Reseña: AMON ACID.- «Paradigm Shift»

Un año y medio les ha bastado al dúo británico AMON ACID para ofrecernos cuatro trabajos en los que dejan patente su amor por la psicodelia espacial sin renunciar a la pesadez. Ahora publican “PARADIGM SHIFT”, un mini-álbum compuesto por cuatro largos temas presentados con una introducción inicial en los que conjugan elementos heavy-psych, con sonidos espaciales herederos de HAWKWIND. Pero no se quedan ahí, ya que entre la multitud de efectos que aparecen en cada corte, incrustan pesados riff Stoner que por momentos se inclinan a abismos doom. Una pequeña colección de pistas más pesadas grabadas recientemente. Si en sus anteriores EP’s se inclinaban hacia un género específico como su anterior EP «LEFT OVER ACID» en el que se inclinaban por la psicodelia Anatolia de los 70’s, el tsiftateli griego (danza del vientre) y el dabke, aquí se dejan llevar por la pesadez. Ofreciendo un hipnótico material en el que la psicodelia toma tintes futuristas en un viaje a insondables confines siderales. Pero aún así, si escuchamos con detenimiento “PARADIGM SHIFT», podremos encontrar el legado de las vanguardistas formaciones de la kosmiche music de mediados de los 70’s con esos incisivos ritmos kraut. Cinco temas de psicodelia espacial contemporánea a través de los cuales nos trasladan a misteriosos espacios siderales, siempre con una gran solidez en su sonido. Abróchate el cinturón y prepárate para el despegue porque estos chicos dejan patente todo su potencial en esta experimentación de hipnóticos y trascendentales vibraciones.

PARADIGM SHIFT” fue grabado íntegramente por Sarantis Charvas y Briony Charvas en el estudio Acid Road en Leeds (su habitación libre). Briony toca el bajo y Sarantis hace la voz y toca la guitarra, tzouras, sintetizadores, programación de batería y finalmente la mezcla y masterización, en constaste con sus shows en vivo en los que normalmente son solo dos, preprogramando la batería, y usando muchos loops en vivo, sintetizadores midi controlados por guitarra y pedales de sintetizador en el bajo y la guitarra.

Desde la breve introducción inicial, «Intro», entre efectos espaciales en la que nos presagian un transito por misteriosas y terroríficas atmósferas, los temas incorporan poderosos riffs de vocación stoner.

Entre hipnóticas voces trascendentales crean cortes rugosos como «Monarch», un tema lleno de fuerza que no pierde ese escenario sideral en contraste con «Alien King». Donde no dudan en aromatizar su apuesta psicodélica con esencias orientales para crear un espacio misterioso y devocional lleno de misticismo, lo cual no significa renunciar a la pesadez. Un contraste efectivo lleno de atractivos.

«Overload» se construye en algún alejado lugar en el universo. Jugando con la experimentación y la repetición de riffs, los británicos nos muestran que el la sombre de HAWKWIND sigue siendo muy alargada. Un corte que toma muchos elementos heavy-psych gracias al buen trabajo de las guitarras entre incesantes efectos espaciales. Aquí consiguen crear una tormenta de meteoritos de la que salen airosos con los monumentales y pesados riffs. Como si se protegieran de su transitar el tema se muestra difuso y nebuloso.

Sin renunciar a nada, «Fear of space» coquetea con los ritmos kraut creando un tema al más puro estilo kosmiche con sus hermanos mayores de los 70’s. Hipnóticos y llenos de ritmo Amon Acid no se encasillan.

