Te presentamos en exclusiva el álbum homónimo del cuarteto de Viena SAMSARA JOYRIDE, un álbum cautivador y rebosante de emociones. Los austriacos nos sorprendían hace un par de años con la publicación de su primer EP ‘STRANGER’ (reseña aquí). Con un sonido que se acerca al mostrado por bandas como All Them Witches, el blues y la psicodelia parecen unirse en una ceremonia nupcial. Con unas voces limpias, la banda explora humeantes atmósferas en las que los ecos del pantano afloran con elegancia. Formado alrededor de melodías impulsadas por guitarra y ritmos conmovedores, el sonido de SAMSARA JOYRIDE es una mezcla suave de riffs fascinantes, solos de guitarra intensos y voces impactantes. El género podría describirse mejor como Blues Rock, que implementa fuertes elementos psicodélicos y una vibra del desierto. El enfoque melódico de las canciones es un aliciente para escapar de algunos convencionalismos del género. Ejecutando todo con mesura y precisión, consiguen sumirnos en un trance que se va cociendo a fuego lento, pero con un resultado sumamente gratificante. Este, sin duda, puede ser el álbum de consagración de una banda que rezuma calidad en cada composición. ‘SAMSARA JOYRIDE’ es un álbum narcótico, pero también es un álbum en el que la contundencia aparece en cada canción para recordarnos que la psicodelia pesada es su principal motor creativo. Sus cautivadores pasajes vocales complementados por momentos chamánicos, parecen diseñados para la introspección y el encuentro con uno mismo. Los ecos de los 70’s también están presentes en un álbum lleno de alicientes para el oyente y que no tardará en convertirse en uno de tus favoritos. Un álbum de bricolaje que fue grabado en vivo en un fin de semana. Si, no parece mucho tiempo, pero con un resultado así, ¿Para que necesitas mas?
Grabado por Joe Chiericati, Mauro Lazzaretto y Andy Unterholzner en JAM Music Studio en Merano / Italia. Mezclado y masterizado por Mauro Lazzaretto y Joe Chiericati. CD-sound-passepartout de Whobair. Coros: Laura Fichtenkamm. Fotos: Lucas Batliner. Arte de portada: Andreas Mittermühlner. Todas las canciones escritas e interpretadas por SAMSARA JOYRIDE. SAMSARA JOYRIDE son: Florian Miehe – Guitarra / Voz Michael Haumer – Guitarra / Voz Daniel Batliner – Bajo Andreas Mittermühlner – Batería
‘Kingdoom of fear pt. 1’ viene embadurnado de heavy-blues humeante y denso. Cadente en su ritmo, pero con la suficiente pesadez como para despertar el interés por explorar esta nueva entrega de los alemanes. Un corte que parece aflorar de las profundidades pantanosas para abrirse paso a la luz. El tema cuenta con estribillos femeninos complementando la cálida voz principal. Sus atmosféricos pasajes lisérgicos nos sumen en un gratificante viaje sonoro alejado de las estridencias. Blues, psicodelia y hard-rock stonerizado son los ingredientes de este apetecible plato de fácil digestión.
En un tono más pausado, ‘Playing war’ mantiene el espíritu en un gratificante espacio psicodélico. Sus casi diez minutos permiten a SAMSARA JOYRIDE explorar paisajes sonoros más propios de All Them witches. Aquí la banda parece sentirse cómoda desplegando todas sus armas de seducción. Blues y psicodelia con diferentes aristas. Su pesado y cadente ritmo se toma su tiempo para desarrollarse en una odisea cannabica sumamente fascinante. Solos profundos, un ritmo denso y una sugerente y profunda voz, conforman este fascinante relato heavy-psych. Si bien el tema tiene un sonido pesado completamente contemporáneo, en él, encontramos algunos guiños a sonidos del pasado. Tras una primera parte más atmosférica, el tema se engrosa en su parte central, para regresar a su esencia lisérgica en su parte final. Un narcótico paseo por un bosque impregnado de sustancias psicotrópicas hace las veces de gratificante bálsamo sonoro.
