Reseña: HERE THE CAPTAIN SPEAKING, THE CAPTAIN IS DEAD.- ‘Flux Capacitor’

Entre ritmos kraut y atmósferas de psicodelia espacial nos invitan a un catártico viaje por insondables e hipnóticos espacios en los que el legado de HAWKWIND está muy presente. Con los antecedentes de su primer álbum homónimo y la repercusión que el mismo a tenido en los círculos más ortodoxos de la escena europea del rock espacial (mucho más que en su propio país), no es de extrañar que los valencianos en su segunda entrega dieran un paso adelante ofreciendo un trabajo sobrio y sin fisuras. Pocas veces una banda española ha conseguido reflejar en su sonido la herencia de los pioneros del kraut rock alemán de los años 70’s como ASH RA TEMPLE o NEU! así como de los citados HAWKWIND. Sin duda, esta evolución queda patente en la precisión con la se ejecutan sus hipnóticos ritmos, hasta un punto en el que las terminaciones nerviosas del oyente se ven inexorablemente afectadas por su poder magnético. Aquí está uno de los pilares de esta banda que parece hacerse adulta a la velocidad de luz, a esa velocidad con la que a su vez ejecutan unos temas que parecen diseñados milimétricamente y en los que consiguen encajar todas las piezas. Su maquinaria futurista se complementa con constantes oscilaciones en las que la psicodelia hace acto de presencia para invitarnos a un placentero paseo por floridos jardines situados en algún remoto lugar de la galaxia. Si el firmamento sideral no parece tener secretos para estos argonautas del espacio exterior, las referencias a bandas contemporáneas como MINAMI DEUTCH, con los que compartieron escenario, también parecen estar presentes. Hace un par de años los vi tocar en el marco del Sonicblast Moledo y allí dejaron patente toda su valía también en vivo sobre el mítico escenario de la piscina del festival portugués. Posiblemente la hora de aquel concierto no era la mas apropiada para su propuesta, pero aún así, brillaron de la misma manera que brillan en este nuevo cautivador álbum. Un álbum lleno de calidad dentro de un género que muchos años después de su nacimiento, sigue ofreciendo estando de actualidad para continuar dándonos buenos momentos como aquí queda patente.

‘FLUX CAPACITOR’ fue grabado en julio de 2020 en Novo estudios, Valencia, habiendo sido producido por HERE THE CAPTAIN SPEAKING, THE CAPTAIN IS DEAD, correspondiendo la mezcla y masterización a Lluís Mas en el estudio Oriental Desert, Alicante.
HERE THE CAPTAIN SPEAKING, THE CAPTAIN IS DEAD son:
Xavi Gómez: Guitarras y voz
Ethan Paul Voigt: Sintetizadores y voz
Josu Tecé: Bajo guitarra
Lucas B. Martin: Batería

Una introducción que más bien parece un génesis abre el álbum con ‘Temporary disturbance of the magnetosphere’, Tema que desde sus primeras notas refleja la inequívoca vocación espacial del cuarteto valenciano. Inmersos en su nave nodriza el viaje comienza entre ritmos hipnóticos más propios de NEU! Mientras los efectos y los sintetizadores generan el ambiente sideral. Una vez alcanzada la plenitud de revoluciones sus reverberaciones gravitan ofreciendo un sonido cósmico que explora insondables espacios. Adicionando pasajes de guitarras ensoñadoras el motorik no se detiene mostrando una candencia implacable y matemática. La combinación de ritmo y la facilidad para ponernos en orbita con su ambientación consiguen que nos sintamos partícipes de su relato de ciencia ficción. Una narrativa futurista que divaga en el infinito del universo al cual ponen una fantástica banda sonora. Es evidente que los valencianos tienen veneración por Hawkwind, y eso se manifiesta con unas locuciones que imprimen fuerza a un tema que precisamente no carece de ella. Marcando el tiempo a la perfección la odisea avanza inexorable con modulaciones ambientales creando un corte de auténtico y genuino space rock digno de los grandes del género. Pausadamente todo se va revolucionando poniendo su maquinaría a mayor potencia. Un incremento de revoluciones que acompañan con incesantes efectos de sintetizador sorteando las tormentas de meteoritos que atraviesan en su tortuosa travesía hasta el lento y magnético alunizaje final.

