Reseña: YAWNING MAN.- «Live at Giant Rock»

Quince años han pasado desde que los pioneros del desierto YAWNING MAN publicaron su primer álbum “Rock Formations”, y ahora por fin, los podemos ver en su hábitat natural. Toda una experiencia redentora inspirada en aquella grabación que hace décadas hiciera Pink Floyd en las ruinas de Pompeya. Con ese espíritu, se cumple un sueño de toda la vida: Capturar a YAWNING MAN actuando en el mismo ambiente que tanto inspiró su música. La oportunidad surgió en 2020 a partir de los desafíos que enfrentaron artistas y músicos durante la pandemia de Covid 19, el distanciamiento social que obliga a los artistas a adaptarse creativamente a alternativas para expresarse musical y visualmente. Así, en las primeras horas de la mañana del 18 de mayo de 2020 en el impresionante y misterioso paraje de Giant Rock en el desierto de Mojave la banda comenzó la grabación y filmación con dos únicos actores, la propia banda y el paisaje. Sin público la banda realiza sus meditaciones instrumentales en ese bello e inspirador entorno, un lugar al que ponen banda sonora de la mejor manera posible. Un espacio que a lo largo del tiempo ha atraído a nómadas nativos americanos, científicos, investigadores de ovnis y viajeros de todo el mundo, hechizados por su magnética energía espiritual. Las actuaciones de las bandas al aire libre son legendarias y este álbum-película es la primera representación ingeniosamente compuesta de esa experiencia. La música expansiva, atmosférica y cinematográfica de YAWNING MAN ha encontrado el lugar más apropiado para desarrollarse. Si en algo son maestros es precisamente en su capacidad para crear atmósferas, y aquí con sus cuatro jams lo consiguen una vez más. En el espacio donde probablemente más cómodos se sientan logran sacar lo mejor de sí mismos.

‘LIVE AT GIANT ROCK’ es un trabajo meditativo y que invita a la reflexión en una busca de la paz interior como gran parte de los trabajos de la banda y está disponible vía Heavy Psych Sounds en vinilo, CD y DVD.

A modo de perfecta banda sonora para el amanecer, ‘Tumbleweeds in the snow’ parece querer introducirnos a la luz del día con sus acordes. Un génesis que hace que el tema se vaya creando entre el magnetismo del bajo de Lalli, siempre poniendo el músculo y la destreza y belleza de la guitarra de Gary. Siempre creando esa atmósfera envolvente y protectora, estos chamanes del desierto consiguen reflejar en su música toda la inmensidad y soledad del desierto. Poniendo banda sonora al viento los efectos nos arrullan en canto redentor de lo mas gratificante. Belleza en cada acorde de estos quince minutos de jam instrumental en la que los californianos se rencuentran con su entorno natural.  La fornida línea del bajo custodia ese deambular por el yermo entorno en el que desarrollan su creatividad. Elevando la intensidad con sonidos más pesados crean una atmósfera psicodélica en la que la guitarra de Gary se estira en solos infinitos entre dinámicos ritmos de batería que van oscilada constantemente. Repetitivo, el tema en su parte final hace honor a lo que en realidad es una jam arenosa, envolvente y hechizante y rebosante de mística. En su parte final el incremento de los efectos aporta un aspecto espacial a un escenario desde el que el visionado del cosmos adquiere una particular dimensión.

‘The last summer eye’ con la mitad de duración que el tema anterior parece ofrecernos visión distinta de una única estampa. Sus primeros acordes casi doom, lentos y plomizos dejan rendijas para que la guitarra interfiera poniendo el contrapunto con acordes llenos de belleza. Hipnótico y con aires chamánicos nos envuelven con arenosos e interminables acordes en un ambiente intimista y casi triste. La desolación del entorno parece reflejarse en una composición que va mutando a un escenario casi post-rock. Entre efectos el tema se desboca por una senda libre en la que los tres músicos se dejan llevar por sus instintos. Incorporando elementos y sonidos espaciales el tema avanza si mirar a tras en busca del horizonte mediante hipnóticos pasajes. Seguramente muchas bandas post-rock quisieran tener la creatividad y técnica para realizar los desarrollos de estos moradores de las arenas.

