Crónica: AQUAMARIA Festival (Plattenburg-Alemania)

En otro año difícil para la celebración de festivales todavía encontramos maravillosos reductos que siguen manteniendo sus ediciones, uno de ellos es el festival alemán AQUAMARIA. Con casi una década de vida, y habiendo albergado a la flor y nata de la escena psicodélica, rock y stoner contemporánea, y situado en un idílico enclave en la localidad de Plattenburg, este modesto festival se celebra en el interior de un castillo rodeado de bosques y pequeños estanques y lagos, lo que hace que el lugar por si mismo tenga un gran atractivo para visitarlo, si a eso añades la presencia de magníficas bandas, la cita resulta obligada. Tras volar a Berlín y después de dos horas de viaje en coche, a la llegada al lugar, lo primero que llama la atención es la extensa zona de acampada en los prados aledaños. Sobre un manto verde, con la hierba como perfecto colchón para ubicar las tiendas de campaña, el lugar hacía presagiar una gran fiesta. En un ambiente de absoluta camaradería, las roulotte, campers y demás tenderetes se desplegaban en el lugar. Es algo habitual en los festivales alemanes el que la gente vaya preparada para todo. Mesas, sillas, colchones, barbacoas y tenderetes varios iban tiñendo de color el lugar con un personal bien aprovisionado de cervezas y demás viandas para que todo sea perfecto. Alrededor de setecientas almas, mayoritariamente alemanas, habían conseguido que la organización colgara el cartel de sold-out. Teniendo en cuenta las restricciones vigentes, junto a la zona de acampada se había instalado una carpa en la que se llevaban a cabo pruebas PCR gratuitas para todos los asistentes (algo que en España seguramente sería impensable), estando exentos de las mismas aquellos que acreditaran una pauta competa de vacunación. Asimismo, a la entrada era necesario rellenar un formulario para que cualquier incidente en forma de contagio pudiera ser atajado. Una vez realizados estos trámites ya se podía acceder al recinto sin ningún problema. Sin duda el cuidado y esmero que los organizadores de los festivales en Alemania ponen, es algo digno de mención y en este caso los artífices de AQUAMARIA , Maria y Eike, siguen esta norma no escrita para que cualquiera a asista a su festival se sienta como en casa, y mas teniendo en cuenta las condiciones actuales. Un gran trabajo por parte de la organización que demuestra que la cultura y especialmente la música en vivo, es posible en estos tiempos de pandemia. La llegada al lugar realmente impresiona, el vetusto castillo que lo alberga y el entorno que lo rodea, tiene la primera parada en la sirenita situada en un pequeño estanque lleno de nenúfares y cubierta por grandes árboles, lo que la convierte en la imagen del festival. A continuación, y unos metros más adelante una pequeña explanada da paso a la ancestral puerta de arco que da acceso al recinto. Tras atravesar el muro de los edificios que componen el complejo, el lugar te hechiza rápidamente. Varias carpas con bancos y distintos puestos de comida y bebida, así como stand del merchan ocupan parte del lugar. A la izquierda y en una ubicación distinta a la de años anteriores, el pequeño escenario en lo alto nos espera con las primeras bandas probando sonido. Un sonido que, dadas las características del lugar, hace que su acústica sea sencillamente excelente.

La primera jornada daba su inicio a las 8 de la tarde con un cielo lleno de nubes amenazantes que hacían prever que íbamos a necesitar los chubasqueros. Con una tarde fresca, los primeros en abrir las hostilidades eran los berlineses VUG. Una de las bandas que más despertaban mi curiosidad por ver en directo. Si sus dos albúmenes dejaban patente su solvencia para recrear los sonidos proto-metal y hard rock de tintes setenteros, tras los primeros compases de su actuación la joven banda dejaba muestras de su buen hacer en estas lides. No les hizo falta mucho para conectar con un público ávido de música en directo, para muchos de los presentes éste era su primer festival en dos años, y sin duda las ganas de buen rock eran palpable. Todo un derroche de energía que rápidamente puso al personal a bailar con sus sonidos vintage. Después de una primera parte en la que repasaron parte de su repertorio, la incorporación de los teclados en la segunda mitad de su show hacía que los sonidos retro-rock invadirán el Castillo. Una conexión total con un público enfervorizado. En su hora de actuación la temperatura iba subiendo y el público se veía contagiado por la energía de los berlineses mientras su guitarra se despojaba de su camiseta para terminar el show con el torso al aire, lo que reflejaba el calor que la banda desprendía. El quinteto se retiraba con una gran ovación. 

En una jornada corta, con tan solo tres bandas, y con el personal con ganas de fiesta, la siguiente banda en saltar al escenario eran CIRCUS ELECTRIC. Con el recinto ya ocupado por el grueso de los asistentes, y continuando con el ambiente festivo y los sonidos vintage de los 70’s, la banda subía al escenario comandada por su guitarra ataviado con su habitual sombrero y chupa de cuero como toda una declaración de intenciones. Habría su actuación con ‘What are you wating for you’ dejando claro lo que nos esperaba en la próxima hora y media. Puro hard y blues rock de siempre lleno de calidad y un fantástico groovy. La banda dejaba claro que el rock atemporal sigue vigente y teniendo multitud de adeptos, algo que se sentía entre un público que ya estaba en modo ‘fiesta total’. Las primeras filas cercanas al escenario estaban copadas por gente bailando al ritmo de una banda sobrada de calidad. Enérgicos, pero con la capacidad para trasmitir sus temas llenos de sentimiento, iban desgranado su repertorio de catorce canciones directas, en una brillante actuación que finalmente se nos hizo corta. Concluían su actuación con ‘Horizon’, ante un público completamente entregado y que supo valorar el buen hacer de estos jóvenes sobre el escenario. Probablemente entre los asistentes habría gente con sus propias preferencias estilísticas, pero mayoritariamente el público pertenecía a esa estirpe de viejos rockeros curtidos en mil batallas, y por tanto el sonido de CIRCUS ELECTRIC era recibido con gozo. Si algo tiene la escena alemana es que te puedes encontrar a distintas generaciones juntas disfrutando del rock. Como si fuera una forma de vida, es habitual ver a padres que no dudan en llevar a sus pequeños hijos a vivir el rock and roll, algo que se reflejaba en esos diminutos con enormes cascos para proteger sus frágiles oídos de los decibelios que hay en cualquier concierto, algo que siempre me ha parecido maravilloso y que en España se ve raramente.

La velada discurría con esa lluvia que las previsiones anunciaban, pero que en ningún momento llegaba a deslucir el espectáculo.  Ya entrada la noche llegaba el turno del cierre con una banda desconocida par mía, pero que había despertado mi curiosidad. Con una gran reputación y una importante corte de seguidores, THE HIRSCH EFFEKT hacía acto de presencia en un escenario presidido por la oscuridad. El trio es una de esas bandas que te hace salir de la zona de confort, ya que su ecléctica apuesta sonora se apartaba de lo que habíamos vivido con las bandas precedentes. Pero ufff!!, poco tardaron en dejar claras sus intenciones. Entre momentos de math-rock, post-metal, hardcore y oscuros sonidos alternativos que incluso coqueteaban con lo progresivo, el trío golpeaba con fuerza. Riffs hilarantes, pesados y una atronadora batería envolvía las embestidas de su guitarra y bajista. Recorriendo el escenario, retando al personal al borde de este entre efectos de humo y explosiones que les cubrían, unidos a un espectáculo de luces electrizante, la banda era como una chincheta en nuestro asiento. Difícil no sentirse estimulado por sub descarga de fuerza y decibelios. Por momentos emulando a Neurosis en contraste con momentos más melódicos, THE HIRSCH EFFEKT fueron una agradable sorpresa para un servidor y un perfecto final para jornada intensa y gratificante en la que la música en directo volvía para muchos de nosotros a nuestras vidas. El trio es de esas bandas que siempre tiene que haber en un festival; de esas que incitan a los pogos, tal y como sucedió en la noche del viernes en el Castillo de Plattenburg. Era hora de retirarse a descansar y retomar fuerzas para la intensa jornada que nos esperaba el sábado.

La jornada del sábado nos tenía reservadas fuertes emociones, con un tiempo más soleado y con la lluvia alejada del lugar, todo se presentaba fantástico para disfrutar de un buen día de rock.

Dando el pistoletazo de salida a la jornada del sábado, MY LITTLE WHITE RABBIT con un recinto todavía con poco público, algo habitual en cualquier festival. La segunda jornada, tras el frenesí de la primera noche, suele iniciarse con calma y con resaca. El quinteto era desconocido para mí ,teniendo solo la referencia de su último single publicado hacía unos días, por lo que, como siempre, mi mente estaba abierta para ver que podían ofrecer. Comandados por su cantante y guitarrista, una chica rubia de aspecto frágil, pero con el suficiente gancho como para atraer al personal con una apuesta sonora que iba desde el rock clásico, las baladas y sonidos indie que por momentos también coqueteaban con la psicodelia y el rock and roll. Melódicos y con fuerza la formación contaba con dos guitarra y teclados, lo que hacía que su sonido ocupara un amplio espectro. A pesar de haber tocado ante poco público, consiguieron que la gente bailara con su apuesta alternativo en la que el rock and roll se mestizaba con otros estilos tendiendo un puente entre el pasado y el presente. Solventes.

