Reseña: HIGH REEPER.- «Higher Reeper»

a0070988568_10Su alabado debut, a hecho que desde el anuncio de la publicación de ésta segunda entrega, haya despertado mucha ansiedad entre todos aquellos que vieron maravillados con su disco debut. El momento ya ha llegado, y aquí están HIGH REEPER, y su álbum «HIGHER REEPER». Este nombre parece ser toda una declaración de intenciones, ya que, si en su debut, apostaban claramente por las resonancias proto-metal en las que Black Sabbath tenía una influencia importante, en su nuevo álbum, no dejan margen a la duda. Un trabajo con ocho temas en los que el sonido Sabbath se acentúa mucho más su cabe. Fuertes y oscuros riffs herederos de las primeras bandas proto-metal como Bang, Budgie, Pentagram, y, por supuesto el legado de Tony Iommi y sus ecos , no renunciando a vibraciones Motorhead o Judas Priest, que son todo un referente para los de Filadelfia. Temas doom con connotaciones heavy,  que claramente tienen las influencias citadas, pero como la propia banda dice, no estamos en los setenta, y HIGH REEPER no trata de hacer música de los setenta, sino que su objetivo es hacer música del siglo XXII,  aunque, cualquiera que escuche alguno de los temas contenidos aquí, y le preguntes: ¿A que suena ésto? La respuesta será, sin ningún genero de dudas: A Black Sabbath. Estamos ante un trabajo en el que los temas parten de un riff, un riff que es repetido y elevado tratando de ir más allá. Unas modulaciones que en el fondo, resultan atractivas y nos sacan de la monotonía. Aunque para mí, después de escuchar el disco varias veces, sea muy difícil identificar ninguno de los temas con solo oír unos acordes, lo cierto, es que el resultado es eficaz y atractivo. Las canciones que pueden parecer iguales, pero cada una de ellas tiene su toque particular y sus matices.

«Eternal Leviathan» desde el primer riff nos muestra la épica que nos espera . Bebiendo de la´pócima del proto-metal setentero y con una línea de bajo que recuerda a Geezer Butlers. Oscuros, espesos, y grandilocuentes, avanzan sobre unos acordes que poco a pco se van modelando , pero sin perder la línea que ellos mismos se han marcado. Ciertos momentos de acidez hacen que las resonancias no sean tan pesadas. Cadencia, sí, pero sin una pesadez extrema. El groovy vocal con los cambios de registro de Zach Thomas nos traslada a décadas pasadas.

Por un camino que me trae a la cabeza ecos de Budgie, «Buried alive», se sumerge en la vibraciones de prot-metal. Estamos ante un tema en el que la banda parece contenida. Sus riffs presagía una explosión que no se llega a producir. Es como si se mostrara contenidos, tratando de arrancar en algo más fuerte, mantienen la intensidad sin sobrepasar la raya. Como si la maquinaria no terminara de arrancar, se mantienen al ralentí repitiendo el mismo riff, algo que sucede en todos los cortes del disco, lo que dá pie a un mayor desarrollo de las melodías.

No solo de doom y proto-metal vive HIGH REEPER, las vibraciones desérticas son más patentes en «Bring the dead». Siempre con los ecos de los setenta en unos temas que son cosntruidos en 2.019 y que no parecen querer copiar a sus mayores y fuente de inspiración de su música. Los tintes retros existen, ¡claro que si!, pero este sonido no es un calco de los pioneros de los setenta. Una mayor insistencia y persistencia en una estructura modulada hace que suene distinto a aquellas reverberaciones.

Para descuadrar al oyente cuadriculado crean «Apocalypse hymn» el tema que más me ha emocionado de todo el trabajo. a través de sonidos acústicos crean un tema que  tiene unas ciertas connotaciones de west-coast. Por la senda de Dino Valenti, las voces nos susurran en un relajante corte lleno de sentimiento y melancolía que toma prestados algún elemento folk psicodélico para construir una joya de tema. Un tema de tonos grises que hará que los sentimiento salgan a flor de piel bajo su gris aspecto. Seguramente si el carácter de estos chicos fuera otro, este tema podría durar el doble de tiempo desarrollando mucho estas apacible atmósferas, pero ellos lo tiene claro, sus temas guardan una misma línea y prácticamente todos están los cinco minutos. 

En «Foggy Drag» me encuentro con una gran paradoja. Si la estructura y la oscuridad es plenamente heredada de Black Sabbath, entre sus riffs aparece una cadencia que, salvando las distancias, podríamos encontrarla en los británicos Free. Puede parecer una contradicción, pero si escarbas en sus acordes, verás esos ecos entremezclados con sus oscuros riffs. Siniestros e inquietantes, los tintes ocultistas están presentes en otro oscuro corte.

Los riffs humeantes y pegajosos se montan todo una orgía en  «Obsidean peaks». Un nuevo sortilegio en el que la maquinaría rítmica no se da un respiro. Frenético por momentos, la lentitud de tonos doom presente en el resto de cortes, aquí desaparece de alguna manera, sin que eso signifique que la banda pierde su vocación.

