Reseña: LAMP OF THE UNIVERSE.- «Dead Shrine»

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A estas alturas y tras dos décadas de actividad nadie puede dudar de lo que LAMP OF THE UNIVERSE son capaces de ofrecer. La banda neozelandesa liderada por Craig Williamson manteniendo el listón muy alto con su nuevo álbum «DEAD SHRINE», continúa ofreciéndonos toda su magia y creatividad. Un álbum nacido entre el aroma del incienso y con un aura devocional que invita a la reflexión ayudando a la relajación emocional. Su psicodelia drone adquiere cotas celestiales en este nuevo trance místico. Sus susurrante y meditativos pasajes son coloreados por bellas armonías psicodélicas sobre las perpetuas reverberaciones a las que nos tienen acostumbrados. Los conmovedores pasajes vocales tratan de arrullarnos en una gratificante experiencia sensorial que hace que nos olvidemos del mundo real para traspasar un frontera sensorial en la que la psicodelia invade nuestros sentidos en una catarsis espiritual. Mágico y lleno de belleza, es difícil decidirse por un único tema, ya que las cinco canciones incluidas mantienen un altísimo nivel de calidad y emotividad. El delicado uso de wah wah con esas formas espectrales hace que nada resulte estridente, sino todo lo contrario, cada nota parece tener un poder sanador altamente necesario en los tiempos que vivimos. Es hora de hacer una pausa y dejarnos llevar por la mística de LAMP OF THE UNIVERSE en este viaje sensorial a los confines de la mente y la espiritualidad gracias a estos arrulladores temas.  Puede haber muchas bandas psicodélica pero pocas son capaces de crear unos espacios místicos como ellos. ¡¡¡Relajate y disfruta!!!

«DEAD SHRINE» está disponible vía Projection Records.

Con algunos ritmos casi doom «The eastern room» nos colma de reverberaciones drone y reconfortantes cantos devocionales rebosantes de misticismo bajo un aturdidor sonido en segundo plano. El tema consigue magnetizar al oyente para sumirnos en una auténtico trance sensorial. Todo un mantra en el que las bellas melodías vocales nos arrullan creando un estado de bienestar emocional. La banda salpica el tema con buena guitarras ácidas entre esa turbia neblina que nos intoxica y que es adornada con múltiples efectos psicotrópicos de tonos espaciales bajo un aroma exótico. 

«Beams of ra» continúa con el ceremonial con unos teclados que hacen flotar a las voces corales entre el sonido de los drones. Una sinfonía celestial con un lado turbio e hipnótico marca de la casa. Modulando la voz la liturgia continúa bajo coros celestiales con unos teclados que se tornan mas progresivos. 

En un entorno de oscuridad y misterio, «Illuminations for the Divine» se cubre de tambores coloreando esos  zumbidos imperturbables bajo un aura oriental. Fieles a su hechizo devocional, la voz y los ritmos tribales nos sumen en un nuevo trance sensorial.  Con la capacidad para que su perturbador sonido resulte relajante, la susurrante voz tiene gran protagonismo en este mágico sueño.  El tema prescinde de las guitarra ácidas para deleitarse con acordes acústicos entre lángidas voces. Todo un mantra para la meditación y la paz interior en un ambiente sinfónico en el que brotan los efluvios psicodélicos. 

Sin abandonar la mística oriental, en «Seance in parallels» la psicodelia drone de los neozelandeses se cubre de un manto de espiritualidad. Una poción mágica que borbotea esparciendo solos intoxicantes que generan unos vapores psicotrópicos para crean un humeante ambiente con mil aromas narcóticos. Sobre hilo casi imperceptible pero aturdidor el sonido de la guitarra revolotea cual espectro. Estamos ante todo un «viaje sanador con bellos y profundos pasajes de sitar fluyendo de esa cegadora atmósfera. 

