Reseña: MOUNDRAG.- ‘Hic Sunt Moundrages’

Fuertemente influenciados por el sonido de bandas como DEEP PURPLE, URIAH HEEP, E.L & P, los franceses MOUNDRAG, exploran territorios más propios del hard-progresivo de los 70’s con canciones que te quitan el aliento. El álbum cuenta la historia de un mundo distópico apocalíptico provocado por el Hombre. Debajo de este fresco caótico de problemas culturales y religiosos por los que atraviesa el ser humano desde el principio de los tiempos, el mensaje es de esperanza, amor y humanidad. Como si estuvieran en un teatro de fantasía MOUNDRAG prestan su voz a los diferentes personajes que aparecen en el disco y mezclan sus diferentes puntos de vista, cuestionando su valor y su papel en este mundo. Hay que dejarse guiar por un viaje musical y narrativo a través de paisajes grandiosos y vertiginosos. Los franceses se las apañan solo con el  órgano y la batería para crear canciones cuya estructura musical, adquiere una monumentalidad que nadie sería capaz de identificar como salida solo de dos instrumentos. Una batería que hace las veces de bajo cuando la ocasión lo requiere, y un órgano que suple la ausencia de guitarra con una facilidad asombrosa y los hermanos Goellaen intercambiando sus voces en coros y estribillos en cada canción, hacien cumplir la máxima de.. ‘menos, es más’, se vuelve a cumplir. El álbum contiene cinco canciones, una de ellas con veinte minutos en los que el dúo muestra todo su potencial y maestría en las vibraciones hard-progresivas de la década dorada de los 70’s. Una suite maravillosa que por si sola, hace que ‘HIC SUNT MOUNDRAGES’, merezca la pena. Un magnífico álbum que hará las delicias de los amantes de los sonidos vintage.

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‘The Hagman’ deja claro desde sus primeros acordes por donde camina el sonido del dúo francés. El penetrante sonido del órgano hammond crea una impactante atmósfera vintage. Con voces duales, el tema va elevándose hasta invitarnos a una bacanal de sonidos retro absolutamente fascinantes. Los tambores desdoblándose en un aquelarre complementado por los mil colores de Camile saca de sus teclados. Contundente, vibrante y pesado a la vez la canción transita con subidas y bajadas de intensidad en una nebulosa sumamente atractiva en la que los ecos DEEP PURPLE hacen acto de presencia antes de verse atraídos por una estética más progresiva, con algún guiño a YES. El tema se basa en una historia obre un cadalso, un hombre cuya vida pende de un hilo y el verdugo, mano de la justicia, ciego y sanguinario. Se acerca la sentencia de muerte, por lo que los pensamientos del hombre resurgen como el último estallido de una ópera en memorias y locura psicodélica. ¿Hay todavía una esperanza de redención? Se pregunta MOUNDRAG.

Sin darnos un respiro, un sonido pastoral nos introduce en ‘Demon race’, una canción qu e tiene dos caras. Una que condena la pasividad de las masas frente a los cambios sociales, individualistas y climáticos que harán de la tierra un infierno viviente. Y otra que está protagonizada por una melodía armoniosa y pegadiza. El mensaje: Sólo el amor puede salvarnos de esta carrera infernal. Las cuidadas melodías flotantes y los estribillos colorean un clásico tema de hard-progresivo al uso en el que los detalles se cuidan. Melódicos pero incisivos MOUNDRAG crean otra canción faraónica.

‘The creation’ fue compuesta durante la era en la que el mundo había terminado. A partir de entonces, la canción cobró existencia, quedando sólo la perspectiva artística (nacida del vacío). La creación maliciosa pertenece a un ser divino, pero es incontrolable y provoca discordia en un mundo distópico condenado al borde de la extinción. Aquí el hard-rock de los 70’s en vena URIAH HEEP, se muestra más accesible para cualquier oído. Rock clásico en estado puro, sin artificios.

Bajando las revoluciones ‘Share in the night’ nos susurra con cálidas melodías vocales en una especie de balada progresiva con el penetrante sonido del órgano. Voces superpuestas y un sonido a capas gravitan en una atmósfera melancólica y oscura.

