Reseña: GREY MOUSE.- ‘A Moment of Weakness’

Ya hace tiempo que me topé con los rusos GREY MOUSE, y desde entonces, cada nuevo álbum suyo es un motivo para mi gozo. Su último álbum ‘A MOMENT OF WEAKNESS’ no me ha defraudado sino todo lo contrario. Embutidos en un cuerpo de loner-folk sus oscuros temas se desarrollan en tórridas y chamánicas atmósferas más propias del dark-folk. El ambiente del medio oeste se refleja en unos chamánicos temas llenos de sentimiento en los que el blues y el dark-country conviven con misteriosas atmósferas psicodélicas. Sustentado en el gran trabajo de la cálida línea del bajo, el plácido y romántico sonido del violonchelo y la hechizante y profunda voz de Mikkhail Kudrey, el álbum nos arrulla con una narrativa romántica con canciones atormentadas en las que GREY MOUSE dejan patente su calidad. La combinación de esos elementos hace que canción nos aporte un estado de ánimo, a menudo depresivo, pero sin duda impactante. Sus lentos temas nos acarician con delicadeza sacando los demonios al exterior en un ejercicio catártico en el que el blues y la psicodelia en su faceta más sosegada, están omnipresentes. Estamos ante un álbum intimista, y como todos los álbumes de estas características los sentimientos están a flor de piel. Su narrativa pausada no reniega de sonidos más pesados con guiños doom, en un acercamiento a las vibraciones más oscuras. El espíritu country nos traslada a solitarios y tórridos paisajes del medio oeste donde el silencio crea un espacio reflexivo en el que poder transmitir unas canciones que salen de las entrañas de GREY MOUSE. Sin estridencias, cada tema hace que nos sintamos participes de su relato, algo que no muchas bandas consiguen. Ese gran aval, y una cuidada composición, hace de ‘A MOMENT OF WEAKNEES’, un álbum ideal para introspección. Disponible vía Addicted Label.

GREY MOUSE son: Mikhail Kudrey – voz, Alex Chunikhin – guitarra/bajo, Kirill Chunikhin – batería (‘Dark Road’, ‘Rat Race, Survival Song’, ‘Here Comes the Storm’), Denis Bayukansky – batería (‘Better than Me’, ‘On The Run’, ‘Suicide Song‘), Uliana Volkova – violonchelo.

El ruido de la tormenta abre el álbum en ‘Backwater’. Suaves acordes nos trasladan a un mundo mágico en el que la psicodelia nos susurra con dulzura. Con una atmósfera melancólica el tema fluye dócilmente. Las dualidades de sonidos graves, con los acordes más afilados crean un tema plácido y reconfortante con la ausencia de voces.

Nuevamente la calma preside la apertura de ‘Dark road’. En una atmósfera oscura y con violines entre los acordes evocadores del medio oeste, los rusos se trasladan al corazón de la América profunda. La cálida voz parece acariciarnos en un halo de romanticismo con el blues en el horizonte.  Susurrante y acogedor, el tema se toma la pausa para ofrecer al oyente una cálida brisa en una atmósfera gris. Pinceladas psicodélicas asoman la mirada a una canción más propia del dark-folk. En un ambiente intimista, la voz nos tararea melodías oscuras pero gratificantes.

Instalados en la suavidad ‘Better than me’ borbotea con la grave voz entre cadentes y cálidos acordes. Arropado por el sonido del violín el sentimiento blues preside otro tema aterciopelado y susurrante.  Blues oscuro y misterioso con una magnífica voz que logra transmitir todos sus sentimientos en cada estrofa bajo una atmósfera nebulosa de psicodelia reconfortante.

Siempre misteriosos, nuevamente el violonchelo se une al grueso bajo para introducirnos en ‘On the run’. Con el dark-folk en el horizonte el tema cuenta con una narrativa más dinámica. Sin salirse de los dictados del blues, la canción está marcada por el sonido de un bajo penetrante y unas voces se superponen mostrando todo su desasosiego en un ejercicio coral que resulta muy efectivo.

Los vientos románticos regresan en ‘Rat race’. Otra canción intimista con el cello arrullándonos en una atmósfera oscura. Preparando la canción con platillos y ritmos que van elevándose, el bajo portentoso crea un espacio inquietante en un espacio más propio del medio oeste. Con medios tiempos y un susurro constante el tema nos introduce en un espacio de oscuridad inquietante en el que la psicodelia y el blues se unen en un peculiar ejercicio de romanticismo en el que los pasajes narrados crean una cierta inquietud al oyente.

