Reseña: BIRTH.- ‘Birth’

¿Qué puede suceder cuando cuatro músicos talentosos se unen para crear música? ‘BIRTH’ el EP homónimo de los californianos nos da la respuesta. BIRTH, la banda compuesta por Brian Ellis (Astra, Psicomagia) (guitarra y teclados), Conor Riley (Astra) (teclados, guitarra acústica, voz) y Trevor Mast (Psicomagia) (bajo) y Paul Marrone (Radio Moscow, Psicomagia, Astra) (batería invitado); con estos reputados tipos es difícil que algo pueda salir mal, y esta ‘demo’ es la lo demuestra. Una pequeña obra maestra de sonidos vintage progresivos con fuerte predominio del mellotrón y un espíritu psicodélico heredero de sus bandas matrices. Solo tres canciones sin pulir, si hay reside parte de su magia, ya que con ellas logran crear monumentales paisajes sonoros que se decoran con vibrantes ornamentos llevandonos a un fascinante escenario cinematográfico. En esta ‘demo’ los más puritas del género encontrarán notables referencias a King Crimson, Yes, Nektar o Van Der Graf Generator, en un placentero viaje al comienzo de los 70’s. Melodiosas canciones que nos abren un emotivo mundo lleno de belleza, con ritmos seductores y un halo mágico en cada nota. Estos brillantes músicos crean un tupido tapiz sonoro lleno de hermosas texturas en las que las afiladas guitarras afloran contoneándose majestuosas entre la espesura de sus conmovedores desarrollos instrumentales. Solo 21 minutos de música superlativa que saben a poco, pero con la que estos magos de los sonidos psico-progresivos rinden un particular tributo a los 70’s, con tres hermosas canciones pesadas, mágicas, y que pueden ser el preludio de algo muy, muy grande. No es fácil encontrar trabajos de tanta calidad como este, así que desde DenpaFuzz, solo me queda invitaros a disfrutar de este tesoro del siglo XXI, por que su escucha, merece la pena.

‘Descencing us’ nos presenta un mundo multicolor en el que la psicodelia y lo progresivo conviven en completa armonía. Con suaves melodías vocales el tema explora los sonidos progresivos de los 70’s con gran acierto. Sustentada en los teclados, canción ofrece un crisol de sonidos que son enriquecidos con brillantes solos de guitarra que se intercalan con solvencia. Un sonido monumental nos invade con un relato ondulante que cambia su intensidad ofreciendo al oyente sensaciones de melancolía. Con una belleza sin igual, el tema rezuma una complejidad que refleja el talento de unos músicos brillantes.  Exuberante pero equilibrado, el tema permite el lucimiento de cada músico con su instrumento, pero en este puzle, todas las piezas encajan. Ahí reside su valor y acierto.

Instalados en los sonidos progresivos de vocación 70’s, ‘Cosmic wind’ nos hipnotiza con una magnética línea de bajo y unos tambores solventes. Sobre esa base rítmica, aparecen brillantes solos de guitarra superponiéndose a los desarrollos de los cálidos teclados. Sustentando el tema en éstos, todo parece desarrollarse como una jam en la que los músicos ejecutan sus armonías con completa libertad. Describiendo un entorno de misterio, la complejidad aflora en una impostada anarquía (o no tanto) para deleitarnos con un abanico de sonidos progresivos de gran clase. Instalados en momentos heavy-prog sus ocho minutos son todo un regalo para los sentidos.

Cerrando este breve EP, ‘Long way down’ contiene voces más propias de los primeros 70’s en otro corte de tintes progresivos. Desarrollándose en una atmósfera nebulosa, las guitarras afiladas compiten el protagonismo a unos teclados que sirven para sustentar las veleidades experimentales en pura línea King Crimson. Una locura enriquecida con logradas melodías vocales que aportan una mayor riqueza a un tema, de por sí, impresionante.  Estos chicos saben como introducirnos en un espeso bosque sonoro en el que los sonidos progresivos más ortodoxos brotan con gran exuberancia.  

