Reseña: KING BASTARD.- ‘It Came From the Void’

La joven banda canadiense KING BASTARD, nos invita a una verdadera experiencia sinestésica, con su álbum debut ‘IT CAME FROM THE VOID’. Un viaje de un grupo de colonos cósmicos, que parte en la Tierra agonizante y asciende al cosmos, trayendo visiones de desastre y fracaso humano. Combinando imágenes de terror de ciencia ficción con un sonido de doom moderno que incorpora sintetizadores, percusiones, saxofón, violines chirriantes, el trio te arrastra su propia dimensión, aplastando tu cráneo con pasajes trippy de psicodelia pesada y Stoner-doom. Una apuesta mas, que ensancha las fronteras de la música pesada para impregnarla de un brebaje sonoro creado a base de sustancias psicotrópicas. Un álbum con sonidos expansivos que lograr abrir la mente del oyente a una experiencia en la que los guiños a la ciencia ficción de los 70’s, se traducen en locuciones cinematográficas de un claro acento vintage. Una travesía cósmica que nos sume en un trance sensorial en el que KING BASTARD despliegan toda su maestría, para zarandearnos a su antojo con pesados riffs, y a la vez narcotizarnos con su intensa psicodelia. Uno de los mayores avales del álbum, es precisamente esa gran habilidad para cambiar el signo de unas canciones ricas en texturas y que serpentean por distintos escenarios sonoros, sin que nos demos cuenta de donde giró el camino. Si bien, hay muchos elementos habituales en este tipo de propuestas, ‘IT CAME FROM THE VOID’ tiene una ejecución lo suficientemente atractiva, como para sorprender al oyente sin caer en la monotonía. 

Solo tomó un fatídico momento de 2018 en la Universidad de Stony Brook para hacer que los planetas se alinearan y la pasión de Izzy Guido (sintetizador), Arthur Erb (bajo) y Mike Verni (guitarra) se uniera para crear la bestia intrépida y gigantesca que pronto sería conocido como KING BASTARD. Si bien su baterista inicial no pudo hacer frente a la fuerza aplastante de la convergencia cósmica del trío, la llegada del baterista Matt Ryan detrás del kit finalizó el sellado de su juramento sónico. 

Después de una serie de cintas de, el cuarteto se trasladó a Menegroth, el estudio de Thousand Caves en Queens, Nueva York, para grabar su primer larga duración ‘It Came from the Void’ con el legendario Colin Marston, una colaboración que fue alentada con benevolencia por El tío de Mike, Darren Verni de Unearthly Trance. Las seis pistas se grabaron en vivo en un fin de semana, ya que KING BASTARD sabía exactamente dónde querían llevar su sonido: una fusión de riffs doom tradicionales con jams psicodélicos experimentales. El año siguiente se dedicó a perfeccionar los detalles más pequeños, desde rastrear sintetizadores y pistas de guitarra, hasta agregar percusiones, saxofón, violín y viola, agregando esa vibra sobrenatural que hace que su música se destaque del resto. ‘IT COME FROM THE VOID’ fue grabado, mezclado y masterizado por Colin Marston (Gorguts, Krallice) en el estudio Thousand Caves en Queens, NY. 

KING BASTARD son: Mike Verni (Guitarra), Isabel Guido (Sintetizador, saxofón, voz), Arthur Erb (bajo), Matt Ryan (Batería y percusión adicional 

Desde los siete minutos de la canción de apertura, ‘From hell to horizon’, se puede percibir que estamos ante un álbum que no se pone ningún límite a su estilo. Una introducción casi espacial nos lleva a una cuenta atrás en la que KING BASTARD, dejan patente toda su fuerza. Monstruosos riffs Stoner-doom de manual van socavando nuestras neuronas para sumirnos en un estado de agradable narcolepsia. Una vez ahí, descargan todo su arsenal de psicotrópicos en una atmósfera calmada y nebulosa. Gratificantes acordes que se ejecutan con lentitud y que poco a poco van sumiendo al oyente en un trance comandado por magnéticas vibraciones heavy-psych. El poderoso y cálido bajo despliega su poder hipnótico entre briosos tambores y una guitarra ácida. El corte cierra por con una conjunción de elementos pesados y psicodélicos.

