Crónica.- WOODROCK FESTIVAL 2024

Un verano más desde DenpaFuzz nos embarcamos en un viaje de mas de 600 kilómetros recorriendo la mitad oriental de la Península ibérica para visitar el Festival del ‘aullido del lobo’ en la costa Atlántica de Portugal. Allí, en la localidad de Quiaios, su infinita playa virgen nos recibía con las olas del Atlántico mojando la arena como preludio de tres jornadas memorables. WOODROCK FESTIVAL celebraba su 10º aniversario el pasado fin de semana con tres días de música alejada de los estándares comerciales. Ubicado junto a un encantador bosque la música pesada y psicodélica invadiría el ambiente ante una amistosa legión de fans de la escena. Superándose una vez más con su oferta musical, el festival prometía grandes emociones con bandas reputadas como LUCIFER, WEEDEATER, CACHEMIRA, J.I.R.M, o HIPPIE DEATH CULT, además de un numeroso grupo de bandas emergentes de la escena portuguesa, algo que el festival siempre cuida, dando así visibilidad a bandas noveles que necesitan mostrar su valía sobre un escenario. 

Así las cosas, la primera toma de contacto con el lugar dejaba claro que desde la organización aman lo que hacen y su esfuerzo bien merece ser alabado. En los tiempos que corren, no es muy habitual que un festival te ofrezca 3 días de música con camping incluido por solo 55 euros en un ambiente familiar en el que cualquiera se integra al momento. Además, el horario de los conciertos (a partir de las 9 de la noche), te permite disfrutar de los sensacionales lugares que rodean el espacio en el que se desarrolla el festival.  Playas paradisiacas, ciudades con encanto, una buena gastronomía, y la naturaleza a tus pies, son alicientes suficientes para que este festival reciba más seguidores en ediciones venideras. Con un espíritu DIY la organización trabaja duramente para que todo resulte confortable para sus visitantes. El amplio camping situado junto al recinto de los conciertos permite que te olvides del coche durante todo el fin de semana proporcionándote una estancia con todos los servicios. Los precios de la cerveza a poco más de un euro, la abundante comida local y la amabilidad de la gente, son estímulos suficientes como para no perderse esta cita veraniega que ya se ha convertido en una parada habitual en el periplo veraniego que desde DenpaFuzz hacemos cada verano para contarte como se desarrolla la música en vivo en la temporada estival europea.  

Con una suave temperatura de alrededor de 22 grados bien podíamos olvidarnos de las repetidas olas de calor que venimos sufriendo en los últimos tiempos, algo muy de agradecer y que hace que nuestra estancia en Portugal resulte mucho más placentera. Explorando el entorno nos damos cuenta de que todo sigue igual, Los habituales tubos para depositar los vasos vacíos, las balas de paja para descansar, los ceniceros hechos de tubos de caña, y gente con ganas de pasárselo bien.

Durante la primera jornada la organización continuaba con los preparativos para que todos los visitantes se sientan como en casa y para que el festival se desarrolle de la mejor manera posible. Con el publico llegando sin prisas las primeras bandas ultimaban los detalles para dar el pistoletazo de salida a esta edición. Con Las Grecas como banda sonora para ir calentando motores, el dúo ucraniano SINOPTIK rompían el hielo, y lo hacían con una solvencia digna de mención.

Si bien las bandas que tocarían esta jornada eran desconocidas para mí, siempre mi mente está abierta para recibir propuestas a las que no estoy del todo acostumbrado. Sonidos diferentes a los que me enamoran, pero a los que siempre estoy abierto para dejarme sorprender. Esto resume la actuación del dúo, un concierto que si vio marcado por un problema de sonido a mitad de su show que hacía que todo se parara. La mitad del festival se quedaba sin suministro eléctrico durante algo mas de media hora que enfriaría los ánimos del personal. Un momento perfecto para ir a reponer energías y que tristemente se vio frustrado al haberse visto afectado por el suministro eléctrico la cocina del puesto de comida del festival. Solo quedaba armarse de paciencia, ya que el personal se afanaba en que todo volviera a la normalidad. La noche había caído y con ella la temperatura bajaba con una ligera bruma que venia cargada de una humedad que poco a poco invadía los cuerpos de los presentes. Era el momento de abrigarse y armarse de paciencia. El aullido del lobo se escuchaba de nuevo. Esta es la particular señal para anunciar que las bandas van a comenzar su actuación Tres avisos con una grabación imitando el aullido de un lobo, que precedían a la reanudación del concierto de SINOPTIK. La banda continuaba su actuación con una profesionalidad digna de mención ante la adversidad que acabábamos de sufrir.

La segunda banda, eran OS OVERDOSES, un quinteto con una apuesta por los sonidos garage rock con tonos rocanroleros con los que no conseguí conectar.

El cansancio iba haciendo acto de presencia, algo, que unido al parón producido con la primera banda hacía que mi vitalidad descendiera. Supongo que el madrugón antes de del viaje y las largas horas en la carretera estaban haciendo mella en mi cuerpo.

Bien entrada la noche, la tercera banda, THEM FLYING MONKEYS iniciaba su actuación con unos sonidos alternativos y una puesta en escena llena de energía. Su correcta actuación servía de calentamiento para lo que nos esperaba en la siguiente jornada.

Desde WOODROCK FESTIVAL siempre apuestan por dar visibilidad a banda emergentes, que no siempre son del gusto de todo el público pero que ejecutan su misión de calentar al personal para los platos fuertes que estaban por llegar.

El cansancio y la falta de conexión me hicieron llegar a la conclusión de que la primera jornada había terminado para mí. Un festival es una carrera de fondo, y había que reservar fuerzas para las dos jornadas venideras, por lo que me dirigí a descansar a la espera de que la jornada del viernes nos presentara emociones fuertes.

