Crónica SONICBLAST FEST 2.022 (10º Aniversario)

La esperada 10º edición del festival portugués Sonicblast Fest se había hecho esperar tras dos años de cancelación por la pandemia, pero por fín, se hizo realidad. Con muchos interrogantes previos por el cambio de ubicación del evento, al ser trasladado como todos sabemos de Moledo a Praia Ancora, el pasado 10 de agosto arrancaba la mejor edición de un festival que ya se corona como posiblemente el más importante del género en toda Europa. Con un line-up difícilmente mejorable, la presente edición ofrecía apuestas sonoras variadas en las que cabían todos los géneros. Desde los deseados desde hace años ELECTRIC WIZARD, leyendas como PENTAGRAM, y apuestas diferentes, pero a la postre muy acertadas, como los exóticos MDOU MOCTAR o W.I.T.C.H. , pero no solo eso, sino bandas punteras de la escena como KING BUFFALO o SLIFT, finalmente hacían acto de presencia en el festival.

Para los habituales del festival, la ausencia del ya mítico escenario de la piscina era un punto de tristeza, también la posibilidad de que el festival pierda su esencia como un punto de encuentro de toda la familia de la escena, era otra gran inquietud. La calidad de las bandas participantes en las ediciones pasadas y la repercusión que Sonicblast lleva teniendo en Europa durante los últimos años, hacía que entre los asistentes encontramos bastante más público llegado más allá de la península ibérica (es lo que tiene hacer las cosas bien). Así las cosas, las algo más de 5.000 personas asistentes quedaron sumamente gratificadas.


Al llegar al recinto la sensación generalizada era de expectación, incluso se oían muchos comentarios sobre la capacidad del lugar para poder albergar a los asistentes. Lo cierto es que según se fue desarrollando el festival, quedó claro que la mayor amplitud del mismo hizo que se desarrollara de la mejor manera posible, y si, el recinto era más grande y con mayores servicios. Eran muchas las cosas que habían cambiado, y los cambios siempre son difíciles de digerir, especialmente para todos aquellos que consideramos Sonicblast como ‘nuestra casa’. Y ninguno queríamos que esa magia que verano tras verano nos transmitía la visita a Moledo, desapareciera. En esta ocasión el recinto tenía tres escenarios, dos en paralelo, lo que hacía que los cambios de bandas se desarrollaran con una mayor rapidez, pero a la vez podía impedir el movimiento entre uno y otro. Por otro lado, la ubicación junto a la playa y con la zona de acampada justo al lado, era punto a favor y otro en una carpa junto a la zona de restauración. Así desaparecían los tediosos desplazamientos de la anterior ubicación. El espacio para comer era mucho más acorde al volumen de público que asiste. Los puestos de comida (mucho más numerosos que en ediciones pasadas), los puestos de merchan, también en mayor numero que otras ocasiones, ofrecían un espacio más cómodo para los asistentes. En cuanto a la ubicación y condiciones de la zona de acampada, me consta que la organización negoció con las autoridades locales hasta el último momento las mejores condiciones de esta. Más amplia esta también, su ubicación en un espacio protegido impedía que pudieran tomarse todas medidas necesarias para un espacio así ante la posibilidad de deteriorar dicho espacio. Algo en lo que ya están trabajando para ediciones venideras, porque por si hay algún escéptico, Sonicblast Fest, seguirá en años venideros en la misma ubicación y con mejores condiciones para que los asistentes se sientan más cómodos. Uno de los problemas era la imposibilidad de poder acceder a la zona de acampada con sus vehículos, algo que entorpecía e incomodaba el poder asentarse en la misma con toda la comodidad. Me consta que desde este momento están trabajando para que esto se solucione, con una zona de parking mucho más cercana. Aun así, la hospitalidad con la que el municipio ha recibido la presencia del festival es algo a tener muy en cuenta para el futuro. Evidentemente hay muchas cosas que mejorar, (siempre las hay), pero puedo concluir, que el cambio de ubicación ha sido para mejor. La gestión de los canjes de tickets por las pulseras, los servicios e incluso una mayor oferta en restauración, son cuestiones que tienen margen de mejora. También la necesidad de una zona de descanso con alguna sombra. Todas estas cuestiones, para un festival que se ha convertido en referente en toda Europa, a buen seguro, serán mejoradas en el futuro. Pero si por algo se caracteriza Sonicblast, es por el público que va, un público fiel, un público amistoso (jamás he sido testigo de ningún altercado en todas las ediciones que he asistido), pero también puedo aseverar, que es el público más ardiente de todos los festivales europeos del género, algo que las bandas agradecen especialmente. Los pogos, los episodios de crowdsurfing se suceden ante el asombro de algunos, pero, sobre todo, Sonicblast es capaz de dibujar una sonrisa en cada uno de los presentes, algo que no tiene precio. En este aspecto he de señalar la profesionalidad y buena disposición del personal de seguridad ubicado junto al escenario, que hacía todo lo posible por la seguridad de los surfistas que allí llegaban, tratando de que nadie saliera lastimado, algo que desgraciadamente no siempre sucede en eventos de estas características.

MDOU MOCTAR

En cuanto a lo estrictamente musical, la variedad del line-up hacía que cada uno de los asistentes tuviera sus favoritos. Como suele ser habitual, el sonido del festival era optimo, a pesar de que el mismo no es igual en todas las zonas del recinto; la iluminación, me pareció algo mejor que en ediciones pasadas, donde algunos colores predominaban en casi todas las actuaciones. Al margen de gustos personales, me atrevería a decir que el auténtico triunfador y la sorpresa de la presente edición fue MDOU MOCTAR, el guitarrista tuareg originario de Nigeria, era un desconocido para la mayoría de los presentes, pero a la postre, se convirtió en el más alabado. Las caras de felicidad del público bailando, cantando y disfrutando con una actuación para enmarcar, no tenía precio. Como anécdota diré, que se me puso la carne de gallina cuando al final de su actuación, contemplaba desde lo alto del escenario a todas esas almas rebosantes de felicidad, con un músico que, como he citado, era desconocido para la mayoría, y diferente al resto de bandas, lo cual tiene mucho más mérito. Haberse metido a todo el auditorio en el bolsillo en un terreno que puramente no es el suyo, tiene mucho mérito. También hubo otras actuaciones sobresalientes, como la de EL PERRO, TEMPLE FANG, 1000 MODS, ELECTRIC WIZARD, KING WIZARD, BALA…


WARM-UP: Miércoles


El warm-up de la jornada del miércoles se desarrollaba en la carpa anexa al recinto principal, un espacio, que a la postre fue insuficiente para albergar a los muchos que no querían perderse nada del festival. Los presentes pudieron comprobar cómo se las gastan en directo los holandeses TEMPLE FANG. Una banda que he visto en varias ocasiones este año, y que siempre sorprenden y conquistan a la audiencia allá por donde van. Sus jams psicodélicas están al alcance de pocos, y en Sonicblast lo dejaron nuevamente patente, haciéndose un hueco en los amantes de los sonidos más psicotrópicos. Sin duda estamos ante una banda que merecería un escenario mayor, pero en la fiesta previa, dejaron patente toda su calidad. Los otros destacados de la jornada fueron EL PERRO. Muchas eran las ganas que tenía de ver en directo a la nueva banda del guitarra de RADIO MOSCOW, Parker Grigs. El quinteto no me defraudó. Con un sonido enraizado en el blues, la psicodelia y funk de los 70’s, los californianos llenaron de ritmo la jornada inaugural del festival.  Todo un aperitivo para lo que nos esperaba cuando actuaran en el segundo escenario, en la jornada del viernes, donde su apuesta sonora brillaría mucho más. En cualquier caso, la fiesta había comenzado, y la gente ya practicaba el crowdsurfing durante su actuación, algo, que sorprendía a la banda y que era el reflejo de las ganas de fiesta existentes. La noche de fiesta la cerraban TOXIC SHOCK, una banda que vería en la siguiente jornada y que me perdí, pero que según me comentaban, pusieron el recinto patas arriba, desatando el caos entre los asistentes.


