Crónica: KRISTONFEST 2023

Todavía con la resaca de lo vivido en DesertFest Berlín, y sin darnos un respiro, llegaba una de las citas mas importantes del año en Madrid. El pasado sábado se celebraba la 10ª edición del festival Kristonfest, organizado por la promotora Noise on Tour. A diferencia de la última edición, dividida en dos jornadas, en esta ocasión el festival de celebró un único día en la madrileña Sala La Paqui (antigua Sala But, para los nostálgicos). Con un apetecible line-up en el que cabían diferentes estilos, todo auguraba que sería una gran noche, y, ¡vaya si lo fue!.

La presencia de una de las bandas nacionales mas en forma como son los alicantinos ROSY FINCH, la presencia de la psicodelia espacial de vocación doom de los franceses MARS RED SKY, las leyendas del doom THE OBSESSED por fin tocando en España, con el legendario Wino a la cabeza, y los puntales escandinavos del blues psicodélico de inspiración vintage GRAVEYARD, era una apuesta ganadora.

La maratoniana jornada comenzaba para mí alrededor de las cinco de la tarde. A esa hora puede asistir a la prueba de sonido de mis queridos ROSY FINCH, y me bastaron unos segundos para comprobar que el trio venía cargado con todo arsenal. Pasadas las seis de la tarde ya se podía comprobar como los aledaños de Tribunal se iban llenando de melenudos tatuados ávidos de una buena descarga de rock pesado.

Con la Sala recibiendo los primeros grupos de gente, ROSY FINCH salían al escenario. Ya sabemos lo remolones que somos en estas ocasiones, ya que mucha gente no llega a tiempo a ver a la primera banda, pero desde luego los que madrugaron se llevaron una gran sorpresa. El trio tenía clara su apuesta. Así lo corroboraba la loma que custodiaba la espalda de la batería de Juanjo. Con el tenebroso logo de banda, y el escenario envuelto en las tinieblas del infierno con un rojo penetrante, creaban la atmósfera perfecta para su ritual pagano. Un ritmo ceremonial de tambores, daba el pistoletazo de salida al salvaje aqueelarre que nos esperaba.  ‘Oxblood’ era la canción elegida para desatar una tormenta de crujientes y rudos sonidos sludge, con un claro espíritu alternativo de inspiración 90’s.  

La banda sonaba sucia, cruda lo que ensalzaba su aguerrida apuesta sonora. Estaba claro que tras la numerosa presencia de la banda en afamados festivales europeos, su madurez y saber hacer, son innegables.  Si la fuerza y el desasosiego del tema de su álbum ‘SCARLET’ había revolucionado la Sala, sin salir de la oscuridad, la banda interpretaba ‘Inferno’ una canción de su último EP ‘Seconda Morte’. En un tono más atmosférico, seguían su particular sortilegio entre tinieblas y terroríficas vos salidas de la garganta de Mireia. La banda sorteaba algunos problemas de sonido que no les permitían sentirse cómodos sobre el escenario, pero, aun así, se metían al público en el bolsillo con su crudo y pesado sonido desbordante de rabia. Dos nuevas canciones de ‘Scarlet’ hacían avanzar su actuación, ‘Amaranto’ y ‘Lava’ activaban la palanca del headbanging entre los presentes. En una fusión de sorpresa y de satisfacción, las caras del personal reflejaban que estaban muy satisfechos con lo que estaban viendo sobre el escenario. Los ecos grunge hacían mutar el sonido a un escenario más alternativo, pero la atención del público no cedía, sino todo lo contrario. La descarga de energía y rabia culminaba con ‘Alizarina’, con la que ponían fin a una actuación impactante y con la que la banda sigue poniendo muescas en su revolver. ¡Grandes! Sin duda, la organización no habrá echado en falta a INTER ARMA, banda en principio programada para tocar en Kristonfest.

Con la Sala recibiendo mas gente, el breve descanso entre bandas servía para reponer fuerzas e intercambiar saludos e impresiones con muchos conocidos. Mientras, MARS RED SKY preparaban sus instrumentos antes de invitarnos a uno de sus particulares viajes cósmicos.

Si gran parte de la audiencia se había sorprendido con el buen hacer de ROSY FINCH, con los franceses la cosa estaba algo más complicada. Sus voces armoniosas y sus paisajes sonoros ensoñadores pueden resultar algo aburridos para una parte de la audiencia, y a lo largo de su actuación, así me lo corroboraba algún conocido. Sustentando el sonido de la banda en la múltiple variedad de resonancias que salen del arsenal de pedales que habitualmente utiliza Julien (probablemente sea el guitarrista de la escena que más pedales usa) la banda iba desgranando un repertorio que recoría gran parte de su discografía con canciones como ‘Apex III’,  con la que abrían una actuación empapada en psicodelia sideral empaquetada entre gruesos riffs doom. Canciones como ‘Collector’ o ‘Crazy Heart’, mostraban el lado más sosegado de la banda con la anémica voz de Julien susurrando nuestros corazones. ‘Maps Of Inferno’ ‘Marble Sky’ y ‘Strong Reflection’ completaban una actuación que tampoco había estado exenta de algún problema de sonido, que martirizaba al inquieto Julien. Desde luego, es lo que se puede esperar de una banda así, solidez, y psicodelia pesada, empapada de polvo cósmico y melodías celestiales. Aun así, habiendo ofrecido un show solvente, los franceses no convencieron a todos.

Llegaba uno de los momentos esperados por todos. Ya con una sala luciendo una entrada cercana al lleno, el escenario se preparaba para recibir al legendario Wino y sus THE OBSESSED. La banda de Maryland era un sueño para muchos, pero también una cierta incógnita.  A veces cuando ves a una banda dos veces en la misma semana, tratas comparar las dos actuaciones, pero con THE OBSESSED yo sabía que la apuesta era segura. Sin ser una gran fan de la banda, y habiéndoles visto por primera vez en el Desertfest Berlin, allí me dejaron claro que son una banda que sabe de esto.