Tras una jornada tranquila disfrutando de encantadores lugares cercanos y de la suave brisa en esa playa infinita, la segunda jornada del festival estaba a punto de comenzar. La noche anterior ya nos había avisado de que la temperatura bajaba y la humedad aumentaba tras la caída del sol, por lo que en mi bolsa no faltaba una sudadera para combatir el frio de una noche, que otro lado se presentaba caliente. Así se percibía con una mayor presencia de público del que había asistido al warm-up de la jornada del jueves.

WOODROCK FESTIVAL siempre ha tenido devoción por lo ocultista, lo mágico, lo esotérico, y en esta ocasión el aullido del lobo nos reclamaba para la llegada al escenario de LORD OF CONFUSION. La banda de Leira venía cargada con toda la parafernalia que podrías esperar de una banda de doom con inclinaciones psicodélicas. Con sus miembros maquillados con pinturas de guerra, el joven cuarteto desplegaba todo su arsenal de riffs pesados bajo una atmósfera ocultista en la que la psicodelia más lúgubre invadía el ambiente. Una lograda puesta en escena que realzaba su sonido tenebroso. La banda completaba una actuación solvente dejando claro su propósito ante una audiencia agradecida.

La sorpresa llegaba de la mano de la segunda banda, dUAS sEMICOLCHEIAS iNVERTIDAS. Un loco proyecto en el que el noise se fusiona con elementos de free-jazz, y psicodelia experimental. Todo un torbellino sonoro que por momentos taladró mi cabeza con la incorporación de los instrumentos de vientos sobre estructuras pesadas musicalmente. Otro claro ejemplo del amplio espectro sonoro que suele ofrecernos el festival. La complejidad de sus canciones se suplía con un ritmo que iba oscilando y descolocando al público a partes iguales. Entre extraños momentos y soplos de sonidos que taladraban tus neuronas. Curiosos e interesantes.

Llegaba la hora de la banda que tenía marcada en mi agenda para la jornada. J.I.R.M, la banda que sueca que nación con el nombre de JEREMY IRONS & THE RATGANG MALIBUS En activo desde hace más de una década, los suecos no son una banda que se prodigue demasiado en directo, y poder disfrutar de su actuación nuevamente, era todo un regalo para mí.  Llegaban a Portugal para ofrecer únicamente este concierto antes de regresar al día siguiente a tierras escandinavas, y llegaban con las fuerzas y la ilusión rebosantes para dar un gran concierto. Con una larga introducción entre tinieblas y algún problema con su equipo, la banda descargaba todo su arsenal de canciones heavy-rock con su particular estilo psicodélico. Una épica aplastante que se traducía en gloriosos momentos ante un público embravecido. Sin hacer prisioneros J.I.R.M, nos hacía recordar legendarios momentos del pasado del rock con su estilo contemporáneo y personal. Canciones melódicas impulsadas por una fuerza descomunal y un tono de Leyenda se sucedían ante el jolgorio de la concurrencia. Su actuación vino marcada por el rocio de la noche, que se convertía en lluvia a través de la luz de los focos, creando una cortina entre los músicos y la audiencia. Estos chicos tienen ‘gancho’ y sobre el escenario de WOODROCK, lo dejaron meridianamente claro con una sobresaliente actuación.

Las leyendas del sludge y el metal más corrosivo de Carolina del norte, WEEDEATER, desplegaban todo su ritual de distorsiones nada mas subirse al escenario.  Con su líder Dave «Dixie» Collins dejando claro a las primeras de cambio ante quién estábamos. Una voz que vomita las canciones mientras sus riffs atruenan, son los principales argumentos de un tipo que no deja de saltar, moverse, y gesticular sobre el escenario. Con una buena colección de cervezas y la botella de bourbon a su lado, Dave nos recordaba a que suenan las alcantarillas mas hediondas de Carolina del Norte. Su sucio y pesado sonido, no es santo de mi devoción, pero eso no es óbice, para reconocer que lo que hace WEEDEATER, lo hace bien, como así corroboraba la euforia de una audiencia que saltaba enfervorecida entre pogos y algún episodio de crowsurfing. Con ellos concluía para mi una jornada a la que todavía le quedaba el cierre de MAQUINA, otra banda electrizante y excesiva que pondría la noche hirviendo, pero para mí había llegado el momento de la retirada, porque todavía quedaba una interesantísima jornada al día siguiente.

SÁBADO

El cartel del sábado no tenía desperdicio, con cinco bandas de gran calidad, por lo que la fiesta estaba asegurada. Con el personal llegando lentamente al recinto los portugueses MISLEADING saltaban al escenario con una cálida bienvenida. De inmediato, todo su poder psicotrópico caía sobre nosotros con exuberantes y frenéticas canciones. Todo un torbellino lisérgico que ponía a prueba nuestras cervicales con contundentes riffs y una aturdidora atmósfera psicodélica. Haciendo predominar su dinámico ritmo, este era alternado con aturdidores pasajes capaces de alterar las neuronas de cualquiera. Prometedor concierto de una banda con muchos argumentos.