‘Time space relativity’ parece centrarse más en un sonido electrónico más terrenal. Nuevamente introducciones voces robotizadas crean un corte futurista con un buen motorik rítmico. Ondulantes armonías menos siderales se repiten con gran efectividad. Un contagioso ritmo que oscila constantemente pero que parece siempre mirar al frente y no detenerse ante nada. Ecos y reverberaciones con mayor presencia de pasajes vocales aumentan la intensidad con un inequívoco espíritu robótico. El tema se construye en distintas capas que se entrelazan cruzándose en su camino a lo largo del corte. Algunos sonidos de vientos hacen que el tema adquiera un tono exótico gracias a la incorporación del saxo, un instrumento que roba gran parte del protagonismo a los teclados en la segunda mitad del tema, mientras las guitarras fluyen en solos lisérgicos envueltas entre los efectos de los sintetizadores. Distintos estados de ánimo hacen que el tema fluctúe en su intensidad sin perder jamás el inquebrantable ritmo.

En una atmósfera más liviana, la psicodelia más ensoñadora aparece enTerraforming. Un tema que a diferencia de los contenidos en el álbum solo respira durante 3 minutos de floridos pasajes psico-kraut’ repitiendo su armonía y prescindiendo de las voces.

‘Lithum sturm’ se construye gracias a los vertiginosos compases kraut entre efectos puramente kosmiche. Una nueva exploración de espacios siderales que se ejecuta con unos ritmos acelerados. Cautivando al oyente con ese motorik es casi imposible no balancear tu cabeza abducido por él.  Kraut-rock de manual con un balance armónico bien trabajado y que te lleva en volandas con su preciso carácter robótico. Diabólico y narcótico a la vez, usan los teclados y la guitarra para colorear el corte dotándole de una apariencia más ensoñadora. Todo un espejismo porque al final el corte acaba sucumbiendo a los dictados Hawkwind para golpear con fuerza con sus riffs, especialmente en el trabajo de un bajo que se muestra más hipnótico si cabe.

‘Bring me back the sun’ parece prescindir de los ritmos frenéticos para mostrarnos un Jardín del Edén con la suavidad que aporta la flauta en un escenario más psicodélico y menos espacial. Aquí los efectos se suceden en un ambiente calmado, pero a su vez perturbador. Tras dos minutos de plácidos pasajes, el tema se colorea con guitarras aumentando su ritmo, pero sin salir de ese jardín florido. Como si se desdoblara, la guitarra adquiere un mayor protagonismo mientras la batería retoma su auténtico propósito. Sin perder la esencia kraut y espacial, parece que la psicodelia adquiere un mayor protagonismo en un corte que evoluciona constantemente en su intensidad y pesadez acercándose a un escenario mas propio de bandas como YURI GAGARIN.  La parte final del tema nos ofrece el regreso de las voces, en esta ocasión con un aspecto menos robótico y mucho más terrenal lo que aporta mas brillo si cabe a un tema que ha ido cambiando su aspecto según avanzaba.

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Reseña: KIMONO DRAG QUEENS.- ‘Songs of Worship’

‘SONG OF WORSHIP’ es el álbum debut de el combo australiano KIMONO DRAG QUEENS, un nombre posiblemente algo bizarro y que bien pudiera inducirnos a engaño sobre el contenido de su música. La realidad es que estamos ante un mas que notable trabajo de neo-psicodelia aromatizada y llena de sensualidad en una línea evocadora de bandas como KIKAGAKU MOYO. Sus temas se desarrollan entre hechizantes atmósferas devocionales y coloristas ritmos tribales para crear un caleidoscopio sonoro de lo más sugerente. Una amplia gama de colores en los que la psicodelia se siente cómoda para ofrecernos temas con unas mágicas melodías que alcanzan cotas celestiales. Erotismo con arrullos en unos temas que no reniegan de los momentos ácidos gracias a riffs y ritmos más pesados que nunca traspasan un límite imaginario. Todo un bálsamo para los sentidos y para alejarnos del estresante mundo en el que vivimos para dedicarnos a disfrutar de media hora mágica y relajante. ‘SONG OF WORSHIP‘ es un afrodisiaco para los sentidos que conjuga ritmos de vocación kraut con pasajes devocionales entre una tibia y relajante neblina lisérgica con aroma a incienso u otras fragancias orientales. A lo largo del año nos habían ido dosificando con varios singles que nos hacían intuir que el álbum completo sería todo un elixir mágico, y sin duda, las expectativas se han cumplido y la labor de éstos siete jóvenes músicos bien merece el reconocimiento a un trabajo bien hecho con el que consiguen transmitir un amplio abanico de sensaciones de lo más gratificantes tejiendo influencias musicales que abarcan continentes, géneros y sabores. Con su enfoque en las paredes rítmicas pesadas de sonido, han logrado formar formado un estilo que combina elementos del rock psicodélico, la música tuareg, el pop de los 60 aportando un gran lirismo.

‘SONG OF WORSHIP está disponible vía el sello australiano Copper Feast Records.

