El trío de Sudáfrica THE TAZERS publican su tercer EP ‘DREAM MACHINE’. Con sus agudas guitarras herederas del sonido de los 70’s, redobles de batería clínicos y patrones psicodélicos hasta el atronador llevan a la banda nuevas alturas. Aunque en su mayoría son crudos, en tu rostro ritmos y melodías atípicos a los de la era del rock de los 70: las guitarras ocasionales empapadas de reverberación y los temas psicodélicos conducen al álbum en un viaje nostálgico a través del rock psicodélico. Desde las melodías frescas y fáciles de escuchar hasta los armónicos tranquilos y una sección media rugiente; ‘DREAM MACHINE’ es un viaje musical en bruto que resuena en la vieja era de THE TAZERS de una manera nueva y fresca. Temas de blues vintage con buenas dosis de fuzz y una ambientación pantanosa la banda no duda en incorporar pasajes garage rock más propios de THE WHO con un innegable sonido 60’s. Las canciones, llenas de ritmo están envueltas en un a neblina psicodélica con un notable trabajo de voces y coros, pero también sabiendo reflejar la herencia de comienzo de los 90’s con poderosos riffs arenosos. Todo un viaje de ida y vuelta entre décadas con un carácter macarra y sutiles momentos que pueden evocarnos a bandas como NEBULA, TY SEGALL, ALL THEM WITCHES o THE BLACK KEYS.
‘El EP Dream Machine fue una recopilación de la primera pareja de canciones que THE TAZERS había escrito en su día, así que, naturalmente, las hemos estado tocando en vivo durante años. En realidad, nunca llegamos a lanzar las pistas correctamente, así que pensamos que vamos a grabarlas de una manera fresca y cruda, exactamente como las tocamos en vivo, y eso es lo que hicimos, y creo que la música habla por sí misma’ nos comenta su guitarra y cantante Jethro Lock.
‘Dream machine’ abre el Ep con tonos hipnóticos vintage con el blues como protagonista. Su cadente ritmo más propio de un escenario swamp rock nos envuelven en una bruma psicodélica. Creando un clima de misterio, los acordes de guitarra retumban en la lejanía. Pausado y con aires chamánicos, el corte se muestra atractivo con la guitarra como protagonista. Con pasajes más calmados, el ritmo magnético vuelve a arrancar el tema por la senda con la que partió. Sin duda una canción que mama de los efluvios de los pantanos con el blues en sus venas.
Fuertes tambores y ritmos difusos son el punto de partida de ‘Go away’. Con ecos de garaje en sus venas, el tema nos insufla ritmo más propio de bandas como The Who. Su sonido 60’s se complementa con buenos juegos de voces y coros y altas dosis de fuzz. Todo un viaje a los momentos más salvajes de la década en la que el rock and roll evolucionó. Crudo y nuevamente con guitarras asesinas, el sonido del bajo nos lleva en volandas entre chispeantes tambores. Golpeando una y otra vez, su ritmo avanza con firmeza.
En ese escenario primitivo, ‘Lonely road’ con sus sucios riffs y tonos vocales con un aire macarra más propios de finales de los años sesenta, nos envuelve en su particular espiral de garaje-rock y rock and roll. La calidez de la voz va mutando entre coros aislados que aportan un aire festivo a un tema crudo y primitivo, pero con el suficiente gancho. La canción se queda como enganchada en un espacio de psicodelia borrosa del que sale con sus riffs primitivos con soltura.
El cierre le corresponde a un nuevo tema en el que los ecos garaje-punk se conjugan con elementos blues. ‘Around town’ mantiene riffs arenosos entre sus ritmos arcaicos. Nuevamente el trabajo del bajo soporta una canción con buenos solos ácidos insertados ocasionalmente, lo que hace que el corte no resulte monótono. Al contrario de lo temas precedentes, aquí la canción se desarrolla en más de cinco minutos en los que podemos encontrar vibraciones más propias de comienzo de los 90’s, sin perder su espíritu. Tras momentos en los que la calma psicodélica aparece con frescas melodías, el tema se rearma para ofrecernos cadentes pasajes con una aureola de misterio.
