Reseña: STONE DEAD CROOKS.- ‘In ruins’

Desde Viena, el trío austriaco STONE DEAD CROOKS presentan su nuevo EP ‘IN RUINS’. Un trabajo totalmente grabado y producido por la banda en el que dejan patente su amor por el blues y la psicodelia. Uno de esos descubrimientos que de vez en cuando llegan a mis oídos y que bien merece sea promocionado por la calidad que atesoran sus cuatro temas. Sin noticias previas del trío, los austriacos han ido publicando singles y jams previamente a esta entrega. Enraizados en el heavy-blues de los primeros 70’s y adornándolo con crujientes riffs stoner hacen que sus canciones nos envuelvan en un halo de psicodelia ácida en la que el blues esta muy presente. Con muchos momentos en los que el legado de The Doors aparece, especialmente en el registro vocal de su cantante, pero que también los momentos de bandas como The Black Keys o sus paisanos The Heavy Minds vienen a mi cabeza. Su sonido primitivo es otro de los alicientes que encontramos en un trabajo oscuro y chamánico que sabe conjugar la calma con su innato sonido difuso. Esa crujiente línea de bajo es uno de los soportes principales del EP, pero la habilidad para insertar esos solos afilados y ácidos hacen que las canciones se enriquezcan para ofrecernos la mejor de una banda a la que debemos seguir para poder comprobar su evolución en futuras entregas.

STONE DEAD CROOKS son: Max Gärtner, Adrian Stelzl y Thomas Tobias.

‘Nothing of all’ parte con una cadencia lenta y pesada para llevarnos a un espacio en el que el crujiente bajo es seducido por pasajes de psicodelia chamánica en el que la voz juega un papel primordial. Con el blues en sus genes, el corte camina entre ecos más propios de los 70’s en una conjunción de lo viejo y lo nuevo de lo mas apetecible. Con un cierto tufillo Morrisiano en los registros vocales, su oscuridad latente se conjuga con un espacio de neo-psicodelia muy atractivo. La aparente pereza con la que se desarrolla el tema es precisamente uno de sus alicientes; el saber conjugar esos ritmos lentos con la pesadez sin caer en lo monótono resulta ser todo un aval.

Dando más vitalidad a su sonido, ‘Falling down’ sube las revoluciones entre vibrantes tambores y difusos rasgueos sin perder esa carencia doorsiana de su vocalista. En un escenario más propio de sus paisanos The Heavy Minds, el corte se desarrolla entre medios tiempos y guitarreos más propios de una banda de garage-blues impregnando sus notas en un halo lisérgico. Entre el humo cannabico el corte va oscilando sin perder su ritmo en ningún momento ni esa vocación retro que los austriacos dejan patente en su sonido.

If You Could Only See’ el tema más largo de todo el EP, hace crujir sus riffs en una cadencia lenta y mística. Los ecos de The Black Keys y la vocación doorsiana van creando un corte que apunta con explotar pero que se asienta en un espacio heavy-blues narcótico entre crujientes riffs combinados con solos afilados y una buena melodía. El corte combina los sonidos de finales de los sesenta con los ecos desérticos creando un espacio multidisciplinar en el que la psicodelia pesada se desarrolla en su hábitat. Sus tonos trascendentales nos llevan en volandas en una narrativa que va cambiando pero que siempre acaba regresando a su origen. Si bien el corte se desarrolla sobre una armonía que sirve de soporte, los austriacos tienen la habilidad de colorearlo con distintos giros que hacen que todo fluya.

Cerrando el trabajo ‘In ruins’ el tema que le da nombre vuelve a relatar un escenario en el que la noche parece ser la protagonista de una historia oscura. Creando ese sonido difuso con un bajo que parece vaya a quebrarse las plegarias chamánicas nos envuelven en un manto psicodélico. Pasajes netamente heavy-psych combinados con ecos desert-rock construyen un tema menos rítmico que no pierde el espíritu del trio a la ahora de construir sus canciones.

