Reseña: GREY MOUSE.- ‘A Moment of Weakness’

Ya hace tiempo que me topé con los rusos GREY MOUSE, y desde entonces, cada nuevo álbum suyo es un motivo para mi gozo. Su último álbum ‘A MOMENT OF WEAKNESS’ no me ha defraudado sino todo lo contrario. Embutidos en un cuerpo de loner-folk sus oscuros temas se desarrollan en tórridas y chamánicas atmósferas más propias del dark-folk. El ambiente del medio oeste se refleja en unos chamánicos temas llenos de sentimiento en los que el blues y el dark-country conviven con misteriosas atmósferas psicodélicas. Sustentado en el gran trabajo de la cálida línea del bajo, el plácido y romántico sonido del violonchelo y la hechizante y profunda voz de Mikkhail Kudrey, el álbum nos arrulla con una narrativa romántica con canciones atormentadas en las que GREY MOUSE dejan patente su calidad. La combinación de esos elementos hace que canción nos aporte un estado de ánimo, a menudo depresivo, pero sin duda impactante. Sus lentos temas nos acarician con delicadeza sacando los demonios al exterior en un ejercicio catártico en el que el blues y la psicodelia en su faceta más sosegada, están omnipresentes. Estamos ante un álbum intimista, y como todos los álbumes de estas características los sentimientos están a flor de piel. Su narrativa pausada no reniega de sonidos más pesados con guiños doom, en un acercamiento a las vibraciones más oscuras. El espíritu country nos traslada a solitarios y tórridos paisajes del medio oeste donde el silencio crea un espacio reflexivo en el que poder transmitir unas canciones que salen de las entrañas de GREY MOUSE. Sin estridencias, cada tema hace que nos sintamos participes de su relato, algo que no muchas bandas consiguen. Ese gran aval, y una cuidada composición, hace de ‘A MOMENT OF WEAKNEES’, un álbum ideal para introspección. Disponible vía Addicted Label.

GREY MOUSE son: Mikhail Kudrey – voz, Alex Chunikhin – guitarra/bajo, Kirill Chunikhin – batería (‘Dark Road’, ‘Rat Race, Survival Song’, ‘Here Comes the Storm’), Denis Bayukansky – batería (‘Better than Me’, ‘On The Run’, ‘Suicide Song‘), Uliana Volkova – violonchelo.

El ruido de la tormenta abre el álbum en ‘Backwater’. Suaves acordes nos trasladan a un mundo mágico en el que la psicodelia nos susurra con dulzura. Con una atmósfera melancólica el tema fluye dócilmente. Las dualidades de sonidos graves, con los acordes más afilados crean un tema plácido y reconfortante con la ausencia de voces.

Nuevamente la calma preside la apertura de ‘Dark road’. En una atmósfera oscura y con violines entre los acordes evocadores del medio oeste, los rusos se trasladan al corazón de la América profunda. La cálida voz parece acariciarnos en un halo de romanticismo con el blues en el horizonte.  Susurrante y acogedor, el tema se toma la pausa para ofrecer al oyente una cálida brisa en una atmósfera gris. Pinceladas psicodélicas asoman la mirada a una canción más propia del dark-folk. En un ambiente intimista, la voz nos tararea melodías oscuras pero gratificantes.

Instalados en la suavidad ‘Better than me’ borbotea con la grave voz entre cadentes y cálidos acordes. Arropado por el sonido del violín el sentimiento blues preside otro tema aterciopelado y susurrante.  Blues oscuro y misterioso con una magnífica voz que logra transmitir todos sus sentimientos en cada estrofa bajo una atmósfera nebulosa de psicodelia reconfortante.

Siempre misteriosos, nuevamente el violonchelo se une al grueso bajo para introducirnos en ‘On the run’. Con el dark-folk en el horizonte el tema cuenta con una narrativa más dinámica. Sin salirse de los dictados del blues, la canción está marcada por el sonido de un bajo penetrante y unas voces se superponen mostrando todo su desasosiego en un ejercicio coral que resulta muy efectivo.