Si las canciones anteriores tienen una duración estándar, ‘La poulle’, con sus 20 minutos se convierte en la piedra angular de este álbum. Una suite que explora sonidos retro más propios de los grandes dinosaurios de los 70’s. Compleja en su estructura, la canción toma elementos de Emerson Lake & Palmer en su apertura. Un sonido barroco que se enriquece con pasajes exuberantes antes de decaer en un sueño con pinceladas psicodélicas. Sus desgarradoras melodías vocales se nutren de sentimientos que son transmitidos al oyente con suma destreza. Una montaña rusa de emociones vintage en una exploración infinita. Complejo en su composición el tema nos arrolla con esa lograda conjunción de batería y teclados al alcance de muy pocos. Es difícil para cualquier que pueda escuchar a MOUNDRAG que adivine que solo dos músicos son los que crean esos monumentales desarrollos. Cada uno con su rol, hacen que cada acorde se multiplique para ofrecer al oyente un faraónico escenario sonoro. Toda una sinfonía rock del siglo XXI construida sobre unos mimbres que florecieron el siglo pasado.

MOUNDRAG

Reseña: HOWARD.- ‘Event Horizon’

‘EVENT HORIZON’ es una de esas gratas sorpresas que uno se encuentra cada cierto tiempo. El tercer trabajo de los franceses HOWARD, viene cargado de sonidos vintage marcados por la profundidad de un órgano hammond diabólico, unas voces conmovedoras y la suficiente psicodelia como para no poder resistirse a zambullirte en sus surcos. Hard-progresivo más propio de los 70’s, empapado de fuzz, golpes de stoner y constantes cambios de registro. Con un sonido ampuloso, HOWARD nos sumen en un caleidoscopio sonoro más propio de otros tiempos, pero con los suficientes elementos contemporáneos como para no oler a naftalina. Toda una locura en un ejercicio creativo lleno de alicientes para el oyente. Efectos, atmósferas retro, y un túnel de psicodelia pesada que logrará hacer que tu cabeza explote en un orgasmo de emociones. Divertido y anguloso, ‘EVENT HORIZON’ es de esos álbumes que gana con nuevas escuchas, ofreciéndonos múltiples matices que habían pasado desapercibidos. Un álbum impactante que no se recrea en estereotipos del pasado, sino que abre su coctelera para ofrecernos su personal e intoxicante brebaje. Chamánico por momentos, desgarrador en otros, el álbum nos ofrece ocho canciones que completan un aquelarre reconfortante que se balancea entre la suavidad de sus melodías y sus ampulosos desarrollos instrumentales. Nuevamente la magistral voz con una cierta inclinación doorsiana, hace que cada canción brille como las estrellas, con su propia luz.

HOWARD son: JM Canoville (voz y guitarras), Raphaël Jeandenand (órgano, sintetizadores, bajo y theremin) y Tom Karren (batería, samplers, glockenspiel y flauta)

Emulando al Jim Morrison poeta, ‘Bankable sermon’ abre el álbum con chamánicos pasajes psico-progresivos antes de zambullirse en un entorno hard-prog. Buenas voces, fascinantes estribillos y un impactante órgano vintage, impulsan un corte vibrante que marca el devenir del álbum.

Bajando las revoluciones, ‘Seeds of love’ ofrece una cara más suave y amable. Aquí los sosegados pasajes vocales se adornan con pasajes progresivos que se acercan a los estándares del rock clásico, desde una mirada pausada.  A pesar de su espíritu sosegado el corte contiene momentos desgarradores en los que todo se revoluciona.

‘Need want get’ se deja seducir por una apuesta más ecléctica. Su oscura atmósfera se salpica con voces narrativas y constantes cambios de ritmo. Manteniendo una dualidad entre lo progresivo y lo alternativo, el corte contiene pasajes narrados que contrastan con alguna guitarra insertada con sutileza y un curioso trabajo de teclados. Un corte extraño que mantiene el ritmo en todo momento haciendo que todo resulte más cohesionado.