Cinco años después de la publicación de su debut, la banda austriaca LIQUID MAZE, publica su segundo ‘SNAKE JAZZ’. Cinco amigos apasionados por todo tipo de música que funden sus influencias en canciones pesadas, melódicas y originales llenas de detalles y el deseo de escribir la mejor música que puedan escribir … Encerrados durante una semana en un viejo cine de Allentsteig para dejar fluir sus jugos creativos crearon este fantástico álbum . Grabando sus pistas en vivo, con un mínimo de overdubs, han plasmado todo su amor por la música con sangre, sudor y lágrimas. Sin conocer previamente a la banda, me sumerjo en su escucha complemente virgen, sin saber muy bien que me voy a encontrar, pero, tras escuchar los primeros acordes de la primera canción, sabía que este era un álbum para mí. Un álbum para mí y para todos los amantes de la psicodelia, el rock progresivo de los 70’s y el hard-rock stonerizado. Así deambulan sus canciones, en atmósferas cambiantes en las que la intensidad y pesadez van oscilando con constantes cambios. Un álbum tan versátil que en élpuedes encontrar momentos mas propios de The Black Keys, pasajes The Doors, desarrollos en pura vena King Crimson, así como fascinantes riffs retro con narcóticas descargas de fuzz arenoso. Sus canciones se desarrollan entre fascinantes arreglos que hacen que cada una de ellas tenga vida propia, ofreciendo siempre un aliciente que sorprende al oyente. Se nota que aquí se han cuidados los detalles, lo que hace que sus composiciones resulten muy atrayentes. Con un predominante aroma vintage, los temas derrochan fuerza, pero también ofrecen buenas melodías, así como lisergicos pasajes de guitarra. Sus cinco temas finalmente saben a poco, porque la calidad que tienen, nos dejan con ganas de mas, algo, que siempre confirma su gran calidad.
LIQUID MAZE son: Gerald Gimpl (bajo), Sebastian Hödlmoser (batería), Domenic Schleinzer (voz solista y guitarra), Oliver Hacker (teclados y voces) y Lukas Sukal (bajo y coros). ‘SNAKE JAZZ’ fue mezclado por Sebastian Hödlmoser en bassteaaudio.com, y masterizado por Alexander Lauschlistencareful.com
‘Mother’s Pie’ abre el álbum a golpe de riff retro con ritmos stonerizados. . El penetrante sonido del órgano en segundo plano aporta la nota vintage a un vigoroso tema. Espirales de fuzz que decaen en narcóticos pasajes psicodélicos con un cierto aroma doorsiano. En menos de dos minutos la banda nos muestra dos registros diferentes lo cual ya es toda una sorpresa. El tema prosigue manteniendo una estructura ondulante, con momentos de hard rock vibrante y otros en los que el blues ácido llena de humo intoxicante la atmósfera. Una voz atormentada y llena de garra arrastra la canción a un escenario más tempestuoso. Los constantes cambios de ritmo, entre parones y arrancadas, la canción sigue desarrollándose en un ambiento netamente 70’s.
Nuevamente los riffs retro sirven para introducir el siguiente tema, ‘Working men’. La canción relata lo que sucede cuando su amplificador de guitarra se apaga durante la grabación y su cantante y guitarrista, Domenic Schleinzer, tiene que conducir por toda la Baja Austria para conseguir uno para reemplazarlo. Bajo un registro más propio de The Black Keys, la psicodelia y el blues salen de las entrañas de los austriacos. Incluso con alguna leve incursión progresiva, la calma tensa evita que la canción se desmelene en exceso. Un estribillo impactante y unos coros pegadizos ponen la nota de color bajo un aura lisérgica. Pasajes de guitarra llenos de acidez conviviendo con el cálido sonido del órgano logran llevar al tema a los momentos de gran esplendor. Una canción bien trabajada que finalmente obtiene los resultados.
‘Dancehall’ se erige como el tema mas largo del álbum con sus cerca de ocho minutos. Cadentes acordes heavy-psych nos sumergen en una atmósfera narcótica entre estimulantes desarrollos instrumentales. Evolucionando en su intensidad, el corte conjuga su innato carácter psicodélico con pinceladas de hard- progresivo. En la parte central la peculiar voz cambia la fisonomía del corte haciendo que explote en una locura de percusión, sintetizadores vocales. Capturando la esencia de los riffs Stoner, el tema combina con acierto distintos estilos para crear un ‘todo’ fascinante. Tras una bacanal de abrumadores sonidos, el corte decae en una pradera psico-progresiva con suaves acordes y un ritmo cadente y susurrante. Melodías de gran belleza aparecen en este nuevo meandro del camino para ofrecer su faceta más sensual con silbidos haciendo de aterciopelados coros que terminan por disiparse en la lejanía. Sublime.