Para cerrar el álbum, «Paradig shift», con sus casi trece minutos sirve para dejar patente todo el potencial que atesoran los británicos. Si, estamos ante un nuevo tema de psicodelia pesada espacial, pero también ante un corte que avanza sin mirar atrás y que se nutre de pesados riffs Stoner que se desarrollan con una lentitud y una vocación doom. Nuevamente con Hawkwind en el horizonte (es inevitable hacer referencia a sus paisanos cuando hablamos de este tipo de sonidos) van construyendo sin ninguna prisa ese tránsito hacia lo desconocido. Una ceremonia ritual en la que las voces devocionales nos magnetizan entre riffs que ondulan en su lento caminar. Toda un liturgia sideral que acaba impactando al oyente y en la que no faltan ecos más propios del sonido nacido en los años 70.

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Reseña: ROBOT GOD.- «Silver Buddha Dreaming»

Sin haber escuchado sus singles previos me enfrentaba por primera vez a la música de ROBOT GOD sin ningún tipo de complejos y con la mente abierta y expectante de descubrir el contenido de este sobresaliente debut. Pasados unos minutos de escuchar el primer tema del álbum me dije: “Aquí puede haber algo grande”, y tras su escucha completa, solo puede decir: ¡¡¡Vaya Si lo hay !! ¡¡Este álbum es genial!! Entre la información que pude recopilar de la banda, descubrí que estaba compuesta por Tim Prichard a la batería y Matt Allen al bajo, sintetizadores y voces, músicos que han tenido conexiones con MOTHER MARS, junto a ellos Raff Lacurto a la guitarra, otro músico experimentado de la escena psicodélica australiana que ya nos mostró su calidad en bandas como THUMLOCK y  ARROWHEAD. Con estos mimbres solo podía salir un buen cesto, y “SILVER BUDDHA DREAMING”, sin duda, lo es. Hablar de obras maestras siempre puede parecer algo pretencioso, pero este debut bien podría estar cerca de esa calificación dentro de la escena heavy-psych.  A lo largo de 74 minutos, y con sus ocho largos temas recorren todas las fronteras de la psicodelia pesada. Espirales en pura vena Earthless en las que la guitarra se desangra en ácidos solos imposibles, pasajes progresivos que crean atmósferas ensoñadoras en línea ELDER con cuidadas melodías, desarrollos en los que el legado de PINK FlOYD hace acto de presencia con un esplendor poco usual, y momentos en los que los crujientes riffs Stoner nos golpean como un crochet de Mike Tyson en plena cara, en un espacio más propios de bandas Stoner doom. Si a esos aditamentos, añadimos ecos Hendrix y momentos Hawkwind con esa innata vocación espacial, la tormenta perfecta está servida en este pozo psicotrópico. Lleno de belleza y con momentos verdaderamente pesados, el trio  nos invita a un viaje alucinógeno y alucinante de proporciones descomunales hacia los más remotos confines del universo de la psicodelia de corte espacial. Belleza y temas bien trabajados hace que la calidad de “SILVER BUDDHA DREAMING” esté fuera de toda duda.

Como ya he dicho en otras ocasiones, estamos ante un álbum adictivo que puede provocar dependencia, por lo que no me hago responsable de los efectos que puede causar en tus neuronas, pero si te sirve mi consejo, no te resistas y zambúllete en él, y a buen seguro que una vez dentro, ¡NO QUERRÁS SALIR! Si eres un auténtico fanático de la psicodelia seria un pecado que no disfrutaras de estos 74 intenso minutos.

Locuciones y efectos nos introducen a “Silver Buddha”. Una canción de atmósferas psico-espaciales que fluyen en un lento génesis entre ritmos de una cierta vocación kraut. En ese espacio, una lánguida voz aflora en unos desarrollos que lentamente se engrosan poniendo su punto de mira en un terreno más pesado sin perder un ápice su carácter psicodélico. Modulando las melodías, van construyendo un entorno apacible con un carácter fornido. Escuchando este tema es inevitable acordarnos del último trabajo de ELDER en una versión más sideral. Los buenos solos de guitarras colorean una instrumentación que según avanza sigue y sigue tornándose más pesada. La banda consigue un efectivo equilibrio entre lo melódico y las vibraciones heavy-psych en este complejo relato, pero bien ensamblado. La guitarra se redobla en una orgía psicotrópica con la que nos envuelven evocando por momentos a EARTHLESS. Volviendo al origen cierran el tema entre locuciones tal y como comenzó. 

