Reseña: KADAVAR.- «For the dead travel fast»

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Con diez años de carrera y multitud de seguidores a sus espaldas, los alabados y queridos KADAVAR a estas alturas son capaces de hacer lo que quieran sin tener en cuenta nada ni nadie. Así es como ha nacido su sexto álbum «FOR THE DEAD TRAVEL FAST». Un disco compuesto sin complejos y nacido desde la relajación de no tener que demostrar nada (como me comentaba Lupus en la entrevista que hicimos el pasado mes de Agosto). Un álbum que en una primera escucha me pareció sencillo y simple, dejándome un poco frío. Seguramente no era el trabajo que esperaba de ellos (como muchos de sus fans), pero tras sumergirme en sus surcos encuentro su atractivo a pesar de las notables diferencias respecto a sus trabajos anteriores, y alguna de ellas son bastante interesantes. Con atmósferas sombrías que bien podrían recrear la banda sonora de una vieja película y con un notable cambio en cuanto a los registros vocales, brillan con la presencia de mucha mas melodía y coros, con voces que juegan con «falsetes» con gran destreza. «FOR THE DEAD TRAVEL FAST» no es el álbum que retrata a los KADAVAR más crudos, sino a una banda que juega y explora escenarios mas progresivos. Como resultado, obtenemos el álbum más atmosférico del trío berlinés. La portada del álbum, así como las fotos promocionales muestran a unos tipos ataviados con ropajes más propios de otra época y eso se nota en unos temas lúgubres y oscuros. Premeditados sonidos vintage  con canciones sencillas que no acaban de explotar en esa deflagración pesada a la que nos tiene acostumbrados. Haciendo de la sencillez una virtud, las tinieblas cubren sus nueve temas con sonidos juegan con el heavy-rock, el hard y los ecos progresivos de finales de los setenta y primeros ochenta. Guiños sinfónicos más propios de los dinosaurios del rock progresivo se entrometen entre la inequívoca herencia Sabbath que de alguna manera siempre estuvo presente. No hay grandes alardes, ni grandes canciones, pero el disco puede ofrecernos agradables momentos. Incluso me atrevo pensar que con el tiempo será mucho más apreciado y valorado.

Una introducción atmosférica y misteriosa con suaves y tétricos acordes nos enseña el camino de la oscuridad en «The end». Voces llevadas del mas allá nos enlazan con el siguiente tema, «The devil’s master». Pasajes casi progresivos van elevándose entre la voz de Lupus y el cadente bajo de Simon, para iniciar el camino con riffs hard de tonalidad retro. Nebulosas vintage. El tema, como la mayoría de los del álbum, viene marcado por el particular registro vocal. Unas voces lánguidas que relatan episodios de nostalgia en un relato épico mas propio de otros tiempos. Un especial protagonismo de la base rítmica de Tiger y la guitarra nos recuerda momentos del heavy-rock de los años ochenta.  lo cierto es que por momento el tema tiene un «tempo» especial.

El hard-rock setentero más dinámico aparece en «Evil forces». Riff que se repetien con una cierta herencia Sabbath y elemento puramente heavy-rock añejo, así como la voz y coros con «falsetes» preceden a momentos de guitarras que aullan. Es como si estuvieramos a una versión «light» del heavy-rock más tenebroso. La implacable batería mantiene el tipo en todo el tema. Me llama la atención esos «grititos» en vena diabólica.

Las atmósferas oscuras y tétricas son el escenario natural en el que se desarrolla la trama del álbum, y así lo refleja «Children of the night». Tonos vintage en entornos pseudo-progresivos en el marco de la latente oscuridad  que tratan de obtener la luz con unos estribillos pegadizos que van modulando su tonalidad hacia una mayor calidez sobre los vivaces y repetitivos ritmos. La banda sonora de una película de misterio que poco a poco sucumbe a la melancolía con ramalazos de tétricas penumbras. Una especie de Sabbath progresivos con solos de fuzz desbordante que vuelven a elevar el tema antes del regreso a la penumbra. 

En esa linea progresiva en la que parecen instalados, «Dancing with the dead»  con voces más cálidas y reconfortantes, sucumbe a un sinfonismo en tonos melancólicos que acarícian las melodías bajo un soporte rítmico contenido. Un relato del pasado en el que destaca la cadente batería de Tiger mientras los solos de guitarra ondulan apacibles sobre un gran trabajo de bajo  para construir el tema más melódico. 

