Reseña: YAWNING MAN.- «Live at Giant Rock»

Quince años han pasado desde que los pioneros del desierto YAWNING MAN publicaron su primer álbum “Rock Formations”, y ahora por fin, los podemos ver en su hábitat natural. Toda una experiencia redentora inspirada en aquella grabación que hace décadas hiciera Pink Floyd en las ruinas de Pompeya. Con ese espíritu, se cumple un sueño de toda la vida: Capturar a YAWNING MAN actuando en el mismo ambiente que tanto inspiró su música. La oportunidad surgió en 2020 a partir de los desafíos que enfrentaron artistas y músicos durante la pandemia de Covid 19, el distanciamiento social que obliga a los artistas a adaptarse creativamente a alternativas para expresarse musical y visualmente. Así, en las primeras horas de la mañana del 18 de mayo de 2020 en el impresionante y misterioso paraje de Giant Rock en el desierto de Mojave la banda comenzó la grabación y filmación con dos únicos actores, la propia banda y el paisaje. Sin público la banda realiza sus meditaciones instrumentales en ese bello e inspirador entorno, un lugar al que ponen banda sonora de la mejor manera posible. Un espacio que a lo largo del tiempo ha atraído a nómadas nativos americanos, científicos, investigadores de ovnis y viajeros de todo el mundo, hechizados por su magnética energía espiritual. Las actuaciones de las bandas al aire libre son legendarias y este álbum-película es la primera representación ingeniosamente compuesta de esa experiencia. La música expansiva, atmosférica y cinematográfica de YAWNING MAN ha encontrado el lugar más apropiado para desarrollarse. Si en algo son maestros es precisamente en su capacidad para crear atmósferas, y aquí con sus cuatro jams lo consiguen una vez más. En el espacio donde probablemente más cómodos se sientan logran sacar lo mejor de sí mismos.

‘LIVE AT GIANT ROCK’ es un trabajo meditativo y que invita a la reflexión en una busca de la paz interior como gran parte de los trabajos de la banda y está disponible vía Heavy Psych Sounds en vinilo, CD y DVD.

A modo de perfecta banda sonora para el amanecer, ‘Tumbleweeds in the snow’ parece querer introducirnos a la luz del día con sus acordes. Un génesis que hace que el tema se vaya creando entre el magnetismo del bajo de Lalli, siempre poniendo el músculo y la destreza y belleza de la guitarra de Gary. Siempre creando esa atmósfera envolvente y protectora, estos chamanes del desierto consiguen reflejar en su música toda la inmensidad y soledad del desierto. Poniendo banda sonora al viento los efectos nos arrullan en canto redentor de lo mas gratificante. Belleza en cada acorde de estos quince minutos de jam instrumental en la que los californianos se rencuentran con su entorno natural.  La fornida línea del bajo custodia ese deambular por el yermo entorno en el que desarrollan su creatividad. Elevando la intensidad con sonidos más pesados crean una atmósfera psicodélica en la que la guitarra de Gary se estira en solos infinitos entre dinámicos ritmos de batería que van oscilada constantemente. Repetitivo, el tema en su parte final hace honor a lo que en realidad es una jam arenosa, envolvente y hechizante y rebosante de mística. En su parte final el incremento de los efectos aporta un aspecto espacial a un escenario desde el que el visionado del cosmos adquiere una particular dimensión.

‘The last summer eye’ con la mitad de duración que el tema anterior parece ofrecernos visión distinta de una única estampa. Sus primeros acordes casi doom, lentos y plomizos dejan rendijas para que la guitarra interfiera poniendo el contrapunto con acordes llenos de belleza. Hipnótico y con aires chamánicos nos envuelven con arenosos e interminables acordes en un ambiente intimista y casi triste. La desolación del entorno parece reflejarse en una composición que va mutando a un escenario casi post-rock. Entre efectos el tema se desboca por una senda libre en la que los tres músicos se dejan llevar por sus instintos. Incorporando elementos y sonidos espaciales el tema avanza si mirar a tras en busca del horizonte mediante hipnóticos pasajes. Seguramente muchas bandas post-rock quisieran tener la creatividad y técnica para realizar los desarrollos de estos moradores de las arenas.

