RIVAL SONS.- «»Feral roots»

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La banda californiana RIVAL SONS nos presenta su séptimo álbum via Low Country Sound / Atlantic Records. A estas alturas de la película, hablar de una banda como ellos sigue siendo hablar de rock clásico, con un marcado acento sureño, y muchas reminiscencias blues, pero, a pesar de llegar diez años en activo, cada nuevo álbum suyo es una buena experiencia para seguir disfrutando de la música que nació en los setenta. Si desde siempre su sonido ha estado ligado al legado de Led Zeppelin, en RIVAL SONS existen multitud de influencias que la banda actualiza al siglo XXI, y «FERAL ROOTS» es un claro ejemplo. Unos temas que siguen teniendo «duende» y que gracias a la costumbre de grabarlos en vivo en el estudio mantienen toda la fuerza. rock atemporal. Si hay algo que destacar es la magnífica salud que tiene la voz de Jay Buchanan, auténtico motor de la banda. Pero ademas seguimos encontrando prietos riffs complementados con magníficas melodías y una exuberante sección rítmica. Una banda que puede ser efectiva ante las grandes masas y que no defrauda a los más puristas. 

La poderosa batería que inicia «Do your worse» nos traslada a Led Zeppelin. Un timbre vocal lleno de fuerza a caballo entre Paul Rodgers y Robert Plant lleno de garra, nos lleva en volandas sobre unos ritmos y coros con una cadencia que se apoya en los ambientes sureños a los que nos tienen acostumbrados. En una línea similar, «Sugar on the bone» con algunos momentos de órgano incide en sonidos biker rock, con unos coros y carencia que me recuerda a los alemanes The Picturebooks. Un tema rural, en el que los efectos y distorsiones entran y salen cambiando constantemente la ruta pero sin salirse de la carretera.

«Back in the woods» refleja el lado más desértico de los californianos. Sucios y arenosos riffs desatan la fuerza blues-rock. La garra de la voz de Buchanan es compensada con unos coros acaramelados sobre las nebulosas rítmicas y algún guitarra punzante aquí y allá. 

Temas como «Look away» o «Feral roots» se apartan de los dictados más tradicionales del sonidos de la banda. las guitarras acústica toman protagonismo entre las logradas melodías. El primero de ellos acaba convirtiendo su sonido en algo cercano a la etapa de los noventa de Bad Company acercándose a dictados A.O.R. Esto lo encontramos también en «Imperial Joy» en la que los coros nos llevan a esos momentos de rock adulto sin perder el espíitu de la banda. Una apuesta más contenida que la garra y crudeza de los temas precedentes. Profundizando mucho más en «Feral roots», en el que la profunda voz nos seduce sobre un blues con marcado acento sureño. Lánguido y melancólico, pero mágico a su vez, toma prestado algunos momentos con influencias folk para transformarlos y adaptarlos a su personal estilo.

 

Si con crujientes riffs de hard rock la banda se siente como pez en el agua, lo cierto es que con temas como «Too bad», en el que las melodías atractivas se soportan sobre medios tiempos, la banda no se mueve nada mal. Bueno, realmente estamos ante un pequeño truco de prestidigitador. Un tema que poco a poco va elevándose, evolucionando a un estado de fuerza que hace las sedosas voces vayas recrudeciéndose según va avanzando el corte con un duelo de guitarras a cual más incisiva. Claramente un tema que va de menos a mas. Esto es algo que tiene en su haber esta banda, cuando parece que se ponen «blanditos», surgen de sus cenizas para transmitir todo su poderío, sin mirar el escenario en el que se encuentran.  Si al principio destacaba que las influencias y versatilidad de la banda no tiene fin, «Stood by me» me da la razón.

Un corte fresco en el que algún eco funky se fusiona con coros soul. La sutileza se conjuga con la maldad de unos riffs hirientes, de tal manera, que uno no sabe si está en California, o en algún esta de la Confederación. Este gran activo que posee RIVAL SONS de saberse mover en distintos entornos debería darles un reconocimiento mayor si cabe del que tienen. Otro peculiar corte es «Shooting stars» con coros casi gospel y una voz que se mete en el pellejo de Fredy Mercury en un tema en el que el soul está más presente que nunca. Unos acordes y voces soul que siguen teniendo su parte blues y en el que las voces vuelven a resaltar por encima de unos instrumentos que permenencen agazapados hasta que llega su momento de gloria. 