Evolucionando lentamente ‘Telescope’ parece susurrarnos con sus delicadas melodías. Un plácido espacio que se toma su tiempo para desplegar todos sus encantos con un sonido vintage de manual. Sus suaves pasajes son golpeados por ocasionales subidas de intensidad que no le hacen perder su carácter plácido y reconfortante.  Con el sonido del órgano arrestando los riffs a un entorno de pesadez la canción se muestra contenida y rica en matices hasta su desgarrador final.

 ‘I heart a sound’ chisporroteante efectos psicodélicos con una breve introducción que da paso a su verdadero propósito. Su sonido hard-progresivo del pasado siglo se adorna con elementos contemporáneos en una fusión sumamente apetecible. Rebosante de fuerza la voz y órgano se balancean mutando su forma de presentarse ante el oyente. Una dualidad en la que lo progresivo flirtea con elementos psicodélicos entre alguna embestida más pesada y un final explosivo y dinámico.

La vibra Morrisiana de las melodías de ‘The way’ es el reflejo de parte las canciones del álbum. Bellas y cálidas melodías arropadas por una sutil instrumentación creando un entorno atmosférico de gran belleza. Avanzando con sigilo el corte nos introduce un bosque psicodélico lleno de matices. En este placido y meditativo entorno, la guitarra se asoma al tema proporcionando brillantes momentos que contrastan con el protagonismo del órgano a la mayor parte de las canciones. Una canción con personalidad propia en la que HOWARD parece prescindir de los golpes de pesadez para crean un efecto balsámico sumamente gratificante para el oyente.

‘Heedless’ se precipita entre ritmos hipnótico y efectos por un espacio más turbulento en el que los ecos blues y la psicodelia cósmica se unen a la fiesta. Lleno de fuerza y dinamismo, el corte parece arrollarnos con toda su vitalidad.

Con una propuesta inspirada en el legado floydiano ‘Event horizon’ palpita creando un atmosférico espacio en el que HOWARD albergan los mejores momentos del álbum. La cautivadora voz y su pausada instrumentación son un argumento lo suficiente fascinante como para caer rendido a sus encantos.  Sin duda estos chicos parecen no ponerse barreras en su creatividad. Manteniendo ese carácter que hace que los temas graviten entre los momentos plácidos y suaves con la pesadez y fuerza de sus medidas embestidas pesadas. Brillantes riffs y fuertes ritmos complementan un corte sobrio y bien diseñado para seducir al oyente de mil formas diferentes. Aquí reside precisamente todo su encanto.

Howard – The Band

RECOMENDACIONES DE LA SEMANA (WEEKLY RECOMENDATIONS)

SAMSARA JOYRIDE.- ‘SAMSARA JOYRIDE’ (Austria) heavy-psych, psychedelic-rock, heavy-blues, Stoner, psychedelic, blues-rock (reseña aquí)

GRYFLET.- ‘PETRICHOR‘ (UK) blues-rock heavy-psych, progressive, stoner

RUBY THE HATCHET.- ‘FEAR IS A CRUEL MASTER’ (US) 70’s, hard-rock, psychedelic-rock, 80’s, heavy-rock, stoner, vintage (reseña aquí)

LIQUID SUN.- ‘VISIONS OF A ESPECTRAL MIND’ (Austria) psychedelic-rock, psychedelic, stoner, heavy-psych

MOUNDRAG.- ‘HIC SUNT MOUNDRAGES‘ (Francia) 70’s, hard-rock, vintage, psychedelic-rock, progressive, rock

HOWARD.- ‘EVENT HORIZON‘ (Francia) hard-progressive, vintage, rock, Stoner, psychedelic-rock, 70’s (reseña aquí)

TAU & THE DRONES OF PRAISE.- MISNEAH‘ (Alemania) psychedelic, folk, experimental, world music, kraut

THE SPACE HUMS.- EASY SPACE TRIP WITH THE STONES HUN’ (Hungría) Instrumental, jam, psychedelic-rock, rock, blues

DHYANA.- ‘TRIKAYA’ (US) meditative, psychedelic, drone, instrumental

LOST IN KIEV.- ‘RUPTURE‘ (Francia) post-rock, instrumental, progressive-rock

GOB RIBBONS.- IMPARTED II: THE DELIAN DIVER’ (Suiza) post-rock, progressive-rock, psychedelic-rock, rock

