Reseña: INDICA BLUES.- ‘We are doomed’

Los británicos INDICA BLUES se precipitan al abismo con su sonido expansivo tras haber llenado sus bongs de buena hierba con su álbum WE ARE DOOMED’. Salidos de la escena doom de Oxford, la banda, después de dos años de silencio, regresa con más fuerzas que nunca para ofrecernos un álbum épico en el que los sonidos heavy-psych copan el protagonismo. INDICA BLUES imagina un escenario catastrófico en un futuro muy cercano en el que los eventos mundiales actuales conducen a una guerra total y la aniquilación nuclear. Evidentemente estamos ante una banda que ama el doom, y eso se refleja en el difuso y pesado sonido que imprimen a sus riffs pero, sobre todo, ‘WE ARE DOOMED’ es un álbum para inhalar fuerte y dejarte narcotizar por sus psicodélicos sonidos. Pesados, pero a la vez con la suficiente habilidad para que la monotonía de sus monolíticos riffs no exista, en este paseo por nebulosas cargadas atmósferas psicotrópicas. Sus lánguidos sonidos desérticos se conjugan con un espacio más florido y humeante con unos surcos impregnados en psicotrópicos. Un viaje a un mundo desconocido en el que todo puede suceder. Reflejando la desesperación del mundo en el que vivimos en el último año nos ofrecen un aliciente para escapar de la realidad a base de turbios desarrollos en los que siempre existe un halo a la esperanza. Buenas guitarras, un sonido denso y pegajoso con olor cannabinoides que empapa nuestros sentidos para llevarnos a un estado sensorial en el que el thc nos depara momentos placenteros. Un sinuoso transitar por oscuras atmósferas que consiguen relajarnos a pesar de toda su contundencia. En el álbum podemos encontrar entre su innata vocación doom, ecos de bandas como NEBULA, MONSTER MAGNET o COLOUR HAZE, pero siempre con su particular versión de la psicodelia pesada. Con vibraciones más propias de los sonidos primitivos de los 70, INDICA BLUES consiguen un álbum monumental y épico que sin duda les hace asentarse en la escena pesada reivindicando un puesto que se han ganado a pulso con su buen hacer. Sus siete temas son una declaración nihilista que nos hechiza con su magnetismo y nos golpea con su pesadez y sus aturdidores desarrollos. Sin duda ‘WE ARE DOOMED’ es un álbum que merece ser escuchado bajo la ingesta de un bong bien cargado de buena hierba para sentir todo su potencial.

INDICA BLUES son: Andrew Haines Villalta (Bajo), Tom Pilsworth (Guitarra, Voz), John Slaymaker (guitarra) y Rich Walker (Batería). ‘WE ARE DOOMED’ está disponible vía APF Records.

El guitarrista y vocalista de  Tom Pilsworth nos comenta sobre el álbum :“Cuando nos decidimos por el título We Are Doomed , nunca imaginamos que el disco se lanzaría en medio de una pandemia mortal. Afortunadamente para nosotros, mientras que la música en vivo ha desaparecido, los fanáticos del Doom y los fumetas de todo el mundo han mantenido viva la llama. Estamos enormemente agradecidos con APF Records y las muchas otras personas que nos han ayudado en el camino. Apaga las luces, cierra el paso al mundo y disfruta del sonido del apocalipsis

INDICA BLUES nació con el EP ‘TOWERS RISING‘, lanzado por el guitarrista y vocalista Tom Pilsworth. Tom unió fuerzas con John Slaymaker (anteriormente de las leyendas del underground stoner del Reino Unido CARAVAN OF WHORES) y la pareja reclutó a Andrew Haines-Vilalta en el bajo y Ed Glenn en la batería, lanzando el EP ‘RUINS OF SHORE’ en 2016. Con una obra de arte de Cristiano Suarez , el álbum estuvo en el top 5 de los más vendidos de Bandcamp en las categorías de Doom And Stoner, y el número 1 en Desert rock, ocupando un lugar destacado en las lista underground alrededor del mundo. Rich Walker reemplazó a Ed Glenn en la batería, y en 2018 se lanzó un álbum debut, ‘HUMNS FOR A DYING’. 
Todas las pistas de ‘WE ARE DOOMED’ fueron grabadas por Steve «Geezer» Watkins en Woodworm Studios y masterizado por Tim Turan en Turan Audio, correspondiente el arte de la portada a Cristiano Suarez.