Desde la época de la pandemia no veía en directo a mis queridos CACHEMIRA, y el momento del reencuentro había llegado. Esta claro que el trio es una banda que sigue creciendo exponencialmente en su sonido, una banda que pone el alma en lo que hace, y que lo hace bien. Antes de su actuación pude estar charlando con ellos y de sus palabras, así como de sus gestos y su actitud, presagiaba que íbamos a tener un concierto de los de enmarcar. Con su estética vintage el trio acto de presencia sobre el escenario con un problema inicial en la batería de Alex. Instantes que no evitaron que la introducción se alargara hasta que todo quedó resuelto y los primeros riffs de ‘Mujer Vudú’ salían del escenario como una estampida de búfalos. A partir de ahí, la fiesta de sonidos vintage cobraba todo el protagonismo. Entre los solos ácidos de Gastón, una Claudia cada vez mas solvente y brillante a las voces, golpeando su bajo con virulencia, y el ritmo implacable de Alex a la batería, CACHEMIRA conquistaba a una audiencia entre sorprendida y gratificada. Sorprendida por la contundencia y calidad de un sonido y de unos músicos brillantes, y retribuida su presencia con un concierto divertido, vibrante y solvente. Bien sea sumergiéndose en el blues y soul, en el hard o heavy rock, o en la psicodelia florida de la West Coast, CACHEMIRA brillan a un altísimo nivel, mostrándose como grandes músicos. Garra, fuerza, psicodelia ácida, y ritmos contagiosos, son argumentos suficientes como paer rendido ante los barceloneses. Momentos antes de salir al escenario, su bajista y cantante Claudia me comentaba bromeando que a ver si superaba el examen, y la aprobaba, y evidentemente después de ver su show en el Festival del Aullido del lobo, la prueba fue superada con matrícula de honor.  Seguramente la mejor de un fin de semana plagado de buenos conciertos y de buenos músicos. Sobresalientes.

La jornada se iba desarrollando a un altísimo nivel tras los brillantes conciertos de MISLEADING y CACHEMIRA, pero yo tenía claro que los estadounidenses HIPPIE DEATH CULT, no iban a bajar el listón. Había tenido la suerte de ver el primer show de su gira primera gira europea en el Dunajam, y no tenía ninguna duda de lo que podían ofrecer. Si la noche había comenzado con los sonidos psico espaciales de los portugueses, y había seguido con la fiesta vintage de CACHEMIRA, llegaba la hora de la noche profunda. Ese momento en el que el aullido del lobo invoca a las deidades de las cavernas. El joven trio de Portland abría su actuación con su guitarra Eddie manejando un arco sobre su guitarra. Un gran comienzo que precedía a una avalancha de oscuros riffs pesados gravitando en un espacio a caballo entre el proto-metal de los 70’s, la psicodelia pesada, el Stoner, y sobre todo los sonidos alternativos nacidos en el Seattle de los primeros 90’s. Esta fusión de riffs de vocación Sabbath con ese espíritu indómito del movimiento grunge, son llevadas a cabo con una facilidad pasmosa. Rabia, fuerza y contundencia en una actuación en la que se dejaron el alma. El público agradecía el derroche y la calidad que cubría el escenario. Notables y sabiendo lo que se tiene entre manos.

Los cambios estilísticos de las bandas tenían una continuidad en esta mágica noche de sábado. Con una gran luna escondiéndose entre las ramas de los árboles, el misterio de la noche en el bosque habían dado cobijo a la psicodelia de MISLEADING, para transformarla en psicodelia 70’s con momentos de pesadez con CACHEMIRA, para continuar con la oscuridad del proto-metal empapado en psicodelia de HIPPIE DEATH CULT. En esa evolución a lo ocultista, el siguiente capítulo lo protagonizaría LUCIFER. Una banda que solo con su nombre nos da pistas de su vocación y su sonido. Los suecos hacían que la fisonomía del escenario cambiara y este, ya no estuviera presidido por la ‘W’ de WOODROCK presente durante todo el fin de semana. En un hábil ejercicio el personal de la organización quitaba del escenario la estructura que sustentaba las luces de la ‘W’, para colocar una lona con el logo de LUCIFER presidiendo el escenario.

La entrada de la banda estuvo acompañada por un escenario presidido por el rojo satánico y ‘La Cabra Satánica’ poniendo la ambientación perfecta para una banda con ese nombre. Sin más preámbulos todo la fuerza heavy-rock de los suecos se esparcía sobre el escenario en un derroche de energía. Con su cantante Joana ataviada con una capa de terciopelo negro con ribetes en oro y una malla igual, comenzaba a meterse al público en el bolsillo. Guitarras al cielo melodías pegadizas de puro heavy-rock a la vieja usanza golpeaban a un público bailón y dicharachero que disfrutaba con la embestida de los nórdicos. Que duda cabe que una banda con un buen o buena cantante consigue elevar su balía, y si en tu banda tienes a un animal de escena como Joana, la tormenta perfecta está servida. Sus bailes sus gestos, siempre provocando sensaciones en el público eran acompañados de unos músicos que no paraban un momento quieto. Jugando con sus instrumentos como las grandes leyendas del género allá en los finales de los 70’s y comienzos de los 80’s. LUCIFER están ya curtidos en mil batallas y están acostumbrados a tocar antes grandes masas de gente, pero son lo suficientemente profesionales como ofrecer lo mismo ante una audiencia de varios centenares de personas. La banda se presentaba con Adam Lindmark a la batería, en sustitución de Nicke Andersson, algo que probablemente pasara desapercibida para muchos, ya que la ausencia de Nicke, no hizo que el sonido de la banda se resintiera. Los suecos se vaciaron sobre el escenario a pesar de que tengo la sensación de que no estaban al 100 %. Esa sensación y los constantes paseos de su cantante Joana a hidratarse con hacia me hacían sospechar que su garganta no estaba a pleno rendimiento, como no si no se sintiera cómoda del todo. Algo que no impedía que su concierto se desarrollara con absoluta normalidad. La banda se despedía de un público entregado que había disfrutado del concierto pidiendo más, pero los suecos ya no regresarían al escenario tras una actuación notable con la que conquistaron a un público que se había divertido con su show.