 ‘It Came From The Void’ avanza parsimonioso por plomizos riffs crujientes y un ritmo cansino y cadencioso. Creando un escenario en el que emanaciones psicotrópicas impregnan el ambiente, el tema oscila con golpes de fuerza en su paseo narcótico.  Casi a modo de jam, los instrumentos juegan unos con otros, invitándose a este aquelarre de fuzz arenoso y dietilamida que acaba con pasajes de jazz y locuciones, que dan un punto de originalidad a un tema sólido. 

Es difícil no encontrar referencias Sabbathicas en un álbum de estas características, y ‘Pyshosis in a vacum)’, me confirma esta afirmación. Oscuro y tenebroso el tema se despeña en una terrorífica caverna en la que voces guturales arrastran el tema a golpes de sludge. Una sima en la que el doom de manual respira entre contaminadas atmósferas lisérgicas mas propias de un inframundo.

‘Bury the survivors, Ashes to ashes’ nos trae esos riffs rompe cuello que provocan ese estado catártico al amante de los riffs pesados emanados del fuzz. Con una dualidad entre la calma y la contundencia, la canción explorar insondables espacios de pura psicodelia. Lo cierto es que los canadienses hacen oscilar sus canciones con una destreza que hace que la transición pase desapercibida en su escucha.  Lo que parecía una canción proto-doom en su comienzo, acaba convirtiéndose en uno de los temas más psicodélicos del álbum. De nuevo, extrañas locuciones cinematográficas aportan un tono vintage y cósmico al corte.

Con ese familiar sonido de bajo que parece que se va a quebrar, echa a andar ‘Black hole viscera’ otro corte que fusiona elementos de doom tenebrista con cegadores pasajes de psicodelia arenosa.  De nuevo, es de destacar el gran trabajo de su bajista para encauzar el tema a una nueva sima. En la parte central, la guitarra se desdobla en distintos sonidos creando la atmósfera perfecta para este inquietante tema.

‘Sucumb to the void’ pone el broche al álbum por una senda similar a la del resto de canciones. Diez minutos de hipnóticos sonidos de bajo que ponen a prueba nuestra capacidad neuronal, y serpenteantes pasajes de psicodelia narcótica y turbia, guiada por ritmos pesados.  Todo parecía que transcurría cumpliendo el guion, pero no, KING BASTARD da una vuelta de tuerca más, y nos introduce en una atmósfera drone y noise, en la que los efectos se suceden con un tono cósmico.

King Bastard

Reseña: SLOWSHINE.- ‘Living light’

En los últimos tiempos he tenido la ocasión de ver en vivo a las dos bandas comandadas por Jan Oberg. GRIN con su crudeza sludge y EARTH SHIP con sus viajes espaciales. En ambas ocasiones la experiencia ha sido gratificante, pero ahora con su nuevo proyecto SLOWSHINE y su álbum debut ‘LIVING LIGHT’, conquista profundamente mi corazón psicodélico. En esta ocasión la banda formada por los miembros de EARTH SHIP, Jan Oberg, Sabine Oberg y André Klein crean canciones empapadas de filtros y fuzz, combinando la calidez y la neblina de la psicodelia británica de los setenta, con los riffs expansivos del stoner. Consiguiendo un equilibrio perfecto entre las melodiosas voces shoegaze y con un cierto talente post-punk, con los riffs difusos, crean un álbum de psicodelia pesada de muchos kilates. Sus caleidoscópicas atmósferas más propias de los pioneros de la psicodelia, pegan con un sonido difuso, que a veces de inclina a un escenario más propio del noise. Aquí, los golpes sludge, aparecen con mesura entre hipnóticos ritmos y voces conmovedoras. Estamos ante el proyecto más psicotrópico de los berlineses, y en el que, al igual que los trabajos como EARTH SHIP, no dudan en embarcarnos en una nave sideral que cruza el cosmos recuperando las turbulencias de los maestros Hawkwind, pero también tomando prestados algunos calmados momentos de Pink Floyd. Esta afirmación pudiera inducir al oyente al error, porque las canciones también contienen buenas dosis de fuzz y una espesa cortina de reverberaciones pesadas que acaban por aturdir al oyente. Nunca habíamos visto a Jan cuidando tanto las melodías, pero ese gran trabajo compositivo, es uno de los grandes alicientes de un álbum fascinante y lleno de magnetismo. ‘LIVING LIGHT’ es un magnífico álbum que tiende un puente entre los vestigios del pasado psicodélico del siglo XX y las nuevas tendencias dentro de la música pesada contemporánea. ‘LIVING LIGHT’ consigue sumergir al oyente en un campo magnético en el que la psicodelia consigue expandir la mente del oyente, acariciándolo, seduciendo y narcotizándolo. Una celda de la que cualquier amante de la psicodelia no querrá jamás escapar.  