Sumidos en un espacio más oscuro ‘Nazi synthesizer’ consigue equilibrar el tenebroso bajo con imposibles pasajes de guitarra para crear una atmósfera más pesada y aturdidora. Bajando paulatinamente la intensidad vuelven a construir una atmósfera meditativa que parece mirar al horizonte en su ocaso. Siempre con ese aura melancólica y lánguida aquí se muestran más aturdidores e inquietantes, pero a su vez llenos de magnetismo. Esa extraña habilidad para absorber al oyente con sus atmosféricos desarrollos queda patente nuevamente.

El álbum cierra con la jam más larga. Con sus casi dieciocho minutos divididos en dos partes “Blowhole sunrise/space finger”, llena de bellos acordes el desierto de Mojave. Una total paradoja en ese duro y hostil entorno, pero, en definitiva, YAWNING MAN, están en “su entorno”. En el espacio donde probablemente más cómodos se sientan logran sacar lo mejor de sí mismos. Interpretando libremente sus creaciones consiguen crear un mantra liberador en el que la música es la protagonista. Todo un ritual liberador que pasa por distintos estados de ánimo y en el que los efectos del peyote parecen apoderar por momentos del trio en un trance místico y redentor. Mágico y envolvente el tema parece atravesar una nueva dimensión sensorial para sumirnos en un nuevo mundo. Un entorno apacible y acogedor que no reniega del hipnotismo para atraernos en su interior. En su segunda mitad el tema explora otros sonidos con un incremento de la pesadez sin abandonar el hipnotismo. sumiéndonos por momentos en una espiral caótica de acordes repetitivos hasta llevarnos a un nuevo espacio místico en el que encontrarnos con espíritus ancestrales en una redención anímica.

Formados a fines de la década de 1980, la formación de Gary Arce, Mario Lalli y Bill Stinson completa su programa de giras y grabaciones activas de un año. Los antecedentes de Arce y Lalli juntos se remontan al comienzo de YAWNING MAN con antecedentes de Stinson empapado en el mundo de SST Records a través de presentaciones y grabaciones con Greg Ginn y Chuck Dukowski de Black Flag durante varios años. YAWNING MAN son reconocido en toda la comunidad de música heavy underground como una pieza clave en el desarrollo de los subgéneros del desert-rock. Mientras sus contemporáneos gravitaban hacia los pesados ​​riffs del grunge y el post punk, YAWNING MAN se inclinaron en otra dirección con sus composiciones cinematográficas únicas y orgánicas e improvisaciones psicodélicas … la banda sonora perfecta para abarcar la atmósfera espaciosa de paisaje lunar de las bien documentadas «generator parties» de su área a fines de la década de 1980. Fue en estas reuniones donde desarrollaron este estilo y sonido distintivo al encantar a los espectadores con sus aparentemente interminables sesiones instrumentales de forma libre, que resonaban en los hermosos desiertos, mesetas y paisajes del Valle de Coachella.

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Reseña: NARLA.- ‘Till The Weather Changes’

Si miramos hacia atrás y nos remontamos al año 2.014 en el que los australianos NARLA publicaron su ardiente EP homónimo y lo comparamos con este nuevo álbum, podemos encontrar una gran evolución. Dese entonces han ido dosificando sus entregas con varios singles y un EP, ahora publican su álbum debut con todos los honores y por la puerta grande. Algo más de una hora hechizante y cautivadora dividida en nueve temas que son el fruto de horas y horas de exploración en los confines de la psicodelia, el rock progresivo y el blues. Grabado en vivo, el álbum transmite toda la crudeza a través de delicados y profundos acordes salidos de las orillas del rio en el que fue grabado. El trio, tras diez años tocando juntos reflejan su conexión en algo mas de media hora de música llena de sentimiento. A pesar de la ausencia de bajo, la dupla de guitarra juega con las melodías creando una nube narcótica de sonidos que nos arrullan entre acordes de blues pantanoso en un ambiente humeante y lisérgico bajo unos penetrantes tambores. Sin miedo a explorar espacios más progresivos, la versatilidad de los temas hace que este debut sea un álbum rico en matices. Aquí encontraremos momentos doorsianos con un registro vocal a semejanza de jim Morrison pero también paseos psicodélicos en línea Colour Haze, y sobre todo ese blues pantanoso húmedo y lleno de sentimiento.  ‘TILL THE WEATHER CHANGES’ fue grabado en una sola toma en vivo en Sound Recording Studios en Castlemaine, Victoria. Los temas fueron compuestos en largas sesiones a la orilla del rio Hawkesbury entre cervezas a la luz de la hoguera, algo que queda reflejado en un álbum que transmite ese ambiente intimo.

