Reseña: THE SILENCE.- ‘Electric Meditations’

Los japoneses THE SILENCE eran una banda desconocida para mí hasta la publicación de ‘ELECTRIC MEDITATIONS’, su quinto álbum. El peculiar cuarteto en activo desde 2014 (¿Dónde he estado yo todo este tiempo?) nos presenta un álbum experimental que recupera el legado de los pioneros de la psicodelia japonesa de comienzo de los 70’s para jugar con vientos de saxo y flauta en distintos escenarios sonoros. A estas alturas tengo claro que la técnica de los músicos japoneses está a prueba de cualquier duda, y aquí queda patente. Igualmente la capacidad para la experimentación y composición de sonidos arriesgados, es otra constante en los músicos del país del sol naciente, por lo tanto, aquí tenemos la ecuación perfecta para salir de lo convencional.

Desde momentos en los que el blues aparece entre nebulosas lisérgicas, hasta un escenario completamente experimental en el que los ruidos y efectos crean momentos de auténtico caos sonoro, que supone la esencia de la banda, la banda juega con ese caos para componer sus canciones impresionantes. En el álbum encontramos atmósferas meditativas, frenesí rítmico y acidez, mucha acidez.  Evidentemente este no es un álbum para todos los públicos, pero sin dudas los amantes del rock ácido y experimental encontrarán con facilidad su espacio en unos surcos que rezuman L.S.D.

Si músicos ácidos japoneses como el pionero Shinki Chen han influido claramente en THE SILENCE, tampoco es descabellado pensar en Damo Suzuki y algunos de sus episodios con CAN como fuente de inspiración a su sonido. si sus gruesas guitarras y las buenas voces son un aliciente, cuando el saxo o la flauta entran en escena, el escenario sonoro cambia completamente. El cálido arrullo de algunos pasajes contrasta con lo incisivo y penetrante de sus momentos más experimentales. Entre esos, existe una innata vocación hard psych de una banda curiosa y particular.

Potentes riffs rasguean la apertura de ‘Tsumi to Warai’ entre una voz desgarrada con un registro que me recuerda a David Bowie Entre esa vorágine de cadentes riffs, el saxo hace acto de presencia en un hechizo, mientras los riffs se repiten con platillos chirriantes y un ritmo sólido. Creando un aparente caos, el saxo sobrevuela la bacanal rítmica mientras la voz parece ir por otro lado. Creando un resultado impactante e hipnótico. De repente el silencio deja paso a una línea de bajo con influencia jazz potente y magnético, el tema retoma los tambores y los vientos mientras el bajo se contonea altivo. En otra arrancada de locura, todo se vuelve diabólico y frenético.

 Con un evidente aroma a 70’s ‘Buttrerfly blues’ parece tomar el legado ácido de Shinki Chen. -un fantástico groovy con tonos funk y el penetrante sonido de saxo nos invitan a entrar en una atmósfera vintage para susurrarnos con una dulce flauta que nos narcotiza. Un espacio de calma en el que conviven los vientos de saxo y flauta entre tambores brillantes. Por momentos con aspecto de jam el tema retoma la acidez en una sucesión de cambios y giros. Aquí la guitarra se desangra en solos hirientes mientras la instrumentación es envuelta en psicotrópicos. Todo un espacio experimental en el que los japoneses parecen sentirse cómodos.

‘Meido Missi’ nos acaricia entre elementos de fusión jazz creando un ambiente cálido y acogedor. Vestigios de Zappa, y el saxo que se eleva luminoso arropado con cadentes sonidos experimentales que generan un espacio apacible. Al igual que en el tema anterior el contraste del sosiego hechizante de flauta y saxo y la penetrante voz, así como el ruido de fondo resulta de lo más estimulante. Con un tempo lento el tema camina parsimonioso engrosando repetidamente su sonido a trompicones. Una repetición envolvente que es silenciada dejando un espacio para el susurro antes de retomar desgarradores pero bellos pasajes.