‘Who am i’ borbotea entre humeantes espacios psicodélicos presididos por la calma. Un blues narcótico en línea All Them Witches que camina lento pero firme con sugerentes pasajes vocales. chamánico por momentos, su sólida instrumentación se complementa con un entorno narcótico sumamente gratificante y atractivo. Su lineal estructura se adorna con pasajes oscilantes que tienden a elevar su intensidad. Acolchados pasajes con unas entrañas sólidas de las que salen unos solos ácidos de una guitarra endiablada. Un contraste sugerente que hace que la canción tome cuerpo.
Manteniendo la esencia blues, ‘Shadow of a man’ incide en elementos de rock clásico con una guitarra asesina y una voz cálida y profunda. Una forma eficaz de hacer aflorar todos los sentimientos sin salirse de la ruta marcada por la banda. Otro corte lleno de pasajes empapados en sustancias narcóticas que acaba despeñándose en un torrente de vibrantes ritmos.
‘Kingdom of fear’ explora en modo acústico un entorno sureño que se ejecuta manteniendo la ortodoxia. Dejando de lado los elementos eléctricos, la guitarra slide, un tenue bajo y la voz, se erigen en artífices de otra calmada, pero sugerente canción de puro blues.
Con casi diez minutos, ‘Feed on me’ vuelve a sumergirnos en un insondable bosque psicodélico presidido por una espesa y narcótica neblina. Tomándose su tiempo, el corte va tomando forma lentamente entre riffs áspero y tambores casi rituales. Nuevamente me viene a la cabeza All Them Witches. La calidez vocal y la guitarra afilada conforman el hilo argumental de un corte pesado y psicotrópico en el que el blues es el punto de partida. Sugerentes coros femeninos aportan un tono bucólico a una canción suave en su aspecto, pero con entrañas rocosas. Modulando la melodía el tema se estratifica con un sonido dual, en el que las aristas no parecen estar pulidas. Subidas y bajadas de intensidad con pasajes chamánicos y solos asesinos crean una canción sumamente interesante para cualquier fan del blues pantanoso y lisérgico.
‘When Gods were man’ nos envuelve en un brumoso espacio en el que el blues es ejecutado desde una calma tensa. Casi recitando por momentos, la profunda voz y los magnéticos acordes de guitarra nos sumen en un trance narcótico. En su parte central el corte se despeña por un torrente heavy-psych en el que la guitarra ejecuta solos extenuantes rebosantes de acidez. Una espiral diabólica de la que los alemanes salen con gruesos riffs y un ritmo que se siente seducido por la pesadez. Olas cosas vuelven a su cauce tras estos tormentosos pasajes y la calma recupera el mando de la canción. Blues psicodélico en estado puro para acompañar de unos buenos cogollos de thc. Escuchando esta y muchas de las canciones del álbum, sería difícil adivinar la procedencia de estos chicos, ya que su sonido se circunscribe a un espacio sureño más propio del Delta del Missisippi.
‘Wild woman’ pone el epílogo sin salirse del guion, a un álbum de blues narcótico en su máxima expresión. Elementos de blues tradicional y golpes de riffs stonerizados conforman esta canción llena de sentimiento, como por otro lado, el resto de los temas del álbum. Nada nuevo en el horizonte, pero con un carácter propio que lo diferencia del resto. La fórmula es la misma, y cuando algo funciona, ¿Para qué cambiarlo?
Los británicos GRYFLET publican su nuevo EP ‘PETRICHOR’ con tres canciones atmosféricas impregnadas en pasajes psicodélicos en una atmósfera en la que se palapa la tensión. Como si fueran canciones inacabadas, sus desarrollos instrumentales transitan por una oscura senda en la que los sonidos heavy-psych coquetean con momentos de una mayor pesadez. EL trabajo deja una sensación de canciones inacabadas, canciones instrumentales que se desarrollan como si no tuvieran un final claro y nítido. Es una sensación extraña, pero que finalmente resulta agradable una vez que te has sumergido con atención en ellas. GRYLEFT se inspira en clásicos del rock progresivo como Pink Floyd, Camel o King Crimson, pero también en bandas contemporáneas como All Them witches o King Buffalo, por lo que el sonido de este EP puede resultante sumamente familiar.
