Reseña: BOOK OF WYRMS.- ‘Occult New Age’

‘OCULT NEW AGE’ es el nuevo álbum de la banda de Virginia BOOK OF WYRMS. Ahora como cuarteto, en su tercer álbum se inspiran en libros ocultistas para mostrar al mundo todo el poder de sus riffs con sabor añejo. El sonido del proto-metal de los 70’s con inspiración en una aparentemente extraña, pero efectiva mezcla en la que el sonido de bandas como Hawkwind o Ecstatic Vision coquetea con ZZ TOP, y por supuesto sin perder de vista el legado de Black Sabbath, Blood Ceremony o los contemporáneos Jess And The Ancient Ones. El resultado son ocho fantásticas canciones construidas en oscuras atmósferas que mantienen el ritmo. Sí, hay ciertos coqueteos doom, pero también hay blues, boogie, y fantásticas melodías en las que la voz de Sarah Moore Lindsey brilla con luz propia. Altas dosis de psicodelia pesada con muchos elementos progresivos (algo distintivo y fundamental) construyen un álbum que huele a 70’s, pero que se ejecuta con un espíritu contemporáneo. Intentando que el álbum suene como uno de sus shows en vivo, las canciones fluyen entre bellos pasajes con ritmos lentos y cadenciosos, pero siempre con un aliciente en sus surcos para atraer al oyente. Esta fórmula funciona, y sus canciones juegan con distintos estilos para salir de cualquier encasillamiento. Sí, probablemente estemos viviendo un momento en el que muchas bandas usan una voz femenina para celebrar sus rituales ocultistas bajo pesados riffs doomies, pero los de Virginia, son algo más que esto. Sus escarceos progresivos, con la incorporación de ciertos pasajes en los que los sintetizadores aportan un halo cósmico, resultan ser todo un fascinante acierto. La esencia blues, y el amor por el rock de siempre, los lleva a transitar territorios que incluso se acercan a momentos más propios de Zeppelin, pero sin duda, lo más sorprendente es verlos explorar territorios boogie rock, algo inusual en este tipo de bandas. Su tercer álbum ‘OCULT NEW AGE’, abre un nuevo camino para el ocult-rock, coloreando sus texturas con gamas cromáticas que aportan riqueza a sus oscuras composiciones. Con todos esos elementos, tienen la capacidad para crean atmósferas en las que el oyente se siente partícipe, siendo un elemento más dentro de las mismas. Un álbum notable que puede ser atractivo para los amantes del doom, pero que es todo un tesoro por descubrir para todos aquellos que no conocían a la banda.

OCULT NEW AGE’ está disponible vía Desert Records, habiendo sido grabado y mezclado por Jamie Rose en Absolute Future Studios con Chris Ratterree. Diseño obra de Nathan Landolt sobre arte del álbum de Taralyn Phillips con imágenes de alta resolución a cargo de Ben DeHaven.

BOOK OF WYRMS son:

Chris DeHaven – Batería y percusión
Sarah Moore Lindsey – Voz / Sintetizador
Jay “Jake” Lindsey – Bajo / Sintetizador
Kyle Lewis – Guitarra
Órgano en ‘Speedball Sorcerer’ por LJ Rafalko

‘Meteoric Dagger’ abre el álbum entre vibraciones blues de tonos ocultistas. Introduciéndonos inmediatamente en una atmósfera oscura, en tema deambula en un escenario hard-rock con un sonido grave aportado por su poderosa línea de bajo. Los efluvios psicodélicos no tardan en aparecer, algo que se repetirá en los temas siguientes. La sensual voz de su cantante Sara,  siempre nos va a llevar a un escenario ritual en su vocación de sacerdotisa de la banda. El tema fluye oscilando entre riffs ácidos y una cierta herencia 70’s con momentos de pesadez y un ambiente con muchas dosis lisérgicas.

Instalados en los sonidos hard & heavy de los 70’s, ‘Colossal Yield’ golpea con sus fuertes tambores entre melodías vocales que suavizan sus fornidas entrañas. Ecos, heavy-rock se entremezclan con efectos espaciales impregnado el ambiente de psicodelia así como momentos casi proto-metal. Una combinación que funciona, proporcionando una versatilidad de fácil digestión para el oyente.

‘Albrionlilly’ da un giro completamente a su sonido a través de dos minutos de arpegios acústicos llenos de belleza.