BLACK SPACE RIDERS.- ‘WE HAVE BEEN HERE BEFORE’ (Alemania) psychedelic-rock, space, heavy-psych, post-rock, progresssive-rock, alternative

RED MESS.- ‘BREATHTAKER‘ (Brasil) Stoner, psychedelic-rock, rock, blues, grunge, hard-rock

GUARA.- ‘FAUNA’ (Aragentina) psychedelic-rock, kraut, surf, heavy-psych,

CHILDREN OF ANU AND KI.- ‘CHILDREN OF THE LIGHT‘ (Uruguay) metal, psychedelic-rock

FLUSTER.- ‘RAY MOUTH’ (Alemania) desert-rock, Stoner, psychedelic-rock, surf, 90’s

PLEASANT VALLEY.- ‘STARLING’ (US) Stoner, heavy-psych, psychedelic-rock, doom, instrumental

RADIANT.- ‘ORA’ Francia) post-rock, noise, psychedelic

CHICA NARCÓTICA.- ‘CHICA NARCÓTICA’ (US) psychedelic, alternative, neo-psychedelic,

THE OTOLITH.- ‘FOLIUM DIMINA’ (US) post-metal, Avant-garde, psychedelic-rock, experimental, progressive

GAIA.- ‘TIBLIVELSE’ (Dinamarca) drone, experimental, psychedelic, doom, space, noise

MICHAEL RUDOLPH CUMMINGS.- ‘YOU KNOW HOW I GET: BLOOD AND STRINGS’ (US) folk, alternative, acoustic, country

CATAPULT THE SUN.- CATHODE‘ (Grecia) drone, metal, doom, instrumental

WEEDIAN.- ‘HALLOWEEN 2022’ (US) Stoner, metal, psychedelic-rock, doom, desert-rock

BATTALIONS.- ‘KING OF A DEAD WORLD‘ (UK) Stoner, sludge, heavy-metal, heavy-rock, fuzz

WIZRD.- ‘SEASONS’ (Noruega) progressive-rock, jazz-rock, indie, jazz,

KING FOSIL.- ‘KING FOSIL’ (Australia) psychedelic-rock, stoner, heavy-rock

DESERT QUEEN.- ‘INNER DESERT‘ (Finlandia) rock, Stoner, hard-rock, fuzz

SAHG.- ‘BORN DEMON’ (Noruega) heavy-rock, heavy-metal, doom, doom-metal

ALL SOULS.- GHOST AMONG US‘ (US) desert-rock, alternative, psychedelic, progressive

BROKEBACK.- ‘VMAK<KOMBZ<<<DUGLAS<<6NDR7<<<’ (US) instrumental, alternative, folk, acoustic

CASSIUS KING

IN THE PONDS.-‘POLAR NIGHT’ (US) instrumental, garaje-rock, post-rock, alternative

BLACK ROYAL.- ‘EARTHBOUND‘ (Finlandia) metal, sludge, death-metal

Reseña: RUBY THE HATCHET.- ‘Fear is a cruel master’

Cinco años después de la publicación de su alabado álbum ‘PLANETARY SPACE CHILD’, la banda de New Jersey está de vuelta con ‘FEAR IS A CRUEL MASTER’. Un thriller desgarrador con el que la banda muestra al mundo toda su crudeza, pero también toda su maestría en el trabajo melódico, con canciones pegadizas y llenas de energía. Sus cuidadas melodías vocales contrarrestan la fuerza de sus ritmos y riffs pesados. Un magnífico compendio de sonido vintage con la suficiente fuerza como contentar a los paladares más exigentes.  Impulsados tanto por guitarras exuberantes y nítdas, que serpentean por el heavy-rock de los 80’s, como por un órgano que emana cuidados pasajes melódicos más propios del rock progresivo. Las canciones parecen diseñadas para el lucimiento de ese portento vocal que es su cantante Jillian Taylor, capaz de arrullarnos con su dulzura, o de zarandearnos con toda virulencia. Un álbum pesado y sinfónico a partes iguales, en el que el rock de siempre adquiere una nueva dimensión. Con un sonido impecable, cada canción nos ofrece un estado de ánimo diferente, algo que enriquece sumamente este nuevo álbum de la banda de Filadelfia. Instalados en vibraciones vintage, RUBY THE HATCHET saben como sacar el máximo partido a cada canción. Sus conmovedoras melodías siempre encuentran la forma perfecta para seducir al oyente en este aquelarre de sonidos de rock clásico, con brillantes momentos psicodélicos y progresivos. ‘FEAR IS A CRUEL MASTER’ personifica el estado de ánimo del período de encierro en el que fue escrito, y como resultado tenemos un álbum ardiente, sensual, emotivo, a la vez que espontáneo y sumamente divertido, que te proporcionará una agradable escucha.  