Tras ellos, y con el grueso del público ya en el recinto, otra de las bandas que despertaban mi atención eran PYRAMID. Tras haber estado charlando con ellos minutos antes de su actuación y comprobar lo divertidos que eran, poco tardaron en hacerme caer rendido a sus pies. Teniendo en cuenta que eran una de las bandas que tenía en mi punto de mira, sin duda no me decepcionaron. Con su guitarra ataviado con una llamativa maya de girasoles y un collarín en su cuello tardaron unos minutos en atraer al público hasta el pie del escenario. En una jornada en la que los cabezas de cartel eran Colour Haze, PYRAMID era el aperitivo perfecto. Heavy-psych instrumental de muchos kilates con el que consiguieron conectar con la concurrencia. A lo largo de su actuación los solos de guitarra se conjugaban con vibraciones Stoner llenas de pesadez logrando un equilibrio entre ese sonido que invita al ‘viaje’ y la fuerza. Con una actitud a prueba de bombas e interactuando con el público, el trio iba dando rienda suelta a sus temas con solvencia. Durante su show se veían las caras de felicidad entre la gente que movía sus cabezas acompasadamente al ritmo que desde el escenario marcaba la banda. Con leve problema con el cableado de su bajo la banda se tomaba el tema con resignación resolviéndolo rápidamente para continuar su descarga. Elementos curiosos como el arco sobre las cuerdas del bajo o con una taladradora sobre las cuerdas de su guitarra, PYRAMID conquistaba AQUAMARIA recibiendo el reconocimiento de un público que las aplaudía fervientemente lo que hizo que regresaran al escenario para reglarnos una nueva canción. En definitiva, una actuación sobresaliente de una banda que debería tener mas reconocimiento en la escena heavy-psych y que desde DenpaFuzz, invitamos a descubrir a todo aquel que todavía no los haya escuchado. 

Con el listón puesto en lugar alto llegaba el momento de TOCCOA, otra banda hasta ahora desconocida para mi y que me dejo un gran sabor de boca. Con una oferta sonora diferente a lo que habíamos vivido hasta ahora, los sonidos americanos envolvían un ambiente que había decrecido junto al escenario. Desafortunadamente la banda no contó el calor que merecía un sonido, limpio, eficaz y la vez contundente. Una combinación que realmente funcionó durante su actuación. El quinteto contaba en la parte final de su actuación con la colaboración de una cantante par mas brillo a su espectáculo. Una notable actuación que debió tener un mayor reconocimiento del público. Así las cosas, el publico deambulaba por el recinto en los puestos de comida y bebida mientras una muchacha con su cuerpo decorado por bodypainting daba réplica la imagen de la sirena que es la seña de identidad del festival. Este tipo de actividades solo hacen que enriquecer una apuesta cultural versátil sirviendo amablemente a la gente para que se hicieran fotos junto a ella, sin duda el trabajo estaba muy logrado.

Ahora era el turno de una nueva banda para mí, THE WAKE WOODS. Un trio contundente y pesado que sabía jugar con el rock para transformarla en algo arrollador. El organizador me alertado de ellos y mi curiosidad siempre está abierta a nuevas bandas; sin duda sabía de lo que hablaba. Un nuevo torbellino descargaba su fuerza ante un público que, ya caída la noche, lo daba todo con su ardiente show. Nuevamente los pogos y episodios de crowdsurfing se sucedían junto al escenario lo que claramente reflejaba que la banda había conectado y lograba transmitir toda su fuera a una audiencia predispuesta a emociones fuertes, y THE WAKE WOODS, sin duda, lo eran. Una actuación divertida y caliente que no defraudó a personal.

Poco a poco nos íbamos acercándonos al final, y ¡¡¡qué final!!!. Sin dudas una de las bandas que mas me seducían de todo el line-up eran POLIS. Un magnífico quinteto del que previamente había reseñado alguno de sus álbumes y que me tenía totalmente enamorado. En la pausa de cambio de equipo el backstage era un hervidero de bultos. Evidentemente un quinteto con un batería a la vieja usanza, con aéreos y timbales e incluso un gong, ocupa mucho espacio. Entre todo el equipo que la banda traía había llamado mi atención unos paneles de cristal que no sabía para que se usarían. La duda se resolvió cuando vi que se situaban delante de las torres para amortiguar el sonido, algo curioso y que no había visto con anterioridad. Por otro lado, cabe señalar que el sonido vintage de la banda requiere de instrumentos vintage, y emulando al mismismo Keith Emerson, su teclista traía tres teclados que ocupaban un amplio espacio en el escenario lo que hacía casi imposible el paso de los técnicos y el cámara que la banda traía para acceder a él, dando lugar a alguna estampa curiosa más propia de una yincana. Cualquiera que haya escuchado a POLIS, seguramente sabrá que no puede haber un escenario más apropiado para una banda así que el Castillo de AQUAMARIA. Yo no tenía claro como sería recibida la banda, pero teniendo en cuenta como dije antes, que el público que asistía al festival estaba curtido en mil batallas, una apuesta psico-progresiva como la suya, tendría muchos aceptos y sin duda, así fue. POLIS son una banda fantástica que hace música fantástica y en directo todavía brillan más. Cinco tipos divirtiéndose sobre el escenario, interactuando constantemente con la gente y con la sonrisa puesta, es difícil que algo salga mal. El mágico entorno en el que se celebra el festival era el lugar perfecto para su sonido.

Con reminiscencias de CAMEL en sus pasajes progresivos, con un cantante que desprende sensibilidad, un batería versátil y efectivo, un bajista que sabe hacer su trabajo y un guitarra virtuoso que se retuerce con cada punteo como si la guitarra y él fueran una pieza unidos a un organista que se maneja bien en los pasajes clásicos y en el hard rock, ofrecieron la que seguramente fue la mejor actuación del festival, y eso que tuvimos muchas buenas. Al igual que hacen en sus álbumes, en cada canción son capaces de cambiar el registro sin que nos enteremos. Pasando de bosques psicotrópicos en los que la guitarra se retuerce en solos ácidos, la banda pasaba a llevarnos a relatos más propios de cuentos y leyendas, muy acordes con en lugar en el que estábamos. POLIS fueron la locura, pero una locura maravillosa. Con momentos de gran pesadez, elementos folks, psicodelia, hard-rock y mucho rock progresivo, la banda dejaba espacio a cada miembro para su lucimiento. Si su guitarra se retorcía en mil muecas con cada riff, era el momento para que su cantante reposara agachado o sentado en el escenario dejando a su compañero, si llegaba el momento de los teclados, aquello explotaba mientras era custodiado por el resto de la banda en un segundo plano. Todo ensamblado, y sonando a gloria. Su actuación hizo que la audiencia enloqueciera con una propuesta más propia del pasado en su esencia, pero que sabe conjugar los tiempos, ofreciendo un sonido brillante y actual a la vez Porque si, los amantes de la pesadez también tuvieron su ración, pero los gustos más refinados, fueron igualmente recompensados con una música que sabía a gloria, a gloria de una grandísima banda. ¡¡Los mejores!!.  No hay un ‘pero’ que poner a la banda en su actuación, porque a pesar de que la banda previa había hecho estallar el escenario, ellos supieron meterse al público en el bolsillo. Incluso compartieron cigarritos de la risa durante su show, entre risas y competa profesionalidad. Especialmente destacado su guitarra, un monstruo de las seis cuerdas que sabe como incendiar un escenario con sus riffs, pero que también sabe seducirnos con bellas melodías entre muecas y gestos que siempre son de agradecer. La banda se retiraba gratificada por el calor recibido por el público tras una actuación sublime. Me atrevería a decir que solo por haber visto a POLIS, el viaje había merecido la pena, pero aún quedaban las leyendas, COLOUR HAZE.