‘Inhale’ transita por la senda heavy-psych en línea COLOUR HAZE en modo doomy. Con una cadencia vocal más propia de los 70’s el tema fluye bien gracias a un crujiente bajo y desarrollos de guitarra por una senda ortodoxa. Un espacio psicodélico, pero con la suficiente pesadez para llamar la atención de puristas del stoner más lisérgico.  Riffs ácidos y un oscilante ritmo van construyendo un tema que se desarrolla durante casi nueve minutos nebulosos. Sin duda el riff sobre el que se construye consigue contagiarnos de la propuesta humeante de los británicos. Sus momentos aturdidores no resultan estridentes a pesar de lo turbio de su sonido, sino que nos hacen partícipes de esa combinación de lo pesado y lo atmosférico y psicotrópico.
Con una extraña locución inicial a modo de introducción ‘We are doomed’ despega entre efectos y riffs stoner doom con esa poderosa línea de bajo marcando el tempo del tema. Un sonido atronador que se adorna con voces en línea Nebula. Lento y plomizo, consigue conjugar un cierto espíritu alternativo con la fuerza innata en la banda.
Retomando las atmósferas lisérgicas, ‘Demagogue’ explora sombríos bosques heavy-psych. Sus lentos ritmos se contonean con pausas para hacer aflorar atormentados pasajes vocales de vocación setentera entre su turbia instrumentación. En un espacio que fusiona ecos proto-metal con la psicodelia pesada. Esos efluvios hacen que el tema emita una sensación de placidez y relajación. En este escenario los británicos nos ofrecen buenos pasajes de guitarra surgiendo de la densa bruma que cubre por completo la canción, todo un acierto.
Soul embers’ nos hechiza con sus magnéticos acordes en una introducción que se aleja de la pesadez. Mágicos acordes y una voz llena de sentimiento van construyendo uno de los temas más suaves del álbum. En un estado de completa psicodelia narcótica el hechizo sonoro de INDICA BLUES nos mece entre bellos y reconfortantes pasajes antes de elevarse majestuoso. Solo un espejismo que nos devuelve a plácidos momentos en los que los susurros nos seducen embriagando nuestros sentidos.   Posiblemente sea el tema más plácido de un trabajo que conjuga la pesadez con la psicodelia de una forma muy atractiva. Todo un bálsamo de quietud y sosiego.
Los riffs vuelven a crujir con un acento retro en ‘The end is calling’. El escenario heavy-psych en el que tan bien se mueve la banda regresa entre una neblina intoxicante. Con ciertos tonos ocultista el corte va cambiando su fisonomía a una atmósfera más oscura en la que el blues hace acto de presencia. Ramalazo de psicodelia pesada con blues, una fórmula que siempre funciona bien, y aquí, sin duda lo hace.  Una canción versátil en sus formas sin perder ese espíritu doomy con el que la banda suela jugar en sus temas, pero que se acerca más a ciertos estereotipos del stoner. Lo cierto es que INDICA BLUES juega con los elementos estilísticos con gran acierto.  
‘Nihilism’ nos seduce con una atmósfera llena de misterio con unos pausados acordes llenos de magnetismo. Entrando directamente en nuestra capacidad sensorial su sonido nos ofrece un insondable espacio lisérgico en el que liberar nuestro estrés. Invitándonos a la reflexión la narrativa del corte juega con la psicodelia pesada de forma majestuosa. Ese bajo grueso que se inclina a territorios doom, se complementa a la perfección con el trabajo de la guitarra. Turbio, penetrante y lleno de narcotizantes pasajes, la canción se presenta casi como un interludio que nos anuncia que algo va a suceder. Prescindiendo de las voces el tema no necesita más aditamentos para ofrecernos seis minutos que nos saben a poco. Deleitándose en su sonido más narcotizante y embriagador, nos hechiza con sus oscuros pasajes.
Para cerrar, ‘Scarred for life’ recupera la pesadez en una conjunción de elementos stoner, doom, heavy-.psych en los que los ecos 70’s parecen regresar nuevamente. Con un sonido difuso en el que el fuzz está presente construyen una canción fornida y potente. Mucho más rítmica que los temas precedentes. Siempre bajo un nebuloso sonido, su dinamismo hace que nos despertemos del letargo anterior. Una buena forma de usar lo pesado para ofrecer canciones atractivas.