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Reseña: SAMSARA JOYRIDE.- ‘Samsara Joyride’

Si eres amante del blues psicodélico, no deberías pasar por alto este fantástico debut. Dicen que quien tiene magia no necesita trucos, y sin ninguna duda estos dos desconocidos la tienen. Uno de mis objetivos cuando comencé mi aventura en DenpaFuzz era el poder descubrir y dar a conocer nuevas bandas y hace unos días me encontré con el primer trabajo de una banda austriaca con el nombre de SAMSARA JOYRIDE, un EP que cumple con esa premisa. Solo fueron necesarios unos minutos para darme cuenta de que estaba ante algo fantástico y lleno de pasión. Este es del tipo de trabajos con los que puedo sentirme más identificado, ya que la música que contienen estos intensos y profundos 37 minutos bien merece ser difundida para el deleite de todo aquel que se atreva darle al play. Seguramente no descubran nada que no se haya hecho antes, pero sus sencillas canciones logran conectar con el oyente, trasladándote a ese entorno imaginario en el que las praderas solitarias del medio oeste parecen ser su fuente de inspiración, y eso, al margen del estilo del que hablemos, es todo un tesoro que cualquiera debería apreciar. Si bien se trata de una grabación casera, la calidad del sonido es sobresaliente, no en vano estos chicos dan prioridad al poder seductor de transmitir sentimientos y sensaciones, prescindiendo de ningún tipo de sobreproducción, aquí todo es pureza. Su contenido son cinco temas de blues psicodélico en los que la dupla de guitarras lleva todo el peso. Si a eso unimos una voz cautivadora, la tormenta perfecta está servida. Sus bellas y suaves melodías toman elementos del medio-oeste, bien sea en momentos acústicos o bien sea en los pasajes eléctricos más ácidos. Una conjunción que bien podría estar a caballo entre J.J. Cale y All Them Witches con los que podemos encontrar numerosas coincidencias estilísticas. Aquí nada resulta impostado, lo que nos lleva apercibir con suma facilidad todos los sentimientos que los austriacos tratan de transmitir. Canciones oscuras y melancólicas en las que no faltan momentos de pesadez gracias a algún aditamento más propio del stoner. Estamos ante una magnifica carta de presentación que espero solo sea el preludio de una exitosa carrera.  Buceando por el ciberespacio no he podido encontrar más información al respecto de la banda distinta de la que figura en su página de bandcamp. De allí se deduce que todas las canciones han sido escritas e interpretadas por los austriacos y el álbum grabado en su mismo hogar.

SAMSARA JOYRIDE son: Michael Haumer (guitarra solista, base y coros), Florian Miehe (guitarra rítmica y voz); acompañados a la batería por Jordan Mc Queen y por Laura Fishtenkamm a los coros.