La banda liderada por Stefan, eran los encargados de poner el broche final al festival. El comienzo de su actuación se retraso algo respecto a lo previsto, pero la gran parafernalia de la banda anterior con instrumentos y equipo hizo que el cambio fuera algo más lento de lo habitual. Eso, unido a la meticulosidad de Stefan, fue el origen del ligero retraso. En torno a las 11-30 de la noche, los primeros acordes de la banda en un formato casi minimalista empezaban a impregnar nuestros corazones. Si el día anterior habían actuado con teclado en su show junto a MY SLEEPING KARMA en Munich, aquí se presentaban en formato trio, con su nuevo bajista. La sombra de Philip es muy larga, y mi interés versaba en comprobar como esta ausencia afectaría a COLOUR HAZE.  Quizás lo primero que me sorprendió era la rudeza de su sonido inicial, en el que ofrecieron su versión más pesaba. Sus riffs crujían quizás mas de lo habitual, o probablemente era que yo esperaba su versión más ‘viajera’. En cualquier caso, COLOUR HAZE se sustenta básicamente en el trabajo de Stefan, y ahora probablemente su labor, es más importante si cabe. La puesta en escena sobre el escenario era sencilla. En las actuaciones anteriores los focos ofrecían más alicientes del que ofrecieron durante su actuación, pero eso no importa, COLOUR HAZE son siempre una garantía, y si bien puede que su actuación fuera la que menos me ha impactado de las que los he visto, verlos de nuevo dos año y medio después de mi última vez en Berlín, siempre es gratificante. Poco antes de su actuación la gente buscaba la mejor posición para disfrutar de su show, recordándome la situación a los conciertos de antes de la pandemia, cuando acercarse al escenario era complicado para un fotógrafo, y más en un festival que no cuenta con foto-pit, lo que dificulta enormemente mi trabajo, ya que la gente quiere divertirse y no le gusta tener al lado a un tipo que se mueve tratando de buscar la mejor ubicación para capturar el momento.  Tras escuchar las primeras canciones opté por retirarme a otra ubicación y lo primero que me sorprendió es que el sonido era muchísimo mejor a distancia del escenario, algo que por contra no había sucedido con el resto de las bandas. En cualquier caso, la acústica del lugar es inmejorable, lo que contribuye al lucimiento de los músicos. En los últimos tiempos con la incorporación de los teclados, el sonido de COLOUR HAZE se acerca más a postulados más progresivos, pero teniendo en cuenta esta ausencia, optaron por un repertorio más Stoner, sin perder su magia psicodélica.  

Y así finalizaba un fin de semana mágico en el que por fin, tras muchos años queriendo asistir, y por motivos de coincidencia con otros festivales, tuve la oportunidad de visitar un lugar especial, uno de esos lugar que transite su magia como es el castillo de Plattenburg donde se celebra el festival. Pero no solo el lugar y las magníficas bandas son el aliciente para visitarlo nuevamente. El ambiente de camaradería que siempre vivo en los festivales alemanes, unido a la exquisita hospitalidad que Eike y Maria me dispensaron ofreciéndome todas las facilidades para cubrir el evento, hace que AQUAMARIA a partir de ahora esté en mi corazón. Gracias, ¡espero volver!!.

Solo se me ocurre una palabra para definir la edición 2.021 del festival AQUAMARIA : ¡¡¡Mágico!!!

(Aftermovie pronto…..)

Todas las fotos en facebook: DenpaFuzz

AquaMaria

VUG

Circus Electric

The Hirsch Effekt

My Little White Rabbit

Pyramid

TOCCOA Band

The Wake Woods

Polis

Colour Haze

Crónica ACID MESS en Sala Moby Dick (Madrid)

Tres meses después de la publicación de su último álbum ‘Sangre de otros Mundos’ (disco que ocupó el número 1 del ranking nacional 2020 de Denpafuzz) la formación asturiana ACID MESS podía finalmente presentarlo en directo.  El sello Spinda Records, con el que había salido el trabajo, había organizado una sesión doble en la Sala Moby Dick de Madrid. Mucho tiempo había pasado desde la última vez que había podido asistir a un evento en vivo, y la ilusión por recuperar esas vibraciones que transmite la música en directo era alta. El concierto servía como punto de encuentro para los habituales de la escena en vivo madrileña, que tras meses sin poder asistir a ningún concierto, hacían que los rencuentros y saludos se sucedieran entre el personal que llegaba a los alrededores de la sala. Las sensaciones que todos teníamos eran las mismas, por un lado la ilusión de retomar lo que nos gusta y por otro la incertidumbre de cómo podría desarrollarse el concierto. Comentarios como ‘jo, ¡¡cuánto tiempo!!, ¡Ya era hora!, ¡Por fin! o ¡se hace raro a estas horas! se repetian. Debido a las restricciones del toque de queda vigente en la capital, la sala había tenido que programar el primer pase a las 5 de la tarde. Una hora inusual para este tipo de eventos, lo que hizo que el aforo de éste primer pase no se completara, teniendo en cuenta, tanto la existencia de un segundo show, como los recelos que todavía tiene mucha gente a asistir a eventos públicos por miedo a posibles contagios.

Aún así y con todos estos condicionantes tanto la Sala Moby Dick como la promotora Spinda Records, habían trabajado incansablemente para que todo se desarrollara teniendo en cuenta la seguridad de los presentes y para que se cumplieran las medidas de seguridad necesarias para el desarrollo del evento con todas las garantías. Con un aforo máximo de 80 personas, la sala se encontraba con sillas repartidas con la misma agrupadas de dos en dos y el personal de Moby Dick ubicaba a los presentes teniendo en cuenta si venían juntos para situarlos en el mismo espacio. Con mascarilla de seguridad obligatoria durante todo el concierto para evitar cualquier peligro de posible contagio en el caso de alguno de los presentes fuera portador del jodido virus, hacían que, a pesar de lo raro de la situación todo se desarrollara sin ningún incidente. Evidentemente no es la mejor forma de ver un concierto, pero al menos de esta manera, se puede retomar una actividad que lleva sufriendo durante el último año, la mayor dureza de las restricciones. Cualquier voz que se alce diciendo que la cultura no es segura, debería pasar por la Sala Moby Dick, uno de los pocos reductos de música en directo, que sigue programando conciertos a pesar de todas las adversidades, lo cual merece todo mi elogio. Todos estos condicionantes, así como la extraña sensación de asistir a un concierto de rock sentados y sin poder levantarnos durante la realización del mismo, no era impedimento para poder disfrutar de una gran banda.

ACID MESS se había tomado esta presentación como algo grande, y así lo corroboraba la puesta en escena que nos tenían preparada. Los asturianos se presentaban con su formación con la que llevan años pateando los escenarios, con Antonio a la batería, Borja al bajo y Misha a la guitarra, los que hace un tiempo se les unió Juan a los teclados como un miembro mas de la banda, lo que da una mayor riqueza a su sonido. Pero ahí no quedaba la cosa, ya que el sonido de su último álbum había sido enriquecido con voces flamencas y percusión, algo que trasladaron a su show con la presencia de Aurora Salazar (Auri) a las voces y quejios y la percusión de Sergio Pevida. Dos grandes músicos que a la postre hicieron que sus shows fueran fantásticos con su presencia. De esta manera, encontrábamos a seis músicos en el escenario para ofrecernos una gran tarde de rock psicodélico. Programado para las 5 de la tarde, el primer show no completaba su aforo, lo que hacía que fuera algo desangelado, por contra, los presentes tenían toda la comodidad para disfrutar de esa magnifica puesta en escena, siendo en el segundo de los shows donde el calor de un público ardiente hacia que la fiesta adquirieran dimensiones descomunales. En cualquier caso, ambas actuaciones fueron sobresalientes.

El show comenzaba con una introducción atmosférica que se acompañaba de la voz de Auri dándole un tono andalusí al comienzo del show, algo que ya nos había sorprendido en algunos de los temas del álbum, y que en esta puesta en escena, hacía que el sonido de la banda adquiriera una dimensión especial dotando a los temas de un mayor sentimiento y magia. Tras unos minutos de ambientación los magnéticos acordes de la guitarra nos enlazaban con ‘El reflejo de tu piel’. Con un silencio sepulcral en la sala y el personal con sus sentidos puestos en las magnéticas vibraciones que salían del escenario, ACID MESS comenzaba a desgranar los temas del disco que estaban presentando. El show repasó los siete temas del álbum modificando el orden para ir creando un hilo conductor en el show. Desde los magnéticos momentos psicodélicos del citado ‘Reflejo de tu piel’ en una versión que se extendía hasta la explosión final en la que los ecos andaluces explotaban entre el sonido del órgano de Juan aportando un tono vintage que veríamos en varios momentos del show. Esto hacia que el personal despertara del trance inicial para ponerse en modo ‘concierto’. El gran trabajo a la percusión de Sergio hacia que el tema adquiriera una dimensión monumental. Una gran ovación estallaba a la finalización de la canción con el público entregado desde el primer momento. A continuación, la suave introducción de ‘Futuro sin color’ daba paso a la descarga de energía, mostrando el lado más contundente de la banda. La voz de Borja desataba el lado más alternativo mientras el público no dejaba de mover sus piernas en sus asientos al ritmo de los riffs que salían del escenario. Envueltos entre la batería de Antonio, situada inusualmente a la izquierda del escenario tras Borja, y el amplio despliegue de la percusión de Sergio en el lado derecho del mismo, hacía que aquello explotara en un carnaval de ritmos, mientras Misha nos hechizaba con su guitarra en el centro del escenario. Llegaba el momento de la presentación de los invitados con una nueva ovación de un público completamente entregado Entre sonidos alternativos los tonos flamencos hacían acto de presencia, ‘Salvaje historia’ nos llevaba a esa fusión con las mil y una noches gracias a los magnífico coros de Auri, está vez llenando de exotismo el sonido que nos envolvía en la Sala.