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Reseña: BREATH.- ‘Primeval Transmissions’

«PRIMERVAL TRANSMISSIONS’ es el álbum debut de BREATH, un dúo de Portland que muestra veneración por el trabajo de bandas como OM. Si eres fanático del trabajo de Al Cisneros, no deberías perderte este místico y cautivador debut. Todo un sorprendente ‘viaje’ psicodélico con un bajo atronador, excelso y aplastante, junto a una batería explosiva. Una forma de llevar el doom a atmósferas devocionales llenas de un misticismo meditativo en el que todo sucede con pausa. Siempre caminando con parsimonia, cada riff, cada acorde, cada golpe de batería, se incrusta en nuestra alma haciéndonos partícipes del ritual de BREATH. El interés por las curiosidades metafísicas del pasado antiguo y antediluviano se convirtió en una musa que finalmente tomó forma en «PRIMEVAL TRANSMISSIONS’. La música se informa de aventuras dejando atrás las comodidades de lo conocido. Ir a bosques desconocidos a veces en sentido figurado y en algunos casos literal ha hecho que la banda conecte con un entorno natural que queda reflejado en sus canciones, la naturaleza como espejo del alma. Con ritmos llenos de melodías pesadas, su ‘Meditation Doom’ te llevará a cuevas apartadas y misiones de visión totémica. Sometiendo el papel chamánico a pruebas extremas consiguen protegernos conectándonos con el espíritu.

Los cinco temas del álbum se adornan con psicotrópicos pasajes devocionales en el que el doom adquiere una nueva dimensión para calmar nuestra alma. Sin duda, este debut es un álbum redentor que te meterá en una nube mística en la que los sonidos pesados son un auténtico guía espiritual.

«PRIMEVAL TRANSMISSIONS’ está disponible a través del pujante sello Desert Records.

BREATH son: Steven O’Kelly (Bajo, Voz), Ian Caton (Batería, Percusión auxiliar). Como músico invitado Rob Wrong aporta su guitarra en «Observer».
Diseñado, grabado y mezclado por Rob Wrong , masterizado por Tad Doyle en Witch Ape Studio. Ilustración de Tyler Wintermute.

Evocation’ fluye entre olas y los magnéticos acordes de un bajo devocional y magnético. Tambores rituales vibrantes golpean entre esa línea de bajo más propia de Al Cisneros, un referente para el sonido de la banda. adentrándonos en su narrativa desde los primeros acordes nos sumergen en su particular agujero negro. Atrapados por un hechizo lisérgico lleno de mística. La catártica voz eleva sus plegarias litúrgicas para complementar el ritual. Oscuro pero lleno de magia el tema refleja la veneración de los de Portland por OM. Atmósferas humeantes con olor a incienso y a cannabinoides aturden los sentidos del oyente ofreciendo un espacio meditativo y liberador. Repitiendo sus acordes todo se desarrolla con una calma absoluta. Si bien estamos ante un sonido grueso, el resultado es todo un bálsamo redentor. Todo un trance alucinógeno, en el que el alma migra al mundo de los espíritus a través del humo creciente del fuego iluminando el arte rupestre destinado a bailar con llamas parpadeantes.

En un espacio más inquietante, ‘Dwarka’ hace crujir las cuerdas del bajo, golpeando con un sonido potente y profundo. En un ambiente turbio y tenebroso el dúo nos adentra en oscuras cavernas con esa voz, quebrada que regurgita cada estrofa como si le costara salir. Ralentizando su pesado u turbio sonido, la narrativa se torna más desgarradora. Un dolor interno parece querer salir de las entrañas de unos músicos entregados a su proyecto. Rifs monolíticos que rechinan y que con cada nota emiten un halo intoxicante y aturdidor. Doom en estado puro, que una batería que golpea con fuerza creando un sonido denso y grasiento. Perturbadores pasajes que se inclinan por el lado más tradicional del Stoner-doom en su parte final, antes de devolvernos al espacio místico y meditativo. Quizás sus catorces minutos llegan a hacerse algo largos, aunque esa excesiva duración, se contrarresta con distintos cambios en la trama del tema.