‘Electric meditations’, el tema que da nombre al álbum recupera la acidez y la rugosidad de las guitarras jugando con el stereo. Golpean con fuerza los riffs hard sin prisa y envueltos en nebulosas psicodélicas recuperan el legado de la psicodelia hard japonesa de los 70’s. Piensa en Shinki Chen y la seducción vocal y rudos y crujientes riffs ejecutados con pausa. Añade el profundo sonido de viento y el espacio mediático ye hipnótico está creado. Amplificando todo crean una cortina nebulosa y difusa que nos envuelve narcotizándonos. Está caro que a estos chicos les gusta experimentar y sorprendernos con constantes cambios y giros en la trama. En la parte final cesa la instrumentación dejando espacio a unos cristalinos desarrollos de guitarra a los que se une el sonido del saxo arrastrando a los tambores para crear otro caos sonoro entre la calma.

Los últimos once minutos que ocupa ‘Improvisation’ suponen un espacio para la experimentción en el que el cuarteto se viste de CAN. Entra campanillas el silencio reina mientras el tema se va armando con extraños efectos.  Creando esa atmósfera meditativa van incorporando distintos instrumentos que crean un ambiente enigmático y catártico en el que todo parece inconexo. Un caos sonoro del que nos saca el saxo entre gruesos tambores y platillos. La experimentación en estado puro.

Alejados de la propuesta paranoide del corte anterior, ‘I’am a man’ retoma el rock enérgico y vibrante de los primeros 70’s. Aquí con el blues en la vena los vestigios de los pioneros ácidos japoneses regresan con fuerza. Poderosos riffs y una voz en tono blues, construyen un tema aturdidor que nos invade entre ritmos pegadizos y contagiosos y una hemorragia ácida y esquizofrénica. Una nueva locura sónica que huye del inquietante silencio del tema precedente para sumirnos en una bacanal sónica descomunal.

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Reseña: L’UOMO NERO.- ‘Andiamo Nel Deserto’

Sorprendente banda de Alburquerque desconocida para mí hasta que recibí una promo de la agencia Purple Sage Pr. y tras la primera escucha dije ¡¡wow!! ¡¡esto es genial! Este debut en forma de EP es la primera parte de la trilogía sónica de THE BOOGEYMAN, (nombre con el que también se hacen llamar el trio L’UOMO NERO, Los tres capítulos son: ‘ANDIAMO NEL DESERTO‘, ‘DEL LA MER‘ y ‘VODA ATEBO OHEN‘. y en ellos la banda de Nuevo Mexico siguen las aventuras de los detectives ocultistas Nico L’Oscuro, Quello Bello y Sentire, y sus prácticas sobrenaturales y mágicas para descubrir el misterio detrás de la desaparición de una mujer de Nuevo México. Creados sobre una base de suspense fantástico e inspirados en hechos reales y por el autor estadounidense HP Lovecraft, los tres EP llevan al protagonista a través de las etapas de dolor, negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Los tres registros juntos forman el marco de una lúgubre investigación de un crimen oculto ilustrada por una obra de arte especial y diseños que revelan algunas pistas faltantes. Esta ópera rock melódica y melancólica está impulsada por las ardientes voces y riffs del líder Dominic Cagliostro. Algo más de un cuarto de hora de blues oscuro y cegador evocador del aire del desierto en un cóctel que incluye voces más propias de David Clayton Thomas, riffs con el groovy de Bo Didley y la fuerza de MONSTER MAGNET, todo envuelto en el caluroso aroma sureño y unas melodías de lo mas sugerentes que afloran entre tambores que retumban y guitarras ácidas. Marcando bien los tiempos, ese groovy contagioso hace que nos sentamos partícipes del derroche de garra y sentimiento que sus cuatro temas contiene. Jugando a la perfección con voces y coros los temas parecen compactos en su relato, tomando prestados momentos 70’s para adaptarlos a los nuevos tiempos en el que stoner brilla y se reproduce de una forma tan prolífica. Arenoso, rockero, blusero y con las suficientes dosis de psicodelia como para llegar un amplio espectro de público. Su breve duración hace que espere con ansia las nuevas entregas de la trilogía que llegarán en los próximos meses.