«Poison» muestra a la banda mas contundente y tenebrosa. Lúgubres pasajes bajo una implacable batería acercándose a Rush (en versión light) con las tinieblas como testigo. Voces desgarradoras y cambios de ritmos elevan el tema como si de un canto de esperanza se tratara. constantes parones y arrancadas. Lamentos entre luces y sombras y atmósferas psico-progresivas completan el corte. 

Con mucho mas fuzz y guitarras psicodélicas, «Demons in my mind» da lugar a una espiral diabólica que poco a poco se transforma con melodías hard & heavy de aspecto vintage. Un trasfondo sólido en el que los efectos y pedales se sosiegan cayendo en las tinieblas con la sombra de Sabbath en el horizonte. Oscuros y misteriosos bosques, mucho fuzz y la sensación de que cada instrumento va a su libre albedrío para acabar cohesionándose entre la espesura rítmica. Un corte, a pesar de todo que contiene gran dinamismo. 

«Saturnales» es una pseudo-balada en la que los efectos y los sintetizadores describen oscuros paisajes de una forma calmada e inquietante. 

El álbum se cierra con el tema mas largo y elaborado. «Long forgotten song» avanza por los mismos territorios que se desarrolla el resto del álbum. Lento pero a su vez pesado y grueso, la senda del hard-progresivo es transitada con amago de elevarse en su intensidad. Un simple espejismo que nos devuelve la sombríos pasajes con melodiosas voces que describen bellos y tristes pasajes. Susurrantes y magnéticos KADAVAR  acaban construyendo un tema que en otros tiempos pudiera convertirse en un himno.

Solo nos queda esperar como se desarrollan estos temas en directo en la próxima visita que nos harán el próximo mes junto a Hällas (con los que este trabajo tiene bastantes similitudes) y Mars Red Sky.

 

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RECOMENDACIONES DE LA SEMANA (WEEKLY RECOMENDATIONS)

ÁLBUM DE LA SEMANA:

VVLVA.- «SILHOUETTES» (Alemania) heavy-progressive, hard-rock, retro-rock, progressive

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DIRTY SOUND MAGNET.- «TRANSGENIC» (Suiza) psychedelic-rock, 60’s, 70’s, alternative, vintage, rock

BLACK MASTIFF.- «LOSER DELUSIONS» (US) stoner-rock, psychedelic-rock, rock, blues-rock, grunge

THE GRAND MAL.- «THE GRAND MAL» (UK) hard-rock, fuzz, stoner, hard & heavy, blues-rock, 70’s, 80’s

DUCHESS AND THE DEADBIRDS.- «RADIO LOW» (US) psychedelic-rock, west-coast, psychedelic-pop, garage, folk

ZOAHR.- «OFF AXIS» (Alemania) heavy-psych, desert-rock, fuzz, heavy-blues, hard-rock, 

CAUSTIC CASANOVA.- «GOD HOW I ENVY THE DEAF» (US) psychedelic-rock, rock, proto-punk, fuzz, stoner, alternative

GROTTO.- «LANTERN OF GIUS» (Bélgica) psychedelic-rock, progressive, stoner, heavy-psych

CAPTAIN CHEESEBEARD.- «DEADWOOD EP» (Belgica) progressive-rock,

TÖRZS.- «TÜKOR» (Hungría) post-rock, shoegaze, instrumental, experimental

JOHNNY IN THE GRAVE.- «JOHNNY IN THE GRAVE» (US) raw-rock, punk-rock, stoner, alternative, grunge

SEVEN THATS SPELL.- «THE TRILOGY LIVE AT ROADBURN» 2019 (Croacia) progressive, kraut-rock, jam, space-rock

HOT BREATH.- «HOT BREATH» (Suecia) hard-rock, hard & heavy,

HOLY SERPENT.«ENDLESS» (Australia) heavy-psych, doom, psychedelic-rock, stoner

DEAD SUN RISING.- «HALLOWED EP» (US) shoegaze, post-metal, doom 

BLACKWATER HOLYLIGHT.- «VEILS OF WINTER» (US) hard-rock, doom , alternative

LAMORTE / FÖSS.- «SPLIT» (España) experimental, post-metal, sludge, doom

BANANA MAYOR.- «PRIMARY COLOURS PT. II:THE BLUE (Italia) stoner, post-rock, progressive