‘16th district’ abre este maravillo debut con unos acordes acústicos predecesores de una experiencia incierta. Sin saber adónde nos van a llevar los alemanes, la duda queda resuelta con la aparición de una cálida voz entre elementos psicodélicos. Sin darnos cuenta aparecemos en un escenario más propio de medio oeste. Una fusión de elementos propios de J.J. Cale con las vibraciones de bandas como All Them Witches nos sitúan en un escenario rural en el que los instrumentos aparecen con elegancia y sutileza. Si bien el tema se soporta en la guitarra acústica, las incursiones eléctricas y un cadente ritmo van construyendo y corte más propio del dark-folk. Cuidadas melodías con un cierto acento blues se superponen. Toda transcurre con suavidad en este susurrante pero cautivador corte. Pasada la mitad del corte la guitarra se muestra esplendorosa con finos y estilistas solos psyco-blues. Una estructura sencilla acaba por crear un tema lleno de belleza que nos acaricia con delicadeza en un ambiente en el que se conjuga la oscuridad la melancolía, pero, por otro lado, también la esperanza. Sus ocho minutos acaban por dejarme relajado y expectante sobre el resto de contenido del trabajo.
Con mucho más vigor, pero sin perder ese aroma a 70’s y medio oeste, los punzantes solos de guitarra de ‘Shadow of a man’ siguen bebiendo del blues recubierto de tonos lisérgicos. Sin la pesadez stoner de algunos momentos de la banda de Nashville, el legado de All Them Witches parece continuar presente. Momentos más contundentes se apropian de la canción golpeando una y otra vez en una estructura perfectamente diseñada. En la parte central el tema se decanta por un escenario mucho más psicodélico usando el slide de la guitarra y creando una eclosión sonora mucho más tupida. La voz continúa derramando sentimientos con registros entre desgarradores sin perder su calidez. Distintos giros hacen que el corte acabe encabritándose en su parte final. Una huida hacia adelante con duros riffs que son rasgueados una y otra vez produciendo un efecto cautivador.
Nuevamente el blues rural regresa en las cuerdas de la guitarra acústica. ‘Why i play the blues’ es un nombre lo suficientemente evidente como para no tener dudas de su contenido. El blues del Delta aparece en los instrumentos de los alemanes. Suave y profundo cada solo se alarga afilado hasta la extenuación mientras el ritmo parece arrullarnos en un canto gratificante lleno de seducción. Sí, es un blues al uso, pero la habilidad de la guitarra y la sugerente voz hacen que toda mi atención se centre en unos acordes más propio de cualquier bluesmen de plantación sureña. Combinando la sencillez de J.J. Cale, con una guitarra más ácida que la del músico de Oklahoma, el corte se desarrolla sobre una armonía que es coloreada por el virtuosismo y técnica de su guitarrista, auténtico baluarte del sonido de la banda.  
‘Stranger’ nos ofrece un cierto giro a un espacio más psicodélico sin perder de vista el blues pesado. Cantos solitarios con la mirada puesta en el horizonte entre efluvios lisérgicos salidos del blues omnipresente.  El tema se desarrolla, al igual que el resto de este debut, con una pausa envolvente. Todo se desarrolla sin ninguna prisa, pero siempre bajo un hechizante sonido. La grave voz de  Florian Miehe se adereza en esta ocasión con los coros replicantes. Esas fantásticas voces habitan entre desarrollos de guitarra que se ven seducidos por el blues más lisérgico en un arrucho atrayente y de lo más reconfortante. Sus nueve minutos son el espacio perfecto para comprobar todo el potencial compositivo que tienen los austriacos. Susurrante, cálido y mágico el tema consigue hacer partícipe al oyente de su narrativa.

En una línea parecida ‘Safe & sound’ incide en el blues narcótico. EL buen uso con el que se combinan las voces, esta vez con una melodía más pegadiza son complementados con esas notas profundas de la guitarra. Un ritmo algo más vivaz no es obstáculo para que el tema genere un clima de relajación y confort como pocos. Puro sentimiento y punteos bien encajados son acompañados de una batería siempre plácida y contenida. Relax y momentos para la introspección sugieren una escucha con luz tenue para percibir todo el sentimiento que contiene la canción.  

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Reseña: SAMSARA BLUES EXPERIMENT.- ‘End of forever’