BIRTH

Reseña: KING GORM.- “King Gorm”

a4259318044_10

Album debut de la nueva banda del guitarra de OLD MAN WIZARD, Francis Roberts. Nueve temas de heavy-progresivo que son ejecutados bajo frenéticos ritmos que se sustentan en unos prodigiosos teclados.  Canciones que evocan cuentos y leyendas del pasado y que narran la historia de cuatro héroes en su búsqueda para salvar la tierra de Irondale. Con una musicalidad cutivadora como gran aval, las canciones derrochan energía entre melodías de ensueño inspiradas en el hard-progresivo de los 70’s auspiciados por sedosas armonías vocales y en un prominente sonido de órgano hammond y mellotron. Un bajo que cruje y que parece no tener sitio en el estilo de la banda, logra hacerse con su sitio copando algunos momentos de protagonismo con su rugosidad monolítica. Canciones que se moldean adoptando distintas formas al enriquecerse con diferentes referencias sonoras sin perder su esencia progresiva. KING GORM, es todo un regalo para salir de la monotonía y recuperar diferentes vibraciones, a menudo demasiado olvidadas. Con un talante vintage, los temas pueden evocar tanto momentos propios de Yes, como de los mismísimos Genesis, y suponen todo un reto para las mas acérrimos amantes del rock progresivo, poco dado a abrirse a nuevas propuestas.un retro al que yo invito se sumen, tanto los fans del progresivo mas ortodoxos, como los amantes de los sonidos más pesados y psicodélicos. Aquí encontraran unos músciso con una buena técnica y una facilidad para transmitir sensasiones sobre unas estructuras ricas en matices y no esentas de autenticidad. A pesar de venir de California, su sonido se sitúa más inspirado en el que coleccionaba elogios y seguidores en la vieja Europa de mediados de los setenta. 

KING GORM son Francis Roberts (Old Man Wizard, The Dread Crew of Oddwood, Leather Nun america, etc.), Dylan Marks (Apicultor, Eukaryst, White Wizzard, etc.), Erich Beckmann (Grim Luck, Kirby’s Dream Band, Vic Viper, etc.). El álbum está disponible vía Church Recordings.

Con una introducción de algo mas de medio minuto “Intro” me hace tener la sensación de que estamos ante un álbum épico.

Inmediatamente después “Freedom calls” nos traslada al hard-progresivo de los setenta entre riffs más contemporáneos. Los ecos de de bandas como GÉNESIS parecen regresar del pasado, entre una poderosa línea de bajo y melodías ondulantes. Al margen de sus incisivos solos y de ese potente bajo, los californianos hacen asomar el sonido del hammond, un elemento que va a marcar todo un álbum que mantiene una gran esencia vintage.    

“For heroes” definitivamente nos saca de dudas, si es que las hubiera habido. Hard progresivo de altos vuelos con una instrumentación prieta y variada. Envolvente sonidos que ondulan entre intrincados desarrollos bajo tonos retro. Un ejercicio de mellotron con aroma vintage y delicadas melodías vocales. Un tema en el que no faltan buenos pasajes de guitarra entre sus cadentes ritmos. Con una primera parte más ritmica y vibrante, el tema descansa en ensoñadores pasajes en su parte central. Embutido en una cierta épica,  la banda se deja llevar por el sinfonismo bajo cuidadas armonías. 

Con la curiosidad de incorporar canciones más cortas, “Irondale burnnig” con sus escaso dos minutos, muestra el lado más calmado de la banda sobre oscurar armonías acústicas entre el manto de un envolvente sonido de órgano pastoral.

“Song of the brither days” se construye sobre una lánguida melodía en un ambiente de nostalgia en el que los delicados acordes de piano. Un tema sinfónico que sabe jugar con buenas armonías de guitarra para describir un entorno de calma entre ensoñadores tonos grises que hace olvidarnos de que estamos ante una banda californiana con ese sonido más propio de mediados de los setenta en la vieja Europa. una atmósfera casi rural que evoca leyendas del pasado y en el que las voces son cuidadas con esmero. 

Sin duda, si hay algo que destaca en este ábum, es el magnífico trabajo del hammond y el mellotron con los que crean unos espacios de ensueño. 

“Beyond black rainbow” rompe la calma para desarrollarse bajo una estela más rockera guiada por unos firmes tambores. En una línea similar a la que bandas como Hällas nos viene ofreciendo en los últimos tiempos, la conjunción de elementos heavy-rock con esas guitarras aulladoraws y con algunos tópicos del hard-progresivo consiguen un resultado de lo mas brillante.  

