Reseña: WEDGE: ‘Like no tomorrow’

El trio berlinés en su tercer álbum sigue incidiendo en una fórmula que los lleva funcionando desde que en 2014 publicaran su álbum debut. El título de su nuevo trabajo es toda una declaración de intenciones.  ‘Como si no hubiera un mañana’ nos muestra a WEDGE dándolo todo en un álbum que supone la culminación de un proyecto que ya está asentado firmemente dentro de la escena retro contemporánea. Temas frescos llenos de vitalidad y ritmo en los que la banda crea los temas más pesados hasta el momento Como ellos mismos dicen: ¿Retro-rock?, mejor no pensar en etiquetas y disfrutar. Esa sería la primera reflexión que hacer ante un álbum solvente y pegadizo que toma elementos del hard rock de los 70’s, con varios guiños al sonido de Deep Purple, los adornos psicodélicos habituales, algunos desarrollos progresivos. Canciones directas y con letras llenas de optimismo y en las que los ecos garage-rock tan característicos en sus dos álbumes anteriores parecen disiparse en beneficio de una mayor complejidad compositiva. La dualidad que nos ofrece la guitarra de Kiryk, con el envolvente sonido del órgano vintage en alguno de los temas, es simplemente grandiosa. Siempre con frescura, y con un sabor inconfundible e inconfundible al menú del rock’n’roll de siempre. Sustentado en tonos vintage, las canciones están en constante evolución, de esta manera, puedes encontrarte un estilo definido en la parte inicial que va mutando para flirtear con vibraciones diferentes. Este punto en común en los temas hace que cada una de ellas sea un filón en el que excavar. Tratando temas como la digitalización, la migración masiva y los problemas sociales actuales, entre otros. Así que no es coincidencia que el título del disco sea una pista directa de nuestros tiempos locos, en los que parece que el fin del mundo podría estar acechando a la vuelta de la esquina. Pero en lugar de ser pesimista al respecto, WEDGE quiere transmitir un mensaje positivo: “Cuando sienta que podría no haber un mañana, simplemente ame y viva como ningún mañana”.  sienta que podría no haber un mañana, simplemente ame y viva como ningún mañana”. El resultado es un trabajo en el que cohabitan el hard, rock, el rock progresivo, el retro-rock, los ecos west-coast, momentos A.O.R., vientos sureños, boogie-rock, 60’s 70’s, crudeza proto-metal y un sinfín de vibraciones sustentadas por la psicodelia vintage como base de todos los temas.

WEDGE son: el guitarrista y cantante Kiryk Drewinski (ex-Liquid Visions y ex-The Magnificent Brotherhood), el bateria Holger “The Holg” Grosser y el bajista/organista Dave Götz y ‘LIKE NO TOMORROW‘ está disponible vía Heavy Psych Sounds.

‘Computer’ abre con un órgano vintage más propio del mismísimo John Lord, para inducirnos a una espiral de riffs más propios de comienzos de los 70’s.  Con la contundencia de una banda Stoner, va tejiendo las armonías entre los pasajes vocales de Kiryk para crear un tema directo y potente. Solos que se enredan entre los pasajes de los teclados construyendo un ‘todo’ de lo más atractivo. Como ya es habitual, la combinación estilística hace que encontremos pasajes progresivos y psicodélicos. Cambios y ondulaciones comandados por una poderosa línea de bajo y atractivas cabriolas salidas de la guitarra construyen un tema lleno de fuerza, de lo más completo y sugerente.

Lleno de vitalidad, y a ritmo de boogie-rock ‘Playing a role’ toma elementos garage y momentos Stoner-rock para crear un nuevo tema que nos atrapa en su fiesta del rock and roll con aroma a 60’s. Guitarra con buena dosis de fuzz, coros atractivos y ese sutil toque psicodélico transita sobre unos surcos que se vuelven más psicotrópicos entre la espesura del hipnótico bajo. Ofreciendo siempre una alternativa el tema va mutando en su vocación sin perder un ápice de fuerza para llevarnos a un espacio algo más prog en su parte central antes de regresar a sus orígenes.

‘Blood red wine’ parece incidir más en sonidos propios de finales de los 70’s. Casi con una estructura A.O.R. los teclados vintage regresan entre una nube de ritmos contemporáneos. Un sonido más difuso que juega con elementos que coquetean con un espacio psico-progresivo que tiende a crear una atmósfera más oscura que en el resto de los cortes.

