Reseña: LA ERA DE ACUARIO.- ‘La Era de Acuario’

El sexteto mexicano LA ERA DE ACUARIO publicaba en 2019 su EP ‘LUNAR’. Ahora el sello peruano Necio Records incluye en su catálogo aquel trabajo convertido en un LP con ocho canciones, entre las cuales están incluidos los temas de ‘LUNAR’. Un florido álbum en el que los ecos west-coast y el aroma hippie de finales de los 60’s se refleja en cada una de sus bellas canciones. La evocadora portada de Robin Ginsta nos da ya pistas de su contenido. Una apuesta por los sonidos neo-psicodelicos con un fuerte aroma vintage, en los que afloran coloridos vientos exóticos para crear temas de gran belleza. Las canciones del álbum no dudan en visitar el Londres de fin de la década prodigiosa para empaparse de fragancias beat de indudable tono retro. Temas suaves, con melodías de confitería, que nos llenan de una sensación de ese espíritu hippie que floreció hace cinco décadas. Como si no hubiera pasado el tiempo, la banda sonora del ‘verano de amor’ es capturada por estos jóvenes mexicanos para ofrecernos media hora de paz y amor. Balsámicas y reconfortantes canciones que habitan entre unas atmósferas místicas que se vuelven más turbulentas con difusos riffs, y pasajes de neo-psicodelia del siglo XXI. Esa combinación hace que su escucha sea fascinante y liberadora. Las afiladas guitarras saliendo a escena solo en el momento justo, junto a un órgano hammond que llena la atmósfera de un sabor añejo, unido los algodonados pasajes vocales, consiguen una combinación verdaderamente fascinante. No faltan momentos más turbios y pesados, lo que supone un nuevo aliciente para el oyente, si ya, con esas vibraciones del pasado, no fuera suficiente. Misticismo, sosiego, psicotrópicos y algún momento más pesado y ácido, se meten en una coctelera de la que se consigue un brebaje sonoro apto para todos, seas o no un amante de la psicodelia. Un huele a flores pero que también huele a humo cannabico, y sobre todo, a fragancias extasiantes y balsámicas para aislarnos del trepidante mundo en el que vivimos, gracias a las fantásticas vibraciones que nos trasmite.

LA ERA DE ACUARIO fue fundada en 2018 por Ximena Gama y Sabu Aviles y todas las canciones de este debut fueron compuestas por la banda excepto, Hippie Hippie Hurra** que pertenece al francés Jaques Dutronc. ‘LA ERA DE ACUARIO’ fue grabado, mezclado y producido por Sabú Avilés en Pysch Out, mezclado por Ivan Almanza en Madrigera Studio CDMX en 2.019.

‘Om ganesh’ se desarrolla en una florida atmosfera psicodélica. Una cadente introducción nos sumerge en un mundo mágico de neo-psicodelia heredera de los sonidos florales de la west-coast de finales de los 60’s. Con riffs ásperos, pero manteniendo en su conjunto, un espíritu amable, el tema ondula constantemente entre sonidos vintage. Fuertes guitarras, una dulce voz y el cálido sonido del hammond arropan el tema. También encontramos algunas veleidades de mágico exotismo. Colorista y nebuloso a la vez el corte nos lleva en volandas en una nube de fascinante psicodelia en la que no falta algún elemento progresivo dotando la canción de un cierto carácter retro con gran misticismo.

Embutidos en ese traje entre lo vintage y la nueva psicodelia del siglo XXI, ‘Lunar’ conjuga suaves y dulces melodías con arrebatos más experimentales, ofreciendo un tema plácido y sensual. Sus riffs difusos nos acercan a un espacio más tenue y psicotrópico. El tema mantiene el tono suave a pesar de los aderezos más rugosos de alguno de sus riffs. Sin duda consiguen crean un caleidoscopio sonoro multicolor en el que caben resonancias fascinantes junto a otros más inquietantes.  La canción está llena de constantes efluvios lisérgicos.

