Reseña: DOMKRAFT.- ‘Seeds’

Si te gustan los sonidos masivos envueltos en oscuras atmósferas narcóticas, sin duda ‘SEEDS’ es tu álbum. El trio sueco resurge como el Ave Fénix con un álbum nacido de la pandemia para ofrecernos un apocalíptico relato sustentado en monolíticos riffs como nunca antes habías oido. Toda una experiencia narcótica que se centra en la idea de emerger de las ruinas, para empezar de nuevo, construir algo diferente y mejor, más allá del cataclismo. DOMKRAFT construyen su nuevo álbum con un flujo hipnótico que quiebra cervicales, circuitos cerrados en los que los ganchos instrumentales titánicos alimentan conceptos líricos, luego giran de regreso para dirigir la psicodelia elíptica y las voces que ensanchan el cielo. En un ambiente oscuro, incluso a veces tétrico, sus atormentadas canciones, conjugan todos los elementos doom de bandas como SLEEP, añadiendo altas dosis de psicodelia espacial en vena HAWKWIND, con cuidadas y desgarradoras melodías más propias de bandas como ELDER. Sin duda, un álbum que excava mas profundo en los estratos doom de los que banda nació. Nebulosos sonidos masivos sustentados en una monumentalidad al alcance de pocos, riffs monolíticos que no desdeñan la psicodelia pesada en ningún momento. Sus canciones son como el caminar de manada de mamuts tras una ingesta de L.S.D. dejando un rastro de desolación Y angustia a su paso. Un agujero negro que te atrapa con un magnético sonido que bebe de la fuente del kraut, pero que vive en un oscuro bosque heavy-psych. Sabiendo manejarse en los sonidos doom de manual, ese bajo crujiente derrota a cualquier enemigo que pretenda detener su difuso sonido, mientras los tambores retumban en un ritual agónico entre guitarras que se inclinan por la psicodelia pesada, para ofrecer los momentos más narcóticos y psicotrópicos del álbum. Sin hacer mucho ruido y evolucionando lentamente, DOMKRAFT ha ido haciéndose un hueco en la escena pesada silenciosamente; con cada nuevo álbum que el trio publica, ofrece un nuevo aliciente a aquellos que piensan que el doom está anquilosado. Sus angustiosas voces, complementan un álbum faraónico que no da respiro al oyente, y en el que, el magnétismo de sus canciones nos engulle en una espiral de efectos, pedales y crujientes riffs atronadores.  Si tuviera que elegir un solo adjetivo para describir ‘SEEDS’, sería ¡MONUMENTAL!.

‘SEEDS’ nació en medio de la ola de calor del verano de 2020, el cantante y bajista Martin Wegeland, el guitarrista Martin Widholm y el baterista Anders Dahlgren se dirigieron hacia el oeste hacia el Mar Báltico hasta Welfare Sounds Studio, que se encuentra en una vieja casa de madera en las afueras de Gotemburgo, Suecia. Allí, en una gran sala en vivo con aire acondicionado prestado, los suecos sudaron con los jefes de estudio Kalle Lilja y Per Stålberg durante tres días para concretar una nueva epopeya que se siente cruda y viva. Con el debido crédito a la magia de mezcla de Karl Daniel Lidén, el peso característico de DOMKRAFT es más prominente que nunca, y los ambiciosos temas líricos agregan contexto a los riffs siempre masivos y el flujo hipnotizador.

Sonicblast-fest

Originalmente, DOMKRAFT se unió por un amor mutuo por SPACEMEN 3, MONSTER MAGNET, SLEEP y HAWKWIND, por nombrar solo algunos. A partir de la más pesada de sus influencias combinadas, el trío de Estocolmo creó un sonido que combina cantos fúnebres imponentes, psicodelia alucinante y minimalismo hipnótico, que se encarna en su álbum debut monolítico de 2016 ‘THE END OF ELECTRICITY’ y la continuación de 2018. ‘FLOOD’. ‘SEEDS’ está disponible vía Magnetic Eye Records.