Con una impactante línea de bajo “Sky fire” va desarrollándose por entornos espaciales entre efectos y riffs stoner soportados por atronadores tambores. Esos insondables espacios siderales son explorados manteniendo un aura de misterio tan habitual cuando nos encontramos ante lo desconocido. En ese entorno los ecos floydianos brotan de las cuerdas de una guitarra llena de magia envueltos en lisérgicos pasajes de sintetizadores y efectos. Convirtiéndose en una jam el tema se desarrolla entre solos de guitarra y un grandioso bajo. Entre esa densa bruma los vestigios de los 70’s aparecen con riffs ondulantes que nos golpean con fuerza antes de sumergirse en una atmósfera psico-progresiva rebosantes de acidez. El resultado es un monumental tema sin fisuras.

“Peyote sunrise”, un nombre bastante evidente que nos indica por donde va a transitar. Destapando la marmita de los alucinógenos un amanecer luminoso se muestra ante nosotros Estamos ante un narcótico tema que incide en ensoñadores pasajes construidos por las elegantes y ácidas guitarras. Un placentero tema que se eleva lentamente con el sol en el horizonte con desarrollos que nos masajean creando un efecto terapéutico sobre nuestros sentidos gracias a sus genes heavy-psych. Un narcótico espacio que mira de reojo al desierto gracias a su trasfondo Stoner entre los aromáticos solos. Seduciendo y contoneándose con gracia custodiado por un crujiente e imponente bajo. Todo un hechizo para los sentidos.

Entre efectos y fuzz “Unfield field”, el crujiente bajo abre el transitar por un tortuoso territorio en el que los riffs Stoner se confunden con la psico delia en esa fina línea que muchas les separa El contraste entre el pesado nebuloso y plomizo bajo y el afilado sonido de la guitarra nos abre un mundo rugoso y áspero para intoxicarnos en un notable trabajo compositivo.

“Meaninful life” nos devuelve a los entornos siderales con susurrantes atmósferas entre vientos espaciales. Un espacio ingravitatorio ideal para un viaje psicodelico hacia los confines de lo desconocido. Masajeante y prescindiendo de los riffs pesados, sus efluvios narcotizantes nos envuelven en un caleidoscopio de colores y formas que nos hipnotizan irremediablemente. Psicodelia de muchos kilates construida con destreza para gozo de los que amamos el género. Como todos los temas del álbum, los australianos necesitan más de diez minutos para enseñarnos todas sus credenciales, algo que estas alturas y habiendo escuchado los temas anteriores no deja lugar a dudas de la calidad que atesoran.

Entre desarrollos de psicodelia espacial y ecos proto-metal de carácter Stoner, “Volcano Bleeds” cobija el regreso de los registros vocales que nos mostraron en “Silver Buddha”. Aquí encuentro distintas vibraciones que van desde pinceladas Hawkwind, tonos Pink Floyd y ecos de puro hard-rock setentero. Siempre ofreciendo su versión más psicotrópica cada acorde, cada solo nos embadurna de sustancias narcóticas, aquí con ritmos más dinámicos. El virtuosismo de la guitarra no deja lugar a dudas, enseñando su lado más estimulante. El contraste entre ese lucimiento y el arduo trabajo del bajo por construir un grandioso muro de sonido a sus espaldas resulta de lo más estimulante.

“Pilgrimage to stoned henge”  nace con tormentosos y difusos riff de vocación doom para envolvernos nuevamente en los intoxicantes efluvios del sonido de ROBOT GOT.