En un ambiente trascendental ‘Song of worship’ se desarrolla bajo devocionales voces que nos arrullan en un canto redentor. La sutileza de sus acordes bajo un manto psicodélico mantiene una atmósfera redentora. Con algún eco west-coast y delicados acordes los australianos crean un tema lleno de misticismo susurrante de gran belleza. La destreza que estos chicos tienen en el uso de las melodías es conmovedora. Solo en la parte final el tema se eleva luminoso poniendo más intensidad a sus riffs añadiendo acidez al tema. La neblina lisérgica sobrevuela con elegancia todo el tema

‘Hunters’ se muestra más dinámico con el wah wah de sus riffs y un efectivo ritmo. Entre brumosas atmósferas su rica instrumentación parece jugar con ritmos pseudo-kraut en un escenario más propio de KIKAGAKU MOYO. Voces aterciopeladas y una nítida vocación neo-psicodélica es combinada con destreza con unas atrayentes armonías que se adornan con exóticas fragancias de lo más cautivadoras. Un estado de placidez sensorial entre coros sutiles en la lejanía. Sus estribillos y ritmos contagiosos parecen atrapar nuestros sentidos con su poder de seducción. Sin grandes alardes, desde una aparente sencillez consiguen crean un corte de lo más atrayente.

Bajo un influjo de aromatizada psicodelia heredera de los 60’s ‘Delilah’ se muestra frágil en sus suaves melodías vocales pero sólido en su instrumentación. Jugando con los parones y arrancadas en tema ondula entre efectos sutiles que acaban por llevarnos a un jardín del Edén en el que todo parece ser frágil y delicado. La elegancia de las armonías contrasta con momentos ácidos en los que los riffs parecen obnubilarse. Siempre usando las guitarras con mesura, pero con eficacia el tema se sumerge en su parte final en un escenario más pesado y oscuro en contraste con la forma en la que nació.  El uso de las distintas capas sonoras da a los temas de la banda un aspecto brillante.

’Wild animals’ fluye como un manantial en la montaña, delicado y con aire transcendental nuevamente los japoneses KIKAMAKU MOYO aparecen en mi mente. La psicodelia más aromática y devocional se transmite con suaves caricias gracias a la sensualidad de un voz cálida y penetrante. En una huida hacia adelante el bajo nos invita a la fiesta entre celestiales voces y ritmos coloristas. Un contraste de lo mas sugerente en el que las voces siguen contrastando con unos riffs que se vuelven más lisérgicos e intensos. Aquí radica uno de los muchos atractivos que contiene este maravilloso trabajo.

Conjugando los ecos devocionales con la neo-psicodelia ‘Evil desires’ sigue inmerso en ese espacio exótico en el que los australianos crean sus canciones. Música para disfrutar desde la calma para apreciar todo su poder de seducción. Ritmos tribales entre teclados serpenteantes y un ritmo con un fantástico groovy van creando otro tema variado y colorista con un carácter más ‘moderno’

Calmado y hechizante ‘Willy’s world’ nos invita a la introspección mística. La delicadeza de sus acordes y un aroma a incienso hacen de bálsamo antiestrés. haciéndonos olvidar el alto ritmo de la vida que llegamos entramos en un espacio sensorial en el que todo flota grácilmente entre esos efluvios psicodélicos que tan bien saben usar estos chicos. Lleno de matices el tema serpentea con calma en variados momentos sonoros sin salirse del camino psicodélico. Cauto por momentos, parece querer comprobar donde pone sus pasos. Teniendo en cuenta que se trata del tema de mayor duración del disco, la oportunidad para desarrollar todo su potencial como banda está servida. Así son capaces de ofrecer momentos de intensidad, pasajes psicotrópicos de gran valor y por supuesto esos soplos susurrantes y sanadores que tan bien saber usar con las melodías vocales, uno de los principales avales del álbum, aunque no el único.  

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Reseña: ACID MESS.- ‘Sangre De Otros Mundos’