Emergiendo entre efectos, ‘Hollergoblincoquetea con elementos progresivos en un espacio de oscuridad. El lento ritmo se colorea con seductores pasajes de guitarra. Una magnética línea de bajo hace girar el tema a territorios heavy-psych. Con un tempo bien marcado y medido, la banda va desarrollando el tema dotándole de un aura psico-progresiva. Aquí la pesadez se deja apartada para susurrarnos con pasajes melódicos con un aroma de misterio. De esas nebulosas aflora la dulce voz para aportar su lírica litúrgica con melodías casi ocultistas. Con los teclados haciendo acto de presencia el ritmo cadente nos atrapa con todo su hipnotismo. Tras desarrollarse en un calmado entorno, la canción eclosiona en su parte final con riffs más barrocos que suben la tensión. Aquí las guitarras afilan su sonido haciéndose hueco en la espesa neblina persistente en todo el corte.

Usando elementos ocultistas y tonos psycho-doom ‘Keinehora’ parece invocar a alguna oscura divinidad con sus plegarias rituales. Sensuales pasajes vocales se desarrollan entre sus tenebrosos riffs, esta vez, netamente inclinados a espacios más pesados. Con esa dualidad entre lo inquietante y oculto, así como los acaramelados y desgarradores pasajes vocales, los bosques narcóticos se abren ante nosotros entre los riffs más contundentes del álbum. El resultado resulta espeluznante.

Evocando el sonido de ZZ Top y cubriéndolo de elementos ocult-rock, los primeros riffs de ‘Speedball Sorcererrezuman boogie-rock. Sin perder su aura de oscuridad la canción se muestra más ortodoxa en su sonido. Todo un espejismo que nos abre los ojos entre solos heavy-psych con cierta inclinación progresiva. El tema conjuga todos los elementos usados por la banda en este álbum, hard, ocult-rock, psicodelia, y pasajes progresivos. Puede parecer arriesgado, pero el tema fluye con naturalidad mostrando que nada es forzado.

‘Weatherworke’ se desarrolla en una atmósfera psico-progresiva con un sonido pesado y denso. Entre nebulosas que por momentos adoptan ritmos blues y en otros se despegan por torrentes doom, la canción recoge elementos más propios de Led Zeppelin para retorcerlos y adaptarlos al sonido propio de la banda.

Cerrando el álbum, ‘Dracula practice’ con el grueso sonido de un bajo que parece se vaya a quebrar, incide en la psicodelia pesada como inspiración para su sonido. Solos virtuosos y una oscura atmósfera de la que aflora una especie de blues doom, resultan efectivos y atrayentes para el oyente. Efectos, pasajes vocales llenos de sentimiento se arremolinan en una espiral lisérgica con un ritmo que rápidamente empapa al oyente con su poder psicotrópico.

Book of Wyrms

Desert Records

Reseña: ACID MAMMOTH.- ‘Caravan’

Ármate para la batalla contra bestias gigantescas ya que una vez más, el dúo de padre e hijo a las guitarras ofrecen al oyente una horda de riffs de Iommi aplastantes y difusos, mientras el bajo gigantesco derriba todo a su paso con sus pezuñas ácidas. A su vez, los griegos ACID MAMMOTH nos traen tambores que retumban con ritmos sobrenaturales en una angustiosa oscuridad, mientras que sus fascinantes voces logran hechizarnos con sus lamentos llenos de un dolor que sale de lo más profundo de sus entrañas. Transmitiendo desesperación, logran encontrar el equilibrio entre la pesadez y la acidez para crean un tétrico relato cuya narrativa resulta muy fluida. ‘CARAVAN’ es un claro ejemplo de la evolución de una banda que habita en la oscuridad, pero que también saber ofrecernos otros alicientes más luminosos. Sus dosis de psicodelia pesada y los desarrollos progresivos que encontramos en la parte final del álbum, hacen que su escucha resulte fascinante. Si atendemos a sus influencias, podríamos pensar en Sabbath (evidentemente), pero también en el legado que en los últimos tiempos nos ofrecen bandas como UNCLE ACID & THE DEADBEATS u otros grandes del género, como los mismísimos ELECTRIC WIZARD. ‘CARAVAN’ consigue derribar muros con sus colmillos llenos de acidez, voces angustiadas y afligidas así como sus efluvios lisérgicos. Seguramente estemos ante el álbum más pesado de la banda, pero a su vez el más polifacético. Es un álbum de brujas para oídos de brujas, una obra plomiza y turbia, que ha surgido directamente del abismo más profundo y que llega para mostrar al mundo todo el poder del mamut acido. Un poder que está destinado a derribarte hasta el último suspiro.