SAMSARA BLUES EXPERIMENT lleva diez años en lo más alto de la escena heavy-psych contemporánea, y una retirada como la anunciada, merecía una despedida por todo lo alto. Eso es precisamente su nuevo álbum y probablemente el último,  
Resulta de lo más gratificante ver al trio en plenitud creativa con un álbum inconmensurable que perdurará en el tiempo como uno de los mejores ofrecidos por la banda. Es como una vuelta a sus orígenes, como si a pesar de su despedida, quisieran congraciarse con sus fans más fieles mostrando toda su frescura y calidad. Aquellos que nos sentimos hechizados con el sonido de sus inicios ahora tenemos la oportunidad de deleitarnos con éste nuevo álbum que bien podría recordar sus comienzos. Sus siete temas han sido compuestos en los últimos tres años y en ellos queda reflejada la esencia de la banda. Pasajes sinfónicos, riffs stoner, momentos acústicos, neblinas psicodélicas, desarrollos progresivos, hard rock de los 70’s, algún ritmo latino ¿Se puede pedir más? Sin duda la respuesta es NO. ‘END OF FOREVER’ puede que sea el mejor álbum de SAMSARA BLUES EXPRIMENT, y esto es mucho decir, ya que su discografía nos ha dado muchas alegrías. Buenas melodías dotadas de su mística característica se fusionan con momentos de hard 70’s en línea Jethro Tull o incluso Pink Floyd, con momentos rurales que chocan con la multitud de giros inesperados en cada canción. La belleza de los desarrollos de guitarra es otro de los grandes avales de este maravilloso trabajo de despedida en el que también encontrados las fragancias orientales que invaden unos temas bien construidos. Cualquier expectativa que puedas tener en este álbum, será cumplida sin remido, ya que, desde el primero hasta el último de los temas, el trío berlinés no baja el pistón, y la calidad de los mismos rebosa de unos surcos impregnados en psicodelia, hard y desarrollos progresivos con la brillante combinación de guitarras y sintetizadores, algo que enriquece aún más cada canción. Con solo echar un vistazo a la maravillosa portada de Jessica Rassi, podemos intuir en su interior hay algo fantástico. Si bien todos los temas parten de ideas y riffs creados por Christian, éstos se complementan lo la contundente base rítmica, y unas líneas ´cálidas y contundentes líneas de bajo. Todo enlazado con esmero, sin estridencias SAMSARA logra crear un “todo” en cada canción. ‘END OF FOREVER’ es un título muy evidente del lo que significa este álbum en la trayectoria de SAMSARA BLUES EXPERIMENT, una despedida a lo grande. Solo nos queda disfrutar de esta pequeña obra maestra de la psicodelia pesada y decirles a Christian, Hans y Thomas, GRACIAS por todo lo que nos habéis dado en estos años.  

SAMSARA BLUES EXPERIMENT son Christian Peters (guitarras, voz, sintetizadores y teclados), Hans Eiselt (bajo y voces) y Thomas Vedder (batería y percusión). La portada de ‘END OF FOREVER’ es obra de Jessica Rassi, correspondiendo a Richard Behrens la grabación y mezcla en  Big Snuff Studio, habiendo sido masterizado por Role en  Tonmeisterei Oldenburg. El ábum está disponible para formatos físicos vía Electric Magic Records.

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El álbum abre sin contemplaciones, ‘Second birth’ nos hechiza desde sus primeros riffs para atraparnos en sus once minutos de “viaje”. Un torbellino sonoro a través de un grueso bajo, tambores marciales y los devaneos de la guitarra de Peter exhumando ácido. Un tema grueso, con gran ritmo y pesadez en su parte inicial repitiendo la melodía. Una parte central en la que los sintetizadores hacen acto de presencia para embriagarnos con exóticos sonidos de gran mística y su vez épica.  Dotando de sinfonismo al corte, crean un ambiente palaciego ornamentándolo con bellos pasajes de psicodelia fragante. Heavy-psych de altos vuelos con un sonido cristalino pero poderoso con momentos floydianos. Embriagadores pasajes que van evolucionando a un entorno más tenso engrosando su sonido con crujidos de bajo y efectos sin que la melodía cese. Esta neblina psicotrópica va enturbiando un tema que sabe vivir en la oscuridad y en el misterio.

