Reseña: CAUSA SUI.- ‘Szabodelico’

Parece que CAUSA SUI ha querido compensar la espera desde su ultimo EP ‘VIBRACIONES DORADAS’, hace 3 años. Si aquel trabajo nos pareció corto, ahora nos recompensan con un álbum doble con nombre evocador. ‘SZABODELICO’ es un guiño obvio al maestro húngaro GABOR SZABO. Toda una fusión de jazz, rock y sutil psicodelia que como me comentaba Jakob en la entrevista que le hice hace unos días, puede ser el álbum que más odiarán los stoners pero a la vez hay de resaltar, que es el álbum más espontaneo de la experimentada banda danesa y si quizás un espectro de su público pueda verse algo defraudado, habrá otro que por el contrario se sienta muy gratificado. Pintando con una amplia gama de colores cada tema, CAUSA SUI explora sonidos de variadas culturas y épocas sin ningún tipo de complejos. Huyendo de la sobreproducción, los temas se muestran con su virginidad intacta, llenos de una frescura y de una inocencia que es difícil que no te capture. Seductores, elegantes, experimentales, pero bellos y magnéticos. SZABODELICO’ es toda invitación para hacer un paréntesis en estos tiempos convulsos que vivimos y dejarnos llevar por las emociones que transmite. Una brisa suave que da un mayor protagonismo a las melodías en detrimento de los riffs pesados para elevarse hacia algodonados entornos celestiales. El cuarteto, si no lo había dejado claro previamente, aquí demuestra que su capacidad compositiva no tiene límites y que su creatividad puede conducirles a cualquier lado.

Busca un lugar acogedor, una agradable compañía, una botella de buen vino, y déjate llevar por este mar de sensaciones, «SZABODELICO pondrá la luz para llevarte por este placentero viaje sensorial del que no te arrepentirás.

A lo largo de sus 15 años de vida, CAUSA SUI siempre ha tratado de buscar nuevas direcciones, explorando el pasado y el presente de una manera única en cada paso de su progresión sutil: forjar nuevos caminos en un mapa existente. «SZABODELICO» se siente como descubrir una pequeña habitación debajo de las escaleras de su propia casa: familiar, pero nuevo y emocionante (en palabras de la propia banda).

Su última visión es una versión elegantemente dividida en zonas de sí mismo supone un giro hacia adentro. La banda enlazó una larga serie de sesiones en 2019 y principios de 2020 en su estudio en Odense, a menudo priorizando las primeras tomas lúdicas y las buenas vibraciones en lugar de perfección clínica.

Poco doblada y mezclada con un sabor natural y con cuerpo por Jonas Munk durante el verano de 2020, cada pista tiene su propia estética. No hay una ecuación simple para resumir las 13 partes individuales del álbum, pero como un todo crea una entidad que es tan completa como cada una de sus partes.

La respuesta, por supuesto, es: ‘SZABODELICO

CAUSA SUI son: Jakob Scott (batería), Jonas Munk (guitarra) Jess Khar (bajo) y Rasmus Elm Rasmusen (teclados). «SZABODELICO» está disponible vía El Paraiso Records.

‘Echoes of light’ abre con una atmósfera presidida por desarrollos atmosféricos y los tambores de Jakob desbocados. Profundos acordes de guitarra entre el caos impostado y los teclados envolviendo lo que aparentemente es una jam de poco más de dos minutos.

Tras el desconcierto inicial, el sonido típico de CAUSA SUI se manifiesta en ‘Gabor’s path’. Con aderezos exóticos el tema refleja lo que es la música de los daneses. Hechizantes momentos que nos trasladan a otro lugar alejado del mundanal ruido y del estrés cotidiano. 

‘Sole elettrico’ se deja llevar por vibraciones jazz, en una fusión en la que los ritmos insistentes luchan con los teclados en un frenesí sonoro que es apaciguado por la penetrante guitarra de Jonas. Momentos de pausa nos invitan a un paseo por un jardín del Edén sideral en un tema cristalino y que suena a gloria y en el que el trabajo a las cuatro cuerdas de Jess queda también patente.  

Delicados acordes van creando una relajada atmósfera psicodélica en ‘Under the spell’. Una elegante y bella armonía colorista nos seduce a través de la guitarra de Jonas en tonos surf. un tema placido que crea un acogedor ambiente con su repetición de acordes Bajo un manto algodonado el corte masajea al oyente con la repetición de sus acordes, para tornarse más psicodélico. Los tonos de melancolía se tornan coloristas y luminosos entre sus cristalinos sonidos.   En contraste con la gran mayoría de los temas, la batería se muestra mucho más contenida en un tema que opta por engrosarse con pesados sonidos Con una sucesión de efectos y teclados el corte cambia su vocación inicial para sumergirse en un ambiente más nebuloso y psicotrópico. Sus momentos intensos no llegan a alcanzar la pesadez de otros tiempos.  