‘CARAVAN’ es el tercer álbum de larga duración de la banda. Es el sucesor directo de “UNDER ACID HOOF’ del año pasado y el cuarto lanzamiento de la banda con Heavy Psych Sounds Records. Fue concebido, grabado y producido durante un estado de bloqueo total debido a Covid-19, por lo tanto, refleja en gran medida ese estado de ánimo durante estos tiempos oscuros. Es un viaje pesado, sublime y oscuro como la boca del lobo hacia lo vasto y desconocido. Como todos los trabajos anteriores de la banda, ‘CARAVAN’ fue grabado, mezclado y masterizado con Dionysis Dimitrakos en Descent Studio en Atenas, mientras que la batería se grabó en Ignite Studio. La obra de arte fue realizada una vez más por Branca Studio

ACID MAMMOTH son: Chris Babalis Jr. (guitarras y voces), Chris Babalis Sr. (guitarra), Dimosthenis Varikos (bajo) y Marios Louvaris (batería).

Una risa sarcástica abre las hostilidades en ‘Berseker’. Desde el primer momento el tema golpea con sus hordas doom. Riffs difusos con incrustaciones psicodélicas atraen a voces rituales que guardan tributo a lo oculto. El legado Sabbath hace acto de presencia entre ese sonido difuso y pesado del que tanto gustan los griegos. Con un aspecto proto-doom, las voces se vuelven melodiosas entre la tormenta de fuzz. Lento, plomizo y con un sonido turbio, en él hay espacio para solo ácidos que se estiran hasta la estuación. Con gran habilidad construyen una atmósfera, densa que parece rendir tributo a las tinieblas. Lo cierto es que el eso de las voces hace que el tema tenga un carácter propio sin renunciar a los efluvios lisérgicos.

Con aires épicos, ‘Psychedelic wasteland’ nos sume en nebulosos bosques bajo inquietantes y misteriosos acordes. Usando una narrativa descriptiva, cada riff ruge turbio y crujiente creando una cortina sónica intoxicante. Con un evidente carácter Sabbath, la desesperación queda reflejada entre la brumosa instrumentación. Nuevamente me sorprende (aunque a estas alturas no debería) lo atractivo de esos registros vocales, agudos y lánguidos dando un carácter particular a cada canción. Si le nebulosa de riff difuso no cesa, consiguen con habilidad ofrecernos pasajes de guitarra ácidas que nos sacan de la monotonía. Sin duda, los griegos tienen claro lo que quieren ser, y su sonido, a pesar de sus genes ocultistas, resulta de lo mas atractivo para el oyente con esas dosis de psicodelia pesada que imprimen a sus temas.

La apertura tenebrosa de ‘Ivory towers’ nos hace augurar otra embestida del paquidermo acido. La inmensidad de la monolítica línea del bajo se equilibra con esos solos lisérgicos. Embutidos en el sonido proto-doom más tenebroso, la herencia Sabbath vuelve a resurgir, si es que en algún momento se ha ido. Poderosos tambores dirigen el caminar del Mammoth a esas lúgubres cavernas en las que guarda todo su poder. Con tonos de esperanza las voces me recuerdan a momentos Uncle Acid. Incesante y potentes sonidos que caminan con lentitud entre los boscosos entornos inexplorados y tenebrosos. Leves pinceladas progresivas aparecen con pequeñas vetas del rocoso sonido del cuarteto. Aturdidor y plomizo, el desarrollo del tema tiene un carácter cansino, pero con él consiguen su objetivo en esa excursión a lo desconocido. 

Efectos envolven y unos rifs que parecen atascarse abren ‘Caravan’ Un tema pesado como un paquidermo que camina lento y poderoso. Intrigante, el tema, Con una instrumentación que coquetea con espacios progresivos transitados previamente por bandas como Elder, el trio crea un monumental corte de doom en línea Electric Wizard con lánguidas voces entre densas y oscuras atmósferas psycho-doom. Toda una monstruosidad hipnótica y absorbente que mantiene vivo el legado de. Uno de esos temas que se te clava en el corazón de los amantes del doom más tenebrista. Déjate aplastar por la acidez Un corte aplastante que imprime acidez al elefante prehistórico griego.

Las hostilidades pesadas persisten en ‘Black dust’. Con sus monolíticos riffs el paquidermo griego sigue avanzando en su peregrinar por la senda del proto-doom ocultista. Lánguidas voces, un muro de sonido y solos incesantes colorean un tema psycho-doom al uso. Sobre algún tono progresivo la canción desfallece en una senda pausada a pesar de su sonido doomy. Sin estridencias consiguen conjugar la pesadez con brillantes momentos melódicos a lo largo de sus nueve minutos. Fieles a su estilo la parte central nos ofrece monumentales pasajes llenos de misterio de los que salen con esos momentos en los que el legado Sabbath hace acto de presencia. Sin duda, consiguen crear un corte atractivo e impactante en el que logran un equilibrio entre la densidad sonoro con los elementos psicodélicos aportados.