RUBY THE HATCHET son:

Jillian Taylor – voz
Johnny Scarps – guitarra
Lake Muir – bajo
Owen Stewart – batería, voz
Sean Kahn Hur – teclados, órgano

‘FEAR IS A CRUEL MASTER’ está disponible vía Magnetic Eye Records.

‘The change’ escarba en el legado del heavy-rock de los 80’s entre atractivas y seductoras melodías vocales. El tema se colorea con sutiles pinceladas progresivas enriqueciendo su sonido y dotándole de una gran luminosidad.  Un corte sobrio en el que encontramos algunos momentos de brillante retro rock que transitan por una senda de suavidad. La voz de Jillian se muestra esplendorosa como perfecto contrapunto a la pesadez de un sonido que coquetea con el rock clásico entre estribillos pegadizos. La canción captura esos sentimientos de cambiar de este estilo de vida joven, despreocupado y roquero a envejecer y tratar de ser fiel a ti mismo y a lo que amas desde el lado salvaje… mientras te das cuenta de que no todo te sigue sirviendo. Las cosas que suceden en gira, para bien o para mal, viajar a otros países y la gente está cantando tus canciones, ese crecimiento y camaradería que obtienes en el camino, no hay nada como eso.

Con una aparente mayor contundencia, ‘Deceiver’ sigue la estela del corte anterior. Una poderosa instrumentación y todo el poder melódico de la voz tejen un corte de hard-rock vigoroso y de fácil escucha. Oscilando entre los melódico y la pesadez.

Sin salirse del guion ‘Primitive’ se muestra con más garra, tanto vocal como en sus entrañas. Su dinámico ritmo se balancea entre golpes de rock clásico y hard-rock con un sonido difuso, aclarado por la portentosa voz de su cantante, que en esta ocasión parece dejar de lado su sensualidad para sacar a relucir todo su poderío. Vibrante y enérgico el corte nos regla algunos buenos solos de guitarra amortiguados con una envolvente instrumentación y un hipnótico y poderoso bajo.  

Sucumbiendo a un sonido más sinfónico, ‘1000 years’ explora suaves paisajes sonoros llenos de dulzura. La hermosura de las melodías vocales se adorna con delicados pasajes dotados de una gran belleza. Balsámico y sumamente reconfortante, el corte refleja a una banda rebosante de sensibilidad.

‘Shootsayer’ eclosiona en una atmósfera psico-progresiva de tintes retro mostrando todo el potencial de la banda. Una sutil línea de bajo nos pone en situación antes de desplegar los encantos de una pegadiza armonía adornada con enriquecedores elementos que nos sitúan en un espacio sonoro más propio del hard-rock de los 70’s. Sus suaves y delicadas melodías contrastan con las embestidas de fuerzas auspiciadas por incisivos solos de guitarra y el envolvente sonido del mágico órgano vintage.

Sin salirse de su particular estilo ‘Lasta saga’ explora espacio hard-progresivos desde una mirada amable y suave. Las atractivas melodías de rock clásico son un argumento suficiente para caer rendido a los pies de esta hermosa canción. Combinando voces con gran acierto, RUBY THE HATCHET se muestran como una banda solvente en la ejecución de sonidos más propios del pasado. Casi en ‘modo balada‘ consiguen crear un corte lleno de belleza aportando una especial luminosidad a su sonido. Pero no nos engañemos, porque entre sus delicados pasajes melódicos afloran contundentes solos de guitarra entre unos ritmos sólido como rocas.

