Reseña: BETTY BENEDEADLY.-‘From the Mesa’

FROM THE MESA” es el primero de los EP’s que BETTY BENEDEADLY publicará con el sello Desert Records. Tres canciones grabadas en el estudio Earthship en Taos durante la pandemia de 2020 que reflejan a la perfección la fisonomía del lejano oeste con canciones que invocan el espíritu de la tierra del norte de Nuevo México con ritmos rituales pisando fuerte y motivos de guitarra que se inspiran en el spaghetti western, el surf y el roots rock de Ennio Morricone. Cálidas, llenas de sensibilidad, sus canciones son el resultado de un estado introspectivo que aprovechó para hacer aflorar toda su creatividad desde la introspección y la meditación. La mejor descripción para este apacible EP son las propias palabras de la cantante y guitarrista: “Me estaba adaptando lentamente al estilo de vida en cuarentena, pero después de sentir el aguijón del gas lacrimógeno y presenciar el asombroso nivel de brutalidad policial desatada contra los pacíficos manifestantes Black Lives Matter en Austin, rompí. La violencia inherente de nuestro sistema quedó al descubierto, no podía dejar de verlo, y cada célula de mi cuerpo conspiró para alejarme de la civilización y llevarme al desierto ”, dice Benedeadly. Sin un indicio de un plan de juego, la guitarrista de Austin encontró su camino hacia los amplios espacios abiertos del norte de Nuevo México, donde varios meses de vida en furgoneta y campamentos en la carretera de servicio comenzaron a hacer su magia. ‘Dejé la ciudad sintiéndome como el caparazón de un humano. Volví a la vida en el desierto’.

“La soledad en el desierto era mi medicina. Todas esas noches llenas de aullidos de coyotes bajo la vía láctea calmaron mi mente llena de ansiedad. En lugar de obsesionarme con los horrores del número de muertos de COVID o el régimen fascista actual, me moví lentamente hacia ese espacio más allá de las palabras ”, prosigue Benedeadly. “Estaba aprendiendo a escuchar a los elementos no humanos que me rodeaban, a estar en comunión con la tierra, a recibir su sabiduría más profunda. Eventualmente, el trauma resultante de los eventos del año pasado comenzó a desaparecer y supe que estaba de nuevo en mi camino cuando nuevas canciones comenzaron a fluir a través de mí nuevamente «.

Benedeadly también es cofundadora y guitarrista de SHERVERB, una banda de rock & roll psicodélico dirigida por mujeres y dirigida colectivamente con sede en Austin, TX. Armados con sus instrumentos, esta tribu está dispuesta a desafiar nuestra comprensión del romántico salvaje oeste con su sonido infundido por el surf y alimentado por el desierto. El núcleo de este colectivo está formado por Betty Benedeadly, Xina Ocasio, Lainey Smith, James Mescall y Braden Guess, que unen el tañido de guitarra del spaghetti westerns, los ritmos impulsores del krautrock y la estética panorámica de la gran pantalla. 

‘FROM THE MESA’ está disponible vía Desert Records y el 10% de las ganancias de las ventas del álbum se donará a una organización de administración de tierras en Nuevo México.

Mescaline prayer song’ nos traslada directamente a las praderas del lejano oeste entre acordes de banda sonora de spaggethi-western. Una cálida guitarra repite una contagiosa armonía ante la atenta mirada de los cactus. Incluyendo pasajes con cierto exotismo cada nota refleja el espíritu que ilumina las composiciones de Betty. Como si fuéramos en un corcel al trote, los elementos psicodélicos van uniéndose a este relato de sombreros monturas y botas camperas.

En un ambiente más melancólico ‘Coyote’s fever dream’ incide en esos sonidos del desierto. Ahora con una atmósfera más calmada, cada nota se impregnada de un aroma chamánico entre la cálida brisa de la pradera. Sin duda una forma de ver su propia visión del desierto entre tonos meditativos.  Un apacible tema que conjuga lo acústico con los aderezos eléctricos ofreciendo sus dosis de narcótica psicodelia en este viaje por vastas llanuras bajo el cegador sol. Un tema para ser tocado sentado en el porque con los peroos tumbados a nuestro lado. Un evocador corte lleno de magia.

Algo más nebuloso, ‘Down the George’ mantiene la fórmula del western, esta vez con una instrumentación más versátil y unos impostados coros. Delicados acordes que mantienen un tempo constante y sosegado. Poniendo el énfasis en cada nota, la guitarrista enriquece la canción con esas texturas psicodélicas dándole un aspecto más espiritual. Si bien el tema se soporta en una composición surf, el gran trabajo de guitarra compuesto desde la sencillez, nos ofrece un resultado más que notable.