El álbum cierra con «Symbols», un tema mas sinfónico y con menos acidez y en el que el folk místico brilla entre bellas melodías bajo un aspecto de melancolía. Con una dualidad enentre lo melancólico y lo esperanzador el corte nos masajea manteniendo el estado generan de confort presente en todo el álbum. Quizás estemos ante un canción menos devocional pero no por ello menos ornamentado. En la parte central se torna más hipnótico y lis´sergico. Aquí los buenos solos de guitarra regresan para abrirse paso entre la turbia instrumentación manteniendo el tono aturdidor del resto del álbum. El tema sucumbe en su parte final a melodías sinfónicas para poner el epílogo a un mágico, místico, magnetico atrabajo lleno de belleza emocional como colofón a una de las bandas que mejor sabe entender la psicodelia mística.  

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Reseña: ORGÖNE.- «Mos/Fest»

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«MOS/FET», el debut del quinteto francés ORGÖNE, nos invita a un viaje al interior de un mundo sónico de misticismo lleno de dioses antiguos y paisajes sonoros tribales del espacio exterior. Escuchar «MOS/FET» es como abrir un viejo libro de ciencia ficción que mezcla la cultura pop de los 70, el antiguo Egipto, el panafricanismo y las exploraciones espaciales. Su peregrinación progresiva, rock espacial, vanguardista y pesado se combina a la perfección con la voz única de la cantante principal Olga Rostropovitch, toda una sacerdotisa que hace de perfecta maestra de ceremonias para este alocado ritual ocultista de ruido y psicotrópicos con ambientación exótica. Sus cuatro suites de 20 minutos cada una, brindan una inmersión completa de la que no escapará ileso. sonidos paranoides en una bacanal de ritmos con un motorik diabólico e hipnótico. No es demasiado frecuente encontrarte como debut de una banda un álbum doble, pero la amplia creatividad de estos chicos para crear temas orgánicos hace que estemos ante un álbum de 80 minutos de intensidad y de sensacionales para no dejarte indiferente. El sonido es fuerte, gordo, pesado, distorsionado, agresivo, atmosférico, hechizante, todo al mismo tiempo y con un único objetivo de embarcarnos en una odisea a un particular mundo en el que todo puede suceder. Un mundo saturado, con ritmos retorcidos, melodías espaciales y sus encantamientos vocales para una interpretación explosiva que coquetea con lo perturbador y lo prohibido, pero siempre con humor. Orgöne desarrolla un universo atípico y onírico que se siente tanto en los textos como en la música.

‘MOS/FET’ fue grabado en Blue Anvil Sound por Justin Nicquevert, mezclado por Tom Penaguin y masterizado por Nicolas Moreau y Pierre Le Gac en Le Garage Hermétique, y está disponible vía Heavy Psych Sounds.

ORGÖNE son: Allan Barbarian (batería y percusiones, coros), Nick Le Cave (bajo, coros) Tom Angelo (órgano eléctrico, sintetizadores, pianet, mandolina, clarinete, grabadora) y Marlen Stahl (guitarra, violonchelo, violín, coros).

En 2015 se conocieron Nick Le Cave (bajo) y Marlen Stahl (guitarra), veteranos de numerosas bandas francesas de Indie-Rock, Free Rock y Rock In Opposition/Avant-Garde. Junto con Mat La Rossa a la batería, decidieron crear una banda de rock «back to basics», en su ciudad natal de Rennes (Bretaña). Esto llevó al nacimiento de ORGÖNE Luego, en 2018, la partida de Mat La Rossa, que no estaba de acuerdo con la idea de pistas largas y épicas, condujo a un cambio radical pero natural. Con la llegada de Allan Barbarian en la batería y Tom Angelo en los teclados (ambos también están tocando con la banda de stoner DJIIN), la banda volvió casi a cero y luego pudo concentrarse en largas «Suites», con movimientos, en una forma de rock progresivo, permitiendo que la banda mezcle elementos de sonidos tribales, árabes, ritmos motorik, pared de sonido del espacio orgánico y mucho más, de una manera muy específica. «MOS/FET», Con la llegada de la salvaje franco-polaca Olga Rostropovitch en la voz principal, comenzaron a experimentar y explorar muchos territorios, mezclando rock estoogiano, noise-rock, pistas «motorik» de krautrock, largas improvisciones. Esos experimentos condujeron a un sonido específico contaminado cada vez más con texturas psicodélicas, rock espacial y elementos noise, con indicios progresivos.