‘Observer’ parte con cantos y rezos litúrgicos más propios de una abadía medieval. Siempre manteniendo la atmósfera entre tinieblas y una atmósfera nebulosa, las oraciones dejan paso a pasajes instrumentales gruesos y parsimoniosos. Solo dos instrumentos son suficientes para crean temas devocionales de parsimoniosos sonidos pesados impregnados en psicotrópicos. Aquí el dúo cuenta con la colaboración a la guitarra de Rob Wrong, que con sus solos afilados aporta un elemento sumamente enriquecedor. desangrándose en interminables solos ácidos, tanto bajo como batería parecen pasar a un segundo plano. A pesar de ello la línea de bajo marca todo el álbum, y también, como no podía ser de otra manera, esta canción. El tema parece estar influeciando por los vientos orientales de músicos como Ravi Shankar o Baris Manco.

Tras los cinco minutos del corte anterior, ‘Battle for Harmonic Balance _ Halls of Amenti’ se desarrolla a lo largo de más de doce pesados minutos llenos de intensidad meditativa. Riffs que nos enganchan entre atronadores tambores que mutan su cadencia rítmica constantemente ofreciendo siempre su lado más brillante y efectivo. Aquí las voces parecen tomar un mayor protagonismo en el corazón del tema. Inspirado en el legado egipcio, alineando la canción como la esfinge durante el equinoccio. Por momentos mostrándose como una jam en la que los tambores parecen ir por libre, el tema avanza con firmeza. La densidad de su sonido vuelve a atraernos al interior de unos surcos devocionales en los que el doom se viste de misticismo. Al igual que sucede en ‘Dwarka’, la larga duración del tema resta algo de interés, resultando algo repetitivo.

Cerrando el álbum, completan el circulo regresando al origen con Evocation (reprise)’. El tema de apertura del álbum prescinde de sus cautivadoras voces místicas para ofrecer un aspecto más inquietante sin perder su épica trascendental. Con esta ofrenda sin letra transmiten los obstáculos, las pausas y el regreso exitoso comenzando con el ritual similar que comienza en su primer capítulo. Con un mayor protagonismo de los tambores, el corte parece mostrarse como una demo previa al resultado final.

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Reseña: ÂGE ⱡ TOTAL.- ‘Âge ⱡ Total’

¿Estás listo para experimentar el doom-metal de una manera nunca antes escuchada y que cambia tu vida? Prepara tus oídos y corazones para lo que está por venir, ya que los franceses ÂGE ⱡ TOTAL, el equipo colaborativo de  ENDLESS FLOODS  y GREYFELL publican en el día de hoy su debut homónimo.

Con 43 minutos, el debut de ÂGE  ⱡ  TOTAL  es un intrigante viaje sónico que gotea con la audacia doom de ENDLESS FLOODS  y GREYFELL., hábiles sintetizadores y la sutil adición de violín y trombón. A veces, voces etéreas y sobre todo apasionantes te llevan a un intervalo fuera de tiempo, donde historias de caballeros épicos y criaturas de otro mundo se encuentran en el camino tejido por sintetizadores celestiales y capas de riffs que retumban la tierra. Siempre creando una atmósfera envolvente los elementos progresivos se yuxtaponen entre pesados riffs de vocación doom para crean un encantador espacio sonoro que rápidamente te atrapa entre sus fauces. Riffs monolíticos y una sensación grandilocuente, nos eleva a una dimensión catártica y mágica a través de sus envolventes desarrollos instrumentales. Un nuevo horizonte para un género en constante evolución que en esta ocasión nos traslada a un espacio experimental en el que todo vale. Un coctel sonoro en el que tienen cabida la música psicodelica, los sonidos industriales, el post-metal y las melodías shoegaze. Una apuesta ecléctica que acabara por engullirte sin remisión.

La grandilocuencia de ‘Armure’ con sus casi quince minutos crean un espacio monumental, con brillantes momentos de metal progresivo entre poderosos riffs doom. En un lento génesis la calma y la dulzura inicial va evolucionando a una atmósfera más inquietante y grandiosa. Ecos shoegaze envueltos entre sintetizadores y teclados con voces celestiales. Rozando el sinfonismo melódico el tema va expandiéndose en busca de un escenario más pesado. Aquí el doom de manual se conjuga con distintos elementos para crecer hasta el infinito ampliando las fronteras del género.