Después de este primer shock, ‘Massive pasive’, es un espacio para la conjunción de guitarra acústica y eléctrica. Moldeando, estirando y encogiendo en sus exóticos solos Peter nos embarca en gratificante un viaje sonoro. Nuevamente los pesados riffs violentan el reposo para llevarnos a un escenario psico-progresivo más propio de los primeros Jethro Tull. Un giro inesperado, pero lo de lo más efectivo que me deja sin palabras. SAMSARA me golpea por segunda vez. Jugando con las melodías vocales y entre acordes acústicos el tema nos lleva a un escenario brumoso con una ambientación campestre. La epopeya sigue construyéndose con estribillos pegadizos y llenos de magnetismo. El aroma de los setenta se apodera de los berlineses sin que eso signifique renunciar a momentos stoner en los que el sonido se engrosa. La dualidad entre los elementos acústicos y los eléctricos consigue enriquecer un tema con unos cimientos sólidos, pero con un aspecto más frágil. Una fragilidad aparente ya que el bajo de Hans sigue golpeando con fuerza.


Una introducción entre los vivaces tambores de Thomas y una magnética línea de bajo nos introduce en ‘Southern sunset’ un tema con reminiscencias Santana en el que el ritmo inicial y los teclados nos va acercando a una atmósfera más progresiva.  Sonido vintage que es coloreado por brillantes solos de guitarra de Peter. Todo un bosque lleno de luces y sombras con momentos hard-rock más propios de los 70’s, pero rezumando buenas vibraciones. Un tema que te engancha a tu narrativa y que según se desarrolla augura un final feliz. Hard progresivo en estado puro con las suficientes dosis de acidez como para el resultado sea completamente cautivador. Tras el magnífico trabajo de Peter en guitarra y voz se esconde una base rítmica que hace que el tema adquiera gran efectividad, sobre todo con ese toque latino de la batería.

‘Lovage leaves’ nos trae a los berlineses en su lado más sensual y delicado. Bellos acordes se envuelven en un manto sinfónico para crear un tema en el que el bucolismo está presente. Sus acordes acústicos y sus atractivos pasajes producen un efecto terapéutico. El lado más relajado de una banda que sabe imprimir carácter a sus temas, pero también seducirnos con bellas melodías. En esta ocasión la sencillez de la guitarra contrasta con una mayor presencia de los teclados creando un corte aromático en el que las fragancias exóticas nos embriagan relajando nuestros sentidos.

