Reseña: ZEBU.- ‘Reek of the Parvenu’

Tras siete años de elaboración el cuarteto griego ZEBU publica su álbum debut ‘REEK OF THE PARVENU’. Un proceso artístico minucioso independiente que representa un crecimiento significativo en su idiosincrasia mezclando distintos géneros musicales, su personal musicalidad y el establecimiento de una orquestación de distintas firmas. El álbum fue grabado en su totalidad en la propia banda estudio logrado con suficiente perseverancia. ‘REEK OF THE PARVENU’ simboliza el hedor espantoso de una sociedad en quiebra sin integridad, respeto y confianza impulsados ​​por las élites patriarcales de los nuevos ricos. Dicho esto, no es de extrañar que ZEBU esté muy involucrado en la escena de bricolaje más amplia de Grecia y se mantienen muy activos desde sus inicios. Un álbum con fuerte carga emocional que rinde homenaje a varias influencias, desde el sludge al doom, hasta el hardcore punk y el heavy metal coqueteando incluso con el black metal. ¿Estás preparado para la embestida de los atenienses?

Los 4 compañeros de banda entre ellos realmente no pueden describir su música (¡todavía!), pero, en sus propias palabras, están seguros de que este álbum es “una especie de MIERDA HEAVY.”

El álbum se lanzará en marzo de 2021 en formato CD, LP y digital.

ZEBU son: Kostas: Garganta, Yannis: Guitarras, Alex: Bajo y Nicholas: batería. Habiendo contado como invitada con Katerina K. (Bacchus Priest) voz en “The Skin I Wear”.

Producido por ZEBU y Johnny Slacker, el álbum fue grabado en Off Air Studios con Johnny Slacker como ingeniero de sonido y mezclas; siendo el arte de la portada obra de Mike S. Putrefurnaced.

‘The Setting Dust’ se basa en un riff de bajo más grande que la vida, completamente malinterpretado por el baterista que llevó a este ritmo inusual pero feroz. Con el fin de mantener feliz a toda la sección de ritmo, se han agregado algunos golpes fuertes alrededor de la intersección de la corteza.

‘Shattered Mentality’ El primer intento de incorporar una marca de tiempo ¾. Si bien tiene Black Sabbath como brújula y Danzig señalando el camino desde lo alto del nido de cuervos, es el puente punk el que más se destaca.

‘People Under The Stairs’ se presenta como una canción impulsiva y apasionada que surgió del ritmo de un tambor. Subcutáneamente es una canción de riff único tocada con varios grados de ferocidad y velocidad que canaliza las influencias Refused de la banda.

‘Hollow’ es la canción que desbloqueó el bloqueo del escritor de la banda con la formación actual. Mientras el guitarrista profundizaba en Corrosion of Conformity, esta canción tiene la vibración heavy rock más perceptible.

‘Burden’ Es un palíndromo desafiante enmarcado por un sentimiento de improvisación subyacente durante la parte media, donde la dinámica lúdica e intercambiable suave y fuerte se esfuerza por crear un bulevar de rock progresivo para aterrizar el enorme solo de guitarra.

‘The Skin I Wear’ La introducción de la palabra hablada sobre un bajo gigantesco y una voz femenina colosal y omnipresente evolucionan en una extraña obertura atmosférica doomy. La coda tiene un cambio de tempo y comienza con un frenético ritmo explosivo y algunas armonías de black metal y termina con un crescendo generalizado.

‘Our Shame’ se desvanece en una introducción rápida y volátil a medida que las cosas toman un giro impredecible, mientras que la canción se vuelve más lenta y pesada y termina en un pantano fangoso de frecuencias graves. Hambre Un solo de guitarra chillón al principio nunca lastimó a nadie. Pero una sensación de presagio inminente fue el objetivo de esta canción y la misión cumplida.

‘The Nature of Failure’ resulta una versión rudimentaria de la canción que fue escrita hace más de 6 años, pero cuyo toque final se agregó justo antes de la grabación. Todavía revela algo de la era temprana e inmadura de ZEBU, pero ahora tiene un cuerpo mucho más groovier y doom así como un interludio distintivamente melódico.

‘Keys To The Gutter’ viene introducida por una guitarra acústica que prepara el escenario para la próxima tormenta de heavy metal puro. La canción con probablemente los ritmos más intensos y peculiares, así como algunas voces limpias idiosincrásicas.