AFTERMOVIE

Avanzada ya la noche y con el cansancio haciendo acto de presencia, era el momento del final del festival para mí. El domingo me esperaba una larga jornada de carretera de regreso a casa, por lo que no pude ver a otra banda que me enamoró hace unos meses. Los portugueses TRAVO cerraban un festival que se había desarrollado como lo que es, una fiesta de sonidos alternativos en un ambiente familiar e inmejorable. Un evento nacido del trabajo y el amor por la música y que cada año se supera. Porque WOODROCK FESTIVAL es uno de esos festivales que cuando lo visitas por primera vez, es imposible olvidarlo, convirtiéndose en una cita señalada para ños venideros. Así me lo transmiten todos los amigos que lo conocen, diciéndome que repetirán, por algo será. No quiero finalizar esta crónica sin agradecer la hospitalidad que su promotor Paolo, me dispensa cada año que asisto, un tipo humilde, que ama lo que hace, y que verá como en próximas ediciones recibe personal de diferentes puntos de la geografía europea, como ya se ha percibido en esta edición en la que encontramos mas nacionalidades aparte de la predominante portuguesa. GRACIAS Paolo, en 2024 lo volviste a conseguir con una edición fantástica.

No olvidaré el emotivo abrazo que nos dimos al despedirnos.  ¡¡¡Nos vemos el año que viene en ‘WOODROCK FESTIVAL’!!!

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DenpaFuzz

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Crónica SONICBLAST FEST 2.022 (10º Aniversario)

La esperada 10º edición del festival portugués Sonicblast Fest se había hecho esperar tras dos años de cancelación por la pandemia, pero por fín, se hizo realidad. Con muchos interrogantes previos por el cambio de ubicación del evento, al ser trasladado como todos sabemos de Moledo a Praia Ancora, el pasado 10 de agosto arrancaba la mejor edición de un festival que ya se corona como posiblemente el más importante del género en toda Europa. Con un line-up difícilmente mejorable, la presente edición ofrecía apuestas sonoras variadas en las que cabían todos los géneros. Desde los deseados desde hace años ELECTRIC WIZARD, leyendas como PENTAGRAM, y apuestas diferentes, pero a la postre muy acertadas, como los exóticos MDOU MOCTAR o W.I.T.C.H. , pero no solo eso, sino bandas punteras de la escena como KING BUFFALO o SLIFT, finalmente hacían acto de presencia en el festival.

Para los habituales del festival, la ausencia del ya mítico escenario de la piscina era un punto de tristeza, también la posibilidad de que el festival pierda su esencia como un punto de encuentro de toda la familia de la escena, era otra gran inquietud. La calidad de las bandas participantes en las ediciones pasadas y la repercusión que Sonicblast lleva teniendo en Europa durante los últimos años, hacía que entre los asistentes encontramos bastante más público llegado más allá de la península ibérica (es lo que tiene hacer las cosas bien). Así las cosas, las algo más de 5.000 personas asistentes quedaron sumamente gratificadas.


Al llegar al recinto la sensación generalizada era de expectación, incluso se oían muchos comentarios sobre la capacidad del lugar para poder albergar a los asistentes. Lo cierto es que según se fue desarrollando el festival, quedó claro que la mayor amplitud del mismo hizo que se desarrollara de la mejor manera posible, y si, el recinto era más grande y con mayores servicios. Eran muchas las cosas que habían cambiado, y los cambios siempre son difíciles de digerir, especialmente para todos aquellos que consideramos Sonicblast como ‘nuestra casa’. Y ninguno queríamos que esa magia que verano tras verano nos transmitía la visita a Moledo, desapareciera. En esta ocasión el recinto tenía tres escenarios, dos en paralelo, lo que hacía que los cambios de bandas se desarrollaran con una mayor rapidez, pero a la vez podía impedir el movimiento entre uno y otro. Por otro lado, la ubicación junto a la playa y con la zona de acampada justo al lado, era punto a favor y otro en una carpa junto a la zona de restauración. Así desaparecían los tediosos desplazamientos de la anterior ubicación. El espacio para comer era mucho más acorde al volumen de público que asiste. Los puestos de comida (mucho más numerosos que en ediciones pasadas), los puestos de merchan, también en mayor numero que otras ocasiones, ofrecían un espacio más cómodo para los asistentes. En cuanto a la ubicación y condiciones de la zona de acampada, me consta que la organización negoció con las autoridades locales hasta el último momento las mejores condiciones de esta. Más amplia esta también, su ubicación en un espacio protegido impedía que pudieran tomarse todas medidas necesarias para un espacio así ante la posibilidad de deteriorar dicho espacio. Algo en lo que ya están trabajando para ediciones venideras, porque por si hay algún escéptico, Sonicblast Fest, seguirá en años venideros en la misma ubicación y con mejores condiciones para que los asistentes se sientan más cómodos. Uno de los problemas era la imposibilidad de poder acceder a la zona de acampada con sus vehículos, algo que entorpecía e incomodaba el poder asentarse en la misma con toda la comodidad. Me consta que desde este momento están trabajando para que esto se solucione, con una zona de parking mucho más cercana. Aun así, la hospitalidad con la que el municipio ha recibido la presencia del festival es algo a tener muy en cuenta para el futuro. Evidentemente hay muchas cosas que mejorar, (siempre las hay), pero puedo concluir, que el cambio de ubicación ha sido para mejor. La gestión de los canjes de tickets por las pulseras, los servicios e incluso una mayor oferta en restauración, son cuestiones que tienen margen de mejora. También la necesidad de una zona de descanso con alguna sombra. Todas estas cuestiones, para un festival que se ha convertido en referente en toda Europa, a buen seguro, serán mejoradas en el futuro. Pero si por algo se caracteriza Sonicblast, es por el público que va, un público fiel, un público amistoso (jamás he sido testigo de ningún altercado en todas las ediciones que he asistido), pero también puedo aseverar, que es el público más ardiente de todos los festivales europeos del género, algo que las bandas agradecen especialmente. Los pogos, los episodios de crowdsurfing se suceden ante el asombro de algunos, pero, sobre todo, Sonicblast es capaz de dibujar una sonrisa en cada uno de los presentes, algo que no tiene precio. En este aspecto he de señalar la profesionalidad y buena disposición del personal de seguridad ubicado junto al escenario, que hacía todo lo posible por la seguridad de los surfistas que allí llegaban, tratando de que nadie saliera lastimado, algo que desgraciadamente no siempre sucede en eventos de estas características.