Nuevamente la calidad del country y los sonidos del medio oeste se muestran esplendorosos en ‘Survival song’. Sus suaves acordes describen un entorno intimista en el que la banda rusa crea otro magnífico tema con aroma a música americana. Bellas y penetrantes melodías vuelven a acariciarnos con delicadeza entre acordes de ese violonchelo hechizante. Siempre atmosféricos, consiguen dotar de garra al tema a través de las bellas y cálidas melodías vocales. Subidamente el tema se retuerce mostrando todo su desasosiego en una explosión de garra y sentimientos atormentados.

’Here comes the storm’ mantiene la atmósfera sombría persistente en todo el álbum. Nuevamente la dualidad de bajo y violonchelo van dando forma a otro tema oscuro e intrigante. Los ecos dark-country y alguna pincela blues habitan en ese entorno enigmático en el que la psicodelia está presente con sutileza. Luchando con sus fantasmas la profunda voz desarrolla su turbio relato con un sonido limpio que contrasta con la nebulosa atmósfera en la que se desarrolla la canción. Con el bochorno del ambiente palpándose en cada acorde el tema se deja llevar por los pausados ecos blues en esta encrucijada lisérgica.

Los inquietantes acordes y una narración más propia del Rey Lagarto abren la misteriosa ‘Suicide song’. En tonos chamánicos los pausados pero profundos acordes nos hacen partícipes de un mantra sonoro lleno de poder narcótico. Trascendentales pasajes en la persistente atmósfera de oscuridad y soledad presente en todo el álbum nos ofrecen otro corte mágico e inquietante.

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Addicted Label

Reseña: PALE PREACHER.- ‘Sadness Makes Me Less Unkind’

Salimos de la zona de confort de la psicodelia y los sonidos pesados para adentrarnos en una apuesta diferente, pero no por ello exenta de calidad. A modo de paréntesis entre los numerosos álbumes stoner, doom, y sobre todo psiodélicos, os presentamos ‘SADNESS MAKES ME LESS UNKIND’. Es el primer álbum de PALE PREACHER, nombre artístico de Francisco Galacho, cantante y  guitarrista de los malagueños THE BLACKBERRY CLOUDS. Con este trabajo en solitario, el autor profundiza como compositor e intérprete en las influencias ya patentes en la segunda etapa de su banda madre, iniciada con en 2021 con ‘Dry Wind‘ , primer LP en el que asumió el rol de cantante y compositor principal, y continuada con ‘Blood on her Boots’ en 2016 y ‘Farewell Songs‘ (2018), estos dos últimos publicados por Clifford Records.
Por un lado, es música inspirada  en las roots americanas, con predilección por el country y el folk, y con artistas como Townes Van Zandt o el Johnny Cash de las American Recordings como referencias; por otro, en el rock alternativo de bandas como The Sadies o Hugo Race & the True Spirit, que parten de esas “raíces” para abrir nuevas vías musicales. Siendo el compositor y ejerciendo de multi-instrumentista, Francisco ha podido dar rienda suelta a su creatividad, mostrando una mayor querencia por la experimentación e interés por explorar distintos registros y estilos. Su eclecticismo nos traslada a parajes del medio-oeste con las raices de la música americana, el blues, el country, alguna pincelada psicodélica e incluso algún tema en el que el gospel aporta la luz a álbum que nace de la oscuridad. Un ejercicio auto-reflexivo en el que el dark-folk contemporáneo se traslada desde las praderas y humerales del sur de Estados unidos hasta el sur de España creando un álbum ecléctico pero completamente cautivador.
Se inicia con el rock psicodélico en su tema ‘Dungeon’, que nos recuerda a Gene Clark o incluso Julian Cope. Un tema en el que deja patente la potencia de su cálida y susurrante voz acompañado de coros femeninos aportados por la cantane de los también malagueños EVILDOG, aportando la dulzura en un corte luminoso pero deja espacio a una atmósfera algo psicodélica con ecos West-Coast.

Instalado en su apuesta folk rock de “Sorrow, Thanks”, tal vez el tema más cercano a la faceta compositiva de Francisco en THE BLACKBERRY CLOUDS y en el que incluso colabora la banda. Trasladandonos a las praderas del medio oeste, el corte se desarrolla entre suaves acordes de raíces americana y alguna pincelada country. El tema ofrece pasajes más intensos y elaborados.