Los ritmos se vuelven más vivaces en ‘Vibratione’ mientras la guitarra derrocha elegancia en un espacio de fusión sustentado en una armonía que se repite sin dejar de serpentear mostrando tonos casi jazz entre los efectos de los teclados y un ritmo pseudo-kraut. Poco a poco el tema crea un espiral sónica envolvente y precisa con ese vibrato constante. Aquí el legado de Szabo Gabor se presenta para aportar su sabiduría. Sin duda las influencias de CAUSA SUI son diversas y aquí no habría que descartar la influencia del maestro húngaro.

‘Laetitia’, en un entorno psico-progresivo y nebuloso, los sosegados desarrollos optan por permanecer en ese espacio de calma. Si bien ahora con un efecto de flauta construyen una banda sonora misteriosa y envolvente con cuidados pasajes que no elevan su sonido para crear un efecto narcótico y hechizante. Todo un bálsamo sensorial que cuida cada detalle y cada nota para ofrecer un relax ensoñador con un sonido elegante y seductor.


Como el resto del álbum, en ‘Szabodelico’ los daneses creas una banda sonora para una narrativa en la que los insondables espacios se describen bajo unos desarrollos que transmiten una paz salpicada de magnéticos ritmos y guitarras llenas que no pierden su elegancia. Ahora con una guitarra más ácida, sus solos se desarrollan ondulantes entre hipnóticos ritmos. Un sonido de difícil definición que va aumentando su potencial en una evolución a pasajes envolventes que acaban atrapándonos entre psicotrópicos solos que conjugan momentos aturdidores que construyen los pasajes más psicodélicos del álbum.

La sutileza y la distinción se reflejan en ‘Honeydew’. Bellos acordes de guitarra se complementan bajo los desarrollos de los teclados en un melancólico corte ambiental lleno de hermosura que supone un alivio para los sentidos. Apacibles ritmos complementan un tema suave y relajante que arrulla al oyente en un breve sueño mágico. Toda una brisa sensorial en la que las piezas encajan, esta vez con un mayor protagonismo del trabajo de Rasmus a los teclados siempre guiado por la brújula de los tambores de Jakob,

‘Lucient’s beat’ mantiene la calma entre hipnóticos ritmos y teclados que invitan al sosiego. Magnetismo y dinamismo en un perfecto equilibrio en una atmósfera aromatiza y psicodélica con ciertos elementos post-rock en un entorno idílico.

Embarcados en esa experimentación de sonidos ambientales ‘Premonitios’ explora insondables espacios de fusión compositiva creando un relato que describe paisajes vacíos con una armonía que se repite a lo largo de todo el tema que parece un breve interludio de gran hipnotismo.

Los tambores de Jakob, explotan entre calmados y pausados acordes de guitarra en ‘Rosso Di Sera bel Temp si sper’.  La reconocible guitarra de Jonas esparce acordes como el que riega un jardín floral custodiado por la inmensidad sideral. Un nuevo espacio para disfrutar de relajantes armonías alejadas de cualquier atisbo de pesadez bajo una cierta brisa latina acariciando las baquetas de Jakob y la delicadeza de la guitarra de Jonas, que se recrea en la misma melodía haciéndola oscilar de forma seductora.

Los daneses adelantaron ‘La jolla’ como primer single de un álbum diferente. Si bien el tema puede reflejar la faceta más calmada y ensoñadora de la banda, puede que sea uno de los temas en los que encontremos a los CAUSA SUI más reconocibles. Instalados en esos prados acolchados en los que la belleza aflora en cada acorde como tantas veces nos han ofrecido en sus anteriores entregas.

‘Mergin waters’ supone un cierre épico a cámara lenta para el que posiblemente sea el álbum más diferente y experimental de una banda a la que no se le puede cuestionar su calidad. Susurrante y relajado tema que fluye lentamente entre una neblina narcótica. Todo medido y sosegado en un tema aparente sencillo que es como un bálsamo relajante y magnético. Todo un regalo para los sentidos y para buscar la calma interior entre aromatizados pasajes que transmiten relax.  

