CRYPT TRIP.- «Haze county»

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El trío de Texas vuelve a la carga después de su alabado y aclamado «ROOSTOCK», con su nuevo álbum «HAZE COUNTY» via Heavy Psych Sounds. Toda una exploración sonora en la que los ecos de la música americana de los setenta están presente bajo sonidos hard-rock, sureño y rock rural sin complejos. Nueve temas con vida propia que aún teniendo un denominador común, cada uno se presenta como único y diferente. Haciéndonos retrocer a la música con la que muchos hemos crecido y de la que tantos y tantos grupos han mamado.

Reverberaciones James Gang, ecos sureños en linea Lynyrd Skynyrd, o Marshall Tucker Band (especialmente éstos últimos), momentos country-rock evocadores de The Byrds o Flying Burritos Bross, sin olvidarse de sonidos clásicos zeppelinianos hacen de «HAZE COUNTY» un disco singular y maravilloso lleno de frescura y luminosidad en el que no falta el fuzz y los ecos psicodélicos. Sonidos que se insertarán en tu mente y alma con la lírica y potencia de tonos «vintage».

Las primeras brisas sureñas vienen de la mano de «Forward». Escasos dos minutos llenos de luz en los que una guitarra campestre nos hace presagiar todo lo que está por venir. Aquí ya nos damos cuenta de que los discos de Marshall Tucker Band formar parte de la colección de CRYPT TRIP.

A continuación «Hard Times» recupera la esencia del rock que se hacía en los Estados Unidos en los setenta Esencia americana con amables voces y ritmos que se repiten sin resultar empalagosos.  Un tema con una cadencia que le lleva a inclinarse a momentos Quicksilver Messenger Service, para mostrarse más floridos en un guiño west-coast. Unos riffs que me recuerdan el tema «Get Back» de The Beatles dan un giro al tema, sin perder la vocación californiana del tema. Buenos riffs ácidos  y un gran dinamismo hacen el resto.  El trabajo de la batería de Cameron Martin es algo digno de destacar, y prueba de ello es la voluptuosidad con la que abre «To be whole». Haciendole sombra al maravillosos solo de guitarra de Ryan Lee, la exhuberancia de los tambores brilla con luz propia en un corte en el que la banda combina sonidos west-coast con ritmos sureños. Unos riffs pegadizos en los que la intesidad lucha con la brillantez se postran ante la dulzura vocal para resurgir de sus cenizas en una espiral infernal, desdoblandose y alargándose hasta el infinito en una lucha de igual a igual con el poderoso y diobólico ritmo.

Si algo encontramos en «HAZE COUNTY» son constantes cambios de ritmos y riffs pegadizos. «Death after life» con un nítido guiño a Cream en alguno de sus riffs va serpenteando entre el legado de Eric Clapton y Duane Allman. Como si Cream se vistieran con sombrero y camperas sureñas, en un ir y venir entre vibraciones de los británicos y bourbon de cantina de cualquier estado del sur. Una aplastante luminosidad que nos incita a sentir el calor del medio Oeste. y su Texas natal.

Una combinación de boogie, hard setentero y acidez encontramos en «Free rain». Garra vocal con un gran trabajo de Sam Bryant a las cuatro cuerdas. Hirientes solos en los que el fuzz se nos clava con toda la crudeza posible, para nuevamente para llevarnos a momentos a caballo entre Eagles y James Gang con una guitarra imperturbable. Unos riffs ondulantes que solventan con precisión el tránsito del tema mientras la voz aparece chillona en un variado derroche de energía y rock and roll.

Dentro de la escena contemporánea encontramos muchas bandas que llevan la etiqueta «retro» colgada, pero ésta etiqueta no sería válida para definir una banda como CRYPT TRIP. Aquí nos encontramos a tres tipos que crean su música con honestidad, sin pretender una pose. Es algo simple, los tejanos crean su música desde sus sentimientos y eso se nota en los temas de «HAZE COUNTY». Si, para muchos estos sonidos nos son familiares, pero considero que hay que valorar cuando realmente una banda siente la música que hace y cuando tratan de copiar., aunque cada uno será libre de valorar esta afirmación.

Alguien que es capaz de crear temas como «Word shot» en las que los riffs de gente como Status Quo pueden venir a nuestra cabeza, combinándolos con ecos de Marshall Tucker Band o Allman Bross,  no puede ser una copia. Rock and roll conviviendo con rock sureño y calmados momentos campestres en un frenesí rítmico en el que los solos se salpican por encima de una batería inquebrantable, con dulces armonías cercanas al country-rock.

Unas resonancias que encontramos también en «16 Ounce blues». otro corte country-rock que rezuma vibraciones sureñas con ritmos más propios de Flying Burrito Bross

Si al comienzo hablaba de The Byrds, «Pastures», es uno de los motivos. Acústicos momentos de belleza floral, donde los prados y flores se ven reflejados desde una mirada sosegada sentados en un porche de una cabaña con el horizonte ante nosotros. Un momento para la melancolía en algo menos de dos minutos.

La recuperación de las vibraciones hard-rock la encontramos en «Gotta get away». Una conjunción de hard con inclinación stoner y rezumante de aromas sureños. guitarras ácidas con voces campestres en una mirada hard-psych en otro tema ondulante y vistoso donde la acidez de la guitarra está presente en otro tema que refleja el potencial rítmico de la formación de Texas. 

«HAZE COUNTY»  fue grabado y mezclado por James Campbell en los Estudios Cibolo en San Antonio, Texas. Masterizado por Jerry Tubb en Terra Nova Digital Audio en Austin, Texas, usando un equipo analógico de alta calidad en cada etapa de producción para obtener el mejor sonido «vintage» posible. 