En contraste con el tema anterior ‘Carré’ se sumerge en la experimentación mas inquietante a través de drones y una espacio propicio para desarrollar sonidos drone meditativos que acaban por aturdirnos. Con un predominio de los sintetizadores el tema nos aturde con un histriónico sonido.

‘Metal’ retoma la vocación doom de los franceses combinándola con un espacio más propio del metal melódico. Voces catárticas y espectrales amortiguan la fuerza de unos riffs rugosos y espesos que golpean con lentitud sin renunciar a su fuerza. Creando un espacio expansivo con sucesión de efectos y sintetizadores hacen que las fronteras del doom se amplíen en busca de nuevos horizontes sonoros. Hipnótico para a su vez redentor ‘Metal’ explora los confines del universo doom elevándolo a través del cosmos infinito.

Cerrando el círculo, ‘The songbird’ con casi dieciséis minutos se postula como un nuevo espacio experimental en el que desarrollar su sonido. Sintetizadores y efectos evolucionan en un viaje sideral en el que el post-metal se fusiona con la estética doom entre voces más propias del shoegaze.

Levantemos las gujas a las estrellas y saludemos a la Mujer con su Armadura ligera. Dejemos que los simios toquen su música celestial, que por la noche todos entramos en el ÂGE ⱡ TOTAL  mientras acariciamos la Gran Plaza por última vez’. 

Los especialistas en el doom catártico francés  ENDLESS FLOOD se formaron en 2015 en Burdeos alrededor de Stephane Miollan (Monarch, Bombardement), Benjamin Sablon (Bombardement, Shock) y Simon Bédy. Con «sin límites en la pesadez» como lema, levantan una pared de sonido prodigiosamente gruesa al combinar la estética de la doom y sludge con estructuras metálicas ambientales que expanden la mente. Una procesión dolorosa que surge del limbo. El trío lanzó su debut homónimo en 2015, luego regresó rápidamente con su segundo álbum de larga duración «II» en enero de 2017. El nuevo álbum ‘Circle The Gold «(2019) es el resultado de una reevaluación de un año entre el trío y simboliza una nueva comenzar en su proceso creativo. A lo largo de 40 minutos y dos canciones, ve a la banda evolucionar hacia un aspecto más melódico de su sonido. Como el primer rayo de luz que brilla en la penumbra después de una violenta tormenta, 

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En el centro de la escena local de Rouen,  GREYFELL son el brazo armado del colectivo Soza. Stoner, por si acaso, no por tendencia, donde toques de black metal, doom y hardcore que tampoco son coincidencia. Dibujando la influencia de los pesos pesados ​​sónicos como el tipo o negativo, el sueño y el retroceso, y también rindiendo homenaje a los antiguos astronautas3. Dominando el poder interior de la música extrema, su sonido demuestra ser celestial, telúrico y en general masivo. Riffs de guitarra molestos amontonados en un sonido de bajo de una pesadez inaudita, encadenado a ritmos de batería entregados como si no hubiera un mañana. Las melodías hipnóticas y tensas mantienen voces vehementes y encantadas. Su música hará temblar los cimientos de los poderes fácticos. Habrá una luz en la oscuridad, habrá tranquilidad antes de la tormenta, habrá armonía en el caos.
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 AGE  ⱡ TOTAL
son:
Voz: Quentin / Hugo / Stéphane / Anne-Laure
Guitarras: Simon, Clément
Bajo: Quentin, Stéphane
Sintetizadores: Hugo
Batería: Benjamin, Thierry
Machines: Quentin
Violín: Anne-Laure
Trombón: Theo

SOZA / COLLECTIF 5024:

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ÂGE ⱡ  TOTAL  es el proyecto colaborativo formado por el cuarteto francés de stoner progresivo Greyfell y los especialistas en ambient doom / drone Endless Floods. Escrito y grabado colectivamente y con la participación de otros músicos de su séquito, su álbum debut homónimo eleva el dominio de ambos conjuntos a clímax celestiales en el transcurso de sus cuatro pistas. El disco fue grabado por Hugo Magontier, mezclado por Cyrille Gachet y masterizado por Bruno Varea. Obra de François Vesin.