Dejando patente que no son unos principiantes, y sin demasiados alardes THE OBSESSED van al grano y a lo importante. Seguramente Wino ya no sea tan irreverente como lo fue años atrás, que ahora sea un tío más maduro, pero nadie puede discutir que su carisma y buen hacer, siempre van a ser su mejor aval. Acompañado a la batería por Brian Constantino y con Chris Angleberger al bajo y Jason Taylor en la segunda guitarra, THE OBSESSED hicieron cumplir la frase de ‘menos es mas’. Sin alardes de puesta en escena y ataviados como se puede esperar de unos viejos rockeros, el cuarteto dejaba patente porque son considerados unos de los pioneros del doom metal. Canciones crudas, pesadas, ejecutadas lentamente se iban sucediendo mientras la temperatura en el recinto iba subiendo cada vez más. Con repertorio que miraba al pasado, pero que también lo hacía al presente canciones como ‘Sodden Jackal’, ‘Sacred’, ’Punk crussed’,‘Brother Blue Steel’,‘Streetside’, o ‘Tombstone Highway’ hacían que los presentes cayéramos rendidos ante una actuación solvente y de puro rock and roll a la vieja usanza, sin artificios. La banda fue despedida con una sonora ovación que reconocía el buen trabajo que habían hecho. Porque, aunque en Berlín habían sonado más potentes, (ya decía antes que era difícil no hacer comparaciones), la esencia de su actuación había sido similar, un show de alto voltaje.

La noche iba llegando a su fin, pero todavía quedaba la actuación de la banda probablemente mas deseada, y a la vez cuestionada. GRAVEYARD visitaban de nuevo a Madrid, y la mayor incógnita era saber si su actuación iba a ser como siempre, o íbamos a ver a los suecos destapando su tarro de las esencias. Siempre que he visto en directo a GRAVEYARD, me he quedado con un sabor de boca agridulce. En todas las ocasiones, aún habiendo realizado buenas actuaciones, me he quedado con la sensación de que su potencial es mucho mayor del que suelen ofrecer. Bien sea por los problemas vocales de Joakim o no sé porque o por la frialdad sueca, pero cada vez que vuelvo a concierto suyo me digo ¿Será este?

Esta sensación coincide con la que me transmiten numerosos amigos y conocidos, ellos también se han quedado en ocasiones con un mal sabor de boca. Pero, en la pasada edición de KRISTONFEST, los suecos brillaron como nunca, y dejaron patente lo magnífica banda que son, y no solo en disco, sino con un impresionante directo. Dando un repaso a numerosos de sus clásicos como ‘Hisigen blues’ o ‘Pease don’t , el cuarteto destilaba su blues psicodélico entre riffs profundos y una sensación de que la banda lo estaba dando todo. En una actuación para enmarcar, bajaban las revoluciones con temas como ‘Uncomfortably Numb’, para retomar ritmos mas rockeros y hacer que el público tarareara gran parte de sus canciones. En la Sala almas con cara de satisfacción, otros entregados al baile, y todas las cabezas balanceándose al son de los suecos. Algo mas de una hora que se pasó a la velocidad de la luz, porque GRAVEYARD nos hicieron olvidar todos aquellos conciertos en los que no habían estado a este nivel. La espiral concluía con ‘The siren’. Un clásico que era coreado por todo el público y que siempre aparece en sus actuaciones. Con él, ponían el punto y final a una actuación soberbia y emotiva, con la que conquistaron los corazones de los presentes.

La fiel legión de seguidores españoles pudo quedarse congraciada por haber visto a una de sus bandas favoritas derrochando todo su potencial, que es mucho. Pero estaba claro que la noche no podía terminar así, y aunque la banda se retiraba recibiendo una sonora ovación, nadie se movía de allí. Todos esperábamos que salieran de nuevo al escenario para poner el broche de oro a una jornada fantástica. Así tras unos minutos haciéndose los remolones, regresaban al escenario siendo recibidos con una enorme algarabía, y a su vez, agradeciendo el cariño recibido y ofreciéndonos dos canciones mas, ‘Walk on’ y ‘Aoin’t fit t olive here’, Y ya sí, definitivamente se despedían de Madrid, y usando un término taurino, ‘saliendo por la Puerta Grande’. Sin duda habíamos vivido un momento de esos que quedan para siempre en el lado mas dulce de nuestra memoria.

Si durante mas de cuatro horas habíamos vividos un ritual diabólico, las fuerzas de la naturaleza parece que quisieron unirse a la fiesta, descargando un aguacero de grandes dimensiones. Una tormenta primaveral en toda regla que impidió que las conversaciones post concierto se pudieran producir ya que el personal se refugiaba bajo las marquesinas para no ser engullido por el diluvio que inundaba la noche madrileña.

Sin duda, la organización, a pesar de todas las adversidades, había conseguido casi colgar el sold-out en lo que fue una jornada perfecta, una, en la que todo había salido de la mejor manera posible, y que solo se vio empañado por esos pequeños problemas de sonido que afloraron en algunos instantes de cada banda. Desde aquí mando mis felicitaciones a NOISE ON TOUR por el buen trabajo hecho y por todas las facilidades que me dieron para poder contaros de la mejor forma posible todo lo sucedido. Ya solo nos queda esperar a la próxima edición de un festival que aguanta como los galos defendiendo su aldea, en estos tiempos convulsos para la organización de eventos. Ya queda menos para KRISTONFEST 2023.

Kristonfest

Rosy Finch

Mars Red Sky

The Obsessed

Graveyard

Crónica: 1000 MODS, una fuerza de destrucción masiva arrasando la Sala Nazca (Madrid) en una noche de sudor y pogos.

Los antecedentes de la noche anterior de su show en Barcelona y teniendo en cuenta lo ardiente que es el público madrileño ante este tipo de bandas, parecía que todos los ingredientes para una noche épica, estaban servidos. He de decir que 1000 MODS no son una de mis bandas favoritas, pero en la casi una decena de veces que los he visto en directo, puedo decir que es una banda solvente y que siempre cumple, pero lo vivido en la noche del pasado jueves en Madrid está a otro nivel. Posiblemente el mejor concierto que he visto de ellos en mi vida. Una banda que no es demasiado dada a la interacción con el público. Ellos son unos tipos sencillos, que sin ninguna parafernalia hacen lo que mejor saben, y esto no es otra cosa que repartir riffs rompe-cuellos que ponen patas arriba cualquier escenario en el que actúan. En Madrid, con un sonido impoluto, un público predispuesto y una banda que parecía contagiada por la descarga de adrenalina del personal, nos regalaron una actuación que siempre quedará en memoria de los asistentes. Seguramente dentro de unos años comentaremos… ¿Te acuerdas de aquel ‘bolazo’ de 1000 MODS en Madrid? ¡¡¡Y la respuesta probablemente será…’Ufff fue la hostia!!!. Pero probablemente, la propia banda también recuerde para siempre esta actuación.