Ya sumidos en el caos, «Plague hag», recuerda más al carácter de su primer álbum. Inasistentes riffs de corte más stoner se van metiendo en un pogo de ritmos y vibraciones alocadas en el que las influencias se revuelven en una batidora esquizoide en la que los cambios de ritmos y registro son constante. Un caos controlado, o no…. pero con un resultado atractivo y estimulante. Solos afilados e hirientes con bajo doom, entre densos y pesado ritmos cansinos en una orgía de fuzz humeante y narcótico a su vez.

Para cerrar, nuevamente la locura compositiva se apodera del quinteto. «Barbarian» es otro conglomerado de doom, stoner, riffs 70’s con un claro tono vintage. Pasicodelia ácida entre el poderío de sus perezosos y plomizos ritmos, con la vocación Sabbath dejándose ver como lo ha hecho en todo el disco. «HIGHER REEPER», es precisamente eso, HIGH REEPER, pero en una etapa más madura, más centrados, y yendo más allá en su propuesta y en su vocación. Y si, estoy seguro que este trabajo volará las cabezas del personal con su hipnotismo y su vocación. Estamos ante un relato que parece que ya hemos vivido, pero en realidad, es todo un mundo por descubrir lo que tenemos en sus surcos. Una aventura que dará grandes momentos si la vives a un volumen alto en tu reproductor. 

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Reseña: GREEN LUNG.- «Woodland Rites»


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Después del buen sabor de boca que nos dejó su EP «FREE THE WITCH» publicado el pasado año, había ganas de una nueva entrega de los londinenses. Y la espera ha merecido la pena tras escuchar éste «WOODLAND RITES». Ya el título del álbum y especialmente la portada nos dan pistas de lo que podremos encontrar entre sus surcos. Un ritual ocultista en bosques sombríos en los que el proto-metal se une con el heavy-rock bajo la mirada de una neblina de psicodelia y stoner que no prescinden de las melodías; influenciado por Black Widow, Black Sabbath, (especialmente esa cadencia vocal que nos recuerda al mejor Ozzy) o la imaginería Comus.  Una liturgia de riffs a los que une un órgano inquietante y unas voces y coros hechizantes. Como el propio título del álbum nos indica la liturgia oscura de apariencia satánica se presenta a través de ocho impactantes temas que no te dejaran indiferente. Teniendo en cuenta que no soy muy amante de las vibraciones heavy-metal, me postro a sus pies cuando son combinadas y ejecutadas de esta manera tan impresionante. La banda utiliza la estructura de las dos caras de un vinilo para hacernos propuestas distintas, algo que encontrábamos en los setenta con muchas bandas que usaban una cara del disco para un tipo de temas y len la otra cambian su registro. En este caso sucede algo parecido.

Una guitarra en tonos acústicos crea la atmósfera propicia en “Initiation” para adentrarnos en las profundidades de los dominios del quinteto en los que la brujería tiene todo el poder.  Tras seducirnos con esos acordes, el heavy-metal hace acto de presencia de una forma majestuosa. Una épica aplastante, en la que las voces están ausentes hasta el enlace con el tema siguiente, “Woodland rites” donde una locución amenazante da paso a poderoso riffs y una voz que recoge el legado de Ozzy. Densos, con afiladas, guitarras y un bajo inquebrantable, van modulándose con seductoras melodías, para atraparnos entre sus garras y arrojarnos un vendaval de  heavy-rock.

Recuperando el legado proto-metal, nuevamente nos introducen en “Let de devil in”.  El heavy-metal de los ochenta en una encarnizada lucha con las vibraciones pioneras del metal los setenta. Lo que puede parecer una contradicción, es algo completamente pretendido. Una unión de dos mundos que se unen en beneficio del mal. Voces y coros, así como una cadencia media, hace que poco a poco caigamos en ese hechizante sonido, con el conjuro que llega desde un órgano que parece pasar desapercibido pero que crean el clima necesario dentro de la exuberancia rítmica.  

Coros eclesiásticos y un sonido del órgano inicial una nueva liturgia que sin disimular, se sumerge en lo ocultista. “The ritual tree”, un inquietante nombre para una canción que le hace honor. Una celebración invocando al diablo con vestimentas heavy-metal y cantos magnetizantes. El contraste entre el bien y el mal, en una lucha desigual. La segunda parte de la canción desciende a las profundidades más psicotrópicas, con calmados momentos en el que el órgano mantiene la tensión mientras las guitarras se afilan para cortar la respiración con una nueva embestida de riffs y solos que poco a poco se van elevando y agigantándose en espesuras en las que fugazmente aparece la luz.