Los vientos románticos regresan en ‘Rat race’. Otra canción intimista con el cello arrullándonos en una atmósfera oscura. Preparando la canción con platillos y ritmos que van elevándose, el bajo portentoso crea un espacio inquietante en un espacio más propio del medio oeste. Con medios tiempos y un susurro constante el tema nos introduce en un espacio de oscuridad inquietante en el que la psicodelia y el blues se unen en un peculiar ejercicio de romanticismo en el que los pasajes narrados crean una cierta inquietud al oyente.

Nuevamente la calidad del country y los sonidos del medio oeste se muestran esplendorosos en ‘Survival song’. Sus suaves acordes describen un entorno intimista en el que la banda rusa crea otro magnífico tema con aroma a música americana. Bellas y penetrantes melodías vuelven a acariciarnos con delicadeza entre acordes de ese violonchelo hechizante. Siempre atmosféricos, consiguen dotar de garra al tema a través de las bellas y cálidas melodías vocales. Subidamente el tema se retuerce mostrando todo su desasosiego en una explosión de garra y sentimientos atormentados.

’Here comes the storm’ mantiene la atmósfera sombría persistente en todo el álbum. Nuevamente la dualidad de bajo y violonchelo van dando forma a otro tema oscuro e intrigante. Los ecos dark-country y alguna pincela blues habitan en ese entorno enigmático en el que la psicodelia está presente con sutileza. Luchando con sus fantasmas la profunda voz desarrolla su turbio relato con un sonido limpio que contrasta con la nebulosa atmósfera en la que se desarrolla la canción. Con el bochorno del ambiente palpándose en cada acorde el tema se deja llevar por los pausados ecos blues en esta encrucijada lisérgica.

Los inquietantes acordes y una narración más propia del Rey Lagarto abren la misteriosa ‘Suicide song’. En tonos chamánicos los pausados pero profundos acordes nos hacen partícipes de un mantra sonoro lleno de poder narcótico. Trascendentales pasajes en la persistente atmósfera de oscuridad y soledad presente en todo el álbum nos ofrecen otro corte mágico e inquietante.

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Addicted Label

Reseña: JESS AND THE ANCIENT ONES.- ‘Vertigo’

Lo que comenzó en el disco anterior, ‘THE HORSE & OTHER WERIRD TALES’, se lleva más y más profundamente, hacia una conclusión sobre su cuarto álbum ‘VERTIGO’. Envueltos en una funda de la vieja escuela adornada con un tornado, las ocho pistas del álbum burbujean en un caldero hirviente de influencia de la cultura pop vintage y paranoia con tintes ocultistas. Posiblemente estemos ante uno de sus álbumes más asequibles para todos los públicos, si bien la vocación ocultista de la banda persiste, en ‘VERTIGO’ todo se presenta con mesura. Comandados por su gran sacerdotisa y cantante Jasmin Saarela los finlandeses nos presentan un álbum con sonidos retro en el que el poder protector del órgano vintage amortigua los sonidos de sus brillantes guitarras. Como si fuera un vodevil, las canciones prescinden de elementos artificiosos para ofrecernos el lado más poético y lírico hasta el momento. Sus melodías cabalgan a lomos de un dócil corcel entre ritmos oscilantes siempre guiados por la seductora voz de Jess. JESS AND THE ANCIENT ONES construyen sus canciones en la oscuridad, pero a diferencia de otras bandas ocultistas, consiguen que sus canciones sean divertidas y no transmitan esa tristeza que aplaca los ánimos del oyente. Sus composiciones melódicas, pegadizas y psicodélicas se adornan con un misticismo reconfortante en el que caben los tonos soul, blues y jazz de su vocalista gravitando en un apacible espacio sonoro en el que todo se desarrolla con calma y en el que no faltan momentos freak. Aún así, tenemos momentos en los que la banda ofrece su faceta más pesada, ofreciendo pasajes que hubieran firmado cualquier banda hard-progresiva de los 70’s. Sin duda, JESS AND THE ANCIENT ONES sigue labrando su carrera con un notable álbum en el que queda reflejado que son una gran banda. ‘VERTIGO’ es uno de esos álbumes en los que cada nueva escucha va a ofrecer al oyente un nuevo aliciente no percibido anteriormente, algo que prueba la calidad que esconden sus mágicos surcos. Un álbum construido sobre una atmósfera retro pero que no suena a ninguna banda del pasado, sino que suena a JESS AND THE ANCIENT ONES en estado puro.