‘Petrichor’ nos sume en un espacio tenebroso en el que efectos de lluvia van creando la atmósfera en la que se desarrolla el tema. La pausa inicial, con esos cadentes tambores y notas salteadas nos llevan a un entorno más agreste. Un bajo tremebundo y golpes de riffs ásperos parecen anunciar una deflagración que finalmente no se produce. Con elementos psicodélicos la canción se muestra más como una larga introducción que un tema propiamente dicho. El tema se inspira en el olor de la tierra húmeda tras un largo periodo de sequía.
Sin perder el espíritu psicodélico, ‘Fading smog’ con un sonido difuso y atmosférico encuentra a la banda en un entorno heavy-psych. Envolvente en su desarrollo, el tema cuenta con comedidos golpes de aspereza que contrastan con la melodía envolvente que sirve como base argumental. Cadencioso y casi atascándose, el corte avanza a trompicones en una extraña experimentación sonora que finalmente rinde sus frutos.
‘The ending blues’Como su propio nombre indica, se soporta en una base blusera sobre la que GRYFLET desarrollan largos desarrollos instrumentales de psicodelia pesada en un misterioso y oscuro entorno sonoro. Marcando los tiempos, el tema explora insondables espacios creando un ambiente de gran tensión. Suave en su ejecución, el corte cuenta con atractivos pasajes de guitarra sin demasiados artificios.
Tres años después de su primera y única edición hasta la fecha, el TABERNAS DESERT-ROCK FEST se hacía de nuevo realidad. Un festival que escapa de los convencionalismos para ofrecer a los asistentes una experiencia única y gratificante que a buen seguro todos guardaremos en nuestra memoria. Sin tickets al uso y con poca información sobre el mismo, son numerables las personas han contactado conmigo en los últimos tiempos para informarse de un evento que por sus características levantaba algunas dudas de su veracidad, pero sí, la segunda edición del festival se desarrolló a lo grande para, gozo de las aproximadamente 200 almas presentes. El espíritu de este evento poco convencional radica precisamente en esto, ofrecer una gran fiesta en la que la música que nos une es la protagonista, pero que por sus características crea unos lazos de camaradería y amistad entre la audiencia. La presente edición se desarrollaba con una jornada previa en la que el ilustre NICK OLIVERI ofrecía un show acústico a modo de warm-up, para continuar con tres intensas jornadas de música en directo con magníficas bandas.
A la llegar al recinto de Fort Bravo, ese estudio cinematográfico actualmente casi en desuso en el que se grabaron décadas atrás algunos de los más importantes espagueti-western, me encontré a gente algo despistada que no sabía cómo se desarrollaría el festival. Tras un lento proceso para obtener la pulsera que permitía el pase al recinto, pudimos pasar al recinto con nuestro vehículo. El parking estaba habilitado para acoger a las numerosas personas que llegaban en furgonetas desde el centro de Europa unos y otros desde la geografía nacional, que dormirían allí. El espacio permitía tener unas mínimas condiciones de servicios para que la estancia fuera lo más cómoda posible. Otros, había alquilado casas y hoteles donde alojarse en las tres jornadas siguientes. Al entrar la primera sorpresa era que la plaza principal del poblado se encontraba vacía, sin rastro de escenario alguno. Inmediatamente me dí cuenta que la ubicación del mismo había cambiado respecto a la primera edición, ya que en esta ocasión estaba ubicado junto al Saloon, lo que a la postre hizo que fuera más cómodo para los asistentes, ya que la cercanía del bar junto al escenario y los servicios hacían la estancia más placentera ahorrándonos desplazamientos. Por otro lado, los que ya estuvimos en la anterior edición sabíamos que se podía acceder al recinto con bebidas y comida, lo cual siempre es interesante para la economía doméstica en estos tiempos convulsos. Una vez ubicados, ya solo quedaba disfrutar de unas jornadas llenas de magia. Poco a poco iba llegando gente, muchos de ellos conocidos de eventos similares como el Dunajam, (en el cual se inspira de alguna forma el festival). Llamaba la atención que muchos de los presentes llegaban mimetizados con el inigualable entorno, portando sombreros y complementos mas propios del lejano oeste, lo que daba un tono festivo al evento. Los gratificantes re-encuentros con múltiples amigos llegados del resto de Europa hacían que cuando me di cuenta, NICK OLIVERI empezaba su actuación.
