El trio con sede en Gotemburgo WHEELS, publica su primer trabajo. Un EP que forma parte de nuestras recomendaciones semanales y que rinde tributo a los sonidos sureños de los 70’s envolviéndolos en una capa psicodélica de la que el blues asoma con timidez. Cuatro canciones bien construidas y en las que destaca un magistral trabajo de guitarra con un sonido que se desdobla creando en dos niveles diferentes, algo que da cuerpo y brillo a las canciones. Grabado en su espacio de ensayo, distribuido durante semanas durante la primavera de 2021 y con sobre-grabaciones mínimas, es una primera declaración de expresión sobre lo que vendrá de un trío que está circulando en la órbita alrededor del sol. Una magnífica carta de presentación para una nueva banda sueca que se asoma a la escena con gran desparpajo y haciendo las cosas bien. Sin información al respecto de la banda, ‘WHEELS EP’ parece ser el preludio de el primer álbum de la banda, algo que espero descubramos próximamente.
‘WHEELS EP’ fue grabado y diseñado por Axel Jonsson & WHEELS durante la primavera de 2021. La mezcla corrió a cargo de Axel Jonsson, la masterización fue obra de Bo Liungman. Foto de portada por Thom Estifanos y logo de Bianka Berggren.
WHEELS son:
Oscar Sundell – Guitarra Albin Johansson – bajo y voces Axel Jonsson– batería, Percusion y voces
Con campestres acordes sureños más propios de Marshall Tucker Band, ‘Badlands’ refleja a los suecos en un hábitat diferente a su Suecia natal. Medios tiempos y una guitarra con slide van construyendo un corte de hard con incursiones Stoner gracias a unos riffs más fornidos. La melodía contenida del tema describe un paisaje colorista lleno de luminosidad. Con un gran trabajo de guitarra el tema revolotea con esa dupla de seis cuerdas que se superponen constantemente. En el tema no faltan buenas dosis de fuzz lo que hace que su consistencia se agrande en un sonido más pesado y ampuloso. Una sorprendente combinación, pero con gran gancho para el oyente.
Con una introducción más calmado y psicodélica ‘Red sun’ nos susurra suavemente con cálidas y húmedas melodías. Juegos de voces de vocación 70’s aparecen por momentos entre las nebulosas lisérgicas de un corte oscilante que serpentea entre la psicodelia el hard-rock y el rock del desierto.
Retomando los aromas sureños ‘Keep Rollin’ (Hell Rider)’ nos devuelve a un sonido rural. Suaves melodías y una elegante guitarra ponen las bases de un corte plácido y aterciopelado en el que no falta un groovy colorista. vistiéndose nuevamente de MARSHALL TUCKER BAND, pero sin renunciar a algunas vibraciones más contemporáneas en la base rítmica los suecos construyen una canción con estribillos pegadizos llena de vitalidad.
Cerrando este breve debut, ‘Lose the faith’ nos ofrece un escenario más blusero. Ritmos húmedos y cálidos más propios del swamp rock, habitan en una chamánica atmósfera en la que la psicodelia hace acto de presencia. Sonidos retro con un toque de acidez que serpentean gráciles repitiendo su armonía. Cadente, misterioso y nuevamente con un fantástico groovy, el tema rezuma psicotrópicos en un escenario netamente psicodélico. Desdoblando las guitarras una y otra vez consiguen una maraña sónica que eclosiona en ritmos vivaces que nos sacan del narcotismo de su primera parte sin perder su aura psicodélica.