Sumidos en un espacio más oscuro ‘Nazi synthesizer’ consigue equilibrar el tenebroso bajo con imposibles pasajes de guitarra para crear una atmósfera más pesada y aturdidora. Bajando paulatinamente la intensidad vuelven a construir una atmósfera meditativa que parece mirar al horizonte en su ocaso. Siempre con ese aura melancólica y lánguida aquí se muestran más aturdidores e inquietantes, pero a su vez llenos de magnetismo. Esa extraña habilidad para absorber al oyente con sus atmosféricos desarrollos queda patente nuevamente.

El álbum cierra con la jam más larga. Con sus casi dieciocho minutos divididos en dos partes “Blowhole sunrise/space finger”, llena de bellos acordes el desierto de Mojave. Una total paradoja en ese duro y hostil entorno, pero, en definitiva, YAWNING MAN, están en “su entorno”. En el espacio donde probablemente más cómodos se sientan logran sacar lo mejor de sí mismos. Interpretando libremente sus creaciones consiguen crear un mantra liberador en el que la música es la protagonista. Todo un ritual liberador que pasa por distintos estados de ánimo y en el que los efectos del peyote parecen apoderar por momentos del trio en un trance místico y redentor. Mágico y envolvente el tema parece atravesar una nueva dimensión sensorial para sumirnos en un nuevo mundo. Un entorno apacible y acogedor que no reniega del hipnotismo para atraernos en su interior. En su segunda mitad el tema explora otros sonidos con un incremento de la pesadez sin abandonar el hipnotismo. sumiéndonos por momentos en una espiral caótica de acordes repetitivos hasta llevarnos a un nuevo espacio místico en el que encontrarnos con espíritus ancestrales en una redención anímica.

Formados a fines de la década de 1980, la formación de Gary Arce, Mario Lalli y Bill Stinson completa su programa de giras y grabaciones activas de un año. Los antecedentes de Arce y Lalli juntos se remontan al comienzo de YAWNING MAN con antecedentes de Stinson empapado en el mundo de SST Records a través de presentaciones y grabaciones con Greg Ginn y Chuck Dukowski de Black Flag durante varios años. YAWNING MAN son reconocido en toda la comunidad de música heavy underground como una pieza clave en el desarrollo de los subgéneros del desert-rock. Mientras sus contemporáneos gravitaban hacia los pesados ​​riffs del grunge y el post punk, YAWNING MAN se inclinaron en otra dirección con sus composiciones cinematográficas únicas y orgánicas e improvisaciones psicodélicas … la banda sonora perfecta para abarcar la atmósfera espaciosa de paisaje lunar de las bien documentadas «generator parties» de su área a fines de la década de 1980. Fue en estas reuniones donde desarrollaron este estilo y sonido distintivo al encantar a los espectadores con sus aparentemente interminables sesiones instrumentales de forma libre, que resonaban en los hermosos desiertos, mesetas y paisajes del Valle de Coachella.

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Reseña: FROZEN PLANET… 1969.- ‘Hydroculture’

Hace unos días el batería Frank Attard me anunciaba el lanzamiento vía bandacmp de su sello Pepper Shaker Records del nuevo álbum de los australianos FROZEN PLANET…1969, ‘HYDROCULTURE‘. Al igual que sus álbumes anteriores, el trio nos presenta tres jams psicodélicas instrumentales que corresponden a las mismas sesiones en las que grabaron su álbum ‘MELTDOWN ON THE HORIZON’, lo que nos da una perspectiva más completa de la locura psicotrópica que pudo ser aquel momento. Tres temas que ven la luz por primera vez y que complementan aquel trabajo. Una toma alternativa de ‘Rollback’ de corta duración y lo que realmente fue la continuación de ‘Time-lapse explorations’, con media hora mas desarrollos instrumentales. Ya sabemos que FROZEN PLANET…1969 es la banda que utilizan para su diversión, tocando libremente y sin las ataduras que suponen componer una canción al uso. Estamos ante más de 50 minutos de psicodelia pesada de tres músicos que saben tocar sus instrumentos con maestría y que consiguen transmitir sensaciones con sus interminables desarrollos instrumentales. Los poderosos tambores de Frank marcan la ruta por la que transita el excelso bajo de Lachlan Paine con sus hipnóticos desarrollos a las cuatro cuerdas. Sobre ellos el protagonismo de los solos imposibles de Paul Attard llevándonos a un espacio de embriaguez sonora con sus efectos e infinitos recorridos a lo largo de las seis cuerdas.

HYDROCULTURE’ esta disponible para descarga gratuita (name your price) desde la página de bandcamp de su sello Pepper Shaker Records.

