Reseña.- KARAKORUM.- «Fables and fairytales»

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El segundo álbum de los alemanes KARAKORUM mantiene la esencia de lo que nos mostraron tanto en su primera «DEMO» como en su debut «BETEIGEUZE». El quinteto sigue explorando con gran acierto las vibraciones progresivas de bandas como Gentle Giant, Family, Uriah Heep, Van Der Graf Generator, etc… Con vestigios del sonido Canterbury y con influencias del legado Zappa, los tres largos temas contenidos en «FABLES AND FAIRYTALES» hacen que  vuelvan a mi memoria sonidos que en otros tiempos degustaba con mayor asiduidad. Un gozo para cualquier melómano el encontrarse con un álbum de estas características en el que no existen los complejos ni las poses.  Asentándose en un sonido personal y teniendo claro su objetivo los alemanes dejan patente su calidad, tanto compositiva, como interpretativa. Un sonido polifónico que en su día fue vanguardista y atrevido, y que en los tiempos actuales, vuelve a serlo. Siempre es agradable encontrarte con estos vientos de aire fresco que se salen de los muchos convencionalismos que tiene la escena alternativa en la que nos movemos. Si buscas riffs pesados y oscuros, sonidos de metal, aquí no los encontrarás, pero si puedes descubrir que otras vibraciones pueden ser muy interesantes. Un álbum absolutamente recomendable para los que gustan de descubrir nuevos campos musicales que se salen de lo convencional. Uno de esos trabajos que en cada nueva escucha te ofrece mas y más matices que lo hacen mucho más interesante y placentero. «FABLES AND FAIRYTALES» está disponible vía Tonzonen Records.

«Phrygian youth», partiendo de lánguidos tonos, de inmediato pasa a ofrecernos pasajes en los que el hard-progresivo de mediados de los setenta toma el protagonismo. Muy marcados por el apabullante sonido de su órgano, su voces no desmerecen de la calidaz de su instrumentación. Un atractivo groovy rítmico que se alimenta con dos guitarras en distintos planos desarrollando unos solventes solos. Estamos ante el tema más corto del trabajo a pesar de que su duración es de casi diez minutos. Un espacio que permite a la banda ir oscilando y ondulándo a través de momentos netamente progresivos con incursiones más psicodélicas. Un equilibrio con un brillante resultado en esta apuesta por los ecos llegados de los setenta.

Las resonancias progresivas siempre han tenido altas dosis de experimentación  y en este caso no iba a ser menos. «Shegmahood», un tema dividido en varias parte a lo largo de sus trece minutos, juega con voces teatrales en espacios netamente sinfónicos. Reminiscencias de Frank Zappa en una experimentación free-jazz o de sonidos Cantenbury con constantes giros en la trama. Puro hard experimental con una ejecución aparentemente anárquica en la que siempre aparecen cuando menos te lo esperas unos buenos solos de guitarras. en esta ocasión inclinados hacia espacios jazz-psych, no dudan en incorporar sonido de armónica para cambiar el rumbo del tema. manteniendo la constante de los dos planos paralelos en su sonido, uno con el ritmo y otro en el que la guitarras parecen ir por libre. Si, mucho jazz-rock, pero las grandes bandas del rock progresivo siempre usaron esas resonancias en sus composiciones. Con los teclados y el bajo ejecutando una especie de jam que va mutando constantemente y en la que extrañas voces dan una vuelta de tuerca a una experimentación que cada vez mas se mira en Frank Zappa.

Si en los largos temas anteriores encontrábamos una gran versatilidad en «Fairytales» la experimentación se lleva al extremo. Voces pseudo-orientales, sobre una extraña y enigmática instrumentación dejan paso a espacios con sonidos más mediterráneos. El incisivo órgano y los solos de guitarra aportando un tono exótico dejan paso a crudas voces teatrales. Unas voces y coros de gran misticismo dejan paso a gruesos riffs que se fusionan con grandes momentos de hard-progresivo. Cambiando el argumento, la experimentación de KARAKORUM les hace descender a bellos desarrollos que nos acarician con dulces acordes custodiadas por un manto envolvente que sale de los teclados. Elegantes voces complementan momentos de una especie de soft-rock que no pierde la vocación progresiva. Jazz sinfónico bien construido sobre el que salpican elegantes y sosegados momentos. sin lugar a ningún genero de dudas estamos ante unos músicos cuya técnica interpretativa es muy notable. Un tema que se aleja de convencionalismos pero con un resultado sumamente apetecible.   