ANDIAMO NEL DESERTO‘ está disponible vía Desert Records a partir del 6 de noviembre.

L’UOMO NERO son: Dominic Cagliostro (Domenico L’obscure) (Voz y guitarra , Robson Guy (The Handsome One) (bajo) y Luke Seelau (Hear) (batería).

Desde la calma entre magnéticos acordes y una profunda voz fluye ‘Andiamo’. Un tema colorista que se engrosa poso a poco con un espíritu 70’s. Rock clásico adornado de riffs Stoner sin perder su vocación hard-blues con un cantante que me recuerda a David Clayton Thomas en modo stoner. Un profundo vozarrón bien custodiado por atractivos ritmos que marcan un tempo vivaz. Implacable en su ritmo el tema nos evoca luminosos y soleados espacios. Una perfecta combinación de elementos en los que no faltan los solos asesinos rebosantes de acidez y unos coros de lo mas pegadizos. Todo un amanecer en el desierto que se eleva entre las dunas y los cactus con gran brillantez.

Recuperando el legado de Bo Didley y añadiéndole unos tambores atronadores y nbuenas dosis de fuzz ‘Afterman’ camina por senda del blues-rock lleno de ritmos boogie y grandes coros. Arrancadas de furia que se conjugan con un ritmo absorbente y pegadizo que nos lleva en volandas a activar nuestras articulaciones. Rock a la vieja usanza, contagioso y arrollador. Otro luminoso tema lleno de vitalidad y un ambiente optimista y dicharachero.

Mas oscuro y con vestigios de banda sonora de spaghetti western, ‘Nel deserto’ refleja el sol sobre las dunas y las dunas de los cactus. Atmósfera chamánicamente psicodélica y sentimiento que aflora de las estrofas de esa voz portentosa y aguardentosa de su cantante Dominic. Un tempo más calmado que los cortes anteriores nos sumerge en un ambiente oscuro de blues lisérgico que nos narcotiza con su poderoso influjo chamánico. Un desgarrador relato que nos invade entre un brumoso espacio en el que los instrumentos resuenan grandiosos. La prueba palpable de que estos chicos van en serio y saber hacer bien las cosas.  Lo solos ácidos no faltan a una cita en medio del desierto en este canto liberador que va alumbrándose según avanza llenándose de garra.

‘Walk away’ cierra esta breve entrega dejándonos con ganas de más. Un cadencioso ritmo blues rock con aroma sureño y buenas guitarras vuelve a construir un relato más propio del lejano oeste. Su fantástico groovy nos penetra hasta las vísceras con todo su gancho. Ritmos contagiosos que caminan sin prisa, pero sin pausa, pero sobre con paso firme. Otra vez encontramos esos juegos vocales tan atractivos y coloristas lo que hace que el grueso del sonido del tema adquiera una dimensión superlativa. Las fantásticas melodías ondulan en ese peregrinar por el desierto con el blues como sintonía.

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Reseña: RUFF MAJIK.- ‘The Devil’s Cattle’