“Templar dawn”, nos ofrece los mas oscuros momentos. Aquí el ocult-rock se muestra ya sin tapujos. El relato de película de terror está servido. Los cánticos rituales se envuelven en llamas de guitarras que se contonean cual sirvientes. Adeptos a la causa, que ya no se ocultan en ropaje alguno. El órgano y el bajo amenazante muestran todo su poder. Vestigios Sabbath se inclinan al doom, con riffs despuntando ocasionalmente haciendo que su base rítmica se postre a sus pies.  Sin darnos cuenta, el quinteto a creado el clima perfecto para que los discípulos de belcebú salgan de su guaridas para rendirle tributo.

Cada tema se inicia con una pequeña locución y “Call of the coven” no iba a ser menos. Sin distracciones, los londinenses vuelven al heavy-metal, con toda su parafernalia, mientras la voz de Tom Templar mantiene sus registros. El tema sirve de lucimiento para Scott Masson y sus solo propiamente heavies.

“May queen”, con sus cerca de siete minutos, es el espacio propicio para que la banda cambie un poco su discurso, y se muestre más compleja en su composición. Con hechizantes momentos con voces seductoras y la ambientación del órgano, así como una bajada de revoluciones, construyen un corte que permite comprobar el crecimiento como banda de GREEN LUNG. Un tema elaborado que te seduce poco a poco, sin violencia. Son los momentos más heavy-psych del álbum. Una psicodelia que se viste de tonos vintage. Por los mismos derroteros, “Into the wild”, ahora de con una introducción más contundente, pasa a calmadas atmósferas, entre lo psico-progresivo y lo ocultista, sin terminar de deshacerse de sus ropajes setenteros. Aquí es donde aparecen momentos Black Widow, con una cadencia de órgano y bajo a medio gas. Las arremetidas de gruesos riffs metálicos no faltan a su cita, acudiendo a la llamada del clérigo cuando este lo requiere. Ondulante y nebuloso, se va aderezando con mesura con esas guitarras que nos habían mostrado en el resto de los temas. Una montaña rusa de vibraciones que se contonea en su danza, para adormecernos y despertarnos a su antojo.

GREEN LUNG son: Tim Templar (voz) John Wright (órgano), Scott Masson (guitarra), Andrew Cave (bajo) y Matt Wiseman (batería). «WOODLAND RITUAL» sale publicado por  Kozmik Artifactz.

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HAUNT.- «If Icarus Could Fly»

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HAUNT es la nueva cara del heavy metal la vieja escuela y el hard rock. Con maestría a pesar de sus jóvenes años como banda, HAUNT comenzó como un proyecto en solitario del líder de Beastmaker, Trevor William Church, y rápidamente lanzó su primer EP, «LUMINOUS EYES», durante el verano de 2017. No mucho después, fue publicado por Shadow Kingdom Records, y a partir de ahí HAUNT comenzó su ascenso … Ahora, nuevamente el sello Shadow Kingdom Records publicará «IF ICARUS COULD FLY» en vinilo, cd y cassette el próximo 17 de mayo. 

Con «LUMINOUS EYES» cosechando el reconocimiento generalizado tanto de los fans como de la crítica, el escenario estaba listo para el inevitable álbum debut de HAUNT. Apropiadamente titulado «BURST INTO FLAME», el debut completo de la banda se lanzó durante el verano de 2018 y rápidamente quemó un nuevo camino para HAUNT. Ahora, expandida a una línea de trabajo completa, la visión de Church demostró ser infinitamente poderosa y conmovedora: aquí, la combinación de la banda de heavy metal de finales de los 80 con toques de rock duro de los 70 explotó positivamente con electricidad y emoción en cada giro. Y esa electricidad alcanzó un punto álgido cuando la banda llegó al circuito de gira a partir de entonces, que culminó con una carrera recibida en la gira Speed ​​of the Wizard, apoyando a High on Fire, Municipal Waste y Toxic Holocaust

No hay quienes descansen en sus considerables laureles, HAUNT está de vuelta menos de un año después de su álbum de debut con el aún más fuerte «IF ICARUS COULD FLY». Tomando todo lo que era tan mágico acerca de «BURST INTO FLAME» – canto de la canción, ganchos memorables de inmediato, juego apasionado, un elemento emocional discreto que eleva todo por encima del mero forraje afinándolo a la perfección, un paso adelante en todos los sentidos que agradecerán los amantes de heavy más ortodoxoY una vez más, a cada paso hay un ANTHEM absoluto, quizás mejor ejemplificado por el inolvidable «It’s In My Hands», una obra maestra de una canción que probablemente será el «éxito» del álbum. En otros temas, HAUNT simplemente ha agudizado su ataque con una facilidad aparentemente sin esfuerzo: pesado y sincero, con una expresividad que encapsula todo lo que es tan atractivo y duradero sobre el metal tradicional. En pocas palabras, es una progresión natural del álbum debut de HAUNT y el siguiente capítulo de su saga como nuevos reyes. 

Una vez más, HAUNT ofrece gentilmente la clave del cielo de heavy metal. ¿Tomarás el vuelo con ellos y verás si Ícaro podría volar ? 

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