Dia 1: JUEVES

Tras el descanso. una larguísima espera para comer en un restaurante local, impidió que pudiera asistir al completo a la actuación de MADMESS. La banda portuguesa era una de las señaladas en mi agenda, pero desgraciadamente solo pude ver las dos últimas canciones, lo que me dejó con ganas de más, en otra ocasión será.   A continuación, los noruegos THE DEVIL AND THE ALMIGHTY BLUES dejaban patente su solidez como banda que se maneja a la perfección en los territorios del blues pantanoso y psicodélico, como siempre, brillantes.

El público iba poblando poco a poco el recinto, y otros noruegos, SLOMOSA, eran los siguientes en tomar el segundo escenario (situado al lado del escenario principal). Era la cuarta vez que los veía este año, por lo que ya sabía a lo que me enfrentaba. Una banda joven, solvente, y que tiene algo especial. Sus sonidos desérticos se enriquecen con un buen trato de las melodías. Podemos decir que SLOMOSA son herederos de KYUSS pero con un apetecible tono melódico, algo con lo que acabaron por conquistar a la audiencia.

El plato fuerte de la jornada estaba por llegar. KING BUFFALO, una banda que la gran mayoría de los presentes no había tenido oportunidad de ver en vivo, y que posiblemente sea la que más en forma está en la actualidad.  El fin de semana anterior los había visto en Krach am Bach, donde nuevamente ofrecieron un concierto de 10, y yo tenía claro lo que nos esperaba. Los de Rochester abrían su show con ‘Eta kariane’, de su álbum Dead Star. Así se fueron sucediendo ‘Silverfish‘, ‘Hebetation‘, ‘Kerosene‘, ‘Sun shivers‘, ‘Centurion Loam‘ y ‘Cerberus‘, en una actuación que arrancó un poco fría, pero que según se sucedían las canciones, vio a la banda poner su maquinaria rítmica a pleno rendimiento. Sus hipnóticos ritmos, su psicodelia y las pinceladas shoegaze con toques de metal en línea TOOl, conquistaron a los presentes, erigiéndose como una de las bandas más destacadas y aclamadas de todo el fin de semana. KING BUFFALO juegan en otra liga, y en Sonicblast Fest, lo dejaron meridianamente claro.

 El listón estaba muy alto y MEADBODIES servían de transición para W.I.T.C.H. (We Intend To Cause Havoc) La legendaria de Zambia era otra de las marcadas en mi agenda. La banda se presentaba sin la presencia de su septuagenario cantante y líder Emanyeo «Jagari» Chanda. Los problemas con la tramitación de su visado le habían impedido estar presente. A pesar de ello él insistió en volar el mismo día del festival para actuar, pero finalmente no fue posible. Su teclista Patrick Mwondela cogía los mandos de las voces, pero su magia afro-rock quedó algo deslucida para lo que yo esperaba. En cualquier caso fue emocionante poder ver en vivo a una banda que sorprendió a mediados de los 70’s con sus psicodélicos ritmos afro-rock.  

NEBULA repetía presencia, y como en su anterior visita, el trio ofrecía una notable actuación. Sonando bastante contundentes, sus hordas de fuzz y sus guiños al proto-garage de vocación punk, conquistaban nuevamente a un público entregado. Llegaba una de las bandas más esperadas del cartel, las leyendas del desierto BRANT BJORK y NICK OLIVERI, junto al batería Ryan Gut, con su nuevo proyecto STÖNER. Otra banda que había tenido la oportunidad de ver en Kristonfest y en Desertfest Berlín, con actuaciones contrapuestas. Aquí pesó más el nombre que la calidad, con una actuación lineal, e incluso algo monótona. Los californianos fueron una pequeña decepción para muchos de los presentes, algo que solventaron con su habitual tema de KYUSS al final de su actuación, algo que enardecía a sus seguidores. Pareciera que ya no sienten sus actuaciones como al principio de su larga gira, resultando algo insulsos y con poco gancho.

Antes del otro plato fuerte de la jornada, TOXIC SHOCK repetían actuación en el segundo escenario, dejando claro que son una banda con un espíritu punk muy enraizado, los belgas volvieron a crear el caos. Llegaba la hora de otra banda muy esperada. SLIFT, han crecido exponencialmente como banda de un tiempo a esta parte, y donde actúan, arrasan, y Sonicblast no iba a ser una excepción. Su psicodelia frenética y electrizante, unida a sus habituales ambientaciones lumínicas y caleidoscópicas, aturdían a los presentes elevándonos a un éxtasis embriagador. Endiabladamente rápidos en la ejecución de sus canciones, salvajes, y con un espíritu HAWKWIND que pocos saben ejecutar como ellos. Con una actuación vibrante atacaban las neuronas de la audiencia, haciendo que éstas, se pusieran a toda velocidad en su particular agujero negro sonoro, hasta dejarnos exhaustos. Sobresalientes una vez más.  

La noche estaba bien entrada y solo pude disfrutar un par de canciones de TRAVO, así daba por concluida una jornada intensa y que nos había deparado grandes emociones.


Día 2: VIERNES

El día comenzaba en el escenario de la carpa con dos bandas llenas de vitalidad, lo necesario para ir calentando motores para otra larga jornada. ROSY FINCH descargaban toda su fuerza con golpes sludge y una fuerte inspiración 90’s, para ofrecer un show ardiente, solo empañado con algún problema técnico que resto algo de brillo a una actuación notable. Su propuesta conectaba con los más madrugadores, que desafiaban el calor de las primeras horas de la tarde. Consiguieron que el público cayera rendido a sus pies a pesar de que no era la mejor forma de presentarse en el festival, seguramente merecían un espacio de mayor protagonismo.

Mientras, el trio alemán 24/DIVA HEAVEN, conseguían sorprender al personal con su desparpajo. Ellas son la fiesta, y donde tocan, logran ponerlo todo patas arriba con sus divertidos shows. Ya en el segundo escenario, LUNAVIEJA, con una puesta en escena fantástica, sorprendían con sus máscaras, disfraces y rituales, hasta convertirse en una grata sorpresa para muchos, en los que me incluyo. Puestas en escena así, siempre son de agradecer y ese halo místico y fantástico, consiguió la aprobación de los que se acercaron a ver su show.

En el escenario principal, THE MACHINE, en su tercera visita al festival, dejaban un buen sabor de boca con una actuación que comenzó algo dubitativa pero que según avanzaba mejoró.