Retomando el hard-progresivo más ampuloso “The Witch Of Irondale” nos envuelve en manto de oscuridad con pasajes evocadores de bandas como YES. Un tema que crece desde su incio elevándose majestuoso en su relato.  Siempre manteniendo el ritmo, el corte  evoluciona a un espacio más oscuro en el que añaden leves pinceladas psicodélicas. Si por algo se caracterizan estos temas es por su facilidad para moldearse con distintas referencias sonoras sin perder la esencia progresiva de los californianos.  Como suele ser habitual en muchas bandas, la mayor duración de un tema es siempre un escaparate para mostrar todo su potencial, algo que queda evidente en las mas de siete minutos de este corte.  

Con vibrantes ritmos más propios del heavy-rock Slaughter The King” en un escenario netamente heavy-prog. Un crujiente bajo y afiladas guitarras se solapan entre los diabólicos tambores mientras las melodías caminan por senderos más acolchados. Fluyendo con naturalidad, el manatial compositivo de KING GORM adquiere aquí cotas elevadas de intensidad. El buen uso de los teaclados hace que, en un tema en el que no tienen el protagonismo, acaben resultando esenciales para el deveneri del mismo. Brillante. 

Este debut cierra con “Ultimate reality”, un tema que no pierde el viva ritmo y que se apoya en unos teclados más omnipresentes. No deja de llamarme la atención en tono del bajo en una banda de estas características, algo digno de alabar. Poniendo banda sonora a leyendas ancestrales el corte borbotea brioso en un frenético caminar entre esos espacios heavy-progresivos en los que tan bien se saben mover. Un perfecto broche final para un brillante debut. 

https://www.facebook.com/king.gorm.usa/

https://www.facebook.com/churchrecordings138/

Reseña. MOURA.- “Moura”

a0284478297_10

Los gallegos MOURA, con su debut, nos invitan a sentarnos junto a la hoguera en la que los druidas invocan a los ancestros  en un auténtico aquelarre sonoro en el que la música tradicional de origen celta es recuperada en cuatro largos temas psico-progresivos de una evidente pesadez y complejidad compositiva. Mil texturas y formas conforman unos surcos que son un auténtico diamante en bruto para estos orfebres galaicos. Tallando cada tema con ornamentos tradicionales llenos de historia, magia y misterio, para recubrirlos con un sonido contemporáneo lleno de fuerza y complejidad. Estamos posiblemente ante el mejor disco español del año, un trabajo que si bien puede que a los no acostumbrados a estos laberintos pueda invocar un cierto recelo, una vez que pruebes el brebaje, quedarás embrujado y nunca querrás salir del hechizo. La evocadora portada con los monolitos pre-romanos y las runas sobre el tambor, nos invita a  un caleidoscopico viaje en el que los místicos cantos espirituales llevan como compañeros de travesía fornidos ritmos que soportan complejas estructuras compositivas. Nunca sabes a ciencia cierta por donde va virar el camino, pero precisamente ahí, radica todo su encanto. Una experiencia única que fluye de las fuentes de la tierra inmortal de sus ancestros, de las alas de los mouchos y las almas de los muertos que vagan en los montes de esa tierra verde en los confines de Europa, donde el mapa termina y comienza el mar tras el último acantilado del continente. Espacios en los que la niebla nos envuelve entre efectos llenos de magia y encanto en un auténtico trance. Aquí encontrarás muchos sonidos que te recordarán a los grandes del heavy-progresivo de los setenta, muchos ecos folk, pero sobre todo un gran tesoro en el que regocijarte. 

Pocas bandas son capaces de experimentar de esta forma y obtener un resultado tan impactante. Sin saber muy bien de donde sale cada acorde, MOURA nos lleva en volandas a su espacio de confort. Allí donde ellos se sienten cómodos creando mil sonidos y texturas en un ejercicio compositivo de belleza sin igual. 

La banda está compuesta por veteranos de la escena gallega  integrantes de bandas como Lüger, Jet Lag, Ictus, Guerrera, Saharah, Elephant Band, Fogbound o HolywaterDiego Veiga (voces, guitarra), Hugo Santeiro (guitarra), Pedro Alberte (bajo), Fernando Vilaboy (hammond) y Luis Casanova (batería).