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Reseña.- KALEIDOBOLT.- «Bitter»

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Desde Finlandia nos llega el esperado nuevo álbum de KALEIDOBOLT. Un tercer disco en que el que el trío de Helsinki navega entre turbias aguas propias de los noruegos Motorpsycho para reposar en las playas de las costas de San Diego. Generando todo un txumani a través del fuzz de su temas construyen verdaderos muros de sonido infranqueables para el oyente. Toda una fortaleza sónica en la que caben espacios para la experimentación con almenas progresivas. Fuertemente influenciados por bandas como Radio Moscow, con los que giraron tiempo atrás, su nueva entrega les consolida en la escena psicodélica pesada que nace del stoner. La desgarradas voces añaden en musculo necesario para conseguir un álbum sólido como una roca. Temas que se ejecutan a una velocidad de vértigo y aún así, son capacez de introducir elementos de mellotron dándole ese tono de hard progresivo más propio de otros tiempos. Podiamos preguntar como definir el sonido de «BITTER» ¿Heavy-psych?, ¿stoner?, ¿blues?, ¿surf-rock?, ¿hard?, ¿progresivo? ¿retro-rock? ¿todo junto?. Aunque nunca fui partidario de las etiquetas, la respuesta bien podría ser que si. Todos esos ecos están en los surcos de un espectacular álbum. Haciendo que los temas se aceleren hasta la extenuación para sorprendernos con parones inesperados y re-emprender esa huida hacia adelante de una forma atronadora. La confirmación para algunos, y todo un descubrimiento para otros. «BITTER» no te defraudará. El álbum es publicado vía Svart Records.

Sin hacer prisioneros, los primeros solos diabólicos de «Another toothpick» pueden dejarnos en shock. Un frenesí de ritmos hard & heavy setenteros. Añadiendo pasajes de órgano consiguen abrir algo de luz en la exuberante instrumentación. el resultado es un tema cuya pesadez no ofrece ninguna duda, pero a su vez contiene unos tonos retro que le hacen mucho más versátil.

Sobre acordes heavy-psych se sustentan los cimientos de «Big sky land», para construir espacios hard rock con aires de garage con brisas blues. Sin darnos cuenta nos vemos inmersos en espacios de psicodelia más calmada. nuevamente el frenesí se podera del corte derrochando una desgarro vocal de proporciones mayúsculas. De cualquier otra forma no sería posible entre la espiral rítmica. La montaña rusa desicnede por una larga ladera lisergicas que consigue aplacar el ímpetu. Cuando parece que todo vuelve a la calma, el espacio para la experimentación abre sus puertas de par en par a KALEIDOBOLT. siempre con giros inesperados consiguen dar muestra de toda la calidad y creatividad que atesoran. Nadie podrá decir que estos chicos son aburridos.

En «BITTER» encontramos momentos en que la sombra Sabbath se alarga como en «I  am the seer». Con registros vocales que me recuerdan a los del último álbum de Spiderward, dejándose llevar por espacios progresivos para acabar surfeando sobre ácidos espacios más propios de la Costa Oeste antes de regresar a las tinieblas entre una bruma psicotrópica.

Estos han tomado reconstituyentes antes de entrar en el estudio de grabación, sino sería difícil mantener la fuerza que derrochan en «Deadpan blues». Otro tema en el que el blues se inmiscuye en sonidos más propios de Motorpsycho a una velocidad de vértigo. si los ritmos y armonías que utilizan tiene una complejidad mayúscula, sus voces consiguen devolvernos algo de cordura sin perder ni un ápice de garra. De cualquier otra manera no tendrían la efectividad que lucen. el corte acaba con un derroche de fuzz de tintes nuevamente progresivos, sin salirse de vibraciones hard & heavy. Como si Lemmy se convirtiera en vocalista de los Motopsycho más ácidos.

Con un interludio de poco más de dos minutos, «Interlude», se toman un respiro en alfombras psico-progresivas con alguna lución y alguna ramalazo jazz en sus acordes, antes de evolucionar hacia un fuzz humeante.

A la velocidad del corre-caminos «Coyote» se desarrolla por espacios hard rock setentero aportando dinamismo y unas guitarras surf que nos devuelven al sonido San Diego. otro corte frenético.