‘VERTIGO’ está disponible vía Svart Records.

 El compositor y guitarrista Thomas Corpse nos comenta: “Para mí, este álbum suena como un caballo oscuro, un hermano del álbum anterior. Hay una extraña sensación siniestra que se cierne sobre todo el álbum, tal vez sea la sensación de nostalgia que surge de la letra «.

‘Burning of the velvet fires’. Abre el álbum marcado por la poderosa voz de Jasmin Saarela y sus cantos ceremoniales. Teclados y guitarras creando una atmósfera vintage en un corte con tintes de cabaret y la esencia lírica de la banda. Espacios progresivos que se salpican con locuciones y una neblina psicodélica crean un aterciopelado espacio sonoro en el que los ritos paganos se desarrollan con un espíritu de los 60’s. Las cuidadas melodías llenas de fuerza habitan entre ritmos oscilantes. Sonidos difusos y el órgano en un primer plano van creando un entorno poético de gran atractivo en el que la psicodelia aparece con mesura. Salpicando pasajes recitados con momentos en los que la intensidad se eleva arrastradas por armonías más pesadas.

De nuevo el órgano toma el protagonismo en ‘World paranormal’. Armonías con inclinación pop revolotean en una canción de gran frescura. Un ritmo sencillo se colorea con suaves acordes y una voz que se inclina por registros más desagarrados.  Alejados de las vibraciones más pesadas los coros y estribillos transitan en esa atmósfera retro bajo los dinámicos ritmos. El tema evoluciona en su intensidad entre guitarras más difusas y persistentes.

‘Taking board’ abre entre locuciones radiofónicas y el órgano pastoral. Instalados en una atmósfera freak, el relato ocultista es narrado por su particular sacerdotisa. Siempre usando los elementos líricos la banda aumenta la intensidad de su relato bajo el pragmático sonido del órgano. Constantes oscilaciones en la trama hacen que el hipnotismo del tema se vea afectado. Pinceladas progresivas colorean el tema dotándole de un aspecto más pesado. Nuevamente encontramos un brillante ejercicio vocal complementado por el tétrico sonido de su órgano en esta bacanal pagana. Aportando risas siniestras el tema se sumerge en ese espacio tenebroso con el que tan bien saber jugar JESS AND THE ANCIENT ONES.

El penetrante sonido del órgano pone ritmo a ‘Love zombi’. Buenos solos de guitarra se unen a esta fiesta en la que los ritmos funk parecen poner banda sonora a una divertida película de terror de serie B. Aquí la banda muestra toda su esencia con versátiles ritmos que danzan en la espeluznante narrativa de los finlandeses. Una cadencia freak de origen 60’s acompaña las armonías del tema para hacer resucitar a los muertos en una nueva danza pagana. Esta vez con un punto de vista festivo.

‘Summer tripping man’ repite la fórmula de las locuciones en su apertura. Los diabólicos tambores acompañan el penetrante sonido del órgano en otro tema que conjuga elementos progresivos con voces atractivas voces líricas. Lleno de dinamismo el tema se eleva con su sonido vintage invitando a la ceremonia de las tinieblas. A diferencia de otras bandas ocultistas, los finlandeses construyen temas divertidos sin renunciar a la oscuridad. Esto supone un soplo de aire fresco a un estilo que suele ejecutarse con los mismos tópicos y parámetros den la mayoría de las bandas.

Dando un pequeño giro, las guitarras retumban en la lejanía mientras las voces se ecualizan en ‘Born to kill’. Otro tema marcado por los acordes de ese vibrante órgano que en esta ocasión soporta un tema más rockero. El sonido se expande mostrando sus aristas bajo poderosos e insistentes tambores. La lucha entre guitarra y órgano se complementa con desgarradores pasajes vocales que toman elementos blues. Sin perder su espíritu vintage, los ecos psicodélicos se muestran más nítidamente. Los gritos de su vocalista imprimen más fuerza a un tema más salvaje.