SANGRE DE OTROS MUNDOS’ supone el fin de cinco largos años de espera desde que la banda asturiana publicó su anterior álbum ‘II’ en 2.015. Ahora, bajo los auspicios del sello gaditano Spinda Records, ve la luz el trabajo más experimental, variado, y colorista de ACID MESS. Con la incorporación a los teclados de Juan Villamil de manera permanente a la banda, ACID MESS ha ganado en texturas y en espacio sonoro. Con éste nuevo álbum amplían el horizonte de público al que puede llegar una banda que hasta ahora nos había ofrecido grandes momentos psicodélicos. Pero aquí, sin renunciar a la psicodelia, las atmósferas progresivas herederas del rock español de los 70’s, cobran una nueva dimensión. No en vano las referencias a bandas como Triana están presentes, enriquecidas con las colaboraciones de Sergio Pevida (percusiones y palmas), así como Aurora Salazar y Débora Hernández a las voces y ‘quejios’, lo que le da un aire más flamenco al sonido de alguna de las canciones. También encontramos coqueteos con los ritmos latinos, así como incursiones ea los sonidos del Mediterráneo oriental que aportan un atractivo toque exótico. Pudiera parecer que la banda suaviza su sonido, pero sin duda, vemos aflorar de las profundidades de alguna sucia alcantarilla ese espíritu juvenil y alternativo del rock más underground de los 90’s. Todo un cóctel de sonidos en un álbum que nunca nos señala el camino y que nos sorprende con giros inesperados en cada uno de sus cortes. Temas oscuros que contrastan con otros llenos de color y ritmo que nos aportan fragancias seductoras así como olores agresivos a través de la rabia contenida que muestran algunos de sus temas. Nada parece dejado a la improvisación, pero por el contrario, la banda no pierde un ápice de frescura. Sus elaborados y precisos arreglos hacen que cada tema fluya libremente, sin ataduras ni prejuicios, algo que sin duda merece todos los halagos y reconocimiento por parte de un servidor. Sin renunciar los temas heavy-psych tan habituales a lo largo de su trayectoria como banda, el ahora cuarteto, explora vibraciones de distinta procedencia para ofrecer un trabajo brillante, elegante y lleno de una rabia seductora.  Psicodelia, jazz, rock andaluz, ritmos latinos, aromas de oriente, riffs alternativos más propios de los 90’s, y sobre todo una vocación progresiva, hacen de ‘SANGRE DE OTROS MUNDOS’ un álbum sobresaliente que a buen seguro marcará un antes y un después en la vida de la banda. Sus delicadas melodías se cuidan en cada uno de los detalles en busca de un equilibrio entre lo pesado y lo liviano, algo que consiguen con gran maestría. Desde las texturas más sedosas hasta las telas más rugosas, entrelazan con acierto un cuadro multicolor digno de la mejor pinacoteca. Por muchos cruces de caminos que tengan su ruta, nunca pierden la brújula para llegar al punto exacto que quieren llegar. A pesar de los múltiples y variados senderos que toman, el fin del camino de cada canción lo tienen claro, por lo que el viaje resulta de lo más atractivo y sugerente. Las palabras en esta ocasión sobran, lo verdaderamente importante está en los surcos de ‘SANGRE DE OTROS MUNDOS‘.

El álbum se grabó y mezcló en julio de 2019 en Ovni Estudio por Pablo Martínez, y que contó con la masterización de Quique Sanchís (GREEN DESERT WATER) en Green Desert Mastering. Existía la posibilidad de posponer el lanzamiento hasta que todo se normalizara en relación a la Covid-19, pero la formación asturiana decide rebelarse contra la situación actual y sorprende a todos con este nuevo lanzamiento discográfico que se encuentra disponible vía Spinda Records en descarga Digital, Cassette, Compact Disc (150 copies), Black LP (100 copies, hand-numbered), Clear Blue LP (150 copies, hand-numbered), Ultra Clear LP (250 copies, hand-numbered).