Sonicblast-fest

DOMKRAFT son:
Martin Wegeland – voces y bajo
Martin Widholm – guitarras
Anders Dahlgren – batería

Sonicblast-Fest

Monolíticos riffs atmosféricos abren ‘Seeds’. Nueve minutos de oscuridad doom envueltos en una espesa neblina psicotrópica. El tema golpea fuerte con toda su pesadez, mientras sus atormentadas voces asoman de las profundidades mostrando todo su desasosiego. El tremendo sonido de la línea de bajo se conjuga con unos solos de guitarra estilistas. Su atronador y aturdidor sonido nos deja noqueados. Pero no solo de pesadez vive el trío sueco, sus misteriosos pasajes heavy-psych se desarrollan con soltura entre la densidad habitual de la banda. El tema es impulsado por fuertes tambores en un ondulante transitar por el mundo de los espectros. Si estamos ante un corte pesado, también estamos ante una canción que contiene un espacio melódico, que a veces se inclina incluso a territorios progresivos sin perder su pleno carácter doom. Un corte hipnótico y masivo.

El crujiente bajo nos introduce en ‘Perpetuator’. Una nueva odisea en la que la psicodelia pesada se dorna de momentos sludge entre voces llenas de lírica. Siempre en tonos lánguidos su potencia narcótica nos impregna de psicotrópicos inyectados a golpe de riffs. Un magnetismo soporífico que no pierde jamás el ritmo. Lento, parsimonioso, pero completamente psicotrópico, el tema mantiene una primera parte de pesadez extrema, para introducirnos en lisérgicos espacios en los que la banda brilla con luz propia. Otro tema desgarrador que lleva el sello de la banda. En su ondulante transitar por la oscuridad, el tema pasa por una fase tormentosa para morir en una atmósfera psico-espacial que nos aleja de la contundencia previa.

‘Into Orbit’ nace de guitarras distorsionadas para caminar como un paquidermo gigantesco. Ese característico sonido monolítico se retuerce entre pedales y distorsiones aportando un aura espacial en su propuesta psycho-doom. Un sonido turbio, denso, plomizo, pero que acaba atrapándonos entre sus fauces. Ornamentando su sonido con sutiles incursiones de guitarra, la espesa cortina que suponen su sonido, resulta como un agujero negro del que no podemos salir. La conjunción de elementos kraut, psicodélicos y espaciales consigue un resultado monumental. Probablemente el tema más turbio del álbum.

En contraposición, ‘Dawn of man’ nos devuelve al doom ortodoxo entre pedales y efectos. Toda una bacanal de sonidos masivos con un poder magnéticos de proporciones descomunales. Aquí las voces cambian su registro par ofrecernos un chamánico espacio narcótico. Su atrayente poder de seducción hace que nuevamente caigamos rendidos a su propuesta sonora. El tema se ensambla en una efectiva combinación de psicodelia pesada, rock espacial, ecos progresivos y los imperturbables genes doom. En esta ocasión la banda atraviesa continuamente esa difusa frontera entre la psicodelia pesada y el doom. Todo un atrayente ritual en el que la luz parece no existir.

‘Tremors’ describe enigmáticos espacios que vuelven a beber de las aguas psico-progresivas. Aguas impregnadas de dietilamida en las que la voz flota creando una sensación placentera y soporífica. Con la sensación de algo grande va a suceder, la canción evoluciona con lentitud guiada por sus poderoso tambores y por ese bajo que parece que va a quebrar. Con alguna incursión sludge, el tema mantiene la tensión en un nivel elevado. Nuevamente las incrustaciones espaciales aparecen en forma de efectos, mientras la voz regresa a sus tormentosos pasajes. Amortiguando su densidad con chamánicos pasajes la dualidad de melodías vocales hace que el tema resulte fascinante para el oyente.

A continuación, ‘Krank Blekhet’ con un minuto de duración sirve como almohada para devaneos psico-espaciales

El álbum cierra con la mastodóntica ‘Audiodome’. Aquí la banda desata todo su potencial en atmosféricos pasajes en los que el doom habita con la más oscura psicodelia pesada. Los monolíticos riffs se adueñan de un tema hipnótico, pesado y a su vez muy psicodélico. Lleno de rabia, el tema vomita toda la fuerza de la banda. Contundente, hipnótico y sin hacer prisioneros el tema se embarca en una odisea espacial sin perder un ápice de fuerza. Ese sonido masivo de los suecos transita aquí por atmósferas siderales en las que la oscuridad cubre todo. Propulsado por la fuerza del fuzz, la banda gravita en una misteriosa atmosfera entre tambores rituales y melodías psicodélicas arropadas por una turbia cortina cegadora. En su parte central encontramos los pasajes más narcóticos del álbum. La semilla del paquidermo sueco parece reproducirse lentamente ofreciendo su lado más lisérgico hasta difuminarse en el infinito.