‘Rollback’ es una versión alternativa de la contenida en ‘MELTDOWN ON THE HORIZON’. Solo tres minutos en contraste de la larga jam original de 22 minutos. Guitarra hendrixiana con derroche de wah wah para crear un tema que se amolda mas al concepto de canción sin perder ese espíritu de jam que aporta la improvisación. El trio vuelve a mostrarse poderoso con sus instrumentos. Hipnótico bajo con un cadente ritmo de batería y solos infinitos que serpentean en mil meandros con un groovy Funky de lo ms contagioso. La parte final se moldea hacia vibraciones más psicodélicas de gran elegancia.

Con esta excepción el álbum retoma la estructura de jam con ‘Hedera Helix’ un largo tema de quince minutos divididos en dos partes. comandados por la batería de Frank, la guitarra se deleita en juegos de acordes que van y vienen mientras el bajo se muestra grueso y envolvente. Incrementando el ritmo para dejarse llevar por los sonidos psicotrópicos a los que nos tienen acostumbrados. Una verdadera orgía que parece no tener final serpentea entre gruesos y pesados ritmos.  Con algunos tonos 70’s la guitarra se desangra en desarrollos sin pausa. En la parte central el tema se vuelve más turbio. Fuertes ritmos de tambores y efectos dejan espacio a un solo de bajo portentoso que toma el protagonismo mientras la guitarra toma un papel secundario, algo poco habitual. Lo cierto es que todo fluye luminoso en ese caleidoscopio lisérgico que construyen los australianos. Llenando el espectro de colores el tema sigue lanzando su pócima psicotrópica con un final en el que la guitarra adquiere su cuota de protagonismo.

Si en ‘MELTDOWN ON THE HORIZON’, el temaSunset variations’ se desarrollaba sobre 17 minutos, en la sesión en la que fue grabada ella jam se extendía durante 33 minutos más; ahora ve la luz ese registro Una segunda parte más experimental que parte con extraños sonidos y efectos. En un escenario más vanguardista y difícil de asimilar. Borboteos constantes en acordes inconexos crean un esquizofrénico marco con tintes espaciales. Así transcurre un tercio de la jam, si has llegado hasta aquí, los australianos te llevarán en volandas el resto del trayecto. Un camino de improvisación total en el que cada músico se reencuentra con su instrumento con momentos de anarquía que acaban acoplando en busca de una causa común. Hipnóticos pasajes de bajo entre tambores dinámicos y solos hechizantes que juegan con los pedales constantemente. Grandes e interminables desarrollos de guitarra que se estiran hasta la extenuación se apoderan de nuestras neuronas en un trance atronador que socaba cualquier signo de razón. Esto es FROZEN PLANET … 1969, una banda para el divertimento, sin pretensiones, pero la calidad de sus integrantes hace que todos podamos disfrutar de sus juegos malabares con cada uno de sus trabajos.  

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Reseña: ELECTRIC MOON.- «Live At Freak Valley Festival 2.019»

En la primavera de 2019 por fin se alinearon los astros para mí, y además, por partida doble. Desde hacía mucho tiempo estaba entre mis objetivos poder visitar el mítico festival alemán, y también poder ver en directo a ELECTRIC MOON, afortunadamente para mí, en la última edición de Freak Valley Festival, ambos deseos se cumplieron. Teniendo en cuenta que desde hace un tiempo tengo un estrecho contacto con su guitarrista Dave, propietario del sello Sulatron Records, tener la posibilidad de encontrarnos en persona hace que su show y este álbum sean especiales para mí.

En activo desde hace más de una década y con más de 20 álbumes publicados (muchos de ellos en directo), ELECTRIC MOON son todo un referente en la escena psicodélica espacial de tintes kraut. Sus largas jams improvisadas son un escenario para la experimentación más psicotrópica, y en este su nuevo álbum, lo dejan patente. Tras varias horas de festival la media noche había llegado y con un cielo amenazador, la tormenta hasta ese momento nos había respetado, pero otro tipo de tormenta iba a descargar sobre nosotros. Un escenario cubierto de luces azules y el silencio recibían al trío alemán. Sula, Lulu ya habían tomado posiciones en el escenario, y afinaban sus instrumentos antes de que el “viaje” comenzara. Los efectos de Sula y los platillos de la batería de Pablo, con una Lulu arrodillada en el escenario junto a su bajo, nos iniciaban en una odisea lisérgica de tintes espaciales llena de misticismo. Si por algo han destacado siempre ELECTRIC MOON es por su capacidad para las improvisaciones psicodélicas y en esta ocasión no iba a ser para menos. Su show transitó por insondables espacios que hacían que nuestros cerebros despegarán de la tierra para visitar una nueva dimensión como refleja este álbum con un impecable sonido.