Tras el inquietante acto inicial lleno de teatralidad, «Erstes ritual» se sumerge en una locura de ritmos en tonos arábigos con un cierto aire aturdidor. Una voz con una cierta vocación punk se modula cual cantante de cabaret en un túnel que va ganando oscuridad en su avance. Espacios tenebrosos con gran épica cinematográfica que sin prisa se van adentrando en territorios más psicotrópicos.  El sonido del inquietante órgano pastoral tras las nebulosas acaban por construir un vodevil lúgubre y sombrío. Una escenificación que tras varios actos en su trama concluye siendo seducida por poderosos riffs psycho-doom, tras veinte minutos de intensidad sonora. Un extraño pero absorbente corte. 

Tras cerrar ese primer acto la pulsante y gruesa línea de bajo entra en batalla con guitarra y órgano en «Requiem For A Dead Cosmonaut». un tema con sonido alternativo pero lleno de pesadez. Turbio, sideral, y aturdidor. Todo un frenesí para entrar con fuerza en el segundo acto con el motorik a su máxima potencia.     

Tras una apertura inquietante y llena de tensión, «Soviet Hot Dog (Le Tombeau de Laika)» se muestra con un aspecto misteriosos bajo su aura psicodélica para convertirse en un tema tormentoso y paranoide. La esquizofrenia de su perturbador sonido culmina con histriónicos riffs stoner-doom bajo desgarradores lamentos rebosantes de teatralidad. 

La psicodelia psicotrópica  es la seña de identidad de «East song». Bajo narcóticas atmósferas construidas con un cadente ritmo y aura de misterio, caminan lentamente hasta la encrucijada experimental en la que desarrollan un sonido que me rememora a Curved Air en una versión psicótica. 

El tercer acto explora territorios desérticos. «Ägyptology» un enigmático nombre que nos indica el camino que tomarán los italianos en esta ocasión.  Un desierto sin cactus pero con palmeras en el horizonte y las tumbas de los ancestros como un reto por descifrar. Una tortuoso camino lleno de obstáculos que se salpica con fuzz narcótico. Una exploración que se interna lentamente en territorio hostil como refleja su sinfonía. «Mothership Egypt»  Adentrándose en la segunda parte en un tortuoso terreno en los que los gruesos riffs lo enturbian todo. Entre platillos rituales y con la sensación de haber traspasado un umbral, las armonías mediterráneas ponen banda una banda sonora que venera la luz en la noche.  

Los tambores y ritmos tribales de «Rhyme Of The Ancient Astronaut» nos invitan a una orgía de vibraciones y sonidos. El cálido y pulsante bajo pone la calma con momentos mas pausados arropado por mil efectos. 

Cerrando el círculo, «Astral Fancy» es otro tema de casi veinte minutos, que como en el primer acto, sirve para dejarse llevar por ritmos tribales con olor a secta en un ritual ocultista con ritmos kraut. Un ceremonial entre aromas arábigos que va adoptando tintes espaciales. Otro espacio para desarrollar sonido paranoides llenos de hipnotismo como fórmula para alienarnos. Una jam avant-garde que juguetea con las formas y sonido hasta la lucra final. 

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Reseña: ABSTRACCIÓN.- «Abstracción»

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«ABSTRACCIÓN» es la ópera prima de esta joven banda que explora los sonidos de la psicodelia de finales de los años 60 y principios de los 70. El rock, el folk y las influencias de la música progresiva así como pinceladas soul o jazz se entrelazan bajo la capa lisérgica que domina estas composiciones llenas de color y un aroma místico lleno de exotismo. El álbum es un collage de emociones, pensamientos y recuerdos, un vórtice de colores y sonidos que se van tejiendo con delicadeza y maestría para convertirse en la esencia de la banda. Sus temas son toda una invitación a la estimulación de los sentidos y sensaciones con dulces y mágicas melodías sobre sencillas y apacibles estructuras que inciden en los dictados de la psicodelia más aromática y el rock progresivo más reconfortante. Las siete canciones que contiene el álbum son una oportunidad para sacar nuestros demonios y dejar que aflore en nosotros nuestro lado más sensual y humano. Un mundo de ensueño donde todo fluye con la calma necesaria para entrar en ese mundo paralelo alejado de lo cotidiano, y sumergirte en el mantra que cada tema nos ofrece. Estimulante, sensorial, dulce y placentero, este debut nos ofrece veinticinco minutos mágicos en los que los aromas orientales se funden con el folk medieval, en flotantes atmósferas de psicodelia en las que los elementos jazz, soul, west-coast y fundamentalmente el rock progresvivo están muy presentes.  