Con una apertura más calmada, ‘Across the water’ retoma el espíritu del rock clásico de los 70’s optimista con melodías que transmiten un sosegado optimismo. Colorista y lleno de luz, el tema nos acaricia con dulzura entre sus atractivos ritmos. Coqueteando con momentos west-coast adornados con gruesos sonidos de bajo, la canción se fundamenta en las voces entre distintos elementos ornamentales que, como siempre nos ofrecen diferentes vibraciones. Tonos exóticos, guitarras psicodélicas y ritmos oscilantes crean un corte ecléctico que nunca sabes a donde te va a llevar, pero que ofrece un placentero viaje.

despertándonos del aparente letargo del tema anterior, ‘Queen of the night’ se despeña por laderas de rock and roll y proto-metal 70’s. Fresco y dinámico, sus divertidos estribillos y los tonos vintage que siempre aporta el sonido del órgano nos enfrascan sus contagiosos rítmicos invitándonos al baile y la fiesta. Por momentos intuyo ecos del glam rock más fiestero de comienzo de los 70’s. Lo cierto es que, si escuchas con detenimiento éste y el resto de los temas, siempre podrás encontrar una versatilidad estilística en los mil giros que ofrecen las canciones de este nuevo álbum.

‘5Uni’ coquetea con voces y coros 60’s entre ritmos garaje a los que nos tienen a acostumbrados. Su contagiosos groovy nos traslada a momentos floridos en los que el rock comenzaba a tomar distintas formas sonoras. La atmósfera vintage, se adorna con crudos solos de guitarra entre un ritmo que se va tornando más denso. Siempre oscilante, el tema aporta buenas dosis de frescura que se envuelven en un manto retro gracias a pasajes sencillos pero muy atrayentes con la guitarra desdoblándose en su sonido.
‘At the speed of life’ nos invita a un plácido paseo psicodélico entre bellos pasajes y melodías acolchadas. Evocando el sonido del ‘flower power’ la dulzura se apodera de los berlineses en un tema plácido más propio de bandas como Love o alguno de sus contemporáneos. La psicodelia florar se aleja de ritmos pesados ofreciéndonos tres minutos y medio de lo más reconfortantes. Algodonados pasajes que ofrecen la cara más amable del trio en un tema sencillo pero lleno de belleza.
‘Soldier’ a diferencia del resto de los cortes se desarrolla durante nueve minutos en los que WEDGE deja ver su lado místico con su psicodelia penetrante. Marcando los acordes con sosiego introduce elementos exóticos con una mística particular. Relajados pasajes que nos acarician para llevarnos a un mundo mágico en el que la guitarra juega en dos estratos distintos. Sumergidos en su vocación retro, el musculoso bajo complementa pasajes de tonos sureños más propios de Marshall Tucker Band en una combinación con la acidez perfectamente diseñada. En una lenta evolución hasta la mitad del tema, el sonido se va tornando más pesado, sin perder el camino florar escogido.    

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Reseña: RED SCALP.- “The Great Chase In The Sky “

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Un nuevo brote de la cantera polaca que sigue dándonos cada día más y mejores álbumes. Aquí el quinteto polaco trata de aportar más riqueza a su sonido con una experimentación sobre atmósferas progresivas que recubren su verdadera vocación de psicodelia pesada. Un trabajo bien producido que en cada tema contiene multitud de matices y giros. Sin perder su admiración por los nativos americanos, los cantos rituales y los ritmos ancestrales rinden nuevamente pleitesía a sus antepasados, esta vez sobre marcadas estructuras progresivas. Un equilibrio entre la pesadez y las melodías que refleja el giro que algunas bandas están tomando en un sonido que en muchas ocasiones se queda anquilosado y repetitivo. Es toda una alegría que bandas de la calidad de RED SCALP se inclinen hacia esa experimentación progresiva que solo hace enriquecerles como ya vimos en bandas como ELDER. Toda una puerta abierta que nos llena de esperanza y que demuestra que la reinvención es posible en beneficio de versatilidad. Temas hechos con esmero que logran transmitir sensibilidad y estados de ánimo en los que el peso de los teclados y vientos aporta enorme dosis de frescura a su psicodelia pesada sin que esto signifique renunciar a nada, sino abrir nuevos horizontes; algo muy de agradecer.    