MDOU MOCTAR

En cuanto a lo estrictamente musical, la variedad del line-up hacía que cada uno de los asistentes tuviera sus favoritos. Como suele ser habitual, el sonido del festival era optimo, a pesar de que el mismo no es igual en todas las zonas del recinto; la iluminación, me pareció algo mejor que en ediciones pasadas, donde algunos colores predominaban en casi todas las actuaciones. Al margen de gustos personales, me atrevería a decir que el auténtico triunfador y la sorpresa de la presente edición fue MDOU MOCTAR, el guitarrista tuareg originario de Nigeria, era un desconocido para la mayoría de los presentes, pero a la postre, se convirtió en el más alabado. Las caras de felicidad del público bailando, cantando y disfrutando con una actuación para enmarcar, no tenía precio. Como anécdota diré, que se me puso la carne de gallina cuando al final de su actuación, contemplaba desde lo alto del escenario a todas esas almas rebosantes de felicidad, con un músico que, como he citado, era desconocido para la mayoría, y diferente al resto de bandas, lo cual tiene mucho más mérito. Haberse metido a todo el auditorio en el bolsillo en un terreno que puramente no es el suyo, tiene mucho mérito. También hubo otras actuaciones sobresalientes, como la de EL PERRO, TEMPLE FANG, 1000 MODS, ELECTRIC WIZARD, KING WIZARD, BALA…


WARM-UP: Miércoles


El warm-up de la jornada del miércoles se desarrollaba en la carpa anexa al recinto principal, un espacio, que a la postre fue insuficiente para albergar a los muchos que no querían perderse nada del festival. Los presentes pudieron comprobar cómo se las gastan en directo los holandeses TEMPLE FANG. Una banda que he visto en varias ocasiones este año, y que siempre sorprenden y conquistan a la audiencia allá por donde van. Sus jams psicodélicas están al alcance de pocos, y en Sonicblast lo dejaron nuevamente patente, haciéndose un hueco en los amantes de los sonidos más psicotrópicos. Sin duda estamos ante una banda que merecería un escenario mayor, pero en la fiesta previa, dejaron patente toda su calidad. Los otros destacados de la jornada fueron EL PERRO. Muchas eran las ganas que tenía de ver en directo a la nueva banda del guitarra de RADIO MOSCOW, Parker Grigs. El quinteto no me defraudó. Con un sonido enraizado en el blues, la psicodelia y funk de los 70’s, los californianos llenaron de ritmo la jornada inaugural del festival.  Todo un aperitivo para lo que nos esperaba cuando actuaran en el segundo escenario, en la jornada del viernes, donde su apuesta sonora brillaría mucho más. En cualquier caso, la fiesta había comenzado, y la gente ya practicaba el crowdsurfing durante su actuación, algo, que sorprendía a la banda y que era el reflejo de las ganas de fiesta existentes. La noche de fiesta la cerraban TOXIC SHOCK, una banda que vería en la siguiente jornada y que me perdí, pero que según me comentaban, pusieron el recinto patas arriba, desatando el caos entre los asistentes.


Dia 1: JUEVES

Tras el descanso. una larguísima espera para comer en un restaurante local, impidió que pudiera asistir al completo a la actuación de MADMESS. La banda portuguesa era una de las señaladas en mi agenda, pero desgraciadamente solo pude ver las dos últimas canciones, lo que me dejó con ganas de más, en otra ocasión será.   A continuación, los noruegos THE DEVIL AND THE ALMIGHTY BLUES dejaban patente su solidez como banda que se maneja a la perfección en los territorios del blues pantanoso y psicodélico, como siempre, brillantes.

El público iba poblando poco a poco el recinto, y otros noruegos, SLOMOSA, eran los siguientes en tomar el segundo escenario (situado al lado del escenario principal). Era la cuarta vez que los veía este año, por lo que ya sabía a lo que me enfrentaba. Una banda joven, solvente, y que tiene algo especial. Sus sonidos desérticos se enriquecen con un buen trato de las melodías. Podemos decir que SLOMOSA son herederos de KYUSS pero con un apetecible tono melódico, algo con lo que acabaron por conquistar a la audiencia.

El plato fuerte de la jornada estaba por llegar. KING BUFFALO, una banda que la gran mayoría de los presentes no había tenido oportunidad de ver en vivo, y que posiblemente sea la que más en forma está en la actualidad.  El fin de semana anterior los había visto en Krach am Bach, donde nuevamente ofrecieron un concierto de 10, y yo tenía claro lo que nos esperaba. Los de Rochester abrían su show con ‘Eta kariane’, de su álbum Dead Star. Así se fueron sucediendo ‘Silverfish‘, ‘Hebetation‘, ‘Kerosene‘, ‘Sun shivers‘, ‘Centurion Loam‘ y ‘Cerberus‘, en una actuación que arrancó un poco fría, pero que según se sucedían las canciones, vio a la banda poner su maquinaria rítmica a pleno rendimiento. Sus hipnóticos ritmos, su psicodelia y las pinceladas shoegaze con toques de metal en línea TOOl, conquistaron a los presentes, erigiéndose como una de las bandas más destacadas y aclamadas de todo el fin de semana. KING BUFFALO juegan en otra liga, y en Sonicblast Fest, lo dejaron meridianamente claro.