 

 

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RED APPLE.- «Thus spoke Zarathustra»

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El trío madrileño RED APPLE nos ofrece en ésta, su quinta entrega el que probablemente sea su trabajo más elaborado. Partiendo de la tesis doctoral de su cantante y guitarrista Dario, la banda crea una opera-rock sobre el famoso trabajo de Nietzche «Así habló Zarathustra». Emulando al compositor alemán Richard Strauss, que ya en  1896 compuso un poema sinfónico sobre los relatos del filósofo alemán. Pero no nos engañemos, si bien las composiciones que alberga este disco, sirvieron de acompañamiento al texto de Dario en su tésis, no estamos ante un disco experimental. Su contenido es puro rock and roll atemporal, sin matices. Rock, blues, soul, country-rock alguna dosis psicodélica se fusionan en un «todo» de fácil digestión, dinámico y entretenido.

Trece temas que se abren con un «Prologo» un tanto particular. Ocho minutos y medio  en los que los acordes de guitarra se inclinan por el country-rock acompañados por la voz de vaquero de Dario, para a continuación a golpe de la batería de Javier ir llevando a sonidos de hard rock sureño. Variado en cuanto a matices, Isabel introduce su voz con registro soul-rock. Country, hard, rock sureño y ecos pantanosos completan un tema pleno de frescura. La versatilidad hace que escuchemos algún eco sesentero en sus surcos  mientras la guitarra  se inclina hacia territorios blues. Un acelerón en la parte final con duetos entre Dario e Isa sirven de preludio a un regreso a ese blues rural aderezado con una gotitas de psicodelia. 

Un comienzo prometedor que despeja la dudas de aquel que esperara sonidos experimentales e idas de olla. Música sencilla, pero efectiva y a su elaborada.

A ritmo de hard setentero con rasgueos de guitarra y un bajo pulsante así como efectos envolventes, «Zarathustra leaves the city» se convierte en un corte de rock clásico en sus escasos dos minutos de duración.

Vestido con el traje de «americana», «Tree on the mountain», la guitarra a ritmo vivaz con ondulaciones y cambios de registros en los que una afilada guitarra para y sigue, sobre enérgicos y pegadizos ritmos retro.

Marcando el ritmo con un pulsante bajo se inicia un rock and roll con giros en su andadura. «Despisers of the body» incluye requiebros blues, voces garajeras con un tono dicharachero y divertido que acaba en momentos boogie-rock.

Siguiendo esa linea, nos encontramos otro corte con un punto teatral como es «The new idol». Aquí los coros señalan el camino del boogie en otro corte jovial y bailon que hace que nuestras extremidades no puedan permanecer en reposo. un tema apto para el baile y el jolgorio.

Más sosegado en tonos country-rock, la grave voz nos introduce en «Good and evil». Lento y cálido, el tema va cabalgando al paso. RED APPLE se ponen las botas camperas y el sombrero vaquero, acompañándose de sutiles solos de guitarra bajo ritmos a medios tiempos.

Algo mas inmersos en sonidos de psicodelia sesentera, «On poets», con una guitarra que rezuma blues y rock and roll así como alguna reminiscencia beat. Sobre el ritmo del bajo, la guitarra se desboca en un alocado solo de alto octanaje, aullando incisivamente. 

Retomando un poco la calma, «I smell in the wind», a través de suaves acordes que nunca pierden el ritmo, junto con la dupla vocal de Isa y Dario, va susurrándonos bajo ecos blues en la lejanía. La voz de Isabel va siguiendo el camino que señala la voz de Dario, un ejercicio muy logrado que dota al tema de un sello particular.Los ecos de blues sureño siguen sobrevolando el ambiente.

De nuevo la cadencia del bajo partiendo de registros blues, va señalando el camino a seguir en «The tomb sing». Un blues que se va transformando en sus formas sin salirse de la senda marcada pero ensanchando los límites. Poco a poco encontramos una aceleración del ritmo, que llega a ser frenético e incisivo, sobre entornos de swamp-rock humeantes. 

La parte final de éste maravilloso relato de «THUS SPOKE ZARATHUSTRA» viene marcado con tonos rurales en los que los coros en tonos soul-blues vaticinan que el desenlace esta cercano a producirse. «Gift giving virtue», recupera la esencia blues-rock ácido con aromas de Costa Oeste.

«Vision and the riddle» se sumerge completamente en el puro blues-rock con tonos que nos recuerdan a Alvin Lee o a Mylon Lefevre, el sonido pantanoso domina un corte de apariencia sencilla, pero que en sus entrañas esconde un trabajo bien perfilado.

Los aromas country son retomados en  “Old and news lyrics”, otro tema rural bajo acordes acústicos en los que no participa la batería.

«The fourth book (epilogue)« cierra esta ópera-rock con doce minutos en los que la banda compone y crea el tema más complejo de todo el disco. A golpe de bajo y batería inician un tema en el que la guitarra nos va absorbiendo con sus acordes y su ritmo. Dinamismo en desarrollos incisivos y voces desgarradas llenas de sentimiento para decaer en espacios de psicodelia susurrante. Dando un giro a la trama, ahora los pasajes tranquilos se van produciendo con un discurso distinto en el que el blues revolotea sobre las notas. Bucolismo con reminiscencias West-Coast aparece en la voz dulce voz de Isabel precedente a un ácido solo de guitarra en una montaña rusa con incrementos y descensos sonoros en los que la banda muestra todo su buen hacer y versatilidad.

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