“Mothertime” y sus siete minutos parte con la cortina sónica tejida por los teclados y sintetizadores a modo de introducción, una de las características de este nuevo álbum. A partir de ahí la banda da paso a una efectiva combinación de momentos heavy-rock con espacios hard-progresivos. El predominio de las teclas entre la espesa base rítmica hace que su sonido sea ciertamente monumental. melodías heavy-rock acarameladas y empalagosas sobre exuberantes ritmos entre corros y solos virtuosos que recuperan sonidos mas propios de los ochenta. La dualidad de las guitarras entre los densos pasajes crean un espesura de sonido apabullante. En el tema, y gracias a los cuidados sintetizadores se aprecian vibraciones progresivas en una banda que no pierde su vocación de recuerdo a los nativos americanos.

El sinfonismo de “Chase” y su aura lisérgica nos  prepara para la gran épica que está por llegar. Un cadente e hipnótico bajo y la guitarra aflorando con sutileza entre las oscuras atmósferas,  nos sirven de preludio de un tema que evoluciona engrandeciéndose en su caminar. Riffs mas propios del doom aparecen majestuosos. Los cantos rituales indios describen el entorno místico en el que se desenvuelven los polacos.  Cantos entre la bruma invocando a los ancestros. tras un silencio los ritmos hard-prog con fuertes guitarras y bien cuidadas melodías vocales, se elevan entre esos ritmos stoner-doom. Una composición tupida con riffs que se repiten. Sin embargo encontramos un contraste con el sinfonísmo progresivo y una voces más propias de cuatro décadas atrás. Lo nuevo y lo antiguo unido para marcar el nuevo rumbo tomado por RED SCALP en este trabajo. Siguiendo de alguna manera el camino abierto por ELDER en sus últimas entregas, los sonidos de instrumentos de vientos aparecen sutilmente entre los pesados y oscilantes riffs. Toda una bacanal de efectos y una diabólica batería en un auténtico ritual de guerra en el que se aprecia una gran riqueza compositiva. Una atrevida combinación con un sabro añejo en la que los momentos heavy-progresivos sirven de soporte a los fornidos y difusos ritmos entre solos virtuosos.

“Sacred space” sirve de escenario a unas atmósferas que sin perder su vocación progresiva se recuestan mas en escenarios de psicodelia pesada. Los ritmos tribales de los nativos americanos son descritos desde el sosiego. Resonancias ancestrales con profundas voces con efectivas melodías adornan un tema profundo, atrayente y calmado. El saxo aparece esplendoroso demostrando que los polacos quieren aportan frescura a su música.  Un giro inesperado de los muchos que tenemos en el álbum nos embarca en una espiral del pesados ritmos de tonos  sobre los que se incrustan afilados solos. Constantes oscilaciones y serpenteos van elevando la intensidad del corte. Una gran cantidad de matices que llevan a los polacos a decidirse sobre los espacios heavy-progresivos tan presentes en todo el álbum. Unos pasajes en los que los teclados se muestran esplendorosos. Pesado, oscuro y sinfónico, el tema va moldeando cada acorde sin que el sonido plomizo de la banda se resienta. Todos estos nuevos elementos no hacen sino enriquecer su sonido. 

“Gunsinger” uno de los temas destacados de “THE GREAT CHASE IN THE SKY” se deja llevar por la veneración de los ancestros con sus cantos tribales en atmósferas de psicodelia pesada. Candente, lisérgico, y lleno de efectos deja al descubierto su lado más psicotrópico. Llamas que se elevan al cielo en busca de la redención y danzas en la noche llenas de magnetismo.

El álbum se cierra con “Slide”. Un tema de diez minutos marcado inicialmente por esos omnipresentes teclados. Tenebroso y lleno de misterio, el relato aquí demuestra que el quinteto trata de perfeccionar su sonido hacia nuevos horizontes.  Densos, pero cuidando las melodías Un cadente bajo en una ambiente ciertamente chamánico que explota con pesados riffs mientras las melodías vocales siguen fieles a su sensibilidad sentimental. Pasajes de stoner ortodoxo se mezclan entre la ampulosa instrumentación. toda una danza envolvente que cesa al dictado de una guitara acústica que hace dar un nuevo giro al tema antes de la espiral que nos espera en su parte final. Un tema lleno de épica. 