THE DEVIL’S CATTLE‘ es el nuevo álbum de los sudafricanos sludge n rollers RUFF MAJIK y primero con su nuevo sello Mongrel Records. El álbum es a partes iguales Johni Holiday y Evert Snyman y se grabó a finales de 2019 en el estudio de Evert en Johannesburgo. Desde que les vi hace unos años arrasar con sus riffs en la piscina del festival Sonicblast supe que RUFF MAJIKK es de esas bandas que quieres tener en cualquier festival. Ahora con su nuevo confirman que son una banda que te deja exhausto, como te dejará su nuevo álbum ‘THE DEVIL’S CATTLE’. Toda una locura de trabajo que te lleva en volandas entre una alfombra mágica de fuzz que transita a toda velocidad por autopistas que atraviesan desiertos narcóticos.  Como la propia banda describe, ‘Piensa en montajes de zombies, cabarets demoníacos, persecuciones de coches con drogas, riffs claustrofóbicos, freak-outs de psychobilly y sonics hipnóticos en dúo empaquetados en una rebanada muy fluida de rock and roll de alta velocidad’. No me atrevo a rebatir esta afirmación ya que la gran locura sónica del álbum impide una calificación certera. Desde el Stoner más contundente, algunos momentos sludge, mucha psicodelia subliminar, blues, soul y puro rock and roll, sus temas se suceden sin dejarnos tomar aliento. Puede ser un tópico y pecar de poco original, pero creo que este es su mejor álbum hasta el momento.
Un álbum pesado, lleno de ritmo y acertados juegos vocales entre melodías bien construidas es toda una invitación que no debes rechazar. Aquí puedes encontrar 50 minutos intensos que se te pasarán volando en este viaje a toda velocidad por una autopista demoníaca en la que todo puede suceder. Olor a gasolina y a bourbon, pero también a marihuana entre cegadores tornados arenosos. Siempre con la habilidad para llevarnos al blues de los 70’s y aparecer sin darnos cuenta en el Seattle de los noventa. Un viaje lleno de sorpresas desde el Detroit de finales de los 60’s con temas proto-punk, para arribar en los desiertos californianos de los noventa. Esos desiertos en los que el fuzz es el dueño del asfalto y en los que el legado de QUEENS OF STONE AGE está presente. En ‘THE DEVIL’S CATTLE‘ es la perfecta banda sonora para conducir a toda velocidad, aquí no hay tiempo para el descanso, todo sucede con gran ímpetu, y desde luego, con él, no te aburrirás.

THE DEVIL’S CATTLE‘ está disponible vía Mongrel Records así como también en vinilo vía Black Farm Records.

‘All you need is speed’ abre sin contemplaciones. Puro biker-rock frenético que nos deja una estela de fuzz grasiento a su paso. Todo un tornado que nos arrolla dejando tumbados a los cactus a su paso dejando patente la pesadez Stoner de banda en su tramo final.

Con un bajo difuso y voz pantanosa, ‘Swine tooth grin’ retumba entre estribillos y voces precisas. Un corte plomizo, denso, crudo, pero a su ágil que se adorna de psicodelia en su parte final.  

Toneladas de fuzz nos invitan a oscilar nuestros cuerpos en ‘Shurg of the year’. Stoner ortodoxo que se apodera del trío entre ecos 70’s. Poderoso y contundente el bajo vuelve a golpear con fuerza entre aroma de blues humeante en segundo plano. Aparentemente simple los registros vocales con su particular vibrato consiguen un resultado óptimo en contraposición con los crujidos de sus riffs. Al igual que el tema anterior parece disminuir su pegada en su ocaso.

Con una actitud punk, ‘Heart like an alligator’ chirria entre una tormenta arenosa de dimensiones descomunales antes de mutar en un viaje a los 90’s entre melodías más cuidadas. Voces alternándose entre la espesura de sus riffs para aparecer casi celestiales con las voces más seductoras. Sus desgarradores aullidos parecen pausar la orgía sónica que nos engulle como un tornado.

Entre brumas psych y voz pantanosa el blues aparece con coros negroides ‘Gregory’ cambia el registro tras el agotamiento producido por el corte anterior. Juegos armónicos de voces que coquetean con el soul y el blues en una atmósfera lisérgica de lo más atrayente. Llevándonos en volandas en una flotación psicotrópica que nos conduce a un túnel de fuzz intoxicante sin ninguna prisa.

En un escenario casi proto-punk ‘The devil’s cattle’ arranca con ímpetu antes de un frenazo a golpe de riff, lento pero pesado. Con vestigios setentero el corte avanza hacia el desierto entre gruesas vibraciones y tambores implacables. Encontrando el equilibrio con las voces y coros nos invitan a viaje entre el Detroit de finales de los 60’s y los desiertos californianos de los 90’s

‘Jolly Rodger’ activa las articulaciones a golpe de rock and roll. Vocecillas agudas y tonos más propios de David Bowie danzan entre sus poderoso y enardecidos riffs. Insaciable e infatigable el ritmo vuelve a hacernos sentir el viento en nuestra cara con ese constante viaje a lo largo de largas rectas entre cactus y garitos llenos de Harley’s Davidson en su exterior. Otra perfecta banda sonora para conducir por el desierto.