Existe un viaje cuyo punto de partida es el «ahora» y el «aquí» y puede llevar al  individuo hasta la mismísima singularidad de la existencia. Un viaje que redefine la concepción que las personas tenemos del universo, que va más allá de lo que las leyes físicas, nuestros sentidos y nuestro raciocinio nos pueden mostrar.
A este viaje la banda lo llama «ABSTRACCIÓN». 

ABSTRACCIÓN cobra vida en 2018 de la mano del guitarrista madrileño Luis Monge y la vocalista argentina Catalina Requena, residente en Mallorca. La formación la completan el teclista y productor onubense Pablo Bermejo, el multiinstrumentista madrileño Pablo Abarca a la flauta travesera, y los músicos cordobeses José Gálvez, al sitar, la guitarra acústica y la percusión; Rafa «Chico Jr.» Paredes, al bajo y Paco García, a la batería y percusión.

«Abstracción» dando nombre al álbum, es solo un breve tema instrumental con místicos pasajes de psicodelia en tonos exóticos bajo un aura vintage que nos indica por donde va el contenido del resto del álbum. 

Sin apartarse ni un momento de ese deambular por atmósferas psicodélicas, «Asinergia» conjuga vibraciones progresivas en las que el penetrante sonido del órgano se  complementa con la dulce y seductora voz de Catalina. A caballo entre el folk y el sonido west-coast. La flauta toma sus cotas de protagonismo en este tema lleno de matices y estilos incrustados en sus surcos. Todo un apacible y gratificante paseo psico-progresivo por reconfortables espacios que toman elementos del Siglo XX para mostrarse con un sonido contemporáneo y alternativo a pesar de su cuerpo «vintage».

«Sueños de colores» nos acaricia con el mágico y místico sonido del sitar  para embarcarnos en un gratificante viaje a un mundo de ensueño sobre atmosféricas de psicodelia aromática y gratificante. Todo un calidoscopio de sonidos con delicadas melodías que nos arrullan para hacernos flotar en un mundo lleno de color. Distintas texturas con la flauta levitando entre brillantes y reconfortantes solos de guitarra ácida que convien entre el penetrante sonido de los teclados. Una canción plácida y fresca, en la que la banda experimenta con distintos sonidos para crear un tapiz multicolor. Llena de sensualidad, el tema podría resumir el mestizaje de estilos al que la banda no parece querer renunciar. Seis minutos mágicos que por sí mismos hacen que este álbum merezca la pena. 

En unos tonos más lánguidos, «Nudos ciegos», sin abandonar los escenarios psico-progresivos se apartar de los coloridos temas anteriores para transitar por estancias algo más lúgubres. Con una vocación más progresiva los elementos étnicos aparecen entre sonidos de sitar y flauta en una conjunción de lo más atractiva. Con esta ocasión con unos ritmos algo más inquietantes,el tema habita en oscuros espacios en los que el órgano vintage revolotea entre enigmáticos pasajes vocales. 

Con suaves y delicados acordes a modo de introducción en «Sendero de vuelta» encontramos otro apacible paseo sonoro con acarameladas melodías que juegan con elementos progresivos en otro serpenteante  caminar entre distintas influencias en un contraste entre lo liviano y susurrante con momentos más intensos.  

Con las guitarras como protagonistas «Caleidoscopio» combina los acordes acústicos con solos eléctricos entre la bruma de esos hechizantes teclados de la que aflora el dulce sonido de la flauta.  Mas instalados en un espacio más propio del folk progresivo la banda alcanza altas cotas de calidad con esa flauta de tonos medievales y su órgano pastoral.