Indudablemente ACID MESS son una de las bandas con más calidad del panorama nacional y eso quedaba patente con los constantes cambios de registro que ofrecían en su show. La fusión de ritmos con la dualidad de batería y percusión hacía que ‘Infierno gris’ se adornara de sonidos caribeños entre sus fornidos riffs en una nueva explosión sónica que dejaba al personal extasiado. Entre sonidos progresivos de carácter monumental ‘Hechicera’ terminaba de hipnotizar a aquellos que todavía no lo estaban. Pasajes en los que el rock progresivo nos envolvía entre el sonido vintage del órgano y riffs que explotaban constantemente conjugando calma y fuerza. Si bien el público permanecía en sus asientos, el personal de la Sala estaba siempre pendiente para servir las bebidas en las localidades que cada uno ocupábamos evitando así que el personal abandonara sus sillas para ir a la barra, lo cual en estas circunstancias es algo tremendamente acertado y por otro lado necesario para el buen desarrollo del show. Con un Borja poseido, su voz alternativa y la hipnótica línea de su bajo nos trasladaban a los noventa con ‘Hijos del Sol’.

El sonido de la banda resultaba completamente equilibrado, sin estridencias ni incidentes que deslucieran un show enérgico pero hechizante con el que conquistaban al personal. Estaba llegando la hora del final de la actuación, con la banda agradeciendo al público su presencia y apoyo y mostrando su alegría por esta extraña vuelta a los escenarios. Solo quedaba por repasar ‘Fuego al templo’, tema con el que iban a cerrar su actuación antes de la sorpresa final. Un explosivo homenaje a The Beatles con una brutal versión de ‘She so Heavy’ pone el epílogo a una tarde mágica en la que el rock and roll volvía a renacer en un escenario cual Ave Fenix. Comentarios como ‘son la bomba’, ‘brutal’, ‘conciertazo’ ‘bolarrazco’ salían de las bocas de un público con ganas de seguir la fiesta, pero que debía regresar a casa con un cierto sabor agridulce por las circunstancias pero con los corazones plenos de felicidad por el show vivido.

Solo cabe hacerse la pregunta de cómo hubiera sido la presentación de este disco en unas circunstancias normales. Porque si con todos los condicionantes y adversidades ACID MESS ofreció un show sobresaliente, seguramente en aquellos tiempos de ‘normalidad’ sus dos actuaciones del pasado viernes en la Sala Moby Dick hubieran sido probablemente épicas.

En cualquier caso pudimos vivir en nuestras carnes la prueba de que LA CULTURA ES SEGURA, porque tanto la organización por parte de Spinda Records, como la Sala Moby Dick, se esforzaron para que ninguna medida de seguridad faltara y para todo fuera lo mejor posible. Desde aquí, mi agradecimiento a ambos por las facilidades dadas para poder cubrir este evento y por hacer que pudiéramos retomar aquello que mas nos gusta, que no es otra cosa que LA MÚSICA EN VIVO. Esperamos que dentro de poco podamos volver a vivir un nuevo concierto, a pesar de que es algo que no parece demasiado probable tal y como se están desarrollando los acontecimientos en los últimos tiempos, pero, en cualquier caso, no hay que perder la fe.

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AFTERMOVIE FUZZTIVAL 2020 (ESBJERG FUZZTIVAL 3ª Edición)

Resumen de lo acontecido en el festival ESBJERG FUZZTIVAL celebrado los días 4, 5 de septiembre en la localidad de Esbjerg (Dinamarca) con la participación de: VESTJYSK ØRKEN, STEW, DE FORBANDEDE, GRIN, BOGWIFE, UFFE LORENZEN (BABY WOODROSE), SLEEPWULF, THE WHIMS OF THE GREAT, ELECTRIC HYDRA, PAPIR, FIREBREATHER yCAUSA SUI.

VESTJYSK ØRKEN: https://www.facebook.com/VestjyskOrken

STEW: https://www.facebook.com/stewsweden

DE FORBANDEDE: https://www.facebook.com/DeForbandede/

GRIN: https://www.facebook.com/GRINCULT

BOGWIFE: https://www.facebook.com/Bogwife

UFFE LORENZEN (BABY WOODROSE): https://www.facebook.com/lorenzowoodrose

SLEEPWULF: https://www.facebook.com/sleepwulf

THE WHIMS OF THE GREAT MAGNET: https://www.facebook.com/TheWhimsOfTh…

ELECTRIC HYDRA: https://www.facebook.com/electrichydr…

PAPIR: https://www.facebook.com/papirband

FIREBREATHER: https://www.facebook.com/firebreathergbg

CAUSA SUI: https://www.facebook.com/causasuiband

Imagenes: DenpaFuzz

Música: «Play the fool» STEW (Bajo licencia de RIPPLE MUSIC)

Montaje de vídeo: Esteban Grapeshot

DenpaFuzz:

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ESBJERG FUZZTIVAL:

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Crónica / chronicle ESBJERG FUZZTIVAL (español/english)

(english below)

Dos cancelaciones de fechas previas, bandas que se caen del cartel, y problemas con las restricciones de la pandemia no fueron obstáculos para que la organización de este pujante festival desfalleciera e hiciera todo lo posible para que se llevara a cabo de la mejor de las formas posibles.

Con todos los detalles preparados, tras el cambio de ubicación al magnífico escenario del teatro Tobakken en la localidad danesa de Esbjerg, la organización dispuso de sillas para los doscientos asistentes a la tercera edición de Esbjerg Fuzztival. Un espacio con unas instalaciones inmejorables y una capacidad para 1.400 personas (el segundo recinto mas grande de toda Dinamarca) preparado con globos de colores para ubicar a los asistentes según su procedencia y mantener esa burbuja de seguridad para evitar posibles contagios de un virus que lleva estropeando la escena en vivo de todo el planeta y especialmente de Europa. La zona exterior preparada igualmente con zonas separadas por colores para que el personal pudiera disfrutar sin peligro de su estancia en el festival. En la entrada se colocaba a cada asistente una pulsera con el color que identificaba su procedencia y facilitaba su ubicación en dichas zonas. Una para suecos, otra para alemanes, y varias para daneses dependiendo de su zona de procedencia. Todo perfectamente preparado para que nos sintiéramos cómodos y seguros a pesar de esa cierta incertidumbre que todos teníamos por ver como se iba a desarrollar un festival en estas atípicas condiciones. El amable e infatigable equipo humano que organizaba el festival había hecho todo lo posible para que cualquiera se sintiera como en casa en este oasis de la psicodelia el doom y el rock underground. Las primeras sensaciones eran de sorpresa y admiración por el inigualable espacio y de cierta incertidumbre por saber cómo se iban a ir desarrollando los acontecimientos. El personal ataviado con la correspondiente mascara tomaba contacto con los puestos de cerveza situados en la zona exterior antes del comienzo de los conciertos intercambiando saludos con amigos y conocidos que se habían desplazado hasta Esbjerg.

Los organizadores Bo y Thomas, nunca dejaron de creer en que el festival se llevaría por fin a cabo y me consta que han trabajado muy duro para ello. Solo unos días antes la comunicación de la ausencia por problemas de salud de ROTOR y VOKONIS fue solventada inmediatamente con el anuncio de BOGWIFE y el icono danés UFFE LORENZEN. Personalmente, tras la tristeza de la ausencia de mis amigos de ROTOR, recibía la alegría del anuncio de Uffe, uno de los músicos que mas admiro y que jamás había tenido la oportunidad de ver en directo, y por fin esto iba a suceder. Es complicado solventar todos los problemas de una forma tan brillante, pero desde la organización supieron hacerlo de manera sobresaliente.

Mi presencia en el festival había sido toda incógnita hasta unos días antes; tres cancelaciones de vuelos, restricciones para entrar en Dinamarca a los ciudadanos procedentes de España, al margen de otras cuestiones que no vienen al caso, había puesto mi presencia muy difícil, pero las facilidades que Bo, su organizador me dio, hizo que mi fe no se quebrara y que finalmente pudiera estar allí, para ser testigo del que seguramente haya sido el mejor festival de 2.020. Todo un ejemplo de como se pueden hacer las cosas para que sigamos disfrutando de la música en vivo, y un espejo en el que muchos organizadores (especialmente en España) deberían mirar.

Con un tiempo pre-otoñal y una temperatura agradable llegaba el momento de que VESJYSK ORKEN abrieran el festival. La banda que en sus filas cuenta con los promotores de este evento y que meses antes me habían concedido el honor de estrenar en primicia su nuevo álbum, comenzaba su actuación entre locuciones para descargar su fuzz cósmico sobre una audiencia que poco a poco iba entrando una sala en la que se vivían sentimientos extraños. No era el ambiente al que estamos acostumbrados, pero, todos debíamos de pensar, que al menos, “era”. Finalmente estaba sucediendo y solo podíamos sentirnos afortunados de estar allí y disfrutar. El trío desgranaba alguno de los temas de su álbum con esa efectiva fusión de fuzz y psicodelia sideral.