 De nuevo las vibraciones freak de tintes vodevilescos aparecen en ‘What’s on your mind’. Afiladas guitarras y un ritmo más cadente son amortiguado por los teclados. Ondulando en su intensidad y con mil florituras en su composición la canción se muestra firme y contundente en su sonido. Desde una aparente sencillez, el tema contiene variedad de matices que hacen que su escucha sea bastante atractiva. Incluso con algún elemento sinfónico, la fuerza de la banda queda patente nuevamente en otro tema arrollador. Los estribillos se elevan majestuosos acompañados por una corte sinfónica más propia de una orquesta en una especie de ópera rock.

Poniendo el cierre de oro al álbum, ‘Strange earth illusion’ con sus once minutos, nos muestra a los finlandeses en su esplendor creativo. Con una apertura atmosférica en la que la psicodelia preside el sonido, el tema se muestra como una suite. Los tonos soul, blues y jazz de su vocalista gravitan en un apacible espacio sonoro en el que todo se desarrolla con calma. Con una introducción presidida por la guitarra la entrada del órgano en escena eleva la voz con desgarradores pasajes con los habituales tonos ocultistas. Intercalando locuciones y voces susurrantes el tema transita por un psicotrópico entorno de oscuridad. Sus pasajes progresivos llenos de riqueza compositiva aparecen elevando el tono de la canción. Siempre manteniendo los ecos hard-prog 70’s, el tema avanza hacia un destino indefinido. Dentro de sus desarrollos progresivos, no dudan en incorporar elementos sinfónicos con coros clásicos dotando al tema de una espiritualidad casi celestial. En el tema encontramos pasajes soul en los que la voz vuelve a hechizarnos envuelta en efluvios psicodélicos. Sin duda, el mejor tema de todo el álbum.

Jess and the Ancient Ones

Svart Records

Reseña: JORDSJØ.- ‘Pastoralia’

Siguiendo la tradición de algunas de las mejores bandas del rock nórdico del siglo pasado, JORDSJØ logra fusionar el rock progresivo de los 70’s con fantásticas melodías y un toque folk adornado con elementos jazz. Un viaje musical que va desde pasajes minimalistas de mellotrón hasta una tempestad de rock completa. El uso de elementos clásicos le aporta nuevos matices a un álbum basado en los sueños, el anhelo de libertad y el lugar ficticio ‘PASTORALIA’, donde todos los días son como noches tropicales en el norte de Noruega, donde la gente del bosque baila alrededor de fogatas. La sensación de melancolía preside unas canciones hermanadas con la naturaleza y lo ancestral. Como juglares del pasado narran sus cuentos y leyendas en unas atmósferas grises que dejan paso a la luz en su variopinto abanico de influencias estilísticas. Instrumentos tradicionales de cuerda y viento, y el penetrante y cálido del mellotrón, conviven con elegantes guitarras ofreciendo pinceladas de gran belleza.  Misteriosos y eclécticos JORDSJØ consiguen crean un álbum con mil texturas con las que pintan un cuadro sonoro de gran clasicismo. La elegancia cortesana conviviendo con una narrativa casi juglaresca evocando a bandas como Jethro Tull, Camel, incluso por momentos a King Crimson vestidos de sonidos folk. Un estimulante sensorial con canciones que te enganchan en su fluida narrativa en la que reflejan el legado de los bosques de su Noruega natal.   

El álbum fue grabado y producido en su totalidad entre marzo y noviembre de 2020 en el sótano de Bjørnerød Gård en Våler, Østfold por los mismos  JORDSJØ, ‘PASTORALIA’ cuenta con invitados, incluidos Ola Mile Bruland (Actionfredag), Håkon Knutzen, Vilde Mortensen Storesund, Mats Lemjan, Christian Meaas Svendsen y Åsa Ree (MeerTusmørkeWobbler).

Con ilustraciones de Sindre Foss Skancke, el álbum está disponible vía Karisma Records en CD, formatos de vinilo digital y negro, así como en una versión de vinilo azul que estará limitada a 600 copias. El álbum se puede reservar aquí.

‘Prolog’ nos introduce el álbum entre suaves acordes jazz y un aura de progresivo romántico. La combinación de su penetrante órgano, y la sutileza de los elementos de viento, sirve como aliciente para lo que nos espera en su interior. Pasajes de progresivo ortodoxo más propio de los 70’s con aires folk de lo mas sugerente y elegante.