GREEN LUNG les tomaban el testigo en el segundo escenario para mostrar su buen hacer en los sonidos proto-metal de los 70’s. A priori era una de las bandas que tenía marcadas en mi agenda, ya que nunca los había visto en vivo, y a pesar de ofrecer una gran actuación, me dejaron algo decepcionado (mis expectativas estaban muy altas con ellos). Sentí como que en directo se convertían en una banda más de hard & heavy, cuando en disco, sus canciones ofrecen muchos más matices. Esto no quiere decir que no consiguieran un puesto destacado en una jornada, que todavía nos reservaba alguna sorpresa.

Era el momento de que los también británicos PIGSX7 revolucionaran el recinto con su fuerza. Los pogos y mosh se sucedían hasta el punto de que su cantante no se pudo resistir y se bajó con el público para surfear cantando sobre las cabezas de una multitud enardecida. Ellos son una banda ecléctica, o los amas o los odias, y en Sonicblast sucedieron ambas cosas. Si en el warm-up EL PERRO ya dejaron muestras de su calidad, en su actuación en el segundo escenario, incluso se superaron. Esa fusión de elementos Hendrix, con ritmo más propios de SANTANA, y el torrente de wah wah y percusión, lograron encandilar a una audiencia que cada vez era más numerosa a esas horas de la tarde. Sin duda, la confirmación de que su álbum debut no era obra de la casualidad, porque el quinteto tiene talento para ofrecer una gran fiesta de sonidos y ritmos coloristas. De los más destacados de la jornada.

Otra de las sorpresas de la tarde, fueron FRANKIE AND THE WITCH FINGERS, una banda casi desconocida para mí y que me impactó con su puesta en escena. Psicodelia, garage, pero con la suficiente fuerza como para enamorar a algunos de los más ortodoxos fieles del Stoner. Supieron cambiar el ritmo por la pesadez en el momento justo, algo, con lo que consiguieron un brillante, equilibrado y sorprendente show. Otros que repetían eran CONAN, una banda que se escapa de mis gustos, pero con la que sus incondicionales disfrutaron. El escenario principal se iluminaba de azul para recibir a unos WITCH con Mario Rubalcaba en los tambores. El batería de EARTHLESS suplía a J Macis en la gira europea con total solvencia. A WITCH también los había visto el fin de semana anterior, y su actuación me había dejado un poco decepcionado. Aquí comenzaron un poco lineales y sin chispa, pero según avanzaba su show, fueron a más. WITCH son una banda que he visto tres veces en directo, y con la que siempre he esperado más de lo que finalmente me han ofrecido. Aun así, tras un comienzo algo monótono, su actuación fue de menos a más, para brillar en su parte final. Son unos magníficos músicos, pero considero que les falta un punto de no sé muy bien que, para terminar de explotar y convencerme en directo, como lo hacen en disco. Era el momento de otra banda esperada. MOURA se han erigido como una de las bandas españolas más cambiantes y apetecibles, y el Sonicblast era el lugar perfecto para reivindicarse. Estos druidas del siglo XXI volvieron a ofrecer una magnífica actuación con la versatilidad de estilos que manejan, y todos brillantemente. Fueron una banda que maravillaron y dejaron indiferente a partes iguales. Hay que entender que el gusto mayoritario del público está algo alejado de su propuesta sonora, pero, de todas formas, se marcaron una actuación realmente mágica, que se vio ligeramente empañada en su conclusión, ya que tuvieron que cortar la misma al haberse excedido del horario, ya que las estrellas del festival tenían que comenzar su actuación a las 12:00 de la noche.

Con un recinto abarrotado ELECTRIC WIZARD salían a un escenario presidido por el rojo como suele ser habitual en sus conciertos. Sus pesados y densos sonidos ocultistas, conectaban con un público que mayoritariamente les añoraba. El cuarteto comandado por Jan Orberg y custodiado por Liz Buckingham, el ex-bajista de Hawkwind Haz Wheaton, y Simon Poole a la batería, les dieron a sus acólitos, la pócima mágica que todos esperaban. Golpes de pesado y denso rock ocultista, adornado con proyecciones psicotrópicas para confirmar porque eran la banda que se había llevado un pellizco importante del presupuesto del festival (cuando conocí la cifra que habían cobrado por su presencia en el festival, realmente me asusté). Con ellos, tanto la organización como la mayoría de los habituales del festival se habían redimido, ya que la banda dio lo que se esperaba de ellos, corroborando por qué eran los cabezas del cartel del festival.

No era fácil salir al escenario después de que las leyendas hubieran terminado su actuación, pero unos irreverentes KALEIDOBOLT lo hicieron sin ningún tipo de complejo. Ya solo el mono negro que lucía su bajista Marco, con la silueta de un esqueleto, dejaba claro que no son nada retraídos. Venía de verlos en dos ocasiones en los últimos meses, y tenía claro cuál iba a ser el camino que tomaría su actuación. La mezcla de sonidos proto-metal 70’s con los embriagadores momentos de psicodelia en pura vena Hawkwind, conquistaban a un público mas escaso a esas horas de la noche. Los que resistieron a la fatiga, lo celebraron sin duda. Con ellos, concluía para mí una jornada intensa, que nos había deparado grandes momentos.


Día 3: SÁBADO

El festival llegaba a su último día, y a pesar de los grandes momentos vividos en los días previos, la jornada nos iba a deparar grandes sorpresas. El cansancio acumulado se notaba en la falta de público a primeras horas de la jornada. El trio berlinés SAMAVAYO actuaba ante una audiencia escasa, pero aun así, dejaban un magnífico sabor de boca entre los más madrugadores, cerrando los conciertos en la carpa. Sin demora, el escenario principal recibía a THE BLACK WIZARDS, otra de las bandas que había visto en un par de ocasiones en los últimos meses. En formato trio, con Jose Roberto al bajo, Helena a la batería y Joana a la guitarra, desplegaban todas sus artes en el blues de inspiración west-coast, enriquecido con momentos de mayor intensidad. Los portugueses son una banda que sigue creciendo y que son garantía de calidad, como así lo corroboraron una vez más en su tercera visita al festival.

La ausencia del cartel de los noruegos MYTHIC SUNSHIP a última hora por problemas de salud, me brindaba la oportunidad de ver a DEATCHANT, una banda que había actuado la jornada anterior a altas horas de la noche, y que repetía en horario de tarde. Había escuchado muchas alabanzas a su actuación, pero no conseguí conectar con su apuesta de heavy-metal algo trasnochado (soy consciente que me lloverán críticas por esto), pero me parecieron una banda corriente, que realizaron una actuación enérgica, pero sin mucho más. Tras ellos, los británicos PSYCHLONA tomaban el escenario principal para dar un show correcto, pero algo falto de chispa, siendo demasiado planos en su sonido desértico.

