Reseña.- KAMALA.- «Your sugar»

a2325942514_16

Nacidos en la floreciente escena artística y musical de Leipzig, el quinteto alemán publica vía Tonzonen Records su tercer álbum “YOUR SUGAR”. Un sello que nos tiene acostumbrados a propuestas que se salen de modas y convencionalismos, lo cual es de agraceder. Su nacimiento en esa cuna creativa, da como resultado un álbum fresco que combina y toma prestados elementos que van desde la psicodelia, el swing, el kraut, las vibraciones Funky, por supuesto el rock y sobre todo el jazz. Tomando el legado de algunos sonidos de los setenta, KAMALA tiene su estilo propio como reflejan los siete temas incluidos en “YOUR SUGAR”. Ritmos divertidos y optimistas que palpitan en una amplia gama de melodías que transitan desde los sonidos más underground hasta momentos de melancolía. Todo envuelto en una vestimenta elegante y refinada.

Con un estilo personal y creativo sus siete temas son un soplo de atrevimiento y excelencia creativa. Desde la complejidad hasta la más absoluta sencillez, los temas fluyen con dinamismo. Delicados y versátiles, la incorporación del sonido del saxo les aporta un aire distintivo.

En temas como el que abre el disco como “Morning Sighs” o “Chronic Burden”, podemos encontrar una cadencia vocal que me recuerda al Zappa de los ochenta. Utilizando sonidos de fusión jazzística, llenas sus sonidos de luz sin renunciar a buenos solos de guitarras. Los temas van moldeándose con agilidad, con giros hacia escenarios rock e incluso algún momento cercano a dictados progresivos. Una cadencia exquisita y elegante en todas sus composiciones.

La ternura con la que transita “The sunshine of your love”, se acompaña de cadentes ritmos que se van tornando cada vez mas sugerentes. Aterciopelados y elegantes, el tema nos ofrece alguna guitarra que evoca algunos momentos del Santana más cercano a la fusión.

KAMALA logra combinar distintos ritmos en cada instrumento, si la batería sigue acordes jazz o kraut, podemos encontrarnos guitarras que transitan por el rock o la psicodelia sin que esto desluzca el tema, sino todo lo contrario. De esta manera la parte final del tema contiene uno de los momentos más intensos del disco.

Un refinamiento que denotan cortes como “Azucena” Ese rock elegante que hace décadas ejecutaron bandas como Steely Dan, y que, de alguna manera se ve ahora reflejado aquí. Las guitarras, bajo un aura de melancólica vocal coquetean con el funky y el swing, pero sin renegar del rock clásico.

En una línea más jazzera, “Country dog” o “Absorver” con los sonidos de vientos, vuelve a vestirse de etiqueta y pajarita. Cortes aterciopelados con reminiscencias de música de club selecto, avanzan divertidos y profundos.

Toda la ejecución se produce con una naturalidad que hace que pasemos del sonido de un saxo profundo a suaves pasajes de guitarra que ejecutan solos de psicodelia atractiva en la que el wah-wah hace acto de presencia enseñándonos la vena más psicodélica de los alemanes. Siempre luminosos, en «Absorver” se muestran algo más experimentales y versátiles todavía, con constantes cambios de registro en su creatividad.

“Losing it sometime” nace a partir de un bajo nítidamente jazz, mientras las armonías pop-rock y la profunda voz parecen ir por otro lado, cuando la realidad que el cuadro que generan tiene todo el sentido. Un oleo multicolor en el que los instrumentos aportan un grado de protagonismo suficiente como que el resultado sea de lo más apetecible con las guitarras más profundas e incisivas de todo el trabajo.

KAMALA está formado por:  Christian Kämper (voces), Henry Mitko (batería), Hannes Gernot Peter Gröschner (bajo), Theo Johannes Maria Rolfs (guitarra), Eric Glatze (guitarra) , acompañados por el saxo de Jörn Kleinbrahm

https://www.facebook.com/kamalapsych/

https://www.facebook.com/Tonzonen/

Reseña: ELECTRIC BELT.- «Never seen the devil»

a1586136686_10

Ya disponible la nueva entrega de ELECTRIC BELT de la cual hace unos días os adelantamos en primicia el tema «Werewoolf woman». Mas de cuatro años habían pasado desde su anterior entrega y el cuarteto de Jaen viene con un disco bajo el brazo más denso y fornido que nunca. Evidentemente la música del cuarteto nace del blues, esos blues herederos de Robert Johnson que han sonado desde hace décadas en garitos de mala reputación en los que se respiraba humo y alcohol. «NEVER SEEN THE DEVIL» sigue rezumando blues, no podía ser de otra manera, pero ahora incorporan elementos de psicodelia y de hard rock así como del rock más clásico. Un sonido sucio en el que las voces aguardentosas crean el clima perfecto que pretenden para el disfrute de los seis temas incluidos en sus surcos.

