Reseña: BLACK ROAD.- «Witch of the Future»

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Nada parece resultar casual en «WITCH OF THE FUTURE», el álbum debut del cuarteto de Chiçago BLACK ROAD. Su publicación el día de Halloween, coincide con el tercer aniversario desde están juntos la formación actual. La banda lleva trabajando a pico y pala desde sus comienzos, sin dar un solo paso en falso. Su alabado EP homónimo les situó en la escena stoner doom, con unos temas en los que el blues estaba muy presente, pero BLACK ROAD no parece ser la típica banda psych-doom con su vocalista femenina al frente, los de Chicago van más allá, y Suzi Uzi tiene bien merecido el título del álbum como «La bruja del futuro». Los ocho temas incluidos en «WITCH OF THE FUTURE» la elevan a unos altares reservados solo para las grandes sacerdotisas. Canciones que viven en atmósferas oscuras, sin perder la vocación doom, pero las tinieblas son atajadas con fantásticas melodías, tanto generadas por la guitarra de Tim M. con una combinación de armonías, como con la sensualidad de la portentosa voz de Suzi. Nebulosas que se construyen a fuego lento, sin que la luz de la hoguera explote en grandes deflagraciones, sino en tenues llamaradas atrayentes y cautivadoras. Chicago es una de las cunas del blues, y también éste sigue presente en alguno de los cortes, de una forma sutil y elegante.  Así el resultado es simplemente espectacular, un trabajo que rápidamente comenzará a recibir elogios por todos aquellos que se aventuren en sus entrañas, un interior lleno de riqueza compositiva y de belleza. Fragancias hechizantes y cautivadoras de las que es difícil escapar y de esos a los que vuelves una y otra vez haciéndote cantar sus canciones de encanto místico y mágico para los días más oscuros..

«Purgatory» nace de delicados pasajes de los que brota la sensual voz de Suzi. arropada por una virtuosa y sosegada guitarra que también reclama su momento de gloria. Susurrante, el tema va engrosando pausadamente su ritmo con una apacible cadencia. Un poderoso bajo aparece desde las tinieblas para arrancar «Radiador». Aquí la banda recupera el legado Sabbath, con un tema mas oscuro y tenebroso. Cuando la oscuridad se apoderado del entorno la  voz de la sacerdotisa poco a poco resplandece con toda su magia.  La bella y reconfortante voz va desplegando toda su sensualidad repartiendo un agradable hechizo. Una dulzura que nos hace escapar de la oscuridad. Aquí pueden darse ciertos estereotipos de las bandas psycho-doom con cantante femenina, repitiendo la estructura, pero su grandeza está en todos esos matices que con sutileza se incorporan.Los riffs se muestran poderoso, sólidos, pero sin aplastarnos con su fuerza, estamos ante un vigor medido y a su vez, contenido que se transforma en momentos heavy-rock impregnados en psicotrópicos. 

Los diez minutos de «Witch of the future», el tema que da nombre al álbum posiblemente sean los mejores construidos en toda su carrera. la sensualidad y la belleza toma el protagonismo a otro tema que avanza serpenteando suavemente entre momentos de gratificante psicodelia y algún eco blues. Un masaje sonoro reconfortante e intenso que nos susurra antes de explotar en pesados y lentos riffs llegados de las tinieblas mas inquietantes. Distintos estados de ánimo y de estilos musicales aparecen bajo la larga sombra doom, que acaban sucumbiendo ante el hechizo de la gran sacerdotisa.  En todo su esplendor vocal,   es custodiada por una corte de fornidos riffs para constriuir un relato rebosante de épica ocultista. encabritándose como si se despeñara por un barranco dominado por ritmos stoner que van mutando a momentos mas propios del heavy-rock, recubiertos de un aura psych que nos traslada a un relato de fantasía en el que tras la tempestad llega la calma. Una calma cubierta de un sinfonismo que nos hace regresar a los reconfortables y bellos pasajes iniciales donde la hermosura lo domina todo. Solo por este tema, el álbum ya merece la pena. Simplemente sublime.