En España a veces usamos la frase ‘la cabra tira al monte’, que es una forma de decir que algo vuelve a su entorno natural, esto precisamente es lo que ha hecho Christian Peters, el guitarra y cantante de SAMSARA BLUES EXPERIMENT, en su nuevo proyecto personal FUZZ SAGRADO. Si Christian había estado en los últimos tiempos creando álbumes bajo su pseudónimo SURYA KRIS PETERS, en los que el principal instrumento eran los sintetizadores y su sonido era la electrónica, ahora vuelve a retomar la guitarra para crear sus nuevas canciones. Tras haber puesto final a su pequeño retoño SAMSARA BLUES EXPERIMENT, el gusanillo de seguir haciendo música lo devuelve a la escena. Hace una semana Chris me comentaba ante mi gozo y asombro, esta gran noticia que nos devuelve a un gran músico a la actualidad, con este nuevo proyecto llamado FUZZ SAGRADO. En él Chris toca la guitarra, bajo, hammond, mellotron y mini-moog siendo acompañado únicamente a la batería por un misterioso personaje llamado Mr. Slater, aportando el groovy perfecto para sus canciones. De momento solo tres temas que suponen una vuelta a los orígenes, con atmósferas vintage, pinceladas psicodélicas, atmósferas progresivas y rock guitarrero. El EP contiene tres cortes con un denominador común en su sonido, pero que cada uno tiene su propia identidad. Desde vibraciones y aromas sureños, hasta momentos de gran intensidad en la que la psicodelia aparece majestuosa mostrando una amplia gama cromática; sin olvidarse de las vibraciones progresivas de comienzo de los setenta, consigue que los temas se vuelvan más complejos y majestuosos. Si a eso añades el contraste entre algunas de las bellas melodías con la intensidad y pesadez de algunos pasajes, podemos concluir que estamos ante un debut fascinante y una nueva etapa esperanzadora. Si aquí todos los temas son instrumentales, en próximas entregas podremos encontrar canciones con voces, lo que puede ser un aliciente más para este ilusionante regreso.
‘Duck Dharma’ con sus bucólicos acordes nos traslada a un escenario campestre. Solos que coquetean con sonidos sureños bajo un halo de psicodelia colorista. Bellos desarrollos que nos acarician como la fresca brisa, acompañados del sutil sonido del órgano nos envuelven en un gratificante entorno. Si bien el tema se mantiene suave en su estructura, no faltan las escaramuzas de pesadez, algo que aporta brillantez a una canción en la que también podemos encontrar exóticos pasajes que rezuman extasiantes fragancias sonoras. Precisamente esa dualidad entre lo frágil y lo fornido hace que el tema adquiere tintes monumentales.
Sin perder el espíritu del corte anterior, ‘Two faces’ bajo sus vivaces tambores se desarrolla entre pasajes de psicodelia con muchas aristas. Con la guitarra tomando el protagonismo de una melodía oscilante y relajante en tema se va envolviendo en distintas capas que insertan variadas vibraciones. sumergiéndose en un bosque psicotrópico que hace que el sonido evolucione a momentos más pesados. Aquí una variedad de sonidos e instrumentos se superponen creando un tema mucho más turbio y tupido. Todo un vendaval de vibraciones llenas de magnetismo en una auténtica espiral psicotrópica sustentada por unos monumentales tambores.
Cerrando este breve pero intenso debut, ‘Pato’s blues’ mantiene la esencia. Arropado por sutiles teclados, mientras la guitarra se muestra esplendorosa en un entorno melancólico. Bellos acordes superpuestos. Efectos y una atmósfera envolvente custodian las embestidas de fuerza que el tema posee. Sus contenidos momentos heavy-psych hacen aflorar maravillosos pasajes de guitarra en la que Chris se muestra en su pleno esplendor. Pero aquí nada es sencillo, y el tema se enturbia cambiando su aspecto y volviéndose más progresivo en una exploración de los sonidos de comienzos de los 70’s en la que el sonido aumenta su intensidad para mostrar un entorno más perturbador. Intrincados desarrollos solo al alcance de un gran músico consiguen crear un exuberante corte.