El disco ha sido co-editado por Cosmic Tentacles, Discos Macarras, Fuzz T-shirts, Odio Sonoro, Spinda Records, Violence In The Veins y Zona Rock Productions, en una labor de ingeniería que finalmente ha dado el fruto deseado, un gran trabajo.

«Tavern sinners lament», ofrece el blues más rudo bajo un ambiente de garito mugriento y sudor. Su propio título nos da idea de por donde van los tiros. Pecadores borrachos y sus lamentos bajo rasgueos de guitarra con un sonido sucio que constituye un sello de identidad de los jienenses. El sonido del medio oeste queda patente en los riffs del tema. Un sonido rudimentario pero efectivo que logra su objetivo con el magnifico groovy rítmico contenido.

Entre el blues-rock y el hard-rock con espíritu boogie, «Werewoolf woman» transucrre a toda velocidad haciendo que nuestras extremidades no puedan permanecer en reposo. Una dosis de ritmo contagioso en vena. con registros vocales más medidos y acompañados de efectivos coros el tema va volviendo al origen del blues más puro con finos solos de guitarra que se clavan en los corazones.  

ELECTRIC BELT, no nació en los sesenta, y como banda del siglo XXI entre sus argumentos están los sonidos más contemporáneos. «The liar goes to church». Combinando vibraciones de hard stonerizado incorporan como te tapadillo momentos de funk y blues rescatados de los setenta. Una efectiva fusión entre sonidos contemporáneos y clásicos sonidos hard-rock. Nuevamente dando pábulo a las guitarras asesinas, en este corte la banda vuelve a mostrarnos el endurecimiento de su sonido.

«Hacia la cueva de los muñecos» rompe la línea de la banda con misteriosos momentos en los que la experimentación y los desvaríos varios, aparecen sobre susurrantes acordes psicodélicos en un enigmático tema en el que los efectos y distorsiones oscurecen unas finas notas de blues psicodélico. He de reconocer que en la primera escucha me dejó algo descuadrado, pero sus silenciosos acordes tienen algo que no sabría definir.

Si hay algún cambio significativo respecto a su anterior disco, este cambio lo encontramos en «Never seen the devil». Mediante el uso de potentes riffs hard-rock de vocación retro setentera, ejecutan un corte más integrado dentro de los estándares del rock clásico. Existe un registro vocal diferente al resto de los temas y, pasados unos minutos el corte desciende a un profundo estado que bien podríamos encuadrar en la pura psicodelia. en este escenario los solos magnetizantes tratan de aturdirnos creando un aura anestesiante. Estos momentos se prestan a una experimentación a la que no nos tenían acostumbrados. Mostrándose más ácidos y corrosivos se van sucediendo los solos humeantes. Un ejercicio de oscuridad creativa en una especie de jam en la que cada instrumento tiene su momento de gloria bajo una escelente producción.  

La vuelta al blues de cantina se produce con «Tired and bored». En un regreso a sus orígenes y a su verdadera vocación los salones sureños quedan reflejados en los acordes de la guitarra mientras los coros replican a las voces. desde luego ELECTRIC BELT consigue crean el ambiente pantanoso con aires de swamp-rock y olor a humedad y sudor producto de su energía.

https://www.facebook.com/ElectricBelt/

https://www.facebook.com/SpindaRecords/

https://www.facebook.com/tentaculoscosmicos/

https://www.facebook.com/discosmacarras/

https://www.facebook.com/Zona-Rock-Productions-144360536342522/

https://www.facebook.com/FUZZ-T-Shirts-130316730510724/

https://www.facebook.com/Odio-Sonoro-255423944500267/

https://www.facebook.com/violenceintheveinsmerch/

 

 

ELECTRIC MARY.- «Mother»


ELECTRIC-MARY_med-e1544473010508Sin hacer prisioneros los hard-rockers australianos presentan el que probablemente sea su mejor disco hasta ahora. Un disco que ruge, que huele a bourbon y que viene cargado con la energía rockanrolera que les caracteriza. Habiendo compartido escenario con la flor y nata de la escena rock, el quinteto de Melbourne ya no necesita convencer a nadie de sus cualidades. Si en sus tres trabajos anteriores sonaban rudos, en «MOTHER» no existen sutilezas, pero los arreglos de los temas hacen que estemos ante un disco redondo en el que no falta nada.  Publicado por Listenable Records.