A continuación, el hammond y una cálida línea de bajo nos presentan ‘Skumring i Karesuando’ uno de los singles que la banda había presentado previamente. Los mejores momentos del progresivo aparecen en sus melodías. Hard y folk en línea Jethro Tull aportando color a unos surcos en los que encontramos pasajes más propios de bandas como CAMEL. Momentos calmados con distintos ornamentos un aire de melancolía en un aterciopelado escenario tradicional. Sabiendo mantener los tiempos y subiendo la intensas puntualmente, el tema pasa por distintas fases. Como un cuento medieval que nos arrulla con cariño. Un relato de otros tiempos que refleja la maestría compositiva con la que cuenta el dúo noruego. Castillos y campos de cultivo con estandartes medievales coloreando un relato gris, pero sugerente y lleno de sensibilidad. Su armonía conecta rápidamente con sus pegadizas ondulaciones.

‘Mellom Mjødurt, Marisko og Søstermarihånd’ índice en los sonidos medievales, con una flauta alegre entre sus sugerentes voces. Sonidos cortesanos más propios de siglos pasados son usados como un legado para su creatividad. El mellotrón, y los constantes giros en su narrativa nos llevan a pasajes jazz-rock más propios del sonido Cantenbury. Misteriosos pasajes que avanzan sigilosamente como presagio de algún acontecimiento de alto postín. Flauta y teclados evocando el legado Camel y el propio sonido ofrecido por TURSMOKE o WOBBLER en sus trabajos anteriores.  Sus desarrollos progresivos engrosan el sonido de los nórdicos para ofrecer una atmósfera más densa y pesada.  A través de la música, basados en dos temas principales que están conectados entre sí por tres intermezzo musicales diferentes, tratan de capturar una especie de instantánea lírica de cada uno de los tres lugares que son muy queridos para Håkon Oftung. Åsa Ree contribuye con la duplicación de la voz principal y con hermosas armonías de acompañamiento

‘Pastoralia’ el tema que da nombre al álbum mantiene la esencia de la banda. Esta vez con pinceladas jazz en su sonido clásico. Vientos, teclados y sonidos de cuerda, soportan el peso de su narrativa. Instalados en la melancolía, el tema va caminando por distintos escenarios sonoro. Todo fluye con una naturalidad pasmosa. Sin darnos cuenta el aspecto del tema varía constantemente ofreciendo siempre un capítulo distinto de un libro con mucha letra. Como si pasaran páginas de un relato ancestral, la canción avanza sin mirar atrás.  

El sonido de cuerda de ‘Fuglehviskeren’ nos mantiene en el clasicismo. Aquí la guitarra acústica nos guí durante dos minutos repitiendo sus acordes prescindiendo de las voces. Sus pasajes juglarescos se engrosan con el sonido de la tuba en un breve, pero curioso tema.

‘Beitemark’ uno de los singles adelantados hace semanas, es dotado de un toque cósmico a sus plácidos pasajes de folk progresivo. Un sonido vintage, con incrustaciones jazzísticas y unos pasajes de guitarra más prominentes, pero llenos de elegancia y belleza. Los vientos y coros de su parte final se adornan con melodías clasicistas. Sus tonos grises, presentes en la mayoría de las canciones logran crean una atmósfera cálida y acolchada sin caer en ñoñerías.

Pasajes de guitarra clásica abren ‘Veterans, otro tema instrumental de solo dos minutos que parece servir de interludio. La canción se desarrolla en una atmósfera folk entre sonidos tradicionales.  

Cerrando este sugerente trabajo, ‘Jord II’, el tema más largo del álbum con sus diez minutos se convierte en una suite. Partiendo del piano clásico, sus acordes oscuros van describiendo una estancia llena de melancolía en tonos grises. Sumidos en el sinfonismo, los noruegos crean un tema suave que evoluciona hacia un sonido progresivo de manual lleno de belleza. Pasajes narrados entre desarrollos de guitarra y constantes cambios que en ningún caso resultan agresivos para el oyente. Aquí todo fluye de una forma natural. Puede parecer sencillos, pero el tema ofrece un amplio abanico de resonancias al oyente sin perder su propia esencia. Un tema reflexivo que transita como un rio sobre suaves valles encontrándose algún meandro en el camino. Estos chicos saben como hacer atrayente una canción sin renunciar a un estilo, con la suficiente personalidad como para que nada resulte aburrido.