‘El reflejo de su piel’, nace en un espacio gris con olor a melancolía, calmados acordes que se repiten y una voz cálida y susurrante en una atmósfera psicodélica. Intrigante y misterioso mantiene nuestra expectación durante cerca de cuatro minutos. Ahí extraños efectos y los teclados en un segundo plano preceden a una explosión de acordes andaluces en un giro inesperado. Todo se eleva majestuoso por una senda más propia del progresivo andaluz de los setenta. Potente y poderoso los aromas arábigos se acompaña n de palmas entre desgarradoras voces alternativas. Todo un vendaval de furia que conjuga distintos elementos sonoros procedentes de diversos estilos musicales. La pregunta es.. ¿Rock progresivo, psicodelia, rock alternativo, stoner? Tras una pausa, los quejidos de una voz femenina nos sorprenden con coros y palmas. ¿Estamos en tablao flamenco? ¿Estos son ACID MESS? Podríamos preguntarnos…, pero si, lo son, y ofreciendo su versión más versátil e imaginativa. Tras ese momento de sorpresa la pesadez y la garra regresa al tema sin perder esa esencia andaluza nueva nunca vista hasta ahora. ¡Sencillamente sublime!
Tras el frenesí anterior, los asturianos se sumergen en un bosque lisérgico con ‘Fuego al templo’. El tema parte de vivaces ritmos inspirados en el tema de KING CRIMSON  21st Century Schizoid Man para soltar toda su rabia en un tema dedicado a alguien de su pasado. Con voces alternativa entre la espesura psicodélica el tema ondula sobre una base de sintetizadores y agresivos riffs pesados. Entre la rugosidad destacan las cuidadas melodías que hacen de contrapeso a la pesadez y agresividad. En la parte central se dejan llevar por atmósferas psico-progresivas sobre una composición rica en matices que nos aporta un aire de misterio bajo sus nebulosas narcotizantes. Tras esa exploración por oscuros espacios el tema sale de la espesura para proseguir su camino con la misma intensidad con la que nació.
‘Hechicera’ fue el primer tema que nos desvelaron. Un corte que fue compuesto hace tiempo y que la banda venía ofreciendo en sus directos en una versión instrumental que finalmente se convirtió en un tema cantado. Delicadas melodías psico-progresivas con una gran riqueza compositiva gracias a unas ciertas influencias jazz se elevan majestuosas entre guitarras ácidas y una armonía repetitiva. El corte evoca momentos de los 70’s con una voz entre sensual y melancólica. Seguramente esta canción refleja a los ACID MESS que hemos conocido hasta ahora, aquí se muestran plenamente reconocibles. Largos pasajes psicodélicos combinados con esa vocación progresiva que encontramos a lo largo de todo el álbum.  Dulces en lo vocal, sutiles en lo instrumental vuelven a jugar con los elementos para buscar un equilibrio lleno texturas sin renunciar a riffs más poderosos y solos virtuosos. Una atmósfera sombría arropa todo un tema que pese a su sosiego contiene unos ritmos versátiles y atractivos. ´Resulta todo un acierto los pasajes andalucí de su parte final, herederos de los grandes del rock andaluz de los 70’s. magia en estado puro en un sensacional hechizo sonoro. Sus nueve minutos reflejan toda la calidad que estos chicos atesoran. Sencillamente sensacional.
Combinando toda la fuerza con melodías de bossa, ritmos latinos y aromas exóticos, ‘Futuro sin color’ nos seduce en su comienzo con pausados acordes y un magnético bajo para elevarse golpeando con fuerza en un giro inesperado. Bellas armonías que estallan en nuestra cara ofreciendo la faceta más alternativa de los asturianos.  Ahí radica una de las grandezas de este álbum. Siempre nos ofrece alguna sorpresa inesperada, por lo que no debemos dejar nada sentado de antemano. La línea de bajo se ensancha engrosando el sonido de la banda. Con aditamentos psicodélicos, y ritmos contagiosos el corte gira y gira cambiando sus ritmos hasta llevarnos a las orillas del mediterráneo más oriental para ofrecernos pasajes de música turca y voces ensoñadoras en un salto a la psicodelia más exótica. A su vez los tambores toman formas latinas. Pudiera parecer algo inconexo, pero precisamente aquí radica su secreto. Esos cambios estilísticos, que en un principio pudieran parecer imposibles, hacen que el tema y por ende el disco adquieran un brillo especial. Tras los aderezos orientales, los riffs rabiosos regresan entre voces chillonas y reivindicativas en una vuelta al underground de los noventa.
‘Salvaje historia’ ondula contoneándose en un riff que se repite para sumergirse en el rock progresivo andaluz de los setenta. Inspirado en TRIANA y su tema ‘Luminosa mañana’ en un tono más bajo.  Una atractiva fusión de jazz que recuerda a los trabajos de bandas como Atavismo y el carácter alternativo de Viaje a 800, el tema cuenta con el aliciente de las voces de Aurora Salazar Débora Hernández en una vena flamenca de lo más seductora. Un hechizo sonoro que nos penetra en lo más profundo de nuestros sentidos con toda la carga de sensualidad. Escuchando esta parte, no podríamos imaginarnos que estamos escuchando a ACID MESS. El tema te engancha sin remisión.
Entre una espiral de sintetizadores que nos hipnotizan ‘Hijos del gran sol’ toma la ruta más alternativa. Toda una bofetada en la cara con un trabajo grandioso de Borja al bajo   y unas voces con actitud punk de lo más underground. Inspirados en la película ‘Miedo y asco en las Vegas’ el cuarteto escupe rabia enfrentándose al mundo. Un sonido más propio de los 90’s que va adquiriendo pesadez entre los sintetizadores y efectos de Juan así como los ritmos robóticos de tintes kraut de Antonio. Adornado el tema con coros empalagosos, el espíritu marginal se reivindica en todo su esplendor dejando a la luz su lado más provocativo. A pesar de estos moldes, el tema es construido con una rugosa instrumentación que adquiere tintes pseudo-espaciales gracias a esos sintetizadores futuristas que aportan tonos pseudo-electrónicos. Todo un cóctel anfetamínico para danzar sin control en una rave.
La sosegada atmósfera de la apertura de ‘Infierno gris’ en tonos latinos, nos lleva a un espacio progresivo que conjuga momentos de hechizante psicodelia. Magnéticas estrofas vocales con ‘falsetes’ nos susurra con un carácter psico-prog en el que la riqueza compositiva queda de manifiesto. Efluvios lisérgicos y la magnética base rítmica, nos va envolviendo en una nube caleidoscópica que nos proporciona agradables sensaciones. Los ritmos latinos se apoderan del tema arrastrando a la voz y coros arropados por un manto aterciopelado del que afloran riffs más gruesos. Un masaje que pasa por varias fase y que concluye con una explosión final sin perder su mestizaje de sonidos y estilos. El resultado es conmovedor una vez más poniendo el colofón perfecto a un álbum versátil, variado y lleno de texturas sonoras que hacen que estemos ante uno de los trabajados más destacados de 2.020.