Si alguna vez necesitas una banda sonora para secuestrar un barco, los austriacos nos proponen ‘Pirates of the Amphibia’. Partiendo de una atmósfera misteriosa, el tema borbotea sigilosamente entre efectos y tambores que se aceleran. Con su motor rítmico a toda maquina, el tema conjuga un espacio progresivo con riffs hard algo que parece advertir un corte pesado. Nuevamente la banda nos sorprende cambiando el registro y descendiendo a un espacio más propio de King Crimson para seducirnos con bellas y suaves melodías. Voz y teclados como protagonistas de corte lleno de sentimiento y cierta melancolía. Con un sonido que bien podría llegar de los 70’s dan el salto al siglo XXI con sus atronadores tambores y una guitarra que stoneriza en su sonido. Las incesantes oscilaciones que LIQUID MAZE dotan a sus canciones, hace que cada una de ellas tenga vida propia. Siempre ofreciendo un aliciente al oyente para sorprenderle en todo momento. La conjunción de rock progresivo, hrd, Stoner y esos sonidos vintage, cobra una nueva dimensión en esta canción.
El álbum cierra en una atmosfera tenue con pausados acordes de piano y una sugerente y cálida voz como introducción a ‘Reincarnation’. Otro tema oscuro en el que se refleja un gran trabajo compositivo. Su vaporoso y misterioso sonido usa esos momentos progresivos que contenían los temas precedentes. Efectos, teclados y guitarras afiladas tratan de aflorar en una nebulosa sónica en la que todo parece volverse borroso. Voces que emulan a Herman Hess, armonías en distintos planos y una percusión que augura el paso a un nuevo espacio sonoro. Un corte más temperamental que se recuesta en pasajes más psicodélicos manteniendo la tensión con destreza. Seguramente el corte mas experimental de todo el álbum.
Con cinco álbumes a sus espaldas, THE VINTAGE CARAVAN se consolida como una banda madura en su nuevo álbum ‘MONUMENTS’. Su apuesta por el hard-rock clásico y sus excursiones stoner se acompaña de devaneos progresivos y unas fascinantes melodías. Sus canciones, con riqueza compositiva, no se quedan ancladas en un único estilo, para ofrecer un fascinante arco iris sonoro de tintes retro. Se nota que el trio islandés se ha tomado en serio el trabajo compositivo para ofrecernos un fascinante álbum de rock atemporal, pero con un aspecto completamente contemporáneo. Todo un collage compositivo lleno de matices, en el que todos los detalles parecen cuidados para ofrecer fascinantes canciones. El universo musical del trio islandés, sustentado en una fornida base rítmica se complementa a la perfección con la cada vez mejor voz de Óscar, así como de sus virtuosos pasajes de guitarra. Sus cavilaciones tanto psicodélicas como sobre todo progresivas, adornan canciones sólidas y atrayentes para el oyente. El álbum es una perfecta banda sonora para los amantes del rock clásico, pero también para las nuevas generaciones. Sus temas pasan por distintos estados, ofreciendo la pesadez stoner con mesura, pero sobre todo con un trabajo lírico no visto antes. ‘MONUMENTS’ se consolida como el trabajo más brillante hasta la fecha. Aquellas gratas sensaciones que tuvimos con su primer álbum, allá por el año 2.009, se confirman más de una década después con un álbum sobresaliente. La capacidad para llevarnos a suaves atmósferas en las que la nostalgia aparece con un sonido vintage, contrasta con la fuerza de unos ritmos trepidantes. Sus canciones conectan rápidamente con el oyente proporcionando un gratificante viaje al rock de los 70’s, pero también abriendo un nuevo paisaje sonoro con devaneos blues, prog y psicodélicos y bellas melodías llenas de lírica. Con un fascinante resultado en sus canciones más líricas, así como en sus temas más pesados, THE VINTAGE CARAVAN se consolida como una banda a seguir teniendo en cuenta para el futuro, los 60 minutos de ‘MONUMENTS’, así lo atestiguan.
‘MONUMENTS’ está disponible vía Napalm Records.
La canción de apertura, ‘Whispers’ refleja todo el potencial de una banda que sigue evolucionando. Su sonido vintage de puro hard-rock con buenas melodías vocales y un aire stoner moderno conjugan un tema arrollador. Buenas guitarras, fuertes tambores y un ritmo trepidante hacen que caigamos rendidos a sus pies.