‘Agujero negro’ conjuga elementos espaciales con la psicodelia exótica y aromática predominante en el álbum.  Entre sonidos orientales y vibraciones más propias del Mediterráneo la dulce y celestial hace de bálsamo a los coloristas sonidos en los que habita la canción. Sin perder el tono espiritual presente en todo el álbum los giros se suceden sin perder el alma hippie con el que la banda se siente identificada. Con Guitarras hirientes en su parte central, dotan al tema de una acidez comedida que no resulta ruidosa, sino que se complementa con el resto de las vibraciones del tema.

Describiendo una atmósfera vintage, ‘Etéreo’ incide en la apuesta neo-psych de LA ERA DE ACUARIO. Con un sonido propio del siglo XXI consiguen aportar ecos del pasado para construir un nuevo tema con reminiscencias 60’s. Órgano, guitarras y sonidos flotantes conforman una canción sencilla que en sus entrañas esconde algún momento más pesado.

Con flores en el pelo y una vestimenta colorida, ‘Fotografía’ rescata las vibraciones ‘flower-power’ en un tema suave, blando y lleno de sensibilidad. A pesar de su aspecto frágil, seguimos encontrando elementos más contemporáneos en una canción que bien podría haber sido compuesta en 1967. Psicodelia pop con un aire beat que sigue el lema ‘paz y amor’.

‘Bailando en el mar’ sin salirse de las atmósferas psicodélicas caleidoscópicas, conjuga las suaves voces pop con pasajes envolventes llenos de efectos lisérgicos. Un tema sencillo, pero con los suficientes ornamentos como para mostrarse atractivo para el oyente amante de los ecos vintage

Etéreos sonidos y melodías celestiales van construyendo ‘Orgón’. Neo-psicodelia en estado puro. Sin estridencias y siempre con vibraciones susurrantes conseguir crear un espacio nebuloso que se eleva en busca de una pesadez que, a la postre, resulta de lo más efectiva. Sus narcóticos pasajes parecen habitar en insondables lugares con un aura misteriosa. Nuevamente aparecen los elementos exóticos para dar luz y aromas a una canción algo más oscura que las restantes del álbum.

El álbum cierra con un tema con título lo suficiente evocador como para hacernos idea del contenido del trabajo. ‘Hippie hippie hurra’, muestra a la banda instalada en esas dulces sintonías hippies de finales de la década de los 60’s. Aterciopeladas melodías con sabor a miel conviven con algunos desvaríos psicotrópicos y momentos de un sinfonismo lleno de exotismo y algo de mística.  

La Era De Acuario

Necio Records

Reseña: PERMANENT CLEAR LIGHT.- “Cosmic Comics”

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“COSMIC COMICS” es el nuevo trabajo de los finlandeses PERMANENT CLEAR LIGHT. Ha pasado un tiempo desde su debut en 2.014, pero está vuelta a la primera línea resulta de lo más sugerente. Fuertemente enraizados en la psicodelia pop de los 60’s, el trío nos ofrece un bello trabajo en el que las melodiosas voces con sabor a almibar flotan entre varias capas de sonido presididas por los sintetizadores y teclados. Una apuesta por la psicodelia que flirtea por momentos con elementos jazz y con los sonidos kosmiche de vocación kraut.  El resultado es un caledoscopio colorista nacido de la psicodelia pop de hace décadas con una mística cautivadora. Sus temas se construyen sobre ornamentos barrocos y distintas influencias que van desde The Beatles, a Love, pasando por Moody blues o The Nice, lo cual no impide excursiones en las que  vibraciones góticas intentan por rememorar la modernidad de finales del siglo pasado. Cada canción fluye sin prisa, y siempre tratando de ofrecer su lado más amable al oyente; a veces de forma introspectiva y otras más experimental, pero siempre de una manera sencilla y asequible.  La dulzura puesta al servicio de una música jugando con el lado más sentimental de nuestros sentidos para proporcionarnos una sensación de bienestar y confort. 

PERMANENT CLEAR LIGHT son: Markku Helin (guitarra solista, sintetizadores, y percusión), Arto Kakko (batería, bajo, guitarra, teclados y voces) y Matti Laitinen (voz solista, sintetizador y percusión). “COSMIC COMICS” está disponible vía Sulatron Records.