«Torches» se construye sobre sólido muros doom en los que las plegarias son protegidas de las tinieblas por celestiales proclamas en forma de rezos típicamente psycho-doom. Ocultismo versus sensualidad que acaba tejiendo un tema mesurado a pesar de seguir muchos cánones del género. Pesado y lento y con su intoxicante nebulosa.

Por la senda del blues, «Blood on the blade», mantiene de alguna forma la vocación psycho-doom. Esa fusión con la que nació la banda de blues psicodelia y doom queda fielmente reflejada aquí. mas rabia vocal acompañadas de solos que se desangran entre una base rítmica propiamente doom, y que consiguen salirse de los estereotipos.

El regreso a la oscuridad se produce en «Hash king». la alargada sombra ocultista nos acecha nuevamente bajo nebulosas intoxicantes. nuevamente derrochando su poder de seducción Suzi, casi recitando asoma entre la oscuridad de un ritmo lento y pesado para acabar elevándose con crujientes riffs  que coquetean con el blues mas lisérgico. siete largos minutos de relato psyco-blues bajo los dominios del doom más ortodoxo.

«End of the man» se aleja del doom, para regresar a los orígenes blues llenos de momentos de psicodelia. Por momentos con una cadencia mas propia del heavy-rock más melódico, dejando escenario para el lucimiento y virtuosismo tanto de guitarra como de bajo.  

Este grandisimo álbum cierra con una sorpresa en forma clasicismo romántico. «Lament» es construido por Suzi únicamente con los acordes del piano. Alejado completamente de cualquiera de los temas anteriores, se toma una licencia con la que obtiene un bello resultado lleno de melancolía. 

«WITCH OF THE FUTURE» fue creado en un año de trabajo compositivo, habiéndose grabado en Roosterbat Studios y masterizado para todos los formatos por el Tony Reed.

BLACK ROAD son: Suzi Uzi (voz, letras y piano), Tim M. (guitarras) Casey Papp (bajo) y
Robert Gonzales (batería).

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Reseña: GRIM COMET.- «Afterlife»

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«AFTERLIFE» supone un giro en el sonido de los madrileños GRIM COMET. Un álbum salido de la casualidad, ya que la intención primera de la banda era sacar un disco mucho más oscuro.  El resultado son nueve temas directos que viajan en un trayecto de ida y vuelta entre los setenta y el grunge de los noventa. Alejados del metal y del doom que les vio nacer, crean canciones que manan con naturalidad, sin forzar. Aquí no encontramos largos desarrollos de guitarra y viajes psicotrópicos de tintes metálicos, sino que todo resulta más sosegado, mas centrado en un rock alegre y sin ataduras. Cinco años de vida y dos álbumes anteriores, al margen de algún EP son un aval suficiente para entender que la formación está consolidada y de ahí, que estemos ante un disco al que le sobran etiquetas. GRIM COMET no suelen publicar discos de mucha duración, de hecho «AFTERLIFE» bien podría ser un EP. Algo menos de media hora que sirve para que comprobemos que estamos ante una gran banda que ya había demostrado todo su potencial ejecutando sonidos mas pesados, y que ahora es capaz de brillar con luz propia sobre melodías mas asequibles. Siempre usando la linea recta, sin rodeos, cada tema tiene una identidad propia, yendo al grano. Esto hace que entre sus surcos podamos vislumbrar ecos de ZZ Top, Thin Lizzy, y sobre todo Alice in Chains, especialmente en algunos registros vocales de Willy de Moya, su cantante y guitarra. Por otro lado, aún transitando por sendas poco virulentas, la fuerza que Juanma Cayuela imprime a su batería hace que no podamos bajar la guardia en ningún momento, mientras Raúl Cabañas hace que su bajo realice su papel, sin estridencias. Aún navegando entre distintas aguas, el timón que les marca el rumbo sigue siendo el grunge con el que crecieron, que ocupa un mayor protagonismo en sus genes musicales.  El álbum es publicado por Art Gate Records. y fue grabado en Goldfish Estudios (Torrelodones)

La primera sorpresa nos la da «Dig up her bones». Como si nos hubieramos teletransportado a un local de Texas, el boogie-rock en pura línea ZZ Top, nos sorprende con la energía sureña de la que podemos encontrar en esos garitos con olor a humo y bourbon. Con unas buenas dosis de efluvios pantanosos que intoxican un tema que no pierde nunca el ritmo. la parte mas lúdica del rock and roll queda plasmada con precisión. 