El álbum cierra con un tema sin nombre en el que el misticismo reconfortante recibe el sonido del sitar para hacernos flotar junto a esa voces angelicales que sobrevuelan nuestras almas como si de espectros se trataran para arrullarnos con sus mágicos cantos creando todo un karma sensorial. 

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Reseña SHAMAN ELEPHANT.- “Wide Awake but Still Asleep”

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SHAMAN ELEPHANT ha sido siempre una banda que ha despertado mi curiosidad, desde «CRYSTALS» su debut en 2.016. Tras verles sobre el escenario, las buenas sensaciones que me ha trasmitido su música se ha visto incrementada. Quizás en sus somienzos su sonido que pecaba de ser algo contenido, ahora con su segundo álbum aquellas pequeñas carencias de una banda jóven desaparecen, ¡¡Y de que manera!!!. Los SHAMAN ELEPHANT que encontramos en 2020 son una banda mucho mas madura y con las ideas  muy claras del camino que quieren que tome su sonido. Cada vez más afianzados en el legado de sus paisanos Motorpsycho, todo un referente en la escena underground noruega, «WIDE AWAKE BUT STILL ASLEEP» muestra a la banda en plenitud creativa e interpretativa.  Su fusión de psicodelia de finales de los 60’s con las complejas estructuras herederas del hard-progresivo de los 70’s es sencillamente brillante. La definición de la propia banda respecto al sonido de su nuevo álbum hace que sobren las palabras cuando manifiestan lo siguiente: «Es nuestro intento de hacer que las melodías se muevan como mariposas mientras los surcos pican como abejas asesinas «. Y puedo dar fe, de que esto es así, sin matices. Sin encasillarse en ningún momento en ningún concepto compositivo consiguen que los temas suene compactos y versátiles gracias a la gran cantidad de elementos con los que consiguen que este puzzle, encajen todas piezas a la perfección. Los siete temas fluyen con frescura y naturalidad entre el legado de Camel, Genesis o la complejidad de King Crimson añadiendo siempre un aura psicodélica que engrandece su rico y versátil sonido. Este álbum supone todo un regalo para los que amamos a esta banda y una gran oportunidad para que aquellos que no les conocen, disfruten de álbum magistral que gana con cada nueva escucha. 

El álbum fue grabado en Solslottet Studio con producción de Iver Sandøy (quien ha trabajado con Enslaved, Krakow y Seven Impale) y con diseño de portada de Maja Markegård y fotografía de Tom Wøbbekind, «WIDE AWAKE BUT STILL ASLEEP» está disponible vía Karisma Records.

SHAMAN ELEPHANT son: Eirik Sejersted Vognstølen (guitarra y voz) Jard Hole (batería y percusión) Ole-Andreas Sæbø Jensen (bajo) y Jonas Særsten (teclados).

Wide awake but still asleep” abre el trabajo con acordes que evolucionan hacia espacios psico-progresivos para ir creando poco a poco un corte perturbador con una sólida estructura. Con esos moldes van coloreando el tema con pasajes de guitarra ácida bajo constantes oscilaciones y modulaciones de intensidad sobre este ambiente psicodélico. Ese mestizaje entre los teclados netamente progresivos y una impactante base rítmica, se ve sorprendido por la acaramelada coz heredera del hard progresivo de los setenta. Aquí se palapa que la admiración de SHAMAN ELEPHANT por sus paisanos Motorpsycho es evidente. Un complejo tema dotado de mil matices ornamentales que confluyen en una dualidad entre algunos momentos desgarradores y otros que parecen sacados de un sueño mágico. La psicodelia floreada es solo uno de los factores que acreditan que estos chicos crean sus temas sin ataduras demostrando la gran creatividad que atesoran. Con una gran libertad creativa con éste segundo álbum se forjan una reputación que les elevará a ocupar un sitio en la prolífica escena noruega y europea como una de las bandas más sólidas y creativas de la escena psico-progresiva. La modernidad de su rock sabe tomar elementos de las bandas más aclamadas de la escena progresiva de los 70’s como Génesis o Yes, para fusionarlos con la creatividad y experimentación que Motorpsycho lleva ofreciéndonos durante años los convierte en sus discípulos más aventajados. 