ACID MAMMOTH:
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HEAVY PSYCH SOUNDS:

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Reseña: SONS OF OTIS.- ‘Isolation’

A pesar de no ser un fanático del doom de las cavernas, ‘ISOLATION’ es de esos álbumes que consiguen atraparme en sus entrañas gracias a la profundidad y carácter lisérgico. Las exageradas dosis psicodélicas que contiene suponen un atractivo para mí, y finalmente he caído rendido a su hechizo de fuzz narcótico. SON OF OTIS hacen lo que hacen sin ningún tipo de complejo, su propósito lo tiene claro. Desde gruesos pasajes proto-metal y humeante a revolcones de wah-wah que nos aturden en un álbum que prescinde de los momentos blues de entregas anteriores para sumergirnos en subterráneos pasajes en alguna sinuosa y profunda sima del planeta tierra.  Los canadienses son una banda con solera y carretera a sus espaldas, algo que se nota en este sólido trabajo. Un submundo paralelo que nos envuelve entre fangosos riffs psicotrópicos soportados por brillantes momentos doom. ‘ISOLATION’ es toda una bestia que nos acecha desde el primer al último tema y que supone un regreso por la puerta grande a la actualidad tras varios años de silencio. Sabiendo rescatar el legado Sabbath para adaptarlo a su personal apuesta, SON OF OTIS crea un álbum atronador y psicotrópico. Sus crudos temas hacen que nos sintamos liliputienses ante la monstruosidad de su aterrador y penetrante sonido.

‘ISOLATION’ está disponible vía Totem Cat Records.

‘Hopeless’ retumba entre plomizos riffs doom con terroríficos pasajes vocales creando un muro de sonido aturdidor. El trabajo del bajo eclosiona con fuerza atronadora en nuestros oídos generando una tensión trascendental entre vapores narcóticos que parecen salidos de las entrañas de la tierra. El psycho-doom grandilocuente invade cada acorde, cada nota, cada riff y cada estrofa de la canción entre un torrente de fuzz narcótico.

Con efectos envolventes parte ‘JJ’ antes de golpearnos con la robusta maza doom de los canadienses. Esos riffs difusos tan característicos y terroríficas voces ecualizadas van construyendo lentamente el tema. Como si la tierra se quebrara a su paso el génesis lisérgico se produce con una lentitud ensordecedora. Su rock abrasivo quiebra los estratos entre dosis du fuzz humeante en una catártica erupción de pesadez que se toma su tiempo como si de una estalactita se tratara. Un entorno común en el que reina la penumbra.

Menos grandilocuentes y mucho más colorista, ‘Trust’ nos envuelve en su espiral de fuzz con ritmos más dinámicos. Saliendo del doom oscuro y psicotrópico el wah wah rezuma de una guitarra completamente psicotrópica sin renunciar a la vocación doom innata en la banda.  Incluso con algún ramalazo proto-metal crean otro corte nebuloso ya fuera del entorno cavernícola de los temas anteriores.

‘Blood moon’ se construye des un espacio ocultista y misterioso en un regreso a las cavernas más rugosas. En atmósferas pantanosas las tinieblas se ciernen sobre nosotros en una espesa niebla psicotrópica en la que los pesados y parsimoniosos riffs se desenvuelven como pez en el agua. Un corte grandilocuente y espectral que nos golpea con ese inquebrantable muro de sonido entre efluvios hechizantes más propios de belcebú. Terrorífico y penetrante el corte nos envuelve entre sus garras con sus pegajosos pasajes que embadurnas los sentidos.

Sin salir de ese escenario pastoso en el que se desarrolla todo el álbum ‘Ghost’ incide en la fórmula en la que los canadienses se sienten más cómodos. Seguramente en esta ocasión a pesar de dotar de bastantes momentos de psicodelia el tema se muestra demasiado repetitivo y con menos gancho.

Para cerrar, ‘Theme II ’se desarrolla en un espacio mucho más atmosférico sin apartarse de la lentitud doom. Aquí los efectos adoptan formas pseudo-espaciales en una conjunción imposible de profundidades y espacio sideral. El resultado es un tema que se despliega en dos niveles distintos. Sin duda parece ser un epílogo a la tortuosa y plomiza travesía del álbum y es como si la banda ya se encontrara exhausta.

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