LIVE AT FREAK VALLEY FESTIVAL 2019’ está compuesto por tres largas jams que rondan los 20 minutos cada y dos temas que completan los setenta minutos de su duración. Con la formación que los vio nacer con Dave Smith (Sula Bassana) a la guitarra y casio, Lulu Neubeck (Komet Lulú) al bajo y Pablo Carneval a la batería nos ofrecen un trance hacia una dimensión sensorial en la somos estimulados por sus magnéticos desarrollos instrumentales. Reverberaciones, efectos y ritmos kraut herederos de sus paisanos de los 70’s y pioneros del género, completan un álbum mágico. Todo un hechizo sensorial para los allí presentes, pero también para los que disfruten del álbum en el calor de su hogar. ‘LIVE AT FREAK VALLEY FESTIVAL 2019’ es el reflejo de una noche mágica en la que ELECTRIC MOON, dejaron patente el porqué de la reputación que atesoran.

El concierto fue transmitido en vivo por el canal alemán Rockpalast y la masterización y mezcla corrió a cargo del reputado Ranko Snchenidr en un trabajo que refleja a la perfección el sonido que pudimos vivir “in situ”.

«LIVE AT FREAK VALLEY FESTIVAL 2019” está disponible en CD vía Sulatron Records, y será editado en vinilo vía Rock Freak Records.

El álbum abre con ‘Increase’, entre efectos y loops el trance hacia dimensiones desconocidas parte de una forma hipnótica. Sin ningún tipo de prisa van construyendo un espacio gravitario que tarda en comenzar a elevarse. Algunos acordes místicos completan la ceremonia de despegue hacia el interior de esa “luna eléctrica” llena de un magnetismo que nos atrapa irremediablemente. La fase del despegue culmina con unos impactantes solos de guitarra y unos tambores que aportan una fuerza inusitada a la nave nodriza de la banda. Tras siete minutos de larga introducción, ya no hay vuelta atrás. Todo envuelto entre sustancias psicotrópicas el tortuoso viaje hacia los confines del universo ha comenzado. Su apuesta de rock espacial evocadora de los dictados de Hawkwind, robustece el tema entre efectos a mod de estrellas fugaces. Llegados aquí todo se vuelve alucinógeno. Puro rock ácido y pesado sin perder sus genes espaciales que explota en un frenesí implacable que nos golpea con todo su poder entre incesantes efectos hasta el alunizaje final en algún remoto lugar de los confines del universo. Un tema intenso y envolvente que hace las delicias de los presentes como demuestra la ovación registrada.

Con una introducción en una línea más floydiana ’777’ da paso a un torbellino de rock ácido entre incesantes ritmos kraut. Un tema pesado con mucho fuzz que nos envuelve en una orgía ácida llena de hipnotismo. Una arrolladora jam ejecutada a la velocidad de la luz que pasa por encima del oyente dejando un rastro desolador en sus diez primeros minutos. Tras la tempestad llega una aparente calma para tomar fuerza y rearmarse tornándose más espacial sin perder su ímpetu. Tras un cuarto de hora de intensidad el tema reposa flotando en espacios siderales de los que sale con gran intensidad retomando su carácter inicial. En su parte final. Apoteósico y exuberante. 

Sin salirse de los dictados kraut, ‘The picture’ tema incluido en el álbum ‘THEORY OF MIND’ sigue incidiendo en el carácter más espacial del trio. ELECTRIC MOON crean una espiral lisérgica de proporciones descomunales. La faceta más contundente de la banda queda reflejada en los repetitivos ritmos entre los efectos siderales de una de las bandas que mejor domina el género. Una vorágine de efectos con el bajo de Lulu golpeándonos con fuerza en un hechizo implacable que nos traslada a lo desconocido entre robóticos ritmos.  La experimentación en estado con arrancadas endiabladas y parones para reponer energías en una nueva odisea espacial llena de pesadez. Un tema ruidoso y con una energía endiablada.

El álbum continúa con “D-Tune. Un tema de ocho minutos perteneciente a su álbum ‘LUNATIC REVENGE’’. En el que el misticismo regresa gracias a las bellas armonías que exhuma la guitarra de Sula. Un corte con el que no necesitas alucinógenos ni sustancias psicotrópicas ya que en cada acorde puedes encontrar tu dosis. Aquí van más directo por un camino más clásico sin abandonar la constante experimentación innata en la banda. Rock ácido en estado puro sin perder la vocación espacial.