Sin terminar de abandonar el medio-oeste, la potente batería un cambio de registro vocal, describen «Dead or alive». Guiños metálicos que parecen un toque de nostalgia, caminan mas cerca de los desiertos stoner para golpearnos con fuerza. Uno de esos temas que te abofetean sin remisión. Riffs que se repiten como un martillo y de los que no puedes escapar sano y salvo. 

El grunge de los noventa asoma en «Over you». Ondulando las melodías vocales, el ritmo parece ir cansino, como a trompicones, mientras Willy nos susurra y seduce con sutileza entre una fornida base rítmica. Una contraposición que culmina con un bello solo de guitarra que parece describir la nostalgia con sus notas antes de devolvernos la rabia.

En una linea similar y con un ritmo que se inicia con una cadencia que bien podrían haber firmado The Police, «All on me». Dulces melodías sobre medios tiempos que avanzan impasibles  en un sencillo tema. 

Rugosos riffs dan el pistolezado de salida a «Born to die». Una vuelta de tuerca al grunge primitivo pero con la mirada puesta en el hard setentero mientras los adornos son mas propios de los sonidos desérticos. El resultado es un corte vivaz y pegadizo que transcurre sin concesiones y en el que aparecen esas guitarras más afiladas que habíamos escuchado en sus anteriores trabajos.  

No podía faltar (afortunadamente), su guiño a las vibraciones más psicodélicas. «In the dark» es un oscuro pero apacible y gratificante paseo por amigables bosques   que no dejan pasar la luz. Para salir de esa atmósfera, los susurros de la cálida voz de Willy nos hacen compañía y nos apaciguan entre la umbría para emerger como un canto bucólico que acaricia nuestra piel hasta ponernos los vellos de punta.

«On & on» nuevamente traspasa la barrera del tiempo para partir de los setenta y vestirse de vibraciones mas contemporáneas. Difusos riffs que acompañan a la melodía en un tortuosos camino en el que  GRIM COMET dan muestra de que su pesadez no ha quedado en el baúl de los recuerdos, sino que la rescatan cuando les viene en gana, aunque sea con una intención distinta y medida. 

«A million sun» es un tema que sufrió una metamorfosis desde su nacimiento. Con la intención de hacer un tema acústico poco a poco fue transformándose  hasta convertirse en un alegre corte hard-rock en el que el legado de Thin Lizzy está muy presente. Una subida de revoluciones que confirma que la cabra tira al monte. Un pegadizo y divertido tema de esos que te engancha desde la primera escucha y que podría escucharse en mediados de los setenta en cualquier garito cañero. 

«AFTERLIFE» cierra de una forma sorprendente. sobre los bellos acordes de la guitarra española, «Azabache» refleja la esencia del sur, del flamenco y del clasicismo. Un bello tema que se sale completamente del camino del resto de temas del álbum pero que en cada nota transmite sentimientos. 

GRIM COMET estarán presentando «AFTERLIFE», mañana, 31 de octubre en la Sala Honky Tonk de Madrid, una gran oportunidad para comprobar como se trasladan estas composiciones al directo.

 

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Crónica CRYPT TRIP + HIGH REEPER (Wurlitzer Ballroom)

En el marco de su tour por Europa CRYPT TRIP rendían pleitesía a Madrid acompañados de HIGH REEPER en la tercera fecha de la gira organizada por Red Sun Barcelona (a los que damos las gracias por facilidades que siempre nos dan). Buenas referencias teníamos de sus actuaciones en Avilés y Bilbao el viernes y el jueves pasados, lo que confirmaba las sospechas de que algo grande teníamos por delante. Desde que comenzaran la gira en tierras italianas el 11 de octubre, los norteamericanos no habían descansado ni un solo día, (eso se llama aprovechar el tiempo). Habiendo recibido grandes alabanzas en cada una de sus actuaciones, pero especialmente en el marco del Deserfest Amberes donde habían actuado la semana anterior. 