Reseña: GREEN HOG BAND.- ‘Dark territory’

El prolífico trío Stoner Doom con sede en Nueva York, GREEN HOG BAND, publicaba el pasado año 2020 varios EP y un LP, dejando patente su buen manejo de los sonidos pesados. La pasada semana volvían a la carga con su nuevo EP ‘DARK TERRITORY’, un título bastante evidente del sonido que sus surcos contienen. Formados en 2019, la banda llevaba tiempo tocando juntos, algo que se percibe en unos temas sólidos, plomizos y espesos. Inspirados en el rock pesado de los 70’s y retomando de alguna manera el legado de Sabbath, unen este a la cultura de carretera de los Estados Unidos. Sus temas se dotan de una lírica y narrativa que se ilumina en las películas de terror y el folclore de la Europa del Este, algo que transmiten a unas canciones que en ocasiones son cantadas en ruso. Con un sonido en el que los monolíticos riffs se sustentan en un crujiente y quebrado bajo, consiguen dotar su relato de una psicodelia humeante con el fuzz como protagonista. Lentos, pero siempre con la mirada al frente, las tres canciones de este EP juegan con el Stoner doom en baja fidelidad. Parsimonioso tétricos y acompañados de una voz gutural logran crean un humeante y viscoso ambiente en el que desarrollar sus canciones. Como gran aval del álbum encontramos la solidez con la que se construyen los temas, lo que hace que el resultado no resulte estridente. De esta manera consiguen una atmósfera pesada que no dudan en adornar con el exotismo de alguno de sus pasajes de guitarra, aportando el lado más lisérgico a su sonido. Siempre en la dosis justa, nada parece sobrecargado, excepto ese pilar fundamental en su sonido como es el trabajo de su bajísta Ivan a las cuatro cuerdas, un verdadero sustento para el trio.

‘DARK TERRITORY’ fue grabado en Vivisectors Lab Studio y está disponible vía Swamp Records.

GREEN HOG BAND son: Ivan  (voces, bajo, grabación y masterización), Mike Vivisector( guitarra , Artwork y letras) y Ronan (batería y grabación).

‘Full Moon’ abre este breve pero intenso EP con inquietantes locuciones más propias de film de serie B para golpear con sus oscuros riffs de tientes siniestros. Con una tétrica voz gutural la nebulosa Stoner fluye entre solos narcóticos que adormecen sus pesados riffs. Pasajes de psicodelia pesada que son combinados con la innata vocación doom de los neoyorquinos.  Un hibrido de sonidos sucios en baja fidelidad, que avanza pesado y parsimonioso con un resultado preciso y atrayente. Como si quisieran anunciarnos algo terrible, la maquinaria no se detiene en ningún momento gracias a tempo bien trabajado.  

Si el tema anterior transitaba por oscuros espacios, ‘Desert King’ excava grutas humeantes manteniendo siempre la tensión. Ese ritmo cansino y plomizo nos atrapa en la narrativa del trio haciéndonos partícipes de su relato. Rock ocultista que se adorna con pasajes exóticos en una combinación de lo más atractiva. Un tema cinematográfico que resume la esencia de la banda.

‘Dark Territory’ cierra con un excelso sonido de bajo recuperando el legado de Sabbath. Crujiendo como si fuera a quebrarse el fuzz explota entre los golpazos de las mazas sobre la batería. Siempre poniendo el contrapunto con buenos solos de guitarra crean un doble espacio sonoro. Una base sólida, pesada, y monolítica y los estilismos de las seis cuerdas conjugan otro corte inmenso en el que el Stoner el doom y los ecos heavy-psych conviven en armonía. Toda una barrera sónica que se muestra inquebrantable y pesada, sin resultar estridente. Duros golpeos que sirven de llamada hacia lo incierto y tenebroso.

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Álbum premiere y Reseña: WEIRD TALES.- ‘Y’all Motherfuckers Forgot ‘Bout Good Ol’ Son of a Bitchin’ Blues’