CRIPTODONTE.- «REALIDAD CONTAMINADA» (Argentina) stoner, doom, metal, psychedelic-rock, sludge

HERÁLDICA DE MANDRAKE.- «ESTO TAMBIÉN PASARÁ» (Chile) psychedelic-rock, doom, metal

SIX STEPS ABOVE THE EARTH.- «STEP 5» (Grecia) drone, doom, instrumental, psychedelic

COSMOS.- «SEE THE WORLD» (Australia) psychedelic-rock, fuzz, blues-rock, heavy-psych, rock

COOLING TOWER «COOLING TOWER» (Australia) fuzz, alternative, psychedelic-rock, stoner

Reseña.- DIRTY SOUND MAGNET «Transgenic»

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El trío suizo DIRTY SOUND MAGNET publica su tercer trabajo «TRANSGENIC», demostrando que la banda sigue evolucionando desde unos inicios en los que el blues estaba mucho presente. Con su segundo álbum incidían en escenarios psicodélicos que culminan en este álbum abriendo más sus horizontes y rescatando sonidos de los últimos 50 años con una mirada particular y personal. El álbum presenta una visión inquietante del presente y del futuro cercano, con el significado de las redes sociales y temas ecológicos cada vez más alarmantes que dan forma a una distopía Orwelliana. Hace tan solo unas semanas el trío estuvo de tour por España culminando en el Festival Tabernas Desert-rock Fest donde comprobamos el gran potencial que poseen, siendo una de las bandas que mas sorprendió al personal por su capacidad para conjugar distintos estilos e influencias con un sonido masivo y monumental en el que a su vez reflejaban la frescura que tiene su música. Con indudables momentos de neo-.psicodelica consiguen no encasillarse y ofrecer temas modernos llenos de atrevimiento. DIRTY SOUND MAGNET no necesitan alargar sus temas para conseguir su objetivo, elaborando canciones cortas y directas a excepción de los casi nueve minutos de «Skull Drawing Rose». Resulta curioso la versatilidad de ses sonidos a pesar de no haberse usado sintetizadores en la ejecución de los temas, obteniendo un resultado brillante.

«Organic sacrifice» surge con desvergüenza con pegadizos ritmos y estribillos en tonos inspirados en la psicodelia de los sesenta, pero con la suficiente capacidad como arrastraste en sus surcos con un hipnotismo innato. Un corte directo y resolutivo con constantes parones que no le hacen perder el ritmo y unos coros melodiosos y dulces sin caer en lo empalagoso.

Los registros vocales marcan un trabajo que pudiera parecer noño pero que son utilizadas con precisión no cayendo en esos estados. Así,  «USA, LSD, BNB, HIV» incide en es fórmula con momentos más lisérgicos. Un estado entre la neo-psicodelia, lo kraut e incluso algún momento indie que rescata momentos más pop pero manteniendo una riqueza instrumental superlativa. Modernos sonidos que no reniegan del legado de décadas pasadas. Un reflejo de la sociedad actual es la base sobre la que se construyen el corte. Es probable que si lo analizamos en profundidad, podemos encortar en forma de flashes momentos de distintos momentos de las últimas décadas.

Mas exóticos y con tonos casi indie, «Rigid soul» se sustenta en sonidos más propios de los noventa para evolucionar ampuloso por territorios semi-progresivos. Siempre desde una mirada contemporánea. Dejando de lado el vigor y el dinamismo la calma preside otro tema que usa elementos electrónicos en una efectiva combinación de lo analógico con la tecnología moderna.  Tal y como pudimos comprobar hace unas semanas en su directo, la capacidad para crear sonidos de sus tres instrumentos es digna de elogio.  Mil matices que hace que cada tema te sorprenda con cada acorde y cada giro. Éste podría ser un nuevo ejemplo, dejando más protagonismo a la base rítmica que al sonido de la guitarra. 

«Skull Drawing Rose», el tema más largo del álbum se instala en el rock clásico. Siempre con esos parones y giros y los constantes coros apacibles y melodiosos, la psicodelia, y el fuzz aparecen entre elementos progresivos y sinfónicos. Un relato que se viste de ropajes floydianos con un mayor protagonismo de la guitarra fielmente custodiada por sus escuderos en la base rítmica. Coros poppies entre complejas estructuras instrumentales que giran y giran en una avance que nunca nos deja claro hacia donde van a ir. Momentos vintage en un tema instalado en sonido setenteros en los que la guitarra de Stavros brilla en todo su esplendor. Si escarbamos en su interior podemos intuir momento mas propios de Yes, que contrastan con el sonido moderno de los temas precedentes. El tema quita los posibles complejos que el oyente haya tenido al escuchar los primeros cortes del álbum. 