Ya con el recinto mucho más nutrido de público, el dúo gallego BALA, ponía la chispa que les había faltado a los británicos. Ardientes, desenfadas y con mucha garra, BALA se metieron al público en el bolsillo con su aguerrido sonido alternativo. La jornada había tomado un camino ascendente, y llegaba el gran momento de todo el fin de semana. Ver a unos tipos con túnicas de llamativos colores y turbantes puede resultar algo pintoresco, pero cuando el sonido de la guitarra chirría como si del mismísimo Hendrix se tratara, y los ritmos tribales del desierto se expanden sobre los presentes, ‘LA MAGIA’ se produce. Era estremecedor ver como todo el auditorio al unísono, bailaba y cantaba mientras sus caras dibujaban amplias sonrisas. MDOU MOCTAR no es una banda acostumbrada a este tipo de festivales, pero en Sonicblast supieron entender como meterse al público en el bolsillo. Si en disco pueden parecer algo difíciles de digerir, en su actuación, optaron por imprimir la pesadez sin renunciar a su esencia. Su psicodelia exótica impregnaba de felicidad los corazones de todo el personal, llevándose la mayor ovación de todo el festival. Todavía me estremezco cada vez que recuerdo esos momentos en los que miles de almas disfrutaban y se divertían con un músico talentoso y entrañable que supo conectar con un auditorio que, a priori, no era el suyo. Con una actuación sobresaliente, MDOU MOCTAR conquistaba Sonicblast Fest con un concierto, que, para muchos, entre los que me incluyo, fue lo mejor de todo el fin de semana.

Después de una actuación así, las ganas de fiesta seguían y el chute de dopamina que había inyectado el nigeriano en los presentes, tuvo su continuidad con otra banda veterana en el festival. ATOMIC BITCHWAX estuvieron a la altura, con una actuación notable que hizo las delicias de sus incondicionales, demostrando que están en plena forma. Pero el festival no daba tregua, y llegaba la hora de PENTAGRAM, otra de las bandas más deseadas. La reputación de su cantante y líder BOBBY LIEBENG siempre es un punto de preocupación, pero en su segunda visita a Sonicblast, volvieron a ejecutar un concierto notable, en el que Bobby exprimía sus artes, ataviado con camisa de seda blanca y pantalones negros de campana, como la estrella del rock que es (o más bien que fue). En su repertorio algunos de sus clásicos hicieron las delicias del público entregado. Pero Bobby, siguiendo todo un personaje, y según me cuentan, después de su actuación visitó la zona de la acampada en busca de droga. Hay cosas que con el tiempo, no cambian.

Con el altísimo nivel de actuaciones de la jornada, los griegos 1000 MODS, no se quedaron atrás, ofreciendo uno de los mejores conciertos que los he visto en mi vida, sino el mejor. Impecables haciendo lo que hacen, fueron aupados por las hordas de seguidores stoners que tiene por estos lares. Uno de los destacados de la jornada. Mucha adrenalina esparcida por el recinto del festival lleno de gente, cuando llegaba la hora de la mística hipnótica de MY SLEEPING KARMA. Una banda entrañable y muy querida, que jamás desentona, y que cada una de sus actuaciones son impecables. Así, poniendo la pausa con su combinación de psicodelia trascendental y post-rock, pusieron la nota mística. Pero esto no quiere decir que no ofrecieran también su pesadez, que la tienen, y la usan siempre en el momento preciso. Solo era necesario ver la complicidad de sus miembros con gestos sonrisas y abrazos, para descubrir que se lo estaban pasando bien. Y cuando unos músicos disfrutan con lo que hacen, transmiten a su público todas esas buenas vibraciones, algo, que nuevamente, volvió a suceder.

Pero la fiesta no acababa y si hay una banda para que todo se vuelva caótico, esos son ORANGE GOBLIN. Como he repetido numerosas veces, nunca me pondré un disco en casa de ORANGE GOBLIN, pero me parecen una banda fundamental en cualquier festival. Ellos son garantía de fiesta, de pogos de mosh, y un torrente de trabajo para el personal de seguridad cercano al escenario. Un personal que cumplió con su misión de manera impecable, recibiendo en el foso a los múltiples ‘surferos’ que llegaban durante la actuación de los británicos, siendo correctos en su misión de repartir heavy metal. Ya solo quedaba ver a los grasientos WEEDEATER, otra banda con la que no consigo conectar, pero que tiene a múltiples fieles. Con su sucio sonido de alcantarilla, el sludge más hediondo, se apoderaba del cierre del Sonicblast. Con su cantante Dave «Dixie» Collins dando cuenta de una botella de bourbon, deambulando sobre el escenario, poniendo muecas, haciendo obscenidades, y golpeando con el sonido aterrador de su bajo. Sus incondicionales disfrutarían con su show, yo no conseguí conectar.

Aquí terminaba mi periplo en el festival con la satisfacción de haber vivido, la que a buen seguro ha sido la mejor edición del festival en su décimo aniversario, ya que todos los malos augurios quedaron disipados con el buen ambiente siempre presente, y con unas bandas que estuvieron a un altísimo nivel. ¿Se puede pedir más?, SI, que los próximos doce meses pasen rápido y llegué ya la 11º edición del que posiblemente sea el mejor festival de Europa. Un festival que sigue siendo un punto de encuentro de muchos fieles de la escena que van allí como el que va a su casa, porque Sonicblast es nuestra casa. No quisiera terminar sin agradecer a los organizadores Ricardo y Telma su magnífica hospitalidad, así como a todos los que se acercaron a mí para mostrarme todo su reconocimiento, cariño y afecto, algo que agradezco enormemente. GRACIAS A TODOS, ¡Nos vemos en 2023!.

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Reseña: MY SLEEPING KARMA.- ‘Atma’

Puede que para algunos MY SLEEPING KARMA sean una banda psicodélica, otros se fijarán mas en su faceta stoner, pero para muchos será un descubrimiento comprobar cómo se desenvuelven en territorios post-rock. Aquí en ‘ATMA,’ la banda brilla con luz propia, haciéndose acreedora de poseer una estrella en la galaxia del post-rock contemporáneo. EL séptimo álbum de los alemanes llega tras un silencio de siete años, en los que los miembros de la banda atravesaron momentos difíciles, pero este nuevo álbum ha servido de liberación. Estamos ante el álbum más personal y sentimental de la banda, como nos explicaban meses atrás en la presentación que hicieron de ‘ATMA’ en Desertfest-Berlín. Allí, y a pesar de mi poco dominio del inglés, pude comprobar cómo nos explicaban cada canción, un acto emotivo como lo es este nuevo álbum. Palabras que reflejaban que estamos ante un álbum nacido de las entrañas de sus miembros, un álbum que refleja el abismo en el que estuvieron y a la vez el efecto liberador. Con los sentimientos a flor de piel, cada canción contiene bellos pasajes y múltiples alicientes, pero todas ellas forman un conjunto. Lleno de texturas y matices, sus canciones consiguen atrapar al oyente en un sueño del que jamás querrá despertar. Un efecto balsámico que la banda enriquece con unos ritmos dinámicos e hipnóticos, entre monumentales pasajes instrumentales, a los que incrustan sus habituales golpes de pesadez. Porque si, ‘ATMA’ contiene todos los elementos para que, una vez acabada su escucha, vuelvas a darle al play una y otra vez. No sé si ‘ATMA’ es el mejor álbum de MY SLEEPING KARMA, pero lo que si tengo claro, es que es su álbum más personal, un álbum que habita en una oscuridad infinita, que refleja desesperación y tristeza, pero que impulsa furiosamente al cuarteto a la vida. Un álbum que nace desde lo más profundo de sus sentimientos, unos sentimientos puestos a prueba por las circunstancias de la vida, y que hacen que la banda resurja como el Ave Fénix con más fuerza que nunca. Hay pocas bandas que sean tan queridas en la escena como ellos; cada uno de sus conciertos es una liturgia en la que su música entra en los corazones de un público que los ama, y que sabe que son una banda honesta; con ello la magia surge, y la conexión banda-público adquiere su mejor versión.  Este registro catártico, no solo captura el espíritu de la tormentosa época que estamos viviendo en los últimos años, sino que deja un poco de luz para la esperanza, el amor, la belleza y la fuerza, en medio de todas las feas facetas de nuestras vidas vulnerables. ‘ATMA’ describe el yo (absoluto), la esencia indestructible y eterna del espíritu, y a menudo se traduce como el «alma». La enfermedad, la muerte y el miedo existencial habían llevado a la banda a un punto en la música y la vida en el que estaban cerca de separarse. Pero su voluntad de sobrevivir se grabó en ‘ATMA’ , un disco que la banda ni siquiera estaba seguro de que vería la luz cuando comenzaron a trabajar en él en 2017, y si lo hiciera, nunca habría sido para las ventas de la industria, fama o éxito. ‘ATMA’ cuenta la historia de sus vidas, procesando el trauma de las tragedias personales, el dolor más profundo y el miedo de cuatro mejores amigos, que han estado pasando por sus días más oscuros desde la existencia de su banda. 20 años después de su nacimiento como banda, MY SLEEPING KARMA están ahora más unidos que nunca, y eso es algo de agradecer, porque bandas así, deberían existir por los siglos de los siglos.