Envueltos en la oscuridad, ‘Thruster’ se desarrolla entre riffs inquietantes y melodías ensoñadoras. Nuevamente desplegando todo su arsenal seductor, Jillian muestra su lado más sombrío en un ritual de rock ocultista más propio de otros tiempos. Un equilibrado corte en el que la banda reparte el protagonismo entre el sonido penetrante del órgano con sus riffs melodiosos.

 ‘Amor gravis’ pone el punto final al álbum con golpes de heavy-rock oscuro y pesado. Dinámico y oscilante, el tema cuenta con influencia Sabbathicas en una nueva ceremonia ritual en la que la sensualidad aflora en cada estrofa. Un contraste que resulta prometedor y cautivador a partes iguales.

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Álbum premier y reseña: SAMSARA JOYRIDE.- ‘Samsara Joyride’

Te presentamos en exclusiva el álbum homónimo del cuarteto de Viena SAMSARA JOYRIDE, un álbum cautivador y rebosante de emociones. Los austriacos nos sorprendían hace un par de años con la publicación de su primer EP ‘STRANGER’ (reseña aquí). Con un sonido que se acerca al mostrado por bandas como All Them Witches, el blues y la psicodelia parecen unirse en una ceremonia nupcial. Con unas voces limpias, la banda explora humeantes atmósferas en las que los ecos del pantano afloran con elegancia. Formado alrededor de melodías impulsadas por guitarra y ritmos conmovedores, el sonido de SAMSARA JOYRIDE es una mezcla suave de riffs fascinantes, solos de guitarra intensos y voces impactantes. El género podría describirse mejor como Blues Rock, que implementa fuertes elementos psicodélicos y una vibra del desierto. El enfoque melódico de las canciones es un aliciente para escapar de algunos convencionalismos del género. Ejecutando todo con mesura y precisión, consiguen sumirnos en un trance que se va cociendo a fuego lento, pero con un resultado sumamente gratificante. Este, sin duda, puede ser el álbum de consagración de una banda que rezuma calidad en cada composición. ‘SAMSARA JOYRIDE’ es un álbum narcótico, pero también es un álbum en el que la contundencia aparece en cada canción para recordarnos que la psicodelia pesada es su principal motor creativo. Sus cautivadores pasajes vocales complementados por momentos chamánicos, parecen diseñados para la introspección y el encuentro con uno mismo. Los ecos de los 70’s también están presentes en un álbum lleno de alicientes para el oyente y que no tardará en convertirse en uno de tus favoritos. Un álbum de bricolaje que fue grabado en vivo en un fin de semana. Si, no parece mucho tiempo, pero con un resultado así, ¿Para que necesitas mas?

Grabado por Joe Chiericati, Mauro Lazzaretto y Andy Unterholzner en JAM Music Studio en Merano / Italia.
Mezclado y masterizado por Mauro Lazzaretto y Joe Chiericati.
CD-sound-passepartout de Whobair.
Coros: Laura Fichtenkamm. Fotos: Lucas Batliner. Arte de portada: Andreas Mittermühlner.
Todas las canciones escritas e interpretadas por SAMSARA JOYRIDE.
SAMSARA JOYRIDE son:
Florian Miehe – Guitarra / Voz
Michael Haumer – Guitarra / Voz
Daniel Batliner – Bajo
Andreas Mittermühlner – Batería


‘Kingdoom of fear pt. 1’ viene embadurnado de heavy-blues humeante y denso. Cadente en su ritmo, pero con la suficiente pesadez como para despertar el interés por explorar esta nueva entrega de los alemanes. Un corte que parece aflorar de las profundidades pantanosas para abrirse paso a la luz. El tema cuenta con estribillos femeninos complementando la cálida voz principal. Sus atmosféricos pasajes lisérgicos nos sumen en un gratificante viaje sonoro alejado de las estridencias. Blues, psicodelia y hard-rock stonerizado son los ingredientes de este apetecible plato de fácil digestión.