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Esos antecedentes y los elogios recibidos con su último álbum “Haze country” hacían presagiar una gran noche de rock and roll a la vieja usanza y doy fé, que se cumplieron. Tras degustar manjares típicos españoles como la tortilla de patatas, chorizo y demás, las bandas llegaron a la Sala con los estómagos llenos y pletóricas de fuerza. Cercanos y amables con el personal, todo estaba preparado para una gran noche. El trío tejano era el encargado de abrir la velada, y con las pilas cargadas, subía al escenario del “Wurli” para ofrecer un show sin desperdicio. Naturalidad y ausencia de artificios marcaron una actuación basada principalmente en temas de su último álbum. Esos bucólicos vientos del sur que derrochaban sensibilidad en su último trabajo nos mecían con cada nota. Puede parecer que esa sensibilidad estuviera reñida con la energía, pero nada más lejos de la realidad. Este predominio en su set-list de sus últimas composiciones no impedía que escucháramos esas guitarras hirientes en línea Cactus o James Gang con las que se dieron a conocer y con la que recibieron tantas y tantas alabanzas. Si algo de especial tienen los tejanos es la frescura que transmiten a su música y la evolución de sus sonidos más ácidos hacia escenarios más melódicos y apacible consiguen hacerla con una naturalidad digna de elogio. Desde los primeros acordes de la guitarra de Ryan Lee sonaban a gloria bendita.

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Su voz, sin grandes alardes pero llena de sentimiento, ponía la mesura y la dulcura a unos temas que por sí mismos la tienen. Un sonido inmejorable y una ejecución llena de magia nos trasladaba a parajes mas propios del medio oeste. Esa evolución de la banda desde sus sonidos más psicodélicos, hard y blues de sus anteriores álbumes sucumbía ante los vientos sureños que salían de cada nota. La guitarra tocada con slide en muchos de los temas, y el wah wah dotaba de un groovy funky que rápidamente se sumergía en nuestro sistema nervioso.  Una gran sensibilidad que hacía que una sala con tres cuartos del aforo ocupado conectara inmediatamente con toda esa frescura. Como si estuviéramos en un club tejano, en que la poderosa batería de Cameron Martin hacía que cualquier atisbo de caer en lo empalagoso desapareciera. ¿Que batería!!!, podría decir que es una de los impresionantes que he visto en los últimos tiempos, algo, que en disco no había percibido tanto como en vivo.

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 Comentarios entre los presentes como “este tío es un monstruo” daban fe de la habilidad y capacidad que demostró con sus baquetas, ¡sublime! Entre el bucolismo y unas guitarras ácidas iba transcurriendo el show mas rápido de lo que todos hubiéramos deseado. Especialmente aclamados en temas como “Hard times» o con los pegadizos riffs de “To be whole” conquistando a base de sensibilidad al público combinando el bucolismo con la energía del rock and roll clásico. Bailes incesantes y cuerpos contagiados con las buenas vibraciones que salían del escenario, donde el trío se dedicaba a disfrutar con la música y eso se hacía sentir entre los presentes que acabamos rendidos a su gran calidad. Varios momentos de fuzz hilarante nos embriagaban antes del impresionante “solo” de batería que terminaba de completar una fiesta absoluta. El único inconveniente que tuvo su actuación fue que a todos se nos hizo cortísima la escasa hora que duró una actuación donde dejaron patente que es una banda a tener en cuenta y que crece día a día siendo capaz de sonar en directo tan impolutos como en sus discos. Con el añadido de que la fuerza que le imprimen a cada tema hace que se multipliquen las buenas sensaciones como así mostraban las caras de los presentes que habíamos vivido un show como el que se disfrutaba en cualquier garito sureño a mediados de los setenta, sin poses, solo rock hecho con honestidad.  