 El listón estaba muy alto y MEADBODIES servían de transición para W.I.T.C.H. (We Intend To Cause Havoc) La legendaria de Zambia era otra de las marcadas en mi agenda. La banda se presentaba sin la presencia de su septuagenario cantante y líder Emanyeo «Jagari» Chanda. Los problemas con la tramitación de su visado le habían impedido estar presente. A pesar de ello él insistió en volar el mismo día del festival para actuar, pero finalmente no fue posible. Su teclista Patrick Mwondela cogía los mandos de las voces, pero su magia afro-rock quedó algo deslucida para lo que yo esperaba. En cualquier caso fue emocionante poder ver en vivo a una banda que sorprendió a mediados de los 70’s con sus psicodélicos ritmos afro-rock.  

NEBULA repetía presencia, y como en su anterior visita, el trio ofrecía una notable actuación. Sonando bastante contundentes, sus hordas de fuzz y sus guiños al proto-garage de vocación punk, conquistaban nuevamente a un público entregado. Llegaba una de las bandas más esperadas del cartel, las leyendas del desierto BRANT BJORK y NICK OLIVERI, junto al batería Ryan Gut, con su nuevo proyecto STÖNER. Otra banda que había tenido la oportunidad de ver en Kristonfest y en Desertfest Berlín, con actuaciones contrapuestas. Aquí pesó más el nombre que la calidad, con una actuación lineal, e incluso algo monótona. Los californianos fueron una pequeña decepción para muchos de los presentes, algo que solventaron con su habitual tema de KYUSS al final de su actuación, algo que enardecía a sus seguidores. Pareciera que ya no sienten sus actuaciones como al principio de su larga gira, resultando algo insulsos y con poco gancho.

Antes del otro plato fuerte de la jornada, TOXIC SHOCK repetían actuación en el segundo escenario, dejando claro que son una banda con un espíritu punk muy enraizado, los belgas volvieron a crear el caos. Llegaba la hora de otra banda muy esperada. SLIFT, han crecido exponencialmente como banda de un tiempo a esta parte, y donde actúan, arrasan, y Sonicblast no iba a ser una excepción. Su psicodelia frenética y electrizante, unida a sus habituales ambientaciones lumínicas y caleidoscópicas, aturdían a los presentes elevándonos a un éxtasis embriagador. Endiabladamente rápidos en la ejecución de sus canciones, salvajes, y con un espíritu HAWKWIND que pocos saben ejecutar como ellos. Con una actuación vibrante atacaban las neuronas de la audiencia, haciendo que éstas, se pusieran a toda velocidad en su particular agujero negro sonoro, hasta dejarnos exhaustos. Sobresalientes una vez más.  

La noche estaba bien entrada y solo pude disfrutar un par de canciones de TRAVO, así daba por concluida una jornada intensa y que nos había deparado grandes emociones.


Día 2: VIERNES

El día comenzaba en el escenario de la carpa con dos bandas llenas de vitalidad, lo necesario para ir calentando motores para otra larga jornada. ROSY FINCH descargaban toda su fuerza con golpes sludge y una fuerte inspiración 90’s, para ofrecer un show ardiente, solo empañado con algún problema técnico que resto algo de brillo a una actuación notable. Su propuesta conectaba con los más madrugadores, que desafiaban el calor de las primeras horas de la tarde. Consiguieron que el público cayera rendido a sus pies a pesar de que no era la mejor forma de presentarse en el festival, seguramente merecían un espacio de mayor protagonismo.

Mientras, el trio alemán 24/DIVA HEAVEN, conseguían sorprender al personal con su desparpajo. Ellas son la fiesta, y donde tocan, logran ponerlo todo patas arriba con sus divertidos shows. Ya en el segundo escenario, LUNAVIEJA, con una puesta en escena fantástica, sorprendían con sus máscaras, disfraces y rituales, hasta convertirse en una grata sorpresa para muchos, en los que me incluyo. Puestas en escena así, siempre son de agradecer y ese halo místico y fantástico, consiguió la aprobación de los que se acercaron a ver su show.

En el escenario principal, THE MACHINE, en su tercera visita al festival, dejaban un buen sabor de boca con una actuación que comenzó algo dubitativa pero que según avanzaba mejoró.

GREEN LUNG les tomaban el testigo en el segundo escenario para mostrar su buen hacer en los sonidos proto-metal de los 70’s. A priori era una de las bandas que tenía marcadas en mi agenda, ya que nunca los había visto en vivo, y a pesar de ofrecer una gran actuación, me dejaron algo decepcionado (mis expectativas estaban muy altas con ellos). Sentí como que en directo se convertían en una banda más de hard & heavy, cuando en disco, sus canciones ofrecen muchos más matices. Esto no quiere decir que no consiguieran un puesto destacado en una jornada, que todavía nos reservaba alguna sorpresa.

Era el momento de que los también británicos PIGSX7 revolucionaran el recinto con su fuerza. Los pogos y mosh se sucedían hasta el punto de que su cantante no se pudo resistir y se bajó con el público para surfear cantando sobre las cabezas de una multitud enardecida. Ellos son una banda ecléctica, o los amas o los odias, y en Sonicblast sucedieron ambas cosas. Si en el warm-up EL PERRO ya dejaron muestras de su calidad, en su actuación en el segundo escenario, incluso se superaron. Esa fusión de elementos Hendrix, con ritmo más propios de SANTANA, y el torrente de wah wah y percusión, lograron encandilar a una audiencia que cada vez era más numerosa a esas horas de la tarde. Sin duda, la confirmación de que su álbum debut no era obra de la casualidad, porque el quinteto tiene talento para ofrecer una gran fiesta de sonidos y ritmos coloristas. De los más destacados de la jornada.