“This quiet smiling man” nos recibe con una pomposa introducción que recupera los ecos de la psicodelia pop de los 60’s. Un espacio casi barroco que crea un caleidoscopio sosegado qeu va modulandose con suavidad. Un sencillo y cautivador ritmo bajo una sutil atmósfera sinfónica es suficiente para arropar las acarameladas voces con sabor a miel. El tema da un pequeño giro para adentrarnos en un espacio en el que los aromas doorsianos aparecen con un sonido vintage que conjuga la psicodelia con desarrollos más clásicos.

Sin salirse de esos espacios mas propios de los 60’s, “Corneville Skyline”,  transita entre tonos campestres que afloran en ese viaje a la década dorada al que nos invitan los finlandeses. Con melodías más propias de The Beatles en modo floral. Un ritual acid-folk, sobre armonías propias de la psicodelia barroca. Una primera parte más melódica da paso a una atmósfera en la que el sabor del L.S.D. aparece entre en un tono orquestal que se va tornando más lisérgico e intoxicante sin perder sus delicadas texturas.

“Peasants and Peons” nos ofrece el pegajoso pop de confitería. Empalagosas melodías se combinan con una instrumentación mas experimental para crear una atmósfera neo-psicodélica que mantiene la mirada puesta en el pasado. En esta ocasión aparecen algunos elementos progresivos que me recuerdan por momentos a The Nice.

Sobre una estructura kraut kosmiche, “Maurice n’est pas la” nos muestra el lado más sideral con la banda embarcándose en una exploración espacial por apacibles entornos sonoros. Hipnóticos pasajes instrumentales que prescinden de las melodiosas voces flirtean con la electrónica en logrado ejercicio compositivo sobre cajas de ritmos y sintetizadores. Usando unas voces más propias de la corriente gótica con un ambiente entre litúrgico y robótico, retoman las melodías en una magnétical espiral modernista. 

Si hay algo que hace a este trabajo interesante, es la facilidad para modular sus temas con distintas influencias. “Irish Murray”, sin desdeñar los dictados de la psicodelia nos situa en un escenario más folk. Acordes acústicos nos sacan de los espacios interestelares para hacernos flotar entre algodonados pasajes que vuelven a beber de la fuente de los 60’s. Algún guiño a los californianos LOVE, preceden una incursión en un territorio algo más progresivo en el que el sinfonismo dota de un tono lánguido y gris a un bello tema. 

“One In Five” sin abandonar esos sonidos psicodélicos llegados de los sesenta, se muestra con mas cuerpo. Un bello tema con pasajes ensoñadores, que se ornamentan con apacibles teclados y un organo envolvente. Un corte colorista que fluye con solvencia.  

Dejandose llevar por tonos jazz “Salmiac” parece querer diferenciarse de alguna manera de los temas anteriores. Con unas armonías más elaboradas, el tema combina ese espíritu jazz con pasajes de neo-psicodelia entre efectos y sintetizadores. Todo un acierto que no hace sino enriquecer un logrado y bello trabajo, en esta ocasión con vibraciones más contemporáneas.

“Until The End Of Time” se gesta desde un órgano pastoral y melodiosas voces en lánguidos registros litúrgicos. Envolvente y místico el tema aporta paz y sosiego con su cuidados desarrollos instrumentales.  Todo un bálsamo antiestrés con una belleza reconfortante que se viste casi de balada para susurrranos en una terapia reconfortante. 

El álbum cierra con un corte más experimental. “The Rip” parece alimentarse de sustancias psicotrópicas para ofrecer una turbia combinación de melodías psico-pop y efectos. El tema se presenta como si estuviera inacabado, o sencillamente, los finlandeses se han querido tomar aquí alguna licencia para salir de la estructura de canción mostrada en el resto del álbum.    