Otro regalo más que nos ha dejado la pandemia, ya que, según las palabras de la propia banda, el álbum nace durante el cierre de la pandemia en 2020/2021, donde no era posible reunirse fácilmente con los amigos o familiares en la víspera de Año Nuevo y Semana Santa. En este escenario, la banda decidió aislarse esos días en el estudio con un buen vino de calidad siciliana y una clásica pizza margherita. Mientras pasaban un buen rato mientras grabaron algunas pistas solo por diversión, sin una idea clara de cómo sonaría cada canción y si funcionarían correctamente entre sí. Esas sesiones en vivo realmente diferían de sus otros proyectos, tanto musical como en cuanto a grabación, y terminaron con material de unos 43 minutos en total que era demasiado bueno para no compartirlo con todos nosotros.



SLOWSHINE son:

Sabine Oberg – Bajo

Jan Oberg – Guitarras, Voz

André Klein – Batería

Músicos adicionales:

Jan Korbach: Guitarra de 12 cuerdas en ‘Trails’.

‘LIVING LIGHT’ fue grabado y producido por J.Oberg en Hidden Planet Studio, Berlín. El arte de portada es obra de Benedikt Demmer / Druckwelle Design y está disponible vía  The Lasting Dose Records.

‘Trails’ abre el álbum en una atmósfera de neo-psicodelia empapada de fuzz narcótico. Con un claro acento marcado por los ecos de la psicodelia de los 60’s el corte se sustenta en un riff que se repite a lo largo de sus mas de 5 minutos. Voces conmovedoras y un ritmo hipnótico conforman una canción con sabor añejo que se desarrolla envuelta en una neblina psicotrópica. No faltan difusos riffs de vocación Stoner entre sus flotantes melodías shoegaze, lo que hace que el tema tenga cuerpo.

Menos ensoñador y más pesada, ‘Brittle bones’ nos hace vislumbrar los genessludge de los alemanes en una efectiva combinación con momentos más propios de la psicodelia contemporánea. _Un sonido crudo y rugosos que encaja a la perfección con los estribillos ensoñadores para crear un colorido caleidoscopio cósmico, que por momentos se recuesta en una propuesta noise.

Embutidos en un traje espacial más propio de Hawkwind, ‘Heights’ gravita en una órbita cósmica entre melodías aterciopeladas. Lento y cadente, pero con un ritmo contagioso, el tema ondula entre asteroides y polvo galáctico de gran densidad. Los juegos vocales de Jan y Sabine parecen salidos de una propuesta post-punk en una conjunción astral con la psicodelia más narcótica. La descarga de fuzz hace que el trasfondo del tema se vuelva turbio y borroso.

