Dos años habían pasado desde la última vez que pude disfrutar de un directo de los denominados «hijos del desierto», y desde aquel momento en el marco del Madrid Stoner Fest que se celebró en la Sala Gruta 77, tenía claro que debía de estar presente en su nueva visita.
Al llegar a ese templo de los sonidos alternativos que se ha convertido el Wurli, las sensaciones de que íbamos a tener una gran noche, aparecieron de inmediato. La numerosa gente que se iba arremolinando en los aledaños de la Sala, hacía prever que los californianos no iban a estar desamparados. Valorados como unos de los pioneros de aquellas generator desérticas de hace ya unos cuantos años, YAWNING MAN llegaban con nuevo trabajo debajo del brazo. Un disco en que el estilo que les catapultó a la popularidad se había transformado de alguna forma. Si siempre fueron la banda menos contundente de aquellos primeros años de nacimiento del desert rock, en la actualidad su apuesta, desde mi humilde opinión se acerca a otros sonidos.
La entrada a la sala me deparó el rencuentro con Gary Arce, su guitarrista, un tipo afable y simpático que para entenderse, se esfuerza en hablar en un castellano que no practica desde hace años. Intercambiando alguna anécdota y comentaba que estaba encantado de los shows previos que habían dado en los últimos días en la península, lo cual era un buen augurio.
Poco más tarde de las diez y media de la noche el trío subía al escenario bien acompañado de unas cervezas. Sin preámbulos, y con una austera puesta en escena, los sonidos atmosféricos de la guitarra de Gary comenzaban a inundar la sala. A los pocos minutos, me daba cuenta de aquella máxima que dice: «A veces, menos es MAS!». Cuando lo que de verdad importa es la música, el resto sobra. Con unos instrumentos ya curtidos en esto de los escenarios, (la cinta aislante cubriendo algún desperfecto era lo normal) los tres músicos, se dedicaban a la suyo, a lo que saben hacer, y muy bien además. Sin interactuar con el público y concentrados en su tarea, Mario Lallino dejaba de balancear su cuerpo de lado a lado, con su bajo como guía, dejándose las yemas de los dedos en el empeño. Terroríficos riffs y sonidos salían de aquel instrumento. Greg Saenz aporreaba una batería que se veía por momentos eclipsada por la ampulosidad del sonido que Gary Arce extraía de sus guitarras.
Ubicado a un metro escaso de él, me percato de que estaba tocando sin púa, algo que me llamó la atención, al duplicar y triplicar el sonido de su guitarra como si no fuera una sola. Pendiente de ese detalle, pude comprobar que no la usó en ningún momento del show. Fue el momento de preguntarme….. ¿De que tamaño será el callo que tiene el dedo?. La incógnita me la resolvió él mismo al final del show cuando me mostró el pulgar de su mano derecha y el callo que contenía. No podía ser de otra manera!!!. increíble su capacidad para transmitir distintas atmósferas.
A lo largo de su show fueron desgranando parte de los temas contenidos en su último disco «The Revolt Against Tired Noises», en el que su sonido camina por territorios más cercanos al post-rock que al desert-rock. Si bien, YAWNING MAN fueron la banda instrumental de la corriente que nació en los desiertos californianos, su sonido ha evolucionado, aunque en su show, combinaron a la perfección la sutileza de sus últimos temas, con sonidos más propios de stoner, especialmente gracias a la contundencia del bajo de Mario. Una combinación que fue recibida con gran entusiasmo por los allí presentes. Con una sala con tres cuartos de aforo cubierto, la satisfacción de los presentes, por lo que estábamos escuchando, era más que evidente. El momento álgido llegó con la interpretación de «Catamarán» cuando el show estaba llegando a su fín. Con la cálida voz de Mario haciendo llegar al éxtasis a todos los presentes. y previa ingesta de sendos chupitos de tequila, más varias cervezas para refrescar esa fogosidad que se estaba viviendo en el escenario.