Para calentar la velada los acompañaba FRENZEE, una banda griega prácticamente desconocida para los presentes. De hecho, al comienzo de su actuación la sala no albergaban mucho público, que poco a poco iba llegando , para tomar posiciones lo mas cerca posible del escenario. Con el puesto de merchan abarrotada de personal tratando de hacerse con algún disco o camiseta de 1000 MODS, FRENZEE mostraba sus cartas desde la primera canción. Una batería una guitarra y una cantante que no dejaba de caminar sobre el escenario arremetían con una apuesta a caballo entre el hardcore, y el punk. Un sonido alternativo que rápidamente conectaba con un público fogoso, que ya estaba dando saltos y haciendo pogos nada mas comenzar su show. Si bien es una banda joven y con una propuesta sencilla, consiguieron ir de menos a mas, conectando con la gente cuando ofrecían riffs arenosos. Aún así, cumplieron su papel de poner al personal en el camino de lo que nos esperaba después, y lo que estaba por llegar era algo grande, ¡muy grande!

La promotora NOISE ON TOUR, organizadora del evento casi había vendido todas las entradas disponibles, lo que me hacía pensar que la noche iba a ser intensa, algo que evidentemente sucedió, incluso a un nivel que casi no podría esperar.

El concierto del cuarteto de Chiliomodi, comenzaba con los lentos riffs de vocación doom de ‘Avobe179’. Parecía que la banda griega se lo tomaba con calma ante una audiencia ya caliente.  Pero el calentamiento no duraba mucho, y tras la psicodélica introducción de ‘Road to burn’, uno de los temas clásicos de los griegos, las hostilidades se desatado irremisiblemente. 1000 MODS tenían la tarea fácil ante un público predispuesto, y su set-list parecía diseñado para ir poco a poco. La banda retomaba su último álbum ‘Youth of Dissent’, interpretando así la contenida e hipnótica ‘So many days’ ponía una calma tensa. Si el ambiente en la Sala Nazca era increíble, los primeros riffs de ‘Electric carve’ volvían a poner al personal patas arriba. En este momento mi presencia junto al escenario corría peligro ya que mi lastimado hombro, así como mi cámara no estaban en buen lugar. El personal enfervorecido saltaba bailaba, se empujaba, en una orgia de rock desértico, y era el momento de tomar otra posición en la Sala. El público no dejaba de bailar en pogos diabólicos con episodios constantes crowdsurfing.

La locura se había apoderado de un concierto en el que mucha gente tenía depositadas grandes expectativas, y llegada la hora de la verdad, cualquier predicción estaba siendo incluso superada. Con ‘Loose’ la fiesta continuaba por todo lo alto. El buen sonido que ofrecía la Sala permitía apreciar a la banda en todo su esplendor. Había transcurrido la mitad de la actuación y la temperatura estaba elevadísima. Cualquier canción era una excusa para el desenfreno, y la grungy ‘Pearl’ no iba a ser menos. Si la noche esta desatada, con ‘El rollito’ la cosa no tenía vuelta atrás. 1000 MODS parecían hacer un pequeño paréntesis con ‘Mirrors’ antes de la traca final. La conexión banda-público se había producido desde el comienzo de la actuación (¡o incluso antes!!, jaja), y parecía que el ardiente y alborotador público madrileño había contagiado a los griegos

Ellos no son una banda muy dicharachera, no interactúan demasiado con la audiencia, pero en esta ocasión no se resistieron, así su cantante y bajista Dany, se unía al público con su bajo en ristre para mezclarse con el personal en un pogo que abarcaba prácticamente toda la Sala, sin duda un momento épico que acabaría con el músico zarandeado antes de ser ayudado para subir de nuevo al escenario. La banda había un hecho un recorrido por todos los álbumes de su discografía, pero la magia desértica de su alabado álbum de 2011 ‘Super Van Vacation’ había copado una gran parte del protagonismo. Su actuación concluía con dos canciones clásicas como ‘Vidage’ y la propia ‘Super Van Vacation’ con la que ponían el broche final a una noche inolvidable en la que e demostró que el Stoner ortodoxo, de manual, continúa teniendo muchos adeptos. Supongo que muchos de los presentes, estarán todavía lamiéndose las heridas y los golpes recibidos en un concierto en el que todo el mundo bailó desenfrenadamente en una orgía de riffs rompe-cuellos con un ambiente excepcional y absolutamente salvaje.

¡GRANDES 1000 MODS!!!, con bandas así, da gusto ir a un concierto, porque la fiesta, está asegurada.

Reseña/Crónica: ECSTATIC VISION.- ‘Live at Dunajam’