Si por algo SAMSARA atesora la reputación que tiene, es por su capacidad para desarrollas su psicodelia pesada entre atmósferas místicas en las que los aromas exóticos están presentes, ‘End of forever’ el tema que da nombre álbum, es un claro ejemplo de ello.  El particular y profundo registro vocal de Christian flota entre pesados riffs y melodías más reconfortantes. Un regalo para los amantes de la banda y de un género en el que SAMSARA ocupa un puesto de honor. Aquí la banda parece regresar a sus orígenes, como si a pesar de su despedida, quisieran congraciarse con sus fans más fieles. Aquellos que nos sentimos hechizados con el sonido de sus inicios y que ahora tenemos la oportunidad de disfrutar con éste nuevo álbum. Efectos, sintetizadores perfectamente encajados en la narrativa del tema, y sobre todo esa poderosa base rítmica hacen de este tema, una pequeña obra maestra de la psicodelia pesada contemporánea. Esa épica que hemos visto en ocasiones en bandas como Colour Haze, Rotor o los mismos SAMSARA, Pasajes ensoñadores que nos trasladan a un mundo mágico en el que las buenas vibraciones nos hacen olvidarnos de todo. Incisivos solos de guitarra se salpican entre el poderoso sonido de un bajo siempre excelso y los abrumadores tambores de Thomas.  Como un buen tema heavy-psych encontramos esos guiños stoner que separan la fina frontera de una de las laderas del género con la psicodelia más psicotrópica.
Orchid Annie’ resulta ser un bálsamo tras la embestida anterior. Sus primeros solos de guitarra nos invitan a un nuevo paseo por la psicodelia más brillante. Hermosos pasajes entre cadentes y pausados ritmos dejan espacio al desarrollo de la guitarra. Adornado con elementos vintage gracias al sonido de los ocasionales teclados de su comienzo, el tema parece desarrollarse sobre los estándares del hard-progresivo clásico, pero siempre enriquecidos con la creatividad de la banda. Sosegado y lleno de sentimiento, el tema fluye bien, tejiendo poco a poco un tema con distintas texturas que reflejan todos sus matices. Se percibe que la banda está dejándose en alma en cada composición. Sus ondulaciones se producen con una naturalidad que nos hace visitar distintos escenarios sonoros sin que podamos darnos cuenta del cambio de sonido realizado. Una gran conjunción de rock clásico, hard-progresivo y psicodelia. La mesura con la que se incorporan los sintetizadores a su sonido, no resta un ápice de la fuerza y originalidad de la banda, ya que esa incorporación no va en detrimento de la guitarra o de la pesadez, sino que se limita a apartar. Bajo un sonido más acelerado, ‘Jumbo mumbo jumbo’ insiste en los pasajes de psicodelia pesada y stoner. Una arrancada inicial llena de fuerza con ciertos tonos exóticos deja paso a momentos más atmosféricos en los que la psicodelia fluye en un hechizo reconfortante. El tema se muestra sólido, pero a su vez con la suficiente capacidad como para tocar nuestros sentidos. Entre los atronadores tambores y la densidad del bajo la guitarra se contonea en solos ácidos que crean una bacanal lisérgica antes del descenso a pasajes más apacibles. El corte resulta arrollador por toda la intensidad que los berlineses imprimen a su sonido. Sin perder un ápice de fuerza y gracias al sinfonismo que incorporan, la canción va reposando en un espacio netamente psicodélico en el que los desarrollos se vuelven más misteriosos y en cierta medida, mágicos.

Lee aquí la entrevista que hicimos a Christian Peters hace unos días, en la que nos contaba los detalles del álbum y del final de la banda:

https://denpafuzz.wordpress.com/2020/11/30/entrevista-interview-samsara-blues-experiment-chris-nos-da-los-detalles-del-nuevo-album-y-de-la-despedida-de-la-banda/

https://www.facebook.com/samsarabluesexperiment

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Reseña: FUZZ FORWARD.- ‘Revolve’

Alejados de riffs stoner y recuperando el popular formato unplugged de los años 90’s, los barceloneses retoman unos temas que tenían aparcados para darles forma en este EP acústico. Un punto de inflexión en la banda tras la salida de la misma de Edko y de Jordi previamente, y que sirven de aclimatación para arrancar una nueva etapa. Evidentemente la adolescencia es la época en la que nos desarrollamos como personas y por supuesto la banda sonora de esa etapa nos marca de por vida. Esta afirmación cobra sentido cuando escuchamos a FUZZ FORWARD. Crecieron bajo los auspicios del grunge y eso, está impreso a fuego en sus genes musicales como demuestra ‘REVOLVE’. Cuatro temas y un interludio en los que las melodías tienen todo el protagonismo entre sencillos acordes de guitarra arropados por una sutil batería y un cálido bajo. Poniendo el énfasis en transmitir a través de la voz y los delicados coros, los barceloneses nos arrullan en una atmósfera gris, que parece reflejar desdichas pasadas. Inspirados en Alice in Chains, Soundgarden, Pearl Jam o Nirvana, crean en el siglo XXI un EP más propio de finales de los 90’s, lo que reafirma su propuesta sonora basada en aquellas vibraciones grunge que tanta gloria tuvieron hace más de dos décadas. En tonos de melancolía, los temas del álbum van oscilando entre sosegados pasajes llenos de sentimiento. Aquí los riffs salvajes no existen, y por ello el trabajo no pierde fuerza, lo que corrobora que los decibelios no son lo mas importante para poder transmitir sensaciones.