‘Der Mondsenator auf dem Weg zur Erde’ cierra el álbum con tres minutos acústicos llenos de belleza en los que Sula se toma las cosas con calma acompañado de la percusión de Pablo y que fue grabado en una sesión acústica que ofrecieron en el backstage. Un complemento perfecto del que no se pudo disfrutar en el escenario principal.

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Reseña: ELLIS/MUNK ENSEMBLE.- «San Diego Sessions»

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Si unes a dos talentos llenos de virtuosismo como Jonas Munk (CAUSA SUI) a la guitarra y Brian Ellis (BRIAN ELLIS GROUP, ASTRA, PSICOMAGIA) a los teclados, y  les acompañas de una corte de músicos de lo más granado de la escena de San Diego como Dominic Denholm (bajo) (MONARCH) Thomas DiBenedetto (Batería / guitarra) (SACRI MONTI, MONARCH, ex-JOY) Anthony Meier (bajo, teclados) RADIO MOSCOW, SACRI MONTI), Dylan Donovan (guitarra) (SACRI MONTI, PHARLEE), Paul Marrone (batería) (RADIO MOSCOW, ASTRA, PSICOMAGIA, COSMIC WHEELS, BIRTH, BRIAN ELLIS GROUP) Andrew Ware (batería) (MONARCH), Trevor Mast (bajo)  (BIRTH, PSICOMAGIA, BRIAN ELLIS GROUP, ex-JOY), Conor Riley (teclados) (ASTRA, SILVER SUNSHINE, BIRTH), Andrew Velasco (percusión) (LOVE, THE CITY  & SPACE), Evan Wenskay (SACRI MONTI) y Kyre Wilcox (bajo) (TRUTH ON EARTH) dejándoles tocar con libertad en unas sesiones en la soleada California, la tormenta perfecta está servida. Una bacanal de ritmos con unos tambores atronadores entre una sangría psicotrópica de la guitarra y unas teclas vintage multicolor con elementos jazz y una cierta vocación espacial acompañan la orgía lisérgica que crean en cada tema. Temas que son como auténticos agujeros negros que acaban por atraparte en su interior y que son como un brebaje intoxicante que hace que durante cerca de una hora, nos olvidemos del mundo terrenal para embarcarnos en un viaje cósmico del que no querrás salir. Cortes exuberantes llenos de matices y sonidos  fluyendo libremente, sin ataduras, pero que acaban por conseguir que todo tenga sentido, y ahí está su mérito. 

Podríamos decir que estamos ante ese segundo álbum de PSICOMAGIA que tanto llevamos esperando. Al menos su contenido es el que yo me hubiera imaginado de esa segunda entrega que por ahora no ha llegado. La fé es lo último que se pierde.   

Si hay trabajos experimentales de estas características que su digestión no es del gusto de todos los públicos, en este álbum, ya seas fan de estos sonidos, o no, si lo pruebas,  acabarás completamente atrapado. Puede ser que teniendo en cuenta los antecedentes, cosas así solo pueden suceder en San Diego.  Con los roles bien definidos, Jonas nos ofrece una orgía psicodélica que es amortiguada por los teclados de Ellis, ofreciendo distintos aspectos, a veces espacial, otras progresivo, en muchas ocasiones jazz. Todo es válido y más si se hace de la forma en la que lo hacen estos talentosos músicos. Todo un brebaje embriagador de proporciones monumentales que nadie debería dejar pasar sin disfrutarlo.  

«SAN DIEGO SESSIONS» está disponible vía El Paraiso Records.

«The wedge» abre el álbum con los rebosantes tambores como preludio de una jam ácida en la que encontramos numerosos elementos progresivos. La libre creación en un tema psicodélico con un ritmo arrollador. Solos interminables entre teclados envolventes y efectos incesantes. Una bacanal de sonido que nos atrapa sin remisión en mundo en el que los psicotrópicos son el plato principal. Con una vocación avant-garde los teclados confluyen con los solos de Jonas en un viaje a los confines de la psicodelia más abrumadora. Con momentos casi espaciales, la travesía se convierte en tortuosa mientras los músicos lograr combinar pasajes mágicos con perturbadores momentos instrumentales. Toda una experimentación en la que los músicos parecen sentirse cómodos en esa orgía de instrumentos que por momentos parece anárquica pero que finalmente logra unir todas las piezas del puzzle con maestría. Un exuberante tema que fluye con brío pero cuidando los detalles.