‘Are You Gone?’ es un tema acústico y consolida el lado más crooner del cantante. Con un registro vocal entre Johnny Cash y Leonard Cohen, la canción se sustenta en esos pasajes cantados con gran sentimiento en una oscura atmósfera más propia de un loner-folk de comienzos de los setenta.

Daddy Walked in Darkness’ original de Hoyt Axton, un corte desgarrado y casi industrial que navega entre brumas pantanosas con el blues presente en sus acordes. El sonido de la armónica nos traslada a los humerales sureños. Lleno de fuerza el tema, con una minimalista instrumentación usa distintas referencias estilísticas con un brillante resultado.

Explorando un escenario entre el dark-folk y el country, ‘Train is a-Running’ se viste de oscuridad con arrancadas de fuerza en las que la épica hace acto de presencia. Otro tema profundo en el que los acordes de guitarra se envuelven en un manto que impide la entrada de la luz.

Auto reflexivo e intimista, ‘Preacher on the Bench of Blows’ es el espacio perfecto para que la voz de Francisco brille bajo una sutil instrumentación acústica aportada por la guitarra y acordes de piano.

‘(Aaaaaah) Jesus is no Longer’ es góspel acústico en el que contrasta la dulzura de la melodía con el nihilismo de la letra. Casi en un escenario christian-rock, la espiritualidad se adorna con el sonido slide que nos acerca al country-blues. Los coros eclesiásticos aportan cuerpo a una redentora canción que transmite esperanza. Aquí el country más acaramelado aflora entre sonidos de violín y una cadencia que evoca las raíces del norte del viejo continente. Un tema se transforma, sonando como si estuviera compuesto a finales de los sesenta en alguna cuneta de una larga recta de la ruta 66.

Por último el disco se cierra con la cautivadora y atmosférica ‘Ballad of Will Hurt’. Un oscuro corte de dark-folk al uso de los nuevos tiempos con unos genes country en su interior. Sentimiento en estado puro con leves pinceladas de guitarra y piano y un claro sentimiento de melancolía que se palpa en cada estrofa.

Mención especial merecen las cuidadas letras de las canciones, algo no muy habitual en un disco español de rock cantando en inglés y que nos hablan con sinceridad de culpa y redención, de huida y soledad pero también de amor y hedonismo. Francisco Galacho se ha hecho cargo de la mayoría de los instrumentos, grabando voces, guitarras acústicas y eléctricas, bajo, banjo, piano, órgano y programando y tocando percusiones. En el disco han colaborado Francis Barba (guitarra eléctrica), Frank Mora (bajo y contrabajo) y Juan Illo (batería) compañeros en THE BLACKBERRY CLOUDS y que aportan la calidad habitual en sus interpretaciones. Son más novedosas la colaboraciones del productor Máximo Ruiz tocando guitarra, órgano y armónica, de Luz Prado con el violín y muy especialmente la de Victoria Villa (cantante de Evildog) que aporta un valioso contrapunto a la voz de Francisco en la mitad de los temas. El disco ha sido producido durante el otoño de 2020 por Francisco Galacho Máximo Ruiz, quien también se ha hecho cargo de la grabación, mezcla y masterización en su Hollers Analog Studio, como viene siendo habitual desde el primer encuentro con ‘Dry Wind‘. Tal vez sea la colaboración entre ambos más satisfactoria hasta la fecha, con una producción más madura e imaginativa. La fotografía ha corrido a cargo de Rocío Moreno y el diseño y maquetación por Manolo Luque. ‘SADNESS MAKES ME LESS UNKIND’ está disponible vía Clifford Records.

Pale Preacher

Clifford Records

Reseña: ACID MOON AND THE PREGNANT SUN.- “Speakin’ Of The Devil”