FUZZ FORWARD en ‘REVOLVE’ son: Juan (voces), Marc Rockenberg, batería, guitarra, percusión y coros) Alexander Romero (bajo).


‘Searches’ refleja el amor de los barceloneses por los ecos que llegaban del Seattle de los 90’s. Sosegado y con un cierto tono de melancolía, van haciendo que el corte salga de ese estado de ánimo afligido para elevarse entre voces y coros. En línea con los múltiples directos desenchufados que se hicieron en aquellos años, el tema susurra con estructura armónica que se repite. Creando una apacible atmósfera.
Instalados en ese estilo, ‘Need some love’ camina bajo un ritmo cadente y coros que acarician al oyente creando un tema que parece reflejar el desamor. En un ambiente de cierta oscuridad el tema transite sentimientos bajo un aura de tristeza y un sonido nítido y limpio. Los juegos de guitarra ondulan entre una neblina con adornos psicodélicos arrullándonos con su faceta más suave, lo que no impide que los sentimientos salgan a flor de piel.
Tambores casi rituales y un bajo que parece querer su cota de protagonismo, ‘Dead Friends’ incide en la misma fórmula. Otro tema acústico construido desde el más absoluto sosiego, para liberar los demonios en arrancadas de rabia transmitidas por la melodía vocal. Una especie de lucha entre lo reconfortante y el desasosiego.
‘Mirage’ es un interludio de guitarra con poco más de un minuto con acordes acústicos.
 ‘REVOLVE’ cierra sin perder la esencia del trabajo con ‘Here we pot’. Las delicadas melodías se tornan melancolía en unos acordes y un registro vocal que mantiene esa dualidad entre cierta tristeza, incluso nostalgia, y una desgarradora liberación de sentimientos. Construido sobre una armonía sencilla, la instrumentación austera y el tono de la voz hace que el tema siga reflejando una añoranza de tiempos pasados

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Reseña: MOS EISLEY SPACEPORT.- ‘The Best of their Early Year’

‘THE BEST OF THEIR EARLY YEAR’ es el EP debut del trio alemán MOS EISLEY SPACEPORT. Un proyecto que nace a finales de 2019 o principios de 2020 cuando tres tipos de Bremen que se metieron en una habitación en un viejo búnker de la Segunda Guerra Mundial, en el frío norte de la ciudad para dar rienda suelta a su creatividad. Pronto descubrieron algo extraño: cada vez que atraviesan la puerta de la habitación, entran en un agujero de gusano que los lleva directamente al año 1972 en un pequeño planeta desértico circumbinario en los bordes exteriores de una galaxia lejana. Así se convierten en un grupo de hippies de pelo largo y pantalones acampanados, obligados a tocar rock y psicodelia pesada impulsados por el blues durante horas y horas. Un sinfín de solos de guitarra, lámparas de lava resplandecientes y tonos de fuzz pesados ​​se apoderan de MOS EISLEY SPACEPORT hasta que finalmente son lanzados y enviados de regreso a la actualidad con la sensación de que en ese retorno, encontraron su propio sonido. El resultado de esa experiencia es un puñado de temas poderosos con aroma a 70’s en los que el blues juega un importante papel Pero también la psicodelia el boogie-rock y el hard-rock más auténtico. En caso como este siempre me surge la misma pregunta: ¿Retro rock?, ¿Copia? Pero tras escuchar los poco mas de veinte minutos de este EP, lo único que puede decir es que estos chicos hacen las cosas con honestidad y sintiendo ese feeling del rock crudo de los años 70’s. Se nota que aquí no hay poses y que los temas salen del su amor a la música No parece haber poses, sino temas que salen de las entrañas con toda su vitalidad. Con el legado de Peter Green (Fleetwood Mac) muy presente crean canciones directas que mantienen un groovy vibrante y divertido. Ese túnel del tiempo que los llevó a 1972 los trajo de regreso con la lección bien aprendida, y eso se nota en este prometedor debut, que espero solo sea el comienzo de nuevas prometedoras entregas. Los amantes del rock clásico tienen aquí un nuevo filón donde explorar. Un trabajo en el que encontramos buenas guitarras en línea Hendrix, alguna pincelada progresiva, ecos del medio oeste en cortes coloristas evocadores del sonido West-Coast y mucha psicodelia impregnada en unos surcos que cuentan con la magnífica voz de Daniel, consiguiendo transmitir esas sensaciones multicolor, tanto en los momentos más íntimos y sugerentes, como en los momentos de rabia.