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Reseña SHEM.- ‘II’

Desde Stuttgart nos llega el nuevo álbum del quinteto psico-espacial SHEM. ‘II’ es el reflejo de una banda que concibe la música como un espacio de libre creación. Tomando como referente a los grandes del kraut de los 70’s la banda nos ofrece tres larga improvisaciones en las que un motorik añejo comanda unos desarrollos frenéticos en una acertada combinación de pasajes de reverberaciones de guitarra y sintetizadores. Sus momentos drone se alteran con zumbidos constantes que nos acompañan en este viaje a insondables atmósferas siderales. Con una narrativa de ciencia ficción, tejen un tapiz sonoro lleno de texturas psicodélicas sin perder su espíritu improvisado. Lo cierto es que finalmente todas las piezas encajan en un puzle en el que encontramos los alicientes suficientes como para embarcarnos en el ‘viaje’ que nos proponen. Los temas mantienen siempre la tensión a pesar de que también nos ofrecen momentos de placidez para dejarnos llevar por nuestras sensaciones.  40 minutos a los abismos cósmicos, a través de oscuros paisajes nocturnos y a la inmensidad del espacio rodeados de supernovas.
Manteniendo el impulso con un ritmo motorik constante, SHEM explora tanto momentos de calma atmosférica como vorágines distorsionadas de felicidad psicodélica, ofreciendo al oyente una puerta de entrada para descender a su reino de experimentación musical una vez más.
Una vez más queda patente que los sonidos siderales son una fuente inagotable de exploración dejándonos el legado de álbumes tan fascinantes como éste ‘II’. Baja la luz y déjate llevar a esta nueva dimensión sensorial.

‘II’ está disponible vía Clostridium Records, en una edición limitada a 300 copias en vinilos rojo y negro incluyendo un poster y logo

SHEM son:  Alexander Gallagher (guitarras), Joel Boye (guitarras) Tobias Brendel (bajo) Alex Meese (sintetizadores) y Benjamin Maier (batería)

El álbum fue grabado entre septiembre de 2017 y febrero de 2018 en Matti’s Space, Stuttgart-Weilimdorf. Mezclado por Alexander Gallagher. Masterizado por Eroc’s Mastering Ranch. Artwork obra de Alexander Gallagher y Benjamin Maier.

Con un motorik cósmico ‘Descencion’ parte cual nave sideral a una exploración de sonidos espaciales con fuerte influencia de ritmos kraut herederos de sus compatriotas de los 70’s. Hipnótico pasajes coloreados con guitarras que exudan psicotrópicos con un ritmo inquebrantable van ondulando en una búsqueda de un insondable espacio en algún lugar indeterminado del cosmos. Incrustaciones de pesados riffs se embarcan en esta tortuosa travesía psicodélica improvisada. Como ondas flotantes la intensidad del tema aumenta y se suavidad según los obstáculos que la nave parce encontrar en su peregrinar. Una narrativa de ciencia ficción con un atrayente groovy reflejando el sonido de la psicodelia espacial contemporánea. Con tormentosos pasajes en los que todo se enturbia, el corte sortea todas las dificultadas sin mirar nunca atrás. Toda una odisea sonora que se vuelve más terrenal, con compases exóticos en su parte final de ritmo contagioso. Una inclinación a sonidos electrónicos con un talante innovador y modernista.

En una atmosfera más oscura e inquietante ‘Night’ es una canción llena de misteriosos pasajes. Acordes de guitarra impregnados de narcóticos y efectos que se suceden van dando cuerpo a un tema plácido. Evolucionando a una dimensión sensorial hace que nuestra mente se deje llevar por su magnética propuesta. Tras una primera parte apacible, el tema intensifica su instrumentación entre envolventes y enigmáticos efectos creando un mundo paralelo alejado de la razón y lo tangible.

Embutidos en su traje espacial los cosmonautas alemanes inician una nueva travesía por la senda del kraut kosmiche en ‘Fall’. El motorik hipnótico de la nave espacial de SHEM vuelve nuevamente por sus fueros para surcar las estrellas. Supernovas y meteoritos son el escenario en el que la maquinaria rítmica de los alemanes se instala confortablemente. Contagiosos ritmos asediados con efectos, sintetizadores y pedales van construyendo esta nueva jam.  Una travesía que los lleva durante casi veinte minutos a un espacio ingravitatorio con múltiples alteraciones sónicas. Siempre buscando el perfil más lisérgico del trance, el envoltorio narcótico de sus desarrollos explora nuestras neuronas con aturdidores momentos en contraste con los pasajes más relajantes. Kraut cósmico en estado puro con fuertes dosis de psicodelia sideral para llevarnos en volandas en un hechizo permanente.