JUEVES
Acompañado únicamente con su guitarra, esta leyenda del desierto ponía la temperatura en el Saloon de Fort-Bravo. Un encantador espacio que, unido a las ganas de fiesta de los presentes resultó sencillamente conmovedor. Nick, alejado de la fama que le precede se mostraba divertido y comunicativo con una audiencia que degustaba su show entre jarras de cerveza. Con alguna versión y una actitud irreprochable conseguía meterse a la mayoría del público en el bolsillo. Su particular registro vocal no apto para todos los gustos no fue un obstáculo para que la jornada se desarrollara satisfactoriamente. Al final de su actuación se retiró del escenario para regresar con fuerza e invitar a la gente a unirse a él en el escenario. Este tipo de cosas son posibles en un evento de estas características, y eso hace a festivales como Tabernas Desert-Rock Fest, como algo único, algo que queda en los corazones de los que tiene la suerte de vivirlo. ¿Y después, que?, prácticamente todos los que allí estábamos el jueves (no todo el público llegó ese día) teníamos ganas de fiesta y la noche continuaba en distintas reuniones y encuentros, en el poblado, en el parking o en los alojamientos cercanos. Pero estábamos en el desierto, y para que no faltara de nada, una tormenta de arena en la noche, hizo que la velada no se alargara en exceso, por lo que regresamos a nuestro alojamiento no demasiado tarde. Por otro lado, el viernes nos esperaba una jornada intensa con grandes bandas programadas.
VIERNES
Así las cosas, la mañana del viernes, con un tiempo muy agradable servía para el relax y dar cuenta de una buena barbacoa que nos permitiría aguantar la larga jornada que teníamos por delante. A eso de las 4 de la tarde llegamos a ese mágico espacio en el que el tiempo parece haberse parado. De inmediato me asaltó una reflexión, el escenario está ubicado en un lugar diferente, pero… ¿Qué más da?, si en este lugar existen mil ubicaciones mágicas, así que, disfrutemos. Con un orden que parece ir contra natura, los platos fuertes en forma de bandas se habían dispuesto de manera contraria a la que se haría en cualquier festival al uso. Habitualmente los head-linners actúan en la noche, pero aquí, COLOUR HAZE eran los encargados de iniciar la jornada. Puede parecer algo desalentador verlos a media tarde con un sol de justicia cayendo sobre el escenario, pero a la postre, resultó sumamente acertado en mi opinión. Las largas jornadas de los festivales hacen que según llega la noche el cansancio se apodere de los presentes, y aquí, todos estamos frescos para poder disfrutar al máximo de los alemanes. La banda comenzaba su actuación con un pequeño retraso, pero en eventos como este, eso no es un problema, ya que todo fluye sin prisas. La banda ofrecía una actuación soberbia, con algunos de sus clásicos en su set-list como ‘Aquamaria’, pero también con alguna canción de su nuevo álbum. Son cerca de una decena de veces las que he visto a la banda en directo y siempre han estado a un altísimo nivel y aquí, volvieron a estarlo. Sin duda, todos los presentes vivimos algo que siempre recordaremos, porque tener el privilegio de ver a los alemanes en estas condiciones está al alcance de pocos. Sus hipnóticos pasajes instrumentales elevaban nuestras almas a un estado catártico y sumamente gratificante. Ver a una banda que gusta de la psicodelia pesada y el Stoner en un enclave así, no tiene precio. Guardando un completo equilibrio entre los momentos mas livianos y lisérgicos, con la fuerza de sus riffs arenosos COLOUR HAZE nos regalaron un magnífico show difícil de superar. Para aquellos que no no los habían visto con Mario, su nuevo bajista, la experiencia fue gratificante, ya que Mario aporta una fuerza inusitada, algo que quedaba patente en alguna de sus canciones, con un sonido pesado y contundente. Hay que poner en valor el esfuerzo de la banda, que llegaba de haber tocado en Madrid la noche anterior, y tras su actuación, tenían que volver de nuevo a recorrer toda la península para un nuevo show. Así me lo comentaba la banda al fin de su actuación cuando les preguntaba sobre como se habían sentido, su respuesta fue que estaban muertos de cansancio y que no habían podido disfrutar como la ocasión merecía. En cualquier caso, sobresalientes.