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Reseña: SURYA.- “Overthrown”

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“OVERTHROWN” es una de esas gratas sorpresas que nos encontramos de vez en cuando. El primer álbum de la banda de Jerez de la Frontera que irrumpe en la escena con la fuerza de un huracán. Después de haber publicado en el año 2.017 un EP,  Antonio Hierro (voces y guitarras), José Moares (guitarras y sintetizadores), José Mª Zapata (bajo y percusión) y Carlos Camisón (batería, guitarras y voces) graban en Estudio 79 a los mandos de Rafa Camisón, y con la masterización de Mario G. Alberni. en Kadifornia los ocho temas que componen este álbum conceptual que navega entre las aguas de los sonidos arenosos salidos de los desiertos californianos en los noventa y las corrientes hard-rock que nacieron en la década de los setenta. Un equilibrio que se sostiene en poderosos ritmos aliñados con un exuberante fuzz y riffs monolíticos sin renunciar a cuidadas melodías que se recuestan en remansos psicodélicos en los que se vislumbra una cierta esencia andaluza. El resultado es un atractivo y atrayente trabajo que fluye con soltura en cada uno de sus temas y acaba por sorprendernos gracias a la madurez que refleja cada uno de sus temas. Guitarras que su superponen en distintos niveles para conformar temas prietos y efectivos que se colorean con distintas influencias para acabar construyendo un sólido oleo multicolor.  La temática del álbum se circunscribe la venganza de un hijo que fue repudiado por su padre, conformando cada tema un capítulo de dicha historia. 

“Tales of the great Fharats” parte con pegadizos y repetitivos riffs stoner que no se andan con contemplaciones. Directos a la yugular derrochan fuzz bajo esquemas ortodoxos de rock desértico que nos golpean con fuerza.  Un tema que acaba ondulando sin salirse del camino y en el que encontramos una poderosa y fornida línea de bajo que contrasta con la finura de los solos de las guitarras. Ciertos vientos sureños refrescan el envite al que nos someten refrescan el tema con tonos setenteros en su parte final.  

Sobre unos cimientos sencillos pero efectivos, “Sundazed” parece seguir la estela del corte precedente. un olor a “noventas” se percibe especialmente en la cadencia vocal junto a sus difusos riffs. Un puente de ida y vuelta que sirve de espacio para construir una autopista de fuzz a través de la cual contar la historia de Fharats ardiendo por el conjuro de su hijo. Serpenteando sobre el riff que está construido, finalmente acaba modulándose hacia espacios más psicodélicos en su última parte. Sin perder su vocación arenosa el tema cae en ciénagas lisérgicas. unas arenas movedizas que hacen que el tema gire en una espiral que acaba diluyéndose poco a poco.

Largas rectas de autopista, desierto y fuzz nos evoca “Crystal gate”. Con un riff repetido el tema transcurre con un cierto aroma retro. Un corte pesado que mantiene la frescura y dinamismo con su contagioso ritmo. Sus cálidos tonos siguen la constante del resto de temas, aquí de una forma algo más serena y lineal. El corte más largo del álbum incluye algún momento progresivo en sus surcos. su larga duración permite más la experimentación con otros sonidos. La lucha entre padre e hijo queda abierta a tenor del resultado del tema con un final en el que los jerezanos descienden a plácidos pasajes más psicodélicos. 

A modo de continuación con el tema anterior, “Thousand years bridge” mantiene la vocación psico-progresiva. Calmados acordes semi-acústicos y susurrante voces nos envuelven en un agradable manto. Su magnetismo difiere de la fuerza de los temas precedentes, variando aquí la propuesta musical. Una agradable sorpresa que nos da muestra de la versatilidad de la banda narrando de forma aleatoria la historia sobre la que se basa el álbum. 

“Golden tower” rescata la senda desértica para avanzar guiados por un inquietante bajo a través de amplios espacios en los que el fuzz humeante regresa con fuerza. componiendo en dos estratos distintos, la base rítmica se colorea con profundos solos de guitarra que se estiran en una exploración psicodélica.  Aquí la banda parece sentirse cómoda y eso se nota en el acabado del tema que rezuma aroman noventeros en sus riffs. Tras la muerte del padre, el hijo contempla su reino. toda una serpiente multicolor en la que el desert-rock zigzaguea con gruesos e incisivos riffs en bucle entre tonos llegados del sur que evocan momentos de gloria de la escena andaluza.