MY SLEEPING KARMA son: Matte (bajo),  Seppi  (guitarra), Steffen (batería) Norman (Soundboard).

‘Maya Shakti’ abre el álbum con el característico e hipnótico sonido habitual de la banda. Bajo un cierto tono de melancolía, los acordes se suceden describiendo un entorno onírico en el que expandir nuestra mente. Los riffs pesados no tardan demasiado en aparecer, siempre ejecutados con mesura. Manteniendo eso halo místico tan particular de la banda, el tema conjuga embestidas de pesadez Stoner con su psicodelia ensoñadora. Gravitando en lejanas galaxias el corte parece llevarnos a un nuevo mundo. Un espacio sensorial con un efecto balsámico para el oyente que acaba por sucumbir a desarrollos más propios del post-rock. El flujo constante de su hace que la canción nos lleve en volandas al espacio que la banda quiere. Esta, es la mejor forma de trasmitir todos los sentimientos ocultos en sus maravillosos surcos. Un peregrinar que pasa por numerosos momentos de calma, pero sin denostar la pesadez y la fuerza de sus poderosos riffs. Atravesada esa barrera sensorial todo sucede con una mayor intensidad dentro de ese espacio etéreo e ingravitatorio.

Manteniendo el magnetismo en cada acorde, ‘Prema’ fluye sin prisas como un manantial que poco a poco va esparciendo bellas melodías dotadas de un misticismo casi devocional. Abarcando un amplio espectro sonoro, el tema crea un espacio ambiental en el que el post-rock de majestuosas texturas habita entre ritmos que se acelerar y momentos de una mayor contundencia. Su melodía consigue rápidamente atrapar al oyente y sumirlo en un gratificante trance. Una vez aquí, los sonido graves y pesados se apoderan por momentos de la canción, dotándola de una fuerza que contrasta con los suaves pasajes de tonos espaciales. Otra bella canción no exenta de pesadez.

‘Mukti’ es la expresión del significado de la propia palabra. ‘Muti’ significa liberación, dejar ir, experimentar la paz más elevada. Así el propio Steffan, batería de la banda comenta: ‘En momentos en que la mayoría de las noticias parecen ser negativas, todos pueden decidir dónde centrar la atención. Una ley universal dice que la energía siempre sigue a la atención. Dirigiendo nuestra atención hacia cosas positivas, podemos quita la energía de lo negativo. Esta es la forma en que cada individuo puede hacer una pequeña contribución a la curación.’. Con esta premisa solo queda disfrutar de las reconfortantes y liberadoras melodías que contienen unos surcos llenos de belleza. En ese espacio de relajación, MY SLEEPING KARMA crean un corte en el que la belleza se conjuga con un espíritu que explora lejanas galaxias, siempre sin perder su tono místico ye incluso trascendental. Pero sus notas sirven para la introspección, es de esas canciones que puedes sentir en profundidad dejando que cada acorde te empape de la magia que contiene su música, o puedes dejar que el tema fluya libremente, nunca te molestará en su travesía. Aquí los sintetizadores juegan un papel más protagonista, siempre en conjunción con sus dinámicos ritmos y bellos momentos de guitarra.

Naciendo de una estructura atmosférica en la que el post-rock brilla con luz propia, ‘Avatara’ es una salida a luz. El significado del nombre de la canción es el descenso de seres sobrenaturales a la tierra con sus formas cambiadas. Así, el tema rezuma espiritualidad y una cierta liberación. Su sonido expansivo hace que nuevamente caigamos en un trance sensorial. Un espacio en el que el relato de los alemanes va cambiando sus formas y su sonido. Hipnótico y un carácter netamente atmosférico, consigue transmite al oyente un relato espiritual llena de sentimiento. Rebosante de magnetismo, la guitarra de Sepp, nos lleva en volandas a un mundo mágico, un espacio que se cubre de una monumentalidad grandilocuente, pero a su vez produciendo un efecto balsámico para el oyente. Los sintetizadores creando la atmósfera y todo el hipnotismo de la banda reflejado en la canción.

‘Pralaya’ continúa con esa exploración de insondables espacios en los que la mente pude expandirse en la inmensidad del cosmos. Un mundo paralelo que conjuga la fuerza con la delicadeza. Estratificado un sonido pesado con la delicadeza de unos acordes que se sumergen en un entorno post-rock, el corte avanza con la mirada al frente encontrándose tortuosos pasajes que acaban dejando paso a la calma. Alternando un rito cadente y cautivador con arrebatos de intensidad, el corte fluye con dinamismo con aires exóticos rebosantes de misticismo. 6. Ananda

Cerrando el álbum, ‘Ananda’ nace de la mas absoluta calma. Delicados y hermosos acordes nos van sumiendo en otro gratificante sueño del que jamás querríamos despertar. Belleza superlativa y una sensación de que la música de esta sirviendo de terapia. De alguna forma sus bellos pasajes instrumentales hacen que tu mente se eleve a un espacio celestial en el que nada malo puedo suceder. Incisivos pasajes post-rock, vuelven a convivir con ese tono psicodélico impregnado en misticismo hipnótico. Un tema que contiene todos los elementos que definen a la banda. Los juegos de subir y bajar la intensidad es algo en lo que los alemanes son maestros, pero aquí, alcanzan una nueva dimensión. Suaves pasajes nos sumen en otro gratificante sueño hasta llevarnos a un estado de placidez mental. Su efecto balsámico debiera de usarse en algunos centros de terapia. Es difícil descubrir con palabras el universo en el que vive esa fantástica canción, por lo creo que mis palabras aquí, sobran. Disfruta y déjate llevar por esta maravilla sonora.