El álbum está disponible a partir del 1 de abril vía Spinda Records, un sello que continúa implacable, a pesar de las adversidades, en su apuesta por el rock patrio de calidad. 

Tambores y coros rituales abren el álbum con el tema “Eira”. Por la senda espiritual nos trasladan al mundo de los druidas. una ceremonia llena de misticismo que se rompe con una explosión de pesados riffs y unos teclados llenos de fuerza. Cantos celtas llenos de magnetismo custodiados por un ondulante bajo mientras los acordes de guitarra brotan en ese entorno mágico que tan bien saben construir los gallegos. Una perfecta combinación entre lo tradicional y lo contemporáneo sobre tonos progresivos con una instrumentación llena de fuerza. La banda demuestra toda su calidad con ese atrayente contraste en el que cada instrumento aporta su hombro para la construcción de un corte superlativo. Con una riqueza compositiva excelente el tema nos envuelve en una bruma hechizante y misterios. Un fiel reflejo de su tierra permitiendo que los efectos revoloteen como espíritus libres. El corte concluye en una especie de free-jazz entre su vocación psico-progresiva sustentado en parámetros folk y una gran pesadez. ¡¡Todo un trance místico!!.

Con una apertura contundente, “Da interzoua a annexia”, con sus casi nueve minutos nos golpea entre efluvios psych y tonos heavy-progresivos de una indudable vocación tradicional. Los poderosos teclados, la guitarra contoneándose y un pulsante bajo se complementan con una impactante base rítmica. Adornado con exóticas voces tradicionales el tema se presenta denso y pesado, pero deja el espacio para que el colorista canto. Con singulares aromas que me recuerdan a los clásicos nacionales del progresivo de los setenta, el tema se contonea constantemente entre sus ondulantes ritmos.  Aportando multitud de efectos el fornido corte se aromatiza con bellos pasajes de guitarra. Por la senda progresiva el corte nos envuelve en intoxicantes fragancias y tonos pseudo-arábigos que conjugan la tradición entre oriente y occidente. Sin renunciar al folclore tradicional las bellas melodías adornan este nuevo aquelarre. 

Mucho más calmado y con acordes acústicos, “O curioso caso de mademoiselle X” utiliza instrumentos tradicionales para cimentar desde el sosiego y a través de bellas melodías un tema que paulatinamente se intensifica para dirigirse a espacios psico-progresivos. Teclados vintage y guitarras hirientes embutidas en psicotrópicos nos desvelan el lado más ácido de MOURA. Ésto no es una renuncia a sus genes celtas, para nada, pero la capacidad de estos chicos para mimetizarse en distintos estilos para ser infinita.   Con la incertidumbre de a donde nos llevará este viaje, tras pasajes completamente psicodélicos, nos encontramos agrestes espacios heavy-progresivos que tras aturdirnos con una exuberante instrumentación regresan a la mística galaica con seductoras melodías y la magnética voz que asoma entre coros celestiales. Narcóticos pasajes que nublan los sentidos para transportarnos a insondables espacios llenos de espiritualidad en un ir y venir. La guitarra retorciéndose entre ritmos llenos de fuerza en ese espacio psico-progresivo tan monumental, majestuoso e imponente.   El hechizo sonor nos introduce en inquietantes y misteriosos espacios con el bajo generando toda la tensión. Aquí la banda ensaya con teclados y vientos mientras los efectos siguen revoloteando ante nosotros. Pocas bandas son capaces de experimentar de esta forma y obtener un resultado tan impactante. Sin saber muy bien de donde sale cada acorde, MOURA nos lleva en volandas a su espacio de confort. Allí donde ellos se sienten cómodos creando mil sonidos y texturas en un ejercicio compositivo de belleza sin igual. 

“Ronda das mafarricas” nos devuelve a la tradición celta. Cantos rituales que evocan hogueras en la noche. Una explosión por la senda del rock progresivo con raíces. Guitarras sangrantes entre un ritmo poderoso que avanza con decisión a momentos más lisérgicos sin perder su tono tradicional.   De nuevo las estructuras psico-progresivas son el espacio perfecto para que la banda nos deslumbre entre ritmos ancestrales. Un ritual pagano que redime las almas elevándose en complejos pasajes heavy-progresivos. 