Domkraft

 Bandcamp 

 Magnetic Eye Records

Reseña: LUCID SINS.- ‘Cursed!’

Siete años después de su álbum debut, el dúo psico-progresivo escocés LUCID SINS vuelve convertido en una bestia más grande y ambiciosa para crear su segundo álbum ‘CURSED!’. Al invitar a varios músicos de su séquito a subirse al tren, LUCID SINS gana en matices, solidez y versatilidad para crear un pequeña obra maestra del rock vintage contemporáneo. Explorando los sonidos hard-progresivos nacidos en los 70’s, los escoceses crean un álbum cálido, excelso y brillante. Sus oscuros y sedosos temas caminan por una senda que ya recorrieron los alemanes KADAVAR en sus últimos álbumes, si bien aquí, los ecos Progresivos son mucho más evidentes, convirtiéndose en el leit-motiv de ‘CURSED!’. Un álbum en el que todo fluye sin estridencias, con suaves melodías, pero que ocultan un trasfondo rítmico de gran solidez en el que la psicodelia aporta su granito de arena. Las canciones siempre nos ofrecen giros inesperados que cambian su aspecto sonoro; esto finalmente, resulta un acierto que hace al oyente estar en todo momento enganchado a las canciones, no sabiendo en que encrucijada en la que se apartarán del camino. Seguramente aquellos amantes del sonido progresivo ortodoxo de los años setenta se van a ver fuertemente atraídos por este trabajo, pero a su vez, otros no iniciados en este género, también encontrarán alicientes suficientes para sumergirse en su sonido orgánico e intrínsecamente más progresivo. Impulsado por una dosis embriagadora de teclados y violines, riffs de dedos líquidos y a veces con tintes de jazz, los ecos folk también están presentes en el álbum. Sus voces sobre-grabadas, se remontan a artistas como Wishbone Ash, Blue Öyster Cult o incluso The Doors en sus meandros más fascinantes, sin que por ello LUCID SINS pierdan sus genes progresivos mas propios de bandas como Jethro Tull, Camel, o de la escena de Canterbury. Si su debut ‘OCCULTATION’ resultó ser un álbum magistral, me atrevo a afirmar, que con ‘CURSED!’ incluso, se han superado. Un álbum que nos ofrece un rico tapiz sonoro lleno de bellos ornamentos inspirados en lo tradicional con sus momentos folk, pero sabe nadar con destreza en las aguas del hard-progresivo de los 70’s.

Con una obra de arte surrealista del ilustrador británico de principios del siglo XX, Alan Odle, ‘CURSED!’, lo convierte en una pieza imprescindible del rock progresivo de los 70. El álbum está disponible vía Totem Cat Records.
LUCID SINS son Andreas Jonsson (voces y guitarra) y Ruaraidh Sanachan (guitarra, bajo, teclados y percusión) y en ‘CURSED!’ estuvieron acompañados por Joe Gallagher (guitarra), Martin ‘Eggy Beard’ McKenna (Violin), Sondre Berge Endegal (bajo) y Stuart Coleman (teclados). Grabación adicional por Clark Neville. Ruaraidh Sanachan y Andreas Johnsson, son los jefes que trajeron una psicodelia explosiva de forma libre a la escena en vivo de Glasgow a través de su primera banda Moon Unit. Con su debut ‘Oscillation’ de 2005, sin mencionar su versión estelar de «Black Wizard» de Medusa, el dúo escocés llamó la atención sobre su marca teñida de oscuridad de la psicodelia de los setenta y el rock clásico, haciendo una irrupción entre sus artistas. compañeros de proto-metal Uncle Acid & The Deadbeats, Witchcraft o Dead Meadow. ‘Oscillation’ se envolvió en una impresionante manga Alasdair Grey, que marcó la pauta para sus aventuras impulsadas por el ocultismo.

‘Joker dance’ seguramente es mejor tema que podían haber elegido los escoceses para abrir el álbum. Si fue el single que previamente habían presentado, no era por casualidad. Una canción pegadiza y seductora que refleja por donde va a transcurrir el devenir de este magnífico álbum. Hard-progresivo de estirpe setentera, con ritmos pegadizos, voces sugerentes y un tempo que te atrapa desde la primera escucha.