Otra de las sorpresas de la tarde, fueron FRANKIE AND THE WITCH FINGERS, una banda casi desconocida para mí y que me impactó con su puesta en escena. Psicodelia, garage, pero con la suficiente fuerza como para enamorar a algunos de los más ortodoxos fieles del Stoner. Supieron cambiar el ritmo por la pesadez en el momento justo, algo, con lo que consiguieron un brillante, equilibrado y sorprendente show. Otros que repetían eran CONAN, una banda que se escapa de mis gustos, pero con la que sus incondicionales disfrutaron. El escenario principal se iluminaba de azul para recibir a unos WITCH con Mario Rubalcaba en los tambores. El batería de EARTHLESS suplía a J Macis en la gira europea con total solvencia. A WITCH también los había visto el fin de semana anterior, y su actuación me había dejado un poco decepcionado. Aquí comenzaron un poco lineales y sin chispa, pero según avanzaba su show, fueron a más. WITCH son una banda que he visto tres veces en directo, y con la que siempre he esperado más de lo que finalmente me han ofrecido. Aun así, tras un comienzo algo monótono, su actuación fue de menos a más, para brillar en su parte final. Son unos magníficos músicos, pero considero que les falta un punto de no sé muy bien que, para terminar de explotar y convencerme en directo, como lo hacen en disco. Era el momento de otra banda esperada. MOURA se han erigido como una de las bandas españolas más cambiantes y apetecibles, y el Sonicblast era el lugar perfecto para reivindicarse. Estos druidas del siglo XXI volvieron a ofrecer una magnífica actuación con la versatilidad de estilos que manejan, y todos brillantemente. Fueron una banda que maravillaron y dejaron indiferente a partes iguales. Hay que entender que el gusto mayoritario del público está algo alejado de su propuesta sonora, pero, de todas formas, se marcaron una actuación realmente mágica, que se vio ligeramente empañada en su conclusión, ya que tuvieron que cortar la misma al haberse excedido del horario, ya que las estrellas del festival tenían que comenzar su actuación a las 12:00 de la noche.

Con un recinto abarrotado ELECTRIC WIZARD salían a un escenario presidido por el rojo como suele ser habitual en sus conciertos. Sus pesados y densos sonidos ocultistas, conectaban con un público que mayoritariamente les añoraba. El cuarteto comandado por Jan Orberg y custodiado por Liz Buckingham, el ex-bajista de Hawkwind Haz Wheaton, y Simon Poole a la batería, les dieron a sus acólitos, la pócima mágica que todos esperaban. Golpes de pesado y denso rock ocultista, adornado con proyecciones psicotrópicas para confirmar porque eran la banda que se había llevado un pellizco importante del presupuesto del festival (cuando conocí la cifra que habían cobrado por su presencia en el festival, realmente me asusté). Con ellos, tanto la organización como la mayoría de los habituales del festival se habían redimido, ya que la banda dio lo que se esperaba de ellos, corroborando por qué eran los cabezas del cartel del festival.

No era fácil salir al escenario después de que las leyendas hubieran terminado su actuación, pero unos irreverentes KALEIDOBOLT lo hicieron sin ningún tipo de complejo. Ya solo el mono negro que lucía su bajista Marco, con la silueta de un esqueleto, dejaba claro que no son nada retraídos. Venía de verlos en dos ocasiones en los últimos meses, y tenía claro cuál iba a ser el camino que tomaría su actuación. La mezcla de sonidos proto-metal 70’s con los embriagadores momentos de psicodelia en pura vena Hawkwind, conquistaban a un público mas escaso a esas horas de la noche. Los que resistieron a la fatiga, lo celebraron sin duda. Con ellos, concluía para mí una jornada intensa, que nos había deparado grandes momentos.


Día 3: SÁBADO

El festival llegaba a su último día, y a pesar de los grandes momentos vividos en los días previos, la jornada nos iba a deparar grandes sorpresas. El cansancio acumulado se notaba en la falta de público a primeras horas de la jornada. El trio berlinés SAMAVAYO actuaba ante una audiencia escasa, pero aun así, dejaban un magnífico sabor de boca entre los más madrugadores, cerrando los conciertos en la carpa. Sin demora, el escenario principal recibía a THE BLACK WIZARDS, otra de las bandas que había visto en un par de ocasiones en los últimos meses. En formato trio, con Jose Roberto al bajo, Helena a la batería y Joana a la guitarra, desplegaban todas sus artes en el blues de inspiración west-coast, enriquecido con momentos de mayor intensidad. Los portugueses son una banda que sigue creciendo y que son garantía de calidad, como así lo corroboraron una vez más en su tercera visita al festival.

La ausencia del cartel de los noruegos MYTHIC SUNSHIP a última hora por problemas de salud, me brindaba la oportunidad de ver a DEATCHANT, una banda que había actuado la jornada anterior a altas horas de la noche, y que repetía en horario de tarde. Había escuchado muchas alabanzas a su actuación, pero no conseguí conectar con su apuesta de heavy-metal algo trasnochado (soy consciente que me lloverán críticas por esto), pero me parecieron una banda corriente, que realizaron una actuación enérgica, pero sin mucho más. Tras ellos, los británicos PSYCHLONA tomaban el escenario principal para dar un show correcto, pero algo falto de chispa, siendo demasiado planos en su sonido desértico.