Lee la entrevista en la que la banda cuenta todos los detalles aquí:

https://denpafuzz.wordpress.com/2020/11/11/entrevista-interview-causa-sui-jabok-y-jonas-nos-cuentan-todos-los-detalles-de-su-nuevo-album-szabodelico-all-details-about-the-new-albumespanol-ingles/

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Reseña: KIMONO DRAG QUEENS.- ‘Songs of Worship’

‘SONG OF WORSHIP’ es el álbum debut de el combo australiano KIMONO DRAG QUEENS, un nombre posiblemente algo bizarro y que bien pudiera inducirnos a engaño sobre el contenido de su música. La realidad es que estamos ante un mas que notable trabajo de neo-psicodelia aromatizada y llena de sensualidad en una línea evocadora de bandas como KIKAGAKU MOYO. Sus temas se desarrollan entre hechizantes atmósferas devocionales y coloristas ritmos tribales para crear un caleidoscopio sonoro de lo más sugerente. Una amplia gama de colores en los que la psicodelia se siente cómoda para ofrecernos temas con unas mágicas melodías que alcanzan cotas celestiales. Erotismo con arrullos en unos temas que no reniegan de los momentos ácidos gracias a riffs y ritmos más pesados que nunca traspasan un límite imaginario. Todo un bálsamo para los sentidos y para alejarnos del estresante mundo en el que vivimos para dedicarnos a disfrutar de media hora mágica y relajante. ‘SONG OF WORSHIP‘ es un afrodisiaco para los sentidos que conjuga ritmos de vocación kraut con pasajes devocionales entre una tibia y relajante neblina lisérgica con aroma a incienso u otras fragancias orientales. A lo largo del año nos habían ido dosificando con varios singles que nos hacían intuir que el álbum completo sería todo un elixir mágico, y sin duda, las expectativas se han cumplido y la labor de éstos siete jóvenes músicos bien merece el reconocimiento a un trabajo bien hecho con el que consiguen transmitir un amplio abanico de sensaciones de lo más gratificantes tejiendo influencias musicales que abarcan continentes, géneros y sabores. Con su enfoque en las paredes rítmicas pesadas de sonido, han logrado formar formado un estilo que combina elementos del rock psicodélico, la música tuareg, el pop de los 60 aportando un gran lirismo.

‘SONG OF WORSHIP está disponible vía el sello australiano Copper Feast Records.

En un ambiente trascendental ‘Song of worship’ se desarrolla bajo devocionales voces que nos arrullan en un canto redentor. La sutileza de sus acordes bajo un manto psicodélico mantiene una atmósfera redentora. Con algún eco west-coast y delicados acordes los australianos crean un tema lleno de misticismo susurrante de gran belleza. La destreza que estos chicos tienen en el uso de las melodías es conmovedora. Solo en la parte final el tema se eleva luminoso poniendo más intensidad a sus riffs añadiendo acidez al tema. La neblina lisérgica sobrevuela con elegancia todo el tema

‘Hunters’ se muestra más dinámico con el wah wah de sus riffs y un efectivo ritmo. Entre brumosas atmósferas su rica instrumentación parece jugar con ritmos pseudo-kraut en un escenario más propio de KIKAGAKU MOYO. Voces aterciopeladas y una nítida vocación neo-psicodélica es combinada con destreza con unas atrayentes armonías que se adornan con exóticas fragancias de lo más cautivadoras. Un estado de placidez sensorial entre coros sutiles en la lejanía. Sus estribillos y ritmos contagiosos parecen atrapar nuestros sentidos con su poder de seducción. Sin grandes alardes, desde una aparente sencillez consiguen crean un corte de lo más atrayente.

Bajo un influjo de aromatizada psicodelia heredera de los 60’s ‘Delilah’ se muestra frágil en sus suaves melodías vocales pero sólido en su instrumentación. Jugando con los parones y arrancadas en tema ondula entre efectos sutiles que acaban por llevarnos a un jardín del Edén en el que todo parece ser frágil y delicado. La elegancia de las armonías contrasta con momentos ácidos en los que los riffs parecen obnubilarse. Siempre usando las guitarras con mesura, pero con eficacia el tema se sumerge en su parte final en un escenario más pesado y oscuro en contraste con la forma en la que nació.  El uso de las distintas capas sonoras da a los temas de la banda un aspecto brillante.

’Wild animals’ fluye como un manantial en la montaña, delicado y con aire transcendental nuevamente los japoneses KIKAMAKU MOYO aparecen en mi mente. La psicodelia más aromática y devocional se transmite con suaves caricias gracias a la sensualidad de un voz cálida y penetrante. En una huida hacia adelante el bajo nos invita a la fiesta entre celestiales voces y ritmos coloristas. Un contraste de lo mas sugerente en el que las voces siguen contrastando con unos riffs que se vuelven más lisérgicos e intensos. Aquí radica uno de los muchos atractivos que contiene este maravilloso trabajo.