‘The serpentin path’ se desarrolla entre alegres armonías retro. Con el registro vocal emulando a Jethro Tull, el tema camina por la senda hard-progresiva predominante en todo el álbum. Sustentado en una sencilla armonía el tema evoca pasajes vintage transitados en los últimos tiempos por bandas como Kadavar. Descendiendo la intensidad, la canción se muestra menos rock en su parte central, lo que no impide que afloren algunos solos de guitarra que complementan sus plácidos pasajes progresivos. Momentos de belleza con el sonido en distintos niveles y el cálido bajo protegiendo el tema de una forma pausada. Tras oscuros pasajes con tonos misteriosos, el tema recupera el color inicial en su parte final con sus atrayentes melodías salidas de la dupla de guitarras.

Instalados en sonidos casi medievales, y emulando el canto de los juglares aparece ‘Sun and the moon’. Un relato de rock progresivo ortodoxo que se desarrolla en una atmósfera vintage. El órgano se siente más presente entre los constantes cambios de ritmo que el tema contiene. Pasajes pastorales en los que el sonido del hammond se erige en protagonista de una narración en la que aparecen ecos folk en forma de coros. Aportando un carácter luminoso al tema, la canción se alborota con resonancias aparente caóticas pero que ofrecen un magnífico resultado.

‘The devil’s sign’ se desarrolla con una orquestación sinfónica entre suaves acordes en tonos grises. Aires de melancolía y sonidos contenidos con voces manejables, que evocan nuevamente el último trabajo de Kadavar. El tema, se torna hard-rock tras sus dos primeros minutos, sin perder su alma progresiva. Aquí guitarras, brillantes y briosas conviven con un violín mágico pero histriónico que adquiere su cota de protagonismo. El tema tiene distintas pausas con las que la banda cambia la fisonomía del tema sin salir de esa tenue luz en la que se desarrolla a lo largo de cuatro minutos tristes.

El órgano pastoral abre ‘Cursed’, el tema que da nombre al álbum, y que con sus casi siete minutos sirve como escaparate del sonido de los escoceses. Acercándose a sonidos de fusión con un carácter más propia de los floridos sonidos west-coast o incluso de la campiña escocesa, mostrando un sonido más rural. Una perfecta combinación de un bajo denso y cálido con las guitarras tomando formas exóticas y un cadente ritmo van construyendo un tema progresivo de innegable carácter setentero. Pausa a mitad del tema y la oscuridad se hace dueña del entorno sonoro de LUCID SINS. La segunda parte del tema se construyen con la dualidad órgano guitarras, aportando una versatilidad bien ensamblada para que todo resulte compacto.

Una breve introducción a modo de banda sonora de película abre ‘Snake eyes’. Tras ella, los riffs más propios de una versión progresiva de Sabbath van avanzando entre voces misteriosas y teatrales. Con esto consiguen crear un aura enigmática a un tema en el que aparecen risas maléficas sin caer en lo fúnebre ni en lo tétrico. La riqueza de sus armonías contrarresta esos juegos vocales y sus repetidas oscilaciones y giros. Muy teatral, pero con buenas guitarras el tema resulta entretenido en su narrativa.

‘By your hand’ es un tema más directo y ortodoxo de hard-progresivo. Guitarras crudas, pero con la suficiente armonía para resultar de lo más sugerentes. Sus ritmos contagiosos hacen que la canción adquiera un tono colorista en contraste con el tema anterior. Prescindiendo del órgano en esta ocasión, el tema resulta más pesado que los cortes precedentes. Sonidos vintage elaborados con unos moldes contemporáneos consiguiendo no sonar a copia de nada.

El paseo por los sonidos del siglo pasado tiene su última parada en ‘The Forest’. Con un carácter folclórico, y de nuevo con el órgano como invitado los ecos del pasado retumban entre aterciopeladas melodías vocales, más propias de bandas como Camel. Salpicando con pincelas de guitarra, y órgano van creando un tema denso pero atrayente en el que su sonido va mutando hacia un entorno más hostil. Allí el sonido se vuelve más denso, sin perder su espíritu retro. Recuperando sonidos tradicionales que se unen a un collage multicolor de reverberaciones coloristas, el tema serpentea entre distintos estilos haciendo que parezcan varias canciones distintas. La parte final sucumbe a acordes acústicos con un tono melancólico de firme vocación folk.