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Reseña: ACID MAMMOTH.- ‘Caravan’

Ármate para la batalla contra bestias gigantescas ya que una vez más, el dúo de padre e hijo a las guitarras ofrecen al oyente una horda de riffs de Iommi aplastantes y difusos, mientras el bajo gigantesco derriba todo a su paso con sus pezuñas ácidas. A su vez, los griegos ACID MAMMOTH nos traen tambores que retumban con ritmos sobrenaturales en una angustiosa oscuridad, mientras que sus fascinantes voces logran hechizarnos con sus lamentos llenos de un dolor que sale de lo más profundo de sus entrañas. Transmitiendo desesperación, logran encontrar el equilibrio entre la pesadez y la acidez para crean un tétrico relato cuya narrativa resulta muy fluida. ‘CARAVAN’ es un claro ejemplo de la evolución de una banda que habita en la oscuridad, pero que también saber ofrecernos otros alicientes más luminosos. Sus dosis de psicodelia pesada y los desarrollos progresivos que encontramos en la parte final del álbum, hacen que su escucha resulte fascinante. Si atendemos a sus influencias, podríamos pensar en Sabbath (evidentemente), pero también en el legado que en los últimos tiempos nos ofrecen bandas como UNCLE ACID & THE DEADBEATS u otros grandes del género, como los mismísimos ELECTRIC WIZARD. ‘CARAVAN’ consigue derribar muros con sus colmillos llenos de acidez, voces angustiadas y afligidas así como sus efluvios lisérgicos. Seguramente estemos ante el álbum más pesado de la banda, pero a su vez el más polifacético. Es un álbum de brujas para oídos de brujas, una obra plomiza y turbia, que ha surgido directamente del abismo más profundo y que llega para mostrar al mundo todo el poder del mamut acido. Un poder que está destinado a derribarte hasta el último suspiro.

‘CARAVAN’ es el tercer álbum de larga duración de la banda. Es el sucesor directo de «UNDER ACID HOOF’ del año pasado y el cuarto lanzamiento de la banda con Heavy Psych Sounds Records. Fue concebido, grabado y producido durante un estado de bloqueo total debido a Covid-19, por lo tanto, refleja en gran medida ese estado de ánimo durante estos tiempos oscuros. Es un viaje pesado, sublime y oscuro como la boca del lobo hacia lo vasto y desconocido. Como todos los trabajos anteriores de la banda, ‘CARAVAN’ fue grabado, mezclado y masterizado con Dionysis Dimitrakos en Descent Studio en Atenas, mientras que la batería se grabó en Ignite Studio. La obra de arte fue realizada una vez más por Branca Studio

ACID MAMMOTH son: Chris Babalis Jr. (guitarras y voces), Chris Babalis Sr. (guitarra), Dimosthenis Varikos (bajo) y Marios Louvaris (batería).

Una risa sarcástica abre las hostilidades en ‘Berseker’. Desde el primer momento el tema golpea con sus hordas doom. Riffs difusos con incrustaciones psicodélicas atraen a voces rituales que guardan tributo a lo oculto. El legado Sabbath hace acto de presencia entre ese sonido difuso y pesado del que tanto gustan los griegos. Con un aspecto proto-doom, las voces se vuelven melodiosas entre la tormenta de fuzz. Lento, plomizo y con un sonido turbio, en él hay espacio para solo ácidos que se estiran hasta la estuación. Con gran habilidad construyen una atmósfera, densa que parece rendir tributo a las tinieblas. Lo cierto es que el eso de las voces hace que el tema tenga un carácter propio sin renunciar a los efluvios lisérgicos.