‘Crystalllized’ se desarrolla bajo tonos blues y ritmos pegadizos con cierto aroma progresivo. Sin salirse de su esencia retro sus ondulantes melodías esconden una sólida composición que hace que el tema resulte atractivo. Con fuertes embestidas, la canción conjuga los sosegados ecos vintage con virtuosos pasajes de guitarra mientras la maquinaria rítmica no cede en su propósito.
La fuerza e intensidad de la banda queda patente en temas como ‘Can’t get you off my mind’. Aquí las guitarras y los fuertes tambores dejan hábilmente espacio a dulces melodías. Sus pegadizos estribillos ofrecen un soplo de frescura sobre un sonido añejo, pero bien elaborado. Los solos afilados no faltan a su cita, siempre con solventes guitarras, el trio crea un corte grueso, pero de aspecto amigable.
Sobre las cenizas del rock clásico de los 70’s, ‘Dark times’, con su implacable ritmo, supone otro claro ejemplo del sonido de THE VINTAGE CARAVAN. Con buenas voces, y una poderosa embestida sónica de tinte retro, construyen un nuevo tema arrollador sin renunciar a la melodía, algo que saben hacer con verdadera maestría. Lleno de texturas, el tema no duda en acercarse al rock progresivo sin perder un ápice de fuerza.
La ternura de la voz de Óscar en ‘This one’s for you’ es todo un arrullo sonoro para el oyente. Si ya hemos comprobado que el trio sabe ofrecer buenas dosis de energía, también tiene la capacidad para construir una balada. En un entorno bucólico, la canción nos acaricia con dulzura con sus reconfortantes pasajes ofreciendo el lado más melodioso de los islandeses.
Tras el bálsamo de la canción anterior, ‘Forgotten’ retoma la pesadez de una banda que cuida las voces, lo que hace que sus temas resulten seductores para el oyente. Sus atractivas melodías parecen flotar entre el torrente sónico de un tema fornido que nuevamente sabe encajar los sonidos retro con vibraciones más contemporáneas. Hard-progresivo por momentos, rock clásico en otros, y sobre todo mucha riqueza compositiva. Pinceladas psicodélicas adosadas a pasajes más sinfónicos con elementos stoner. Todo un collage compositivo de puro rock contemporáneo con sabor añejo. 8 minutos intensos que suponen el mejor escaparate para una banda solvente y madura.
‘Sharp teeth’ con su poderosa línea de bajo y sus fuertes tambores retoman el rock retro con solvencia. Con una voz más propia de una banda progresiva, la canción golpea con un sonido grueso entre delicadas melodías. Un tema que se vuelve más pegadizo según avanza sin perder un ápice de frescura.
Los momentos más psicodélicos del álbum los encontramos en ‘Hell’. Un tema que sabe usar tanto elementos progresivos, como el rock clásico presente en todo el álbum. Sus bellas melodías flotan entre pasajes progresivos de gran calidad. Rock atemporal, sugerente y seductor con sus habituales riffs pesados y una nítida herencia 70’s. Todo un reconfortante paseo psico-progresivo con luminosos solos de guitarra y agradables voces.
‘Torn in two’ se viste de tonos retro con sus coloristas riffs. Un tema pegadizo que hace ondular sus armonías bajo el soporte de poderosos tambores. El tema tiene un sonido crudo que es pulido con acierto ofreciendo distintos alicientes al oyente. Pasajes de puro hard rock, espacios progresivos y momentos stoner.
‘Said & done’ incide en la fórmula que tan bien les funciona a los islandeses. Gruesos riffs de vocación stoner y una estructura de rock atemporal con momentos más sosegados. La perfecta combinación con la que la banda funciona a la perfección. El tema parte brioso para reposar en un valle en su parte central descansando en praderas progresivas antes de retomar la senda ruidosa.
Después de habernos dejados exhaustos, el álbum cierra con ‘Clarity’. Sus suaves paisajes atmosféricos llenos de lírica evocan la belleza de la naturaleza de su Islandia natal. Estribillos algodonados y acordes acústicos nos presentan un ensoñador espacio sonoro que sirve de reconfortarle bálsamo para el oyente. Una maravilla de canción lírica que vuelve a corroborar toda la calidad que cada día van atesorando THE VINTAGE CARAVAN a lo largo de ocho minutos llenos de belleza. Los islandeses son una banda maravillosa que sabe hacer canciones maravillosas.