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Reseña: YAWNING MAN.- «Live at Giant Rock»

Quince años han pasado desde que los pioneros del desierto YAWNING MAN publicaron su primer álbum “Rock Formations”, y ahora por fin, los podemos ver en su hábitat natural. Toda una experiencia redentora inspirada en aquella grabación que hace décadas hiciera Pink Floyd en las ruinas de Pompeya. Con ese espíritu, se cumple un sueño de toda la vida: Capturar a YAWNING MAN actuando en el mismo ambiente que tanto inspiró su música. La oportunidad surgió en 2020 a partir de los desafíos que enfrentaron artistas y músicos durante la pandemia de Covid 19, el distanciamiento social que obliga a los artistas a adaptarse creativamente a alternativas para expresarse musical y visualmente. Así, en las primeras horas de la mañana del 18 de mayo de 2020 en el impresionante y misterioso paraje de Giant Rock en el desierto de Mojave la banda comenzó la grabación y filmación con dos únicos actores, la propia banda y el paisaje. Sin público la banda realiza sus meditaciones instrumentales en ese bello e inspirador entorno, un lugar al que ponen banda sonora de la mejor manera posible. Un espacio que a lo largo del tiempo ha atraído a nómadas nativos americanos, científicos, investigadores de ovnis y viajeros de todo el mundo, hechizados por su magnética energía espiritual. Las actuaciones de las bandas al aire libre son legendarias y este álbum-película es la primera representación ingeniosamente compuesta de esa experiencia. La música expansiva, atmosférica y cinematográfica de YAWNING MAN ha encontrado el lugar más apropiado para desarrollarse. Si en algo son maestros es precisamente en su capacidad para crear atmósferas, y aquí con sus cuatro jams lo consiguen una vez más. En el espacio donde probablemente más cómodos se sientan logran sacar lo mejor de sí mismos.

‘LIVE AT GIANT ROCK’ es un trabajo meditativo y que invita a la reflexión en una busca de la paz interior como gran parte de los trabajos de la banda y está disponible vía Heavy Psych Sounds en vinilo, CD y DVD.

A modo de perfecta banda sonora para el amanecer, ‘Tumbleweeds in the snow’ parece querer introducirnos a la luz del día con sus acordes. Un génesis que hace que el tema se vaya creando entre el magnetismo del bajo de Lalli, siempre poniendo el músculo y la destreza y belleza de la guitarra de Gary. Siempre creando esa atmósfera envolvente y protectora, estos chamanes del desierto consiguen reflejar en su música toda la inmensidad y soledad del desierto. Poniendo banda sonora al viento los efectos nos arrullan en canto redentor de lo mas gratificante. Belleza en cada acorde de estos quince minutos de jam instrumental en la que los californianos se rencuentran con su entorno natural.  La fornida línea del bajo custodia ese deambular por el yermo entorno en el que desarrollan su creatividad. Elevando la intensidad con sonidos más pesados crean una atmósfera psicodélica en la que la guitarra de Gary se estira en solos infinitos entre dinámicos ritmos de batería que van oscilada constantemente. Repetitivo, el tema en su parte final hace honor a lo que en realidad es una jam arenosa, envolvente y hechizante y rebosante de mística. En su parte final el incremento de los efectos aporta un aspecto espacial a un escenario desde el que el visionado del cosmos adquiere una particular dimensión.

‘The last summer eye’ con la mitad de duración que el tema anterior parece ofrecernos visión distinta de una única estampa. Sus primeros acordes casi doom, lentos y plomizos dejan rendijas para que la guitarra interfiera poniendo el contrapunto con acordes llenos de belleza. Hipnótico y con aires chamánicos nos envuelven con arenosos e interminables acordes en un ambiente intimista y casi triste. La desolación del entorno parece reflejarse en una composición que va mutando a un escenario casi post-rock. Entre efectos el tema se desboca por una senda libre en la que los tres músicos se dejan llevar por sus instintos. Incorporando elementos y sonidos espaciales el tema avanza si mirar a tras en busca del horizonte mediante hipnóticos pasajes. Seguramente muchas bandas post-rock quisieran tener la creatividad y técnica para realizar los desarrollos de estos moradores de las arenas.