‘Wanderer’ se muestra como el tema más calmado de un álbum con una apertura que navega entre la psicodelia de finales de los 60’s y las apuestas psicodélicas más contemporáneas. Siempre desde la suavidad melódica, las voces contrastan con la intensidad de su penetrante sonido. Buenos solos de guitarra construyen una canción hermosa y balsámica que parece susurrarnos en un trance redentor. Estamos ante una canción de ocho minutos, y para unos músicos tan creativos, este tiempo es suficiente para poder desarrollar otras vibraciones más turbias y pesadas. Toda una cortina difusa se crea entre el arco iris melódico del tema.

Con un sonido más pesado y a la vez contemporáneo, ‘Mother moon’ se despeña entre vibraciones noise impulsado por una estela de fuzz que lleva en volandas sus lánguidas. Pesado, turbio, pero sin perder el espíritu psicotrópico de todo el álbum. 

‘Dunes of time’, sin perder sus genes psicodélicos va evolucionando desde su etérea y lenta apertura a un escenario más turbulento. Manteniendo las buenas melodías, aquí la banda crea una dualidad de suavidad y rugosidad que poco a poco se va tornando más pesada y turbulenta.

Las hordas de fuzz de ‘Living light’ consiguen crean una atmósfera de gran poder magnético. Menos ensoñadores, y algo más turbios, los alemanes nos aturden con densos sonidos psicodélicos. Sin renunciar a las voces etéreas, consiguen crear un entorno inquietante e hipnótico que acaba por atraparnos entre pesados riffs que crean un campo magnético alrededor del tema. Una vez dentro, te será difícil salir. 

Los suaves acordes de la apertura de ‘A quiet place’, ponen el broche de oro a un álbum dinámico y magnético en el que estos músicos amantes de los sonidos turbios y pesados ofrecen su lado más melodioso. Suaves melodías y un espíritu drone, van puliendo un tema en el que la psicodelia más aterciopelada se muestra esplendorosa ante nosotros. La belleza de su guitarra susurrante, unido a esas cálidas voces herederas del legado de Pink Floyd, construyen lentamente una bella canción llena de matices. La segunda parte del tema explora insondables entornos cósmicos en una narrativa casi cinematográfica.

Slowshine

The Lasting Dose Records

Reseña SHEM.- ‘II’

Desde Stuttgart nos llega el nuevo álbum del quinteto psico-espacial SHEM. ‘II’ es el reflejo de una banda que concibe la música como un espacio de libre creación. Tomando como referente a los grandes del kraut de los 70’s la banda nos ofrece tres larga improvisaciones en las que un motorik añejo comanda unos desarrollos frenéticos en una acertada combinación de pasajes de reverberaciones de guitarra y sintetizadores. Sus momentos drone se alteran con zumbidos constantes que nos acompañan en este viaje a insondables atmósferas siderales. Con una narrativa de ciencia ficción, tejen un tapiz sonoro lleno de texturas psicodélicas sin perder su espíritu improvisado. Lo cierto es que finalmente todas las piezas encajan en un puzle en el que encontramos los alicientes suficientes como para embarcarnos en el ‘viaje’ que nos proponen. Los temas mantienen siempre la tensión a pesar de que también nos ofrecen momentos de placidez para dejarnos llevar por nuestras sensaciones.  40 minutos a los abismos cósmicos, a través de oscuros paisajes nocturnos y a la inmensidad del espacio rodeados de supernovas.
Manteniendo el impulso con un ritmo motorik constante, SHEM explora tanto momentos de calma atmosférica como vorágines distorsionadas de felicidad psicodélica, ofreciendo al oyente una puerta de entrada para descender a su reino de experimentación musical una vez más.
Una vez más queda patente que los sonidos siderales son una fuente inagotable de exploración dejándonos el legado de álbumes tan fascinantes como éste ‘II’. Baja la luz y déjate llevar a esta nueva dimensión sensorial.