Si previamente durante la prueba de sonido había percibido la magnífica acústica del recinto, ahora corroboraba con el show del trio danés que estábamos en el local perfecto. Un sonido inmejorable que potenciaba los desarrollos heavy-psych de estos tres jóvenes músicos. Presentando algún tema inédito como “Profondo rosso”, las magníficas proyecciones visuales que arropaban a los músicos sobre el escenario potenciaban esa atmósfera psicodélica en la que nos veíamos envueltos. El trabajo de Peter Petersen fue sencillamente sobresaliente. Sus proyecciones analógicas posiblemente sean las más brillantes que haya visto nunca, y son miles los conciertos que he podido presenciar a lo largo de mi vida. Todo un acierto que solo hacer dar mas valor a este festival.
A continuación, era el turno de los suecos STEW. Tres entrañables tipos con los que pude compartir la noche anterior entre cervezas y charlas y que estaban entusiasmados por tener el honor de poder actuar en el festival. En su show dejaron patente su solvencia para recrear el hard-rock clásico al que tantas y tantas bandas suecas nos tienen acostumbrados. Su amor por Whitesnake, (tal y como me comentaban la noche anterior) quedaba reflejado en unos temas pegadizos y llenos de energía. La pura esencia del rock en un marco incomparable y arropado por un lightshow impresionante. En la misma línea que la banda anterior, el sonido en la sala era perfecto y el personal disfrutaba desde sus asientos. No había bailes, pero era inevitable ver como las piernas de la gente se movían al ritmo de los suecos. No era para menos, ya que en cada tema nos invitaban a la fiesta con sus riffs contagiosos y una actitud encomiable. Para muchos de los presentes STEW fue una grata sorpresa. Esa actitud contenida del personal tras la invitación al desenfreno de la banda fue una constante que se repitió a lo largo del fin de semana. Todo el mundo era consciente de la extraña situación que vivimos a causa de la pandemia y el respeto a las normas era la tónica dominante, El festival supone una consagración para una joven banda que se encuentra ya en proceso de grabación de su nuevo álbum, que según me comentaban verá la luz el año próximo.

DE FORBANDEDE subían las revoluciones con un show que conjugaba ecos arenosos mestizándose con pasajes heavy-psych. Veía con expectación el show de la banda, pero no sé porque, no terminé de conectar con ellos, aún así, completaron una actuación solvente.

El dúo alemán GRIN eran los encargados de subir más aún las revoluciones con su apuesta por los sucios sonidos sludge. La combinación de bajo y batería atronaba entre frenéticos ritmos. El dúo lograba crear auténticos muros de sonido en un ambiente psicodélico que ahora se decantaba por la oscuridad sobre el escenario. Un cambio de ambientación completamente acertado que realzaba la puesta en escena de GRIN, con su bajista poniendo el color con su llamativo vestido rojo.

Tras la ausencia de VOKONIS, BOGWIFE eran llamados a participar en el festival unos días antes de su celebración. Todo un honor para la banda según me comentaban. Ellos habían ocupado el puesto nº 2 de Doom Charts el pasado mes de julio, y siendo un colaborador de esa web mi interés por verlos en directo era mucho. El reconocimiento de la calidad de su álbum “Halls of rebirth”, era todo un aliciente para no perderme una actuación que intuía iba a ser interesante. Así las cosas, los daneses BOGWIFE refrendaban sobre el escenario del teatro Tobakken que el puesto obtenido en la list de doom charts no era obra de la casualidad. Desde la modestia de una novel banda se licenciaban “cum laude” con su conjunción de sonidos pesados y psicodelia. Consiguieron lograr el equilibrio perfecto para contentar tanto a los amantes de la psicodelia como a los fans del doom. Todo un caleidoscopio colorista con una magnífica interpretación y puesta en escena en una jornada que se iba acercando a su final habiéndose desarrollado de manera ejemplar por parte de todos.

De hecho, las conversaciones entre la gente versaban sobre el extraño momento que estábamos viviendo y sobre lo afortunados que éramos de poder vivir este festival “in situ”. Allí, en Esbjerg la música underground estaba ganando la batalla a ese virus que tiene a todo el mundo patas arriba; y el público, la organización y las bandas, demostraron que a pesar de todo, la música en directo podía suceder.

El cierre lo ponía el gurú de la psicodelia danesa desde hace veinte años, UFFE LORENZEN. El líder de BABY WOODROSE, se afianza en su carrera en solitario como refleja la publicación unos días después de su actuación de su tercer álbum en solitario. Un trabajo en el retoma el sonido de una banda tras dos entregas anteriores de álbumes completamente acústicos. Unos minutos antes de su salida al escenario le pregunté si llevaba músicos acompañándole y su respuesta con una sonrisa en la oca fue que, no él solo era suficiente.

Con una gran ovación era recibido mientras ocupaba el espacio central del escenario acompañado de su voz, una guitarra y una cerveza. Teniendo en cuenta que la disposición del público era sentada en sus asientos, posiblemente no hubiera una forma mejor de disfrutar del derroche de magia que iba a eclosionar desde el escenario en la próxima hora y media.

UFFE nos ofreció un show en el que repasaba temas nuevos junto a grandes clásicos suyos como “Mere Lys”. Arropado con las mejores proyecciones de la noche, aquel caleidoscopio de sensaciones era impresionante. La máxima de “menos es más” se cumplía una vez mas sobre un escenario. Desde la sencillez y con constantes introducciones entre tema y tema el silencio presidía su actuación.

Silencio que únicamente se rompía con un torrente de aplausos a la finalización de cada canción, Escuchando con atención cada tema, esa mágica conexión entre público y músico, se producía para deleite de los presentes. En lo que mejor sabe hacer, transmitir sentimientos y sensaciones, con su cálida, profunda y penetrante voz, cada canción se convertía en un momento para que la magia aflorase para gozo de todos. Las proyecciones adquirían una nueva dimensión en el mejor cierre posible para una jornada intensa, extraña, pero maravillosa. UFFE se retiraba del escenario tras una hora y media que siempre recordaré. Pudiera parecer que el músico no había gastado energías en su calmada actuación, pero posteriormente pude comprobar en su camerino en una pequeña charla con él, que su cuerpo estaba completamente empapado en sudor, ¡¡Lo había dado todo!!

Con la sensación de que el viaje y todas las adversidades pasada para poder estar presente me retiraba al hotel con la sensación de que todo había merecido la pena, ¡¡Y vaya si lo había merecido !!

Con la sensación de que el viaje y todas las adversidades sufridas para poder estar presente ya no importaban, me retiraba al hotel con la sensación de que todo había merecido la pena, ¡¡Y vaya si lo había merecido !!

La siguiente jornada se presentaba con varios alicientes. Por un lado las bandas más destacadas del sello El Paraiso Records, CAUSA SUI y PAPIR, y por otro la presencia de otra joven banda sueca que había sorprendido con su álbum debut meses atrás como son SLEEPWULF. De CAUSA SUI, poco puedo decir, siempre que los he visto en directo, han ofrecido una gran actuación dejándome un gran sabor de boca, pero con PAPIR tenía la espinita clavada desde la cancelación de la pasada edición del DESERTFEST BERLÍN, donde tenían programado actuar y que como todos sabemos fue cancelado. El destino me ofrecía la oportunidad otra vez este año de poder verlos en directo por primera vez, y algo así no se puede rechazar.

SLEEPWULF abrían una jornada que tenía grandes y variados alicientes. Siguiendo los dictados Sabbath y con una vocación en su sonido cercana a bandas como Kadavar o Witchcraft el cuarteto nos invitaban a un oscuro viaje a los setenta entre pegadizas melodías y tenues riffs de tonos ocultistas. Una de las bandas revelaciones del año en la escena retro-rock más pesada, dejando patente el porqué de su creciente fama en la escena. Una actuación notable en la que repasaron gran parte de los temas de su álbum debut. Sin mucho artificio, ni una puesta en escena especial, fueron ejecutando una actuación comedida, en la que las melodías vocales nunca se mostraban estridentes y en la que los riffs chirriaban lo justo para que fueran atractivos.

Tras ellos, el ex de SUNGRAZER, Sander Haggmans, se presentaba bajo el nombre de THE WHIMS OF THE  GREAT MAGNET, al igual que había hecho la noche anterior UFFE, solo con su guitarra. Nos ofrecía un calmado show acústico sentado en una silla en el centro del escenario, desde donde esparcía su magia. Con algún tema de SUNGRAZER la actuación no estuvo arropada de demasiada audiencia, que mayormente estaban en la parte exterior dando cuenta de unas cervezas antes de recibir al resto de las bandas. Algo desangelado sus acordes de guitarra se mezclaban con efectos pre-grabados, lo que daba lugar a que saliera sonido del escenario aún cuando el músico no tacaba su guitarra.