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El listón estaba muy alto, y HIGH REEPER hacen algo bastante diferente, por lo que me asaltaba la duda de como serían recibidos los de Filadelfia. Ante un público que mayoritariamente no conocía a la banda, el quinteto fue directo a la yugular. Altas dosis de energía a base de lentos riffs en los que la sombra de Black Sabbath es muy alargada, “Obsidean peaks” partía desde el misterio y calma doom para ir subiendo la intensidad.  “Chrome hammer” rompía las hostilidades con una pesadez y velocidad endiablada lo que hacía que el show cogiera temperatura y dinamismo. Su cantante Zach Thomas interactuaba con el personal instándole a que aquello era un concierto de Stoner doom.

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Nada parecido a lo que acabábamos de ver, pero también HIGH REEPER consiguieron sorprender al personal con su fuerza arrolladora. Con un sonido en el que los guiños al proto-metal setentero está siempre presente, sonaba la oscura «Die slow» con sus cadentes riffs. La noche avanzaba y el público estaba enganchado con el quinteto. Con Shaun, su bajísta casi escondido detrás de uno de los amplificadores por el reducido espacio del escenario, las guitarras de Pat Daly y Andrew Price seguían echando humo con sus riffs mientras sus cuerpos no dejaban de balancearse a su ritmo.

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Con «Soul Taker» bajaban las revoluciones para poner mas oscuridad a la atmósfera, momentos en los que su vocalista Zach daba cuenta de su poderío vocal arrastrando a la banda y al público a un frenesí. Hasta que “Barbarian” bajo ese manto de oscuridad ocultista más propia de Sabbath o Pentagram presente en toda su actuación, ponía fin a su show bajo la perplejidad de los presentes, que no podían creer que aquella embestida había durado poco más de media hora, lo que contrariaba personal. El motivo de la corta duración de su actuación estaba en que la sala tenía programado otro concierto posteriormente. Toda una lástima que nos dejó con ganas de mas.

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Crónica. NEBULA + FREE RIDE (Sala Caracol – Madrid)

Visita de los californianos a Madrid acompañados de FREE RIDE, la joven banda de la estepa de Guadalajara que mas se parece en su sonido a los míticos NEBULA. Un aperitivo perfecto para una noche que prometía emociones fuertes.

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Con mucho personal en la puerta esperando ansiosos el comienzo de la actuación se percibían las ganas de comprobar especialmente lo que podrían ofrecer una banda como FREE RIDE.  El trío se mostraba eufórico antes de su show, con la oportunidad que tenían ante sí. La posibilidad de compartir escenario con una de sus bandas referentes hacía que su motivación se encontrara por las nubes. Era poco el tiempo que iban a tener para desarrollar todo su potencial y tenían que dar el máximo en la poco mas de media hora que tenían programada. 

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Durante la prueba de sonido, ya percibí la sensación de que Beto, Victor y Borja estaban con una gran motivación. Aquello sonaba potente y preciso, algo que luego quedó patente durante su actuación. 

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Los primeros acordes de la guitarra de Borja nos introducían en la psicotrópica atmósfera de «Sativa», el largo tema que abre su álbum debut. Derrochando fuzz enseguida conquistaban a un público predispuesto a recibir su embestida de fuzz desértico con tonos garageros. Una constante luz roja ponía el color apropiado a los oscuros y cannabinoides pasajes de uno de los temas más largos de su actuación, con el que recibieron la primera ovación de la noche. Sin perder un instante, el garage-rock desértico de «Free ride», tema con el que ponían a prueba la elasticidad de los cuerpos de los presentes.  Desde ese momento las doscientas personas asistentes no pararían de bailar desenfrenadamente. Los primeros episodios de crowdsurfing se producían, y solo íbamos por el segundo tema. Siguiendo por esa línea, «Nowhere fast» subía las revoluciones. Fuzz hiriente desde la guitarra y un Beto aporreando diabólicamente su batería, mientras Victor en una esquina del escenario se afanaba por poner el músculo con las cuatro cuerdas de su bajo. Aquello ya no tenía vuelta atrás, la locura se había apoderado de la Sala Caracol.  Un breve instante de parón, servía al trío para arremeter con «Rolling the wheel».