‘II’ está disponible vía Clostridium Records, en una edición limitada a 300 copias en vinilos rojo y negro incluyendo un poster y logo

SHEM son:  Alexander Gallagher (guitarras), Joel Boye (guitarras) Tobias Brendel (bajo) Alex Meese (sintetizadores) y Benjamin Maier (batería)

El álbum fue grabado entre septiembre de 2017 y febrero de 2018 en Matti’s Space, Stuttgart-Weilimdorf. Mezclado por Alexander Gallagher. Masterizado por Eroc’s Mastering Ranch. Artwork obra de Alexander Gallagher y Benjamin Maier.

Con un motorik cósmico ‘Descencion’ parte cual nave sideral a una exploración de sonidos espaciales con fuerte influencia de ritmos kraut herederos de sus compatriotas de los 70’s. Hipnótico pasajes coloreados con guitarras que exudan psicotrópicos con un ritmo inquebrantable van ondulando en una búsqueda de un insondable espacio en algún lugar indeterminado del cosmos. Incrustaciones de pesados riffs se embarcan en esta tortuosa travesía psicodélica improvisada. Como ondas flotantes la intensidad del tema aumenta y se suavidad según los obstáculos que la nave parce encontrar en su peregrinar. Una narrativa de ciencia ficción con un atrayente groovy reflejando el sonido de la psicodelia espacial contemporánea. Con tormentosos pasajes en los que todo se enturbia, el corte sortea todas las dificultadas sin mirar nunca atrás. Toda una odisea sonora que se vuelve más terrenal, con compases exóticos en su parte final de ritmo contagioso. Una inclinación a sonidos electrónicos con un talante innovador y modernista.

En una atmosfera más oscura e inquietante ‘Night’ es una canción llena de misteriosos pasajes. Acordes de guitarra impregnados de narcóticos y efectos que se suceden van dando cuerpo a un tema plácido. Evolucionando a una dimensión sensorial hace que nuestra mente se deje llevar por su magnética propuesta. Tras una primera parte apacible, el tema intensifica su instrumentación entre envolventes y enigmáticos efectos creando un mundo paralelo alejado de la razón y lo tangible.

Embutidos en su traje espacial los cosmonautas alemanes inician una nueva travesía por la senda del kraut kosmiche en ‘Fall’. El motorik hipnótico de la nave espacial de SHEM vuelve nuevamente por sus fueros para surcar las estrellas. Supernovas y meteoritos son el escenario en el que la maquinaria rítmica de los alemanes se instala confortablemente. Contagiosos ritmos asediados con efectos, sintetizadores y pedales van construyendo esta nueva jam.  Una travesía que los lleva durante casi veinte minutos a un espacio ingravitatorio con múltiples alteraciones sónicas. Siempre buscando el perfil más lisérgico del trance, el envoltorio narcótico de sus desarrollos explora nuestras neuronas con aturdidores momentos en contraste con los pasajes más relajantes. Kraut cósmico en estado puro con fuertes dosis de psicodelia sideral para llevarnos en volandas en un hechizo permanente.

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Reseña: ÂGE ⱡ TOTAL.- ‘Âge ⱡ Total’

¿Estás listo para experimentar el doom-metal de una manera nunca antes escuchada y que cambia tu vida? Prepara tus oídos y corazones para lo que está por venir, ya que los franceses ÂGE ⱡ TOTAL, el equipo colaborativo de  ENDLESS FLOODS  y GREYFELL publican en el día de hoy su debut homónimo.

Con 43 minutos, el debut de ÂGE  ⱡ  TOTAL  es un intrigante viaje sónico que gotea con la audacia doom de ENDLESS FLOODS  y GREYFELL., hábiles sintetizadores y la sutil adición de violín y trombón. A veces, voces etéreas y sobre todo apasionantes te llevan a un intervalo fuera de tiempo, donde historias de caballeros épicos y criaturas de otro mundo se encuentran en el camino tejido por sintetizadores celestiales y capas de riffs que retumban la tierra. Siempre creando una atmósfera envolvente los elementos progresivos se yuxtaponen entre pesados riffs de vocación doom para crean un encantador espacio sonoro que rápidamente te atrapa entre sus fauces. Riffs monolíticos y una sensación grandilocuente, nos eleva a una dimensión catártica y mágica a través de sus envolventes desarrollos instrumentales. Un nuevo horizonte para un género en constante evolución que en esta ocasión nos traslada a un espacio experimental en el que todo vale. Un coctel sonoro en el que tienen cabida la música psicodelica, los sonidos industriales, el post-metal y las melodías shoegaze. Una apuesta ecléctica que acabara por engullirte sin remisión.