Con un sonido más pesado “H.M.S. death, rattle and roll”, nos golpea con fuerza con su estructura heavy-prog para atraparnos entre sus riffs. Aquí la fusión de elementos toma un aspecto vintage entre explosivos tambores y contundentes riffs.  Sólidos, prietos y espesos, los noruegos se embarcan en una lucha entre los teclados y la guitarra que se trunca bruscamente. Cambiando el tono del tema la fuerza inicial deja paso a susurrantes y calmados espacios psicotrópicos con una magnético bajo como protagonista. Desde esa calma unas brillantes guitarras emergen derrocando dosis de psicodelia ácida entre unos efectos y una instrumentación que se resiste a abandonar los espacios progresivos. Aquí nos ofrecen crudos pasajes llenos de pesadez con esa dualidad entre teclados y guitarra con la que comenzaba el tema.

La perfecta conjunción de guitarras crujientes entre adornos sinfónicos y voces melodiosas hacen de “Steely Dan” un tema fresco y pegadizo. Tras una aparente simplicidad se esconden complejas estructuras herederas de bandas como Génesis o Yes en un mundo lleno de color. En el tema aparecen vestigios del sonido de sus paisanos Motorpsycho en una versión algo más contenida. El resultado es una fusión entre el pasado más gloriosos del hard-progresivo y la modernidad experimental noruega.

Sobre tonos acústicos se construye “Easy of mind”. Apareciendo como una lánguida canción casi folk, las delicadas melodías evocan momentos del pasado, sobre un soporte rítmico que poco a poco, en un segundo plano saca al tema de la aparente monotonía.  De nuevo la vocación progresiva aparece de manera brillante en una perfecta ejecución sobre ese apacible ambiente rural. una canción con mucha carga de profundidad. 

La grandiosidad de las estructuras compositivas regresa cono “Magnets”. Con la guitarra como protagonista, la experimentación en línea Motorpsycho, conjuga los acolchados pasajes vocales con un cuerpo armónico lleno de matices y fuerza. Espacios psico-progresivos que mantiene al oyente enganchado a la narrativa con momentos de elevación de intensidad y voces que se modulan entre pasajes llenos de psicodelia con el sonido de la guitarra copando el protagonismo.

Con sus mas de once minutos “Traveller” se sustenta en pesados ritmos hard-rock que son coloreados de mil colores para construir un arco iris en el que caben tanto elemento de puro rock como de rock progresivo más ortodoxo. Siempre con ese esmero en que las melodías se presenten de lo mas atrayentes, la estratificación del sonido creo dos atmósferas distintas en las que la pesadez aflora en buenos desarrollos de guitarras bajo ritmos hipnóticos que toman prestados algún elemento kraut.  Lleno de fuerza el tema se eleva por sus complejas estructuras cambiantes creando una estela multicolor a su paso.   Con una parte central más progresiva, el tema es el fiel reflejo de la madurez y evolución que estos chicos han adquirido en poco tiempo. Pasando de ser una banda con un sonido “flojo” a mostrarse en la actualidad como un conjunto sólido e inquebrantable. El sinfonismo es aderezado con efectos que crean un aura psicodélica de gran calado entre ese dinamismo hipnótico de una batería más propia de bandas como Minami Deutch.

El álbum cierra con “Strange illusions”, reflejando la faceta más sosegada de los noruegos en esta aventura por los espacios de psicodelia colorista y lo opaco de algunos de sus pasajes progresivos. Incorporando punzantes riffs, dan un giro al tema con esos parones que contrastan con las voces melodiosas entre pasajes sinfónicos. Es tal la riqueza compositiva que no es posible apreciarla en una sola escucha. La rabia aparece sobre un escenario más rockero entre la neblina lisérgica que siempre aparece en cada uno de sus temas. Es curioso que a pesar de las elevaciones de intensidad los temas no distorsionan completamente, sino que se mantienen como en un limitador de intensidad que hace que su escucha sea toda una experiencia sensitiva y gratificante.  