Instalados vibraciones retro-rock, bajo riffs más propios del stoner, «Hydra», es una laguna para la zambullida de los finlandeses en unas aguas ácidas y psicotrópicas. un espacio donde pueden desarrollar todo su potencial a través de infernales guitarras. Con una magnéticas voces nos devuelve al reino de los vivos con tonos de hard rock musculosos antes de inundar todo de fuzz humeante. Un ir y venir de la calma a la rabia en el que los coros aportan el calor y la calma mientras una batería incesante golpea nuestras neuronas hasta acabar con nuestra percepción de lo natural. Diez minutos de baño en alucinógenos de una intensidad mayúscula. Toda una bacanal de psicodelia pesada que nos llega a los confines de los infiernos más profundos.

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Reseña.- UFFE LORENZEN.- «Triprapport»

a1637743948_16Segundo trabajo en solitario del gurú de la psicodelia danesa UFFE LORENZEN. El líder de BABY WOODROSE y de SPIDS NOGENHAT consigue ofrecernos con «TRIPRAPPORT» una auténtica obra maestra de la neo-psicodelia. Un álbum gestado en una casa de verano, entre abedules y el correr de los ríos. Solitarios espacios propicios para la creación a lo largo de catorce días en los que el músico estuvo creando esta maravilla. El propio UFFE comenta que los dos primeros días estuvo con su guitarra pensando en como comenzar aquella aventura. La inspiración vino a base de una ingesta de hongos, y la creatividad surgió sin freno. ¡Y de que manera!  Contando con la ayuda de Anders Kjærgaard (sintetizador), Adam Dreisler (flauta), Vicki Singh (sitar / tablas) y Peter Knudsen (lapsteel) y tocando el resto de los instrumentos, en un corto lapsus de tiempo el disco estaba hecho. Dulces melodías con un denominador común, la aterciopelada y cálida voz de UFFE y siempre un halo de lisérgico en difusos sonidos que se mantienen en un segundo plano. Un envoltorio en el que la psicodelia llegada de los años sesenta su une con vibraciones más contemporáneas. Un reflejo de la soledad y de esa búsqueda interior que hace aflorar un temas llenos de belleza en los que la melancolía está presente. Temas en los que las vibraciones folk-progresivas de las bandas escandinavas de los setenta aparece con naturalidad. Fundamentalmente soportado en acordes acústicos, los elementos eléctricos son incorporados con mimo y esmero para que el resultado adquiera proporciones descomunales. «TRIPRAPPORT» posiblemente sea el álbum más personal del genio danés. alejado de las vibraciones de garage psicodélico a las que nos tenía acostumbrados en BABY WOODROSE para dejar aflorar toda su sensibilidad y creatividad en canciones que suenan a gloria. Voces  cantadas en danés que rezuman sabor a miel entre sonidos más incisivos usando todos los palos de la baraja. Momentos de un sinfonísmo místico sobre apacibles estructuras  que convive con momentos west-coast, siempre arropado por ese manto de psicodelia que mira los temas de una forma turbia pero penetrante. En activo desde finales de los años ochenta, UFFE LORENZEN continúa su exploración lisérgica desde un punto de vista más maduro e intimista  poseído como un chamán con sus brebajes y hierbas en esa búsqueda de  la redención. La belleza inagotable de cada tema consigue que la música actúe como terapia para curar cualquier dolencia con sus reconfortantes pasajes. 

Estamos ante uno de esos álbumes para disfrutar desde la calma, con una copa de vino y alguna sustancia psicotrópica para empaparse de cada una de sus notas y sus acordes. ¡¡¡¡Un álbum que demuestra haber sido creado por un auténtico GENIO!!!!

El disco está disponible en una edición de 1.500 copias en vinilo negro a través de Bad Afro Records.

«Psykonauten», partiendo de unos acordes acústicos (como la gran mayoría de los temas), y una cálida y atercipopelada voz consigue transmitir una sensación de melanclolía. Las ecualización de las voces con efectos de eco y las bellas melodías psicodélicas consiguen crear una pieza lisérgica y apacible que es toda una joya psicodélica.