La grandilocuencia de ‘Armure’ con sus casi quince minutos crean un espacio monumental, con brillantes momentos de metal progresivo entre poderosos riffs doom. En un lento génesis la calma y la dulzura inicial va evolucionando a una atmósfera más inquietante y grandiosa. Ecos shoegaze envueltos entre sintetizadores y teclados con voces celestiales. Rozando el sinfonismo melódico el tema va expandiéndose en busca de un escenario más pesado. Aquí el doom de manual se conjuga con distintos elementos para crecer hasta el infinito ampliando las fronteras del género.

En contraste con el tema anterior ‘Carré’ se sumerge en la experimentación mas inquietante a través de drones y una espacio propicio para desarrollar sonidos drone meditativos que acaban por aturdirnos. Con un predominio de los sintetizadores el tema nos aturde con un histriónico sonido.

‘Metal’ retoma la vocación doom de los franceses combinándola con un espacio más propio del metal melódico. Voces catárticas y espectrales amortiguan la fuerza de unos riffs rugosos y espesos que golpean con lentitud sin renunciar a su fuerza. Creando un espacio expansivo con sucesión de efectos y sintetizadores hacen que las fronteras del doom se amplíen en busca de nuevos horizontes sonoros. Hipnótico para a su vez redentor ‘Metal’ explora los confines del universo doom elevándolo a través del cosmos infinito.

Cerrando el círculo, ‘The songbird’ con casi dieciséis minutos se postula como un nuevo espacio experimental en el que desarrollar su sonido. Sintetizadores y efectos evolucionan en un viaje sideral en el que el post-metal se fusiona con la estética doom entre voces más propias del shoegaze.

Levantemos las gujas a las estrellas y saludemos a la Mujer con su Armadura ligera. Dejemos que los simios toquen su música celestial, que por la noche todos entramos en el ÂGE ⱡ TOTAL  mientras acariciamos la Gran Plaza por última vez’. 

Los especialistas en el doom catártico francés  ENDLESS FLOOD se formaron en 2015 en Burdeos alrededor de Stephane Miollan (Monarch, Bombardement), Benjamin Sablon (Bombardement, Shock) y Simon Bédy. Con «sin límites en la pesadez» como lema, levantan una pared de sonido prodigiosamente gruesa al combinar la estética de la doom y sludge con estructuras metálicas ambientales que expanden la mente. Una procesión dolorosa que surge del limbo. El trío lanzó su debut homónimo en 2015, luego regresó rápidamente con su segundo álbum de larga duración «II» en enero de 2017. El nuevo álbum ‘Circle The Gold «(2019) es el resultado de una reevaluación de un año entre el trío y simboliza una nueva comenzar en su proceso creativo. A lo largo de 40 minutos y dos canciones, ve a la banda evolucionar hacia un aspecto más melódico de su sonido. Como el primer rayo de luz que brilla en la penumbra después de una violenta tormenta, 

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En el centro de la escena local de Rouen,  GREYFELL son el brazo armado del colectivo Soza. Stoner, por si acaso, no por tendencia, donde toques de black metal, doom y hardcore que tampoco son coincidencia. Dibujando la influencia de los pesos pesados ​​sónicos como el tipo o negativo, el sueño y el retroceso, y también rindiendo homenaje a los antiguos astronautas3. Dominando el poder interior de la música extrema, su sonido demuestra ser celestial, telúrico y en general masivo. Riffs de guitarra molestos amontonados en un sonido de bajo de una pesadez inaudita, encadenado a ritmos de batería entregados como si no hubiera un mañana. Las melodías hipnóticas y tensas mantienen voces vehementes y encantadas. Su música hará temblar los cimientos de los poderes fácticos. Habrá una luz en la oscuridad, habrá tranquilidad antes de la tormenta, habrá armonía en el caos.
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 AGE  ⱡ TOTAL
son:
Voz: Quentin / Hugo / Stéphane / Anne-Laure
Guitarras: Simon, Clément
Bajo: Quentin, Stéphane
Sintetizadores: Hugo
Batería: Benjamin, Thierry
Machines: Quentin
Violín: Anne-Laure
Trombón: Theo