‘Till the weather changes’ el tema que da nombre al álbum, nos hace presagiar todo un trance chamánico. Con una cadente introducción y una voz evocadora de los registros más hechizantes del mismísimo Jim Morrison, el tema va creando una estela humeante entre tambores que chistean y un bajo lleno de magnetismo. Una construcción que inevitablemente me recuerda al clásico ‘L.A. Woman’ de The Doors, va evolucionando hacia un espacio de fuerza y frenesí contenido bajo los desgarradores y profundos registros vocales. Solo un par de minutos y ya me han conquistado. Un aroma sureño evocador de la soleada California se vislumbra en sus crudos acordes.

Con un carácter más hipnóticos, los ritmos pseudo-kraut de ‘Mountain’ nos sugieren un escenario más lisérgico que mantiene el carácter setentero. Creando un sonido ondulante pero siempre vivaz en sus ritmos, van coloreando de matices y armonías un corte que posee cierta pesadez sin perder su aura psicodélica.

Con suaves acordes y delicados acordes susurrante ‘Bedside’ parece describir el rumor del agua en un escenario plácido en el que la psicodelia nos arrulla con momento pseudo-progresivos. Todo un remanso de paz en tonos melancólicos con una melodía lánguida pero hechizante. Sus tonos grises mantienen una calma introspectiva a lo largo de todo el tema con un leve aumento de intensidad en su parte final con una guitarra más incisiva, aunque sin perder la belleza a pesar de su aspecto más inquietante.
Sin perder esos tonos grises del corte anterior, los delicados acordes se suceden entre una línea de bajo repetitiva y envolvente en ‘Detroit’. Otro corte marcado por la característica voz que vuelve a evocar a Morrison en sus tonos melancólicos. Cadente y pausado ese tono chamánico y triste se mantiene entre una neblina con aura psicodélica. Con un carácter bluesero en sus entrañas psicodélicas, el tema es una caricia apacible y placentera en la que podemos encontrar algún vestigio del rock de los setenta junto a momentos más propios de Colour Haze en su faceta más suave.
‘The way’ se desarrolla sobre tonos blues y rock más propios de los 70’s. Entre un ambiente psicodélico, su dinámico ritmo y un groovy de lo más atrayente se combina con la languidez de sus paisajes psicodélicos que se van tornando más progresivos. Destellantes acordes sustentan suaves pasajes entre una voz trascendental que ondula constantemente en una combinación de elementos. Dando la sensación de que va a explotar, el tema se queda en un nivel de tensión que no acaba de eclosionar a pesar de su potente línea de bajo que consigue darle cuerpo a un tema que en su conjunto se establece en ese espacio psico-progresivo tan particular de los australianos.

Delicados acordes abren ‘Think like that’, un silencioso blues pantanoso lleno de sentimiento que nos susurra desde el minimalismo en un ambiente húmedo y nebuloso. Así transcurre la primera parte del tema, describiendo una calma pasmosa que acaba explotando en la segunda mitad del corte.  El tema parece reflejar el entorno en el que fue grabado a la luz de la hoguera junto al rio.

‘Am i sane’ sigue una estela similar al tema anterior, pero incrementando la intensidad. Su cadente ritmo y los acordes de guitarra nos impregnan de blues sobre cálidos registros vocales. Buenos pasajes de guitarras con un groovy contagioso mantienen la calma entre registros chamánicos que acaban llevándote al espacio que los australianos quieren. Jugando con las armonías la dupla de guitarras crean una caótica maraña de sonidos que te atrapan en su interior haciéndote partícipe del tema. Líricamente, la pista se centra en un fatídico encuentro con la pantera que, según el folclore, escapó del circo hace décadas y ahora deambula por los arbustos que rodean el río Hawkesbury

Retomando los aires progresivos ‘Before i do’ nos envuelve entre plácidos momentos de calma atmosférica. Sin prisa para avanzar, el tema ofrece un espacio de relax de gran magnetismo en el tras el zumbido de fondo la guitarra suena con acordes sutiles y fascinantes.