Una nueva orgía de fuzz nos nubla en ‘Who keeps score’. Sin bajar las revoluciones vuelven a tomar elementos 70’s con rock directo y vacilón. El crujiente e infatigable bajo sigue generando toneladas de fuzz cegador entre los pegadizos estribillos crean una humareda aturdidora en su borrachera del Stoner más lisérgico. Me resulta de lo más gratificante los juegos y registros vocales que nos llevan a otra estancia distinta tras un breve stop en su bacanal.

Con acordes de piano llenos de un cadente ritmo ‘Lead pills and thrills’ nos devuelve a un extraño trance de blues antes de iniciar la marcha por la eterna autopista de fuzz. Lleno de subidas y bajadas se vuelven más cabareteros y riffs claustrofóbicos y bajadas lisérgicas.

En una especie de Stoner-billy ‘Trading blows’ retoma los crujidos entre armonías bien trabajadas y olor a gasolina y bourbon. Una constante repetida pero no por ello aburrida. Con una cortina de fuzz crujiente tras nosotros, los serpenteantes momentos se suceden entre unos tambores llenos de rabia. Esparciendo sustancias narcóticas en ese aturdidor entorno ponen la salsa a un tema vibrante que serpentea sin cesar entre distintos estilos ofreciéndonos momentos de doom y psicodelia pesada de lo más inquietante.

‘Born to be bile’, con sus mas de siete minutos va a ser el escenario más acogedor para que los sudafricanos usen melodías más propias de los noventas entre los incesantes riffs parsimoniosas y pesados.  Siempre cegadores y atronadores se aceleran con riffs que se repiten y que acaban mutando con una precisión que hace que no nos demos cuenta de que nos llevado a un escenario distinto. El tema remite en su fuerza y en la orgía desértica para relajarse en atmósferas llenas de narcótico humo cannabico. Una vez que nos tienen en sus manos, sacan el sludge de alcantarilla y caverna mugrienta para amenazarnos con sepulcrales voces y locuciones vintage. El espacio de mayor oscuridad de un álbum en el que todos sus temas se desarrollan en soleados y sudorosos espacios.

Decididamente a modo de bálsamo los primeros acordes acústicos de ‘God knows’ nos invitan a un ritual chamánico en medio del desierto. Piano y voz seductora a la luz de la luna y con la compañía de seductores coros femeninos. Con una roma a brisa de los setenta el tema se robustece entre pasajes psych y voces que se elevan en un canto redentor. Aquí tenemos la cara más psicodélica de una banda que no deja de hacer oscilar su registro incorporando distintos estilos.

‘Hymn nº 5’ pone cierre al álbum con una apertura doom. Riffs golpeando con contuncencia y nuevamente los registros vocales entre locuciones mas propias de un relato de los años 50’s. Viento cavernoso entre murallas sludge y ecos del Alice Cooper más tenebroso complementan este cuadro tétrico.

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Reseña: HORIZON.- ‘The White Planet Patrol’

El tercer trabajo del trío alicante es un torbellino arenoso y cegador bañado por la brisa del Mediterráneo. Un álbum que desprende sudor en cada tema y en el que los sonidos espaciales de anteriores entregas se muestran más contenidos; lo que si vas a encontrar aquí es una borrachera de fuzz intoxicante y nebuloso. Stoner desértico en un álbum en el que cada tema va al grano y en el que encontramos ecos llegados de los 70’s, especialmente en las voces, así como aditamentos exóticos que nos aromatizan con perfumes llegados de la otra orilla del Mare Nostrum. Groovy contagioso y nebulosas polvorientas con dosis de psicodelia siempre con contundentes ritmos y un bajo excelso en su sonido. Toda una coctelera que agita el rock del desierto llegado de la Península Ibérica y que les aleja de la etiqueta de rock espacial. Los paisajes heavy-psych construyen una narrativa fluida muy del gusto de los puristas del género ofreciendo alicientes atractivos que lo sacan de la monotonía ofreciéndonos un trabajo equilibrado. Los ecos Truckfighters adquieren una nueva dimensión en un trabajo fluido y ágil que no decepciona y que constituye la oferta más contundente y versátil del trio alicantino. El trio compuesto por Nicolas D’Andrea (voz y guitarra), Cesar Tenorio (bajo y sintetizadores) y Paula V. Dominguez (batería) habiendo contado con la colaboración de Judit Aliaga (Violines) y Juan Angel Slang (Sintetizadores).