En un tono más pausado, ‘Playing war’ mantiene el espíritu en un gratificante espacio psicodélico. Sus casi diez minutos permiten a SAMSARA JOYRIDE explorar paisajes sonoros más propios de All Them witches. Aquí la banda parece sentirse cómoda desplegando todas sus armas de seducción. Blues y psicodelia con diferentes aristas. Su pesado y cadente ritmo se toma su tiempo para desarrollarse en una odisea cannabica sumamente fascinante. Solos profundos, un ritmo denso y una sugerente y profunda voz, conforman este fascinante relato heavy-psych. Si bien el tema tiene un sonido pesado completamente contemporáneo, en él, encontramos algunos guiños a sonidos del pasado.   Tras una primera parte más atmosférica, el tema se engrosa en su parte central, para regresar a su esencia lisérgica en su parte final. Un narcótico paseo por un bosque impregnado de sustancias psicotrópicas hace las veces de gratificante bálsamo sonoro.

‘Who am i’ borbotea entre humeantes espacios psicodélicos presididos por la calma. Un blues narcótico en línea All Them Witches que camina lento pero firme con sugerentes pasajes vocales. chamánico por momentos, su sólida instrumentación se complementa con un entorno narcótico sumamente gratificante y atractivo. Su lineal estructura se adorna con pasajes oscilantes que tienden a elevar su intensidad. Acolchados pasajes con unas entrañas sólidas de las que salen unos solos ácidos de una guitarra endiablada. Un contraste sugerente que hace que la canción tome cuerpo.

Manteniendo la esencia blues, ‘Shadow of a man’ incide en elementos de rock clásico con una guitarra asesina y una voz cálida y profunda. Una forma eficaz de hacer aflorar todos los sentimientos sin salirse de la ruta marcada por la banda. Otro corte lleno de pasajes empapados en sustancias narcóticas que acaba despeñándose en un torrente de vibrantes ritmos.

‘Kingdom of fear’ explora en modo acústico un entorno sureño que se ejecuta manteniendo la ortodoxia. Dejando de lado los elementos eléctricos, la guitarra slide, un tenue bajo y la voz, se erigen en artífices de otra calmada, pero sugerente canción de puro blues.

Con casi diez minutos, ‘Feed on me’ vuelve a sumergirnos en un insondable bosque psicodélico presidido por una espesa y narcótica neblina. Tomándose su tiempo, el corte va tomando forma lentamente entre riffs áspero y tambores casi rituales.   Nuevamente me viene a la cabeza All Them Witches. La calidez vocal y la guitarra afilada conforman el hilo argumental de un corte pesado y psicotrópico en el que el blues es el punto de partida. Sugerentes coros femeninos aportan un tono bucólico a una canción suave en su aspecto, pero con entrañas rocosas. Modulando la melodía el tema se estratifica con un sonido dual, en el que las aristas no parecen estar pulidas. Subidas y bajadas de intensidad con pasajes chamánicos y solos asesinos crean una canción sumamente interesante para cualquier fan del blues pantanoso y lisérgico.

‘When Gods were man’  nos envuelve en un brumoso espacio en el que el blues es ejecutado desde una calma tensa. Casi recitando por momentos, la profunda voz y los magnéticos acordes de guitarra nos sumen en un trance narcótico. En su parte central el corte se despeña por un torrente heavy-psych en el que la guitarra ejecuta solos extenuantes rebosantes de acidez. Una espiral diabólica de la que los alemanes salen con gruesos riffs y un ritmo que se siente seducido por la pesadez. Olas cosas vuelven a su cauce tras estos tormentosos pasajes y la calma recupera el mando de la canción. Blues psicodélico en estado puro para acompañar de unos buenos cogollos de thc. Escuchando esta y muchas de las canciones del álbum, sería difícil adivinar la procedencia de estos chicos, ya que su sonido se circunscribe a un espacio sureño más propio del Delta del Missisippi.

‘Wild woman’ pone el epílogo sin salirse del guion, a un álbum de blues narcótico en su máxima expresión. Elementos de blues tradicional y golpes de riffs stonerizados conforman esta canción llena de sentimiento, como por otro lado, el resto de los temas del álbum. Nada nuevo en el horizonte, pero con un carácter propio que lo diferencia del resto. La fórmula es la misma, y cuando algo funciona, ¿Para qué cambiarlo?

Samsara Joyride