Conjugando los ecos devocionales con la neo-psicodelia ‘Evil desires’ sigue inmerso en ese espacio exótico en el que los australianos crean sus canciones. Música para disfrutar desde la calma para apreciar todo su poder de seducción. Ritmos tribales entre teclados serpenteantes y un ritmo con un fantástico groovy van creando otro tema variado y colorista con un carácter más ‘moderno’

Calmado y hechizante ‘Willy’s world’ nos invita a la introspección mística. La delicadeza de sus acordes y un aroma a incienso hacen de bálsamo antiestrés. haciéndonos olvidar el alto ritmo de la vida que llegamos entramos en un espacio sensorial en el que todo flota grácilmente entre esos efluvios psicodélicos que tan bien saben usar estos chicos. Lleno de matices el tema serpentea con calma en variados momentos sonoros sin salirse del camino psicodélico. Cauto por momentos, parece querer comprobar donde pone sus pasos. Teniendo en cuenta que se trata del tema de mayor duración del disco, la oportunidad para desarrollar todo su potencial como banda está servida. Así son capaces de ofrecer momentos de intensidad, pasajes psicotrópicos de gran valor y por supuesto esos soplos susurrantes y sanadores que tan bien saber usar con las melodías vocales, uno de los principales avales del álbum, aunque no el único.  

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Reseña: THE SILENCE.- ‘Electric Meditations’

Los japoneses THE SILENCE eran una banda desconocida para mí hasta la publicación de ‘ELECTRIC MEDITATIONS’, su quinto álbum. El peculiar cuarteto en activo desde 2014 (¿Dónde he estado yo todo este tiempo?) nos presenta un álbum experimental que recupera el legado de los pioneros de la psicodelia japonesa de comienzo de los 70’s para jugar con vientos de saxo y flauta en distintos escenarios sonoros. A estas alturas tengo claro que la técnica de los músicos japoneses está a prueba de cualquier duda, y aquí queda patente. Igualmente la capacidad para la experimentación y composición de sonidos arriesgados, es otra constante en los músicos del país del sol naciente, por lo tanto, aquí tenemos la ecuación perfecta para salir de lo convencional.

Desde momentos en los que el blues aparece entre nebulosas lisérgicas, hasta un escenario completamente experimental en el que los ruidos y efectos crean momentos de auténtico caos sonoro, que supone la esencia de la banda, la banda juega con ese caos para componer sus canciones impresionantes. En el álbum encontramos atmósferas meditativas, frenesí rítmico y acidez, mucha acidez.  Evidentemente este no es un álbum para todos los públicos, pero sin dudas los amantes del rock ácido y experimental encontrarán con facilidad su espacio en unos surcos que rezuman L.S.D.

Si músicos ácidos japoneses como el pionero Shinki Chen han influido claramente en THE SILENCE, tampoco es descabellado pensar en Damo Suzuki y algunos de sus episodios con CAN como fuente de inspiración a su sonido. si sus gruesas guitarras y las buenas voces son un aliciente, cuando el saxo o la flauta entran en escena, el escenario sonoro cambia completamente. El cálido arrullo de algunos pasajes contrasta con lo incisivo y penetrante de sus momentos más experimentales. Entre esos, existe una innata vocación hard psych de una banda curiosa y particular.

Potentes riffs rasguean la apertura de ‘Tsumi to Warai’ entre una voz desgarrada con un registro que me recuerda a David Bowie Entre esa vorágine de cadentes riffs, el saxo hace acto de presencia en un hechizo, mientras los riffs se repiten con platillos chirriantes y un ritmo sólido. Creando un aparente caos, el saxo sobrevuela la bacanal rítmica mientras la voz parece ir por otro lado. Creando un resultado impactante e hipnótico. De repente el silencio deja paso a una línea de bajo con influencia jazz potente y magnético, el tema retoma los tambores y los vientos mientras el bajo se contonea altivo. En otra arrancada de locura, todo se vuelve diabólico y frenético.

 Con un evidente aroma a 70’s ‘Buttrerfly blues’ parece tomar el legado ácido de Shinki Chen. -un fantástico groovy con tonos funk y el penetrante sonido de saxo nos invitan a entrar en una atmósfera vintage para susurrarnos con una dulce flauta que nos narcotiza. Un espacio de calma en el que conviven los vientos de saxo y flauta entre tambores brillantes. Por momentos con aspecto de jam el tema retoma la acidez en una sucesión de cambios y giros. Aquí la guitarra se desangra en solos hirientes mientras la instrumentación es envuelta en psicotrópicos. Todo un espacio experimental en el que los japoneses parecen sentirse cómodos.