Tomando el relevo sobre el humilde escenario, era el turno de ROTOR, otra banda que muchos no habían podido ver en vivo, y que siempre son garantía de calidad. Por segunda vez tocando en España (la primera fue en la primera edición del festival), ROTOR era una banda deseada por gran parte de los presentes, y bastaron un par de canciones para dejar patente toda su calidad. Relajados y dejando fluir la creatividad, sus jams retumbaban en la arena del desierto haciendo que los presentes menearan su cabezas al ritmo de sus potentes riffs. Al igual que COLOUR HAZE, son una banda capaz de zarandearte con toda su fuerza, pero también son una banda que sabe como llevar al público a las puertas del cielo. Y es que ROTOR, son muy buenos, unos músicos que disfrutan con lo que hacen y eso se siente en cada uno de sus conciertos. Era la tercera vez que les veía este año, y todas fueron diferentes, pero sumamente gratificantes. La banda se tomaba esta visita a España como un momento de relax , no en vano habían acudido al festival con sus familias y descendencia, por lo que quisieron aprovechar el tiempo al máximo, y disfrutar, algo que transmitieron, haciendo que todos disfrutáramos de su show.
Pudiera parecer que tras COLOUR HAZE y ROTOR todo estaba hecho, pero todavía nos quedaban fuertes emociones por disfrutar. Era la hora de WEDGE, el trio berlinés que gusta de la psicodelia y los sonidos del rock de finales de los 60’s y primeros 70’s. Antes de su show pude tener un emotivo encuentro con su guitarra y cantante Kiryk, tras tres años sin vernos. Ambos dijimos aquellos de ‘por fin’. La última vez que nos habíamos visto había sido durante su visita al Dunajam, y me lo encontré con una gran ilusión por estar en el festival, algo que se traduciría en una descarga de energía durante su actuación. Aún siendo una banda diferente, el público asentía en cada una de sus canciones, ya con la noche sobre nosotros. Ritmos vibrantes, y contagiosos que ponían en danza a un público con mas ganas de fiesta. Divertidos y lisérgicos a partes iguales, WEDGE ejecutaron una actuación notable.
Evidentemente, como dije al principio este festival era un punto de encuentro de amigos, y ahora el turno de DAILY THOMPSON, una banda con la tengo una gran relación. Mephi (su bajista) y Danny su guitarra, son unos tipos fantásticos, y llegaban con ganas de resarcirse del percance que les impidió tocar en la primera edición del festival, cuando su batería sufrió un accidente que impidió que pudieran demostrar su buen manejo de los sonidos de los 90’s. Volvíamos a otra banda que no era demasiado conocida por muchos de los presentes, y el margen para la sorpresa era alto. Contundentes, en su fusión de sonidos en línea SONIC YOUTH con los momentos mas arenosos del desert-rock, los de Dortmund, sorprendían a la concurrencia con su apuesta de sonidos alternativos y con su actitud punk. DAILY THOMPSON son la fiesta, y allí estamos para eso, así que, todo perfecto. Todo un derroche de energía y vitalidad.