El álbum cierra con ‘Clifftonville’ tema no disponible en su página de bandcamp y en el que a los largo de mas de un cuarto de hora inciden en la exploración introspectiva de la psicodelia y el blues con tonos pseudo progresivos. Una especie de jam de alto voltaje por la calidad de su contenido. Susurrante, chamánico y con sonidos penetrantes, nos invitan a un plácido paseo por humerales narcóticos en los que las guitarras esparcen solos llenos de belleza en un ambiente de calidad.

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Reseña: KADAVAR.- ‘The Isolation tapes’

Con diez años de intachable carrera y una legión de fieles seguidores a sus espaldas, el trio berlinés no tiene que rendir cuentas a nadie, y su nuevo álbum ‘ISOLATION TAPES’ es el claro ejemplo de ello. Concebido en los tiempos de pandemia y sin la posibilidad de actuar en directo, algo llevan haciendo incansablemente durante mucho tiempo casi sin descanso, la banda crea un álbum introspectivo lleno de melancolía que sorprenderá a más de uno. Los adelantos previos y sobre todo la lista de reproducción que la banda publicó hace semanas como fuente de inspiración del nuevo álbum nos hacían presagiar un resultado así. En ‘ISOLATION TAPES’ no esperes encontrar los riffs explosivos que les han caracterizado durante todo este tiempo, aquí la banda se deja llevar por el bucolismo y por su estado anímico en un trabajo íntimo y reflexivo que juega con elementos floydianos y la psicodelia pop de los 60’s. Dejando de lado los sonidos hard-retro Stoner habituales en sus álbumes anteriores la psicodelia y los bucólicos momentos progresivos de inspiración 60’s toman el protagonismo de un álbum suave y algodonado. El ‘lobo’ el ‘tigre’ y el ‘dragon’ pierden toda su fiereza para ofrecernos su lado más apacible. Muchas bandas a lo largo de la historia han dado un giro a su propuesta sonora y no siempre ésta ha sido bien acogida por sus fans, ¿Sucederá ahora los mismo con los alemanes? En este caso no estamos en un cambio ante exigencias comerciales de una discográfica, sino que la decisión es propia, sin presiones externas, no en vano su nuevo álbum está editado por el propio sello de KADAVAR, Robotor Records. ‘ISOLATION TAPES’ refleja ese estado de ánimo que a todos nos causa la pandemia, irradiando ese estado de tristeza y melancolía por los extraños tiempos que estamos viviendo. Ahora los temas no rugen, sino que nos arrullan en melancólicos cantos en los que las melodías juegan un papel fundamental. Los pasajes sinfónicos sustituyen a los ardientes momentos en los que sus riffs nos golpeaban activando nuestro sistema nervioso. Sus temas, nacidos de la espontaneidad reflejan ese estado de ánimo. Con momentos en los que Pink Floyd parece apoderarse de la banda las dulces armonías se llenan de un sinfonismo y una dulzura más propia de una banda pop de los sesenta cono The Beatles. Coloridos ecos que se tornan más grises y oscuros en manos de KADAVAR. Si, porque si el bucolismo está presente, los colores de las flores del hipismo de finales de los sesenta adquieren aquí una dimensión más oscura y melancólica. Una sensación de tristeza invade sus canciones desde el sosiego. No es la oscuridad de inspiración Sabbath de anteriores registros, no, estamos ante la penumbra de la tristeza, que queda reflejada en unos temas que sustituyen en muchas ocasiones las crudas guitarras por los sintetizadores ofreciéndonos otra cara de la banda.

Sin duda, ‘ISOLATION TAPES’ nos es álbum que podrías esperar de una banda como KADAVAR, pero si eres capaz de salir de la zona de confort, dejar al lado los complejos, puedes disfrutar de su sosegado paseo en la intimidad con su escucha.

Llegados aquí, cabría preguntarse si esto es un nuevo camino en el deambular de la banda, o solo es un paréntesis.  También me surge la duda de como pueden encajar estos temas en sus actuaciones en vivo, pero como dijo Bob Dylan, la respuesta está en el viento…. Y los vientos venideros nos lo confirmarán cuando la banda vuelva de gira.

Sin duda, KADAVAR no han pensado en las críticas y han sido honestos consigo mismos y con su creatividad, algo que merece todos mis respetos y admiración (desgraciadamente no siempre las bandas funcionan así y se dejan llevar por elementos externos)

ISOLATION TAPES’ está disponible vía Robotor Records.