 

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Reseña: THE KUNDALINI GENIE.- “11​:​11”

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Desde que lanzaran su primer álbum “REVERBERATION” en 2.017, los galeses THE KUNDALINI GENIE me han estado reconfortando con sus maravillosos trabajos de psicodelia relajada. Ahora, con su cuarto álbum “11:11” crean un nuevo mantra sonoro en el que las influencias de oriente se aúnan con ese típico sonido de la psicodelia pop de la segunda mitad de los años sesenta tan floreciente en las Islas Británicas. Temas hipnóticos que no se privan de tomar prestados elementos kraut para invitarnos a un viaje en el que estimular nuestros sentidos. Con unos maravillosos ganchos pop que hacen que las flores estallen en una explosión de color. Tonos místicos que los acarician con delicadeza y que en su interior esconden un gran trabajo compositivo. Desde la aparente sencillez, las canciones fluyen con gracia entre narcóticos pasajes que esconden un torbellino de sonidos. Siempre sin perder el control, nos evocan prados aterciopelados en los que reposar y dejar estimular nuestros sentidos. Un ensoñador éxodo hacia lugares sensoriales de auténtico confort espiritual. Es difícil abstraerse del hechizo de unos temas que son tan reconfortantes como una canción de cuna para un bebé. Trascendentes, brillantes y profundos, la elegancia con se ejecuta cada acorde de guitarra contrasta con el mantra que crean a su espalda a través de zumbidos hipnóticos que nos hacen ir más allá de nuestro cuerpo.

Los siete minutos de “Mantra”, el tema que abre el álbum, ya nos dejan en un estado de relajación del que no saldremos en el resto del álbum. Con evolutivos efectos de teclados y los exóticos acordes del sitar construyen un corte raga-rock con olor a incienso reconfortante. Melodías neo-psicodélicas que evolucionan lentamente en un eterno génesis que supone, como su propio nombre indica, el tema es todo un mantra para los sentidos. Sus ritmos kraut en línea Kikagaku Moyo se desenvuelven entre una neblina narcótica que se eleva a las alturas celestiales con gran intensidad hasta alcanzar el nirvana.

En una atmósfera más espacial y tonos psicodélicos, “The two draw killer” nos atrapa con su hipnotismo de corte kraut y esa delicada guitarra bajo melodiosas y cálidas voces neo-psicodélicas de fuerte ascendencia sesentera. Siempre con los zumbidos perturbadores en un segundo plano, la dulce y profunda guitarra nos acaricia con ternura. Un tema relajado que transmite confort y sosiego bajo altas dosis lisérgicas.

Instalados en la psicodelia pop de los años sesenta “Can’t get you out my mind” camina por el sendero de aquellos ecos, en una revisión contemporánea de aquellas vibraciones. Tambores más ruidosos y una armonía ensoñadora y más pesada pone el contrapunto a la calma. Un corte que se presenta con altas dosis de melancolía.

“You left it all behind” se ve arropada por un turbio sonido de órgano y un bajo más férreo y sólido. Una brisa narcótica y estimulante con un cadente ritmo sirve de alfombra a afiladas guitarras que recorren acolchados prados sonoros. Un paisaje florido y místico que crea un aterciopelada cuadro sonoro.

“The sky is falling (But the stars look good on you)” se desarrolla entre un bucolismo arropado por bellas melodías. Los acordes de los teclados nos arrullan entre mágicas, cálidas y susurrantes voces. Una combinación en la que la dualidad entre lo grave y lo seductor y delicado de la voz de Julia McTiernan/Kate, resulta de lo más efectiva. Los coros celestiales crean de nuevo una estampa llena de misticismo entre los aromas florales que tan bien saben utilizar los galeses. La destreza de su guitarrista aparece nuevamente de una forma sobresaliente con grandes pasajes.

“Sunrise” se viste de The Beatles más trascendentales creando un aura mántrica creando una envolvente atmósfera de psicodelia pop rebosante de misticismo. El tema fluye lentamente, sin prisa, entre profundos sonidos de unos teclados que crean una neblina narcótica. Toda una constante en la mayoría de los temas.

Para el cierre del álbum, reservan el corte de mayor duración. “You had it all”. Las canciones de larga duración suelen ser siempre un escenario en el que las bandas se dejan llevar y desarrollar todo su potencial. Si con el resto de los temas no hubiéramos tenido bastante, aquí la vocación psicodelia de inspiración en los años sesenta se manifiesta majestuosa y sin complejos. Entre la melancolía y la esperanza el tema se eleva en su intensidad entre armonías que ondulan con aspecto frágil, pero conteniendo un sólido interior. Su largo minutaje, permite como licencia la incorporación de una extraña lución final entre hipnóticos acordes que no llego a saber a qué corresponde.

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