‘Meido Missi’ nos acaricia entre elementos de fusión jazz creando un ambiente cálido y acogedor. Vestigios de Zappa, y el saxo que se eleva luminoso arropado con cadentes sonidos experimentales que generan un espacio apacible. Al igual que en el tema anterior el contraste del sosiego hechizante de flauta y saxo y la penetrante voz, así como el ruido de fondo resulta de lo más estimulante. Con un tempo lento el tema camina parsimonioso engrosando repetidamente su sonido a trompicones. Una repetición envolvente que es silenciada dejando un espacio para el susurro antes de retomar desgarradores pero bellos pasajes.

‘Electric meditations’, el tema que da nombre al álbum recupera la acidez y la rugosidad de las guitarras jugando con el stereo. Golpean con fuerza los riffs hard sin prisa y envueltos en nebulosas psicodélicas recuperan el legado de la psicodelia hard japonesa de los 70’s. Piensa en Shinki Chen y la seducción vocal y rudos y crujientes riffs ejecutados con pausa. Añade el profundo sonido de viento y el espacio mediático ye hipnótico está creado. Amplificando todo crean una cortina nebulosa y difusa que nos envuelve narcotizándonos. Está caro que a estos chicos les gusta experimentar y sorprendernos con constantes cambios y giros en la trama. En la parte final cesa la instrumentación dejando espacio a unos cristalinos desarrollos de guitarra a los que se une el sonido del saxo arrastrando a los tambores para crear otro caos sonoro entre la calma.

Los últimos once minutos que ocupa ‘Improvisation’ suponen un espacio para la experimentción en el que el cuarteto se viste de CAN. Entra campanillas el silencio reina mientras el tema se va armando con extraños efectos.  Creando esa atmósfera meditativa van incorporando distintos instrumentos que crean un ambiente enigmático y catártico en el que todo parece inconexo. Un caos sonoro del que nos saca el saxo entre gruesos tambores y platillos. La experimentación en estado puro.

Alejados de la propuesta paranoide del corte anterior, ‘I’am a man’ retoma el rock enérgico y vibrante de los primeros 70’s. Aquí con el blues en la vena los vestigios de los pioneros ácidos japoneses regresan con fuerza. Poderosos riffs y una voz en tono blues, construyen un tema aturdidor que nos invade entre ritmos pegadizos y contagiosos y una hemorragia ácida y esquizofrénica. Una nueva locura sónica que huye del inquietante silencio del tema precedente para sumirnos en una bacanal sónica descomunal.

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Reseña: RUFF MAJIK.- ‘The Devil’s Cattle’

THE DEVIL’S CATTLE‘ es el nuevo álbum de los sudafricanos sludge n rollers RUFF MAJIK y primero con su nuevo sello Mongrel Records. El álbum es a partes iguales Johni Holiday y Evert Snyman y se grabó a finales de 2019 en el estudio de Evert en Johannesburgo. Desde que les vi hace unos años arrasar con sus riffs en la piscina del festival Sonicblast supe que RUFF MAJIKK es de esas bandas que quieres tener en cualquier festival. Ahora con su nuevo confirman que son una banda que te deja exhausto, como te dejará su nuevo álbum ‘THE DEVIL’S CATTLE’. Toda una locura de trabajo que te lleva en volandas entre una alfombra mágica de fuzz que transita a toda velocidad por autopistas que atraviesan desiertos narcóticos.  Como la propia banda describe, ‘Piensa en montajes de zombies, cabarets demoníacos, persecuciones de coches con drogas, riffs claustrofóbicos, freak-outs de psychobilly y sonics hipnóticos en dúo empaquetados en una rebanada muy fluida de rock and roll de alta velocidad’. No me atrevo a rebatir esta afirmación ya que la gran locura sónica del álbum impide una calificación certera. Desde el Stoner más contundente, algunos momentos sludge, mucha psicodelia subliminar, blues, soul y puro rock and roll, sus temas se suceden sin dejarnos tomar aliento. Puede ser un tópico y pecar de poco original, pero creo que este es su mejor álbum hasta el momento.
Un álbum pesado, lleno de ritmo y acertados juegos vocales entre melodías bien construidas es toda una invitación que no debes rechazar. Aquí puedes encontrar 50 minutos intensos que se te pasarán volando en este viaje a toda velocidad por una autopista demoníaca en la que todo puede suceder. Olor a gasolina y a bourbon, pero también a marihuana entre cegadores tornados arenosos. Siempre con la habilidad para llevarnos al blues de los 70’s y aparecer sin darnos cuenta en el Seattle de los noventa. Un viaje lleno de sorpresas desde el Detroit de finales de los 60’s con temas proto-punk, para arribar en los desiertos californianos de los noventa. Esos desiertos en los que el fuzz es el dueño del asfalto y en los que el legado de QUEENS OF STONE AGE está presente. En ‘THE DEVIL’S CATTLE‘ es la perfecta banda sonora para conducir a toda velocidad, aquí no hay tiempo para el descanso, todo sucede con gran ímpetu, y desde luego, con él, no te aburrirás.