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Reseña: LUCID SINS.- ‘Cursed!’

Siete años después de su álbum debut, el dúo psico-progresivo escocés LUCID SINS vuelve convertido en una bestia más grande y ambiciosa para crear su segundo álbum ‘CURSED!’. Al invitar a varios músicos de su séquito a subirse al tren, LUCID SINS gana en matices, solidez y versatilidad para crear un pequeña obra maestra del rock vintage contemporáneo. Explorando los sonidos hard-progresivos nacidos en los 70’s, los escoceses crean un álbum cálido, excelso y brillante. Sus oscuros y sedosos temas caminan por una senda que ya recorrieron los alemanes KADAVAR en sus últimos álbumes, si bien aquí, los ecos Progresivos son mucho más evidentes, convirtiéndose en el leit-motiv de ‘CURSED!’. Un álbum en el que todo fluye sin estridencias, con suaves melodías, pero que ocultan un trasfondo rítmico de gran solidez en el que la psicodelia aporta su granito de arena. Las canciones siempre nos ofrecen giros inesperados que cambian su aspecto sonoro; esto finalmente, resulta un acierto que hace al oyente estar en todo momento enganchado a las canciones, no sabiendo en que encrucijada en la que se apartarán del camino. Seguramente aquellos amantes del sonido progresivo ortodoxo de los años setenta se van a ver fuertemente atraídos por este trabajo, pero a su vez, otros no iniciados en este género, también encontrarán alicientes suficientes para sumergirse en su sonido orgánico e intrínsecamente más progresivo. Impulsado por una dosis embriagadora de teclados y violines, riffs de dedos líquidos y a veces con tintes de jazz, los ecos folk también están presentes en el álbum. Sus voces sobre-grabadas, se remontan a artistas como Wishbone Ash, Blue Öyster Cult o incluso The Doors en sus meandros más fascinantes, sin que por ello LUCID SINS pierdan sus genes progresivos mas propios de bandas como Jethro Tull, Camel, o de la escena de Canterbury. Si su debut ‘OCCULTATION’ resultó ser un álbum magistral, me atrevo a afirmar, que con ‘CURSED!’ incluso, se han superado. Un álbum que nos ofrece un rico tapiz sonoro lleno de bellos ornamentos inspirados en lo tradicional con sus momentos folk, pero sabe nadar con destreza en las aguas del hard-progresivo de los 70’s.

Con una obra de arte surrealista del ilustrador británico de principios del siglo XX, Alan Odle, ‘CURSED!’, lo convierte en una pieza imprescindible del rock progresivo de los 70. El álbum está disponible vía Totem Cat Records.
LUCID SINS son Andreas Jonsson (voces y guitarra) y Ruaraidh Sanachan (guitarra, bajo, teclados y percusión) y en ‘CURSED!’ estuvieron acompañados por Joe Gallagher (guitarra), Martin ‘Eggy Beard’ McKenna (Violin), Sondre Berge Endegal (bajo) y Stuart Coleman (teclados). Grabación adicional por Clark Neville. Ruaraidh Sanachan y Andreas Johnsson, son los jefes que trajeron una psicodelia explosiva de forma libre a la escena en vivo de Glasgow a través de su primera banda Moon Unit. Con su debut ‘Oscillation’ de 2005, sin mencionar su versión estelar de «Black Wizard» de Medusa, el dúo escocés llamó la atención sobre su marca teñida de oscuridad de la psicodelia de los setenta y el rock clásico, haciendo una irrupción entre sus artistas. compañeros de proto-metal Uncle Acid & The Deadbeats, Witchcraft o Dead Meadow. ‘Oscillation’ se envolvió en una impresionante manga Alasdair Grey, que marcó la pauta para sus aventuras impulsadas por el ocultismo.

‘Joker dance’ seguramente es mejor tema que podían haber elegido los escoceses para abrir el álbum. Si fue el single que previamente habían presentado, no era por casualidad. Una canción pegadiza y seductora que refleja por donde va a transcurrir el devenir de este magnífico álbum. Hard-progresivo de estirpe setentera, con ritmos pegadizos, voces sugerentes y un tempo que te atrapa desde la primera escucha.