El show llegaba a su fín con un público que reclamaba más. La hora y pico de show se nos había hecho corta a todos. Retirándose del escenario Gary y Greg y dejando solo a Mario, la cosa pintaba bien. Tendríamos propina. A modo de anécdota, la ausencia solo se debía a problemas urinarios, las cervezas y los tequilas hacían su efecto diurético!!…. Una vez que hubieron evacuado, ambos regresaban al escenario ante el clamor del personal que pudo disfrutar de una nueva embestida atmosférica.
Es de agradecer que unos músicos curtidos en mil escenarios, sigan ofreciendo actuaciones de ese calibre. La falsa frialdad que demuestran, en realidad es sólo ponerse a hacer los que les gusta, y lo que mejor saben hacer, TOCAR.
Un nuevo éxito de Red Sun Barcelona, la promotora que hizo posible el concierto, con la colaboración de Nooirax Producciones, siempre al lado de la escena alternativa, aunque en otras ocasiones la respuesta del personal no sea la esperada, ellos, no desfallecen en seguir apoyando la música en directo, al igual que la Sala Wurlitzer. Gracias!
La música es una forma de alcanzar la elevación de la mente. En este caso, la de DOMADORA tiene la intención de poner al oyente dispuesto en un estado de trance y alcanzar un estado de elevación la música contenida en «LACUNA».
Los franceses, partiendo de esquemas retro-stonerizados se enzarzan en una espiral de riffs y distorsiones en pura linea EARTHLESS con una batería Zepeliniana. Arrolladora se muestra«Lacuna Jam»!
Inquietante y mostrando todo el poderío del caudillo de las estepas, «Gengis Khan»rebosa polvo de las desérticas llanuras mongolas, o de cualquier desierto que se precie.
Una pista de psicodelia pesada que galopa poderosa en entornos desolados y yermos.
Haciendo parada en majestuosos palacios, los tonos floydianos su mezclan con momentos Causa Sui. El ejercicio rítmico avanza inexorablemente custodiando al gran visir. Una nueva espiral de efectos evocan una cruenta batalla de la que nadie sale indemne. Retazos pseudo-doom dan paso a la calma que sucede a la batalla dejando un entorno de inquietante desolación.
Por caminos ya transitados previamente por Colour Haze, «Vacuum density» invocan nuevamente a EARTHLESS, travestidos de los alemanes.
Con una vocación doom, DOMADORA, se van desvaneciendo en pasajes más propios del heavy-psych en «Tierra last homage», Rearmándose con munición setentera para dispararnos con precisión riffs que salen de una guitarra asesina en un imparable frenesí recorriendo sus trastes para culminar en una bacanal a la que se suman el bajo y una batería atronadora. ¡La puta locura!
Kozmik Artifactz publicará el próximo 14 de septiembre en edición de vinilo de alta calidad con tirada limitada en dos colores, «LACUNA», el último trabajo de los franceses DOMADORA para gozo de sus seguidores.
Desde los países bajos, más concretamente desde Groningen CHIEF OF SMOKE publican el próximo 28 de septiembre «RICE PADDY RODEO». Un disco lleno de stoner con riffs pesados herederos de Tony Iommi, y algún groovy blusero en sus surcos. El título LP se refiere a los campos de batalla (arrozales ) de Vietnam, donde se libró una guerra feroz en los años sesenta y setenta. Estos eventos históricos son la inspiración y el tema principal de un disco.
Los holandeses se las apañan para conjugar los sonidos desérticos con nebulosas humeantes en las que el fuzz adquiere un gran protagonismo sin faltar momentos doom. Destaca entre sus cinco pistas «Savages in the wind», en la que en sus doce minutos de duración hacen un recorrido lisérgico por vastos territorios stoner. Caminando lento pero seguros CHIEF OF SMOKE se inclinan más a territorios de psicodelia pesada creando una narrativa ágil sobre tonos oscuros. De fácil degustación, sin estridencias.