MY SLEEPING KARMA – OFFICIAL

Napalm Records 

SOL Records

Reseña: CACHEMIRA.-‘Ambos mundos’

Tras el anuncio de la vuelta a la actividad CACHEMIRA, con la incorporación de la ex- Mothercrow, Claudia al bajo y voz, mi curiosidad por conocer como se acoplaba a la banda era máxima. El verano pasado tuve la oportunidad de ver a la banda en unos de los primeros conciertos que dieron con esta nueva formación en el festival francés Volcano Sessions, y quien me iba a decir entonces que una de mis fotos iba a ser la portada de ‘AMBOS MUNDOS’ (gracias, chicos). En aquel concierto las canciones todavía estaban en proceso ser arregladas, pero ahora que por fin ven la luz, se muestran esplendorosas. Porque ‘AMBOS MUNDOS’ es un álbum salvaje, ardiente y lleno de energía. Una energía que bebe del rock ácido de finales de los 60’s y que se refleja en ocho canciones superlativas de rock crudo y primitivo, envueltas en una inigualable atmósfera vintage. Sustentadas básicamente en el blues y en la psicodelia Hendrixiana, el aporte tanto a la voz como al bajo de Claudia, es fundamental, y a la postre, acaba enriqueciendo el sonido que vio nacer a CACHEMIRA dándole un plus de calidad. De todos es conocida la destreza de Gastón a las seis cuerdas, o la de Alex a las baquetas, pero ese torrente vocal es algo novedoso y sumamente gratificante. Canciones de alto octanaje que crean una bacanal psicotrópica con momentos en los que a base de blues desgarrador, atrapan al oyente. Ritmos coloristas y contagiosos, estribillos pegadizos, solos asesinos, ‘AMBOS MUNDOS’ es todo un catálogo de sonidos de los 70’s en su mejor versión. Cualquiera podría pensar que estamos ante una banda retro más, pero no, estos chicos nacieron en una década equivocada, pero sus genes musicales siguen viviendo el pasado, un pasado glorioso que se reactualiza con álbumes como este. Decir que ‘AMBOS MUNDOS’ estará entre los mejores discos del año, no es ninguna quimera, ya que la solidez y calidad de sus canciones, así como la versatilidad que cada una de ellas nos ofrece, lo hará merecedor de tal honor. Se admiten apuestas…. Como tantos otros álbumes publicados ultimamente, es un atractivo regalo que la pandemia nos ha traído, un periodo que dentro de unos años, recordaremos como sumamente productivo. Si te gustan JIMI HENDRIX, JANIS JOPLIN o bandas contemporáneas como BLUES PILLS o RADIO MOSCOW, ‘AMBOS MUNDOS’ es tu álbum. Una gratificante orgía sonora llena de ritmos trepidantes, momentos vocales conmovedores, acidez corrosiva, y las dosis justas de pesadez. Todo un torrente sonoro que se precipita llevando las aguas del rock más salvaje a través de meandros en los que la banda deja reposar su vigor para ofrecernos pasajes ácidos de psicodelia, de soul, de blues, bajo un cielo vintage. CACHEMIRA están de vuelta, y llegan en plena forma, con las alforjas cargadas de Rock en estado puro, sin aditivos. Ponte los pantalones campana, las flores en pelo y disfruta de esta fiesta vintage.

‘AMBOS MUNDOS’ está disponible vía Heavy Psych Sounds.

CACHEMIRA son:
Claudia González Diaz – bajo y voces
Gastón Lainé – guitarra y coros
Alejandro Carmona Blanco – batería y percusión

En ‘AMBOS MUNDOS’ han colaborado Alexandre Sánchez Miralles (Saturna) – Guitarra en los tracks 1,3, Camille Goellaen (Moundrag) Órgano, Colin Goellaen (Moundrag) Congas en el track 1 y LG Valeta (77 ́) – Guitarra española en el track 8

El álbum fue grabado y mezclado por Baptiste Gautier Lorenzo durante la primavera de 2021 en las afueras de Rennes, masterización de Claudio »Pisi» Gruer en Pisistudio y cuenta con una obra de arte de Matt Wilkins (Matt Sabbath) sobre una fotografía de Denpafuzz.

‘Don’t Look Back (To The Fire)’ nos introduce en el álbum a golpe de wah wah y el poder del acompañamiento del órgano vintage. Ecos del pasado y una vibración flower-power se apodera del tema inmediatamente. La voz de Claudia aporta un amplio arco iris a la canción. Una dualidad entre la dulzura y la garra, que hace que la canción oscile en su intensidad. Desprendiendo un inequívoco aroma a 70’s el tema ondula entre variopintos ritmos siempre con un único propósito. Blues, psicodelia y rudos riffs de puro hard-rock se unen a esta fiesta colorista llena de fuerza.

Los sonidos retro persisten en ‘Keep an Eye On Me’. Aquí el blues y soul parecen hacerse un hueco buscando el protagonismo de otra canción llena de fuerza. Impulsado por los fuertes tambores la canción deja aflorar solos asesinos y una robustez a prueba de bombas. Su ritmo contagioso y vertiginoso contrasta con esas melodías vocales que optan por una aparente pausa. El tema evoluciona hasta sumirnos en una bacanal diabólica de sonidos vintage, enriquecidos con pinceladas de ese órgano retro.

Los chicos de CACHEMIRA tienen devoción por los sonidos vintage nacidos a finales de los años 60’s en la soleada California, y eso queda patente en canciones como ‘Future’s sight’. La guitarra evocando a Hendrix en una pleitesía permanente, los ritmos coloristas que invitan al baile y la voz y potencia que Claudia aporta a la banda quedan una vez más patentes en esta canción. Pinceladas blues y un sonido ácido que penetra en las terminaciones sensoriales del oyente son armas suficientes para caer rendido a sus pies. Si a eso unes unos estribillos y coros sugerentes, así como esas pinceladas que aporta el órgano, la bacanal sónica está servida.

La desgarradora ‘Dirty roads’ nos insufla energía suficiente para bailar hasta el amanecer. La cadencia rítmica y sus tonos soul, blues y funk, son elementos suficientes para caer rendido a sus pies. Si vas a organizar una fiesta retro, aquí tienes la banda sonora perfecta, JANIS, HENDRIX y un espíritu indomable, son suficientes argumentos para el éxito. Una canción pegadiza que una vez que la escuches, no podrán sacártela de tu cabeza. Como guinda, el tema contiene algún destacable pasaje psicodélico.

 Con un título como ‘Mujer Vudú’ y tratándose de CACHEMIRA, el contenido de sus surcos parece evidente. Saca la bolsa de sustancias psicotrópicas y déjate llevar por esos pesados y contagiosos ritmos. Blues ácido cantado en español con la suficiente temperatura como para dejarte exhausto. Si al principio hablaba del aporte de Claudia a la banda, aquí queda patente este. Una voz poderosa voz y un bajo tremendo, dan solidez al clásico sonido ácido que vio nacer a los barceloneses. Un torbellino aturdidor que acaba convirtiéndose en otra auténtica orgía sónica llena de fuerza y garra.