‘STRANDED IN THE GREEN’ es el octavo álbum del multi-instrumentista portugués Luis Simões con su proyecto personal SATURNIA. Un reputado músico psicodélico que no se prodiga en sobre los escenarios, actuando rara vez, pero que es capaz de plasmar todo su talento en un álbum mágico como éste. Pasajes espaciales, psicodelia con exóticos tonos orientales, ritmos tribales, guitarras ácidas y una voz llena de magnetismo, son parte de esta joya de la psicodelia del siglo XXI. Las reminiscencias de los primeros Pink Floyd, son evidentes en la mayoría de sus canciones, pero también el legado de Hawkwind está muy presente, adoptando una forma mística. Incluso con algún guiño Colour Haze, ‘STRANDED IN THE GREEN’ es una gema para los amantes de la psicodelia vintage con sus hechizantes y alucinógenas atmósferas cósmicas, que crean un mantra sonoro para el oyente. El álbum es ideal para escuchar con la luz tenue de una lampara de lava, una barrita de incienso aromatizando el ambiente y una mente dispuesta a dejarse seducir. L.S.D. ¿Para qué?, ‘STRANDED IN THE GREEN’ contiene tantas dosis de dietilamida, que no necesitas más para entrar en trance con este auténtico mantra sonoro. Sus canciones nos masajean hasta el éxtasis sensorial con una riqueza compositiva superlativa, digna de su gran talento como Luis. Tenemos ante nosotros un álbum mágico, merecedor de un altar en el hogar de cualquier amante de la psicodelia. Uno de los álbumes mas estimulantes que he escuchado últimamente, lo que, para un ávido explorador de los sonidos psicodélicos como yo, es todo un regalo. Sus embriagadoras fragancias son repartidas con mesura, haciendo que nada resulte empalagoso, sino espiritual. Los seductores pasajes místicos se fusionan, tanto con elementos espaciales, como con riff más pesados, ofreciendo al oyente un viaje cósmico al interior de su propia consciencia. Los calificativos se quedan cortos para describir la belleza de unos surcos sublimes, en los que la psicodelia alcanza cotas celestiales. Un álbum relajante, espiritual y estimulante para los sentidos, en que el músico portugués parece hacer plasmado toda su creatividad y conocimiento, de lo que es la verdadera psicodelia. Esa psicodelia que nacía a finales de los años 60’s y que cinco décadas después sigue ofreciéndonos maravillas como ésta. Porque aquí se percibe ese aroma vintage, pero también se perciben los nuevos caminos que ha recorrido el género desde el pasado siglo. Sin duda, estamos ante una pequeña OBRA MAESTRA de la música lisérgica.
Grabado en el campo, al aire libre junto a las cepas de la vid, ‘STRANDED IN THE GREEN’ pone la mitología, el vino, la luz del sol, y la naturaleza salvaje al servicio de la música, basándose en los ingredientes ya establecidos del clásico brebaje de rock psicodélico de Luís Simões pero también agregando nuevos elementos un álbum verdaderamente orgánico y refrescante.
Luis Simões inició su carrera en los años 90’s y durante este tiempo, grabó los álbumes principalmente por él mismo, pero también con algunos invitados selecctos, en particular Daevid Allen (Gong), Nik Turner (Hawkwind) y Stefan Koglek (Color Haze)
Luis Simões en este álbum canta y toca, guitarras, sitar, tampura, bajo, pedales de bajo, gong, órganos, sintetizador, piano Rhodes, Mellotron, campanas y batería. Acompañado de Ana Vitorino en voces Winga: Djembe en Keep it Long.
Grabado entre 2018 y verano de 2020 en Lagoa do Calvo. Mezclado por Luis Simões. Masterizado por Ricardo Bravo. Arte de portada de Luis Simões. el álbum está disponible vía Sulatron Records en vinilo transparente verde de 180 gramos con incrustación de tamaño completo, CD en formato desplegable Digisleeve. con ediciones limitadas a 500 copias cada uno.
‘Pan Arrives‘ abre el álbum con su minuto y medio de sonidos de cencerros y alguna desafinación para introducirnos en el rítmico y espacial ‘Keep it Long’. Efectos incesantes, fuertes tambores y el místico sonido del sitar soportan una voz que evoca la psicodelia de finales de los 60’s. Un híbrido entre los Pink Floyd de Syd Barret y Hawkwind con ornamentos exóticos. Una estela sideral que se combina con una percusión casi tribal. La combinación de estos elementos con la guitarra ácida hace del tema un tesoro de la psicodelia colorista de tintes espaciales. El tema lo tiene todo para engancharnos sin remisión al álbum. Sus siete versátiles minutos nos marcan el camino de por donde va transcurrir un álbum lleno de gratas sorpresas para el oyente.