El nervio y la actitud de puro rock and roll corrían a cargo de ELECTRIC HYDRA. El quinteto derrochaba energía heavy-rock a la vieja usanza en una actuación de alto voltaje con sus componentes haciendo cabriolas y moviéndose constantemente sobre el escenario. El festival se iba desarrollando con total puntualidad, manteniendo unos minutos de pausa entre banda y banda que permitían salir a fumar o a tomar un poco de aire fresco junto a una cerveza, a pesar de que la jornada del sábado se estaba desarrollando con lluvia en su mayor parte.  

Alrededor de las seis y media PAPIR salían a un escenario que a la postre, le iba a consagrar como la mejor banda de todo el festival. La unanimidad de todos con los que comentaba su actuación era patente. Sustentado la técnica inagotable de su guitarra Nicklas Sorensen, el trío nos embarcaba en un viaje sensorial entre psicotrópicas proyecciones que elevaban su actuación a un Olimpo al alcance de pocos.  

Largos pasajes en los que el jazz aparecía entre atmósferas heavy-psych que hechizaban por completo a un público que en esta ocasión ocupaba su silla correspondiente. Pudiera parecer un poco claustrofóbica la situación, pero la realidad es que a pesar de las medidas de ubicación y distanciamiento todos nos podíamos mover con libertad en la sala. Unos movimientos que iban acompañados de la correspondiente mascarilla, y un personal de seguridad que nos recordaba con amabilidad este requisito si en algún momento nos relajábamos. El viaje a esa dimensión sensorial en la que PAPIR desarrolla sus canciones fue de lo más placentero y gratificante. Nuevamente, el sonido del teatro Tobakken era un aliado más para que aquello fuera algo inolvidable. Después de su actuación todos nos quedamos flotando en una nube. ¡¡Simplemente sobresalientes!!!

En una jornada ondulante con bandas que nos llevaban al cielo y con otras que nos sumergían en oscuras cavernas, FIREBREATHER iban a bajarnos de la nube en la que nos habían dejado PAPIR. Con el aliciente de estar acompañados por Mika Hakki, bajista de MONOLORD, los suecos nos sumían en una espiral de oscuros y pesados riffs metal. La banda había pedido oscuridad par su actuación y en esta ocasión las proyecciones coloristas sucumbían a las tinieblas. La apuesta más plomiza de todo el festival en un show lleno de garra que despertaba diversidad de opiniones en un público más predispuesto a la psicodelia,

El festival llegaba a su ocaso, pero antes los cabezas de cartel CAUSA SUI nos iban a regalar otra actuación para enmarcar. Después de haber estado probado concienzudamente el sonido los primeros acordes de “Echoes of light” abrían su actuación. Un show en el que iban a tocar temas de toda su carrera, pero con una especial incidencia en su álbum “Euporie tide”. La precisión matemática con la que su batería Jakob golpea su instrumento es siempre un faro que alumbra a una banda sólida, en la que el trabajo de Jonas a la guitarra está fuera de cualquier duda. Unido a su instrumento como si ambos fueran uno, las cuerdas de guitarra se cimbreaban para ofrecernos su mejor versión (nunca ví una actuación mala suya).

Temas como “The drops” o la mágica “Portixeddu” o “Homage” eran los puntos álgidos de una actuación que cerrarían con uno de sus primeros temas, El paraíso”, éste último interpretado a modo de “bis”, ya que se habían retirado previamente del escenario antes de poner el broche final de una manera completamente brillante. El dominio del escenario, de los tiempos, y de todos los detalles que tiene CAUSA SUI en sus actuaciones, es algo absolutamente incuestionable en Fuzztival lo dejaron patente. Unos grandísimos músicos llenos de técnica que juegan con vibraciones jazz y psicodelia junto a momentos de auténtica pesadez para crear un cuadro multicolor en el que todo encaja.

Con este grato sabor de boca poníamos el cierre al que posiblemente sea mi único festival de año, un modesto festival que está llamado a crecer, porque es difícil encontrar a alguien con más perseverancia por hacer las cosa bien como sus organizadores y el equipo que los acompaña. Al terminar, y tras la despedida del publico agradeciendo su comportamiento y asistencia, pude comprobar como los dos artífices de que el festival se realizara se fundían en un enorme abrazo del que me hicieron partícipe mientras sus caras de satisfacción reflejaban la gran alegría del éxito que había tenido esta tercera edición del festival. Sin duda, y esto era unánime por todos los asistentes el fin de semana había un éxito total. Esperemos que en próximas ediciones puedan contar con una mayor audiencia, porque me consta que desde la organización desean contar con las mejores bandas del momento, y a buen seguro que lo conseguirán. Enhorabuena a todos, organizadores por las grandes facilidades que me dieron para llevar mi crónica a cabo, a las bandas por su amabilidad y darlo todo sobre el escenario, a Peter, el artífice de las proyecciones audiovisuales que complementaron perfectamente a las bandas y a todos los amigos y conocidos con los que pude compartir mi primera visita a Dinamarca. Volveré!!

Read in english language:

Two cancellations of previous dates, bands that fell off the bill, and problems with the restrictions of the pandemic were not obstacles for the organization of this thriving festival to falter and do everything possible to carry it out in the best possible way. possible.
With all the details prepared, after the change of location to the magnificent stage of the Tobakken theater in the Danish town of Esbjerg, the organization arranged chairs for the two hundred attendees to the third edition of Esbjerg Fuzztival. A space with unbeatable facilities with a capacity for 1,400 people (the second largest venue in all of Denmark) prepared with colored balloons to locate attendees according to their origin and maintain that bubble to avoid possible contagion of a virus that has been spoiling the live scene from all over the planet and especially from Europe, The outdoor area also prepared with zones separated by colors so that the staff could safely enjoy their stay at the festival. At the entrance, each attendee was given a bracelet with the color that identified their origin and facilitated their location in those areas. -one for Swedes, one for Germans, and several for danish depending on their area of ​​residence. Everything perfectly prepared for us to feel comfortable and safe despite that certain uncertainty that we all had to see how a festival was going to develop in these atypical conditions. The friendly and tireless team that organized the festival had done everything possible to make anyone feel at home in this oasis of psychedelic doom and underground rock. The first sensations were of surprise and admiration for the unique space and a certain uncertainty about how events were going to unfold. The staff wearing the corresponding mask made contact with the beer stands located in the outdoor area before the start of the concerts.
Organizers Bo and Thomas never stopped believing that the festival was finally going to happen and I know they have worked very hard for it. Only a few days before the communication of the absence due to health problems of ROTOR and VOKONIS was immediately solved with the announcement of BOGWIFE and the Danish icon UFFE LORENZEN. Personally, after the sadness of the absence of my Rotor friends, I received the joy of the announcement of Uffe, one of the musicians that I most admire and that I had never had the opportunity to see live, and this was finally going to happen. It is difficult to solve all the problems in such a brilliant way, but from the organization they knew how to do it in an outstanding way.
My presence at the festival had been all unknown until a few days before, three flight cancellations, restrictions to enter Denmark for those from Spain, apart from other issues that are not relevant, I had made my presence very difficult, but the facilities that bo, its organizer gave me, made my faith not break and that I could finally be there, to witness what was surely the best festival of 2020. An example of how things can be done so that we continue to enjoy live music, and a mirror in which many organizers (especially in Spain) should look.
With pre-autumn weather and a comfortable temperature, it was time for VESJYSK ORKEN to open the festival. The band that includes the promoters of this event in its ranks and that months before had granted me the honor of premiering their new album, began between locutions to download its cosmic fuzz on an audience that little by little was entering a salt in the that strange feelings were experienced. It was not the environment we are used to, but, we all had to think, that at least, “it was”. It was finally happening and we could only feel lucky to be there and enjoy ourselves. The trio shelled out some of the songs from their album with that effective fusion of fuzz and sidereal psychedelia.
If previously during the sound check I had perceived the magnificent acoustics of the venue, now I confirmed with the show of the Danish trio that we were in the perfect place. An unbeatable sound that enhanced the heavy-psych developments of these three young musicians. Presenting an unpublished song such as “Profondo rosso”, the magnificent visual projections that enveloped the musicians on stage that were projected on the stage enhanced that psychedelic atmosphere in which we were involved. Peter Petersen’s work was simply outstanding. His analog projections are possibly the brightest I have ever seen, and there are thousands of concerts that I have been able to witness throughout my life. Quite a success that only give more value to this festival.