MOS EISLEY SPACEPORT lo componen: Daniel (voz y guitarra), Sebastian (bajo y sintetizadores) y Guido (batería).

‘Further when i’m far’ se desarrolla bajo atmósferas psicodélicas entre efectos envolventes y pausados acordes adornados con tonos exóticos para ir evolucionando con un cristalino sonido hasta situarse en un escenario pesado y unas armonías que me recuerda el clásico de Peter Green ‘Oh Well’. Tambores vivaces, gruesos riffs stoner, y blues setentero van construyendo el corte para situarlo en un collage retro en el que el imperturbable ritmo y la fornida línea de bajo   dan cobijo a solo ácidos salidos de la guitarra. La banda modula y hace contonearse la canción sin dejar de avanzar dinámicamente. Heavy-psych y hard rock de muchos quilates en el que el trabajo de las cuatro cuerdas resulta fundamental encadenándonos a su pegadizo ritmo gracias a un fantástico groovy que juega con el tiempo del tema.
Instalados en un ambiente heavy-blues más propio de los primeros 70’s ‘Mojo filter’. El fantástico groovy se adorna con estribillos pegadizos. Pesados ritmos golpean con fuerza dotando de cuerpo a un corte que es una invitación al baile y al desenfreno. En su parte final los alemanes se dejan llevar por la psicodelia ácida entre verdaderas descargas de un bajo poderoso y expansivo.
Una locución retro nos introduce en ‘Space shift’, en el que el órgano vintage nos confirma las sospechas del amor por los sonidos de los 70’s de la banda. Con el blues como leit-motiv, y con riffs de pura esencia retro, el legado de los primeros Fleetwood Mac sigue aflorando en cada acorde. Creando una descomunal cortina de sonido con sus monolíticos riffs logran conjugar vibraciones del pasado con un sonido mucho más contemporáneo en una conjunción de lo más efectiva y atrayente.   La versatilidad del sonido hace que cada tema sea una oportunidad para el gozo, ahora con tonos que incluso se acercan al funk, sin perder su espíritu rockero.
‘Drop out’   a ritmo de boogie-rock cabalga brioso con sus ritmos bailables y el blues en las venas. Sonando crudo y primitivo, el tema parece haber sido compuesto décadas atrás, lo que demuestra el espíritu vintage del trio. Su sonido grueso pasa por encima de algún eco proto-metal. Si ya en los temas anteriores había quedado claro, aquí se demuestra nuevamente que los tres músicos saben sacar el mayor rendimiento posible a sus instrumentos en pos de un fin común. Así el tema se muestra sin fisuras incluso cuando se separan del camino para explorar otras vibraciones, consiguiendo acoplar el sonido para que todo parezca compacto. Estas modulaciones solo hacen que enriquecer la canción.
En unos tonos más rurales, y combinando acordes acústicos con eléctricos, ‘My bicicle won’t fly’ se desarrolla entre atmósferas sureñas con aires festivos. Sin mostrar la pesadez de los cortes anteriores van construyendo un tema de rock clásico en el que el espíritu folk aparece con coloristas coros y estribillos casi en modo country. En una especie de combinación entre Neil Young y un espíritu más propio de la west-coast el tema es un soplo de aire fresco en el que las melodías son cuidadas huyendo de las estridencias.

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