‘THE ARRIVAL’ es el debut del joven cuarteto vasco THE MOOD RINGS. Un álbum que recupera la esencia del rock clásico, el blues y el soul bajo tonos vintage.Un fascinante trabajo de presentación de una banda que construye canciones a la vieja usanza y a semejanza de bandas como Blues Pills o Heavy Feather. Combinando baladas llenas de sensualidad con cortes más ardientes, el joven cuarteto muestra su amor por el rock de origen 70’s con gran destreza y gancho para el oyente. Con las suficientes dosis de psicodelia, THE MOOD RINGS evocan momentos más propios de Delaney & Bonnie o incluso Janis Joplin enriquecidos con algunos riffs Stoner que dotan sus temas de un aire contemporáneo. No estamos ante una banda que hace canciones apolilladas, sino que por el contrario construye temas frescos que funcionan a la perfección. Toda una fiesta colorista de sonidos retro que atrapará fácilmente a los amantes de ese rock clásico atemporal. Un rock que cuarenta años después sigue estando de actualidad y que, con trabajos como éste, tiene el futuro garantizado. Por momentos viscerales y festivas, por momentos seductoras, las seis canciones que componen el álbum gravitan en una orbita que va desde el rock sureño, con solos de guitarra que se inclinan por la acidez, hasta el soul más elegante y seductor con la incorporación del saxo. Sin duda un trabajo sin artificios que fácilmente te va a enganchar. Desde el sugerente arte de la portada hasta el último de sus surcos, ‘THE ARRIVAL’ es uno de esos álbumes que te invita a viajar al pasado para seguir disfrutando del rock de siempre, ese rock mantiene su magia décadas después. Muchas son las propuestas retro con las que nos encontramos, pero no siempre todas tiene la autenticidad que nos gustaría, este álbum no es de esos. Sustentados en la portentosa voz de su cantante Olatz Ugarte, las canciones cuentan con todos los elementos para ser atractivas para el oyente, ya que no encasillan en un solo género, sino que nos ofrecen un crisol de sonidos vintage que nos invita a ponernos la camisa de flores, los pantalones de campana y nuestra mejor sonrisa. ¿Se puede pedir mas?
‘THE ARRIVAL’ fue grabado durante 4 dias en AME Estudioa (Mutriku), en septiembre de 2020 siendo producido por Axular Arizmendi
THE MOOD RINGS son: Olatz Ugarte (Voces), Xabier Badiola (guitarra eléctrica, slide, coros), Andoni Lopez (bajo y coros), Markel Corral (batería y percusión) Julen Oruesagasti (Sax en ‘The Arrival‘).
Por la senda del blues rock vintage ‘Sell Me Your Truth’ nos viste de color entre ritmos de blues stonerizados en línea Blues Pills. Una banda con la que los vascos tienen muchas similitudes. El registro de cantante Olatz Ugarte, sensual, salvaje, desgarrado, y los vibrantes ritmos hacen necesaria la comparación. Aportando también dosis lisérgicas el tema danza entre solos más propios del rock sureño en una combinación vibrante que fácilmente nos atrapa. El carácter festivo del tema hace que rápidamente nos sintamos atraídos por el cuarteto.
Con ritmos más frenéticos ‘Sweet Tea’ incide en el legado del blues negroide. Con un carácter ritual, la magia aflora en un ritual animista mas propio de una ceremonia de vudú. Solos ácidos complementan un corte que parece navegar entre pantanos humeantes con la noche como protagonista. Imposible mantener las articulaciones en estado de reposo.
Ahondando en el blues con raíces, ‘Crescent Moon Blues’ vuelve a tomar el elemento de la noche para envolvernos en una atmósfera psicodélica llena de misterio. Así nos introducen en una sensual balada al estilo que Clapton tocaba junto a Delaney & Bonnie. Pinceladas soul en la seductora voz y un aire bucólico van construyendo una canción llena de belleza ante la que es difícil no caer rendido a su encanto. Una suave melodía que nos susurra en un cálido abrazo que se envuelve en una colorista atmósfera humeante. Posiblemente el tema más destacado de un álbum fascinante. Delicados solos de guitarra pone el broche de oro a una canción sugerente y llena de magia. Sin duda sus nueve minutos se nos hacen escasos ante lo hechizante de sus notas.
Embutidos en los ropajes retro Remember The Taker’ nos contagia de ritmo. Un tema con tonos funk que enseguida engancha con el oyente. Blues, soul, funk y rock más propios de los 70’s pero que en manos del cuarteto resulta de lo mas actual. Rock de siempre, sin aditivos y con ligeras dosis de vibraciones Stoner complementan otro tema en el que la psicodelia habita en un segundo plano. Más efervescente que los temas anteriores, la canción vuelve a atraparnos.