El álbum abre con ‘The lonely child’ bajo una instrumentación psico-progresiva que va construyendo un tema atmosférico y misteriosos en el que encontramos algunos momentos floydianos. Tras varios minutos de introducción el tema hace presagiar un estallido que finalmente no se produce. Aquí los sintetizadores evocan momentos espaciales más propios de Tangerine Dream entre esa vocación Pink Floyd que encontraremos en varios de los temas del álbum.  

‘I fly among the stars’ parte con los sonidos de los sintetizadores y pausados acordes de guitarra que crean ese espacio psicodélico antes de la irrupción de la lánguida voz de Lupus en otro registro que se adorna con ornamentos floydianos sobre cuidadas y apacibles melodías. El resultado es uno de los temas más bellos y hechizantes de todo el álbum. Su carácter espacial contrasta con cualquier registro habitual de los berlineses en un giro inesperado pero muy apetecible si sabes dejarte llevar.

Otro tema sorprendente es ‘Unnaturaly strange ( )’ Claramente influenciado por los californianos Love el tema utiliza sencillas armonías adornadas con un colorista ritmo de tambores entre sintetizadores y guitarras sutiles. Plácido y ‘blandito’ estamos ante otro tema de psicodelia de confitería.

‘(I Won’t Leave You) Rosi’ adquiere un tono modernista bajo un dinamismo pseudo-espacial más propio de Hawkwind en un híbrido entre el sonido 60’s de Moody Blues y los pioneros espaciales. Un buen contraste entre los balanceos vocales y sintetizadores en un corte que parte casi a cámara lenta pero que se llena de un extraño dinamismo hasta deflagrar en su parte final

En tonos sci-ffi.y bajo un sinfonismo casi clasicista, ‘The world is standing still’ juegacon melodías vocales casi Beatles entre guitarras flotantes que retoman el legado Pink Floyd creando una atmósfera de relax mostrando un registro armónico que difiere del habitual en la guitarra de Lupus. Su introducción contrasta con la forma en la que acaba desarrollándose una canción con bellos y relajantes momentos.

En un nuevo espacio bucólico, “Eternal Light (We Will Be Ok)”entre voces lejanas, sintetizadores y niños jugando palpita en un lento génesis escondiendo una composición más rica que se soporta en tambores y un ambiente psico-progresivo.

‘Peculiareality’ es un interludio oscuro con lánguidas voces que sirve de introducción a ‘Everything is changing’, tema que fue escogido como single previo. Sobre un espacio de psicodelia pop más propia de los 60’s crean un tema empalagoso. Uno de esos temas con sabor a miel, heredero de la psicodelia barroco que se cubre de una instrumentación sinfónica en un segundo plano. Su sencillez vuelve a contrastar con el sonido habitual del rudo trio. Algodonados pasajes llenos de calma en una explosión de color lleno de dulzura. Adornado con bellos pasajes de guitarra el tema adquiere un brillo y un carácter espacial que escapa de alguna manera de la tristeza que siente en la mayor parte del álbum.

‘The flat earth theory’ es otro interludio con voces pop y ambientación sinfónica que nos lleva hasta el tema que cierra el álbum, ‘Black spring rising’. Aquí, en una vena de calmada psicodelia espacial volvemos a encontrar vestigios Pink Floyd. Sosiego y paz en otro plácido tema que prescinde de batería y se soporta en los teclados y sintetizadores hasta difuminarse.

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Reseña: BIG SCENIC NOWHERE.- ‘Lavender blues’

La constelación de estrellas de la escena underground que componen este ‘supergrupo’ retroalimentan sus talentos ofreciendo un conmovedor e impresionante trabajo evocando atmósferas desérticas con suaves y envolventes composiciones psico-progresivas. Solo habría que poner un inconveniente, tres temas a lo largo de poco más de 20 minutos nos dejan irremediablemente con ganas de más. Esos paisajes arenosos se enriquecen con vibraciones de hard-rock clásico y un talante progresivo de lo más gratificante y glorioso. ‘LAVENDER BLUES’ rezuma una gran química entre todos músicos y eso, sin duda, queda patente en sus tres canciones. Resulta admirable como los temas fluyen a veces en forma de jam en la que no puedes encontrar el verdadero protagonista, ya que todos se dejan su espacio para desarrollar sus cualidades en busca de un objetivo común. Bellas melodías, delays hechizantes, gruesos riffs y enrevesados pasajes con teclados hacen de este trabajo un producto gourmet, a la altura de los más exquisitos paladares. Todo un regalo para los melómanos más exigentes que con el paso del tiempo se convertirá en un trabajo de legendario del desert-rock más elegante y sofisticado. Con una actitud suave y psicodélica que envuelve sus paisajes sonoros del desierto, las 3 canciones contenidas en el EP se mantienen unidas con una inspiración progresiva y de hard rock de la vieja escuela que dejará boquiabiertos a cualquier amante del rock. Esperemos en que esta asociación perdure en el tiempo ofreciéndonos más maravillas como esta.