Next, it was the turn of the Swedish STEW. Three endearing guys that I got to hang out with the night before over beers and talks and who were excited to have the honor of being able to perform at the festival. In their show they made clear their ability to recreate the classic hard rock that so many Swedish bands are accustomed to. His love for Whitesnake, (as I was told the night before) was reflected in some catchy and energetic songs. The pure essence of rock in an incomparable setting and surrounded by an impressive lightshow. In the same vein as the previous band, the sound in the room was perfect and the staff enjoyed themselves from their seats. There were no dances, but it was inevitable to see how people’s legs moved to the rhythm of the Swedes. It was not for less, since in each song they invited us to the party with their infectious riffs and a commendable attitude. For many of those present, STEW was a pleasant surprise. That contained attitude of the staff after the invitation to the debauchery of the band was a constant that was repeated throughout the weekend. Everyone was aware of the strange situation we are experiencing due to the pandemic and respect for the rules was the dominant trend.The festival is a consecration for a young band that is already in the process of recording their new album, which According to what they told me, it will be released next year. DE FORBANDEDE raised the revolutions with a show that combined gritty echoes mixed with heavy-psych passages. I watched the band’s show with expectation, but I don’t know why, I didn’t finish connecting with them, even so, they completed a solvent performance.

The German duo GRIN were in charge of raising the revolutions even more with their bet on dirty sludge sounds. The combination of bass and drums thundered between frantic rhythms. The duo managed to create authentic walls of sound in a psychedelic environment that now opted for darkness on stage. A completely successful change of scenery that enhanced the GRIN staging, with its bassist putting the color in his striking red dress.
After the absence of VOKONIS, BOGWIFE were called to participate in the festival a few days before its celebration. An honor for the band as they told me. They had occupied the # 2 position on Doom Charts last July, and being a contributor to that website my interest in seeing them live was great. The recognition of the quality of his album «Halls of rebirth» was an incentive not to miss a performance that I sensed would be interesting. Thus, the danish BOGWIFE endorsed on the stage of the Tobakken theater that the position obtained in the list of doom charts was not the work of chance. From the modesty of a new band they graduated «cum laude» with its conjunction of heavy sounds and psychedelia. They managed to strike the perfect balance to satisfy both psychedelic lovers and doom fans. A colorful kaleidoscope with a magnificent interpretation and staging in a day that was approaching its end, having developed in an exemplary way by all.
In fact, the conversations between people were about the strange moment we were living and how lucky we were to be able to experience this festival «in situ». There, in Esbjerg, underground music was winning the battle against this virus that has the whole world turned upside down; and the public, the organization and the bands, showed that in spite of everything, live music could happen.

The closure was put by the Danish psychedelic guru for twenty years, UFFE LORENZEN. The leader of BABY WOODROSE, is consolidating his solo career as reflected in the publication a few days after his performance of his third solo album. A job on it picks up the sound of a band after two previous installments of fully acoustic albums. A few minutes before his departure on stage I asked him if he had musicians accompanying him and his answer with a smile on the goose was that, he alone was not enough.
With a great ovation he was received while he occupied the central space of the stage accompanied by his voice, a guitar and a beer. Considering that the public’s disposition was sitting in their seats, there was possibly no better way to enjoy the riot of magic that was going to hatch from the stage in the next hour and a half. UFFE offered us a show in which he reviewed new songs along with his great classics like “Mere Lys”. Wrapped in the best projections of the night, that kaleidoscope of sensations was impressive. The maxim of «less is more» was fulfilled once again on stage. From the simplicity and with constant introductions between subject and subject, silence presided over his performance. Silence that was only broken with a torrent of applause at the end of each song. Listening carefully to each song, that magical connection between the audience and the musician was produced to the delight of those present. In what he does best, transmit feelings and sensations, with his warm, deep and penetrating voice, each song became a moment for magic to emerge for the enjoyment of all. The projections acquired a new dimension in the best possible closing for an intense, strange, but wonderful day. UFFE was leaving the stage after an hour and a half that I will always remember. It might seem that the musician had not spent energy on his calm performance, but later I was able to verify in his dressing room in a small talk with him, that his body was completely drenched in sweat, he had given everything !!
With the feeling that the trip and all the adversities passed to be able to be present I retired to the hotel with the feeling that everything had been worth it, and boy had it been!
The next day was presented with several incentives. On the one hand the most prominent bands of the El Paraiso Records label, CAUSA SUI and PAPIR, and on the other the presence of another young Swedish band that had surprised with their debut album months ago such as SLEEPWULF. About CAUSA SUI, there is little I can say, whenever I have seen them live, they have given a great performance leaving me a great taste in my mouth, but with PAPIR I had the thorn stuck since the cancellation of the last edition of DESERTFEST BERLÍN, where they were scheduled to perform. and that as we all know was canceled. Fate offered me the opportunity again this year to see them live for the first time, and something like that cannot be rejected.

SLEEPWULF opened a day that had great and varied incentives. Following the Sabbath dictates and with a vocation in their sound close to bands like Kadavar or Witchcraf, the quartet invited us on a dark journey to the seventies between catchy melodies and subtle riffs with occult tones. One of the revelation bands of the year in the heaviest retro-rock scene, making clear the reason for their growing fame on the scene. A remarkable performance in which they reviewed much of the songs from their debut album. Without much artifice, or a special staging, they were executing a measured performance, in which the vocal melodies were never strident and in which the riffs screeched just enough to make them attractive.
Behind them, the former SUNGRAZER, Sander Haggmans, performed under the name THE WHIMS OF THE GREAT MAGNET, just as UFFE had done the night before, only with his guitar. He offered us a calm acoustic show sitting on a chair in the center of the stage, from where he spread his magic. With some SUNGRAZER song, the performance was not covered with too many audiences, who were mostly on the outside giving a few beers before receiving the rest of the bands. Somewhat soulless, his guitar chords were mixed with prerecorded effects, which resulted in sound coming from the stage even when the musician did not play his guitar.
The nerve and the attitude of pure rock and roll was provided by ELECTRIC HYDRA. The quintet wasted old-fashioned heavy-rock energy in a high-voltage performance with its members prancing and moving constantly on stage. The festival was developing with total punctuality, keeping a few minutes of pause between band and band that allowed to go out to smoke or have a little fresh air with a beer, despite the fact that the day on Saturday was developing with rain in its Most.

Around half past six PAPIR came out to a stage that in the end, was going to consecrate him as the best band of the entire festival. The unanimity of all with whom he commented on his performance was evident. Supported by the inexhaustible technique of his Nicklas Sorensen guitar, the trio embarked us on a sensory journey between psychotropic projections that elevated their performance to an Olympus within the reach of few. Long passages in which jazz appeared amidst heavy-psych atmospheres that completely enchanted an audience that on this occasion was occupying its corresponding seat. The situation might seem a bit claustrophobic, but the reality is that despite the measures of location and distance, we could all move freely in the room. Some movements that were accompanied by the corresponding mask, and a security personnel who kindly reminded us of this requirement if at any time we relaxed. The trip to that sensory dimension in which PAPIR develops his songs was most pleasant and rewarding. Again, the sound of the Tobakken theater was one more ally to make this unforgettable. After his performance we were all floating on a cloud. Simply outstanding !!!
In an undulating day with bands that took us to the sky and with others that plunged us into dark caverns, FIREBREATHER were going to get us off the cloud in which PAPIR had left us. With the incentive of being accompanied by Mika Hakki, bassist of MONOLORD, the Swedes plunged us into a spiral of dark and heavy metal riffs. The band had requested darkness for their performance and on this occasion the colorful projections succumbed to darkness. The most leaden bet of the entire festival in a show full of claw that aroused a diversity of opinions in an audience more predisposed to psychedelia,

The festival was coming to an end, but before that, the CAUSA SUI headliners were going to give us another performance to frame. After having been thoroughly tested the sound the first chords of «Echoes of light» opened their performance. A show in which they were going to play songs from their entire career, but with a special impact on their album “Euporie tide”. The mathematical precision with which his drummer Jakob hits his instrument is always a beacon that shines on a solid band, in which Jonas’ work on guitar is beyond any doubt. Joined to his instrument as if the two were one, the guitar strings were swaying to offer us their best version (I never saw a bad performance of him). Themes like «The drops» or the magical «Portixeddu» or «Homage» were the high points of a performance that would close with one of their first songs, «El Paraíso», the latter interpreted as an «encore», since They had previously retired from the stage before putting the finishing touches on in a completely brilliant way. The mastery of the stage, the times, and all the details that CAUSA SUI has in their performances, is something absolutely unquestionable in Fuzztival they made it clear. Some very great musicians full of technique that play with jazz and psychedelic vibrations together with moments of authentic heaviness to create a multi-colored painting in which everything fits.
With this pleasant taste in our mouths we closed what is possibly my only festival of the year, a modest festival that is destined to grow, because it is difficult to find someone with more perseverance for doing things well as its organizers and the team that accompanies. At the end, and after saying goodbye to the public thanking their behavior and attendance, I could see how the two architects of the festival taking place merged into a huge hug in which they made me participate while their faces of satisfaction reflected the great joy of success that had had this third edition of the festival. Without a doubt, and this was unanimous by all attendees, the weekend had a total success. Let’s hope that in future editions they can have a larger audience, because I know that the organization wants to have the best bands of the moment, and they will surely succeed. Congratulations to all, organizers for the great facilities they gave me to carry out my chronicle, to the bands for their kindness and giving everything on stage to Peter, the architect of the audiovisual projections that perfectly complemented the bands and all the friends and acquaintances with whom I was able to share my first visit to Denmark. I will be back!!
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Crónica.- «PURE ROCK FURY NIGHT 2» en Gruta 77, con KRAZARK, RICKY DIAMOND y FREE RIDE