Dese la sensualidad de suaves acordes,’The Arrival’ se desarrolla entre aterciopeladas melodías que dejan paso a pincelas lisérgicas de una guitarra pomposa y elegante. Con los momentos más sosegados del álbum, el tema se eleva desplegando toda su rabia en arrebatos de furia. Una oscilante canción que a pesar de su tono suave contiene momentos de intensidad que nos despiertan de ese placentero sosiego.
‘The Sun’ pone el cierre al álbum con dulces y suaves acordes en su primera mitad antes de eclosionar en una explosión de fuerza y sentimiento. Con una estructura similar el tema precedente, la balada oscila entre la ternura y la rabia en un equilibrado juego. Con la sensualidad del saxo el tema se muestra seductor y sensual transmitiendo dulzura y sosiego. Algunos guiños jazz contrastan con unos riffs que se vuelven más pesados incrustando vibraciones Stoner a otra maravillosa canción llena de gancho.
STÖNER es el supergrupo formado por los padrinos del rock del desierto yviejos amigos Brant Bjork (miembro fundador de Kyuss, también ex Fu Manchu), Nick Oliveri (Mondo Generator, ex Kyuss, Queens of the Stone Age) y Ryan Güt (baterista de Brant Björk). Puede parecer un poco pretencioso llamar a una banda STÖNER, pero si hay alguien que puede permitirse eso, son dos de los pioneros del género como Bjork y Oliveri. A partir de ahí las expectativas por este nuevo grupo pueden ser muy altas, pero en realidad lo que nos ofrece ‘STONER’S RULE’ son siete temas sencillos pero conmovedores en los que estas leyendas nos ofrecen una banda sonora para un paseo por los polvorientos caminos del desierto de Mojave. Marcado profundamente por los últimos trabajos en solitario de Bjork, el álbum es una continuidad de estos con el aliciente del crudo, difuso y áspero bajo de Nick Oliveri. Cualquiera que quiera ir mas allá probablemente se sentirá decepcionado. Sin duda, estos veteranos de la escena desértica están ya de vuelta de muchas cosas, y aquí parecen haberse reunido con el único propósito de divertirse. Si hay algo que caracteriza este álbum es el ritmo; ese groovy que Brant Bjork sabe imprimir a sus canciones aquí se convierte en el hilo conductor del álbum. Sobre una base que se repite una y otra vez el crujiente bajo de Nick pone el músculo a unas canciones suaves, chamánicas, pegadizas, pero sencillas. Con ecos de blues, de swamp-rock, de funky, ciertas dosis de sutil psicodelia, pero un corazón de puro desert-rock. Toda una celebración espiritual de esas generator-fest que les hicieron famosos décadas atrás y que ahora ve unidas a dos de las leyendas del género. Un álbum polvoriento y humeante a la vez que contiene canciones coloristas, frescas y sin muchas pretensiones. Su difuso sonido consigue equilibrarse con los pegadizos estribillos y unas armonías que sin demasiadas pretensiones consiguen funcionar. Probablemente ‘STONER’S RULE’ se convierta en foco de polémica entre los que se sientan decepcionados y entre los fieles que celebren está reunión de dos mitos. Por mi parte solo decir que el álbum tiene gancho, pero sus canciones seguramente no perdurarán y los fieles seguidores retomar aquellos álbumes que crearon con el legendario nombre de KYUSS.
STÖNERsonBrant Bjork (Guitarra y voz), Nick Oliveri (Bajo y voz) y Ryan Güt (Batería); y ‘STONER’S RULE’ está disponible vía Heavy Psych Sounds.
‘Rad stays’ abre el álbum con el crujiente sonido del bajo de Nick, algo que será una constante a lo largo de todo el trabajo. El groovy desértico y el particular y personal registro vocal de Brant marcan un álbum que suena de Bjork. Ecos swamp rock se conjugan con el habitual sonido del desierto. El tórrido tema refleja la temperatura de la escena stoner a la perfección. Con el gancho suficiente, el tema avanza repitiendo su armonía con leves oscilaciones de rock clásico engrosadas por el grueso sonido de las cuatro cuerdas. Leves coros acompañan la voz de Brant en un tema sencillo pero resultón. Buenas descargas de fuzz intoxicante aportan las dosis lisérgicas a un tema luminoso que define a la perfección el sonido de este nuevo proyecto.