Lucid Sins

Totem Cat Records

RECOMENDACIONES DE LA SEMANA (WEEKLY RECOMENDATIONS)

DOMKRAFT.- ‘SEENS’ (Suecia) doom, heavy-psych, fuzz, progressive, psychedelic-rock

SE PERMITEN SUBMARINOS. – ‘SE PERMITEN SUBMARINOS’ (España), Stoner, fuzz, psychedelic-rock, flamenco, blues, psychedelic, progressive-rock

SNAIL.- ‘FRACTAL ALTAR’ (US) fuzz, stoner-metal, hard-rock, psychedelic-rock

ELECTRIC YAWN.- ‘DOPAMINE FARM’ (Australia) psychedelic-rock, psychdelic

THE ELECTRIC CACTUS.- ‘THE ELECTRIC CACTUS’ (Canada) hard-rock, 70’s, rock, blues, Stoner, clasic-rock

SINAI PLANUM.- ‘SAUVAGE CAFÉ’ (Suiza) psychedelic-rock, fuzz, Stoner, rock, alternative

EARTHCASTER.- ‘BELTANE WHEEL OF THE YEAR VOL. 3’  (UK) hard-rock, rock, Stoner, blues-rock, psychedelic-rock

BLACK SPELL.- ‘WALPURGIS NIGHT’ (Italia) proto-doom, heavy-psych, ocult-rock

SMOTE.-QUESTING’ (UK) drone, psychedelic, folk, instrumental

:NEPAAL.- ‘BLACK BATIK I, II’  (Hungría) psychedelic-rock, instrumental, jam, space, heavy-psych,

ORION, THE FALLEN.- ‘MOONSUN‘ (Portugal) Stoner, emo, melodic-metal, grunge

INERTIAL.- ‘CELESTIAL’ (US) post-rock, instrumental, experimental, shoegaze

SLOTH.- ‘CHILDREN OF THE SUN’ (US) hard-rock, heavy-psych, fuzz, Stoner, 70’s, rock

BISONTE.- ‘THE BEHOLDER’ (Mexico) heavy-psych, blues, Stoner, proto-doom,

THE ANTHIKAROSHI.- ‘EXTRACT. TRANSFORM.DEBASE’ (Alemania) psychedelic-rock, rock, progressive-rock, post-rock

BAD ABSALOM.- ‘BAD ABSALOM’ (Australia) fuzz, Stoner, Stoner-punk, hard-rock, emo

MYLR.- ‘COME AROUND’ (Alemania) Stoner, Stoner-metal, fuzz

LOUD.- ‘DARKTRIPSY SESSIONS IN TRANSYLVANIA’ (EP) (Chile)

GODHEAD LIZARD.- ‘V838’ (Canadá) fuzz, psychedelic-rock, Stoner, blues

DERBY MOTORETA’S BURRITO CACHIMBA.- ‘HILO NEGRO’ (España) psychedelic-rock, psychedelic, flamenco, rock sureño, rock, alterntive, stoner

VOODU SMURFS.- ‘VOODU SMURFS’ (Austria) psychedelic-rock, progressive-rock, hard-rock, 70’s, hard-rock, rock

THE TAZERS.- ‘DREAM MACHINE’ (2021) (Sudáfrica) 60’s, blues, garage-rock, fuzz, psychedelic-rock, rock

BLACK WAIL.- ‘BORN ON FIRE’ (US) Stoner, heavy-rock, hard-rock, blues, retro

MALÄMMAR.- ‘MAZZA’ (España) doom-metal, post-metal, instrumental, sludge, stoner

EWÏG FROST.- ‘AÏN’T NO SAÏNT’ (Austria) heavy-rock, heavy-metal, hard-rock, punk-rock, hardcore

DISCARDED SELF.- ‘DISCARDED SELF’ (Canada) sludge, doom, metal,

YELLOWTOOTH.- ‘THE BURN ILLUSION’ (US) Stoner, metal, sludge,

CROW BALLAR vs. BLAISE THE SEEKER.- SWAMP ROYALE #2’ (US) psychedelic, progressive, folk, rock

 