SOZA / COLLECTIF 5024:

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ÂGE ⱡ  TOTAL  es el proyecto colaborativo formado por el cuarteto francés de stoner progresivo Greyfell y los especialistas en ambient doom / drone Endless Floods. Escrito y grabado colectivamente y con la participación de otros músicos de su séquito, su álbum debut homónimo eleva el dominio de ambos conjuntos a clímax celestiales en el transcurso de sus cuatro pistas. El disco fue grabado por Hugo Magontier, mezclado por Cyrille Gachet y masterizado por Bruno Varea. Obra de François Vesin.

Reseña: ORGÖNE.- «Mos/Fest»

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«MOS/FET», el debut del quinteto francés ORGÖNE, nos invita a un viaje al interior de un mundo sónico de misticismo lleno de dioses antiguos y paisajes sonoros tribales del espacio exterior. Escuchar «MOS/FET» es como abrir un viejo libro de ciencia ficción que mezcla la cultura pop de los 70, el antiguo Egipto, el panafricanismo y las exploraciones espaciales. Su peregrinación progresiva, rock espacial, vanguardista y pesado se combina a la perfección con la voz única de la cantante principal Olga Rostropovitch, toda una sacerdotisa que hace de perfecta maestra de ceremonias para este alocado ritual ocultista de ruido y psicotrópicos con ambientación exótica. Sus cuatro suites de 20 minutos cada una, brindan una inmersión completa de la que no escapará ileso. sonidos paranoides en una bacanal de ritmos con un motorik diabólico e hipnótico. No es demasiado frecuente encontrarte como debut de una banda un álbum doble, pero la amplia creatividad de estos chicos para crear temas orgánicos hace que estemos ante un álbum de 80 minutos de intensidad y de sensacionales para no dejarte indiferente. El sonido es fuerte, gordo, pesado, distorsionado, agresivo, atmosférico, hechizante, todo al mismo tiempo y con un único objetivo de embarcarnos en una odisea a un particular mundo en el que todo puede suceder. Un mundo saturado, con ritmos retorcidos, melodías espaciales y sus encantamientos vocales para una interpretación explosiva que coquetea con lo perturbador y lo prohibido, pero siempre con humor. Orgöne desarrolla un universo atípico y onírico que se siente tanto en los textos como en la música.

‘MOS/FET’ fue grabado en Blue Anvil Sound por Justin Nicquevert, mezclado por Tom Penaguin y masterizado por Nicolas Moreau y Pierre Le Gac en Le Garage Hermétique, y está disponible vía Heavy Psych Sounds.

ORGÖNE son: Allan Barbarian (batería y percusiones, coros), Nick Le Cave (bajo, coros) Tom Angelo (órgano eléctrico, sintetizadores, pianet, mandolina, clarinete, grabadora) y Marlen Stahl (guitarra, violonchelo, violín, coros).