Temas con fuerza recuperando el legado Zeppelin como ‘Gimme love’ . o ‘The way you make me feel’, éste último con un ritmo diabólico en el que se las guitarras aúllan, o guardando pleitesía a  AC-DC como ‘Hold onto what you got’. en el que los solo virtuosos conviven con ecos sureños. Canciones cortas y directas llenas de energía.  Un disco que nos traslada al rock de grandes estadios con momentos retro-rock en los que el blues está latente como “How do you do it’; en el que se retroalimentan de su propio carácter, marcado por la ahogada voz, para ir subiendo las revoluciones.

Como excepción, y saliéndose un poco del guion, ‘Long long day’ muestra otra cara algo diferente a la que nos tienen acostumbrados. Un corte oscuro y humeante a modo de pseudo-balada psicodélica como las que nos tenían acostumbrados los mismísimos Whitesnake en sus comienzos. Más pesados y plomizos adornan el corte con ornamentos envolventes y reconfortantes en una especie de trance hipnótico, lo que lo convierte en otra de las joyas contenidas en  «MOTHER»

Una gran producción y un impecable sonido realzan cortes con una nítida influencia Free como ‘Sorry baby’, en el que brillan con luz propia los registros y el groovy de su vocalista Rusty. Intensas guitarras contrastan con momentos en los que la calma viene de la mano de seductores registros llenos de sentimiento y fuerza. Este corte podría definir parte de la carrera de Paul Rodgers en sus distintas bandas, Free, Bad Company, The Law,…., ya que el legado de los ingleses siempre fue seguido por ELECTRIC MARY desde sus inicios.

Estribillos pegadizos en ‘It’s all right’ recordando a los Slade más macarras, con sus pantalones de campana cabalgando por vaporosos pantanos sureños, combinándolos con riffs elevan a ‘MOTHER’ a un estrato superior su discografía. Una banda que suelen visitarnos con asiduidad y que esperemos, pronto podamos degustar estos temas próximamente por estos lares.

https://www.facebook.com/electricmary/

https://www.facebook.com/listenablerecs/

MOTORPSYCHO.- «The crucible»

1000x1000

Casi treinta años en la carretera y decenas de discos publicados, hacen que cada nueva entrega de los noruegos MOTORPSYCHO sigue siendo algo para celebrar. Una de las bandas que más capacidad creativa dentro de la escena underground que gusta de la psicodelia y los sonidos alternativos. Poco mas de un año ha  pasado desde la publicación de «THE TOWER» y ahora ve la luz «THE CRUCIBLE» via Stickman Records.

Como si hubieran tomado el elixir de la juventud, el trio derrocha inspiración y versatilidad en un trabajo que parece una continuación de su anterior disco. Los propios músicos afirman que la incorporación a la batería de Tomas Järmyr y su juventud, dieron un cierto enfoque distinto, y para ellos fue un soplo de aire fresco que reflejan en sus composiciones. Ahora se sumerguen en el rock progresivo de los setenta con una maestría al alcance de muy pocos. Siempre he pensado que MOTORPSYCHO se parecían de alguna manera a Frank Zappa. Tanto el californiano como los noruegos, de cada tema que contruyen, cualquier otro músico podría hacer un LP doble. Su capacidad creativa parece infinita, y eso queda patente en los tres temas que componen «THE CRUCIBLE». Un disco en el que podemos encontrar muchas influencias de  Yes, o de los King Crimsom más experimentales. De aquellas cenizas, y de su particular forma de componer, crean su propio legado musical para gozo de generaciones venideras, creando con sus discos todo un campo para explorar y aprender. Y para los que no somos músicos, nos queda el gozo de escuchar y disfrutar sus composiciones.Si eres amante del rock progresivo de los setenta no deberías de perderte ésto; y si nunca has experimentado con esos sonidos, ésta tu oportunidad. En cualquier caso este álbum, ¡¡¡¡¡ no lo puedes dejar pasar!!!!!