https://www.facebook.com/moura.banda/

https://www.facebook.com/SpindaRecords/

TESOROS DEL SIGLO XX: GRAVY TRAIN.- “Gravy train”

frontcover001copy

Entre las numerosas bandas nacidas en el Reino Unido a comienzos de los setenta se encontraban GRAVY TRAIN. Con Cuatro álbumes publicados, en 1970 realizaban su disco homónimo “GRAVY TRAIN”. A menudo comparados con Jethro Tull por la incorporación del sonido de la oscilante flauta, su estilo podríamos encuadrarlo en la escena heavy-progresiva, aunque no solo se quedan ahí. Ocupando un espacio entre los propios Tull y Black Sabbath, las guitarras fuzz y el peculiar registro vocal de Norman Barret no han tenido el reconocimiento que se legado realmente merece. Blues y elementos de jazz se entremezclan en su apuesta por el hard rock a la que añaden elementos del sonido Canterbury e incluso algún momento Pink Floyd, de hecho, el segundo tema del álbum se llama “Dedicated to Syd”, por lo que no existe margen para la duda. Esa combinación entre dulzura y garra hace del álbum una joya que debería de haber tenido un mayor reconocimiento y que quedó en el cajón del olvido debido a la cantidad de bandas que surgieron en aquellos días.

Si te gustan bandas como Jethro Tull, Lucifer Was, Blodwyn Pig, no deberías dejar pasar esto.  

“The new one” abre el álbum con ese sonido característico de los primitivos Jethro Tull, con la flauta dominando los espacios del tema. Cinco minutos que pueden sorprender a cualquiera que lo escuche por primera vez. Blues arcaico y elementos de jazz bajo un pegadizo ritmo.

Dedictated to Syd” parte cadencioso y cansino con la flauta y la guitarra poniendo los cimientos de un tema de gran complejidad con unos arriesgados momentos vocales. .

Esa flauta ensoñadora de J.D. Hughes camina por escenarios más propios del folk rock, para poco a poco ir construyendo un tema progresivo en el que las voces agudas se sobreponen a la voz principal. Aquí nuevamente podemos identificar el legado Tull a lo largo de sus siete minutos.

Pero sin duda es “Coast road” el tema que podría definir el álbum. Blues construido con ladrillos de una guitarra fuzz y el aromático sonido de la flauta caminando acompasadamente. Aquí encontramos la incorporación del saxo así como los teclados para sumergirnos en escenarios más propios del jazz rock y la psicodelia. La garra y sentimiento de la voz hace que el tema adquiera la profundidad del blues más desgarrador. Una melodía de esas que no puedes quitarte la cabeza es la base que soporta esa compleja estructura de la que tanto gusta la banda.

“Enterprise” estalla en una deflagración de hard rock y sonidos heavy progresivos en dos estratos diferentes. Fuertes guitarra en el fondo y la flauta revoloteando en una especie de jam controlada.

Instalado en ese escenario hard rock, “Think Of Life” se muestra como un tema lleno de frescura y fuerza. Fuzz chirriante y densos ritmos son complementados con las mejores melodías del álbum. Un corte pegadizo y robusto que no prescinde de los ornamentos tradicionales del folk rock, a pesar de ser un tema de puro rock enérgico.

El álbum cierra con “Earl Of Pocket Nook”, otro tema de puro hard-rock que cuenta con las florituras del característico sonido de la flauta. Potente y aireado, en él, la banda se permite alguna licencia progresiva al igual que en el resto del álbum en improvisaciones que alcanzan los quince minutos.

La banda estaba compuesta por Norman Barrett (voz y guitarra) Barry Davenport – (batería) J.D. Hughes (flauta, saxo y voces) Les Williams (bajo y voces),

Reseña: TOMBSTONE EYES.- “Land in the sky”