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Reseña: RIDER NEGRO.- «The Echo of the desert»

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Para un gran amante como yo del sonido que nos legaron THE DOORS y en especial su cantante Jim Morrison, fue toda una alegría el descubrimiento de la banda mexicana RIDER NEGRO semanas atrás. Ahora, un tiempo después podemos disfrutar de su primer álbum «THE ECHO OF THE DESERT». Un trabajo conceptual en el que la mística del desierto se refleja en calmados y desgarradores temas en los que el legado del «Rey Lagarto» queda patente en los registros vocales de Tiaca Serrano, su cantante y guitarra. Diez canciones que serpentean por estados sensoriales más propios de un viaje de peyote lleno de misticismo, en el que la transición entre el día y la noche relatan el devenir de la vida como un ciclo perpetuo.  Temas que fluyen con calma entre los cactus y la soledad del desierto bajo acordes de blues, de jazz, rock clásico, ritmos latinos, pero fundamentalmente de esa psicodelia chamánica que Morrison nos ofreció décadas atrás. Las canciones serpentean entre ritmos que unas veces se recuestan en ese espíritu latino cercano incluso a Santana con delicadas melodías de guitarra,  y otras prefieren dejar paso a atmósferas más propias de Pink Floyd, como sucede en «The wizard», un tema dividido en cuatro partes y que bien pudiera ser una transición de Morrison más misterioso con el legado psicodélico de la banda del  fluido rosa en un viaje al desierto de Sonora. Otro elemento distintivo del sonido de la banda es el tono vintage que aporta a su órgano Israel Baez, tomando como referente los característicos ecos de los temas de  Ray Manzarek. Sobre esos dos pilares fundamentales en la personalidad de la banda, y teniendo en cuenta que fueron los primeros fundadores de la misma, el trabajo de Miguel Vázquez con su hipnótico bajo, y la versatilidad de Zaid Gutierrez a la batería, hacen que el álbum tenga una consistencia notable en todas sus composiciones. Al margen de esto, sobre todo el espíritu chamánico que transmite cada una de las canciones, hacen que el oyente pueda sentirse partícipe de ese ritual alegórico en el que el Sol tiene un gran protagonismo. Estamos ante un álbum lleno de misticismo y señales que nos invitan a esa comunión con las fuerzas de la naturaleza, y especialmente de su amor al desierto con su lado más misterioso. «THE ECHO OF THE DESERT» es un álbum que ningún amante de THE DOORS debería perderse. 

«THE ECHO OF THE DESERT» fue grabado en StudiOz MixandMaster Estudio y ha sido auto-editado por la banda a la espera de que algún sello se anime a su producción. 

Los sonidos de la noche desértica abren “Fires at the cosmic dawn”. Emergiendo chamánicamente entre los cactus el tema comienza evocando los ecos del desierto. La voz de Tiaca Serrano emulando al Rey Lagarto entre acordes de western es arropada por un cielo estrellando que va dejando paso a la luz del alba bajo un cadente ritmo y un teclado que ritmo que trasviste su sonido como si fuera un llanero solitario tocando su armónica. Tonos vintage que se van abriendo a la luz de ese soleado amanecer. Ya desde el primer tema encontramos la admiración que estos chicos tienen por The Doors. Un sonido evocador que se adorna con brillantes solos de guitarra en su parte final.

“Dry & Soft”, nuevamente bajo susurrantes pasajes, va arrullándonos entre los acordes del hipnótico bajo de Miguel, y ese penetrante sonido de órgano salido de las entrañas de un tema que fluye con calma. Sin prisa para ligar el tema, el ceremonial parte con la cálida y sugerente voz de Tica Hechizándonos e incrementando la intensidad con al aura de Ray Manzarek en los teclados. Todo un trance lisérgico más propio de una ingesta de peyote invade la canción entre desgarradas proclamas vocales entre acordes de blues psicodélico. Como si estuviéramos en el desierto de Sonora en pleno “viaje” psicotrópico el corte juguetea con distintos cambios de ritmo sin perder su aura psicodélica. Toda una huida desesperada llena de fuerza marcada por la reencarnación de Morrison en una especie de nuevo “verano indio”-