Esa guitarra retorciéndose entre la bruma narcótica y humeante del tema ya me resulta familiar a estas alturas. El legado de Hendrix parece brotar de los dedos de su guitarrista, (el cual no puedo nombrar ya que no encontré información sobre los miembros de la banda) pero en cualquier caso me quito el sombrero ante su técnica y destreza. Inevitablemente me viene a la mente una especie de Pink Foyd en versión Stoner hasta arriba de sustancias estupefactas. Corrosivos en sus solos, y amansándonos con el envoltorio nos llevan a un nuevo viaje en el que la razón y lo terrenal no tiene cabida. Una especie de mundo paralelo en que nos acogen con hospitalidad para hacernos sentirnos cómodos.

Un viaje por siderales espacios con sus momentos de calma somnolienta y narcótica. Trippy, sideral y mágico.

Este extenso trabajo cierra con “Return of the Red Yedi”. Stoner y psicodelia pesada embarcados en la misma causa entre pesados ritmos en línea Earthless. Un tema más contundente que jamás pierde su esencia ácida y que va tornándose más hacia una especie de jam ácida y pesada.

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Reseña: ANDROMEDA SPACE RITUAL.- «All Shades Of Perception»

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Los polacos ANDROMEDA SPACE RITUAL tratan de poner en nuestros oídos un pedazo del universo con su álbum debut «ALL SHADES OF PERCEPTION». Si, nuevamente otra banda nacida en Polonia dominando los confines de la psicodelia pesada con maestría. No se trata de obsesión personal con este país, pero cada día nos vuelve a sorprender una nueva formación de la escena underground polaca con un álbum magnífico. Un caso probablemente digno de estudio, pero de cualquier manera, me gratifica enormemente. Llevamos tiempo comprobando como se manejan estas bandas con el psycho-doom, pero ANDROMEDA SPACE RITUAL parece querer ir mas allá, y explorar los límites del espacio exterior embarcados en una nave que toma su energía de la  ayuhuasca o de dietilamida, para crear verdaderos espacios psicotrópicos que invitan a dejarte llevar por su magnetismo. Su vocación espacial queda de manifiesto en cinco largos temas en los que las atmósferas narcóticas carentes de gravidez, se exploran con gran acierto. Pasajes que se construyen con calma, sin dejar nada al azar, y que a la postre suponen un apetecible plato gourmet para los amantes más puristas de la psicodelia del Siglo XXI. Heavy-psych a veces ortodoxa, pero en otras ocasiones, que toman rasgos de ciencia ficción, en una narrativa cinematográfica que consigue hacer partícipe al oyente del trance sensorial al que nos invitan cada uno de sus temas. Con algunos pasajes floydianos contrastando con otros más pesados, el cuarteto no reniega de la electrónica, si bien en pequeñas dosis. La guitarra emanando efluvios lisérgicos arropada por el sutil sonido de unos sintetizadores que cumplen su papel con el soporte de un poderoso y cadente bajo.  «ALL SHADES OF PERCEPTION» contiene algunos de los mejores pasajes de psicodelia espacial que he escuchado en mucho tiempo, por lo que invito a cualquier amante del género a que se una a este viaje sensorial a través de los confines del universo. 

ANDROMEDA SPACE RITUAL son: Marcin Bis (guitarra), Mariusz Łyżwa (batería), Dominik Spasówka (sintetizador) y Kamil Lasonczyk (bajo).