THE DRY MOUTHS se habían caído del cartel a última hora y su lugar fue cubierto por los locales PALMERAS NEGRAS. Con el bajista de THE DRY MOUTHS a la batería, tres jovencísimos músicos no tenían complejos en cambiar el chip al personal, algo, que no todos encajaron. Suaves y almidonadas melodías shoegaze se impregnaban de una particular psicodelia que bajaba las revoluciones de la jornada. Era evidente que eran una banda novel y sonido no encajaba con el esperado por el público, por lo que el recinto se veía privado de parte del público.
Con ese condicionante, y con la noche ya avanzada, mis queridos KRAZARK tenían una difícil papeleta por delante. No es fácil cerrar una jornada, y mas con el recinto a medio gas, pero los stoners madrileños, sin ejecutar su mejor actuación, dejaron un magnífico sabor de boca entre los todavía aguantaban. Riffs crujientes, y golpes de Stoner con todos sureños servían para poner al público a tope. Combinando sus chamánicos momentos con las embestidas de rabia de su cantante Esteban, KRAZARK se doctoraban ante un público algo sorprendido por la contundencia de sus riffs y su sonido borroso. Una magnifica forma de concluir la noche.
La jornada había llegado a su fin en cuanto a conciertos, porque la fiesta continuaba en el desierto de Tabernas.
SÁBADO
Tras una mañana de relax en nuestro alojamiento asimilando todo la vivido en la jornada del viernes, y dando buena cuenta de una suculenta comida, llegábamos de nuevo a Fort Bravo para afrontar una nueva jornada de sonidos desérticos. Al llegar al recinto nos encontramos con la noticia del retraso de UNIDA, que eran los encargados de actuar en primer lugar. La banda se encontraba todavía en la carretera y su lugar fue cubierto por los portugueses MISS LAVA, que tenían prevista su actuación mas tarde. Los portugueses ejecutaban un show en el que el desert-rock era el protagonista. Si bien en disco tienen momentos más psicodélicos, en su actuación optaron por la rudeza. Stoner rock sin aditivos, fuzz a toneladas y unas buenas melodías eran sus argumentos para conquistar a un público predispuesto a divertirse. La banda sonaba sólida, ejecutando sus canciones con una ilusión que reflejaba que estaban encantados de poder tocar en un espacio como Fort Bravo. Viviendo la experiencia al máximo transmitían sus buenas vibraciones a un público que calentaba motores con su actuación.
A la espera de la llegada de UNIDA, la siguiente banda en saltar al escenario eran los holandeses TROY TORINO. Uno tipos que se llevan en esto desde hace unos años y que se subían a tocar llenos de una energía que rápidamente contagiaban al público. Hard rock crudo, sin aditivos, de cuatro tipos mimetizados con el entorno con sus sombreros y aspecto de cowboys. Con ellos continuaba la fiesta. Sin grandes alardes la banda ofrecía un buen concierto de rock and roll para la diversión con un momento álgido. Su cantante salta desde el escenario para meterse entre el público al ritmo de una particular versión de ‘You’re The One That I Want’ de la banda sonora de la película Grease. Un momento en el que todos tarareábamos ese mítico estribillo de finales de los 70s. Sin duda momentos así, son necesarios en un festival, ya que si, está bien ver a músicos tocar canciones con calidad, pero también está bien soltarse la melena y divertirse, y TROY TORINO, lo consiguieron.