Una forma diferente y completamente particular de rendir homenaje al origen de todo, el blues. Ya lo dijo el mítico Muddy Waters (aquí homenajeado): ‘El blues tuvo un hijo y lo llamaron rock and roll’. Con esa premisa, la banda polaca de psycho-doom WEIRD TALES nos ofrecen su particular versión del blues clásico, adaptándolo a los dictados de la escena pesada contemporánea.  Contundentes en su título: «Todos ustedes, hijos de puta olvidaron el buen viejo hijo de un Bitchin ‘Blues»., nos ofrecen cuatro versiones de blues sucios y pesados que se travisten de doom retorciendo sus melodías para ir más allá de los confines explorados del doom. Sin blues, no hay rock, sin rock no hay doom metal, y sin doom metal, bueno, ni siquiera especulemos dónde estaría WEIRD TALES. El concepto de este álbum: pasar el blues a través del prisma de WEIRD TALES, retorciéndolo y doblándolo hasta que sea apenas reconocible. Capta la esencia de cada pista, envuélvela con nuestros riffs pesados ​​y extrapola. ¿El resultado? ¡El álbum de blues más pesado jamás publicado! La banda comenta: «¡Cómo estamos hartos de las portadas! Siempre es lo mismo, nota por nota, ralentizado, sintonizado, las portadas de DOOM. ¡Cómo nos aburre! La única forma aceptable de portada es abstracta. Una nueva pieza de música original e independiente. Riffs y arreglos completamente nuevos, y aun así, es una versión. Está ligada al original con su intención y mensaje. La cubierta que es un replanteamiento del original convirtiéndose en su evolución!’

Con este EP, WEIRD TALES, capturan en su propio idioma el blues asesino de cuatro bluesmen. Lonnie Johnson, Skip James, Blind Willie Johnson, Muddy Waters, son los cuatro hijos de puta que sabían de qué se trataba todo esto antes de que nacieras.

‘Got the blues for murder only’, tema original de Lonnie Johnson, que se trasmuta hasta hacer desaparecer sus acordes originales. Un sonido contundente y pesado que nada tiene que ver con el original. Dotando a la canción de una dimensión faraónica la voz trata de mantener la esencia del original, pero con un registro alternativo que si el bluesman de Nueva Orleans levantara la cabeza se volvería a su tumba, ¿o no? Igual daba rienda suelta al movimiento de sus cervicales. Solos ácidos entre monolíticos riffs de bajo crean un tema poderoso y contundente en el que los vestigios blues aparecen narcotizados en las cuerdas de la guitarra. Esa guitarra que se retuerce entre el retumbar de los tambores y la excelsa línea de bajo.

Explorando en el sonido del delta de Skip James, ‘Hard Time Killin’ Floor Blues’ ese blues lánguido y clásico se trasviste de fuzz y doom ofreciendo una transmutación que hace difícil su comparación con el original. En definitiva, ese es el objetivo de la banda, poder travestir el sonido del blues a las modernas vibraciones pesadas. Doblando la duración del corte, le llenan de una épica stoner-doom con pasajes monolíticos y densos. Con una inusual explosión de riffs que se despeñan por un angosto precipicio el corte se aleja del original para caminar por agrestes espacios propios del Stoner más plomizo. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Blind Willie Johnson no es precisamente un bluesmen demasiado conocido. Si tenemos en cuenta que su producción musical se produjo en los albores del siglo XX, resulta cuando menos curioso que una banda pesada escoja uno de sus temas para hacer una versión de este. Así ‘Too fucking cold, too fucking…’  cambia hasta el nombre de la original, ‘Dark was the night…’. Si en el tema original Blind Willie dejaba patente su amor por lo espiritual y por el gospel, WEIRD TALES convierten la canción en un espeso y plomizo corte psycho-doom que lógicamente poco tiene que ver con el original. Difusos sonidos de los que afloran pasajes ácidos de guitarra que por otro lado si parecen evocar los desarrollos slide del músico texano. Si de algo pueden presumir los polacos es sabar desenvolverse en esas turbias aguas psico-doom, y aquí lo dejan patente.

Para cerrar, el pequeño homenaje al gran Muddy Waters y su tema ‘You Got to Take Sick an Die Some of These Days’, aquí acortado el nombre a ‘Take sick and die’. Si la versión original se sustenta básicamente en la voz, con leves acordes de guitarra acústica, los polacos se dejan llevar por un corte fornido de riffs crujientes y coros pegadizos. Dotando al tema de una oscuridad Sabbathica, los juegos vocales y coros se conjugan para que todo resulte divertido y contagioso. Entre una bacanal de fuzz, las guitarras revolotean en mil cabriolas entre su pesada base rítmica. Nuevamente una versión que poco tiene que ver con el original, pero cuyo resultado es sencillamente sorprendente y muy apetecible.

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