‘The City’ a pesar de ser una de las canciones más antiguas del álbum, finalmente se completó durante las sesiones de grabación. De manera inequívoca, encapsula la ecléctica gama de influencias y actitudes que tiene la banda.

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Reseña: GREAT ELECTRIC QUEST.- “Live at Freak Valley Festival”

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Aquel viernes 21 de junio mi curiosidad me llevaba al escenario principal del Festival Freak Valley a comprobar “in situ” como se las gastaban los californianos sobre un escenario. Reconozco que a priori no era una de mis bandas favoritas del cartel, pero una vez, que al filo de las tres de la tarde de aquel caluroso día, y recién comido, tras la presentación de Volker, los primeros riffs del tema “In The Flesh” de Pink Floyd hacían que se despertara interés lo que hizo que me acercara al escenario para comprobar como se las gastaba el cuarteto de San Diego. 

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Seguramente no inventen nada, pero el rock and roll siempre ha sido actitud y fiesta, y GREAT ELECTRIC QUEST están sobrados de ambas cosas. Los heavy-rockers de San Diego, tal y como refleja fielmente esta grabación, ofrecieron un variado show con una variada puesta en escena por todo lo alto. Recuperando esa esencia del hard-rock y el heavy metal, defendieron su fe con solvencia.Una hora de show llena de épica y una irreprochable actitud exaltaba a los algo mas de dos mil almas que allí estábamos presentes.

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Basando su actuación principalmente en temas de su último álbum “CHAPTER II – OF EARTH” como “Seeker of the Flame”, las tres partes de “Of the earth” en las que Daniel “MuchoDrums” Velasco, ataviado con una gorra de plato y unas gafas de sol  con su toros al aire, marcaba los tiempos y se permitía un solo de batería a la vieja usanza, en la segunda de ellas. Riffs hirientes de Buddy Donner con su guitarra al viento, en un aquelarre que heavy-rock con tonos oscuros que daba paso a uno de los momentos más emocionantes de la tarde.   

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Si al principio su cantante aparecía en el escenario cubierto por una túnica plateada que ocultaba su rostro, a continuación desaparecía del escenario para ofrecer toda su pose heavy-rock en un show en el que posiblemente el  punto álgido fue la interpretación del clásico de Judas Priest, “Victim of Change” coreado al unísono por todo el personal que en esos momentos ya estaba en “modo fiesta”. Una versión en la que se explayaron, haciendo que el público coreara cada uno de sus estribillos.

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Su cantante, Tyler “T-Sweat” DIngvell agitaba una bandera sobre el escenario, interactuando con sus compañeros y con el público, el cuarteto de San Diego imprimía vigor a cada riff. Subiéndose sobre los amplificadores, zarandando sus instrumentos y con esa puesta en escena colorista, resultaron ser toda una agradable sorpresa para mí. Siempre he sido de la opinión de que en un festival tiene que haber una banda que ponga la electricidad sobre el público, y en la pasada edición del Freak Valley Festival, parte de ese papel lo interpretaron GREAT ELECTRIC QUEST, como queda patente en este álbum que edita el prestigioso sello Ripple Music.

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Si sus anteriores trabajos te engancharon, esta emocionante actuación de una hora de duración llena himnos épicos de trituración y bombeo de puños.

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 Puedes escuchar a la multitud jubilosa, en una hora completa en la que la banda entrega con maestría esas voces épicas, solos de alto vuelos, surcos de proto-metal y cambios cargados de jams por los que son conocidos en cortes como “The madness” o “Heart of the son” en la fase más tranquila de su actuación. La electricidad llenando instantáneamente el aire mientras la multitud se regocija entre sus cautivadores pasajes. 

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Tras esos momentos más pausados, la fuerza regresa con los hilarantes de riffs de “Wicked hands”, el tema de su anterior álbum “CHAPTER II – OF EARTH”. Altas dosis de energía en estado puro que tiene su apoteosis final con los siete minutos del tema de Deep Purple, “Highway star”, con el que ponen fin a su actuación ante el delirio de todos los presentes con infinitos solos. Una grata sorpresa que todos agradecimos como demuestra la gran ovación a la conclusión del show. Como suele decir la cantante de The Bellrays, Lisa Kekuala, en sus actuaciones para motivar al personal…. “This is a rock show!!!!!!” 