El ambicioso proyecto formado por Bob Balch  (FU MANCHU) y  Gary Arce  (YAWNING MAN) a la guitarra, también con  Tony Reed  (MOS GENERATOR) al bajo, voz, sintetizadores y guitarra, y  Bill Stinson  a la batería (YAWNING MAN) acoge en su senoen esta ocasión a ilustres invitados como  Per Wiberg  (KAMCHATKA, ex-OPETH) en sintetizadores y piano,  Daniel Mongrain  (VOIVOID) y  Chris Goss. (MASTERS OF REALLITY) a la guitarra. 

Cualquiera que esté familiarizado con los términos “Stoner Rock” o “Desert Rock” seguramente habrá escuchado los nombres FU MANCHU o YAWNING MAN. Si eres un fanático del género o un observador casual, sabes que ambas bandas han estado repartiendo material de calidad desde el principio. Aunque estilísticamente diferentes, ambas bandas ocupan un estatus legendario. El sonido de adoración fuzz, estratosférico y bañado por el sol de FU MANCHU y el delay ambiental etéreo de YAWNING MAN nunca se habían cruzado hasta ahora. Sin duda, es un buen momento para estar vivo si eres fan de cualquiera de las bandas.

Su nuevo EP ‘LAVENDER BLUES’ se publicará el 23 de octubre de 2020 vía Heavy Psych Sounds. Todas las canciones fueron mezcladas y masterizadas por Tony Reed, la obra de arte fue diseñada por Max Loeffler.

En una atmósfera con coros lejanos ‘Lavender blues’ transcurre por sosegadas atmósferas entre una tupida instrumentación muy gratificante. Un espacio de confort y belleza en el que las guitarras se superponen bajo un ritmo cadente creando un ambiente psicodélico lleno de elegancia. Con un aura progresiva los instrumentos se fusionan entre acarameladas voces en una sucesión de estratos sonoros que crean un ambiente de confort. Los sintetizadores arropan la dulzura que logran transmitir a lo largo de los trece minutos que el tema nos arrulla. Dejando patente que estamos ante unos excelentes músicos que saben cómo sacar el mayor partido a su instrumento para lograr una canción llena de belleza. Alejado de los pesados ritmos stoner que los integrantes del proyecto suelen ejecutar en sus respectivas formaciones, los aterciopelados pasajes psico-progresivos adquieren una dimensión grandiosa. Sin duda, solo por este tema merece la pena disfrutar de este corto, pero maravilloso E.P. El tema se presenta como la perfecta sintonía para alcanzar la paz interior a través de sus ensoñadores pasajes. La parte final se vuelve más compleja en sus armonías explorando aún más si cabe, ese espacio psicodélico y llenando el tema de una intensidad inusitada. El resultado de todo el proceso es un cuadro con mil texturas y matices del que cualquiera puede disfrutar.

La banda nos da su punto de vista sobre el tema: Esta jam es la primera toma con todas las partes originales. Realmente puedes escucharnos a todos tocando entre nosotros y eso tenía que quedarse. Per Wiberg agregó algunas partes clave increíbles, Tony Reed agregó algunos fantásticos teclados también junto con los pasajes vocales. Esta canción está pensada para viajar … lo que sea que eso signifique para ti. ‘Lavender Blues’ tiene una vibra Hawkwind y Alan Parson Project y Pink Floyd. Me gusta mucho cuando las bandas se inspiran en diferentes géneros y mezclan hasta convertirlo en un guiso sónico único’ 

‘Blind o fan eye’ nos invita a un paseo por evocadores espacios desérticos en los que los ecos hard rock que te enganchan desde el primer riff. Con sutiles aromas de blues sureño aparecen construyendo un tema menos experimental. Rico en matices el tema va mutando su sonido hacia un escenario más psico-progresivo en el que los efectos aparecen contrarrestando la firme línea de bajo. Un ritmo estable soporta unas melodías vocales más ensoñadoras tras un comienzo más convencional.