Casi un año después de su épica actuación en el mítico Dunajam, ve la luz el álbum que recoge la esencia de aquel salvaje concierto que ECSTATIC VISION ofrecieron en el mágico evento. En esta ocasión, me pareció más importante, narrar lo sucedido como si de una crónica se tratara, en lugar de reseñar como tal el álbum, ya que es mucha la curiosidad que despierta en la mayoría del público de la escena un evento como el Dunajam, y poca la información y certeza que sobre él se tiene. Esperemos que estas palabras sirvan para poner luz a tanto mito. Pero comencemos desde el principio. Hace casi cinco años, la banda de Filadelfia aterrizaba por primera vez en el Dunajam, donde ejecutaban el primer show de su gira europea de aquel año. Aquel concierto sobre la arena de la playa fue definido por la propia banda como ‘El show mas loco que hemos dado en nuestra vida’. Para los afortunados que pudimos presenciar aquel concierto, esas palabras tenían toda credibilidad, ya que, efectivamente fue un concierto loco, loco, loco, y absolutamente memorable. La banda venía con las energías intactas y no se dejó nada guardado, dándolo absolutamente todo. Varias ediciones después, ECSTATIC VISION repetían visita en el idílico evento. La ubicación era diferente, en esta ocasión el lugar en el que se desarrolló su actuación se encontraba al pie de un hermoso acantilado. Lo suficientemente alejado de cualquier núcleo urbano para que la soledad del entorno nos brindara un espacio acogedor, donde poder vivir esta sensacional fiesta. En una tarde calurosa y con algo de viento, el personal iba llegando sin prisa al lugar, algo frecuente en este evento. Tras recorrer una distancia a pie desde el sitio en el que se podían dejar los coches, los presentes íbamos aprovisionados de comida y sobre todo bebida, para vivir otro momento inolvidable. La propia banda trasladaba su equipo en sus manos durante varios cientos de metros hasta llegar al lugar señalado para su actuación. Allí, tres pallets de madera en el suelo, y unos altavoces a los laterales,  era el escenario en el que desarrollarían su actuación. Teniendo en cuenta que la hora del evento estaba diseñada como cada día, para poder disfrutar del ocaso del sol, y contemplar como se escondía en el horizonte, regalándonos un cielo lleno de colores, el mejor juego de luces con el que una banda podría soñar. El espíritu del festival es el de disfrutar de grandes bandas en entornos paradisiacos en un ambiente de armonía y camarería total. La banda llegaba con la lección aprendida, y sabía a la perfección como enfocar su actuación. Por otro lado, los que ya habíamos estado presentes en su anterior visita, teníamos la certeza de que algo grande iba a suceder, como a la postre así pasó. ECSTATIC VISION lo habían vuelto a hacer.

En el Dunajam todo sucede sin prisa, con la calma suficiente para que la fiesta sea sumamente gratificante, y los preparativos previos a la actuación que ahora ve la luz en disco, sucedían con calma. El lugar requería una logística mayor, ya que, en cada actuación, los cables que van desde la mesa de sonido al astero escenario, eran enterrados bajo la arena de playa, siendo marcada su presencia con algún elemento visible, para que nadie sufra ningún percance. Junto al acantilado, no hay arena, sino tierra y rocas, lo que hacía mas laborioso dejar es espacio preparado para el comienzo del show. También como en cada actuación, las bolsas para la basura que generan los asistentes son colocadas con un palo largo completamente visible desde cualquier sitio. De esta manera, cuando dejamos el lugar, este queda en el mismo estado en el que se encontraba antes de que llegáramos los asistentes a él.  

Con todos estos preámbulos, el cuarteto de Filadelfia, se colocaba sus instrumentos y tras una breve presentación, arremetía con la fuerza sideral de ‘You got it or you don’t’. El tema del año 2017 incluido en su álbum ‘RAW ROCK‘ FURY’ se convertía en una bacanal sónica, con el saxo diabólico y solos de guitarra ácidas completamente salvajes.  Así la banda iba directa a la yugular de los presentes, con una canción asesina que marcaría el camino de su actuación.

Sin mucha pausa, era el turno de los sintetizadores chirriantes en la apertura de ‘Times up’, una canción de su álbum ‘ELUSIVE ‘MOJO’ que conjuga el espíritu de Hawkwind y la rabia de The Stooges, en la particular visión intergaláctica de la banda. Con su cantante y guitarra Doug, alentando al personal, y dejándose la garganta en cada estrofa. El vendaval se desataba con Doug y Kevin revolcándose sobre el suelo con sus instrumentos sin dejar de tocar. metiéndose entre el público, ya en esos momentos, todo el mundo rodeaba el escenario, porque ECSTATIC VISION hacen que sus actuaciones sean interactivas, haciendo que la gente participe junto a ellos. Con el micrófono sujeto sobre su mano y caminando de espaldas, Doug recorría las inmediaciones del escenario seguido por Kevin tocando el saxo. Esto ya no tenía vuelta atrás. En esos momentos las apuestas se centraban en cuanto tiempo iba a pasar hasta que se encaramara a lo alto del altavoz, porque aquello, no habría duda que sucedería como sucedió cinco años atrás.

La locura estaba desatada y ‘The electric step`’ comenzaba a sonar con un turbador sonido de sintetizadores. Los ritmos krauts aparecían por si se necesitaba mayor poder hipnótico. Una intensa versión del corte con su cantante vomitando cada estrofa, y una intensidad completamente esquizoide.

La fiesta continuaba con ‘Deathwise’, un nuevo corte salvaje y trepidante con el que no bajan el pistón. La tarde iba llegando a su final y tras el escenario, la vista había cambiado. El cielo se tornaba más rojo con la llegada del ocaso, lo le daba otro tono al entorno, y por ende, a la actuación. En esos momentos ya nadie se mantenía quieto, los bailes desenfrenados y las interacciones con la banda se sucedían en una audiencia enfervorecida. Encarado a lo alto del altavoz, se repetía la estampa icónica que habíamos vivido hace cinco años y que documenta la foto de portada del álbum.

‘Tv eye’ daba paso a una bacanal en la que ya nadie tenía el poder sobre lo racional, A partir de aquí, cualquier cosa podía pasar. El caos se adueñaba del Dunajam para gozo de los presentes. Porque una actuación tan desenfrenada no es fácil vivirla, y mucho menos en ese entorno escenario con las olas rompiendo a poca distancia de nosotros.

Para cerrar el álbum ‘Come together’ documenta otro de los momentos más locos. Con absolutamente todo el mundo dejándose llevar por las distorsiones y los ritmos de la banda, estos, ofrecían sus instrumentos a los presentes, todo valía ya. Algunos grababan con su móvil este momento histórico y el propio Doug cogía estos teléfonos para enfocar hacia el público y que se comprobara el descontrol y la fiesta por todo lo alto que estaba sucediendo. Ya no había músicos y público, todos estábamos unidos por la misma misión, hacer que aquella tarde, fuera absolutamente inolvidable.

‘LIVE AT DUNAJAM’ recoge toda la esencia de una actuación que, si bien fue mas larga de lo que se ha registrado en el disco, fue absolutamente irrepetible y sensacional como reflejan estos surcos que ahora ven la luz vía Heavy Psych Sounds. Personalmente es un placer para mí haber tenido la oportunidad de estar allí, viviéndolo desde dentro, y también de haber colaborado con la banda con parte de mi material gráfico grabado aquel día,  para que este álbum y dvd puedan ser posibles.