Con aires épicos, ‘Psychedelic wasteland’ nos sume en nebulosos bosques bajo inquietantes y misteriosos acordes. Usando una narrativa descriptiva, cada riff ruge turbio y crujiente creando una cortina sónica intoxicante. Con un evidente carácter Sabbath, la desesperación queda reflejada entre la brumosa instrumentación. Nuevamente me sorprende (aunque a estas alturas no debería) lo atractivo de esos registros vocales, agudos y lánguidos dando un carácter particular a cada canción. Si le nebulosa de riff difuso no cesa, consiguen con habilidad ofrecernos pasajes de guitarra ácidas que nos sacan de la monotonía. Sin duda, los griegos tienen claro lo que quieren ser, y su sonido, a pesar de sus genes ocultistas, resulta de lo mas atractivo para el oyente con esas dosis de psicodelia pesada que imprimen a sus temas.

La apertura tenebrosa de ‘Ivory towers’ nos hace augurar otra embestida del paquidermo acido. La inmensidad de la monolítica línea del bajo se equilibra con esos solos lisérgicos. Embutidos en el sonido proto-doom más tenebroso, la herencia Sabbath vuelve a resurgir, si es que en algún momento se ha ido. Poderosos tambores dirigen el caminar del Mammoth a esas lúgubres cavernas en las que guarda todo su poder. Con tonos de esperanza las voces me recuerdan a momentos Uncle Acid. Incesante y potentes sonidos que caminan con lentitud entre los boscosos entornos inexplorados y tenebrosos. Leves pinceladas progresivas aparecen con pequeñas vetas del rocoso sonido del cuarteto. Aturdidor y plomizo, el desarrollo del tema tiene un carácter cansino, pero con él consiguen su objetivo en esa excursión a lo desconocido. 

Efectos envolven y unos rifs que parecen atascarse abren ‘Caravan’ Un tema pesado como un paquidermo que camina lento y poderoso. Intrigante, el tema, Con una instrumentación que coquetea con espacios progresivos transitados previamente por bandas como Elder, el trio crea un monumental corte de doom en línea Electric Wizard con lánguidas voces entre densas y oscuras atmósferas psycho-doom. Toda una monstruosidad hipnótica y absorbente que mantiene vivo el legado de. Uno de esos temas que se te clava en el corazón de los amantes del doom más tenebrista. Déjate aplastar por la acidez Un corte aplastante que imprime acidez al elefante prehistórico griego.

Las hostilidades pesadas persisten en ‘Black dust’. Con sus monolíticos riffs el paquidermo griego sigue avanzando en su peregrinar por la senda del proto-doom ocultista. Lánguidas voces, un muro de sonido y solos incesantes colorean un tema psycho-doom al uso. Sobre algún tono progresivo la canción desfallece en una senda pausada a pesar de su sonido doomy. Sin estridencias consiguen conjugar la pesadez con brillantes momentos melódicos a lo largo de sus nueve minutos. Fieles a su estilo la parte central nos ofrece monumentales pasajes llenos de misterio de los que salen con esos momentos en los que el legado Sabbath hace acto de presencia. Sin duda, consiguen crear un corte atractivo e impactante en el que logran un equilibrio entre la densidad sonoro con los elementos psicodélicos aportados.

ACID MAMMOTH:
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Reseña: PLANKTON WAT.- ‘Future times’

La canciones del músico de Portland Dewey Mahood habitan en constante comunión con la naturaleza. Desde álbumes aclamados con una de las bandas pilares de la psicodelia pesada como son ETERNAL TAPESTRY, hasta sus prolíficas excursiones en solitario, el trabajo de Mahood siempre se ha definido por su espíritu explorador inquieto y reverencia por el medio ambiente. Como PLANKTON WAT, sus composiciones expresionistas exudan una gracia y una paciencia sobrenaturales, reflejando la belleza resplandeciente y la energía mítica de los lugares salvajes de la Costa Oeste. La pieza florece desde un ambiente poco iluminado junto al porche hacia poderosos viajes de cabeza, conduciendo al oyente a través de barrancos de retroalimentación y a lo largo de cálidas corrientes de sintetizador que se desplazan hacia picos de felicidad lisérgica. El magistral y distintivo trabajo de guitarra de Mahood difumina consistentemente los confines del instrumento, a la vez que es rico en texturas y melódicas. Combinando pasajes de psicodelia ensoñadora y a la vez desagarrada y melancólica, con una vocación progresiva, ‘FUTURE TIMES’ eleva los instrumentos lisérgicos de Mahood a nuevos planos. Escrito con el telón de fondo de los disturbios sociales y los incendios provocados por el cambio climático, Mahood presenta un extenso estudio cinematográfico y psicodélico de un planeta en crisis que teje un camino de esperanza a través de la oscuridad.