Volviendo a los sonidos acústicos, “Turtle shaman”, describe el ocaso a través de arpegios que retratan su habilidad y técnica. Con distintos elementos estilísticos van construyendo un oscuro relato instrumental en el que las voces progresiva herederas de los setenta hacen que el tema se incline a momentos progresivos. giros inesperados que se desatan en una estampida rítmica que acaba por arrollarnos en otro ejemplo colorista de que la banda no se aferra a un estilo concreto. El resultado es un tema lleno de magnetismo que relata como se adquiere la sabiduría a través ese chaman encontrado en sus viajes y que le sirve al hijo para el conjuro que acaba con su padre. 

Una nueva sorpresa nos espera en “Begone”. Hard rock cavernícola con tonos funk y un groovy alegre y cadencioso. Fuzz y wah wah a la vieja usanza tiñe de ocre un tema que podríamos considerar algo vintage pero que todavía vigente. Sin sonar a rancio, su sencilla estructura resulta ser lo suficientemente efectiva para que se cumpla la máxima de que a veces “menos es mas”. Aquí no  encontramos complicados desarrollos, sino hard rock sin pretensiones. 

“No Further” cierra el álbum con una inquietante línea de bajo sobre pasajes heavy-psych que se elevan ondulando como banderas guiadas por el viento. La suficiente dosis de fuzz como para ir elevando la intensidad sin renunciar a momento psicodélicos sin perder su cadencia rítmica en ningún momento. Un fujo constante que permite avanzar sin mirar atrás. 

“OVERTHROWN” supone una magnífica carta de presentación que nos confirmar el renacer de la escena andaluza con un nuevo retoño que se una a la cada vez mas larga lista de nuevas banda que tantas satisfacciones nos están dando en los últimos tiempos. 

El álbum ve la luz con la unión de los esfuerzos de pequeños sellos nacionales que siguen apostando por nuevas bandas, lo cual es todo un reto que los aficionados debemos de agradecer y que poco a poco a de ir dando sus frutos. El álbum se encuentra disponible a través de  Spinda Records, Surnia Records, Monasterio de Cultura, Violence In The Veins, Bandera Records, Sacramento Records, Odio Sonoro, Gato Encerrado Records, Discos X Mil y Noizeland Records.

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SEID.- “Weltschmerz, Baby”

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La veterana, aunque no demasiado conocida formación noruega SEID,  publica su quinto álbum “WELSCHMERZ, BABY” via Sulatron Records.

Una banda formada en 1993 y que sigue ofreciendo producciones de alto nivel. Melodías pegadizas, voces en su noruego natal, guitarras difusas y elementos kraut, psicodélicos y progresivos en las que los sintetizadores juegan un papel fundamental.

Tambores y distorsiones con inquietantes voces y coros pseudo-orientales inician el periplo de “Haukove”. Teclados y sintetizadores nos trasladan a un entorno de tintes  espaciales que me evocan el último disco de SUNDIAL siguiendo los dictados de la kosmiche-music en su faceta más electrónica. Con momentos ya vividos por Jean  Michel Jarre hace años, la locomotora noruega avanza acelerándose hipnóticamente a golpe de una veloz batería.

Desde la lejanía, los sintetizadores van haciendo acto de presencia envueltos en un halo de efectos espaciales, con voces femeninas saliendo de una megafonía futurista. Una locución robótica que va cediendo paso a una instrumentación trippy para pasar a un segundo plano creando un clima de misterio futurista intergaláctico en “Trollmannens Hytte”

Mucho más intenso, y psicodélico, sin perder los tonos espaciales, la guitarra marca un tema en el que voces marciales, describen una pista ampulosa que da un giro hacia entornos palaciegos. Satan i Blodet”, entre lo oriental y lo clásico va perdiendo el vigor para relajarse en atractivos momentos en los que una guitarra de corte árabe destaca entre efectos de orquestales efectos y violines bajo los auspicios del rock más progresivo.

Momentos de xilófonos y sintetizadores encontramos en “Weltschmerz, baby!  con inquietantes ritmos kraut, efectos y voces arias crean un clima psico-progresivo de tintes electrónicos.

En temas como “Coyoteman” SEID se muestran más apacibles y lisérgicos. Atractivos acordes y coros pseudo-floydianos, construyen un tema que no reniega de florales estructuras de guitarra fuzz.

Los acordes orientales se repiten en “Moloch vs Gud” en la que los lejanos coros apaciguan la atmósfera que crea una batería en un tema más experimental que acaba uniéndose “Mir (Drogarna börjar värka)”. Espacios psico-progresivos con una nítida linea de bajo describe una psicodelia borrosa y más electrónica que se combina con agradables melodías y apacibles voces.