“Signs of the unseen” pone la nave espacial polaca en funcionamiento entre efectos siderales. Acordes netamente lisérgicos van creando una atmósfera que nos invita a todo un viaje sensorial. Ensamblando con esmero las notas más graves con una guitarra que gusta del uso de los pedales nos sumergen en un mundo mágico en el que todo sucede con una gratificante calma. Bellos pasajes que invitan a un trance en el que lo terrenal no parece tener cabida. Flotando entre narcóticas nubes los pasajes drone aportan esa mística atrayente que enriquece su psicodelia. Lo espiritual y lo sensorial dominando un entorno en el que los asteroides son los invitados en esa nueva dimensión. Aquí encontramos gratificantes efluvios que nos reconfortan y atrapan en un tema para escuchar bajo luz tenue en un ambiente relajado. El corte poco a poco se va tornando más aturdidor entre una tormenta de efectos y sintetizadores envuelto en el sonido de la galaxia embarcados en la nave psicotrópica de los polacos. El tema contiene alguno de los mejores pasajes de psicodelia espacial que he escuchado en tiempos. Quince minutos magnéticos y hechizantes que dan cuenta de la calidad de esta fantástica banda.
El sonido de los sintetizadores abre “Lazarus”. Inmersos en ese escenario espacial, a diferencia del corte anterior, la guitarra desaparece en su tarea de aportar la acidez a los temas para dejar el espacio en el que la propuesta electrónica adquiere el protagonismo con los sintetizadores como únicos actores.  
“Relay” trascurre bajo pasajes heavy-psych de manual añadiendo elementos exóticos al sonido de la guitarra. Una guitarra que nos invade con solos psicotrópicos de los que de cada nota emanan sustancias lisérgicas que van directas a nuestras neuronas. Generando un clima hipnótico el bajo y una cadente batería hacen el resto en un tema pesado que no pierde esa estela espacial en la tan bien se mueven. Tras los tres primeros minutos, la canción gravita hacia espacios desconocidos en lo más profundo de la galaxia con una narrativa casi cinematográfica describiendo el inquietante transitar por esos entornos intergalácticos.  La banda consigue absorber al oyente haciéndole partícipe de un relato que pasa por distintas tres fases diferenciadas para acabar diluyéndose en un entorno clónico del que partió. Toda una odisea psico-espacial de dimensiones descomunales construida desde la pausa y la calma.
Con una apertura de tintes floydianos, “Bulletcluster!” nos sumerge en nuevo espacio sonoro con insondables y atrayentes pasajes en los que cada nota se percibe con completa nitidez. Abriendo nuestros sentidos el tema nos atrapa en un entorno más hostil en el que nuevamente el hipnótico bajo nos hechiza para sumirnos en otra bacanal sensorial. Sustituyendo a una ingesta de ayahuasca, el carácter sanador del tema nos redime de las malas vibraciones para ofrecernos un mundo irreal con nueves de colores sobrevolando entre una pesadez subliminal en el que nos hacen caer atrapados. Como epilogo, un majestuoso y épico órgano pastoral pone el cierre al tema.
“Telepath” nos reitera la invitación a los enigmáticos espacios siderales en los que el silencio es el amo. Casi a hurtadillas, cada nota aflora en un génesis particular. Rock espacial en estado puro, en el que los vestigios de Pink Floyd vuelven a aparecer en una lenta pero implacable evolución adornada con bellas melodías de ensueño. Todo un despertar a un nuevo mundo regido por ecos post….. Entre una bruma espacial y sus efectos, la banda se inclina por pasajes que flirtean con los estándares post-rock antes de engrosar sus riffs a un territorio más propio del stoner instrumental. Estos chicos parecen conocer bien todas las fronteras de la psicodelia, explorando todos sus confines hasta fusionarlo con otras reverberaciones afines.

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Reseña: POWER PLANT.- «Cargo»