THE DEVIL’S CATTLE‘ está disponible vía Mongrel Records así como también en vinilo vía Black Farm Records.

‘All you need is speed’ abre sin contemplaciones. Puro biker-rock frenético que nos deja una estela de fuzz grasiento a su paso. Todo un tornado que nos arrolla dejando tumbados a los cactus a su paso dejando patente la pesadez Stoner de banda en su tramo final.

Con un bajo difuso y voz pantanosa, ‘Swine tooth grin’ retumba entre estribillos y voces precisas. Un corte plomizo, denso, crudo, pero a su ágil que se adorna de psicodelia en su parte final.  

Toneladas de fuzz nos invitan a oscilar nuestros cuerpos en ‘Shurg of the year’. Stoner ortodoxo que se apodera del trío entre ecos 70’s. Poderoso y contundente el bajo vuelve a golpear con fuerza entre aroma de blues humeante en segundo plano. Aparentemente simple los registros vocales con su particular vibrato consiguen un resultado óptimo en contraposición con los crujidos de sus riffs. Al igual que el tema anterior parece disminuir su pegada en su ocaso.

Con una actitud punk, ‘Heart like an alligator’ chirria entre una tormenta arenosa de dimensiones descomunales antes de mutar en un viaje a los 90’s entre melodías más cuidadas. Voces alternándose entre la espesura de sus riffs para aparecer casi celestiales con las voces más seductoras. Sus desgarradores aullidos parecen pausar la orgía sónica que nos engulle como un tornado.

Entre brumas psych y voz pantanosa el blues aparece con coros negroides ‘Gregory’ cambia el registro tras el agotamiento producido por el corte anterior. Juegos armónicos de voces que coquetean con el soul y el blues en una atmósfera lisérgica de lo más atrayente. Llevándonos en volandas en una flotación psicotrópica que nos conduce a un túnel de fuzz intoxicante sin ninguna prisa.

En un escenario casi proto-punk ‘The devil’s cattle’ arranca con ímpetu antes de un frenazo a golpe de riff, lento pero pesado. Con vestigios setentero el corte avanza hacia el desierto entre gruesas vibraciones y tambores implacables. Encontrando el equilibrio con las voces y coros nos invitan a viaje entre el Detroit de finales de los 60’s y los desiertos californianos de los 90’s

‘Jolly Rodger’ activa las articulaciones a golpe de rock and roll. Vocecillas agudas y tonos más propios de David Bowie danzan entre sus poderoso y enardecidos riffs. Insaciable e infatigable el ritmo vuelve a hacernos sentir el viento en nuestra cara con ese constante viaje a lo largo de largas rectas entre cactus y garitos llenos de Harley’s Davidson en su exterior. Otra perfecta banda sonora para conducir por el desierto.

Una nueva orgía de fuzz nos nubla en ‘Who keeps score’. Sin bajar las revoluciones vuelven a tomar elementos 70’s con rock directo y vacilón. El crujiente e infatigable bajo sigue generando toneladas de fuzz cegador entre los pegadizos estribillos crean una humareda aturdidora en su borrachera del Stoner más lisérgico. Me resulta de lo más gratificante los juegos y registros vocales que nos llevan a otra estancia distinta tras un breve stop en su bacanal.

Con acordes de piano llenos de un cadente ritmo ‘Lead pills and thrills’ nos devuelve a un extraño trance de blues antes de iniciar la marcha por la eterna autopista de fuzz. Lleno de subidas y bajadas se vuelven más cabareteros y riffs claustrofóbicos y bajadas lisérgicas.

En una especie de Stoner-billy ‘Trading blows’ retoma los crujidos entre armonías bien trabajadas y olor a gasolina y bourbon. Una constante repetida pero no por ello aburrida. Con una cortina de fuzz crujiente tras nosotros, los serpenteantes momentos se suceden entre unos tambores llenos de rabia. Esparciendo sustancias narcóticas en ese aturdidor entorno ponen la salsa a un tema vibrante que serpentea sin cesar entre distintos estilos ofreciéndonos momentos de doom y psicodelia pesada de lo más inquietante.