‘The serpentin path’ se desarrolla entre alegres armonías retro. Con el registro vocal emulando a Jethro Tull, el tema camina por la senda hard-progresiva predominante en todo el álbum. Sustentado en una sencilla armonía el tema evoca pasajes vintage transitados en los últimos tiempos por bandas como Kadavar. Descendiendo la intensidad, la canción se muestra menos rock en su parte central, lo que no impide que afloren algunos solos de guitarra que complementan sus plácidos pasajes progresivos. Momentos de belleza con el sonido en distintos niveles y el cálido bajo protegiendo el tema de una forma pausada. Tras oscuros pasajes con tonos misteriosos, el tema recupera el color inicial en su parte final con sus atrayentes melodías salidas de la dupla de guitarras.

Instalados en sonidos casi medievales, y emulando el canto de los juglares aparece ‘Sun and the moon’. Un relato de rock progresivo ortodoxo que se desarrolla en una atmósfera vintage. El órgano se siente más presente entre los constantes cambios de ritmo que el tema contiene. Pasajes pastorales en los que el sonido del hammond se erige en protagonista de una narración en la que aparecen ecos folk en forma de coros. Aportando un carácter luminoso al tema, la canción se alborota con resonancias aparente caóticas pero que ofrecen un magnífico resultado.

‘The devil’s sign’ se desarrolla con una orquestación sinfónica entre suaves acordes en tonos grises. Aires de melancolía y sonidos contenidos con voces manejables, que evocan nuevamente el último trabajo de Kadavar. El tema, se torna hard-rock tras sus dos primeros minutos, sin perder su alma progresiva. Aquí guitarras, brillantes y briosas conviven con un violín mágico pero histriónico que adquiere su cota de protagonismo. El tema tiene distintas pausas con las que la banda cambia la fisonomía del tema sin salir de esa tenue luz en la que se desarrolla a lo largo de cuatro minutos tristes.

El órgano pastoral abre ‘Cursed’, el tema que da nombre al álbum, y que con sus casi siete minutos sirve como escaparate del sonido de los escoceses. Acercándose a sonidos de fusión con un carácter más propia de los floridos sonidos west-coast o incluso de la campiña escocesa, mostrando un sonido más rural. Una perfecta combinación de un bajo denso y cálido con las guitarras tomando formas exóticas y un cadente ritmo van construyendo un tema progresivo de innegable carácter setentero. Pausa a mitad del tema y la oscuridad se hace dueña del entorno sonoro de LUCID SINS. La segunda parte del tema se construyen con la dualidad órgano guitarras, aportando una versatilidad bien ensamblada para que todo resulte compacto.

Una breve introducción a modo de banda sonora de película abre ‘Snake eyes’. Tras ella, los riffs más propios de una versión progresiva de Sabbath van avanzando entre voces misteriosas y teatrales. Con esto consiguen crear un aura enigmática a un tema en el que aparecen risas maléficas sin caer en lo fúnebre ni en lo tétrico. La riqueza de sus armonías contrarresta esos juegos vocales y sus repetidas oscilaciones y giros. Muy teatral, pero con buenas guitarras el tema resulta entretenido en su narrativa.

‘By your hand’ es un tema más directo y ortodoxo de hard-progresivo. Guitarras crudas, pero con la suficiente armonía para resultar de lo más sugerentes. Sus ritmos contagiosos hacen que la canción adquiera un tono colorista en contraste con el tema anterior. Prescindiendo del órgano en esta ocasión, el tema resulta más pesado que los cortes precedentes. Sonidos vintage elaborados con unos moldes contemporáneos consiguiendo no sonar a copia de nada.

El paseo por los sonidos del siglo pasado tiene su última parada en ‘The Forest’. Con un carácter folclórico, y de nuevo con el órgano como invitado los ecos del pasado retumban entre aterciopeladas melodías vocales, más propias de bandas como Camel. Salpicando con pincelas de guitarra, y órgano van creando un tema denso pero atrayente en el que su sonido va mutando hacia un entorno más hostil. Allí el sonido se vuelve más denso, sin perder su espíritu retro. Recuperando sonidos tradicionales que se unen a un collage multicolor de reverberaciones coloristas, el tema serpentea entre distintos estilos haciendo que parezcan varias canciones distintas. La parte final sucumbe a acordes acústicos con un tono melancólico de firme vocación folk.