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MOHAMA SAZ «Viva el rey»

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«VIVA EL REY» es el tercer LP de MOHAMA SAZ, con un título suficientemente irónico como para librarse holgadamente de la mordaz ley mordaza. El universo de MOHAMA SAZ está en expansión como el Cosmos. Una singladura a través del mar Mediterráneo buscando sus influencias musicales, hasta llegar Turquía para sumergirse en aguas del Anatolian Rock, nublarse con los sonidos norteafricanos, y recorrer el folclore armenio empapándose de sus tradiciones. Retornando a sonidos kraut más propios de mediados de los setenta centro-europeos, para regresar de vuelta incorporando influencias flamencas y dar un tirabuzón con sones llegados de los Andes, no sin antes incluir vibraciones jazzísticas dentro de su propuesta progresiva. «VIVA EL REY» se convierte así, en todo un cajón de sastre donde caben todo tipo de reverberaciones, lo que le hace versátil, exótico y sabroso a la vez.   

Ahora, los madrileños, se convierten en quinteto tras la incorporación de Rubén a las percusiones.

Embriagando con aromas orientales «Los jinetes del destino», los madrileños nos impregnan los sentidos con misteriosas fragancias a través de cantos arábigos e instrumentación tradicional. Envueltos en un manto psicodélico acordes de guitarra que bien pudiera haber firmado el mismísimo Erkin Koray, un gran trabajo compositivo en el que la percusión juega un papel fundamental.

Esa vocación oriental la encontramos también en «Esplendor de cristal» y «Erzeroumi shoror» en la que las melodías populares son todo un néctar sonoro. La primera nos presenta a la banda más inmersa en sonidos progresivos sin perder la esencia exótica, y con un ritmo hipnótico sobre acogedoras pasajes acolchados. Un confort que va evolucionando en cánticos espirituales absolutamente reparadores Un trance místico en el que los colores psicodelicos hacen acto de presencia para envolvernos con un magnetismo generado por los susurrantes pasajes vocales.

Como parte de una galaxia en crecimiento anárquico, cada canción del disco va en su propia dirección, y es por ello que se puede escuchar por primera vez en la banda ecos de ese «free jazz» aberrante de cuando los negros hicieron daño al poder, y también de otra cara de ese movimiento, el «spiritual jazz», tan onírico, visionario y acuoso como la canción «Nenúfar», con suaves melodías ensoñadoras.

Rompiendo su discurso oriental para dar vida a «Altiplano», en el que traen la melancolía festiva de los andes bolivianos (recrean “Viday/Putucun», tonadas populares andinas). Un discurso en el que siguen presentes las brisas mediterráneas y momentos en los que el bajo, el saxo y la percusión nos devuelven de ultramar.

Dentro de ésta variedad compositiva que encontramos en cada tema, probablemente «King’s safari» sea el corte en el que se refleja todo el valor de una banda como MOHAMA SAZ. Hipnotísmo kraut-rock desde la sección rítmica con un batería autómata y un bajo pulsante. Psicodelia narcotizante a través de unas guitarras que hablan desde sus cuerdas, momentos orientales con voces arábigas que se asoman a los oscilantes pasajes.

Temas como «Semana Santa» o «La marcha del Rey» reflejan el espíritu progresivo sin alejarse de los tonos orientales. Con momentos de free-jazz el primero y con quejios flamencos incorporados a los coros arábigos, en visionarias atmósferas construidas por una sutil instrumentación acercando su barco al sur de península para amarrarlo en algún puerto andalucí. 

El resultado hace que «VIVA EL REY» sea un disco con claroscuros, en el que las luces y las sombras van y vienen a merced de los vientos que soplan desde una vanguardista y atemporal apuesta compositiva.

MOHAMA SAZ se formó en julio de 2014 por Adrián Ceballos (Batería y voz; Melange, RIP KC, Novak, Javier Colis), Javier Alonso (Baglama Saz y voz; Novak, RIP KC, Richard Hell). Más tarde la formación se irá complementando con Arturo Pueyo (Clarinete y Saxo; Sur Quintet, Groovin’ Santa) y Sergio Ceballos (Bajo; RIP KC, Kropotkin Revival, Melange) y Rubén Mingo (percusión; Mopane y Sou Edipo).

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MOLO.- «Earthsongs»

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El próximo viernes 11 verá la luz vía Apollon Records ‘EATHSONGS», el debut de los noruegos MOLO. Profundamente arraigados en las tradiciones musicales transatlánticas. Con esta inspiración, junto con una imaginación creativa,  más una multitud de experiencias que marcan la diferencia, finalmente les han permitido crear una nueva mezcla de acordes, melodías y letras que se fusionan y parten en ciclos siempre cambiantes de lo contemporáneo y lo tradicional.. 