Ya con el recinto mucho más nutrido de público, el dúo gallego BALA, ponía la chispa que les había faltado a los británicos. Ardientes, desenfadas y con mucha garra, BALA se metieron al público en el bolsillo con su aguerrido sonido alternativo. La jornada había tomado un camino ascendente, y llegaba el gran momento de todo el fin de semana. Ver a unos tipos con túnicas de llamativos colores y turbantes puede resultar algo pintoresco, pero cuando el sonido de la guitarra chirría como si del mismísimo Hendrix se tratara, y los ritmos tribales del desierto se expanden sobre los presentes, ‘LA MAGIA’ se produce. Era estremecedor ver como todo el auditorio al unísono, bailaba y cantaba mientras sus caras dibujaban amplias sonrisas. MDOU MOCTAR no es una banda acostumbrada a este tipo de festivales, pero en Sonicblast supieron entender como meterse al público en el bolsillo. Si en disco pueden parecer algo difíciles de digerir, en su actuación, optaron por imprimir la pesadez sin renunciar a su esencia. Su psicodelia exótica impregnaba de felicidad los corazones de todo el personal, llevándose la mayor ovación de todo el festival. Todavía me estremezco cada vez que recuerdo esos momentos en los que miles de almas disfrutaban y se divertían con un músico talentoso y entrañable que supo conectar con un auditorio que, a priori, no era el suyo. Con una actuación sobresaliente, MDOU MOCTAR conquistaba Sonicblast Fest con un concierto, que, para muchos, entre los que me incluyo, fue lo mejor de todo el fin de semana.

Después de una actuación así, las ganas de fiesta seguían y el chute de dopamina que había inyectado el nigeriano en los presentes, tuvo su continuidad con otra banda veterana en el festival. ATOMIC BITCHWAX estuvieron a la altura, con una actuación notable que hizo las delicias de sus incondicionales, demostrando que están en plena forma. Pero el festival no daba tregua, y llegaba la hora de PENTAGRAM, otra de las bandas más deseadas. La reputación de su cantante y líder BOBBY LIEBENG siempre es un punto de preocupación, pero en su segunda visita a Sonicblast, volvieron a ejecutar un concierto notable, en el que Bobby exprimía sus artes, ataviado con camisa de seda blanca y pantalones negros de campana, como la estrella del rock que es (o más bien que fue). En su repertorio algunos de sus clásicos hicieron las delicias del público entregado. Pero Bobby, siguiendo todo un personaje, y según me cuentan, después de su actuación visitó la zona de la acampada en busca de droga. Hay cosas que con el tiempo, no cambian.

Con el altísimo nivel de actuaciones de la jornada, los griegos 1000 MODS, no se quedaron atrás, ofreciendo uno de los mejores conciertos que los he visto en mi vida, sino el mejor. Impecables haciendo lo que hacen, fueron aupados por las hordas de seguidores stoners que tiene por estos lares. Uno de los destacados de la jornada. Mucha adrenalina esparcida por el recinto del festival lleno de gente, cuando llegaba la hora de la mística hipnótica de MY SLEEPING KARMA. Una banda entrañable y muy querida, que jamás desentona, y que cada una de sus actuaciones son impecables. Así, poniendo la pausa con su combinación de psicodelia trascendental y post-rock, pusieron la nota mística. Pero esto no quiere decir que no ofrecieran también su pesadez, que la tienen, y la usan siempre en el momento preciso. Solo era necesario ver la complicidad de sus miembros con gestos sonrisas y abrazos, para descubrir que se lo estaban pasando bien. Y cuando unos músicos disfrutan con lo que hacen, transmiten a su público todas esas buenas vibraciones, algo, que nuevamente, volvió a suceder.

Pero la fiesta no acababa y si hay una banda para que todo se vuelva caótico, esos son ORANGE GOBLIN. Como he repetido numerosas veces, nunca me pondré un disco en casa de ORANGE GOBLIN, pero me parecen una banda fundamental en cualquier festival. Ellos son garantía de fiesta, de pogos de mosh, y un torrente de trabajo para el personal de seguridad cercano al escenario. Un personal que cumplió con su misión de manera impecable, recibiendo en el foso a los múltiples ‘surferos’ que llegaban durante la actuación de los británicos, siendo correctos en su misión de repartir heavy metal. Ya solo quedaba ver a los grasientos WEEDEATER, otra banda con la que no consigo conectar, pero que tiene a múltiples fieles. Con su sucio sonido de alcantarilla, el sludge más hediondo, se apoderaba del cierre del Sonicblast. Con su cantante Dave «Dixie» Collins dando cuenta de una botella de bourbon, deambulando sobre el escenario, poniendo muecas, haciendo obscenidades, y golpeando con el sonido aterrador de su bajo. Sus incondicionales disfrutarían con su show, yo no conseguí conectar.

Aquí terminaba mi periplo en el festival con la satisfacción de haber vivido, la que a buen seguro ha sido la mejor edición del festival en su décimo aniversario, ya que todos los malos augurios quedaron disipados con el buen ambiente siempre presente, y con unas bandas que estuvieron a un altísimo nivel. ¿Se puede pedir más?, SI, que los próximos doce meses pasen rápido y llegué ya la 11º edición del que posiblemente sea el mejor festival de Europa. Un festival que sigue siendo un punto de encuentro de muchos fieles de la escena que van allí como el que va a su casa, porque Sonicblast es nuestra casa. No quisiera terminar sin agradecer a los organizadores Ricardo y Telma su magnífica hospitalidad, así como a todos los que se acercaron a mí para mostrarme todo su reconocimiento, cariño y afecto, algo que agradezco enormemente. GRACIAS A TODOS, ¡Nos vemos en 2023!.

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