Ecstatic Vision 

HEAVY PSYCH SOUNDS

Crónica: STEW.- Sala Contacto (Navalmoral de la Mata)

Los meteorólogos no lo habían advertido en sus predicciones, pero el pasado sábado, iba a llegar un huracán a Navalmoral de la Mata. En esta ocasión, como cada gran borrasca, llegaba del norte, mas concretamente de Suecia, y tenía su propio nombre, STEW. Probablemente nadie de los presentes en la Sala Contacto podía prever las dimensiones de este, pero solo hizo falta una canción para que todos los asistentes se dieran cuentas de las dimensiones de este tornado de hard-rock y heavy-blues al estilo de los grandes de los 70’s.

Era el segundo concierto de la gira que les trae a España organizada por Lestrato Rock Conciertos, y el viaje hasta la localidad cacereña merecía la pena. Seguramente yo era el único que había visto con anterioridad a los suecos, y tenía claro cómo se las gastan, y también, que su show, no iba a dejar indiferente a nadie.

Ya en la prueba de sonido dejaron boquiabiertos al personal de la Sala, solo habían hecho falta unos minutos de prueba, y ya habían dejado su impronta en este magnífico escenario inaugurado recientemente.  Un espacio que nace con la intención de programar música en directo y que cuenta con unas instalaciones espectaculares. Amplio, cómodo, con escenario lo suficiente amplio como para que cualquier banda se sienta cómoda, un sonido impecable y unos juegos de luces como se ven pocos de otras salas de similares características. Con un espacio así, lo único lamentable es que una gran banda como STEW no hubiera colgado el cartel de sold-out, porque lo valen.

A la llegada a mediodía al hotel donde había quedado con la banda, y tras los trámites de check-in en el mismo, me comentaban que la noche anterior en Béjar habían tenido un magnífico comienzo de gira. Tras el largo viaje por carretera desde su localidad natal de Lindesberg (ciudad situada junto a Orebro, cuna de grandes bandas como Witchcraft, Graveyard o Blues Pills), después de más de 3000 kilómetros tenían ganas de disfrutar ofreciendo su música al público español. Durante la comida, me comentaban el set-list que iban a tocar por la noche. Un repertorio en que repasaban sus dos álbumes y en el que incluían dos canciones nuevas que formarán parte de su tercer disco. Un álbum que comenzarán a grabar la semana siguiente de terminar su gira en España, y una vez que regresen a Suecia. Asimismo, incorporaban un par de versiones de clásicos como ‘Hey Joe’ o ‘Superstition’.

Con una sala que poco a poco iba recibiendo al público, a las diez y media de la noche sonaban los primeros acordes de ‘Heavy’. No fue necesario mucho tiempo para el que el personal presente se diera cuenta que la calidad del trio, algo que quedaba corroborado con la ovación final de un público que estaba entre expectante y sorprendido por el potencial de los suecos.

A continuación, sonaba ‘Lady luck’ una canción inédita que formará parte del tercer álbum de la banda. Desde ese momento el vendaval de rock ácido se desataba sin remisión haciendo que la concurrencia se pusiera en ‘modo fiesta’. Así desgranaban canciones como ‘Might’, en las que el hard rock de siempre se revitalizaba en los instrumentos del trio. En esa tesitura iban alternando temas de blues pesado con unos magníficos solos de guitarra a cargo de Nicklas. Un virtuoso que se retorcía con su instrumento en cada nota. La iluminación de la Sal y el coqueto escenario realzaban una propuesta sonora llena de calidad.

Sin duda el cuidado repertorio permitía ofrecer a la audiencia sus temas propios, como ‘If this’, o ‘You don’t’, antes de ofrecer al público algo con lo que sentirse mas identificados. Tocar ante una audiencia que mayoritariamente no conoce tus canciones puede requerir que haya que darles algo mas familiar con lo que engancharles a tu show. Así llegaba una ardiente y explosiva versión del clásico ‘Superstition’, tema interpretado por múltiples músicos como Stevie Wonder, o Jeff Beck, del cual se inspiran para la apoteósica versión que tocaron en su actuación. Durante la misma, se permitían jammear para alargarla y mostrar sus cualidades técnicas. Aquí la labor de Markus en la voz complementaba a la perfección el protagonismo que su guitarra Nicklas copaba con sus logrados solos.

El show avanzaba y el público se sentía gratificado y entregado a la gran actuación de la que estábamos siendo testigos. Era el momento de presentar otra nueva canción de ese tercer ´álbum en ciernes. Su nombre momentáneo era ‘E-lät’, y viendo como suena, tanto ésta como la citada ‘Lady luck’, el álbum, a buen seguro, mantendrá el sonido y la calidad ya mostradas tanto en su EP debut, como en sus dos primeros álbumes. La banda trataba de comunicarse con el público con las cuatro palabras en español que conocían (alguna de ellas me las habían preguntado en las horas previas a su actuación), ya que querían poder comunicarse con el público español de la mejor manera posible. Pero sin duda, su herramienta para esa simbiosis músico-publico funcione, es su propia música, que sin duda, es su mejor aval.

La actuación proseguía con ‘Afraid’, para volver a rendir tributo a los clásicos con otra fantástica versión del ‘Hey Joe’ que popularizó el mismísimo Jimi Hendrix. La noche ya no tenía vuelta atrás, y a pesar que todos hubiéramos deseado una sala llena, los presentes estábamos disfrutando de una actuación de alto nivel. Tras ‘Right’, STEW se despedían dando por terminada su actuación. La insistencia del público hacia que breves instantes después regresaran al escenarios para interpretar dos canciones más, ‘The maker’ y ‘Sunshine’ fueron las elegidas para completar una actuación impoluta y sobresaliente con la que conquistaron el público extremeño en esta primera visita a España. La banda me comentaba que les hubiera gustado que la sala hubiera estado mas llena de gente, pero la escena underground tiene esto, que una magnífica banda toque para una audiencia reducida, es la misma historia de siempre. Esperemos que alguna vez esto cambie de alguna manera, y los músicos talentosos puedan tener del público todo el calor que merecen. Habían pasado unos 70 minutos y el público se acercaba al escenario y al puesto de merchan a felicitar a los músicos, hacerse fotos con ellos, y comprar sus álbumes y camisetas.