Con las aristas más ásperas ‘The older’ golpea con contundencia. Bajo una estructura aparentemente sencilla el tema nos insufla la energía de la banda entre cadentes ritmos. Ecos de los 70’s afloran entre los monumentales e hipnóticos riffs. El turbio y arenoso sonido queda patente en un corte con un fantástico groovy. Estribillos pegadizos completan la oferta tras la cortina de fuzz desértico. Sutiles pasajes de guitarra tratan de hacerse un hueco entre la densa base rítmica sirviendo de contrapeso a un tema turbio y pesado que funciona bien.
Con el blues en el horizonte, ‘Own yer bl..’ se empapa de sonidos añejos con aroma a pantano. Medios tiempos y la voz como protagonista van creando un corte vintage con gran magnetismo. El groovy vuelve a atraparnos contagiándonos esa cadencia rítmica suave pero firme. Sus chamánicos pasajes crean una atmósfera psicodélica con una humeante y narcótica sensación que nos atrapa irremediablemente. En la parte final el bajo de Nick vuelve a tomar parte del protagonismo entre desgarradoras combinaciones vocales que se replican.
En tonos más rockeros ‘Nothin’’ ruge como perfecta banda sonora a un viaje por desolados y caluros espacios en los que la arena y los cactus son los protagonistas. El impactante bajo sirve de contrapunto a un tema alegre y colorista con un carácter cegador. Desert-rock en estado puro en una canción que tiene claro su propósito y que va al grano, sin rodeos.
‘Evel never’ es una invitación a la fiesta con un sonido más alternativo y punk. Manteniendo el tono vintage, los ecos del pasado se fusionan con vibraciones stoner más contemporáneas. Uno de esos temas que nos invita al desenfreno en el que la banda muestra su lado más alternativo en algo menos de tres minutos.
‘Stand down’ se desarrolla entre tonos psicodélicos y ritmos contagiosos con sabor a 70’s. El tema toma elementos primitivos para contagiarnos ese ritmo penetrante ten presente en todo el álbum. Con Nick imprimiendo la fuerza, en esta ocasión la guitarra toma el protagonismo con wah wah, y ese groovy pegadizo que rápidamente nos engancha. Fuertes tambores y riffs turbios nos instalan nuevamente en paisajes desérticos en los que el trio se maneja a las mil maravillas. Los tonos Funky y un estribillo contagioso hacen el resto para que el tema se meta en nuestras venas imprimiéndonos su contagioso compás.
Como si fuera un ejercicio de magia negra negra ‘Tribe/fly girl’ recupera ese sonido chamánico de Bjork. Un impactante e hipnótico bajo nos golpea entre fuertes dosis lisérgicas en un tema caliente que se desarrolla en dos partes durante trece minutos. Aquí se dejan llevar por sus instintos. La turbia cortina de riffs borrosos de Nick, los devaneos de la guitarra de Brant y el implacable ritmo describen el desert-rock como pocos. Sin duda es una especie de vuelta a los orígenes. Cautivadores, STÖNER juegan con la repetición de acordes para aturdirnos con su fuzz narcótico y vibrante. Tras la primera parte en la que los sonidos Stoner copan el protagonismo, la segunda parte del tema es como una especie de jam psicotrópica en la que el trio muestra su faceta más psicodélica con narcóticos pasajes llenos de magnetismo. Aquí el blues y los ecos pantanosos habituales en los últimos trabajos de Brant se muestran para llevarnos a un ‘viaje’ a través de los efluvios del peyote. Rock desértico en estado puro que hará las delicias de los amantes de estos pioneros. Todo un ritual extasiante que nos atrapa proporcionándonos un estado de bienestar entre fuertes elevaciones de intensidad que recuperan el inicio del tema.