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Entre una cadencia macarra de garage-punk y el fuzz hilarante seguían manteniendo el nivel por los aires, con parte del público de las primeras filas, que no cejaba en su empeño de disfrutar el concierto desde las alturas. El listón que estaban poniendo a la noche FREE RIDE estaba siendo muy alto, a pesar que algo más de decibelios en la sala no hubieran estado de más. Aún así la nitidez con la que sonaban contrarrestaba el volumen. Muchas veces, por no decir siempre, es mejor calidad que cantidad, respecto al volumen de una actuación. Combinando la fuerza con largos solos lisérgicos aquello no era un «no parar». «Nothing to lose» recibía la aclamación general antes del apoteosis final en el que la atmosférica «Opium» nos trasladaba a un mundo paralelo donde los psicotrópicos envolvían a los presentes en sus misteriosos pasajes.  Diez minutos de placentero viaje a través de espacios de pura psicodelia en los que FREE RIDE dan cuenta de todo el potencial que atesoran. Efectos en la guitarra de Borja y sonidos heavy-psych de altos vuelos producían el éxtasis entre los presentes. Bajo los aturdidores focos rojos que por momentos hacían que solo vislumbramos las sombras del trío. Para mí es una debilidad cuando toman esa senda, y el pasado jueves el apacible y a la vez tortuososo camino de ese momento fue de lo mas destacable de un concierto en el que FREE RIDE brillaron con luz propia. Totalmente abducidos, el público caímos en la tela de araña que con pausa iban tejiendo desde lo alto del escenario. Los envolventes efectos y una cadencia rítmica sin prisa pero sin pausa, nos transportaba a estados en los que nuestra mente se deja llevar.  Un ejercicio de hipnotísmo que culminó con una merecida ovación en un gran triunfo en una puesta de largo de alto postín, donde debían mostrar sus mejores galas.  Lo cierto es que el nivel mostrado estuvo a la altura de lo que de ellos se esperaba y ponía las cosas de tal manera que NEBULA no podían relajarse. 

 

Con Eddie Glass a la cabeza, NEBULA habían seguido con atención la actuación, y era el momento de demostrar todo su potencial. Si bien, para la ocasión contaban con un bajista distinto al que les acompañaba en su pasada gira. el trío de Los Ángeles salia con las pilas cargadas. El torbellino que ha supuesto su regreso con el álbum «Holy Shit» se comenzaba a percibir desde el comienzo de su actuación. Hay ocasiones en las que determinados músicos se muestran ariscos con el personal y otras veces todo lo contrario.

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Mi experiencia previa en actuaciones de NEBULA, estaba dentro de la primera afirmación, pero aquí la cosa fue distinta, algo que pude constatar al final de su actuación en el backstage, donde se encontraban muy contentos por la acogida reciba por el público. Contaban a su favor un público que había recibido el calentamiento previo adecuado para seguir dándolo todo en una noche que había adquirido el carácter de «fiesta total»,  y eso los angelinoslo habían entendido. Si en alguna ocasión leí aquello de que NEBULA se habían pasado su carrera metidos en un garage, en esta ocasión ofrecieron su faceta más stoner. Constantes interactuaciones de Eddie, ofreciendo cervezas desde el escenario al personal, circunstancia que era agradecida y correspondida por la gente.

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Un potente sonido que contenía mas decibelios que los que previamente habían tenido FREE RIDE, (algo demasiado habitual en muchos conciertos)  y la actitud de los tres músicos hacían que la fiesta no bajara su intensidad, sino todo lo contrario. La banda alucinaba y se congraciaba de ver los enormes pogos que se hacían en cada canción, con medía sala inmersa en ellos.