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Bandas como GREAT ELECTRIC QUEST, y discos como éste, hacen que muchos vuelvan a tener fe en el rock hecho a la vieja usanza, crudo y directo, con honestidad. Un disco lleno de diversión de ritmos frenéticos y punzantes. Sin sutilezas, el registro refleja fielmente lo que fue una calurosa tarde de rock and roll en la que todos nos divertimos infinitamente. Un registro histórico. 

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Reseña: ROSY FINCH.- “Scarlet”

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Con una serie de cambios en la banda,SCARLET” el nuevo álbum de ROSY FINCH, trata de aspirar a ser más y hacer más. Se trata de la idea de que nada eliminará el dolor, pero nada puede detenerlo. Seguramente es su álbum más crudo y directo, un trabajo en el que se dejan llevar por sus instintos más primarios y salvajes. Su álbum más pesado y lodoso con una brutal combinación de voces melódicas y verdaderos desgarros que habitan entre sucias líneas de bajo en oscuras y tenebrosas cavernas sludge. Jugando con los ecos de los noventa y el metal más áspero, nos ofrecen un álbum perturbador e inquietante. La sangre está presente en temas que se desangran en una hemorragia de rugosos riffs y ritmos plomizos. Un álbum conceptual con el rojo como protagonista; ese color que siempre ha representado peligro, lujuria, pecado, culpa, sangre … “, tal y como dice su vocalista y guitarra  Mireia: Cada canción en Scarlet tiene un color rojo en el título y representa diferentes historias de diferentes personas (desde la fantasía hasta la vida real) que siempre van desde el amor hasta la violencia”. Un álbum equilibrado en su parte vocal, con sensuales melodías en contraposición con desgarradores aullidos. Una conjunción muy efectiva que acaba convirtiéndose en uno de los activos del álbum. 

“SCARLET” fue grabado por Lluís Más (batería), Elena García (bajos) Mireia Porto (voces, guitarras y bajos) y Oscar Soler (voces). La nueva formación de ROSY FINCH está compuesta en la actualidad por Mireia Porto (Voces y Guitarras), Oscar soler (Domo/Pyramidal) (Voces y Bajos) y Juanjo Ufarte ( Dry Mouths/Bäläte/Grajo) (Batería).
“SCARLET” ve la luz a través de Lay Bare Recordings, en disco compacto a través de La Rubia Producciones y en cassette vía Spinda Records

Sobre en bajo grueso y crujiente “Oxblood” el fuzz coquetea con el metal. Una voz desgarrada y chillona con coros más melódicos crean un contraste entre la aspereza intrínseca del tema Por un lado los sonidos huecos y chisposos y por otro las sugerentes melodías vocales. Rabia y fuerza pseudo-ocultista entre los rugosos riffs sludge y el stoner-metal en una ambientación tenebrosa y oscura. 

“Lava”, el tema que anticipó la banda, transcurre por una autopista de heavy-rock y stoner-metal. Sus turbios riffs crean el camino sobre el que la ahogada y desgarrada voz de Mireia se retuerce entre el asfalto de los noventa y las vibraciones contemporáneas más pesadas. El metal más alternativo y el sludge fusionados bajo terroríficas voces y momentos de fuzz. 

Cambiando de alguna el registro, “Vermillion” con esas melodías vocales casi indie, tratan de seducirnos entre una estampida borrosa de stoner.-metal. en esta ocasión los de alicante dejan un mayor protagonismo a pasajes más lisérgicos siempre ambientados en oscuras y tenebrosas simas. 

Con vertiginoso ritmo de vibraciones stoner-metal, “Amaranto” incide en la dualidad entre lo sensual y la rabia. Pesado, plomizo la dualidad de los tonos ocultistas y la rabia hace que ROSY FINCH se sientan cómodos explotando desgarradores alaridos sludge en un corte que nos regala numerosos momentos terroríficos e inquietantes. Pocos sutilezas y un ritmo oscilante y borroso construyen la zona de confort de los alicantinos con sus plegarias al viento sobre tétricos pasajes.

Una inquietante introducción abre “Gin fizz”, todo un paseo psicodélico en intoxicantes atmósferas que hacen aflorar la sensualidad entre los descarnados momentos en los que el terror nos acecha. A modo de ritual las plegarias y las desgarrada y atormentada voz van describiendo todo un ceremonial dedicado a las fuerzas salidas de las tinieblas. 