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“SPEAKIN’ OF THE DEVIL” es el álbum debut de la banda de Tel Aviv (Israel) ACID MOON AND THE PREGNANT SUN, una especie de supergrupo formado por Aviran Haviv y Omer Haviv bajista y guitarra de THE GREAT MACHINE en unión con diversos músicos de la escena israelita. Un cuidado y delicado trabajo en el que no vas a encontrar riffs poderosos y esa actitud punk que caracteriza a la banda, sino que te vas a embarcar en un túnel del tiempo a la California mas florida de finales de los sesenta, a las vastas praderas en las que la banda sonora es la música country y americana, al rock ácido de los primeros 70’s entre exóticos aromas mediterráneos de psicodelia colorista, o la los momentos garage rock más primitivos. Su evocadora portada, es una invitación a explorar un contenido al que hace justicia. Siempre ofreciendo el lado más melódico en canciones que rezuman sentimientos y que inevitablemente nos evocan épocas pasadas. Siempre es agradable ver a unos músicos saliendo de la zona de confort del estilo que les hace populares para, sin ataduras experimentar con otras vibraciones que nunca han visto la luz. En esta ocasión, se percibe a una banda llena de frescura, una banda que se mueve como pez en el agua por estilos que probablemente nunca nos hubiéramos imaginado, pero que a la postre, supone todo un regalo para el oyente. Son distintas las influencias que podemos encontrar en estos surcos, desde un sonido evocador de Jefferson Airplane, hasta momentos de loner-folk, más propios de un híbrido entre Johnny Cash, Marc Benno o Tom Waits. Puede parecer algo demasiado meloso, pero por el contrario el groovy contagioso de los primeros Rolling Stones también aparecen para brillo a alguno de los temas. Unas canciones que también tomas prestados los sonidos tradicionales de su tierra, para adornar unas canciones bien construidas. La participación de gran numero de músicos israelitas más habituados a distintos estilos, solo hace que enriquecer a este proyecto llamado ACID MOON AND THE PREGNANT SUN. La pregunta es: Después de este sobresaliente álbum, ¿La banda tendrá continuidad con nuevos trabajos?? Como decía Bob Dylan: “La respuesta está en el viento….”

El álbum abre con los sonidos americana de “I love you”, aderezados con psicodelia aromatizada de tonos orientales. Entre armonías garage-rock el tema nos traslada al espectro mas underground de los 60’s. Cuidadas melodías con bordes ásperos y primitivos. un tema ondulante y envolvente que guarda un espacio para atmósferas lisérgicas que lo hacen cambiar de aspecto. Un tema fresco y pegadizo que supone una magnífica carta de presentación de este nuevo proyecto. 

Con una apertura mas rockera, “Speakin’ of the devil” se viste con el sonido de los 70’s. Evocando ambientes rurales los aromas sureños arropan una quebrada sobre medios tiempos. En un escenario casi country la desgarradora voz se balancea entre acordes acústicos. Un bello tema con olor  a brisa campestre por una senda que me evoca a Marc Benno o Delaney Bramlett. Evidentemente estamos ante un sonido alejado del que practica THE GREAT MACHINE, por lo que no salgo de mi asombro. En una nueva pirueta controlada, la parte final se desarrolla en ritmos boogie rock más dinámicos entre buenos solos de guitarra. 

Juegos de percusión nos introducen en “Creatures of the abyss” para hacernos flotar en algodonadas atmósferas sureñas con acolchados prados. Con los teclados y la percusión como protagonistas y entre arrancadas y parones, el tema coquetea con elementos jazz, folk, y hasta progresivos para ofrecernos una cara distinta de la que comenzó. Ornamentos exóticos dan dar brillo a otro notable tema lleno de calidad.

En un espacio más progresivo y con reminiscencias freak “Wide”, rezuma sabor a west-coast y a bandas como TRAFFIC. Olor a marihuana y flores en el pelo con ecos de JEFFERSON AIRPLANE por los cuatro costados. Con buenos momentos psicotrópicos la canción es un caleidoscopio multicolor. Ritmos hipnótico y pegadizos que nos sumen en un viaje ácido de mucha calidad.  Sintetizadores y efectos completan un tema que cualquiera, tras su escucha, dataría en la California de 1967. ¡¡¡Absolutamente brutal!!!

Latiendo con acordes acústicos “Brith sky at night” nos seduce con su bella melodía y la calidez de una voz que denota melancolía. Otra bella canción sencilla y llena de sentimientos con cuidados y delicados acordes de gran sencillez.  Una armonía repetida entre sutiles ritmos que acaba atrayéndome de nuevo. 

Instalados en esas apacibles atmósferas, los israelitas construyen “Save me”. Nuevamente los ecos west-coast con ritmos stonianos van construyendo otro espacio colorista con sabor a 70’s. Un tema que van moldeando con cuidado usando distintas influencias sonoras. siempre con pincelas, consiguen moldear un tema que conjuga elementos eléctricos y acústicos entre guitarras coloristas y riffs mas propios del dúo RichardsJagger en los primeros años de los Stones. Una canción envuelta en un atrayente manto vintage. 

A modo de epílogo “Sparrow”, nace de sosegados acordes de tonos rurales llenos de melancolía. El folk triste de voz aguardentosa entre Johnny Cash y Tom Waits fluyendo entre armonías con ecos sureños con desgarrador relato de añoranza y melancolía pone el epílogo a un sorprendente y sobresaliente trabajo. 

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