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Si en su EP «DELAYED» publicado en 2019 predominaban los sonidos pesados y los ecos grunge de los 90, en este primer LP «CARGO» la banda polaca POWER PLANT , después de años de exploración y evolución musical, transforman sus sucios riffs de vocación doom en un espacio diferente dando un giro  a su propuesta, para con gran madurez, prescindir de las voces para surfear entre dunas cósmicas repletas de psicotrópicos y dejarse llevar por los vientos heavy-psych a través de cinco largas y cautivadoras jams repletas de fuzz humeante. Un nuevo ejemplo que corrobora la calidad de la prolífica escena psicodelica pesada polaca que no deja de sorprendernos día a día. En ese salto al vacío, el cuarteto crea un espacio en el que poder desarrollar una apuesta que toma elementos más propios de Colour Haze sin renunciar al fuzz y a la vocación doom que les vio nacer.  Un viaje narcótico con temas ondulantes que parecen mantener una misma fórmula y que en contra de lo que pudiera parecer no resultan nada monótonos. Los temas contenidos en «CARGO» consiguen que el oyente flote en un éxtasis del que nadie querría escapar. Sin ningún tipo de artificio consiguen crean cortes compactos en los que los riffs monolíticos se conjugan con atmósferas mágicas alimentadas por la dietilamida que nos incitan a todo un trance místico. Terapéuticos y meticulosos en las composiciones, POWER PLANT crean un trabajo que debe hacerles un hueco en los puestos de honor de la escena pesada llegada de Polonia.

POWER PLANT son: Grzegorz «Grzeźnik» Zasik (bajo), Kuba «Świeżak» Dzierbicki (guitarra rítmica), Mateusz «Mazur» Mazur (guitarra solista) y Michał «Michau» Stępień (batería). «CARGO» está disponible vía Galactic SmokeHouse.

Resulta paradójico que un tema como «Intro», nos lleve a través de nueve minutos por un escenario heavy-psych en el que los ritmos cadentes y un bajo suave nos inviten a un plácido paseo por un jardín del edén en el que la belleza aflora con naturalidad.  El tema es un perfecto ejemplo del estado en el que se encuentra la banda en la actualidad. Arrancadas doom entre un sonido cristalino y psicodélico con el que consiguen el equilibrio entre lo pesado y lo liviano. Construido sin prisa con aireados pasajes de guitarras llenos de magnetismo en un reconfortante paseo por insondables espacios preparados para la introspección y la paz interior.  Graves tambores entre gruesos riff y suaves guitarras en un tema que a pesar de su duración se muestra como una verdadera introducción al mundo paralelo en el que los polacos se sientes muy cómodos. Lo cierto es que la canción no acaba de llegar a ningún sitio, dejándonos a las puertas de algo que todavía desconocemos, pero lo importante aquí no es el final, sino el desarrollo, y ciertamente este, es brillante y placentero. 

Con una apertura drone de gran hipnotismo,  «Star​-​Gazing Valley» nos muestra a la banda en todo su esplendor dentro de su propio mundo psicotrópico. La psicodelia colorista aparece con las guitarras en dos planos paralelos regalándonos acordes llenos de magnetismo. Con una innata vocación doom el tema se desarrolla con mesura, sin estridencias a pesar de los momentos de pesadez que alberga entre sus surcos. Todo un masaje reconfortante con sus momentos de intensidad que refleja el buen estado de salud de la escena pesada polaca. Esa efectiva combinación de doom-stoner y heavy-psych resulta de lo mas atrayente en manos de estos chicos. Siembre cabalgando por ensoñadores pasajes que nos invitan a la reflexión y a alejarnos de lo cotidiano para traspasar una barrera sensorial en la que todo flota livianamente. Cuidando con esmero cada acorde, logran ensamblar cada elemento en un tema que oscila constantemente por una senda heavy-psych de lo mas ortodoxa. Tema brillante, bello y muy cuidado.

Con cálidos y cuidados pasajes «Stratosphere»  nos ofrece pasajes drone llenos de magnetismo. Partiendo desde una hechizante calma el tema evoluciona a un sonidomás áspero y rugoso en el que cada acorde se ejecuta con una precisión milimétrica. Bellos pasajes ensoñadores heavy-psych con un crujiente bajo en modo stoner-doom con los que la banda ofrece un atractivo corte pesado que por momentos coquetea con escenarios más propios del post-rock. 