Esta canción presenta a Chris Goss y Per Wiberg ‘ comenta Balch‘ Chris salió al tercer día de nuestra sesión y tocamos cuatro melodías durante unos 10 minutos. Toqué el bajo en una canción. Esa canción es ‘Blink Of An Eye’. Chris Goss manejó mi pedalera y mi amplificador, y yo toqué el equipo de bajo de Tony Reed. A Gary Arce se le ocurrió el riff principal y la sensación de la melodía. Tony agregó guitarras y voces después de inspirarse en una de las melodías clave de Per que nos enviaron después la sesión.  Per también arrancó el solo al final. Esta canción tiene un Herbie Hancock se encuentra con Alice Cooper cumple onda de rock pop de 70 a mí. ganchos vocales de Tony Reed están locos! todavía tengo que profundizar en algunos de los otros atascos de Goss. Él reglas y estábamos súper emocionados de tocar con él para hablar sobre equipo y banda «.

Incorporando registros vocales, ‘Labyrinths fade’ refleja el buen hacer de Gary Arce y sus características atmósferas. El tema fluye sobre una estructura de rock-progresivo adornado con los vientos del desierto. Los poderos tambores y una sucesión de efectos dotan de cuerpo a otro corte cuya instrumentación resulta exuberante.  Con esos mimbres aparecen incluso solos más propios de cualquier virtuosos guitarra de heavy-metal en una combinación curiosa y aparentemente inconexa, pero que resulta de lo mas efectiva por la calidad para ensamblar las piezas que tiene la banda. En un espacio evocador de sonidos más propios de MOTORPSYCHO la canción nos sorprende con un nuevo giro. Si algo siempre ha caracterizado a las bandas progresivas es precisamente la complejidad de alguna de sus composiciones, aquí ese matiz, resulta de lo mas evidente. Como si fuera una especie de jam, la línea de bajo se eleva poderosa y gruesa sobre los estilizados y vertiginosos solos de esa guitarra afilada más propia del heavy-rock.

Si bien el proyecto crecería lo suficientemente pronto para incluir a músicos como Tony Reed (Mos Generator), Mario Lalli (Fatso Jetson, Yawning Man), Per Wiberg (Spiritual Beggars, ex-Opeth), Bill Stinson (Yawning Man), Nick Oliveri (Mondo Generator, ex-Kyuss, etc.), Lisa Alley e Ian Graham (ambos de The Well), Alain Johannes (Them Crooked Vultures, Chris Cornell, Eleven) y Thomas V.Jäger (Monolord), BIG SCENIC NOWHERE es fundado por Balch y Arce lanzando riffs de guitarra y solistas de ida y vuelta, juntando las partes de la canción un movimiento a la vez. Interactuando y compartiendo música. Desarrollar una química para construir algo nuevo basado en sus experiencias individuales. De esta manera, BIG SCENIC NOWHERE es el corazón de lo que debe manifestarse la colaboración. Algo que se hace más fuerte para la cohesión entre quienes lo hacen posible. El resultado de esta simbiosis fue el álbum debut ‘VISION BEYOND HORIZON‘, que fue lanzado el 31 de enero de 2020 en el sello Heavy Psych Sounds. 

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Reseña: OCCULT HAND ORDER.- ‘The Chained The Burned The Wounded’