Grabado en Red Records Estudios y masterizado para una reproducción óptima de vinilo por Tony Reed (Mos Generator, Seedy Jeezus, etc..) muchos más) en HeavyHead Rec y contando de nuevo con el artwork de Creu Estudio; lo que supone un salto de calidad que queda reflejado en un álbum con un sonido limpio y puro a pesar del nebuloso viaje en el que nos embarcan.

‘THE WHITE PLANET PATROL’ está disponible vía Cursed Tongue Records, La Rubia Producciones, Aneurisma Records, Aladeriva RecordsSurnia Records, así como Three Moons Records.

El álbum abre con una marcada vocación doom entre efectos en los primeros riffs de ‘The Backyard’. Inmediatamente el fuzz despega repitiendo su estructura en una oscilación que conjuga Stoner y puro hard-rock sudoroso. Nebuloso y con un fantástico groovy el tema se soporta en unas melodías vocales pegadizas y directa.

Sin perder un ápice fuerza ‘King Serpent’ camina entre exóticos ecos y una combinación vocal de lo más pegadiza. Ondulante y lento en su apertura golpea repetidamente con su poderosa maza de fuzz y el exótico sonido del violín. Mutando su sonido incorporando momentos misteriosos que nos hacen presagiar alguna terrible cruzada.  A paso marcial el corte avanza sin retorno; un breve momento de pausa parece precede la batalla final entre arenosos estandartes.

‘Death and Teddies’ sin renunciar a ese fuzz omnipresente en todo el álbum toma elementos de hard rock al uso. Serpenteando entre poderosos tambores y nebulosos pasajes, la descarga de los alicantinos no cesa un solo instante. Endiablados pasajes de guitarra se asoman irreverentes entre riffs que parecen atascarse creando momentos de tensión. Los ecos Truckfighters parecen apoderase de la banda en una nueva arranca de stoner ortodoxo, al estilo de los pioneros del género, si bien en este tema los vestigios retro asoman entre la tormenta.  

Incidiendo mas si cabe en la formula, el rock más rudo se viste de desert-rock impactante en ‘Blind world’. Un cegador e implacable tema que se adereza con momentos de rock clásico sin perder su vocación desértica. En este punto parece que se hubieran olvidado de sus comienzos más lisérgicos, pero en la parte central del tema parecen quitarme la razón. Una cálida voz y unos pasajes heavy-psych cambian la vocación del tema dándole un brillo especial. Saliendo de aparente monotonía y haciéndolo mucho más atractivo y versátil.

‘The white planet patrol’ con sus siete minutos se presenta como excursión psicodélica en su primera parte. Cadentes acordes van introduciéndonos en un espacio heavy-psych que crece entre violines y voces trascendentales con cierta herencia de los 90’s en una combinación misteriosa que genera una cierta expectación de la ruta que puede tomar. Aquí encontramos el reflejo de la vocación espacial entre pasajes fornidos y nebulosos que dejan espacio al desarrollo del potencial de los alicantinos. Usando el fuzz con destreza entre melodías más cuidadas sin renunciar a las arrancadas de garra. Posiblemente estemos ante el corte más psicotrópico de todo el álbum.

Las hostilidades se desatan entre briosos tambores y la arenosa neblina desértica en “End of  Utopía”. Entre genes 70’s y poderoso desert-rock, el trio sigue fiel a su apuesta stoner con un tema directo envuelto en una atmósfera nebulosa en la que el fuzz arropa sus desarrollos juguetones. Jugando con distintos elementos el manto sideral envuelve la coctelera de proto-metal, desert-rock y psicodelia con la que el trio pone banda sonora a una frenética road-movie entre largas rectas por la que transitan con los cactus como testigos. Nuevamente encuentro algún eco más propio de los 90’s en esta coctelera efectiva llena de versatilidad.