En un escenario aparentemente más calmado, «Pauly’s Pentacles», también con once minutos supone un nuevo paseo por atmósferas psicodélicas. En esta ocasión más cercanos a postulados espaciales, la sangría de la guitarra de Jonas produce una hemorragia de pasajes de mágica psicodelia con un trasfondo más sosegado. Pura acidez si, pero a la vez amortiguada con las dosis vintage de las teclas de Brian.  Un espacio cósmico en el que los músicos se mueven con facilidad tomándose un respiro del frenesí del corte anterior.  Mucho más narcótico y hechizante, el tema deja espacio para el lucimiento de esa dupla maravillosa que componen Jonas y Brian. Inspìrados en momentos hendrixianos, van creando una serie de capas superpuestas que elevan la intensidad del tema. Una evolución que vuelve a sumergirse en esa poción mágica llena de alucinógenos para ofrecernos un tema lleno de una intensidad no reñida con la belleza. Si el tema anterior conseguía atraparnos entre sus fauces, aquí el efecto narcótico nos lleva a un estado flotante en el que nuestros sentidos son estimulados en cada acorde, en cada nota. sin dejar espacio para la pausa el tema fluye y evoluciona por esos insondables entornos nebulosos ubicados en un lugar indeterminado de la galaxia en el que la magia surge espontáneamente.  

«Munk’s dream», un título a priori muy evidente, nos hace presagiar un nuevo paseo por el lado más acolchado de la psicodelia. Con una cadencia rítmica algo más contenida, la guitarra de Jonas desprende belleza y magnetismo en cada nota, mientras Brian toma un papel secundario aunque fundamental para poner la guinda a ese ambiente de ensueño en el que se desarrolla el tema.

En «Electric saloon» se vislumbra un mayor peso de Ellis en la composición, aportando ese toque funk a la psicodelia florida. Con ornamentos jazz, el corte conjuga distintos estilos manteniendo sus genes psicotrópicos.   Aquí se percibe la influencia del sonido que lleva caracterizando a San Diego desde hace años. No en vano en el disco participa la flor y nata de la escena local, y eso, sin duda se hace sentir. Con la guitarra instalada en la psicodelia más vanguardista, y las teclas oscilando entre distintas vibraciones van tejiendo otro tema impactante y atrayente que nos sitúa en su parte final en los confines del universo entre una nueva bacanal de ritmos.   

Cada canción parece ser como un agujero negro que te atrapa para transmitirnos variadas sensaciones que lo alejan de la monotonía. 

«Bucket Drips» se sumerge más en una espacio jazz con complementos psicodélicos. susurrante y cauteloso, el tema va describiendo una atmósfera oscura e intrigante. Casi desde el silencio, despliegan sus virtudes en un escenario distinto al de los cortes anteriores. Jugando siempre con los sonidos en distintos estratos, aportan un tono vintage a los hechizantes acordes. Masajeando con cada nota, logran crear el sosiego y un estado sensorial de lo más gratificante. 

Alejándose aparentemente de la bacanal perturbadora, «Larry’s Jungle Juice» emerge con sosiego para ir convirtiendo su forma a una especie de free-jazz lisérgico que acaba por precipitarse en una nueva jam. La improvisación en estado va construyendo un hipnótico tema que va volviéndose más tormentoso a diferencia del sonido que le vió nacer. Por momentos, decantándose por el exotismo, extraños coros parecen presentarse como espectros momentáneos. Revolviéndose entre una nueva orgía de ritmos y solos en un ejercicio experimental de proporciones monumentales. 

«Stone Steps» cierra el álbum por un prado acolchado de psicodelia aromática con vocación cósmica. Sutiles pinceladas jazz se pintan en es cuadro caleidoscópico que van creando en esta nueva jam. elegantes momentos que contrastan con la virulencia de los tambores o la ambientación espacial. Por el lado más narcótico se van dejando llevar por ese viaje lisérgico con destino indeterminado. Dicen algunos que lo importante no es la meta, sino el camino. Pues aquí parece que siguen esa premisa, dedicándose a que cada nota, cada acorde, cada riff, sea único e irremplazable.  El final del tema me da razón, ya que acaba diluyéndose sin ningún final. ¿Será esto una puerta abierta a una nueva entrega?

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