El segundo EP del trío francés OCULT HAND ORDER incide en la fórmula que nos mostró en su debut hace ahora un año. Con una gran habilidad para construir atmósferas psicodélicas sustentadas en poderosos riffs doom, en esta ocasión la banda parece incidir más los momentos heavy-psych. Con armonías vocales llenas de mística y exotismo los rugosos temas se suavizan para invitarnos aun paseo por misteriosos entornos en los que se respiran efluvios narcóticos que nos sosiegan entre la monumentalidad de algunos de sus pasajes. No podríamos decir que estemos ante una banda psycho-doom al uso, ya que la acidez y la estructura de sus canciones se asemeja más a la de sus paisanos MARS RED SKY, primando más la faceta psicodélica. El trabajo de la guitarra sigue siendo tan brillante como en su primera entrega, mientras los pasajes stoner más tradicional se diluyen de alguna manera entre los psicotrópicos contenidos en unos surcos que nos hechizan. Con momentos de belleza reconfortante, los temas van modulando su vocación equilibradamente en delay y efectos. El contraste entre lo pesado y lo liviano adquiere un valor a tener en cuenta. Son muchas las bandas que nos sacuden con sus monolíticos riffs, pero no tantas las que nos seducen a la vez con pasajes como los que aquí aparecen. Para que los amantes de la psicodelia no se sientan alarmados al describir algunos de los momentos del EP como ‘doom’, THE CHAINED THE BURNED THE WOUNDED’, en su conjunto es un excelente y atractivo espacio para dejarse llevar por la psicodelia más envolvente, espiritual y narcótica.

El EP está disponible vía Smokin’ Witches Records

’Azazel’ y sus riffs Stoner envueltos en esa atmósfera heavy-psych ortodoxa se adorna con místicas y exóticas voces que ponen el contrapunto a la pesadez. Su cadente ritmo y las melodías relajantes y envolventes dan pie a monolíticos riffs que golpean entre los cantos rituales creando un entorno contemplativo lleno de tensión. Una guitarra psicotrópica con unos magnéticos acordes aparece en la escena insuflando brisas orientales a una canción llena de magia. La vocación doom del tema hace de contrapeso a los livianos y flotantes momentos vocales. Mutando en su registro el tema parece entrar en a fase más rugosa con ásperos riffs y voces menos placenteras.

En una línea similar ‘What comes after as’ vuelve a conjugar riffs doom con el misticismo melódico en otro corte lleno de grandilocuencia. Doomy y espiritual a partes iguales, vestigios porot-metal asoman en ese mundo paralelo que la banda nos invita a explorar.  En un mágico entorno el tema se relaja para susurrarnos entre efluvios lisérgicos. En esa ondulación constante el corte se decanta por un escenario desértico para inundarnos con una tormenta de fuzz antes de regresar a los ambientes más psycho-doom hasta diluirse lentamente entre efectos.

Con tintes ocultista ‘Wound’ camina por oscuras estancias pantanosas. Nebulosas intoxicantes entre el cadente y caminar de sus pesados riffs. Poniendo la pausa inquietante los gruesos tambores dan paso a ensoñadores cantos espirituales rebosantes de sustancia alucinógenas. Un entorno tupido en el que los hongos mágicos aportas sus dosis de fluidos narcóticos entre riffs doom. El relato de los franceses se sumerge en esas aguas psicodélicas con las voces ceremoniales golpeadas por rayos de furia. Todos estos elementos consiguen que el tema nos atrape en sus entrañas como un sedante que nos adormece llevándonos a su mundo irreal. Si el grueso del sonido de los franceses se sustenta en un bajo que golpea con fuerza, el trabajo a la guitarra, con su estilismo y destreza resulta de lo más placentero y efectivo.

‘Edwin the wise’ en su introducción parece que va a desarrollarse en un a atmósfera más celestial y menos tétrica a inquietante. Calmado, lento y hechizante,avanza con sosiego por la senda psicodélica con acordes que se acercan a postulados post-rock entre cantos celestiales. Un espacio lleno de mística que contrasta con las arracadas de potencia de los temas anteriores. Sin salir de la senda heavy-psych la guitarra brilla luminosa aportando momentos de psicodelia de gran belleza. Todo levita entre algodonados pasajes con la bestia adormecida pero presente en un segundo plano. Aquí las voces se van volviendo más atormentadas lo que hace que el corte adquiera un carácter algo más rugoso sin salirse de ese espacio psicodélico en el que se desarrolla.  Aquí me siento mucho mas cómodo con un sonido que me atrae y me envuelve sin sobresaltos al contrario de los temas precedentes. Los nueve mejores minutos de todo el álbum.

El álbum cierra con un corte acústico como ‘Shore’, en el que la guitarra y unos sutiles efectos crean el ambiente psicodélico que le gusta a la banda. Aquí la voz acaramelada nos acaricia con unos tonos que por momentos de evocan algún tema de All Them Witches a pesar de que el tema tiene un carácter diferente a los de banda de Nashville.  

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