En 2015 se conocieron Nick Le Cave (bajo) y Marlen Stahl (guitarra), veteranos de numerosas bandas francesas de Indie-Rock, Free Rock y Rock In Opposition/Avant-Garde. Junto con Mat La Rossa a la batería, decidieron crear una banda de rock «back to basics», en su ciudad natal de Rennes (Bretaña). Esto llevó al nacimiento de ORGÖNE Luego, en 2018, la partida de Mat La Rossa, que no estaba de acuerdo con la idea de pistas largas y épicas, condujo a un cambio radical pero natural. Con la llegada de Allan Barbarian en la batería y Tom Angelo en los teclados (ambos también están tocando con la banda de stoner DJIIN), la banda volvió casi a cero y luego pudo concentrarse en largas «Suites», con movimientos, en una forma de rock progresivo, permitiendo que la banda mezcle elementos de sonidos tribales, árabes, ritmos motorik, pared de sonido del espacio orgánico y mucho más, de una manera muy específica. «MOS/FET», Con la llegada de la salvaje franco-polaca Olga Rostropovitch en la voz principal, comenzaron a experimentar y explorar muchos territorios, mezclando rock estoogiano, noise-rock, pistas «motorik» de krautrock, largas improvisciones. Esos experimentos condujeron a un sonido específico contaminado cada vez más con texturas psicodélicas, rock espacial y elementos noise, con indicios progresivos.

Tras el inquietante acto inicial lleno de teatralidad, «Erstes ritual» se sumerge en una locura de ritmos en tonos arábigos con un cierto aire aturdidor. Una voz con una cierta vocación punk se modula cual cantante de cabaret en un túnel que va ganando oscuridad en su avance. Espacios tenebrosos con gran épica cinematográfica que sin prisa se van adentrando en territorios más psicotrópicos.  El sonido del inquietante órgano pastoral tras las nebulosas acaban por construir un vodevil lúgubre y sombrío. Una escenificación que tras varios actos en su trama concluye siendo seducida por poderosos riffs psycho-doom, tras veinte minutos de intensidad sonora. Un extraño pero absorbente corte. 

Tras cerrar ese primer acto la pulsante y gruesa línea de bajo entra en batalla con guitarra y órgano en «Requiem For A Dead Cosmonaut». un tema con sonido alternativo pero lleno de pesadez. Turbio, sideral, y aturdidor. Todo un frenesí para entrar con fuerza en el segundo acto con el motorik a su máxima potencia.     

Tras una apertura inquietante y llena de tensión, «Soviet Hot Dog (Le Tombeau de Laika)» se muestra con un aspecto misteriosos bajo su aura psicodélica para convertirse en un tema tormentoso y paranoide. La esquizofrenia de su perturbador sonido culmina con histriónicos riffs stoner-doom bajo desgarradores lamentos rebosantes de teatralidad. 

La psicodelia psicotrópica  es la seña de identidad de «East song». Bajo narcóticas atmósferas construidas con un cadente ritmo y aura de misterio, caminan lentamente hasta la encrucijada experimental en la que desarrollan un sonido que me rememora a Curved Air en una versión psicótica. 

El tercer acto explora territorios desérticos. «Ägyptology» un enigmático nombre que nos indica el camino que tomarán los italianos en esta ocasión.  Un desierto sin cactus pero con palmeras en el horizonte y las tumbas de los ancestros como un reto por descifrar. Una tortuoso camino lleno de obstáculos que se salpica con fuzz narcótico. Una exploración que se interna lentamente en territorio hostil como refleja su sinfonía. «Mothership Egypt»  Adentrándose en la segunda parte en un tortuoso terreno en los que los gruesos riffs lo enturbian todo. Entre platillos rituales y con la sensación de haber traspasado un umbral, las armonías mediterráneas ponen banda una banda sonora que venera la luz en la noche.  

Los tambores y ritmos tribales de «Rhyme Of The Ancient Astronaut» nos invitan a una orgía de vibraciones y sonidos. El cálido y pulsante bajo pone la calma con momentos mas pausados arropado por mil efectos. 

Cerrando el círculo, «Astral Fancy» es otro tema de casi veinte minutos, que como en el primer acto, sirve para dejarse llevar por ritmos tribales con olor a secta en un ritual ocultista con ritmos kraut. Un ceremonial entre aromas arábigos que va adoptando tintes espaciales. Otro espacio para desarrollar sonido paranoides llenos de hipnotismo como fórmula para alienarnos. Una jam avant-garde que juguetea con las formas y sonido hasta la lucra final. 

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