a0356254260_10

Rock psicodélico de aspecto freak y vibraciones heavy progresivas son los componentes principales del debut de TOMBSTONE EYES. Todo un plato gourmet para los amantes de las vibraciones de los setenta, pero que también gustan de los sonidos contemporáneos. Sin mucha información de la banda, lo que si percibo es un innato interés por las resonancias más freak de finales de los sesenta y los primeros setenta. Un órgano penetrante comanda los laberintos heavy-psych en los que nos introducen cada tema. Una herencia Atomic Rooster, con sutiles aditivos Blue Oyster Cult y una voz  perspicaz, que recuerda a Arthur Brown, así como la acidez de una guitarra afilada e incisiva construyen  temas extraños pero efectivos. Un magnetismo hipnótico que va minando nuestros sentidos y nos hace sumergir en esas logradas atmósferas vintage construidas en cada canción. Con el blues en sus genes apareciendo con sutileza en algunas notas y registros, el hard rock retro de vocación progresiva construyen éste debut en el que encontramos temas desiguales pero efectivos. Desde la paranoia de alguno de sus  temas,  más cortos, hasta los largos pasajes en los que la banda deja reflejo de todo su potencial. “LAND IN THE SKY” es un álbum que permite que cada uno de nosotros encontremos influencias de lo mas dispares en sus surcos, y precisamente ahí reside su grandeza. La capacidad de crear con la mirada puesta en el siglo pasado, y ser capaces de reírse de si mismos para ejecutar los temas de una manera aparentemente anárquica, dando pábulo a distintos estados de ánimo.

El profundo sonido del órgano hace de introducción en el minuto y medio de “Hydrogen fog”. Tras él las hostilidades se desatan con los dieciséis minutos de “Solar Barge”. Una marmita en la los psicotrópicos solos de guitarra conviven con un la contundencia de una base rítmica precisa. Aderezados con ese clásico sonido del órgano retro, las voces ecualizadas generan el ambiente lisérgico en el el que se desarrolla el tema. Un magnetismo envuelto en efectos corrosivos. El sonido más ácido de los setenta se desata con virulencia en un hipnótico tema con unos sólidos cimientos. Un gran trabajo de guitarra que serpentea y se estira hasta el infinito en unos magnéticos solos que se clavan en nuestra alma.  Aturdidores espacios de psicodelia pesada que son auténticos ecos de las vibraciones más narcóticas del pasado siglo. Esto suena a setenta sin remisión. Estamos ante un tema en el que los músicos de Chicago se dejan llevar en una bacanal de solos y efectos a modo de jam que acaba siendo ensamblada con total naturalidad.  Un caleidoscopio sonoro que ataca nuestras neuronas activando las partes mas aletargadas de nuestro cerebro. Tras la locura, un bajo que golpea como una maza en su yunque, en su pesado caminar. ritmo cadente y espacios cercanos al doom, entre efectos y efectos en un giro inesperado en la trama ácida propuesta por el cuarteto. La locura regresa en la parte final con riffs retro que se repiten mientras las cuerdas del bajo siguen siendo violentadas de una manera feroz. Tras esta embestida, cualquier cosa puede suceder. 

El órgano litúrgico de “Precession of The Sun” toma prestados elementos de John Lord o Vincent Crane para invitarnos a un viaje por las tinieblas. Primitivas resonancias guiadas por la magnética voz, bajo un repetitivo ritmo que ataca nuestras neuronas.   Un corte que camina cansino que deja espacio para el lucimiento de su poderoso bajista entre un aura auténticamente vintage. 

Con ecos proto-metal “Hungry ghost” imprime ritmos contagiosos y enigmáticos en atmósferas freak mas propias de otras décadas.  Un tema oscuro pero de ritmo contagioso y magnético. 

“Black knight satellite” entre espirales de teclados y sintetizadores regla efectos de vocación espacial. extrañas locuciones y elementos electrónicos anticipan una nueva embestida de riffs psicotrópicos en una nueva bacanal ácida. Una locura oscilante y extraña que no resulta desagradable a pesar de su compleja estructura de ciencia ficción. 

Otro tema de larga duración como “Walking shadows” recupera brillantes momentos de psicodelia progresiva en los que el saxo hace acto de presencia con un brillante protagonismo. Algunos momentos más propios del heavy-progresivo se entremezclan con pasajes hard-rock audaz. Los momentos freak vuelven a hacer acto de presencia en esa estructura vintage que está presenta en todo el álbum. Resulta curioso que conteniendo momentos tan bizarros, todo sea conjugado con la maestría con la que lo hacen los de Chicago.  

El cierre del álbum corresponde a otro escueto tema de menos de dos minutos. “Shadow’s rest” es una ida de cabeza en la que el dial se mueve, entre pasajes sinfónicos más propios de la música clásica. Siempre me resulta difícil entender este tipo de cortes y su significado, pero ahí están. 

https://www.facebook.com/tombstoneeyes/