‘Born to be bile’, con sus mas de siete minutos va a ser el escenario más acogedor para que los sudafricanos usen melodías más propias de los noventas entre los incesantes riffs parsimoniosas y pesados.  Siempre cegadores y atronadores se aceleran con riffs que se repiten y que acaban mutando con una precisión que hace que no nos demos cuenta de que nos llevado a un escenario distinto. El tema remite en su fuerza y en la orgía desértica para relajarse en atmósferas llenas de narcótico humo cannabico. Una vez que nos tienen en sus manos, sacan el sludge de alcantarilla y caverna mugrienta para amenazarnos con sepulcrales voces y locuciones vintage. El espacio de mayor oscuridad de un álbum en el que todos sus temas se desarrollan en soleados y sudorosos espacios.

Decididamente a modo de bálsamo los primeros acordes acústicos de ‘God knows’ nos invitan a un ritual chamánico en medio del desierto. Piano y voz seductora a la luz de la luna y con la compañía de seductores coros femeninos. Con una roma a brisa de los setenta el tema se robustece entre pasajes psych y voces que se elevan en un canto redentor. Aquí tenemos la cara más psicodélica de una banda que no deja de hacer oscilar su registro incorporando distintos estilos.

‘Hymn nº 5’ pone cierre al álbum con una apertura doom. Riffs golpeando con contuncencia y nuevamente los registros vocales entre locuciones mas propias de un relato de los años 50’s. Viento cavernoso entre murallas sludge y ecos del Alice Cooper más tenebroso complementan este cuadro tétrico.

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Reseña: KADAVAR.- ‘The Isolation tapes’

Con diez años de intachable carrera y una legión de fieles seguidores a sus espaldas, el trio berlinés no tiene que rendir cuentas a nadie, y su nuevo álbum ‘ISOLATION TAPES’ es el claro ejemplo de ello. Concebido en los tiempos de pandemia y sin la posibilidad de actuar en directo, algo llevan haciendo incansablemente durante mucho tiempo casi sin descanso, la banda crea un álbum introspectivo lleno de melancolía que sorprenderá a más de uno. Los adelantos previos y sobre todo la lista de reproducción que la banda publicó hace semanas como fuente de inspiración del nuevo álbum nos hacían presagiar un resultado así. En ‘ISOLATION TAPES’ no esperes encontrar los riffs explosivos que les han caracterizado durante todo este tiempo, aquí la banda se deja llevar por el bucolismo y por su estado anímico en un trabajo íntimo y reflexivo que juega con elementos floydianos y la psicodelia pop de los 60’s. Dejando de lado los sonidos hard-retro Stoner habituales en sus álbumes anteriores la psicodelia y los bucólicos momentos progresivos de inspiración 60’s toman el protagonismo de un álbum suave y algodonado. El ‘lobo’ el ‘tigre’ y el ‘dragon’ pierden toda su fiereza para ofrecernos su lado más apacible. Muchas bandas a lo largo de la historia han dado un giro a su propuesta sonora y no siempre ésta ha sido bien acogida por sus fans, ¿Sucederá ahora los mismo con los alemanes? En este caso no estamos en un cambio ante exigencias comerciales de una discográfica, sino que la decisión es propia, sin presiones externas, no en vano su nuevo álbum está editado por el propio sello de KADAVAR, Robotor Records. ‘ISOLATION TAPES’ refleja ese estado de ánimo que a todos nos causa la pandemia, irradiando ese estado de tristeza y melancolía por los extraños tiempos que estamos viviendo. Ahora los temas no rugen, sino que nos arrullan en melancólicos cantos en los que las melodías juegan un papel fundamental. Los pasajes sinfónicos sustituyen a los ardientes momentos en los que sus riffs nos golpeaban activando nuestro sistema nervioso. Sus temas, nacidos de la espontaneidad reflejan ese estado de ánimo. Con momentos en los que Pink Floyd parece apoderarse de la banda las dulces armonías se llenan de un sinfonismo y una dulzura más propia de una banda pop de los sesenta cono The Beatles. Coloridos ecos que se tornan más grises y oscuros en manos de KADAVAR. Si, porque si el bucolismo está presente, los colores de las flores del hipismo de finales de los sesenta adquieren aquí una dimensión más oscura y melancólica. Una sensación de tristeza invade sus canciones desde el sosiego. No es la oscuridad de inspiración Sabbath de anteriores registros, no, estamos ante la penumbra de la tristeza, que queda reflejada en unos temas que sustituyen en muchas ocasiones las crudas guitarras por los sintetizadores ofreciéndonos otra cara de la banda.