Un apacible disco para degustar con una copa de vino al calor de la chimenea, olvidarse de todo y divagar con el viento mirando a las estrellas.

Un trabajo que mama de la esencia de bandas como Fairport Convention o Lindisfarne rescatando aquellos momentos folk-rock con una buena combinación de voces y coros. Con una fantástica producción contiene cortes luminosos de fácil digestión en los que las armonías y melodías están cariñosamente cuidadas. Rescatando sonidos setenteros ‘Rouletting wheels’ nos mece y acaricia con dulzura sobre voces que recuerdan a gentes como Dylan o Tom Petty, siguiendo la tradición americana en un corte de fácil digestión.. Temas melancólicos como ‘Ramble with the wind’ o ‘Stargazin’ nos recuerdan que la música puede ser sencilla y maravillosa al mismo tiempo. Con una voz femenina que eleva la dulzuras a cotas muy altas y acogedoras atmósferas bucólicas. «Three river bridge» retoma melodías cercanas al folk en las que los violines nos trasladan a momentos Lindisfarne. «major chord» sigue la misma línea folk.

«Big farewell con intercambios de guiatrras acústicas y voces femenina-masculina continúa por la línea cercana a Fairport Convention. Los recuerdos de Cat Stevens aparecen cuando escuchas ‘Major chord’. Elementos de viento que nos masajean en un trabajo para disfrutar con la misma calma que trasmite.

Si ya lo has escuchado, relájate, regocíjate, y dale al play de nuevo.

MOLO lo componen, Elling Ulvestad (voz, guitarra acústica y armónica), Tom Erik Brudvik (guitarras eléctricas y acústicas y voz) Bjørn Blomberg (saxofones) Erlend Gjøen (bajo y voz) y Bjørn Kåre Berentsen (batería). 

«EARTHSONGS» ha sido producido por Iver Sandøy (Emmerhoff, Enslaved) y Tom Erik Brudvik

 

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RED APPLE.- «Thus spoke Zarathustra»

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El trío madrileño RED APPLE nos ofrece en ésta, su quinta entrega el que probablemente sea su trabajo más elaborado. Partiendo de la tesis doctoral de su cantante y guitarrista Dario, la banda crea una opera-rock sobre el famoso trabajo de Nietzche «Así habló Zarathustra». Emulando al compositor alemán Richard Strauss, que ya en  1896 compuso un poema sinfónico sobre los relatos del filósofo alemán. Pero no nos engañemos, si bien las composiciones que alberga este disco, sirvieron de acompañamiento al texto de Dario en su tésis, no estamos ante un disco experimental. Su contenido es puro rock and roll atemporal, sin matices. Rock, blues, soul, country-rock alguna dosis psicodélica se fusionan en un «todo» de fácil digestión, dinámico y entretenido.

Trece temas que se abren con un «Prologo» un tanto particular. Ocho minutos y medio  en los que los acordes de guitarra se inclinan por el country-rock acompañados por la voz de vaquero de Dario, para a continuación a golpe de la batería de Javier ir llevando a sonidos de hard rock sureño. Variado en cuanto a matices, Isabel introduce su voz con registro soul-rock. Country, hard, rock sureño y ecos pantanosos completan un tema pleno de frescura. La versatilidad hace que escuchemos algún eco sesentero en sus surcos  mientras la guitarra  se inclina hacia territorios blues. Un acelerón en la parte final con duetos entre Dario e Isa sirven de preludio a un regreso a ese blues rural aderezado con una gotitas de psicodelia. 

Un comienzo prometedor que despeja la dudas de aquel que esperara sonidos experimentales e idas de olla. Música sencilla, pero efectiva y a su elaborada.

A ritmo de hard setentero con rasgueos de guitarra y un bajo pulsante así como efectos envolventes, «Zarathustra leaves the city» se convierte en un corte de rock clásico en sus escasos dos minutos de duración.

Vestido con el traje de «americana», «Tree on the mountain», la guitarra a ritmo vivaz con ondulaciones y cambios de registros en los que una afilada guitarra para y sigue, sobre enérgicos y pegadizos ritmos retro.

Marcando el ritmo con un pulsante bajo se inicia un rock and roll con giros en su andadura. «Despisers of the body» incluye requiebros blues, voces garajeras con un tono dicharachero y divertido que acaba en momentos boogie-rock.