En esta evolución de sonidos, «Social media girl» nos devuelve al sonido de su anterior álbum «WESTERN LIES», con tonos exóticos de psicodelia apacible. Aires orientales que le aportan frescura a otro luminoso tema con letras sobre el demoníaco poder de las redes sociales en el que no faltan buenos solos de guitarra sobre una cadente pero incisiva base rítmica. 

Con poco  mas de medio minuto «Transgenic» es un interludio sinfónico que nos adentra en otro tema de corte kraut como es «Social media boy». La electrónica aparece nuevamente en una fusión con lo vintage. Una lucha constante entre lo antiguo y lo nuevo. Sus coros pegadizos y alegres hace que el tema sea toda un fiesta en la que no falta a su cita los tonos psych.

El lado más apacible y psicodélico lo encontramos en «Hashtag love». Un oscuro y enigmático caleidoscopio con reminiscencias de la psicodelia más profunda y underground de finales de los sesenta con tenues momentos en los que agudos y penetrantes pasajes de guitarra nos llevan a una magnética dimensión mas allá de la razón. 

Una nueva cara de la banda aparece en «The Death of Beauty», en la que los sonidos acústicos se mantienen el el otro lado del espejo. Sinfónicos y casi espaciales pasajes describen un nuevo mundo hasta diluirse. 

DIRTY SOUND MAGNET lo componen Stavros Dzodzos (guitarra y voz)  Maxime Cosandey (batería y coros) y Marco Mottolini (bajo y coros). «TRANSGENIC» fue grabado en Eko Studio, mezclado por Leopold SchwallerStéphane Chapelle y Marco Mottolini , siendo publicado por Hummus Records.

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Reseña.- VVLVA.- «Silhouettes»

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«PATH OF VIRTUE», el álbum debut de los alemanes VVLVA fue el primer álbum reseñado en DenpaFuzz, por lo que esta nueva entrega tiene algo de especial.   «SILHOUETTES» ve la luz vía Word In Sound y continua el camino iniciado por la senda del heavy progresivo que tanta gloria dio a bandas como Uriah Heep o Atomic Roostermarcado por un sonido de órgano en línea John Lord o Vincent Crane, pero en esta ocasión con un sonido que inevitablemente recuerda a Wishbone Ash. Melodiosos y sinfónicos VVLVA crean ensoñadores pasajes (con momentos Camel en el horizonte) llenos de belleza bajo el intenso y arrebatador sonido de órgano y una guitarra seductora que sin estridencias consigue atrapar al oyente con sutileza. Los tonos retro vivaces son una constante en un trabajo que bien pudiera haberse construido en los gloriosos setenta. La melancolía y los tonos ocres se llenan de luz con estructuras ampulosas y fornidas. Ondulando en cada tema consiguen un sonido familiar pero a la vez particular. Una banda sonora de cuentos de hadas y relatos fantásticos en los que la oscuridad y la nostalgia nos trasladan a otras épocas.

«Cosmic pilgrim» parte de dictados retro-rock al uso con el protagonismo de la dualidad entre un órgano penetrante y el elegante sonido de la guitarra. Buenas melodías y coros que se elevan en constantes ondulaciones rítmicas creando un triangulo amoroso entre las voces y coros, la guitarra y el órgano. Medios tiempos que se recuestan en laderas psico-progresivas sin perder la vivacidad y el dinamismo. 

Un hipnótico y pastoral órgano describiendo atmósferas sombría nos introduce a «What do i stand for». Ecos Purple junto a armonías mas propias de Wishbone Ash obtienen un sonido característico de las islas británicas. Un tempo vivaz sobre melodías vocales en constante evolución y una estructura que se repite nos trasladan a cuatro décadas atrás en un rescato del rock sinfónico mas pesado.

El órgano en vena John Lord y los celestiales coros dotan de un aura litúrgica a «Tales told by a gray man». Finas y elegantes guitarras colorean un tema que en su melodía se acerca momentos del sonido Canterbury. Sin perder la vocación retro-rock rescatan espacios mas propios de Caravan. Acarameladas melodías y una compleja e penetrante instrumentación va torneándose hasta llegar a atmósferas más propias del medievo. Una extraña pero efectiva combinación en la que pasajes arábigos se entrecruzan con espacios Sabbath en su faceta más amable y asequible. La brillantez de la guitarra no falta a su cita para lucirse majestuosa entre los firmes cimientos del omnipresente órgano.