‘L.A. (Honneymoon)’ sigue instalada en espacios desérticos, ahora con una cálida voz con aroma a blues los sonidos sureños aparecen en un cadente corte bajo acordes que se repiten arropándonos.  

Con aromas mediterráneos entre sonidos psicodélicos ‘Meet the forest’ nos acaricia con bellas melodías custodiadas por un cadente bajo. El corte se muestra fresco y luminoso entre unos exóticos pasajes instrumentales que reciben las brisas del Mediterráneo. Huyendo de lo anodino aderezan la canción con voces que de desarrollan sobre melodías setenteras ysin renunciar a altas dosis de fuzz que aportan el lado psicodélico de un tema menos pesado y mucho más viajero y experimental.

Horizon nació en 2011, en la Costa Este de España, en la provincia de Alicante. Después de un año de ensayos, el trío grabó su primer EP mientras trabajaban en canciones que viajaban desde el rock stoner duro al rock espacial stoner. En 2014 llegó su primer LP «The last man in Terminus» (Nasoni Records) la banda definitivamente encontró su sonido, una mezcla de riffs y atmósferas arremolinados, de hard rock clásico y canciones introspectivas. Encontramos la siguiente parada en 2016 con su segundo LP “Tales from Hydra Cluster”(Nasoni Records), un grupo de canciones con una búsqueda más profunda en sus almas que sonidos más oscuros. Luego de algunos cambios en la banda, en 2019 llegó su EP “Pigs” (Surnia Records); una especie muestrario de su evolución a un espectro aún mayor de sonidos con las mismas raíces de origen, el poder de los riffs.

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Reseña; RED SPEKTOR.- ‘Heart of the Renewed Sun’

Con las energías renovadas RED SPEKTOR nos ofrece un álbum salvaje de puro hard y heavy-blues primitivo y psicotrópico tras cuatro años de silencio. Después de todo este tiempo, la espera ha merecido la pena. El power trío británico ha creado un álbum ácido que bien podríamos fechar a comienzo de los años 70’s gracias a su sonido vintage. Lleno de temas que exudan sustancias alucinógenas, caminando por el lado más salvaje del blues y la psicodelia con un fantástico groovy contagioso. Incluyendo cortes pesados de proto-metal herederos de Blue Cheer o Sabbath con pegadizos ritmos y unas guitarras asesinas que se desangran en hirientes solos impactantes. Un álbum sólido, pesado y muy psicotrópico que te dejará extasiado. Ya nos sorprendieron desde la publicación de su EP homónimo de 2014 sorpresa que fue refrendada hace cuatro años con su álbum homónimo  “RED SPEKTOR”, ahora quizás por una senda más purista, aunque sin renunciar a los contemporáneos dictados Stoner de sus entregas previas.

En cualquier caso, estamos ante un sobresaliente trabajo de blues y de psicodelia ácida más propia de otros tiempos. Si, Hendrix sigue influyendo cincuenta años después de su muerte en decenas o cientos de guitarristas y bandas, pero también Robin Trower o sobre todo Peter Green influyen en una banda que recoge su testigo con maestría manteniendo un gran nivel compositivo.  Los británicos consiguen volarnos la cabeza con ocho temas salidos del alma, sin ningún desperdicio, aquí no hay tema malo ni mediocre. Un trabajo robusto que supone su mejor entrega hasta el momento, a pesar de que ya habían puesto el listo muy alto con sus trabajos previos. Sin terminar de apartarse de las rugosas vibraciones pesadas, aquí profundizan más en la esencia del blues psicodelico y los géneros afines que coexistieron con los pioneros del rock. ‘HEART OF THE RENEWED SUN’ es toda una explosión que deflagra sobre nosotros sin darnos tregua, atrapándonos entre sus intoxicantes efluvios. ¡¡¡Si te gusta el heavy-blues psicodélico de los 70’s este es tu álbum!!!