«Psychotzar», con sus casi nueve minutos nos introduce en el disco con potentes riffs de corte stoner, antes de comenzar su exploración por las vibraciones progresivas. Un sonido impecable desde los primeros acordes nos lleva en volandas a espacios propios de Yes en una personal visión del territorio hard-progresivo en el que se están moviendo. Una atronadora base rítmica se ve violentada por los hirientes solos de la guitarra de Hans Magnus Ryan, mientras su voz ahogada pero dulce y penetrante, sirve de bálsamo a la solida base rítmica. Dentro de esa poción progresiva, añaden una gotitas de psicodelia para que el brebaje sea eficaz y perfecto. El corte conjuga  pesadez, creatividad, maestría y dominio de sus instrumentos. Las melodías son de fácil digestión para los no iniciados en la complejidad que a veces tiene el sonido de la banda. Tras la tempestad generadada con sus complicados giros musicales, descienden a ensoñadores valles oscuros, que llenan de fantasía y mágia en tonos intrigantes, para en un nuevo giro argumental, mostrar todo su poderío. Enorme tema para empezar el festín.

La guitarra acústica que abre «Lux aeterna» sirve de soporte a unas cálidas voces que se inclínan a las sinfonías más apacibles. La incormporación del sonido del mellotron hace que nos vengan a la mente muchas grandes bandas de la escena progresiva de los seteneta. Cuando aquellas vibraciones se definían como rock sinfónico. Con una omnipresente aura melancólica,  el tema va progresando evolutivamente.Sutiles sonidos de saxo se intercalan entre la complicidad del bajo de Bent Saether y la batería de Tomas. Un sonido añejo como el buen vino, que entra en la paranoia esquizoide recordandome a King Crimsom en aquellos momentos de histrionismo tan dificiles de asimilar para los no inciados en estos sonidos experimentales. Una autentica locura en la que parece que los instrumentos han perdido la razón en una huida hacia adelante. Una habitación del pánico en la que cualquiera que entre le pondrán la camisa de fuerza. Tras la enajenación transitoria, el trío vuelve a esas atmósferas progresivas en las que las guitarras vuelven a aullar en un canto desesperado, para decaer a los momentos más sinfonicos retomando el punto del que partieron al comienzo del tema. Con momentos que vuelven a recordarme a King Crimson o a los mismísimos Camel.

Los veinte minutos de «The Crucible», es el escenario que sirve para que MOTORPSYCHO contruya un eidficio sonoro de proporciones monumentales.  Un nuevo viaje a través de melodías sinfónicas en las que algunas bandas alabadas en su momento podrían verse retratadas. Pero ojo, cuando hablo de verse retratadas, quiero decir que la majestuosidad de estos chicos harían que sus logros menguarian ante tamaña grandeza. De nuevo ecos Yes, en complejas estructuras con armonías llenas de magnetismo. Nuevamente estamos ante esa música purificativa, que sirve para que nuestras cuerpos generen dopamina. Creo que la industria farmaceutica debería plantearse la creación de medicamentos con las partituras de estos chicos. si encontramos sonidos que nos son familiares, MOTORPSYCHO es una banda que se parece a sí misma, aunque puntualmente su musica pueda evocarnos a alguien. Siempre fieles a su monumentalidad, no renunciando nunca a experimentar. Con dosis de rock espacial, con pinceladas psicodélicas, con enrevesados momentos avant.garde, pero manteniendose fieles a la vocación progresiva del álbum. Sacando el hard-sinfónico de su morada de confort, para vestirlo con las mejores galas posibles. Tejiendo con su base rítmica un tejido sonoro impenetrable, la guitarra consigue hacer paso con sus afilados solos. el resultado es un tema en el que la épica está presente con una apoteósica parte final. Logran crean un paisaje sonoro en el que la paleta de colores es infinita, pero su resultado es apoteósico.   

