multitud de ornamentos se ensamblan para crear una canción sólida y densa en la que el cuarteto índice en esa oscura atmósfera en la que se desarrolla todo el álbum. Un nuevo espacio psico-progresivo aturdidor, pero con muchos alicientes en su desarrollo.

JIRM:
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