‘Get Out (Date la Vuelta)’ nos arrolla con toda fuerza indómita.Ejecutada a un ritmo vertiginoso, el tema nos vence a las primeras de cambio. Blues desgarrado, hard-rock y psicodelia lisérgica son los ingredientes que se agitan en esta coctelera perturbadora. Su sonido ortodoxo de tintes retro, no es obstáculo para este torrente sonoro serpentee en mil meandros entre solos asesinos y tambores atronadores. Nuevamente creando la atmósfera vintage, las pinceladas del órgano parecen apaciguar la vibrante energía contenida en cada nota. Otro tema salvaje.

De nuevo la pleitesía a Hendrix está servida en ‘Coast to coast’, otra canción vibrante que contagia su ritmo haciendo que sea imposible permanecer en reposo. En esta ocasión, por la vía rápida, la banda liquida el corte en poco mas de dos minutos. Directos a la yugular.

Con el tema de cierre y que da nombre al álbum, rompen la dinámica de canciones cortas. ‘Ambos Mundos’ es la vía de escape de CACHEMIRA para dejar aflorar su creatividad sin ponerse ningún límite. Casi con una estructura de jam, los instrumentos juegan sus propias bazas independientes los unos de los otros. Heavy-psych en estado puro bajo ritmos tribales y fuertes dosis de psicotrópicos crean esta especie de suite en la que los repetitivos estribillos aportan un tono trascendental e incluso con una inclinación progresiva. Sorprendiendo al oyente con acordes de guitarra española y un cierto tono andaluz, la banda rompe las barreras para enriquecer su sonido clásico.  Estas vibraciones arrastran los coros a un entorno casi flamenco antes de la explosión psicodélica que sustenta el corte. Una canción diferente que a buen seguro pillará desprevenido a mas de un uno por el camino que toma su sonido.

·CACHEMIRA·

HEAVY PSYCH SOUNDS

Reseña: BIRTH.- ‘Born’

CAMEL, KING CRIMSON, YES, PINK PLOYD, RENAISSANCE, ATOMIC ROOSTER, VAN DER GRAAF GENERATOR, BARCLEY JAMES HARVEST y tantos otros, son nombres sagrados de la escena de los 70’s que te vendrán a la cabeza cuando escuches ‘BORN’, el primer álbum de los californianos BIRTH. Ya os avisaba hace unos meses cuando publicaron su primer single, que algo superlativo estaba por llegar, y ahora, ya está aquí. Mis vaticinios parece que se han cumplido, con un álbum digno de ser enmarcado como uno de los mejores trabajos progresivos de vocación retro. Si la escena psicodélica californiana se ha caracterizado por su versatilidad y creatividad, estos veteranos de la misma y miembros de bandas como ASTRA, PSICOMAGIA, RADIO MOSCOW, JOY, MONARCH…. deciden tomar la senda progresiva sin ningún tipo de rubor, para invitarnos a un viaje a las entrañas del hard-progresivo de los 70’s. ‘BORN’ es un álbum que bien podría haberse creado en mitad de esa década prodigiosa, pero su sonido vintage, va mas allá y contiene brillantes momentos psicodélicos también con arreglos netamente contemporáneos. A veces los árboles no nos dejan ver el bosque y en otras ocasiones, el bosque, nos impide ver los árboles por si mismos. Aquí estos talentosos músicos parecen rendir su particular tributo a esas vibraciones que coquetean con el clasicismo, con el jazz, pero que mantienen ese espíritu rockero. Sustentadas en el sonido del órgano hammond, mellotrón y sintetizadores, las canciones encuentran un espacio para vibrantes solos de guitarra, pero también para un mar de melodías de ensueño con las que consiguen un efecto balsámico para el oyente. La estructura del álbum parece disponerse en los partes, una primera en la que se cuidan más los detalles melódicos, y una segunda, en la que las canciones se tornan más experimentales e incluso oscuras. ‘BORN’ está llamado a ocupar los lugares de honor en las lista de final de año, porque la calidad de surcos está a prueba de toda duda. Si todavía no los conoces, dale al play, no te arrepentirás. Como siempre digo cuando hablo de una banda nueva, deja que tu mente se abra y sal de la zona de confort, porque en ‘BORN’ vas a encontrar otra estancia tan agradable y confortable como la que te proporcionan tus bandas de siempre. Arriesga y escucha, este álbum lo merece.

BIRTH: Conor Riley (voces, sintetizador, piano eléctrico, guitarra acústica, órgano, guitarra), Brian Ellis (guitarra, piano eléctrico y percusión), Trevor Mast (bajo), Paul Marrone (batería).

‘BORN’ está disponible vía Bad Omen Records.

‘Born’ se sustenta en fuertes desarrollos hard-prog con un notable protagonismo del órgano vintage de Conor Riley. Con un aura sinfónica envolviendo la atmósfera, la canción evoca momentos de mediados de los 70’s, donde los grandes dinosaurios de rock progresivo reinaban. Con una vibración mas propia de Camel o incluso con momentos Atomic Rooster, la guitarra, con sus bellos pasajes empíricos, nos saca de las fauces de los sonidos progresivos para a portar un tono más psicodélico. El resultado es esperanzador.

Con un fantástico uso de las melodías, ‘Descending us’ mantiene ese espíritu melancólico entre una dualidad de guitarra y órgano perfectamente tejida. Mientras, los implacables tambores impulsan el corte en sus momentos más intensos. Pero si algo tiene ‘Descending’ es una voz cálida, susurrante y completamente hechizante que nos sume por momentos en la melancolía. Pero BIRTH se las ingenia para sacarnos de ahí con un arrebato de fuerza más propio de Deep Purple. Una conjunción psico-progresiva que atrapa fácilmente al oyente en una montaña rusa de emociones. Bellos pasajes instrumentales completan este hermoso tema que bien podría definir el espíritu del álbum. Ardiente y balsámico a la vez, el corte guarda un equilibrio que lo eleva al olimpo psico-progresivo contemporáneo.

Erigiéndose en la canción más larga del álbum, ‘For yesterday’, con sus cerca de diez minutos, crea un espacio de relajación con hermosos pasajes de guitarra y unas voces conmovedoras. Una vibración floydiana, y bellos momentos más propios de Camel (el tono general del álbum me evoca a estos últimos) se complementan con aterciopeladas voces y un flujo que se eleva hacia ese entorno vintage en el que habita la totalidad del álbum. Sería fácil de ubicar esto como una canción creada hace cincuenta años y no en pleno siglo XXI. De ahí su gran atractivo, música con arreglos contemporáneos, pero firmemente enraizada en la década dorada del rock. Una calma gratificante que consigue un efecto balsámico sobre el oyente, pero que, en sus entrañas, contiene una complejidad al alcance de pocos. Una canción llena de épica que prefiere centrarse en los momentos de pausa, sin que ello signifique que no contenga algún golpe de fuerza entre sus delicadas y maravillosas armonías. El tema es el eje central de un álbum superlativo que esconde brillantes momentos rebosantes de belleza.

‘Cosmic tears’ nos hace despertar del gratificante sueño del corte anterior. Un ritmo más trepidante, pasajes de órgano ceremonial y una guitarra más ácida, van tomando con discreción una senda que nos lleva momentos de jazz-rock, mientras los instrumentos parecen alborotarse y tomar su propio camino.  Si en las canciones anteriores había un predominio de los teclados, aquí, la guitarra se erige como protagonista de un relato mas intenso e incluso oscuro. La delicadeza de las melodías de las primeras canciones se vez alteradas con momentos de hard-progresivo algo más inquietantes y experimentales con una sensación de cierto caos en los momentos en los que la banda se pone en modo jam.