Ahora si, era el momento de la banda mas esperada de la jornada, UNIDA habían llegado y era su momento. Personalmente no soy un seguidor de la banda, y como yo, todos esperábamos que nos podría ofrecer su cantante ante la ausencia del venerado JOHN GARCÍA. Al verles preparar sus instrumentos y el escenario me encontraba con unos tipos que bien podían haber salido de Easy Rider,. Cual Ángeles del Infierno, estos tipos rudos iban dejarme sumamente sorprendido. La primera incógnita era saber cómo se las manejaría su cantante Mark Sunshine , algo que se resolvió rápidamente. Con numerosos papeles con las letras de las canciones Mark ejercía de perfecto maestro de ceremonias del vendaval que UNIDA desató en el desierto almeriense. En su actuación predominó el Hard rock de siempre impregnado de arenosos sonidos. Constantemente interactuando entre ellos y con el público, UNIDA ofreció una magnífica actuación que disipó cualquier duda de lo que podría dar de sí la banda sin John Garcia. Muchas veces he dicho que a la escena le faltan buenos cantantes, y cuando una banda tiene uno bueno, su calidad sube muchos enteros. Imagina a David Coverdale, Robert Plant o Paul Rodgers junto a unos melenudos barbudos enfundados en sus vaqueros arrasándolo todo. Impagable.
La luz del día se disipaba antes del turno de ROSY FINCH. El trio alicantino salía escenario con el hándicap de una cantante que no se encontraba en perfectas condiciones de salud, algo que supo solventar durante su actuación con suma profesionalidad. Si su actuación no brilló como lo habían hecho en la pasada edición de Sonicblast, ROSY FINCH consiguieron sorprender especialmente al público foráneo que se encontraba en el festival. Sus sonidos alternativos se emborronaban con riffs difusos y la rabia suficiente como para solventar el brete que tenían por delante.
Durante las jornadas previas ya había advertido a la gente de la calidad que el trio holandés BISMUT atesora. En menos de un año les había tenido la oportunidad de verlos 4 veces en directo, dos de ellas este mismo verano, y BISMUT es una banda que, sin hacer mucho ruido, ha ido creciendo y creciendo cada día que pasa. Su particular apuesta por los sonidos post-metal teñidos de una psicodelia atmosférica, son un argumento al que nadie puede resistirse. Con esos mimbres sus largas canciones en forma de jam calaban hondo en todos los presentes dejando al personal estupefacto por su capacidad para ejecutar sus canciones. Son muchos los que hablan de ellos como la gran sorpresa del todo el fin de semana, algo que para mí no es nuevo, pero que ciertamente me congratula. Sus atronadores tambores, su hipnótica línea de bajo y los devaneos de una guitarra que se multiplica en cada nota, son un avala suficiente para todo el mundo hable bien de ellos. Siempre es gratificante ir a un festival y que una banda que no conoces de nada te vuele la cabeza, ese lugar, fue sin duda para BISMUT. Una gran banda que dejó boquiabiertos a los presentes en el Tabernas Desert-Rock Fest.
Después del trance de los holandeses, BALATE cerraba la jornada y para mi el festival, ya que el domingo teníamos que regresar a Madrid sin poder asistir a la última jornada del festival. Una lástima ya que según me han comentado los que estuvieron, la jornada también fue sumamente gratificante. Era tarde y la joven banda almeriense, terminaba el día con su Stoner teñido de tonos blues por momentos y con golpes de sludge. Son una banda joven, y todavía les queda camino por recorrer, pero si comparamos lo visto con su actuación de la primera edición del festival, donde también participaron se noto una evolución. Lo cierto es que el cansancio, las cervezas y el polvo del desierto ya hacían mella en mí y no presté toda la atención que merecía su actuación.
Así terminaba para mi un fin de semana en el que pude encontrarme con numerosos amigos llegados de toda la geografía europea en un ambiente de cordialidad y camaradería como pocas veces sucede. Algo que todos deberíamos valorar, porque no son necesarios grandes escenarios, grandes juegos de luces para que todo sea genial. El festival contó con buenas bandas, con un buen sonido, y con una organización lo suficiente buena como para dejar en nuestras retinas grandes momentos y grandes emociones. Solo queda esperar que el festival siga existiendo durante muchos años, ya que la delicada situación de los Estudios de Fort Bravo, con la escasa afluencia de visitantes y su poca rentabilidad, son una incógnita para futuras ediciones. Confiemos en que dentro de un año pueda estar contados lo sucedido en la 3º Edición del Tabernas Desert-Rock Fest.