En delicados tonos jazz, “El buitre” a través de medios tiempos y el penetrante sonido del órgano el cuarteto juega de nuevo con una calma que toma elementos del blues y ritmos latinos. Con gran frescura, la percursión colorea los elegantes pasajes retozando con la psicodelia en un segundo estrato sonoro. Caramente el espíritu de músicos latinos como Santana quedan patentes en la apuesta de RIDER NEGRO. En tema está cantando en espaol lo que le aporta otro elemento más de esa reavivación del sonido de su tierra.

Ahora sobre acordes blues “In an ancient zigurat” se ejecuta sobre una tenue luz. Ecos jazz sobre delicadas melodías hacen que la banda se aleje de los riffs pesado y estridentes para contonearse seductor entre aterciopelados momentos en los sentimientos salen a flor de piel. Un largo tema que transcurre entre vaporosas atmósferas que paulatinamente se van tornándose más lisérgicas hasta convertirse casi en una jam blues psych. Con una guitarra que se retuerce y serpentea con mil matices y tonos que van desde el blues a los ritmos latinos. Aquí la percusión tiene un gran protagonismo entre esa neblina que va creando el ´órgano antes de recuperar el espíritu doorsiano innato en la banda.

Tras los tres temas anteriores en los que nos ofrecido distintas caras de su apuesta musical, RIDER NEGRO crea un tema dividido en cuatro partes a modo de suite. “The wizard”.

En la primera de las partes, “Prelude to the dream”, las locuciones en español  entre efectos envolventes van creando el ambiente de misterio para el desarrollo del tema.

“The world within” con poco más de un minuto se deleita en pasajes floydianos de teclados en tonos casi celestiales.

Continuando con el latido de la banda del fluido rosa, y evolucionando en un génesis, “Beta orionis”, la tercera de las partes nos ofrece un hipnótico trabajo de bajo y afilados pero delicados solos de guitarra como preludio de una erupción en la que The Doors se visten de Pink Floyd para meditar en el desierto de Sonora.

Esto es solo la preparación de la cuarta parte del tema, “Path to the core”, en la que a través de ocho minutos ya desarrollan todo su potencial emanando esa fragancia doorsina con la soledad del desierto como testigo de alucinógenos pasajes con un cadente y repetitivo ritmo. Intensificando y volviéndose cada vez más pesado, los momentos de psicodelia luminosa se mezclan con el blues en un mestizaje que parece ser innato en la banda mexicana. Siempre guiado por el sonido del órgano el tema desciende a acolchados prados de psicodelia reconfortante en las que afloran bellas melodías. La guitarra aquí se viste de tonos vintage en un serpenteante y rítmico peregrinar a un nuevo espacio de luz. Pasando por distintas fases logran completar un atractivo y logrado tema con el que la banda deja patente todo su potencial.

Si algo tiene RIDER NEGRO es su espíritu místico, y “Tehran conjuring” nos da muestras de ello. En un oscuro canto misteriosos y chamánico ejecutan todo un ritual en el que el hechicero parece invocar a las fuerzas de la naturaleza con sus plegarias. El aroma de la noche del desierto se palpa en sus delicados y misteriosos acordes.

El tema que cierra el álbum y que da nombre al mismo “The echoe of the desert», fluye entre efectos con pulsantes acordes de bajo y platillos chispeantes. Estamos ante otro ritual como homenaje al vasto y solitario desierto, algo que se percibe en su triste melodía.  

Adoptando momentos western, y bajo ese ritual de los tambores, los coros elevan sus plegarias, en ese devenir de la vida y la muerte en un ciclo perpetuo. La sombra de The Doors se refleja ahora con una mayor nitidez en los desarrollos de órgano herederos de Ray Manzarek. Como si de un sombrío tema de los californianos, el aura mística ceremonial preside el corte con lánguidos pasajes evocadores de los cactus en su soledad custodiando la historia del jinete que vivía cuya morada era el astro Sol.