Los ecos del metal regresan con fuerza en “Ruby”. Pesados y monolíticos riffs entre mugrientos tonos sludge del que emergen hechizantes coros que tratan de seducirnos con adormecedores y sensuales pasajes.  Envolviéndonos en una tela de araña, traspasamos el umbral para encontrar inquietantes y oscuras estancias pych recorridas con sigilo. El corte se deja llevar por el fuzz más intoxicante. 

“Alizarina” es un frenético torbellino de heavy-rock stonerizado con voces y coros celestiales. Un canto eclesiástico entre vibrantes y pesados riffs metálicos. Fuerza y pesadez salpicadas de un cierto aura ocultista. 

Con un torbellino de fuzz y rápidos ritmos, “Scarlet”, el tema que da nombre al álbum juega con las melodías más propias del grunge alejándose de los momentos de oscuridad. 

El álbum cierra con “Dark cherry” a golpe de bajo poderoso y huecos sonidos post-metal que van tornándose más sludge,  Melodías pegadizas aplacando la furia de unos riffs mas contenidos. Cantos de sirena flotando entre las olas con momentos en los que el silencio deja paso al fornido bajo para proteger a la divinidad de las tinieblas.

 

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Reseña: HIGH REEPER.- “Higher Reeper”

a0070988568_10Su alabado debut, a hecho que desde el anuncio de la publicación de ésta segunda entrega, haya despertado mucha ansiedad entre todos aquellos que vieron maravillados con su disco debut. El momento ya ha llegado, y aquí están HIGH REEPER, y su álbum “HIGHER REEPER”. Este nombre parece ser toda una declaración de intenciones, ya que, si en su debut, apostaban claramente por las resonancias proto-metal en las que Black Sabbath tenía una influencia importante, en su nuevo álbum, no dejan margen a la duda. Un trabajo con ocho temas en los que el sonido Sabbath se acentúa mucho más su cabe. Fuertes y oscuros riffs herederos de las primeras bandas proto-metal como Bang, Budgie, Pentagram, y, por supuesto el legado de Tony Iommi y sus ecos , no renunciando a vibraciones Motorhead o Judas Priest, que son todo un referente para los de Filadelfia. Temas doom con connotaciones heavy,  que claramente tienen las influencias citadas, pero como la propia banda dice, no estamos en los setenta, y HIGH REEPER no trata de hacer música de los setenta, sino que su objetivo es hacer música del siglo XXII,  aunque, cualquiera que escuche alguno de los temas contenidos aquí, y le preguntes: ¿A que suena ésto? La respuesta será, sin ningún genero de dudas: A Black Sabbath. Estamos ante un trabajo en el que los temas parten de un riff, un riff que es repetido y elevado tratando de ir más allá. Unas modulaciones que en el fondo, resultan atractivas y nos sacan de la monotonía. Aunque para mí, después de escuchar el disco varias veces, sea muy difícil identificar ninguno de los temas con solo oír unos acordes, lo cierto, es que el resultado es eficaz y atractivo. Las canciones que pueden parecer iguales, pero cada una de ellas tiene su toque particular y sus matices.

“Eternal Leviathan” desde el primer riff nos muestra la épica que nos espera . Bebiendo de la´pócima del proto-metal setentero y con una línea de bajo que recuerda a Geezer Butlers. Oscuros, espesos, y grandilocuentes, avanzan sobre unos acordes que poco a pco se van modelando , pero sin perder la línea que ellos mismos se han marcado. Ciertos momentos de acidez hacen que las resonancias no sean tan pesadas. Cadencia, sí, pero sin una pesadez extrema. El groovy vocal con los cambios de registro de Zach Thomas nos traslada a décadas pasadas.

Por un camino que me trae a la cabeza ecos de Budgie, “Buried alive”, se sumerge en la vibraciones de prot-metal. Estamos ante un tema en el que la banda parece contenida. Sus riffs presagía una explosión que no se llega a producir. Es como si se mostrara contenidos, tratando de arrancar en algo más fuerte, mantienen la intensidad sin sobrepasar la raya. Como si la maquinaria no terminara de arrancar, se mantienen al ralentí repitiendo el mismo riff, algo que sucede en todos los cortes del disco, lo que dá pie a un mayor desarrollo de las melodías.

No solo de doom y proto-metal vive HIGH REEPER, las vibraciones desérticas son más patentes en “Bring the dead”. Siempre con los ecos de los setenta en unos temas que son cosntruidos en 2.019 y que no parecen querer copiar a sus mayores y fuente de inspiración de su música. Los tintes retros existen, ¡claro que si!, pero este sonido no es un calco de los pioneros de los setenta. Una mayor insistencia y persistencia en una estructura modulada hace que suene distinto a aquellas reverberaciones.