Con la particular del uso del alemán en las voces, «Gomorrha» crea un extraño espacio sonoro. Un tema oscuro con Purple nuevamente en el horizonte,  y las dulcificadas voces herederas de Ash. Momentos blues, progresivo, y hard unidos en una causa común que acba decantandose por un sinfonismo placentero y calmado.

Con unos bellos acordes «Night by nigh» nos seduce en esta ocasión por territorios pisados hace décadas por Jethro Tull. Bajo la atenta mirada del órgano pastoral y la constante nostalgia de las armonías, el tema se eleva en una extraña pero atrayente mezcla sonora a caballo entre Atomic Rooster, Tull y Wishbone Ash. Si, ya sé que la referencia a la banda de Ted Turner es constante, pero cualquier amante de los sonidos sinfónicos de los setenta lo reconocerá. Aquí la guitarra adquiere su mayor protagonismo elevándose a los altares con fuerza y contundencia.

Es posible que cada oyente encuentra nuevas influencias en cada uno de los temas que contienen «SILHOUETTES» y «Hobos» vuelve a ofrecernos nuevos horizontes de comparación. Una comparación que uso únicamente de modo de referencia, sin tratar de juzgar. Se trata de un corte que continúa por la senda hard-progresiva, pero que incorpora momentos en los que, al margen de las características voces y del sonido del penetrante órgano puede diferenciarse por algún solo en el que Santana o el mismísimo Hendrix hacen acto de presencia de forma sutil y oculta.

En el tema que cierra el álbum, «Dance of the heathems» la épica oscura de cuentos fantástico se ve reflejada. Líneas progresivas con pasajes sinfónicos cuya belleza no ofrece dudas y guitarras dulces y profundas completan un relato de cuentos del pasado. Si hasta ahora he nombrado múltiples bandas del pasado en las que los alemanes pueden estar inspiradas, también se podría decir que la senda del álbum no se aleja de la propuesta que los suecos Hällas viene practicando. Sus ocho minutos dan para la sinfonía y para dinámicos espacios en los que los riffs retro y una endiablada batería toman el protagonismo. Posiblemente el tema mas destacado de un álbum que manteniendo una misma vocación está lleno de matices y calidad. 

Disco absolutamente recomendable para los amante del hard-rock progresivo de los setenta y que cuenta con una portada apocalíptica que hace honor a su contenido. ¡¡Sublime!!

 

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Reseña.- STEW «People»

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Ampliamente alabados con su Ep «HOT», publicado en junio del pasado año, el trío sueco STEW nos presenta «PEOPLE», su puesta de largo con el aval del prestigioso sello Ripple Music.  No podía de ser de otra manera y los mimbres que contenía «HOT» eran de absoluta calidad como demuestra el sólido cesto que supone este debut. Fuertemente influenciados por el blues-rock y al hard rock setentero (como buenos suecos), la joven banda construye once temas directos, sin artificios, que recuperan los momentos mas brillantes de la década de los años setenta. Irreverentes y sin complejos ejecutan los temas como si fueran unos veteranos. Fogosos y amantes del rock clásico construyen un trabajo sin rendijas, un álbum completo que recupera la esencia del mejor blues-rock hecho en los setenta. Influenciados por bandas como Led Zeppelin, Bad Company o los primeros Whitesnake, se visten claramente de Free cuando se sumergen en temas de puro heavy-blues. Una garra vocal que acompaña a una base rítmica inquebrantable que se ve enriquecida por unas guitarras ácidas que harían palidecer a algún músico con renombre. Toda una bofetada en la cara para aquellos que siguen manteniendo que ya no se hace música como antes, STEW les quitan la razón. El álbum fue grabado en vivo en el estudio Oktober Karlskoga en nueve días   con el ingeniero Jonas Ljungkvist.  lo que le da un toque de autenticidad y crudeza. Si, ya sabemos que Suecia es una fuente inagotable de bandas retro-rock, pero cuando te encuentras algo así, solo hay que pararse y disfrutar, sin complejos. Lo suficientemente versátiles para tocar todos los subgéneros, desde el boogie-rock, el blues-rock más ortodoxo el hard o incluso el rock sureño, siempre desde una mirada contemporánea en la que no falta algún guiño stoner. El resultado final del luminoso «PEOPLE», es  mas, el que podría hacer una banda veterana que el de un debut, lo que le da un mayor mérito al gran gran trabajo hecho por estos jóvenes músicos.