Si temas como «The pack»o «Bodycount on you», el desierto se palpa en sus surcos, en otros como «behind the red curtain» denotan una cierta influencia Sabbath, acostándose sobre una pesada almohada doom.
Así mismo, el groovy blues se siente en «Desert Queen». A pesar de ser un título demasiado obvio, que puede indicarnos el contenido de sus notas, desde momentos Sabbath, la magia de esa reina del desierto, tiene antepasados blues en su árbol genealógico; siempre bajo los humos de dopantes sustancias..
El disco fue grabado por Klaas Pot en el estudio No Pussy Blues y está disponible tanto en la página de banda como en formato vinilo desde el 28 de septiembre de 2018.
CHIEF OF STONEestá formado por Omar Larabi ( guitarra y voz) Romke de Vries (bajo y samplers) y Tom Bak (batería).
El nuevo disco de BRANT BJORK se publica el próximo 14 de septiembre via Heavy Psych Sounds.
El hijo del desierto escapa de las entrañas de los sonidos arenosos para volar libremente en la construcción «MANKIND WOMAN»: Consiguiendo crear lo que puede ser un clásico contemporáneo. Utilizando elementos blues, funkies y especialmente las raíces del swamp-rock, procede a empaquetárlos con un envoltorio de rock clásico, consiguiendo una fusión sonora en algún lugar entre Cream y Tony Joe White en versión siglo XXI. Una ceremonia de vudú en la que espíritu de Hendrix regresa hechizándonos con un brebaje sonoro que no supone un ejercicio de nostalgia, sino que se inspira en la época dorada del rock sin la intención de imitarla, sin tratar de forzar un sonido retro.
El hard-rock a la vieja usanza con tonos y voces que recuerdan a los clásicos americanos de la decada de los setenta, «Chocolatize»se presenta lleno de color y groovy que atufa a Jimi Hendrix.
«Lazy Wizard»bien podría ser una fusión de CREAM con los momentos más brillantes del swamp-rock. Los efluvios de los pantanos se mascan en el ambiente.
La ceremonía del vudú se inica en «Pisces», con una voces que recuerdan al gran Tony Joe White o cualquiera de sus coetáneos para convertirla en un ritual.
El funk de corte hendrixiano de «Mandkind woman», despide calor y magia negra. Rezumando borboteantes riffs fuzz, se convierte en un brebaje hechizante.
Los efluvios pantanosos se fusionan con una psicodelia ácida coloreada de guitarra fuzz, y mucho groovy vocal. «Swagger & Sway» huele a cabaña al pie del pantano. Humedad y calor sudorodoso.
Tomando elementos del soul y funky, «Somebody» se muestra intrigante, difuso, borroso, en sus formas, pero no en su fondo. Sepenteando sensualmente, consigue seducirnos en sus entrañas.
Si BRANT BJORK surguió como un brioso cactus del desierto, sus genes aparecen en «Pretty Hairy», probablemente el corte más arenoso de «MANKIND WOMAN» sin renunciar a su nueva apuesta musical.
«Brand new old times», se sumerge definitivamente en sonidos swamp, como lo hiciera Eric Clapton en su etapa americana. Cautivado por aquellas resonancias que tenían un toque negroide que manaba del sur.
Centrándose en las sensibilidades personales, las hipocresías de la élite, el racismo, el sexismo y la lucha diaria para encontrar la paz, el amor y la comprensión en la sociedad estadounidense de hoy, «1968″ supone un cierto homenaje a la resca del verano del amor.
El album lo cierra «Nation of indica», donde los desgarros vocales a modo de plegaria ritual como en su día hacía Arthur Brown, conforman todo aquelarre. Una sesión de exorcismo aterrador y a su vez, liberador. Bajo inquientantes distorsiones humeantes BRANTlogra un tema incendiario.