 La etapa en Navalmoral había acabado, y la sensación fue que STEW conquistaron a aquellos que se acercaron a la Sala Contacto quedaron sumamente satisfechos.  No quisiera terminar esta crónica sin agradeder al personal de la Sala todas las facilidades que me ofrecieron para este reportaje y felicitarles por el buen trabajo que están haciendo en un lugar difícil para la música underground, con unos medios que muchas salas de Madrid o Barcelona quisieran, por el las instalaciones, el equipo y el personal eran sencillamente sobresaliente. Ý colorín, colorado, este cuento se ha acabado. STEW continúa su gira ibérica en lo que resta de semana, y a buen seguro continuaran dejando caras de felicidad entre la gente que se acerque a sus conciertos, porque son una banda con mucha calidad, y merece un mayor reconocimiento del que a estas alturas, tienen.

Crónica TABERNAS DESERT-ROCK FEST

Tres años después de su primera y única edición hasta la fecha, el TABERNAS DESERT-ROCK FEST se hacía de nuevo realidad. Un festival que escapa de los convencionalismos para ofrecer a los asistentes una experiencia única y gratificante que a buen seguro todos guardaremos en nuestra memoria. Sin tickets al uso y con poca información sobre el mismo, son numerables las personas han contactado conmigo en los últimos tiempos para informarse de un evento que por sus características levantaba algunas dudas de su veracidad, pero sí, la segunda edición del festival se desarrolló a lo grande para, gozo de las aproximadamente 200 almas presentes. El espíritu de este evento poco convencional radica precisamente en esto, ofrecer una gran fiesta en la que la música que nos une es la protagonista, pero que por sus características crea unos lazos de camaradería y amistad entre la audiencia. La presente edición se desarrollaba con una jornada previa en la que el ilustre NICK OLIVERI ofrecía un show acústico a modo de warm-up, para continuar con tres intensas jornadas de música en directo con magníficas bandas.

A la llegar al recinto de Fort Bravo, ese estudio cinematográfico actualmente casi en desuso en el que se grabaron décadas atrás algunos de los más importantes espagueti-western, me encontré a gente algo despistada que no sabía cómo se desarrollaría el festival. Tras un lento proceso para obtener la pulsera que permitía el pase al recinto, pudimos pasar al recinto con nuestro vehículo. El parking estaba habilitado para acoger a las numerosas personas que llegaban en furgonetas desde el centro de Europa unos y otros desde la geografía nacional, que dormirían allí. El espacio permitía tener unas mínimas condiciones de servicios para que la estancia fuera lo más cómoda posible. Otros, había alquilado casas y hoteles donde alojarse en las tres jornadas siguientes. Al entrar la primera sorpresa era que la plaza principal del poblado se encontraba vacía, sin rastro de escenario alguno. Inmediatamente me dí cuenta que la ubicación del mismo había cambiado respecto a la primera edición, ya que en esta ocasión estaba ubicado junto al Saloon, lo que a la postre hizo que fuera más cómodo para los asistentes, ya que la cercanía del bar junto al escenario y los servicios hacían la estancia más placentera ahorrándonos desplazamientos. Por otro lado, los que ya estuvimos en la anterior edición sabíamos que se podía acceder al recinto con bebidas y comida, lo cual siempre es interesante para la economía doméstica en estos tiempos convulsos.  Una vez ubicados, ya solo quedaba disfrutar de unas jornadas llenas de magia. Poco a poco iba llegando gente, muchos de ellos conocidos de eventos similares como el Dunajam, (en el cual se inspira de alguna forma el festival). Llamaba la atención que muchos de los presentes llegaban mimetizados con el inigualable entorno, portando sombreros y complementos mas propios del lejano oeste, lo que daba un tono festivo al evento. Los gratificantes re-encuentros con múltiples amigos llegados del resto de Europa hacían que cuando me di cuenta, NICK OLIVERI empezaba su actuación.

JUEVES

Acompañado únicamente con su guitarra, esta leyenda del desierto ponía la temperatura en el Saloon de Fort-Bravo. Un encantador espacio que, unido a las ganas de fiesta de los presentes resultó sencillamente conmovedor. Nick, alejado de la fama que le precede se mostraba divertido y comunicativo con una audiencia que degustaba su show entre jarras de cerveza. Con alguna versión y una actitud irreprochable conseguía meterse a la mayoría del público en el bolsillo. Su particular registro vocal no apto para todos los gustos no fue un obstáculo para que la jornada se desarrollara satisfactoriamente. Al final de su actuación se retiró del escenario para regresar con fuerza e invitar a la gente a unirse a él en el escenario. Este tipo de cosas son posibles en un evento de estas características, y eso hace a festivales como Tabernas Desert-Rock Fest, como algo único, algo que queda en los corazones de los que tiene la suerte de vivirlo.
¿Y después, que?, prácticamente todos los que allí estábamos el jueves (no todo el público llegó ese día) teníamos ganas de fiesta y la noche continuaba en distintas reuniones y encuentros, en el poblado, en el parking o en los alojamientos cercanos. Pero estábamos en el desierto, y para que no faltara de nada, una tormenta de arena en la noche, hizo que la velada no se alargara en exceso, por lo que regresamos a nuestro alojamiento no demasiado tarde. Por otro lado, el viernes nos esperaba una jornada intensa con grandes bandas programadas.  