Siguiendo esa linea, nos encontramos otro corte con un punto teatral como es «The new idol». Aquí los coros señalan el camino del boogie en otro corte jovial y bailon que hace que nuestras extremidades no puedan permanecer en reposo. un tema apto para el baile y el jolgorio.

Más sosegado en tonos country-rock, la grave voz nos introduce en «Good and evil». Lento y cálido, el tema va cabalgando al paso. RED APPLE se ponen las botas camperas y el sombrero vaquero, acompañándose de sutiles solos de guitarra bajo ritmos a medios tiempos.

Algo mas inmersos en sonidos de psicodelia sesentera, «On poets», con una guitarra que rezuma blues y rock and roll así como alguna reminiscencia beat. Sobre el ritmo del bajo, la guitarra se desboca en un alocado solo de alto octanaje, aullando incisivamente. 

Retomando un poco la calma, «I smell in the wind», a través de suaves acordes que nunca pierden el ritmo, junto con la dupla vocal de Isa y Dario, va susurrándonos bajo ecos blues en la lejanía. La voz de Isabel va siguiendo el camino que señala la voz de Dario, un ejercicio muy logrado que dota al tema de un sello particular.Los ecos de blues sureño siguen sobrevolando el ambiente.

De nuevo la cadencia del bajo partiendo de registros blues, va señalando el camino a seguir en «The tomb sing». Un blues que se va transformando en sus formas sin salirse de la senda marcada pero ensanchando los límites. Poco a poco encontramos una aceleración del ritmo, que llega a ser frenético e incisivo, sobre entornos de swamp-rock humeantes. 

La parte final de éste maravilloso relato de «THUS SPOKE ZARATHUSTRA» viene marcado con tonos rurales en los que los coros en tonos soul-blues vaticinan que el desenlace esta cercano a producirse. «Gift giving virtue», recupera la esencia blues-rock ácido con aromas de Costa Oeste.

«Vision and the riddle» se sumerge completamente en el puro blues-rock con tonos que nos recuerdan a Alvin Lee o a Mylon Lefevre, el sonido pantanoso domina un corte de apariencia sencilla, pero que en sus entrañas esconde un trabajo bien perfilado.

Los aromas country son retomados en  “Old and news lyrics”, otro tema rural bajo acordes acústicos en los que no participa la batería.

«The fourth book (epilogue)« cierra esta ópera-rock con doce minutos en los que la banda compone y crea el tema más complejo de todo el disco. A golpe de bajo y batería inician un tema en el que la guitarra nos va absorbiendo con sus acordes y su ritmo. Dinamismo en desarrollos incisivos y voces desgarradas llenas de sentimiento para decaer en espacios de psicodelia susurrante. Dando un giro a la trama, ahora los pasajes tranquilos se van produciendo con un discurso distinto en el que el blues revolotea sobre las notas. Bucolismo con reminiscencias West-Coast aparece en la voz dulce voz de Isabel precedente a un ácido solo de guitarra en una montaña rusa con incrementos y descensos sonoros en los que la banda muestra todo su buen hacer y versatilidad.

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BOURBON.- «Fuente Vieja»

7a638bb2-32bd-4dd3-a771-1771c0f54b8cTras dos discos en los que primaba el hard rock clásico de origen setentero, con pinceladas psicodélicas, el trío  gaditano compuesto por los hermanos Raúl y Álvaro Guerrero y Juanma Gonzálvez, en «FUENTE VIEJA» van más allá.

Con tan solo escuchar unos segundos del tema que abre el disco, ya presiento que estamos ante algo grande. Como en una vuelta a mi adolescencia los sonidos que fluyen de «Si veis la luz, corred» evocándome momentos en los que uno quería comerse el mundo al son de grupos que cantaban en español, a diferencia de la mayor parte de las formaciones actuales. Una energía vital que brotaba de los acordes de una guitarra, de las baquetas de una batería o de un tipo desaliñado que se dejaba la voz delante de un micrófono.  Sonidos psico-progresivos con una bucólica voz  arropada por una guitarra que se abre paso lentamente para ir creciendo, engrandeciéndose. El hippismo y el lirismo conjugados con energía en un corte evolutivo y que sobresale un poco por encima del resto de los temas. 