A estas alturas nadie puede dudar de lo que son capaces KING BUFFALO. Una banda que se ha labrado su reputación a base de buenos álbumes y de fantásticos shows en vivo. Hace unos meses, los de Rochester nos anunciaban que, ante la imposibilidad de actuar en directo por las restricciones de la pandemia, publicarían en este año 2.021 tres álbumes. ‘THE BURDEN OF RESTLESSNESS’ es la primera de esas tres entregas, y…. joder!, ¡no se podía empezar de mejor forma!. Dentro de la escena heavy-psych, pocas bandas han conectado con el público como KING BUFFALO, y con este nuevo trabajo seguirán ampliado su corte de seguidores. ‘THE BURDEN OF RESTLESSNESS’ es seguramente su álbum más oscuro y pesado hasta la fecha. Si a su contrastada habilidad para crear atmósferas heavy-psych, unimos sus aterciopeladas melodías shoegaze, y una sucesión de ritmos hipnóticos de vocación kraut, junto a sus arrancadas pesadas en vena Stoner, la tormenta perfecta está servida. Logrando transmitir al oyente sus demonios internos, el trio, con un sonido cristalino hace que sus canciones por momentos se recuesten en vibraciones de metal progresivo; este es uno de los alicientes que KING BUFFALO nos ofrece en su nuevo álbum. Un sonido férreo que golpea nuestras neuronas con ritmos milimétricos nos seduce irremisiblemente. Nada aquí parece estar dejado al azar, desde los desgarradores y atormentados registros vocales, a los chamánicos pasajes de su narrativa. Por momentos aturdidores, los de Rochester lo han vuelto a hacer. Si alguno de sus trabajos previos ha sido catalogado por algunos como pequeñas obras maestras, en este nuevo álbum, volverán a recibir ese calificativo. Sin anquilosarse en un sonido único, exploran territorios hasta ahora poco transitados para ellos; esto no significa que KING BUFFALOhaya renunciado a su esencia, sino que, precisamente siendo fieles a sí mismos, consiguen ampliar se espectro sonoro con maestría. La frustración a veces nos hunde, y en otras ocasiones nos hace mas fuertes, haciendo que saquemos nuestra rabia, y eso precisamente es lo que este álbum significa, una vía de escape a estos tiempos convulsos que estamos viviendo. Los rangos de frecuencia usados, prescindiendo del abuso de los sintetizadores, son como ronroneos de gatos, lo que hace que los mismos, tengan un efecto calmante para el oyente. Sus reverberaciones y ecos siguen siendo importantes para crear ese sonido espacial tan característico en KING BUFFALO, un sonido que trasmite serenidad, comprensión y paz. ‘THE BURDEN OF RESTLESSNESS’ nos abre un nuevo horizonte en el sonido de una gran banda, solo nos queda esperar a la llegada del resto de su trilogía, pero mientras tanto, disfruta de este mágico y hechizante álbum, un trabajo que perdurará en el tiempo.
‘THE BURDEN OF RESTLESSNESS’ está disponible vía Stickman Records.
KING BUFFALO son:Sean McVay, (voz, guitarra y sintetizador),Scott Donalson(batería y percusión)Dan Reynolds(bajo y sintetizador) .
‘Burning’ nos introduce de inmediato en la particular espiral psicodélica de los de Rochester. Incisivos tambores y golpeos de guitarra con tonos hipnóticos van construyendo un tema que borbotea manteniendo una línea continua. La cálida voz de Sean cambia ligeramente el rumbo del tema. Aquí el magnetismo del bajo toma un papel principal antes de que todo se alborote. Con una mayor pesadez la canción no pierde su vocación psicodélica. La atmósfera futurista del tema contrasta con los ásperos sonidos que el trio ofrece. Guitarras rugosas y gran una pesadez se mestizan con la vocación pseudo-espacial de una canción casi futurista. Un aturdidor corte que golpea con fuerza sin perder un ápice de magnetismo.