Combinando la psicodelia procedente de los sesenta con vibraciones más contemporáneas, «Alting er eet», va creando un cuadro sonor en que son reflejadas distintas sensaciones. Con dos diferentes registros vocales, uno áspero y otro acaramelado, el sabor a miel se ve asediado por vibraciones más incisivas que son acompañadas por una instrumentación más vigorosa. Un curios y efectivo contraste que se envuelve en un sinfonísmo que recuerda a los pioneros de la psicodelia barroca. mientras, una contundente batería  y unos riffs difusos crean otra nueva maravilla lisérgica. ¡Enorme!

El sitar toma el protagonismo en el comienzo de el tema que da nombre al álbum, «Triprapport» va construyendo un tema que había por igual entre las luces y las sombras. El manto psicodelico con el que nos arropa queda marcado por el ritmo y la cadencia de los sonidos de las percusiones. Borroso ritmos se combianan en una composición en la que los distintos instrumentos parecen ir por libre, pero que acban llegando un punto de encuentro para crear un sólido corte a pesar de la aparente anarquía sonora. Esto es algo medido y calibrado que logra el objetivo deseado.

Los tonos de melancolía se hacen más evidentes en «Angakkog». a través nuevamente de esas armonías acústicas, con la profunda y penetrante voz de Uffe. En esta ocasión,  la parte sinfónica nos traslada a espacios más propios de los sonidos progresivos de mediados de los sesenta dejando un poco de lado la parte psicodélica. La tristeza se apodera de un tema en el que no falta a su cita la parte envolvente que se mantiene un segundo plano con los acordes del órgano.

Con la introducción de intrumentos como la flauta, «Lile fugl» explora las vibraciones folk progresivas escandinavas mostrandose con una apariencia de un tema creado en los setenta.Nuevamente el agradable sonido del sitar aparece en «Floden». Tiñendo de colores el tema, el halo de melancolía tiene incrustaciones acústicas y algún momento que me traslada a alguna composición de Jethro Tull.

Repiendo la fórmula ya usada, «Aldrig mere ned», es construida con acordes acústicos envueltos en psicodelia. La batería destaca con una marcado ritmo. Lenta pero imperturbable en su cadencia, soporta cantos que se suceden entre la nebulosa instrumentación. toda una seña de identidad en todo «TRIPRAPPORT».

Cierra el trabajo «Hallo halo froken». en esta ocasión introdución un elemento nuevo. Ciertas resonancias west-coast con aires campestres se manifiestan entre la brumosa melancolía. como si se hubiera vestido de folk singer psicodélico, vuelve a aconstruir un tema basado en la guitarra acústicac, acompañado de una tupida instrumentación.

 

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Reseña.- BRIGHT CURSE «Time of the healer»

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Nuevo trabajo de BRIGHT CURSE con muchos cambios respecto a su anterior álbum «BEFORE THE SHORE». Han pasado tres años y el sonido de la banda ha sufrido modificaciones con su nueva alineación. Convertidos en cuarteto con Romain Daut (miembro fundador) guitarra y voz, Tommy Foster (guitarra), Sammy Deveille  (bajo) y Mark Buckwell (batería), dan una vuelta de tuerca a la escena pesada y psicodélica con un trabajo en el que a través de cinco largos temas consiguen tocar estilos tan variados como el jazz, blues, psicodelia, progresivo, stoner…. Todo soportado por un rock de origen setentero, desarrollando cada tema con esmero, para conseguir crear una historia común. Incorporando hábilmente sonidos de saxo o de flauta que pueden descolocarte en un principio, pero que finalmente saben a gloria bendita. Delicados en sus melodías, la dupla de guitarras siguen aullando al unísono sobre una base rítmica que siempre se presenta contenida. Si unimos la fuerza vocal de Ramain, y los pasajes en los que se sumergen en aguas heavy-psych, nos encontramos toda una joya que rompe estereotipos. Si, muchos lo definirán como retro-rock, otros como heavy-psych, pero muchos, es posible que no logren encontrar las palabras adecuadas para describir un álbum superlativo. ¿Y eso que más da?. En «TIME OF THE HEALER» lo verdaderamente importante, no es el estilo que usan, sino como lo usan. Temas que te dejan con la boca abierta, en los que lo sutil se combina con lo firme. Maravillosas melodías que se colorean de una amplia paleta de tonos para lograr un cuadro sonoro digno del museo más reputado. Tengo que reconocer que desde la primera escucha me atrapó, y en cada nueva audición sigo sacando más y más matices. Una belleza superlativa e intensa de la que no quiero escapar. Podríamos encontrar momentos en los que escuchamos a All Them Witches, pero también tenemos muchos otros en los que los ecos de cualquier afamada banda retro aparecen sin darnos cuenta.  Magnéticos y hechizantes en sus pasajes, consiguen que la magia aparezca. Por otro lado, las locuciones que incorporan al final de cada tema, son difíciles de encajar, pero a buen seguro, la banda tendrá su razón para ellas. Para mí, es única incógnita que no he sabido descifrar, pero ésto no desmerece un trabajo en el que cada nota fluye con naturalidad a pesar de los numerosos cambios de ritmo y de registros. ¡¡Grandioso!!! Como recomendación, si en una primera escucha no te ha enganchado, repite, los nuevos viajes son cada vez más placenteros. Otro gran fichaje de Ripple Music, y ya van unos cuantos….