El álbum se abre con una «Intro» de medio minuto con extraños efectos, para arremeter inmediatamente con en «Right on time» con riffs que irremediablemente hacen que Zeppelin venga a nuestra cabeza. Una cadencia retro y una voz áspera con unas cuerdas vocales paridas por el blues hacen que el tema fluya con naturalidad y efectividad.

«People», avanza cadenciosos y potente sobre riffs retro-rock. Uno de esos temas con olor a whisky que vive del blues de garito de carretera. Ondulando en su estructura sirve de desarrollo para efectivos riffs hirientes y penetrantes que se sustentan en la poderosa batería de Nicklas Dahlgren. Si bien el tema nace de los sonidos blues-rock de los setenta mantiene una esencia actual, especialmente en esa base rítmica.

Instalados en el blues-rock mas rocoso, «Newborn» se balancea entre voces que serpentean entre el David Coverdale de los comienzos de Whitesnake y el Paul Rodgers mas desgarrado de Free. Una constante que se repite en muchos de los temas.

Sobre tonos sureños de indudable vocación zeppeliniana y momentos Bad Company, «Endless journey» parte del hard-rock clásico para descender a espacios mas grises y calmados. sus potentes y pegadizos riffs y la garra vocal tiran del tema hacia arriba. Un ir y venir entre la fuerza y el sosiego. La luminosidad que se nubla por momentos para recuperar soleados momentos con aires sureños con constantes cambios de intensidad en su desarrollo.

Directos a la yugular van los suecos en «Play the fool». Vigorosos y descargando adrenalina, no se olvidan de mantener las melodías mientras la guitarra de Nicklas Jansson juega aquí un papel estelar. Nuevamente hard y boogie-rock con aroma stoner retro, manteniendo el groovy. Un corte que contagia buenas vibraciones y activa las articulaciones. por otro lado se vislumbra algún momento Purple en la manera de combinar los registros vocales. Como casi siempre el blues esta presente, aunque en esta ocasión de una manera más oculta.

El blues más ácido del álbum aparece en «Goddess», en el que suaves melodías luchan por el protagonismo con solos psych en los que el wah-wah va construyendo un relato lisergicos entre una linea de bajo realmente poderosa. Seguramente el gran trabajo de Markus Åsland a las cuatro cuerdas tenga su origen en menores momentos vocales que puedan distraer todo su potencial. El corte acaba convirtiéndose en una jam que hace destacar el tema sobre el resto en cuanto a la capacidad técnica del trío.

La herencia Free vuelve a dar señales de vida en «Afraid gettin nowhere». un tema de pantalones de campa que transmite sentimientos profundo. Por la senda del blues mas ortodoxo, la fuerza de las cuerdas vocales de Markus quedan de manifiesto en su faceta mas sensual, otro de los temas destacados de «PEOPLE».

La fiesta y los ritmos contagiosas regresan con «Sweet and true». instalados en el medio oeste, el boogie-blues mas pegadizo fluye luminoso con un fantástico tempo rítmico que invitan a un armoniosa danza.  Una batería en línea Bonham, guitarras que se desdoblan en solos hirientes y afilados. y la desgarrada voz acaban construyendo un sólido tema que mantiene el alto nivel de calidad presente en todo el álbum.

Menos salvajes y algo mas contenidos, «Fruits» deja paso a la melodía por encima de la fuerza salvaje.  Aún así, estos chicos saben como hacen retro rock sin que sus temas resulten anodinos. Aquí una estructura sencilla se colorea de guitarra más lisérgicas que juegan constantemente con el blues. Acostumbrados en los últimos tiempos a discos oscuros, «PEOPLE» esta instala en una luminosidad calurosa y borboteante como demuestra este corte.

Mucho mas seductores y tonos de balada campestre, los acordes acústicos de «Morning again», y sus melodías campestres son un soplo de aire fresco con cantos de aves en un segundo plano mientras la guitarra sosiega toda la fuerza y rabia que derrochan en el resto de los temas. Un claro ejemplo de que lo de STEW no es casualidad y que la banda tiene mimbres para asentarse en la escena como una formación sólida y solvente.

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