SEID son: Jörgen Kosmos (guitarra y voces), Burt Rocket (guitarra y coros), Janis (guitarra), Jan Spaice (batería y órgano) Morgan (sintetizadores y teclados). 

 

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BRUJAS DEL SOL.- “II”

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Su segundo álbum y con un título escueto, “II”. Los de Ohio, nos ofrecen en este segundo larga duración un  compendio de sonidos atmosféricos que beben de la psicodelia más épica y narcótica, del kraut rock hipnótico, de la ampulosidad de desarrollos de rock progresivo, y de los sonidos espaciales más difusos y psicotrópicos. De aquí el hecho de no que no necesiten otro nombre que describa su interior. Si quieres poner tú el nombre, solo tienes que zambullirte de las agua por las que la BRUJAS DEL SOL hacen navegar su sonido. A veces calmadas, a veces bravas y turbulentas, y en ocasiones generando un verdadero tsunami sonoro. 

DenpaFuzz, no se hace responsable de los daños que este disco puede causar en tus neuronas, pero si no lo escuchas, te perderás algo grande.

Aquellos que disfrutan de ritmos hipnóticos, guitarras moduladas difusas, síntesis analógicas pulsantes y canciones que combinan influencias progresivas, de rock espacial y pesadas apreciarán ‘II’.

Con efectos de sintetizadores comienza la travesía en “Teenage Hitchhiker” un baño intenso de psicodelia cuyos acordes me recuerdan a Supertramp. sobre esa base, las guitarras comienzan a remar hacia las aguas de colores de una lisergía narcotizante. Un bajo diabólico hace el resto, mientras en tema se cingla para acabar en ampulosas en las que el post-rock parece ser su dueño.  

Pomposo se presenta “Shea rage”. partiendo de escenarios más suaves pero ornamentales, los poderosos de riffs de guitarra ácida, inclina el devenir del tema hacía escenarios de psicodelia pesada, para trasladarla a espacios siderales, creando una pista, intensa, absorbente, voluptuosa y a su vez, pesada. 

Caminando por una psicodelia post-apocalíptica, en la que los efectos fuzz brillan con luz propia. “Sisterlace” ofrece grandes momentos floydianos de absoluta mística, que se engalanan con espesuras sonoras cercanas a Tundra. Con una concepción más arenosa y ácida toman momentos Hawkwind con largos efectos , un bombo implacablemente hipnótico, e intensidad de fuzz que genera heridas con su furia. Una pesadez difusa, intensa y aturdidora.

Rozando terrenos más electrónicos, los sintetizadores, y los efectos de las guitarras generan en “Fringe of Senility” un ampuloso y tenebroso crujido sobre una robótica en pura vena de kraut cósmico con la peculiar voz de Adrian Zambrano. Uno de los pocos momentos no-instrumentales del disco.

Evolucionan de lo casi imperceptible, “White lights”, evoluciona de forma autómata a espacios hard-psych, donde las guitarras se robustecen, creando en denso espacio lisérgico con lejanas voces alternativas, sobre escenarios kraut, que mutan a territorios más propios de unos Pink Floyd del siglo XXI. Alternativos, hipnóticos y psicotrópicos sin renunciar a la psicodelia.

La experimentación de BRUJAS DEL SOL, llega a culminar fusionando sus sonidos por espacios cercanos a lo industrial visto desde estancias espaciales. Con intensidad y dinamismos, hacen de “Polara”, un corte, algo diferente, pero esto solo es en apariencia. Internándote en él vuelves a descubrir que aparecen Pink Floyd, si escarbas en sus acordes finales.

Donde no tienes que escarbar demasiado para volver a encontrarte con sonidos floydianos es en “Spiritus”. Si la pista comienza con un derroche de acidez guitarrística, unos narcotizantes espacios sonoros, el globo viajero de los de Ohio, aterriza con acordes rosáceos en atmósferas densas en las que el vacío y la desolación se palpan. Una vez allí, se tornan nuevamente a bellos y atractivos territorios post-rock. La vuelta se produce nuevamente a los dictados heredados de chicos del fluido rosa.

Ésta entrega se publica via Kozmik Artifactz y a buen seguro, sorprenderá a más de uno por la inmensa calidad que contienen sus surcos.

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