VIERNES

Así las cosas, la mañana del viernes, con un tiempo muy agradable servía para el relax y dar cuenta de una buena barbacoa que nos permitiría aguantar la larga jornada que teníamos por delante. A eso de las 4 de la tarde llegamos a ese mágico espacio en el que el tiempo parece haberse parado. De inmediato me asaltó una reflexión, el escenario está ubicado en un lugar diferente, pero… ¿Qué más da?, si en este lugar existen mil ubicaciones mágicas, así que, disfrutemos.   Con un orden que parece ir contra natura, los platos fuertes en forma de bandas se habían dispuesto de manera contraria a la que se haría en cualquier festival al uso.  Habitualmente los head-linners actúan en la noche, pero aquí, COLOUR HAZE eran los encargados de iniciar la jornada. Puede parecer algo desalentador verlos a media tarde con un sol de justicia cayendo sobre el escenario, pero a la postre, resultó sumamente acertado en mi opinión.  Las largas jornadas de los festivales hacen que según llega la noche el cansancio se apodere de los presentes, y aquí, todos estamos frescos para poder disfrutar al máximo de los alemanes. La banda comenzaba su actuación con un pequeño retraso, pero en eventos como este, eso no es un problema, ya que todo fluye sin prisas. La banda ofrecía una actuación soberbia, con algunos de sus clásicos en su set-list como ‘Aquamaria’, pero también con alguna canción de su nuevo álbum. Son cerca de una decena de veces las que he visto a la banda en directo y siempre han estado a un altísimo nivel y aquí, volvieron a estarlo. Sin duda, todos los presentes vivimos algo que siempre recordaremos, porque tener el privilegio de ver a los alemanes en estas condiciones está al alcance de pocos. Sus hipnóticos pasajes instrumentales elevaban nuestras almas a un estado catártico y sumamente gratificante. Ver a una banda que gusta de la psicodelia pesada y el Stoner en un enclave así, no tiene precio. Guardando un completo equilibrio entre los momentos mas livianos y lisérgicos, con la fuerza de sus riffs arenosos COLOUR HAZE nos regalaron un magnífico show difícil de superar. Para aquellos que no no los habían visto con Mario, su nuevo bajista, la experiencia fue gratificante, ya que Mario aporta una fuerza inusitada, algo que quedaba patente en alguna de sus canciones, con un sonido pesado y contundente. Hay que poner en valor el esfuerzo de la banda, que llegaba de haber tocado en Madrid la noche anterior, y tras su actuación, tenían que volver de nuevo a recorrer toda la península para un nuevo show. Así me lo comentaba la banda al fin de su actuación cuando les preguntaba sobre como se habían sentido, su respuesta fue que estaban muertos de cansancio y que no habían podido disfrutar como la ocasión merecía. En cualquier caso, sobresalientes.

Tomando el relevo sobre el humilde escenario, era el turno de ROTOR, otra banda que muchos no habían podido ver en vivo, y que siempre son garantía de calidad. Por segunda vez tocando en España (la primera fue en la primera edición del festival), ROTOR era una banda deseada por gran parte de los presentes, y bastaron un par de canciones para dejar patente toda su calidad. Relajados y dejando fluir la creatividad, sus jams retumbaban en la arena del desierto haciendo que los presentes menearan su cabezas al ritmo de sus potentes riffs. Al igual que COLOUR HAZE, son una banda capaz de zarandearte con toda su fuerza, pero también son una banda que sabe como llevar al público a las puertas del cielo. Y es que ROTOR, son muy buenos, unos músicos que disfrutan con lo que hacen y eso se siente en cada uno de sus conciertos. Era la tercera vez que les veía este año, y todas fueron diferentes, pero sumamente gratificantes. La banda se tomaba esta visita a España como un momento de relax , no en vano habían acudido al festival con sus familias y descendencia, por lo que quisieron aprovechar el tiempo al máximo, y disfrutar, algo que transmitieron, haciendo que todos disfrutáramos de su show.

Pudiera parecer que tras COLOUR HAZE y ROTOR todo estaba hecho, pero todavía nos quedaban fuertes emociones por disfrutar. Era la hora de WEDGE, el trio berlinés que gusta de la psicodelia y los sonidos del rock de finales de los 60’s y primeros 70’s. Antes de su show pude tener un emotivo encuentro con su guitarra y cantante Kiryk, tras tres años sin vernos. Ambos dijimos aquellos de ‘por fin’. La última vez que nos habíamos visto había sido durante su visita al Dunajam, y me lo encontré con una gran ilusión por estar en el festival, algo que se traduciría en una descarga de energía durante su actuación. Aún siendo una banda diferente, el público asentía en cada una de sus canciones, ya con la noche sobre nosotros. Ritmos vibrantes, y contagiosos que ponían en danza a un público con mas ganas de fiesta. Divertidos y lisérgicos a partes iguales, WEDGE ejecutaron una actuación notable.

Evidentemente, como dije al principio este festival era un punto de encuentro de amigos, y ahora el turno de DAILY THOMPSON, una banda con la tengo una gran relación. Mephi (su bajista) y Danny su guitarra, son unos tipos fantásticos, y llegaban con ganas de resarcirse del percance que les impidió tocar en la primera edición del festival, cuando su batería sufrió un accidente que impidió que pudieran demostrar su buen manejo de los sonidos de los 90’s. Volvíamos a otra banda que no era demasiado conocida por muchos de los presentes, y el margen para la sorpresa era alto. Contundentes, en su fusión de sonidos en línea SONIC YOUTH con los momentos mas arenosos del desert-rock, los de Dortmund, sorprendían a la concurrencia con su apuesta de sonidos alternativos y con su actitud punk. DAILY THOMPSON son la fiesta, y allí estamos para eso, así que, todo perfecto. Todo un derroche de energía y vitalidad.

THE DRY MOUTHS se habían caído del cartel a última hora y su lugar fue cubierto por los locales PALMERAS NEGRAS. Con el bajista de THE DRY MOUTHS a la batería, tres jovencísimos músicos no tenían complejos en cambiar el chip al personal, algo, que no todos encajaron. Suaves y almidonadas melodías shoegaze se impregnaban de una particular psicodelia que bajaba las revoluciones de la jornada. Era evidente que eran una banda novel y sonido no encajaba con el esperado por el público, por lo que el recinto se veía privado de parte del público.

Con ese condicionante, y con la noche ya avanzada, mis queridos KRAZARK tenían una difícil papeleta por delante. No es fácil cerrar una jornada, y mas con el recinto a medio gas, pero los stoners madrileños, sin ejecutar su mejor actuación, dejaron un magnífico sabor de boca entre los todavía aguantaban. Riffs crujientes, y golpes de Stoner con todos sureños servían para poner al público a tope. Combinando sus chamánicos momentos con las embestidas de rabia de su cantante Esteban, KRAZARK se doctoraban ante un público algo sorprendido por la contundencia de sus riffs y su sonido borroso. Una magnifica forma de concluir la noche.

La jornada había llegado a su fin en cuanto a conciertos, porque la fiesta continuaba en el desierto de Tabernas.