Lucid Sins

Totem Cat Records

Reseña: THE TAZERS.- ‘Dream Machine EP’

El trío de Sudáfrica THE TAZERS publican su tercer EP ‘DREAM MACHINE’. Con sus agudas guitarras herederas del sonido de los 70’s, redobles de batería clínicos y patrones psicodélicos hasta el atronador llevan a la banda nuevas alturas. Aunque en su mayoría son crudos, en tu rostro ritmos y melodías atípicos a los de la era del rock de los 70: las guitarras ocasionales empapadas de reverberación y los temas psicodélicos conducen al álbum en un viaje nostálgico a través del rock psicodélico. Desde las melodías frescas y fáciles de escuchar hasta los armónicos tranquilos y una sección media rugiente; ‘DREAM MACHINE’ es un viaje musical en bruto que resuena en la vieja era de THE TAZERS de una manera nueva y fresca. Temas de blues vintage con buenas dosis de fuzz y una ambientación pantanosa la banda no duda en incorporar pasajes garage rock más propios de THE WHO con un innegable sonido 60’s. Las canciones, llenas de ritmo están envueltas en un a neblina psicodélica con un notable trabajo de voces y coros, pero también sabiendo reflejar la herencia de comienzo de los 90’s con poderosos riffs arenosos. Todo un viaje de ida y vuelta entre décadas con un carácter macarra y sutiles momentos que pueden evocarnos a bandas como NEBULA, TY SEGALL, ALL THEM WITCHES o THE BLACK KEYS.

‘El EP Dream Machine fue una recopilación de la primera pareja de canciones que THE TAZERS había escrito en su día, así que, naturalmente, las hemos estado tocando en vivo durante años. En realidad, nunca llegamos a lanzar las pistas correctamente, así que pensamos que vamos a grabarlas de una manera fresca y cruda, exactamente como las tocamos en vivo, y eso es lo que hicimos, y creo que la música habla por sí misma’ nos comenta  su guitarra y cantante Jethro Lock.

‘Dream machine’ abre el Ep con tonos hipnóticos vintage con el blues como protagonista. Su cadente ritmo más propio de un escenario swamp rock nos envuelven en una bruma psicodélica. Creando un clima de misterio, los acordes de guitarra retumban en la lejanía. Pausado y con aires chamánicos, el corte se muestra atractivo con la guitarra como protagonista. Con pasajes más calmados, el ritmo magnético vuelve a arrancar el tema por la senda con la que partió. Sin duda una canción que mama de los efluvios de los pantanos con el blues en sus venas.

Fuertes tambores y ritmos difusos son el punto de partida de ‘Go away’. Con ecos de garaje en sus venas, el tema nos insufla ritmo más propio de bandas como The Who. Su sonido 60’s se complementa con buenos juegos de voces y coros y altas dosis de fuzz. Todo un viaje a los momentos más salvajes de la década en la que el rock and roll evolucionó. Crudo y nuevamente con guitarras asesinas, el sonido del bajo nos lleva en volandas entre chispeantes tambores. Golpeando una y otra vez, su ritmo avanza con firmeza.

En ese escenario primitivo, ‘Lonely road’ con sus sucios riffs y tonos vocales con un aire macarra más propios de finales de los años sesenta, nos envuelve en su particular espiral de garaje-rock y rock and roll. La calidez de la voz va mutando entre coros aislados que aportan un aire festivo a un tema crudo y primitivo, pero con el suficiente gancho. La canción se queda como enganchada en un espacio de psicodelia borrosa del que sale con sus riffs primitivos con soltura.

El cierre le corresponde a un nuevo tema en el que los ecos garaje-punk se conjugan con elementos blues. ‘Around town’ mantiene riffs arenosos entre sus ritmos arcaicos. Nuevamente el trabajo del bajo soporta una canción con buenos solos ácidos insertados ocasionalmente, lo que hace que el corte no resulte monótono. Al contrario de lo temas precedentes, aquí la canción se desarrolla en más de cinco minutos en los que podemos encontrar vibraciones más propias de comienzo de los 90’s, sin perder su espíritu. Tras momentos en los que la calma psicodélica aparece con frescas melodías, el tema se rearma para ofrecernos cadentes pasajes con una aureola de misterio.  

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