Sin duda, ‘ISOLATION TAPES’ nos es álbum que podrías esperar de una banda como KADAVAR, pero si eres capaz de salir de la zona de confort, dejar al lado los complejos, puedes disfrutar de su sosegado paseo en la intimidad con su escucha.

Llegados aquí, cabría preguntarse si esto es un nuevo camino en el deambular de la banda, o solo es un paréntesis.  También me surge la duda de como pueden encajar estos temas en sus actuaciones en vivo, pero como dijo Bob Dylan, la respuesta está en el viento…. Y los vientos venideros nos lo confirmarán cuando la banda vuelva de gira.

Sin duda, KADAVAR no han pensado en las críticas y han sido honestos consigo mismos y con su creatividad, algo que merece todos mis respetos y admiración (desgraciadamente no siempre las bandas funcionan así y se dejan llevar por elementos externos)

ISOLATION TAPES’ está disponible vía Robotor Records.

El álbum abre con ‘The lonely child’ bajo una instrumentación psico-progresiva que va construyendo un tema atmosférico y misteriosos en el que encontramos algunos momentos floydianos. Tras varios minutos de introducción el tema hace presagiar un estallido que finalmente no se produce. Aquí los sintetizadores evocan momentos espaciales más propios de Tangerine Dream entre esa vocación Pink Floyd que encontraremos en varios de los temas del álbum.  

‘I fly among the stars’ parte con los sonidos de los sintetizadores y pausados acordes de guitarra que crean ese espacio psicodélico antes de la irrupción de la lánguida voz de Lupus en otro registro que se adorna con ornamentos floydianos sobre cuidadas y apacibles melodías. El resultado es uno de los temas más bellos y hechizantes de todo el álbum. Su carácter espacial contrasta con cualquier registro habitual de los berlineses en un giro inesperado pero muy apetecible si sabes dejarte llevar.

Otro tema sorprendente es ‘Unnaturaly strange ( )’ Claramente influenciado por los californianos Love el tema utiliza sencillas armonías adornadas con un colorista ritmo de tambores entre sintetizadores y guitarras sutiles. Plácido y ‘blandito’ estamos ante otro tema de psicodelia de confitería.

‘(I Won’t Leave You) Rosi’ adquiere un tono modernista bajo un dinamismo pseudo-espacial más propio de Hawkwind en un híbrido entre el sonido 60’s de Moody Blues y los pioneros espaciales. Un buen contraste entre los balanceos vocales y sintetizadores en un corte que parte casi a cámara lenta pero que se llena de un extraño dinamismo hasta deflagrar en su parte final

En tonos sci-ffi.y bajo un sinfonismo casi clasicista, ‘The world is standing still’ juegacon melodías vocales casi Beatles entre guitarras flotantes que retoman el legado Pink Floyd creando una atmósfera de relax mostrando un registro armónico que difiere del habitual en la guitarra de Lupus. Su introducción contrasta con la forma en la que acaba desarrollándose una canción con bellos y relajantes momentos.

En un nuevo espacio bucólico, “Eternal Light (We Will Be Ok)”entre voces lejanas, sintetizadores y niños jugando palpita en un lento génesis escondiendo una composición más rica que se soporta en tambores y un ambiente psico-progresivo.

‘Peculiareality’ es un interludio oscuro con lánguidas voces que sirve de introducción a ‘Everything is changing’, tema que fue escogido como single previo. Sobre un espacio de psicodelia pop más propia de los 60’s crean un tema empalagoso. Uno de esos temas con sabor a miel, heredero de la psicodelia barroco que se cubre de una instrumentación sinfónica en un segundo plano. Su sencillez vuelve a contrastar con el sonido habitual del rudo trio. Algodonados pasajes llenos de calma en una explosión de color lleno de dulzura. Adornado con bellos pasajes de guitarra el tema adquiere un brillo y un carácter espacial que escapa de alguna manera de la tristeza que siente en la mayor parte del álbum.

‘The flat earth theory’ es otro interludio con voces pop y ambientación sinfónica que nos lleva hasta el tema que cierra el álbum, ‘Black spring rising’. Aquí, en una vena de calmada psicodelia espacial volvemos a encontrar vestigios Pink Floyd. Sosiego y paz en otro plácido tema que prescinde de batería y se soporta en los teclados y sintetizadores hasta difuminarse.

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