Tras varios meses de sequía de actuaciones en vivo, el pasado sábado llegaba la hora de retomar los conciertos en directo con la cita que desde Southern Metal Fest nos ofrecían en la Sala Gruta77 con su evento Pure Fury Rock night 2, con la presencia de FREE RIDE desde la estepa alcarreña, RICKY DIAMOND, llegados desde Alicante y los madrileños KRAZARK. Con un cúmulo de sensaciones contrapuestas las dudas nos acechaban a todos. …¿Cómo sería un concierto con tres bandas de la escena pesada con las actuales restricciones sanitarias?…, ¿Cuál sería la actitud del público? ¿Respondería el personal a la llamada a vuelta del rock en vivo o los miedos e incertidumbres harían que el personal se quedara en su casa?, ¿Estábamos en peligro por aventurarnos a hacer lo que más nos gusta? Demasiadas incógnitas que poco a poco se iban desvelando según se iba acercando la hora de inicio del evento. Fijada la apertura de puertas para las 10 de la noche, y con las correspondientes pruebas de sonido solventadas sin ningún problema, poco a poco la puerta de la Sala se iba llenando de personal.

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La buena respuesta de un personal ávido de volver a sentir la música en vivo así como  el buen talante y respeto a las normas que se observaba según la gente iba accediendo a la Sala hacían presagiar una gran noche de rock and roll.
Estar con las mascarillas puestas en el interior y guardando una cierta distancia de seguridad es algo a lo que no estamos acostumbrados; cualquiera que diga lo contrario falta a la verdad, pero con todos esos condicionantes en contra, ninguno queríamos que la fiesta se truncara. Así las cosas, los encargados de abrir la noche eran el trío de El Casar (Guadalajara) FREE RIDE,  que ya habían vivido la experiencia de volver a tocar en directo tras el confinamiento hace un par de semanas. Evidentemente no era lo mismo tocar en su casa y en un espacio al aire libre como lo habían hecho, con volver a hacer que «El Gruta» coja la temperatura a la que nos tiene acostumbrados. Una Sala que sigue apostando contra viento y marea por mantener viva la escena de la música en vivo madrileña a pesar de todas las adversidades con las que nos estamos encontrardo para volver a esa “nueva normalidad” de la que tanto nos hablan a todas horas.


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Ya sabemos lo que FREE RIDE nos ofrecen en sus shows en vivo, y en esta ocasión a pesar de las circunstancias, confirmaron que siguen evolucionando como una banda que quiere hacerse un hueco en la escena a base de trabajo y horas de ensaño. Repasando parte disco debut y con las miras puestas en seguir trabajo nuevo material que pueda culminar en la pronta publicación de su segundo trabajo, la guitarra de Borja volvía a aullar entre ecos desert rock con influencias garaje a las que ya nos tiene acostumbrados.  Un show sobrio y correcto en el que ofrecieron como novedad la ejecución de un nuevo tema como es “Joy”.

Todo un aliciente para poder comprobar el camino que seguirá esa nueva entrega, y lo cierto es que no defraudaron. Los leves problemas de sonido con el micro de Borja que hacían que en muchos momentos no se escuchara su voz, no fueron obstáculo para ofrecer una gran actuación que culminó con la interpretación para cerrar su show de “Nazaré”.

Ese tema   que liberaban hace pocas fechas como su nuevo single y en el que se dejan llevar por las vibraciones heavy-psych más ácidas y psicotrópicas.  Si claramente su apuesta sonora se acerca y mucho a sus admirados y venerados FU MANCHÚ y NEBULA, cuando la banda se deja llevar por la acidez, su música adquiere cotas descomunales, y así lo dejaban patente al finalizar su show.

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Reencuentros comedidos entre un personal que mantenía las distancias y sustituía abrazos por golpes de codos y puños (para desmitificar la mala fama de los rockeros melenudos) en un gesto de responsabilidad absoluta ante los tiempos que nos toca vivir.
Estrenándose en un show en vivo en Madrid RICKY DIAMOND venían con muchas ganas de ofrecer una buena impresión ante el público madrileño.

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Un público al que la banda alicantina tiene mucho respeto, como pudimos comprobar en la previa en la que a la banda se la veía ilusionada y a la vez algo nerviosa por las ganas de no defraudar. Para ellos era una especie de reto y una motivación tocar en una Sala como Gruta 77’. Si en la prueba de sonido habíamos comprobado cómo se las gastan, (energía bruta a raudales) nada más comenzar su show disipaban todas las dudas que pudieran existir. Hard-rock, metal y en definitiva, sonidos pesados pero divertidos era lo que nos esperaban en los próximos tres cuartos de hora.

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Alejados de la ortodoxia, no se encasillan en un solo estilo, y fueron capaces de ofrecer altas dosis de sonidos pesados que acabaron enganchando al personal con una herencia en sus canciones del hard rock más salvaje.  Sin andarse con miramientos el trío se metía en el bolsillo a un público que, a pesar las circunstancias, comenzaba a dejarse llevar por las buenas y potentes vibraciones que salían del escenario. La realidad es que tras los “viajes” que nos habían dado FREE RIDE, había mucho personal que necesitaba una buena inyección de energía para quitarse el “mono» de todos estos meses sin conciertos, y RICKY DIAMOND salieron al escenario con el cuchillo entre los dientes para conseguir meterse al personal en el bolsillo, algo, que a la postre consiguieron, siendo reconocido su buen hacer por el público presente que disfrutó a tope de una actuación en la que la banda mediterránea nos ofreció algún tema nuevo perteneciente a su próximo trabajo como «Untalented Ass» con sabor a heavy-rock.

En definitiva, el trío alicantino superó con nota su primera visita a la capital, ofreciendo una actuación llena de vitalidad que fue correspondida con fuertes muestras de cariño por un público que acabó rendido a sus pies. 

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La noche avanzaba y los madrileños KRAZARK saltaban al escenario. Sin olvidar nunca las recomendaciones de la propia sala, instaban, como habían hecho el resto de bandas, a la responsabilidad del personal guardando las distancia y cumpliendo con todas estas normas que tanto brillo quitan a la fiesta del rock.

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Muchas líneas se han escrito sobre rebrotes de este puto virus culpando al ocio nocturno  de que la pandemia siga viva, pero lo cierto es que la gente del rock supo cumplir con todos los consejos e indicaciones para hacer que el pasado sábado fuera un gran día de stoner rock vivido con responsabilidad. Esteban, el carismático cantante de KRAZARK,  iniciaba su actuación  con su ya clásico megáfono en mano para calentar desde el inicio a un público que a esas horas estaba muy predispuesto a seguir la fiesta.  Repasando los temas clásicos de su primer trabajo, ante el delirio del personal, la banda nos ofrecía la novedad de escuchar a Joan, su batería haciendo algunos coros al micrófono, algo inédito hasta ahora.

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Al igual que las bandas que les habían precedido, KRAZARK también estrenaron un nuevo tema. Esa nueva canción, «Far away from sorrow» había sido precisamente mi elegida paraq registrar en vídeo, pero problemas técnicos no ha sido posible su edición. Al menos los presentes, pudieron degustar una pincelada del material que la banda está preparando para incluir en su segundo trabajo, que está previsto que vea a luz dentro de unos meses. La receta es sencilla, stoner-rock con ese toque sureño que les viene caracterizando desde su nacimiento como banda. Finalmente las casi cien personas que asistieron a esta segunda edición de «PURE ROCK FURY NIGHT 2» se fueron con la sensación de haber vivido algo extraño, pero a la vez gratificante.

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La vuelta a un concierto en directo era algo que muchos estábamos deseando y necesitando, pero teniendo en cuenta el delicado estado sanitario en el que nos encontramos,  todos supimos contener nuestras emociones y no dejarnos llegar por actitudes que pudieran poner en peligro esa vuelta a la normalidad de una escena en vivo que necesita de conciertos así, para seguir viva. Eventos en los que queda claro que los melenudos tatuados que hacen tanto ruido con su música, son responsables. Desde aquí, no quiero terminar sin agradecer a salas como Gruta’77 y a promotoras como SOUTHERN METAL FEST, que  sigan creyendo en lo que hacen contra viento y marea y por muy difíciles que sean las circunstancias. Solo de esta manera conseguiremos que el rock en directo, no muera, a pesar de todas las adversidades con las que le toca lidiar.  

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