Con un sonido más difuso ‘Hebetation’ mantiene los ritmos vibrantes. El tema conjuga el sonido KING BUFFALO a la perfección. Melodías shoegaze y los ganchos lisérgicos habituales crean un tema colorista. Elevaciones de intensidad y sin perder su carácter hipnótico los sintetizadores crean una atmósfera ensoñadora en la que la psicodelia gravita entre el magnetismo de la base rítmica. La aterciopelada voz hace el resto entre crujientes notas que mantiene la tensión. Ondulando entre mesetas más suaves y torbellinos de fuzz intoxicante el corte se eleva majestuoso con esa psicodelia característica de la banda. Pasajes heavy psych se colorean con la incisiva guitarra en una constante oscilación de ritmos modernistas.
Partiendo de una atmósfera casi espacial, ‘Locus’ gravita entre tonos casi kraut en un susurrante trance sonoro. Suave y aterciopelado, sus melodías vocales nos susurran describiendo insondables espacios cósmicos. Mostrando su lado más suave, KING BUFFALO va construyendo otro tema lleno de magnetismo entre desarrollos de sintetizadores para explotar en una deflagración más pesada sin perder su aura sideral. Con la habilidad para envolver al oyente con sus suaves melodías sus psicotrópicos pasajes nos van describiendo un espacio cósmico en el que la psicodelia encuentra su lugar. Un atrayente tema que mantiene todo su poder de seducción y que nos ofrece buenos solos de guitarra acompañando a sus letárgicos ritmos. Siempre dinámico, la atmósfera cósmica persiste en su particular odisea sónica. El resultado son seis minutos versátiles de psicodelia de tinte espacial.
Con un carácter más freak, ‘Silverfish’, camina pausado con un aire vacilón. Repitiendo sus acordes en una especie de trance místico de corte futurista, los sintetizadores crean un manto cósmico para arropar las calmadas melodías. Todo un espejismo que gira súbitamente para golpearnos con crujientes riffs de vocación metal y voces atormentadas.
Nuevamente tomando ritmos repetitivos ‘Griffter’ nos sume en una atmósfera robótica entre pinceladas de psicodelia cósmica. El sueño letárgico de los de Rochester se desarrolla entre sintetizadores y rasgueos de guitarra que van evolucionando sin prisa. Chamánicos y psicotrópicos, el trío imprime fuerza al tema con contundentes y rugosos riffs elevando su sonido sobre la cadente base rítmica. Aquí se refleja la faceta más stoner de los de Rochester. Entre un vendaval de riffs difusos el tema cambia su aspecto con un sonido mucho más pesado. Con la guitarra de Sean desangrándose en largos solos la canción se sumerge en aguas heavy-psych con un torrente de crudos pasajes.
‘The knocks’ nace con la batería contenida y con pegadizos ecos de sonidos futuristas. Retomando la melodía, crean acolchados pasajes en un mundo ensoñador. Su flotante sonido consigue contagiar un clima apacible y catártico en el que los elementos psicodélicos hacen acto de presencia. Imprimiendo pesadez a la canción, el sonido se engrande sin perder su vocación psicotrópica. La conjunción de los elementos pesados con el hipnotismo de los ritmos crea una espiral sónica que sube y baja entre turbias vibraciones que se repiten. Sin llegar al colapso, el corte ondula ofreciendo pasajes de vocación progresiva en una atmósfera más espacial. Aquí la guitarra nos regala solos virtuosos sin alterar el espíritu del tema.
El álbum cierra con ‘Loam’, un tema en el que la psicodelia nos narcotiza entre efectos envolventes y ritmos kraut. Un nuevo espacio para desarrollas todo su encanto sobre melodías algodonadas y una colorista atmósfera lisérgica que refleja a la banda en todo su esplendor. Hechizantes y suaves, KING BUFFALO usa los sintetizadores para adornar sus bellos y magnéticos desarrollos. Con potentes riffs consiguen que el tema se muestre esplendoroso y lleno de magnetismo. Siempre sin pausa, su sonido va mutando, explorando distintas vibraciones que van desde la psicodelia, lo progresivo, el stoner y lo espacial. El resultado es apoteósico. Casi nueve minutos que por sí mismos hacen que este nuevo álbum merezca la pena.