Unos suaves y apacibles pasajes nos introducen en «Smoke in the past». Susurrante, los ecos setenteros en tonos progresivos van poco a poco construyendo un tema que va evolucionando a lomos del dulce sonido de una flauta que complementa a la cálida voz. BRIGHT CURSE nos va atrapando en tema en el que los elementos psicodelicos se entremezclan con pasajes que beben de momentos blues. Calma y sosiego bajo la atenta mirada de unos ritmos retro que van elevándose majestuosos ante nuestros sentidos. Ya desde el principio el poderío compositivo se deja notar. Ritmo, voz, melodía y sentimiento que se complementa con la dualidad de guitarras.  Cercanos a algunos postulados ya transitados por All Them Witches, los solos ácidos aparecen entre la bruma por la que nos dirigen. La culminación se produce en la parte final donde los momentos heavy-psych de apoderan del protagonismo custodiados por ritmos retro stoner que son tratados con delicadeza.

Sin muchos artificios, y usando el blues y la psicodelia, «Laura» nos muestra unas magníficas guitarras soportando la cálida y aterciopelada voz. Enmoquetados pasajes que se ven asaltados por un saxo que a nadie dejará frío. Lleno de belleza el tema crea un clima para la relajación y el sosiego. Las melodías son cuidadas con esmero utilizando elementos shoegaze para dotarlos de ecos jazzeros . Ese saxo me mata!!!!, pero de placer…. Esta es la prueba de que se puede ser creativo sin abandonar determinados esquemas. Nuevamente una extraña locución aparece en la parte final. espero en algún momento descubrir su sentido, que seguro lo tiene.

Si los dos temas anteriores nos han dejado estupefactos por su creatividad y calidad, «Une virée», va más allá. Con una base de jazz, y cantando en francés cual artista de la canción francesa más clásica, construyen un corte alejado de cualquier estándar de la escena pesada psicodélica. Puede que no todo el mundo pueda apreciar ese giro compositivo, pero, sin duda, es genial.

«Shadows» sigue la el camino de la calma a través de senderos de psicodelia de tintes retro. Creando misteriosos entornos llenan de misticismo unos surcos sólidos . Cálidos susurros con acordes pegadizos a pesar de su sosiego. Incluso me atrevería a decir que se intuye alguna influencia chamánica que recuerda a Jim Morrison. Magnetismo y hechizante combina momentos de blues con voces shoegaze. Blues psicodelico de muchos quilates que explota con poderosos riffs en los que las guitarras vuelven coordinarse para ofrecernos retazos doom sobre esos mimbres. Casi recitando como lo hacía Morrison, una vez narcotizados vuelven a despertarnos a golpe de riff. Diez minutos apoteósicos llenos de fuerza y garra. Toda una epopeya sonora de dimensiones descomunales.

Tomando como punto de partida el rock clásico que residía en los setenta, la voz vuelve a marcar la entrada en «Time of the healer». Un nuevo ejercicio creativo en el que los ecos de los noventa se fusionan con poderosos riffs stoner. Con momentos más cercanos a lo que nos tenían acostumbrados en sus anteriores trabajos, la garra sigue marcando otro tema lleno de meandros. Seguramente estemos ante un corte extraño, pero precisamente esa es su virtud. La habilidad para manejarse entre momentos que llegan a ser desérticos con calmadas lagunas en las que el jazz el Dios Neptuno. ¡¡¡Otra vez ese maldito saxo me revienta la cabeza!!!. «TIME OF THE HEALER» tiene la destreza siempre para mantenernos alerta.  Cuando más enchufados estados, nos vuelve a descolocar con extraños efectos dejándonos aletargados. Una vez allí resurge como el Ave Fenix de sus cenizas para devolvernos al hard rock más contundente.