Sumidos en un espacio más oscuro ‘Nazi synthesizer’ consigue equilibrar el tenebroso bajo con imposibles pasajes de guitarra para crear una atmósfera más pesada y aturdidora. Bajando paulatinamente la intensidad vuelven a construir una atmósfera meditativa que parece mirar al horizonte en su ocaso. Siempre con ese aura melancólica y lánguida aquí se muestran más aturdidores e inquietantes, pero a su vez llenos de magnetismo. Esa extraña habilidad para absorber al oyente con sus atmosféricos desarrollos queda patente nuevamente.

El álbum cierra con la jam más larga. Con sus casi dieciocho minutos divididos en dos partes “Blowhole sunrise/space finger”, llena de bellos acordes el desierto de Mojave. Una total paradoja en ese duro y hostil entorno, pero, en definitiva, YAWNING MAN, están en “su entorno”. En el espacio donde probablemente más cómodos se sientan logran sacar lo mejor de sí mismos. Interpretando libremente sus creaciones consiguen crear un mantra liberador en el que la música es la protagonista. Todo un ritual liberador que pasa por distintos estados de ánimo y en el que los efectos del peyote parecen apoderar por momentos del trio en un trance místico y redentor. Mágico y envolvente el tema parece atravesar una nueva dimensión sensorial para sumirnos en un nuevo mundo. Un entorno apacible y acogedor que no reniega del hipnotismo para atraernos en su interior. En su segunda mitad el tema explora otros sonidos con un incremento de la pesadez sin abandonar el hipnotismo. sumiéndonos por momentos en una espiral caótica de acordes repetitivos hasta llevarnos a un nuevo espacio místico en el que encontrarnos con espíritus ancestrales en una redención anímica.

Formados a fines de la década de 1980, la formación de Gary Arce, Mario Lalli y Bill Stinson completa su programa de giras y grabaciones activas de un año. Los antecedentes de Arce y Lalli juntos se remontan al comienzo de YAWNING MAN con antecedentes de Stinson empapado en el mundo de SST Records a través de presentaciones y grabaciones con Greg Ginn y Chuck Dukowski de Black Flag durante varios años. YAWNING MAN son reconocido en toda la comunidad de música heavy underground como una pieza clave en el desarrollo de los subgéneros del desert-rock. Mientras sus contemporáneos gravitaban hacia los pesados ​​riffs del grunge y el post punk, YAWNING MAN se inclinaron en otra dirección con sus composiciones cinematográficas únicas y orgánicas e improvisaciones psicodélicas … la banda sonora perfecta para abarcar la atmósfera espaciosa de paisaje lunar de las bien documentadas «generator parties» de su área a fines de la década de 1980. Fue en estas reuniones donde desarrollaron este estilo y sonido distintivo al encantar a los espectadores con sus aparentemente interminables sesiones instrumentales de forma libre, que resonaban en los hermosos desiertos, mesetas y paisajes del Valle de Coachella.

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Reseña: NARLA.- ‘Till The Weather Changes’

Si miramos hacia atrás y nos remontamos al año 2.014 en el que los australianos NARLA publicaron su ardiente EP homónimo y lo comparamos con este nuevo álbum, podemos encontrar una gran evolución. Dese entonces han ido dosificando sus entregas con varios singles y un EP, ahora publican su álbum debut con todos los honores y por la puerta grande. Algo más de una hora hechizante y cautivadora dividida en nueve temas que son el fruto de horas y horas de exploración en los confines de la psicodelia, el rock progresivo y el blues. Grabado en vivo, el álbum transmite toda la crudeza a través de delicados y profundos acordes salidos de las orillas del rio en el que fue grabado. El trio, tras diez años tocando juntos reflejan su conexión en algo mas de media hora de música llena de sentimiento. A pesar de la ausencia de bajo, la dupla de guitarra juega con las melodías creando una nube narcótica de sonidos que nos arrullan entre acordes de blues pantanoso en un ambiente humeante y lisérgico bajo unos penetrantes tambores. Sin miedo a explorar espacios más progresivos, la versatilidad de los temas hace que este debut sea un álbum rico en matices. Aquí encontraremos momentos doorsianos con un registro vocal a semejanza de jim Morrison pero también paseos psicodélicos en línea Colour Haze, y sobre todo ese blues pantanoso húmedo y lleno de sentimiento.  ‘TILL THE WEATHER CHANGES’ fue grabado en una sola toma en vivo en Sound Recording Studios en Castlemaine, Victoria. Los temas fueron compuestos en largas sesiones a la orilla del rio Hawkesbury entre cervezas a la luz de la hoguera, algo que queda reflejado en un álbum que transmite ese ambiente intimo.