THE MALEFIC GRIP.- ‘YESTERDAY’S PROBLEMS, TODAY! (UK) sludge, metal, Stoner,

GOREGANG.- ‘LONG LIVE THE GRIME’ (US) metal

V.A..-DOOMED & STONED IN COLORADO’ (US) Stoner, psychedelic, metal, sludge, doom

Reseña: THE TAZERS.- ‘Dream Machine EP’

El trío de Sudáfrica THE TAZERS publican su tercer EP ‘DREAM MACHINE’. Con sus agudas guitarras herederas del sonido de los 70’s, redobles de batería clínicos y patrones psicodélicos hasta el atronador llevan a la banda nuevas alturas. Aunque en su mayoría son crudos, en tu rostro ritmos y melodías atípicos a los de la era del rock de los 70: las guitarras ocasionales empapadas de reverberación y los temas psicodélicos conducen al álbum en un viaje nostálgico a través del rock psicodélico. Desde las melodías frescas y fáciles de escuchar hasta los armónicos tranquilos y una sección media rugiente; ‘DREAM MACHINE’ es un viaje musical en bruto que resuena en la vieja era de THE TAZERS de una manera nueva y fresca. Temas de blues vintage con buenas dosis de fuzz y una ambientación pantanosa la banda no duda en incorporar pasajes garage rock más propios de THE WHO con un innegable sonido 60’s. Las canciones, llenas de ritmo están envueltas en un a neblina psicodélica con un notable trabajo de voces y coros, pero también sabiendo reflejar la herencia de comienzo de los 90’s con poderosos riffs arenosos. Todo un viaje de ida y vuelta entre décadas con un carácter macarra y sutiles momentos que pueden evocarnos a bandas como NEBULA, TY SEGALL, ALL THEM WITCHES o THE BLACK KEYS.

‘El EP Dream Machine fue una recopilación de la primera pareja de canciones que THE TAZERS había escrito en su día, así que, naturalmente, las hemos estado tocando en vivo durante años. En realidad, nunca llegamos a lanzar las pistas correctamente, así que pensamos que vamos a grabarlas de una manera fresca y cruda, exactamente como las tocamos en vivo, y eso es lo que hicimos, y creo que la música habla por sí misma’ nos comenta  su guitarra y cantante Jethro Lock.

‘Dream machine’ abre el Ep con tonos hipnóticos vintage con el blues como protagonista. Su cadente ritmo más propio de un escenario swamp rock nos envuelven en una bruma psicodélica. Creando un clima de misterio, los acordes de guitarra retumban en la lejanía. Pausado y con aires chamánicos, el corte se muestra atractivo con la guitarra como protagonista. Con pasajes más calmados, el ritmo magnético vuelve a arrancar el tema por la senda con la que partió. Sin duda una canción que mama de los efluvios de los pantanos con el blues en sus venas.

Fuertes tambores y ritmos difusos son el punto de partida de ‘Go away’. Con ecos de garaje en sus venas, el tema nos insufla ritmo más propio de bandas como The Who. Su sonido 60’s se complementa con buenos juegos de voces y coros y altas dosis de fuzz. Todo un viaje a los momentos más salvajes de la década en la que el rock and roll evolucionó. Crudo y nuevamente con guitarras asesinas, el sonido del bajo nos lleva en volandas entre chispeantes tambores. Golpeando una y otra vez, su ritmo avanza con firmeza.

En ese escenario primitivo, ‘Lonely road’ con sus sucios riffs y tonos vocales con un aire macarra más propios de finales de los años sesenta, nos envuelve en su particular espiral de garaje-rock y rock and roll. La calidez de la voz va mutando entre coros aislados que aportan un aire festivo a un tema crudo y primitivo, pero con el suficiente gancho. La canción se queda como enganchada en un espacio de psicodelia borrosa del que sale con sus riffs primitivos con soltura.

El cierre le corresponde a un nuevo tema en el que los ecos garaje-punk se conjugan con elementos blues. ‘Around town’ mantiene riffs arenosos entre sus ritmos arcaicos. Nuevamente el trabajo del bajo soporta una canción con buenos solos ácidos insertados ocasionalmente, lo que hace que el corte no resulte monótono. Al contrario de lo temas precedentes, aquí la canción se desarrolla en más de cinco minutos en los que podemos encontrar vibraciones más propias de comienzo de los 90’s, sin perder su espíritu. Tras momentos en los que la calma psicodélica aparece con frescas melodías, el tema se rearma para ofrecernos cadentes pasajes con una aureola de misterio.  

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