El disco está disponible vía Ripple Music.

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Reseña.- OCTOPUSSY.- «EP»

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Sin el reconocimiento que el brillante contenido de sus surcos merece, a finales del pasado mes de marzo OCTOPUSSY publicaban su nuevo «EP«. Sí, vienen de Polonia,  pero no surfean en la ola de los pesados sonidos que en los últimos tiempos la escena polaca nos está ofreciendo. Su sonido podríamos localizarlo el sur de los Estados Unidos. La clara influencia que el blues tiene en el sexteto de Gdynia queda patente en este «EP». Si indagamos más en los orígenes de su sonido, bien podríamos encontrar referencias a bandas como The Devil & The Alghmity Blues o  a los mismísimos All Them Witches. Sus pasajes psicodélicos combinan la fuerza del rock and roll con el blues, siempre de una forma pausada. La portentosa y ahogada voz de Jan Babiński le imprime un carácter a sus temas que muchas bandas quisieran para sí. En esto de la música hay algo importante que un servidor aprecia; la capacidad para transmitir tanto sentimientos como estados de ánimo es todo un valor a tener en cuenta, y de esto, los polacos andan sobrados. Cinco temas que guardan una estética y unos patrones parecidos. Partiendo de suaves acordes más propios de territorios sureños que de su Polonia natal, van engrosándose y enriqueciéndose con distintos elementos que van desde la psicodelia , el stoner y hasta algún flirteo con resonancias progresivas. Siempre bajo los vientos americanos los temas parecen largas introducciones coloreadas de ropajes retro con cautivadores e  intensos momentos vocales llenos de garra y una batería impresionante. Konrad Ciesielski siempre golpea el parche preciso. Si a eso unimos que el sexteto incorpora algunos pasajes de armónica y de un sutil órgano, la tormenta perfecta está servida. si sacas billete para este viaje, tendrás una gratificante travesía. De los trabajos imprescindibles del año. Impresionante.

La atmosférica introducción de «Build a home» ya nos deja de piedra. Efectos envolventes que hacen presagiar una travesía hacia las profundidades de la psicodelia se ven coloreados con momentos más propios de banda sonora de cualquier película del oeste.  Unos silbidos más propios del far-west nos hacen contemplar las bastas praderas y las colinas, mientras unos magnetizantes acordes de guitarra nos devuelven a nuestro entorno más habitual. 

Usando acordes retro y siguiendo una senda similar a la de The Devil And The Almighty Blues, «There will be me» deja espacio para que una voz desgarrada nos atrape entre armonías heavy-blues impregnada en cannabinoides. El tema va dejando tras sí una estela humeante en tonos espirituales con una excelente combinación de voces y coros. En la lejanía un órgano cálido crea el decorado perfecto para el desarrollo del corte.

«And the new morning», abre con un atmosférico sonido de órgano para sentar las bases de otro tema en el que la voz susurrante se inclina con calma hacia el blues. Garra y sentimiento unidos entre bellas guitarras de tintes ácidos. La banda crea bellos paisajes sonoros que por momentos nos recuerdan a A.T.W. pero en un viaje mucho más nítido hacia el rock setentero. Otro bello tema.

Sin salirse de esos entornos psico-progresivos y con una magnífica combinación de elementos e instrumentos, «For Those who want to be», permite el ejercicio de guitarras en modo acústico y eléctrico.  Acordes que se repiten y sobre los que la banda va construyendo un tema instrumental. Armónica y teclado en perfecta armonía apareciendo con timidez para configurar un tema que se va habiendo más denso según avanza por alfombras psico-progresivas.

Solo cuatro temas y estos chicos me han atrapado en sus entrañas. Un néctar delicioso para degustar con calma y sosiego y así poder sentir todos sus matices, que son muchos.

«Higher» cierra este «EP» con tambores rituales, y una chamánica voz que me recuerda a algunos momentos Jim Morrison. Lentamente adornan con sutiles efectos un  tema que se acerca a algunos momentos «The Pisturebooks». Evolucionando en su intensidad las voces van acariciando nuestros sentidos entre atmósferas psych que nos envuelven con sutileza y cuidado.

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