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Episodios de Crowdsurfing que se sucedían en cada tema y que servían a acicate a los músicos. Los momentos mas álgidos eran los que interpretaban su temas míticos de su primera época especialmente.   Eddie dando saltos con su guitarra en ristre y un bajísta en una particular posesión demoníaca golpeando las cuatro cuerdas de su bajo con virulencia. El fuzz seguía presente en temas llenos de energía que se correspondían con los NEBULA más queridos y exitosos. Previamente, al preguntar a Eddie sobre el set-list que iban a ejecutar, su respuesta fue que tal, no existía. Así que lo mas probable es que fueran interpretando sus temas según las sensaciones que percibían del personal como forma de motivación.  Finalmente, tras una hora de actuación, la banda se retiraba brevemente al camerino empapados de sudor, para regresar unos minutos después y dar el último trallazo ante el delirio de los presentes. En un día marcado informativamente por la exhumación del dictador FRANCO, la Sala ponía la nota divertida cargada de humor negro, con la locución que en 1975 hacía el entonces ministro, Arias Navarro comunicando su muerte. Aquel momento que se repitió varias veces durante la noche de «Franco ha muerto», sonaba como si nos encontraramos en el más allá. Una graciosa y ocurrente broma que sacó carcajadas y distintos comentarios entre el personal. Lo cierto es que en una misma sesión pudimos disfrutar de unos veteranos como NEBULA en su mejor forma y a unos alumnos aventajados como son FREE RIDE demostrando que llevan la lección bien aprendida y en cada actuación crecen y crecen mostrándose mas compactos y seguros de lo que hacen. La próxima cita será el próximo fin de semana en el marco del PiedraFest organizado por Nooirax Producciones donde compartirán escenario con los barceloneses THE MOTHERCROW y los mexicanos TERROR CÓSMICO, y donde DenpaFuzz estará para contaros lo que suceda. 

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RECOMENDACIONES DE LA SEMANA (WEEKLY RECOMENDATIONS)

ÁLBUM DE LA SEMANA:

THE DUES.- «GHOST OF THE PAST» (Suiza) heavy-blues, psychedelic-rock, 70’s blues-rock, hard-rock, vintage

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PURPLE CARAVAN.- «SPIRIT OF THE SUN» (Rumania) psychedelic-rock, hard-rock, stoner, fuzz, 70’s

HEAVY RELIC.- «SEVEN RELICS» (UK) heavy-psych, psychedelic-rock, instrumental, stoner

CAUSTIC CASANOVA.- «GOD HOW I ENCY THE DEAF» (US) fuzz, stoner, heavy-psych, metal, punk

PARASOL CARAVAN.- «NEMESIS» fuzz, heavy.rock, stoner, heavy-psych

PSEUDO MIND HIVE.- «OF SEERS AND SIRENS» heavy-psych, psychedelic-rock, 70’s stoner

ABRONIA.- «THE WHOLE OF EACH EYE» (US) psychedelic-rock, space. kraut, experimental

KØDE.- «DISCRETE TRANSFORMATION» (Suiza) psychedelic-rock, indie, alternative, noisecore

TAMAN SHOD.- «YEK» (Polonia) progressive-metal, heavy-psych, sludge, stoner

WARHORSES.- «SHADOW GOLD» (US) psychedelic rock, heavy-psych, rock, alternative

LOWCASTER.- «FLAMES ARISE» (US) heavy-rock, metal, doom,

NAVAJO WITCH.- «VOLUME III: SEASON OF THE WITCH» (US) doom, sludge, metal, 

MANO DE PIEDRA.- «TODAY’S ASHES» (España) sludge, metal, stoner

LOWBURN.- «PHANTASMA» (Finlandia) desert-rock, stoner, stoner-metal

GRIM COMET.-  «AFTERLIFE» (España) 70’s, 90’s, grunge, boogie-rock, blues-rock,

GOLGOTHA.- «ERASING THE PAST» (España) metal melódico, progressive-metal, doom, metal

ELECTRIC JAGUAR BABY.- «ELECTRIC JAGUAR BABY» (Francia) fuzz, hard-rock, 70’s, stoner, , garage-rock.

MOON SHEPHERD.- «HEAVY NIGHT» (Alemania) heavy-metal, hard-rock, 

LAST KNIGHT.«SEVEN DEADLY SINS» (España) progressive-rock,

HALFTRACK.- «WELCOME TO THE KINGDOM OF APES» (España) sludge, heavy-blues, stoner-metal

SWANS.- «LEAVING MEANING» (US) experimental, post-rock, noise, rock, post-punk, alternative