«Diferent realities» abre con un cadente ritmo evolutivo en un génesis monumental del que afloran altas dosis lisérgicas desde los acordes de la mágica guitarra. Un contundente ritmo complementa ese espacio cautivador que invita a la relajación sensorial y a dejarse llevar por cada nota. Como en el resto de los temas, los polacos insuflan intensidad al corte con esos poderosos riffs hasta construir una infranqueable barrera de sonido. Si bien la primera parte del tema se deja llevas por apacible efluvios psicotrópicos acaba deflagrando en monumentales riffs monolíticos siempre impregnados en thc. 

El álbum cierra con «Apollo», un tema apacible de psicodelia colorista con pasajes drone. Sus aromatizados acordes se inclinan en esta ocasión por un escenario más propio de Colour Haze. Siempre ondulante, no faltan los momentos de fuerza y pesadez, pero si hay algo que destacar especialmente, son los solos ácidos de las guitarras desangrándose en una hemorragia psicotrópica entre una nube de ritmos pesados que van y vienen. Todo un enjambre lisérgico que no hace sino corroborar la calidad que estos chicos atesoran.  

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Reseña: SLAP GURU.- «Umashi’s Odyssey»

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Hace algunos meses recibía este glorioso álbum de los madrileños SLAP GURÚ, y aunque por circunstancias que no vienen al caso no ha sido posible hacerlo antes, ha llegado el momento de que su contenido sea por fin destripado en esta reseña. Un álbum conceptual basado en la novela «Umashi’s Odyssey» escrita por el ex guitarrista Alberto Martin Valmorisco.

«UMASHI’S ODYSSEY» es el tercer álbum de una banda que en cada nuevo trabajo nos continúa sorprendiendo y que parece no tener límites en su creatividad. En esta ocasión cada canción es un capítulo de la historia y por eso el sonido toma prestadas influencias de todo el arco iris de géneros musicales. Desde el hard-rock y el heavy-blues de tintes 70’s que les lleva caracterizando desde su nacimiento allá en 2.015, a riffs stoner, gruesos y cadentes momentos doom, el folk del norte de Europa uniéndose en una encrucijada con los exóticos sonidos llegados de oriente, pero sobre todo, si por algo puede diferenciarse de sus anteriores álbumes es por los grandes pasajes psico-progresivos que incorporan en unos temas llenos de giros y trucos de magia que pueden descolocar al oyente, pero que acaban seduciéndole al interior de unos surcos ricos en matices. Una narrativa en la que surgen mil tramas inesperadas y en la que la banda parece no ponerse límites, regalándonos incluso momentos entre el punk y thrash metal. SLAP GURÚ es una banda que he visto en directo en multitud de ocasiones en pequeñas salas con poco público, y siempre han sido capaces de crean el mejor ambiente posible, dándolo todo sobre el escenario y dejando patente toda su calidad. Desde el esmero que ponen para que todo suene perfecto a una actitud a prueba de bombas. Todo un derroche de sudor y sentimientos que perfectamente pueden verse reflejados en «UMASHI’S ODYSSEY», un trabajo que debería auparlos a tocar en escenarios de mayor postín y que probablemente sea el más completo hasta el momento. 

«UMASHI’S ODYSSEY» está disponible vía Sixteentimes Music.

«Acid 1» refleja el rock de la vieja escuela adornado con vientos sureños entrelazados con pasajes heavy-blues. Un ardiente tema en línea más propia de Rory Gallagher o Tony Mc Phee, mecidos por la brisa del medio-oeste. Un tema pegadizo en el que se vacían en desgarradores momentos de rock sin aditivos con sabor a 70’s. Todo un derroche de energía y ritmos contagiosos entre guitarras asesinas y un sorprendente final acústico. 

Mas hard-rock vibrante y salvaje nos trae «The dark militia». El tema nos arrolla a ritmo de boogie-rock diabólico para ir mutando hacia un corte heavy-rock. El trabajo de las voces y coros tiene mucho que ver en este giro, así como en la evolución a un escenario en el que el blues experimental hace que su aspecto cambie por completo. 