RED SPEKTOR son: John (guitara y voz), Johnny (batería) y Rob (bajo). ‘HEART OF THE RENEWED SUN’ está disponible vía Kozmik Artifactz

‘Warflower’ sin contemplaciones, va directo a la yugular desde los primeros riffs. Heavy-blues heredero de bandas como Blue Cheer o Leafhound. Contoneándose vacilón, la acidez rezuma de cada solo entre sus poderosos tambores. Una voz macarruza complementa un tema que se retuerce entre estribillos directos y efectivos. Con un giro inesperado decae a un espacio lisérgico y corrosivo antes de recomponerse con solos hirientes.

Mas inquietante y oscuro ‘Revol’ transita por atmósferas casi ocultistas con momentos floydianos entre un atuendo más propio del proto-metal. Psicodelia pesada y arrolladora con un armazón poderoso. Ecos Sabbath se vislumbran entre los humos narcóticos que envuelven las melodías del tema más largo del álbum. Todo un despliegue de fuerza contenida nos envuelve entre sus poderosas garras. Los juegos corales le aportan un aspecto ritual entre los persistentes efluvios lisérgicos. Intenso y embriagador.

‘Masquerade’ nos arrolla entre pasajes de heavy-blues ácido con una voz cálida y seductora. El blues y la psicodelia fusionadas para conseguir un tema serpenteante y embriagador. Una poderosa línea de bajo y unos platillos que chasquean sin remisión domina los momentos más pausados, mientras todo se ensancha en los arrebatos de rabia contenidos en el mismo. Como un buen blues, esa parte se ejecuta con maestría.

Con cadentes acordes psicodélicos ‘Guided tears’ transcurre entre un bosque en el que los hongos mágicos crean un espacio chamánico. Lento y calmado el tema nos envuelve con su neblina psicotrópica en un hechizo lleno de belleza. En ese entorno las notas del blues ácido aparecen sosegadamente en un ejercicio compositivo de la mas atrayente.

‘Long way down’ parece ser una nueva incursión lisérgica entre emisiones psicodélicas, pero tras un par de minutos el tema cambia su vocación para arrancarse por  el blues-rock sin perder su aroma cannabico. Un constante tira y afloja con cadentes riffs más propios del stoner-retro golpean cansinos entre los desgarros sentimentales de los registros v0cales y buenas guitarras. Un tema algo más anodino quizás.  

El blues ácido regresa en ‘Violet sun’. Afiladas guitarras y una melodía vocal cálida y profunda derrocha sentimiento entre contundentes tambores en una conjunción que funciona. Siempre con la habilidad para que todo aparezca entre nebulosas psicotrópicas con aroma a 70’s. Crudo e incisivo no pierde su aroma retro con los serpenteantes desarrollos.

‘Heel top pay’ muestra el amor de los británicos por el blues-rock más ortodoxo y puro. Desgarradores solos de guitarra con un ritmo cadencioso y gran sentimiento reflejado en su cantante. Si por algo caracteriza al blues es eso precisamente, su sentimiento, y aquí lo hay a raudales. Un esquema clásico al que la banda aporta energía y pesadez, así como un aura psicódelica. Ahí radica la esencia de esta banda, su capacidad para ofrecernos temas de blues lisérgico está fuera de cualquier duda. Aquí los puritas podrás disfrutar de lo lindo.

‘HEART OF THE RENEWED SUN’ cierra con otro blues infeccioso e intoxicante como es ‘Ivory towers’. Cociéndolo a fuego lento, el tema refleja las cualidades del trío. Su vocación por Hendrix, Robin Trower o los grandes del blues de los 70’s., mientras la cadencia rítmica recoge el legado de los grandes de los del género. Como si estuvieran cansados del frenesí de alguno de los temas del álbum, aquí prefieren ofrecen un corte calmado pero penetrante. Esto no significa que la canción no tenga fuerza, todo lo contrario, pero son otras los elementos con los que juegan, lo que refleja su calidad como músicos. Blues ácido en estado puro heredero del legado de Robin Trower.  El tema se desarrolla en una atmósfera humeante que acaba por narcotizarnos irremisiblemente.

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