Con ‘Fibonacci Numbers’SATURNIA nos ofrece un viaje astral a la psicodelia vintage de los primeros Pink Floyd, con una susurrante voz más propia de Barret, y un collage caleidoscópico producto de sustancias alucinógenas. Lleno de magnetismo el tema es un bálsamo para los sentidos trasladando al oyente una dimensión sensorial que combina lo antiguo con lo futurista en alguna supernova a miles de años luz de la tierra. Completamente expansivo de la mente, la canción bien pudiera haber sido compuesta por la banda del fluido rosa en un ‘viaje’ de L.S.D. Un gratificante corte que suaviza el alma produciendo un gratificante estado de placer. Terapéutico.
Efectos espaciales y tambores rituales nos introducen en ‘Smoking in the Sun’ Un paseo psicodélico por algún remoto lugar de la galaxia. Sus flotantes sonidos de guitarra el magnetismo del bajo y los sintetizadores son el mejor vehículo para recorrer su particular universo. Evolucionando lentamente en un espacio carente de gravedad, su sonido flota sobre nuestras cabezas como una terapia sanadora. Absorbente, psicotrópico, su sonido nos traslada a una catarsis sensorial de proporciones descomunales. Hipnótico, futurista y con fuertes dosis de misticismo cósmico. Un lento pero firme avance a un mundo desconocido sin obstáculos en el camino.
Tras el viaje intergaláctico, Simões nos invita visitar un Jardín del Edén, con una seductora y cálida voz (nuevamente Barret en el horizonte), con ancestrales sonidos tradicionales, ‘Super Natural’ es un nuevo mantra sonoro lleno de espiritualidad. En una algodona atmósfera, el tema pone banda sonora al silencio entre cantos de aves en este particular paraíso. Un tema afrodisiaco para los sentidos en el que volvemos a encontrar las reminiscencias floydianas presentes en todo el álbum. Con la magia del sitar, lo espiritual nos invita al Nirvana con sus bellas melodías en una nube de sutiles reverberaciones. Un mundo mágico lleno de colores, aromas y fragancias de distinta procedencia hacen un ‘todo’ sonoro absolutamente seductor a lo largo de sus catorce minutos. En su último tercio, la canción recupera el espíritu espacial para navegar por atmósferas más cósmicas prescindiendo de los instrumentos más tradicionales. Bajo un piano clásico se construye ‘When I’m High’. Suaves acordes con un cálido bajo para sumergirse en el legado de Pink Floyd de una forma más que evidente. La delicadeza con la que se produce cada nota, contrasta con la firmeza de unos tambores que jamás pierden el compás. Con predominio de los teclados a lo largo de su desarrollo, sus melodiosos pasajes van tornándose más psicotrópicos con unos solos de guitarra llenos de belleza.
‘Perfectly Lonely ‘ (canción no disponible en vinilo) nos presenta el misticismo entre disonancias y un confuso sonido con golpes de gong en la lejanía. Un chakra sonoro misterioso turbio, pero meditativo. Con pocos sonidos definidos el tema consigue atraernos a su interior.
Tras el aturdimiento, ‘Butterfly Collector’ nos devuelve los sonidos de la naturaleza con una conjunción de espaciales sonidos pesados y dulces caricias exóticas. Un hechizante ritmo nos acompaña en una nueva travesía de tintes floydianos. Celestiales sonidos llenos de dulzura afloran entre una densa neblina sobre nuestros sentidos. Un suave aleteo que va llevándonos a un espacio alucinógeno con sus placenteros pasajes. Melódico, psicodélico, exótico, espacial, muchos son los elementos que esconden estos mas de siete minutos sombríos. Un placentero masaje sonoro con pausas en su deambular cósmico lleno de exotismo, especialmente en su parte final.
Cerrando la versión CD, y no disponible en formato vinilo, ‘Just let Yourself go’ se desarrolla con la guitarra erigiéndose en protagonista tímido de otro psicodélico tema. Entre efectos incesantes, y con un cadencioso ritmo afloran ecos 70’s. Su fusión de sonidos más propios de Colour Haze, con la ambientación espacial nos invita a una exploración psicodélica con un magnetismo absorbente. dejándose llevar en forma de jam el tema va mutando sus formas sin dar un paso atrás. Aquí Simões , se deja llevar por sus instintos mas primarios.