https://www.facebook.com/motorpsycho.official/

https://www.facebook.com/Stickman-Records-1522369868033940/

RIVAL SONS.- «»Feral roots»

rival-sons-feral-roots-album-artwork

La banda californiana RIVAL SONS nos presenta su séptimo álbum via Low Country Sound / Atlantic Records. A estas alturas de la película, hablar de una banda como ellos sigue siendo hablar de rock clásico, con un marcado acento sureño, y muchas reminiscencias blues, pero, a pesar de llegar diez años en activo, cada nuevo álbum suyo es una buena experiencia para seguir disfrutando de la música que nació en los setenta. Si desde siempre su sonido ha estado ligado al legado de Led Zeppelin, en RIVAL SONS existen multitud de influencias que la banda actualiza al siglo XXI, y «FERAL ROOTS» es un claro ejemplo. Unos temas que siguen teniendo «duende» y que gracias a la costumbre de grabarlos en vivo en el estudio mantienen toda la fuerza. rock atemporal. Si hay algo que destacar es la magnífica salud que tiene la voz de Jay Buchanan, auténtico motor de la banda. Pero ademas seguimos encontrando prietos riffs complementados con magníficas melodías y una exuberante sección rítmica. Una banda que puede ser efectiva ante las grandes masas y que no defrauda a los más puristas. 

La poderosa batería que inicia «Do your worse» nos traslada a Led Zeppelin. Un timbre vocal lleno de fuerza a caballo entre Paul Rodgers y Robert Plant lleno de garra, nos lleva en volandas sobre unos ritmos y coros con una cadencia que se apoya en los ambientes sureños a los que nos tienen acostumbrados. En una línea similar, «Sugar on the bone» con algunos momentos de órgano incide en sonidos biker rock, con unos coros y carencia que me recuerda a los alemanes The Picturebooks. Un tema rural, en el que los efectos y distorsiones entran y salen cambiando constantemente la ruta pero sin salirse de la carretera.

«Back in the woods» refleja el lado más desértico de los californianos. Sucios y arenosos riffs desatan la fuerza blues-rock. La garra de la voz de Buchanan es compensada con unos coros acaramelados sobre las nebulosas rítmicas y algún guitarra punzante aquí y allá. 

Temas como «Look away» o «Feral roots» se apartan de los dictados más tradicionales del sonidos de la banda. las guitarras acústica toman protagonismo entre las logradas melodías. El primero de ellos acaba convirtiendo su sonido en algo cercano a la etapa de los noventa de Bad Company acercándose a dictados A.O.R. Esto lo encontramos también en «Imperial Joy» en la que los coros nos llevan a esos momentos de rock adulto sin perder el espíitu de la banda. Una apuesta más contenida que la garra y crudeza de los temas precedentes. Profundizando mucho más en «Feral roots», en el que la profunda voz nos seduce sobre un blues con marcado acento sureño. Lánguido y melancólico, pero mágico a su vez, toma prestado algunos momentos con influencias folk para transformarlos y adaptarlos a su personal estilo.

 

Si con crujientes riffs de hard rock la banda se siente como pez en el agua, lo cierto es que con temas como «Too bad», en el que las melodías atractivas se soportan sobre medios tiempos, la banda no se mueve nada mal. Bueno, realmente estamos ante un pequeño truco de prestidigitador. Un tema que poco a poco va elevándose, evolucionando a un estado de fuerza que hace las sedosas voces vayas recrudeciéndose según va avanzando el corte con un duelo de guitarras a cual más incisiva. Claramente un tema que va de menos a mas. Esto es algo que tiene en su haber esta banda, cuando parece que se ponen «blanditos», surgen de sus cenizas para transmitir todo su poderío, sin mirar el escenario en el que se encuentran.  Si al principio destacaba que las influencias y versatilidad de la banda no tiene fin, «Stood by me» me da la razón.

Un corte fresco en el que algún eco funky se fusiona con coros soul. La sutileza se conjuga con la maldad de unos riffs hirientes, de tal manera, que uno no sabe si está en California, o en algún esta de la Confederación. Este gran activo que posee RIVAL SONS de saberse mover en distintos entornos debería darles un reconocimiento mayor si cabe del que tienen. Otro peculiar corte es «Shooting stars» con coros casi gospel y una voz que se mete en el pellejo de Fredy Mercury en un tema en el que el soul está más presente que nunca. Unos acordes y voces soul que siguen teniendo su parte blues y en el que las voces vuelven a resaltar por encima de unos instrumentos que permenencen agazapados hasta que llega su momento de gloria. 

https://www.facebook.com/rivalsons

http://www.rivalsons.com/?frontpage=true

https://www.facebook.com/lowcountrysound/