Con esta premisa, las ganas de sumergirme en el siguiente corte me generan nerviosismo. ¿Que vendrá después? ¿Es un espejismo, o es real?. Algo tan sencillo como unas atmósferas de hard-progresivo, rocoso, con fuerte sinfonísmo  en el que la melancolía y una cierta magia están presentes en todo el álbum.«El sendero» es un corte más enérgico, quizás un poco más cercano a lo presentado en «DEVASTACIÓN», y en el que la guitarra tiene una mayor presencia. Algo más nebulosa y mucha más tensión vocal, que logran otro corte completo en el que es más palpable la herencia del hard-rock clásico, pero a su vez, comienza a tener pequeñas pinceladas del origen de su música, que no es otro que la esencia del rock andaluz. 

Esas pinceladas de las que hablo, se convierten en brochazos de trazo gordo en el tema que nos anticiparon hace semanas como single de presentación de «FUENTE VIEJA». «A punto de arder». Si he estado escuchando comparaciones de su sonido con una formación como Triana, pienso aunque esa influencia existe, la cosa va un poco más allá. Ciertamente existe un rescate muy apetecible de los ecos que brotaban de Andalucía en la mitad de los setenta, como ya hemos visto con sus paisanos ATAVISMO, en su último trabajo. Para los no iniciados, hay que recordar que aún siendo una pieza fundamental y básica en el nacimiento del rock andaluz, había vida antes de Triana, y desde mi  modesto punto de vista, esa es la verdadera «fuente vieja» de la que beben BOURBON. Los tonos melancólicos, en los que la nostalgia se mastica, el sentimiento que se transmite de sus letras, y esa fuerza intrínseca que tiene el tema nos llevan a retroceder a SMASH, CAI, o EXPREXIÓN. Aquella primera oleada que nacía en Andalucía con bandas como Gong, All & Nothing o Nuevos Tiempos y que fueron el germen de lo que posteriormente supuso el rock andaluz a finales de los setenta. Ahí ubico (no se sé si acertadamente o no) esa fuente de la que hablan en el título del disco, aún sabiendo que el origen del nombre del álbum corresponde a una plaza situada en Sanlucar de Barrameda. Curiosa coincidencia que formaciones del sur pongan nombre a sus discos de lugares de su entorno. Últimamente lo han hecho ATAVISMO con su «Valdeinfierno», pero debemos recordar que ya SMASH hizo lo mismo con  «Glorieta de los lotos» (un estanque en el parque de María Luisa en Sevilla)  allá por 1970.  Imagino que simplemente será una casualidad y mi referencia es solo una ocurrencia por mi parte, pero, es una coincidencia más.

El sonido de rock progresivo andaluz queda patente más que nunca en el tema que da nombre al disco. «Fuente vieja», refleja esa melancolía, esa especie de añoranza de tiempos pasados. La incorporación de los teclados le da un toque especial, así como esos acordes de guitarra que transpira aires andaluces. Con tonos en blanco y negro, el bucolísmo y ese toque de hippismo que le dota de una cierta morriña, gracias especialmente a los teclados, para luego explotar esplendoroso con unos cambios perfectamente trabajados con unos arreglos de composición brillantes.   La dupla de guitarra eléctrica y acústica denota un gran trabajo de composición.

Mucho más colorido «La triste realidad»,  a pesar de su nombre, se presenta como un corte luminoso. la combinación de guitarra con teclado lo convierte en un temas en el que los aires mediterráneos se intercalan con lo andaluz, bajo una estética más progresiva.  A pesar de las lánguidas voces la evolución a espacios más ampulosos refresca el bucolísmo que lleva intrínseco.

Los tonos de tristeza se intensifican gracias al trabajo del bajo y a unos acordes de guitarra en «Hacia el sol». Una crudeza desgarradora que se traduce en su letra. el dolor a flor de piel unido a su lírica genera momentos de añoranzas pasadas. 

Si estamos ante un trabajo íntimo, nostálgico, también estamos ante un disco vivo y esperanzador. El dato de que la banda no cante en inglés es un elemento que hace que su mensaje cale mucho más, y tanto la nostalgia como la esperanza sean reflejadas con mayor acierto.

Así, «Destierro», el tema más largo del álbum con sus ocho minutos resume esas sensaciones sobre unos esquemas en los que encajan tanto los sonidos psicodélicos como los sonidos progresivos. todo ello, sin olvidar de que estamos ante una banda de rock. lo cierto es que la versatilidad que tiene «FUENTE VIEJA», lo convierte en un disco sobresaliente.  La gran pregunta es si un trabajo así, llegará a los amantes del rock andaluz del que tanto tiene en su interior, o pasará inadvertido para todos los nostálgicos de aquella etapa. el tiempo nos ofrecerá la respuesta.

«FUENTE VIEJA» es publicado por el sello Spinda Records

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