Después de las fantásticas sensaciones que nos dejó su álbum debut ‘BALLAD OF THE GODLESS‘ en el verano de 2018, esperaba con impaciencia el nuevo álbum de los británicos 1968, ‘SALVATION, IF YOU NEED…’, y sin ninguna duda, la espera ha merecido la pena. Un BOMBAZO de blues psicodélico pesado, viscoso, humeante y salvaje. Sus crudos y primitivos sonidos evocan la intensidad de bandas como con Captain Beyond, Budgie, Toad, Bolder Down, Hendrix, Sabbath o Josefus, por citar solo algunas, porque la lista podría ser interminable. Aquellas bandas rudimentarias que hacían que los amplificadores echaran humo y que sonaban con toda su crudeza, ofreciendo un sonido primitivo, brutal, pero completamente impactante y maravilloso. Estos 10 temas te aplastan, introduciendo al oyente en un soporífico ambiente narcótico, denso y pesado, pero con el gancho suficiente para que cada canción te atrape por sí misma. Un álbum creado en pleno siglo XX, pero con toda la esencia del rock más explosivo de los 70’s, algo que ya nos mostraron en su impactante debut, pero aquí 1968, se superan. Con un estilo y propuesta sonora definida, son capaces de sorprendernos en cada canción, con giros sorprendentes que hacen que cada tema sea moldeado usando distintas influencias estilísticas. Así consiguen que todos los elementos encajen, el blues, la psicodelia, el proto-metal, el hard-rock y la pesadez Stoner. Si alguno de los viejos rockeros que se quedaron en el camino, y sus almas reposan en el infierno, esos tipos rudos de pelo largo, barbas fornidas, chupas de cuero y una bolsa llena de sustancias psicotrópicas en la zamarra, levantaran la cabeza y volvieran a este mundo, sentirían que el camino de vuelta al mundo de los vivos, habría merecido la pena al escuchar este poderoso brebaje sonoro. Los temas de ‘SALVATION, IF YOU NEED…’, a pesar de tener una identidad propia, suelen guardar una estructura similar. Una primera parte arrolladora, pesada, cruda y contundente, y una parte central o final en la que 1968 se dejan seducir por los efluvios psicotrópicos y el blues, creando verdaderas bacanales de sonidos narcóticos y humeantes. Thc en vena, para unas canciones turbias, desgarradoras y llenas de fuerza. Este segundo Lp, supera la potencia y fuerza que mostraron en su primer álbum, sus nuevos temas te arrancarán el corazón a base de riffs turbios, narcotizándote con sus fuertes dosis lisérgicas. Estamos ante un álbum creado a la vieja usanza y manteniendo ese espíritu añejo adaptándolo a los nuevos tiempos de la música pesada. Afortunadamente como en tantas ocasiones, las palabras sobran, así que, prepara tu bong, sube el volumen y disfruta de este impactante ‘viaje’ con olor a marihuana y a rock en estado puro. Hay que tener en cuenta que la publicación el 4/20, no es algo casual. ¡No te arrepentirás!
Este álbum fue grabado en vivo en el estudio como en los viejos tiempos. Durante los inicios de la pandemia mundial, se dirigieron durante la cuarentena al estudio para grabar durante un período de dos meses. Los resultados son como esperábamos, ruidosos, gratuitos y de salvación de un mundo plagado en el que terminaron todos los shows en vivo en 2020. El álbum está disponible vía No Profit Recordings en un disco plegable exclusivo de edición limitada en formatos coloreados.
‘A ritmo de blues-rock abre el álbum con ‘Railroad boogie’. Entre wah wah y platillos antes de explotar por un camino heavy-blues ácido y con aroma a 70’s. Rock crudo y primitivo más propio del comienzo de la década dorada del rock. Unos impertérritos tambores acompañan a los británicos en este particular viaje al pasado. Adornado con solo asesinos, el tema golpea con fuerza en un espacio entre los tonos retro y el stoner más aguerrido. Desbocándose con ritmos endiablados en la parte final, el tema va de menos a más en su intensidad, hasta el agotamiento final con el que concluye.
Ritmos pegadizos y una atmósfera psicodélica nos introducen en ‘Trail of dogs’. Una canción mucho más ácida y ‘viajera’ que mantiene un aroma blues en sus riffs. Un crudo sonido 70’s empapado en humo narcótico con cautivadoras voces. En una montaña rusa de intensidad el tema se eleva vertiginoso con pesados riffs ácidos, con guitarras desangrándose entre una tormenta de tambores y un bajo que exhuma una espesa neblina. El corte se atasca en una explosión final hasta disolverse.