Grabado en la primavera de 2020, con la mayor parte de los Estados Unidos refugiándose en su lugar, ‘FUTURE TIMES’ comenzó como una meditación sobre los tiempos. Con el optimismo de la primavera y la promesa del verano reemplazada por la ansiedad por el futuro, la música se convirtió en un medio importante para procesar emociones difíciles y conectarse con el mundo exterior. Mahood desarrolló piezas creadas con su socio musical Dustin Dybvig y el ingeniero/productor Victor Nash, transmutando la energía expansiva de las improvisaciones en vivo en composiciones esbeltas para guitarra, bajo y teclados. Luego, las piezas pasaron a Dybvig y Nash, quienes desarrollaron las composiciones iniciales de Mahood con capas brillantes de sintetizador y sutiles efectos de estudio. ‘FUTURE TIMES’ transforma PLANKTON WAT de un proyecto puramente en solitario en un conjunto virtual, en sí mismo un testimonio del poder del arte para trascender las fronteras físicas y sociales.

Los dos lados elípticos del álbum trazan el viaje interior de Mahood desde la ansiedad al optimismo. El lado A emerge de las brasas aún encendidas de los incendios forestales de la costa oeste en «The Burning World». Zumbidos de sintetizador humeantes cargados con el aroma de pino quemado, un vivo retrato de la experiencia del artista de los incendios forestales generalizados, solo para luego usar el fuego como símbolo de renacimiento espiritual. Con un sonido envolvente los acordes psicodélicos nos envuelven en un escenario desolador que refleja la calma del paisaje. Efectos constantes y guitarras crean una oscura atmósfera psicotrópica a modo de introducción.

 «Nightfall», parece recoger las cenizas mostrándonos un horizonte nuevo. Calmados pasajes entre persistentes zumbidos van construyendo un tema con el sonido estratificado en capas. Una dualidad de la que parece salir airoso con un sonido esperanzador que parece abrirse a la luz sin perder su carácter hipnótico. Todo un génesis redentor en un inquietante pero gratificante ambiente en el que la psicodelia va adquiriendo distintas formas sonoras sin perder la esencia del músico de Portland.

Con extraños efectos en su apertura, «Modern Ruins» explora insondables espacios bajo un aura sinfónica. Plácido y relajante el tema tiene un tono melancólico entre bellas melodías con mil texturas. La guitarra como protagonista de un tema sencillo pero enriquecido con distintos ornamentos sonoros que se recuestan en pasajes progresivos que reflejan una atmósfera ensoñadora.

Mahood marca el comienzo de la cima agresiva del álbum en «Dark Cities», con agudas puñaladas de Casio mostrando su faceta electrónica las guitarras engrosan el sonido del tema. Una crítica a la violencia policial y la injusticia racial. Tomando elementos espaciales construye un relato que bien pudiera adornar una banda sonora de ciencia ficción.

Retomando un ambiente más terrenal ‘Teenage daydream’ repite sus acordes una y otra vez para llevarnos a un inquietante escenario sonoro que va transformándose poco a poco. Solos hirientes entre el hipnotismo de unos teclados hacen que el tema se muestre más pesado entre sus efluvios lisérgicos.

 ‘Sanctuary’ nos traslada a un insondable espacio de calmacon guitarras más propias de Pink Floyd en una atmósfera con tonos perturbadores. Sintetizadores flotantes y pausados acordes construyen otro tema plácido y relajante en el que los elementos turbulentos se conjugan con una belleza inquietante.

El tema que da nombra al álbum, ’Future times’ mantiene ese tono de misterio con sus teclados zumbando entre sonidos espaciales e incursiones de guitarra que asedian los hipnóticos pasajes acústicos. Un espacio para la confusión en el que la suavidad de la guitarra se vuelve inquietante arropada por la experimentación constante de unos sintetizadores que no cejan en su perturbadora ambientación. El tema se apaga entre agresivos y profundos solos de guitarra.  

‘Defund The Police’ nos devuelve al sinfonismo espacial entre suaves zumbidos y efectos. Un nuevo escenario para la experimentación incorporando elementos de viento en un desolador paisaje casi drone.

El álbum cierra con «Wind Mountain», un espacio para la reflexión en una hábil combinación de acordes acústicos y elementos eléctricos creados por los sintetizadores que evoca a un lugar sagrado de los nativos americanos, así como un popular lugar de senderismo en Washington cerca de la casa de Mahood en Portland. Relajante y susurrante el tema supone un bálsamo gratificante con el aroma del medio oeste reflejado en sus surcos que cantan a los cuatro vientos que hay esperanza.

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