‘Till the weather changes’ el tema que da nombre al álbum, nos hace presagiar todo un trance chamánico. Con una cadente introducción y una voz evocadora de los registros más hechizantes del mismísimo Jim Morrison, el tema va creando una estela humeante entre tambores que chistean y un bajo lleno de magnetismo. Una construcción que inevitablemente me recuerda al clásico ‘L.A. Woman’ de The Doors, va evolucionando hacia un espacio de fuerza y frenesí contenido bajo los desgarradores y profundos registros vocales. Solo un par de minutos y ya me han conquistado. Un aroma sureño evocador de la soleada California se vislumbra en sus crudos acordes.

Con un carácter más hipnóticos, los ritmos pseudo-kraut de ‘Mountain’ nos sugieren un escenario más lisérgico que mantiene el carácter setentero. Creando un sonido ondulante pero siempre vivaz en sus ritmos, van coloreando de matices y armonías un corte que posee cierta pesadez sin perder su aura psicodélica.

Con suaves acordes y delicados acordes susurrante ‘Bedside’ parece describir el rumor del agua en un escenario plácido en el que la psicodelia nos arrulla con momento pseudo-progresivos. Todo un remanso de paz en tonos melancólicos con una melodía lánguida pero hechizante. Sus tonos grises mantienen una calma introspectiva a lo largo de todo el tema con un leve aumento de intensidad en su parte final con una guitarra más incisiva, aunque sin perder la belleza a pesar de su aspecto más inquietante.
Sin perder esos tonos grises del corte anterior, los delicados acordes se suceden entre una línea de bajo repetitiva y envolvente en ‘Detroit’. Otro corte marcado por la característica voz que vuelve a evocar a Morrison en sus tonos melancólicos. Cadente y pausado ese tono chamánico y triste se mantiene entre una neblina con aura psicodélica. Con un carácter bluesero en sus entrañas psicodélicas, el tema es una caricia apacible y placentera en la que podemos encontrar algún vestigio del rock de los setenta junto a momentos más propios de Colour Haze en su faceta más suave.
‘The way’ se desarrolla sobre tonos blues y rock más propios de los 70’s. Entre un ambiente psicodélico, su dinámico ritmo y un groovy de lo más atrayente se combina con la languidez de sus paisajes psicodélicos que se van tornando más progresivos. Destellantes acordes sustentan suaves pasajes entre una voz trascendental que ondula constantemente en una combinación de elementos. Dando la sensación de que va a explotar, el tema se queda en un nivel de tensión que no acaba de eclosionar a pesar de su potente línea de bajo que consigue darle cuerpo a un tema que en su conjunto se establece en ese espacio psico-progresivo tan particular de los australianos.

Delicados acordes abren ‘Think like that’, un silencioso blues pantanoso lleno de sentimiento que nos susurra desde el minimalismo en un ambiente húmedo y nebuloso. Así transcurre la primera parte del tema, describiendo una calma pasmosa que acaba explotando en la segunda mitad del corte.  El tema parece reflejar el entorno en el que fue grabado a la luz de la hoguera junto al rio.

‘Am i sane’ sigue una estela similar al tema anterior, pero incrementando la intensidad. Su cadente ritmo y los acordes de guitarra nos impregnan de blues sobre cálidos registros vocales. Buenos pasajes de guitarras con un groovy contagioso mantienen la calma entre registros chamánicos que acaban llevándote al espacio que los australianos quieren. Jugando con las armonías la dupla de guitarras crean una caótica maraña de sonidos que te atrapan en su interior haciéndote partícipe del tema. Líricamente, la pista se centra en un fatídico encuentro con la pantera que, según el folclore, escapó del circo hace décadas y ahora deambula por los arbustos que rodean el río Hawkesbury

Retomando los aires progresivos ‘Before i do’ nos envuelve entre plácidos momentos de calma atmosférica. Sin prisa para avanzar, el tema ofrece un espacio de relax de gran magnetismo en el tras el zumbido de fondo la guitarra suena con acordes sutiles y fascinantes.

El álbum cierra con ‘Clifftonville’ tema no disponible en su página de bandcamp y en el que a los largo de mas de un cuarto de hora inciden en la exploración introspectiva de la psicodelia y el blues con tonos pseudo progresivos. Una especie de jam de alto voltaje por la calidad de su contenido. Susurrante, chamánico y con sonidos penetrantes, nos invitan a un plácido paseo por humerales narcóticos en los que las guitarras esparcen solos llenos de belleza en un ambiente de calidad.

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