En «Siderous fatum» SLAP GURÚ elige un escenario progresivo para su desarrollo. Un tema denso que reposa en apacibles estancias con cierto misticismo en el ambiente. Un punto de encuentro entre el folk y lo progresivo con bellas melodías vocales. Apacible aterciopelado  y con alma psicodélica. Es probable que el tema pudiera hacernos pensar que estamos ante otra banda tras la escucha de los dos primeros temas, pero esa es una de las grandezas de la banda y en particular de este trabajo. El tema eclosiona con una mezcla hard-doom sinfónica entre afilados solos de guitarra para descender a un ambiente más oscuro en el que lo chamánico hace acto de presencia en una variada combinación de estilos. 

El espíritu de Hendrix aparece en las guitarras de «The Night With It’s Spells». La dupla de guitarras asesinas se va tornando su sonido sucumbiendo a los dictados Sabbath antes de, en un nuevo giro argumental, y sin tiempo para situarnos en el tema, llevarnos a una atmósfera humeante de blues-rock más propia de Free. Flotando entre  humo cannabico el corte saca a relucir su lado tosco y primitivo. Efectivos riffs juguetean con lo retro y lo ácido para seguir moldeando el tema. 

«Erkil» es toda un locura que coquetea con el thrash y el punk sobre ritmos diabólicos. Una implacable batería y riffs que repiten una y otra vez entre extrañas locuciones. Vibrantes momentos freak en un corte a hace subir la temperatura entre guiños stoner y solos punzantes. Toda una invitación al desenfreno y a los pogos.

En un escenario dark-folk «Who can say it’s night?» brota lentamente para ir torneandose hacia una propuesta de blues lisérrgico. Toda una coctelera de L.S.D. en cada acorde para flotar en mágicos espacios narcóticos.  Un gran tema ideal para el «viaje».

Entre toda la amalgama de estilos, también hay espacio para los sonidos exóticos. «My shadow kills» con los mágicos acordes del sitar entre pesados riffs stoner tiende un puente con la California hippie para teletrasportarnos a un entorno exótico de tintes trascendentales. Voces llenas de sentimiento habitan en una dualidad con numerosos ornamentos. Inclinándose a sonidos más propios del Mediterráneo vuelve a tender un nuevo puente entre las orillas del Mare Nostrum y sus culturas. En este escenario también tienen cabida pinceladas progresivas para enriquecer aún mas un corte que culmina en atmósferas de una exuberante psicodelia. 

La faceta más chamánica regresa en «The blind polifemo». Inquietantes ritmos ejecutados con dinamismo y con el blues en el ambiente entre acordes que se vuelven cada vez más contundentes, pero sin llegar a eclosionar. Aquí las guitarras ácidas no faltan a su habitual cita en otro serpenteante tema. 

Sacando a la luz su lado más tierno, con una voz casi a capella, «The plastic island» se deleita en delicados acordes en una evolución hacia un territorio más propio del hard progresivo. Una montaña rusa con acolchadas laderas mullidas en las que la hierba crece alta amortiguandonos cualquier caída. Con un interludio con efectos envolventes el tema cambia su aspecto como si de otra canción se tratar para ir adentrándose en atmósferas de psicodelia progresiva con aromas exóticos aportando aire fresco. Sus dulces melodías nos reconfortan para atraernos con toda su magia a una tela de araña de la que difícilmente podremos salir, haciéndonos participes de la narrativa. 

El álbum cierre con los pasajes de folk pastoral de «Meeting the mermaids». Con una ambientación nórdica y aires de melancolía consiguen fusionarlo con elementos orientales. Siempre bajo el silencio místico que fluye del agudo y delicado sonido del sitar entre percusiones ceremoniales. La guitarra colorea esta fiesta multicolor que sirve como epílogo a un sobresaliente trabajo.

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