 Con una apertura susurrante ‘Another time’ se desarrolla en una oscura y por momentos inquietante atmósfera de puro hard-prog con inclinaciones King Crimson. La alternancia de pasajes suaves con momentos más intensos constituye la base de una canción que contiene todos los elementos que cualquier fan de rock progresivo más ortodoxo sabrá apreciar. Cabalgatas épicas en contraposición con balsámicos pasajes conforman el hilo central de otro brillante corte compuesto a la vieja usanza. Para cerrar el álbum la banda en ‘Long way down’ escoge ese camino abierto por King Crimson para su desarrollo. Aquí no faltan los momentos de pausa, pero se siente que la banda decide experimentar con distintas armonías en un bosque psico-progresivo al alcance de pocos. Solo ácidos de guitarra y un fornido cuerpo progresivo se van alternando entre sus altas voces. Piensa por momentos en ‘21st Century Schizoid Man’ con melodías más propias de Greg Lake y posiblemente encontraras el punto en el que BIRTH nos sitúa.

BIRTH

Bad Omen Records

Reseña: PARALYZED.- ‘Heavy road’

Los surcos de ‘HEAVY ROAD’, el segundo álbum de los alemanes PARALYZED, vienen impregnados de heavy-blues humeante y desgarrado, impulsado por golpes de rudo hard-rock vintage y actualizaciones Stoner. Un sonido evocador de los pioneros de los sonidos mas crudos de los 70’s pero que resulta honesto y sólido. Toda una fiesta de sonidos vintage con guitarras que se retuercen a base de wah wah, tambores que atruenan y una voz que te cautiva con cada estrofa. Con un mestizaje entre THE DOORS y STEPPENWOLF, en gran parte de sus canciones, los alemanes, no renuncian a momentos de rock pesado, acoplados a su base de puro blues.  Pero a pesar de esto, PARALYZED no son una banda retro, sino que son una banda de comienzos de los 70’s que por arte del azar ha nacido en el siglo XXI, y eso también se nota en el enfoque más Stoner que alguna de sus canciones contiene. Anecdótico a veces, pero siempre presente en algún momento de unas canciones que prefieren precipitarse por un torrente de blues diluido en sustancias psicotrópicas. En ‘HEAVY ROAD’, cada canción consigue, de una u otra manera, atrapar al oyente en una espiral sónica. En ocasión por la vía directa y en otras cociendo sus canciones a fuego lento, siempre consiguen ese punto idóneo de cocción para gozo de los mas fervientes seguidores de los sonidos crudos y primitivos. Esas vibraciones irreverentes y sin complejos que ejecutan con completa honestidad y teniendo muy claro cual es su propósito. Si con su álbum debut, los alemanes consiguieron sorprender, con el salvaje ‘HEAVY ROAD’, se consolidan como una banda a tener muy en cuenta, porque calidad, les sobra. Prepárate para un buen viaje.

‘HEAVY ROAD’ está disponible vía StoneFly Records.

PARALYZED son :
Michael Binder – Voz y guitarra solista
Caterina Böhner – Guitarra rítmica y órgano
Philipp Engelbrecht – Bajo
Florian Thiele – Batería

‘Devil’s Bride’ abre el álbum entre tonos de heavy-blues doorsiano. La cálida y penetrante voz de Michael Blinder muestra sus artes desde el primer instante. Algo que marcará gran parte de las canciones del álbum. La stonerización del blues hace que la canción se muestre plomiza. No faltan los solos asesinos en los que el wah wah se mezcla con los vómitos de puro blues, humeante, denso y desgarrado. Una forma arrolladora de abrir un magnífico álbum de rock hecho a la vieja usanza.

Estamos ante un álbum creado con el espíritu de los pioneros del rock mas irreverente de finales de los 60’s y primeros 70’s. Prueba de ello son las vibraciones en pura línea STEPPENWOLF de ‘Orange carpet’. Otro corte vibrante que acaba arrollando al oyente con una inusitada rudeza mas propia de los pioneros. Evolucionando hacia momentos más pesados, los riffs humeantes consiguen mantener al oyente sin salir del círculo diabólico de su sonido vintage.

Ya sin ningún tipo de complejo, ‘Mayday’ sigue la línea marcada en la canción anterior, en esta ocasión por un camino de blues atemporal y lleno de vitalidad. Una invitación al baile, que se adorna con golpes de hard-rock insertados con la destreza suficiente como casi pasar inadvertidos en el conjunto de la canción, pero que están ahí ofreciendo solos diabólicos dentro de su bacanal sonora.

Como contrapunto a la vitalidad del corte anterior, ‘Black tres pt. 1’ se sustenta en suaves y cálidos acordes de blues psicodélico, evocadores de entornos campestres. Ciertos tonos All them witches son adornados con elegantes solos de guitarras. Una canción llena de sentimiento en la que encontramos numerosos matices, pero que se sustenta nuevamente en el blues.

‘Pilgrim boots’, con sus siete minutos incide en una fórmula que funciona. A diferencia de los cortes anteriores el sonido del órgano juega un papel fundamental en el hilo conductor. Esa dualidad entre The Doors y Steppenwolf hace que la canción sea garantía de éxito. Con un ritmo cadente y una voz chamánica la atmósfera se llena de sustancias narcóticas que envuelve al oyente en una nube de rock retro. Bebiendo del manantial del pasado de los 70’s, PARALYZED son fieles a su amor por estos sonidos de antaño, y lo hace con completa maestría. El tema se permite momentos en los que la improvisación parece aflorar para dotar al corte de un tono de jam. Cociéndose a fuego lento el corte endurece su sonido y sus estribillos se tornan más pegadizos, para acabar en una fiesta vintage en la que la cerveza y los cannabinoides campan a sus anchas.

 Tomando elementos heavy rock ‘Black Trees Pt.2’ incide en una fórmula que funciona, en esta ocasión con una mayor contundencia en su sonido. Nuevamente la canción nos ofrece buenos solos que se desarrollan hasta la estuación entre ritmos salvajes y pesados. El resultado es una orgía contagiosa que invita a dejarte llevar por bailes desenfrenados.

‘Coal Mine’ pone la pausa tras el extenuante corte anterior. Aquí con tonos mucho más psicodélicos de lo que habían mostrado hasta ahora, el bajo toma el mando de las operaciones de otro blues ácido. Con un ritmo cadencioso pero implacable poner freno a la bacanal para llevarnos de ’viaje’ a través de chamánicos pasajes en los que los psicotrópicos toman el control. Una destacada producción hace que cada instrumento cobre vida propia ofreciendo distintos estados de ánimo al oyente. El corte acaba golpeando oyente con insistencia produciendo un efecto aturdidor, pero sumamente placentero.

‘White Jar’ cierra el álbum entre golpes de wah wah y manteniendo ese, tan apetecible, espíritu vintage.  Sin muchos artificios, la dualidad de órgano y guitarra, es complementada con una narrativa dinámica y cierto tono stoner.

Paralyzed

StoneFly Records