Los pegajosos riffs de ‘Blackwing’ preceden otro blues lisérgico lleno de garra. En este espacio en el que mejor se desenvuelve la banda. Sus incursiones en en pantanoso mundo del blues psicodélico es el lugar en que dejan patente toda su calidad y creatividad. Si nos ofrecen ‘viaje’ también nos ofrecen un sonido poderoso y pesado. El Stoner está presente en una apuesta que bien podríamos definir como ‘retro’, como proto-metal incluso, pero que suena glorioso.
‘Here is life’ suena añejo, pero sin duda sus riffs, su plomizo sonido, suena a siglo XXI, también. La mejor forma de saber rendir tributo a los pioneros sin alejarse de los dictados del género stoner mas ortodoxo. Nuevamente en una atmósfera difusa y cargada, la banda golpea con toda su fuerza en la primera parte de la canción. Casi tres minutos arrolladores que giran su aspecto para descender a pasajes de pura psicodelia susurrante y narcótica. Un espejismo de un minuto que nos devuelve a las turbulencias psicotrópicas en un bosque heavy-psych con follaje de blues.
Los sonidos primitivos siguen presentes en ‘Guts’. Hard-blues denso y poderoso con voces ahogadas y desgarradas que se desgañitan por esa senda blues. Toda una apisonadora que nos deja exhaustos. Su ritmo implacable se apodera del tema original de BUDGIE con un aroma a cannabis y haciéndolo todavía más denso y pesado. Sabiendo conjugar el protagonismo entre la desgarrada voz con los momentos mas intensos y la acidez de una guitarra que siempre acaba llevándonos a un mundo mágico en el que el L.S.D. y las sustancias psicotrópicas se apoderar de cada riff, de cada acorde. Una versión intensa, intoxicante y espesa hecha a la medida de 1968. Cuando una banda se atreve con Budgie y consigue un resultado así, solo hay que quitarse el sombrero.
‘Expressway’ nos atrapa con una contagiosa línea de bajo y un ritmo atractivo que va elevándose, infectando al oyente con su esencia psicotrópica en un interludio de escasos dos minutos.
A ritmo de hard rock clásico y abrasador ‘Eastern wind’ combina momentos Sabbath, con el rock más salvaje de los 70’s. Sin duda su sonido espeso hace que cada riff se mastique. Como el resto de los temas del álbum, las nebulosos y su turbio sonido es precisamente el nexo con el oyente. Haciendo que el sonido resulte pegajoso como el alquitrán, con fuerte aroma y un carácter fornido. Así son las canciones de 1968, espesa, pegajosas y crudas. Otro torbellino de fuerza desgarradora que nos aplasta con toda su fuerza, pero que también nos deleite con momentos más chamánicos y magnéticos.
Susurrantes acordes de blues psicodelico, se suceden lentamente en un bosque más propio de The Doors. ‘Small victories’. Tras ese guiño al Rey Lagarto, el tema se impregna de sustancias psicotrópicas en su desgarrador relato. Incitándonos a un trance místico y alucinógeno. Absorbiendo al oyente con su poder narcótico, la banda despliega todo su arsenal de heavy-blues ácido entre poderosos riffs primitivos. Siendo el tema más largo, con sus casi siete minutos, permite a la banda explayarse en los sonidos heavy-psych. Aquí es donde demuestran todavía mas destreza si cabe. Atrapándonos en su ritual chamánico, los británicos se desenvuelven con soltura en estos pantanos pasajes a caballo entre la psilocibina y una fuerte ingesta de LSD.
Sorprendentemente más melodiosos, ‘Night Hornet’ se convierte el el tema más suave de un álbum, pero lleno de garra y poder de seducción. Sin dejar de lado el blues psicodélico, el tema va armándose lentamente, pero sin llegar a eclosionar como las canciones precedentes. Con un tempo lento, evoluciona sin prisa, marcando bien los pasos. Pero como decimos en España, ‘la cabra tira al monte’, y la banda termina imprimiendo más garra al tema para retomar los pasajes heavy-psych llenos de acidez entre unos tambores poderosos y fornidos. Por una senda aparentemente más ortodoxa, ‘God bless’ se recuesta sin rubor en el blues más acido y pantanoso. Sus narcóticos pasajes y su cálida voz menos desgarradora, muestra ahora su perfil más seductor. Con un tempo lento, los solos de guitarra se suceden en una atmósfera de blues humeante. Incorporando el sonido del órgano el tema se siente cómodo en el perfil más ortodoxo del género.