Para descuadrar al oyente cuadriculado crean “Apocalypse hymn” el tema que más me ha emocionado de todo el trabajo. a través de sonidos acústicos crean un tema que  tiene unas ciertas connotaciones de west-coast. Por la senda de Dino Valenti, las voces nos susurran en un relajante corte lleno de sentimiento y melancolía que toma prestados algún elemento folk psicodélico para construir una joya de tema. Un tema de tonos grises que hará que los sentimiento salgan a flor de piel bajo su gris aspecto. Seguramente si el carácter de estos chicos fuera otro, este tema podría durar el doble de tiempo desarrollando mucho estas apacible atmósferas, pero ellos lo tiene claro, sus temas guardan una misma línea y prácticamente todos están los cinco minutos. 

En “Foggy Drag” me encuentro con una gran paradoja. Si la estructura y la oscuridad es plenamente heredada de Black Sabbath, entre sus riffs aparece una cadencia que, salvando las distancias, podríamos encontrarla en los británicos Free. Puede parecer una contradicción, pero si escarbas en sus acordes, verás esos ecos entremezclados con sus oscuros riffs. Siniestros e inquietantes, los tintes ocultistas están presentes en otro oscuro corte.

Los riffs humeantes y pegajosos se montan todo una orgía en  “Obsidean peaks”. Un nuevo sortilegio en el que la maquinaría rítmica no se da un respiro. Frenético por momentos, la lentitud de tonos doom presente en el resto de cortes, aquí desaparece de alguna manera, sin que eso signifique que la banda pierde su vocación.

Ya sumidos en el caos, “Plague hag”, recuerda más al carácter de su primer álbum. Inasistentes riffs de corte más stoner se van metiendo en un pogo de ritmos y vibraciones alocadas en el que las influencias se revuelven en una batidora esquizoide en la que los cambios de ritmos y registro son constante. Un caos controlado, o no…. pero con un resultado atractivo y estimulante. Solos afilados e hirientes con bajo doom, entre densos y pesado ritmos cansinos en una orgía de fuzz humeante y narcótico a su vez.

Para cerrar, nuevamente la locura compositiva se apodera del quinteto. “Barbarian” es otro conglomerado de doom, stoner, riffs 70’s con un claro tono vintage. Pasicodelia ácida entre el poderío de sus perezosos y plomizos ritmos, con la vocación Sabbath dejándose ver como lo ha hecho en todo el disco. “HIGHER REEPER”, es precisamente eso, HIGH REEPER, pero en una etapa más madura, más centrados, y yendo más allá en su propuesta y en su vocación. Y si, estoy seguro que este trabajo volará las cabezas del personal con su hipnotismo y su vocación. Estamos ante un relato que parece que ya hemos vivido, pero en realidad, es todo un mundo por descubrir lo que tenemos en sus surcos. Una aventura que dará grandes momentos si la vives a un volumen alto en tu reproductor. 

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Reseña: GREEN LUNG.- “Woodland Rites”


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Después del buen sabor de boca que nos dejó su EP “FREE THE WITCH” publicado el pasado año, había ganas de una nueva entrega de los londinenses. Y la espera ha merecido la pena tras escuchar éste “WOODLAND RITES”. Ya el título del álbum y especialmente la portada nos dan pistas de lo que podremos encontrar entre sus surcos. Un ritual ocultista en bosques sombríos en los que el proto-metal se une con el heavy-rock bajo la mirada de una neblina de psicodelia y stoner que no prescinden de las melodías; influenciado por Black Widow, Black Sabbath, (especialmente esa cadencia vocal que nos recuerda al mejor Ozzy) o la imaginería Comus.  Una liturgia de riffs a los que une un órgano inquietante y unas voces y coros hechizantes. Como el propio título del álbum nos indica la liturgia oscura de apariencia satánica se presenta a través de ocho impactantes temas que no te dejaran indiferente. Teniendo en cuenta que no soy muy amante de las vibraciones heavy-metal, me postro a sus pies cuando son combinadas y ejecutadas de esta manera tan impresionante. La banda utiliza la estructura de las dos caras de un vinilo para hacernos propuestas distintas, algo que encontrábamos en los setenta con muchas bandas que usaban una cara del disco para un tipo de temas y len la otra cambian su registro. En este caso sucede algo parecido.