SÁBADO

Tras una mañana de relax en nuestro alojamiento asimilando todo la vivido en la jornada del viernes, y dando buena cuenta de una suculenta comida, llegábamos de nuevo a Fort Bravo para afrontar una nueva jornada de sonidos desérticos.  Al llegar al recinto nos encontramos con la noticia del retraso de UNIDA, que eran los encargados de actuar en primer lugar. La banda se encontraba todavía en la carretera y su lugar fue cubierto por los portugueses MISS LAVA, que tenían prevista su actuación mas tarde. Los portugueses ejecutaban un show en el que el desert-rock era el protagonista. Si bien en disco tienen momentos más psicodélicos, en su actuación optaron por la rudeza. Stoner rock sin aditivos, fuzz a toneladas y unas buenas melodías eran sus argumentos para conquistar a un público predispuesto a divertirse. La banda sonaba sólida, ejecutando sus canciones con una ilusión que reflejaba que estaban encantados de poder tocar en un espacio como Fort Bravo. Viviendo la experiencia al máximo transmitían sus buenas vibraciones a un público que calentaba motores con su actuación.

A la espera de la llegada de UNIDA, la siguiente banda en saltar al escenario eran los holandeses TROY TORINO. Uno tipos que se llevan en esto desde hace unos años y que se subían a tocar llenos de una energía que rápidamente contagiaban al público. Hard rock crudo, sin aditivos, de cuatro tipos mimetizados con el entorno con sus sombreros y aspecto de cowboys. Con ellos continuaba la fiesta. Sin grandes alardes la banda ofrecía un buen concierto de rock and roll para la diversión con un momento álgido. Su cantante salta desde el escenario para meterse entre el público al ritmo de una particular versión de ‘You’re The One That I Want’ de la banda sonora de la película Grease. Un momento en el que todos tarareábamos ese mítico estribillo de finales de los 70s. Sin duda momentos así, son necesarios en un festival, ya que si, está bien ver a músicos tocar canciones con calidad, pero también está bien soltarse la melena y divertirse, y TROY TORINO, lo consiguieron.

Ahora si, era el momento de la banda mas esperada de la jornada, UNIDA habían llegado y era su momento. Personalmente no soy un seguidor de la banda, y como yo, todos esperábamos que nos podría ofrecer su cantante ante la ausencia del venerado JOHN GARCÍA. Al verles preparar sus instrumentos y el escenario me encontraba con unos tipos que bien podían haber salido de Easy Rider,. Cual Ángeles del Infierno, estos tipos rudos iban dejarme sumamente sorprendido. La primera incógnita era saber cómo se las manejaría su cantante Mark Sunshine , algo que se resolvió rápidamente. Con numerosos papeles con las letras de las canciones Mark ejercía de perfecto maestro de ceremonias del vendaval que UNIDA desató en el desierto almeriense. En su actuación predominó el Hard rock de siempre impregnado de arenosos sonidos. Constantemente interactuando entre ellos y con el público, UNIDA ofreció una magnífica actuación que disipó cualquier duda de lo que podría dar de sí la banda sin John Garcia. Muchas veces he dicho que a la escena le faltan buenos cantantes, y cuando una banda tiene uno bueno, su calidad sube muchos enteros. Imagina a David Coverdale, Robert Plant o Paul Rodgers junto a unos melenudos barbudos enfundados en sus vaqueros arrasándolo todo. Impagable.

La luz del día se disipaba antes del turno de ROSY FINCH. El trio alicantino salía escenario con el hándicap de una cantante que no se encontraba en perfectas condiciones de salud, algo que supo solventar durante su actuación con suma profesionalidad. Si su actuación no brilló como lo habían hecho en la pasada edición de Sonicblast, ROSY FINCH consiguieron sorprender especialmente al público foráneo que se encontraba en el festival. Sus sonidos alternativos se emborronaban con riffs difusos y la rabia suficiente como para solventar el brete que tenían por delante.

Durante las jornadas previas ya había advertido a la gente de la calidad que el trio holandés BISMUT atesora. En menos de un año les había tenido la oportunidad de verlos 4 veces en directo, dos de ellas este mismo verano, y BISMUT es una banda que, sin hacer mucho ruido, ha ido creciendo y creciendo cada día que pasa. Su particular apuesta por los sonidos post-metal teñidos de una psicodelia atmosférica, son un argumento al que nadie puede resistirse. Con esos mimbres sus largas canciones en forma de jam calaban hondo en todos los presentes dejando al personal estupefacto por su capacidad para ejecutar sus canciones. Son muchos los que hablan de ellos como la gran sorpresa del todo el fin de semana, algo que para mí no es nuevo, pero que ciertamente me congratula. Sus atronadores tambores, su hipnótica línea de bajo y los devaneos de una guitarra que se multiplica en cada nota, son un avala suficiente para todo el mundo hable bien de ellos. Siempre es gratificante ir a un festival y que una banda que no conoces de nada te vuele la cabeza, ese lugar, fue sin duda para BISMUT. Una gran banda que dejó boquiabiertos a los presentes en el Tabernas Desert-Rock Fest.

Después del trance de los holandeses, BALATE cerraba la jornada y para mi el festival, ya que el domingo teníamos que regresar a Madrid sin poder asistir a la última jornada del festival. Una lástima ya que según me han comentado los que estuvieron, la jornada también fue sumamente gratificante. Era tarde y la joven banda almeriense, terminaba el día con su Stoner teñido de tonos blues por momentos y con golpes de sludge. Son una banda joven, y todavía les queda camino por recorrer, pero si comparamos lo visto con su actuación de la primera edición del festival, donde también participaron se noto una evolución. Lo cierto es que el cansancio, las cervezas y el polvo del desierto ya hacían mella en mí y no presté toda la atención que merecía su actuación.

Así terminaba para mi un fin de semana en el que pude encontrarme con numerosos amigos llegados de toda la geografía europea en un ambiente de cordialidad y camaradería como pocas veces sucede. Algo que todos deberíamos valorar, porque no son necesarios grandes escenarios, grandes juegos de luces para que todo sea genial. El festival contó con buenas bandas, con un buen sonido, y con una organización lo suficiente buena como para dejar en nuestras retinas grandes momentos y grandes emociones. Solo queda esperar que el festival siga existiendo durante muchos años, ya que la delicada situación de los Estudios de Fort Bravo, con la escasa afluencia de visitantes y su poca rentabilidad, son una incógnita para futuras ediciones. Confiemos en que dentro de un año pueda estar contados lo sucedido en la 3º Edición del Tabernas Desert-Rock Fest.

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