Una guitarra en tonos acústicos crea la atmósfera propicia en “Initiation” para adentrarnos en las profundidades de los dominios del quinteto en los que la brujería tiene todo el poder.  Tras seducirnos con esos acordes, el heavy-metal hace acto de presencia de una forma majestuosa. Una épica aplastante, en la que las voces están ausentes hasta el enlace con el tema siguiente, “Woodland rites” donde una locución amenazante da paso a poderoso riffs y una voz que recoge el legado de Ozzy. Densos, con afiladas, guitarras y un bajo inquebrantable, van modulándose con seductoras melodías, para atraparnos entre sus garras y arrojarnos un vendaval de  heavy-rock.

Recuperando el legado proto-metal, nuevamente nos introducen en “Let de devil in”.  El heavy-metal de los ochenta en una encarnizada lucha con las vibraciones pioneras del metal los setenta. Lo que puede parecer una contradicción, es algo completamente pretendido. Una unión de dos mundos que se unen en beneficio del mal. Voces y coros, así como una cadencia media, hace que poco a poco caigamos en ese hechizante sonido, con el conjuro que llega desde un órgano que parece pasar desapercibido pero que crean el clima necesario dentro de la exuberancia rítmica.  

Coros eclesiásticos y un sonido del órgano inicial una nueva liturgia que sin disimular, se sumerge en lo ocultista. “The ritual tree”, un inquietante nombre para una canción que le hace honor. Una celebración invocando al diablo con vestimentas heavy-metal y cantos magnetizantes. El contraste entre el bien y el mal, en una lucha desigual. La segunda parte de la canción desciende a las profundidades más psicotrópicas, con calmados momentos en el que el órgano mantiene la tensión mientras las guitarras se afilan para cortar la respiración con una nueva embestida de riffs y solos que poco a poco se van elevando y agigantándose en espesuras en las que fugazmente aparece la luz.

“Templar dawn”, nos ofrece los mas oscuros momentos. Aquí el ocult-rock se muestra ya sin tapujos. El relato de película de terror está servido. Los cánticos rituales se envuelven en llamas de guitarras que se contonean cual sirvientes. Adeptos a la causa, que ya no se ocultan en ropaje alguno. El órgano y el bajo amenazante muestran todo su poder. Vestigios Sabbath se inclinan al doom, con riffs despuntando ocasionalmente haciendo que su base rítmica se postre a sus pies.  Sin darnos cuenta, el quinteto a creado el clima perfecto para que los discípulos de belcebú salgan de su guaridas para rendirle tributo.

Cada tema se inicia con una pequeña locución y “Call of the coven” no iba a ser menos. Sin distracciones, los londinenses vuelven al heavy-metal, con toda su parafernalia, mientras la voz de Tom Templar mantiene sus registros. El tema sirve de lucimiento para Scott Masson y sus solo propiamente heavies.

“May queen”, con sus cerca de siete minutos, es el espacio propicio para que la banda cambie un poco su discurso, y se muestre más compleja en su composición. Con hechizantes momentos con voces seductoras y la ambientación del órgano, así como una bajada de revoluciones, construyen un corte que permite comprobar el crecimiento como banda de GREEN LUNG. Un tema elaborado que te seduce poco a poco, sin violencia. Son los momentos más heavy-psych del álbum. Una psicodelia que se viste de tonos vintage. Por los mismos derroteros, “Into the wild”, ahora de con una introducción más contundente, pasa a calmadas atmósferas, entre lo psico-progresivo y lo ocultista, sin terminar de deshacerse de sus ropajes setenteros. Aquí es donde aparecen momentos Black Widow, con una cadencia de órgano y bajo a medio gas. Las arremetidas de gruesos riffs metálicos no faltan a su cita, acudiendo a la llamada del clérigo cuando este lo requiere. Ondulante y nebuloso, se va aderezando con mesura con esas guitarras que nos habían mostrado en el resto de los temas. Una montaña rusa de vibraciones que se contonea en su danza, para adormecernos y despertarnos a su antojo.

GREEN LUNG son: Tim Templar (voz) John Wright (órgano), Scott Masson (guitarra), Andrew Cave (bajo) y Matt Wiseman (batería). “WOODLAND RITUAL” sale publicado por  Kozmik Artifactz.

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