Alejados de riffs stoner y recuperando el popular formato unplugged de los años 90’s, los barceloneses retoman unos temas que tenían aparcados para darles forma en este EP acústico. Un punto de inflexión en la banda tras la salida de la misma de Edko y de Jordi previamente, y que sirven de aclimatación para arrancar una nueva etapa. Evidentemente la adolescencia es la época en la que nos desarrollamos como personas y por supuesto la banda sonora de esa etapa nos marca de por vida. Esta afirmación cobra sentido cuando escuchamos a FUZZ FORWARD. Crecieron bajo los auspicios del grunge y eso, está impreso a fuego en sus genes musicales como demuestra ‘REVOLVE’. Cuatro temas y un interludio en los que las melodías tienen todo el protagonismo entre sencillos acordes de guitarra arropados por una sutil batería y un cálido bajo. Poniendo el énfasis en transmitir a través de la voz y los delicados coros, los barceloneses nos arrullan en una atmósfera gris, que parece reflejar desdichas pasadas. Inspirados en Alice in Chains, Soundgarden, Pearl Jam o Nirvana, crean en el siglo XXI un EP más propio de finales de los 90’s, lo que reafirma su propuesta sonora basada en aquellas vibraciones grunge que tanta gloria tuvieron hace más de dos décadas. En tonos de melancolía, los temas del álbum van oscilando entre sosegados pasajes llenos de sentimiento. Aquí los riffs salvajes no existen, y por ello el trabajo no pierde fuerza, lo que corrobora que los decibelios no son lo mas importante para poder transmitir sensaciones.
FUZZ FORWARD en ‘REVOLVE’ son: Juan (voces), Marc Rockenberg, batería, guitarra, percusión y coros) Alexander Romero (bajo).
‘Searches’ refleja el amor de los barceloneses por los ecos que llegaban del Seattle de los 90’s. Sosegado y con un cierto tono de melancolía, van haciendo que el corte salga de ese estado de ánimo afligido para elevarse entre voces y coros. En línea con los múltiples directos desenchufados que se hicieron en aquellos años, el tema susurra con estructura armónica que se repite. Creando una apacible atmósfera. Instalados en ese estilo, ‘Need some love’ camina bajo un ritmo cadente y coros que acarician al oyente creando un tema que parece reflejar el desamor. En un ambiente de cierta oscuridad el tema transite sentimientos bajo un aura de tristeza y un sonido nítido y limpio. Los juegos de guitarra ondulan entre una neblina con adornos psicodélicos arrullándonos con su faceta más suave, lo que no impide que los sentimientos salgan a flor de piel. Tambores casi rituales y un bajo que parece querer su cota de protagonismo, ‘Dead Friends’ incide en la misma fórmula. Otro tema acústico construido desde el más absoluto sosiego, para liberar los demonios en arrancadas de rabia transmitidas por la melodía vocal. Una especie de lucha entre lo reconfortante y el desasosiego. ‘Mirage’ es un interludio de guitarra con poco más de un minuto con acordes acústicos. ‘REVOLVE’ cierra sin perder la esencia del trabajo con ‘Here we pot’. Las delicadas melodías se tornan melancolía en unos acordes y un registro vocal que mantiene esa dualidad entre cierta tristeza, incluso nostalgia, y una desgarradora liberación de sentimientos. Construido sobre una armonía sencilla, la instrumentación austera y el tono de la voz hace que el tema siga reflejando una añoranza de tiempos pasados
‘THE BEST OF THEIR EARLY YEAR’ es el EP debut del trio alemán MOS EISLEY SPACEPORT. Un proyecto que nace a finales de 2019 o principios de 2020 cuando tres tipos de Bremen que se metieron en una habitación en un viejo búnker de la Segunda Guerra Mundial, en el frío norte de la ciudad para dar rienda suelta a su creatividad. Pronto descubrieron algo extraño: cada vez que atraviesan la puerta de la habitación, entran en un agujero de gusano que los lleva directamente al año 1972 en un pequeño planeta desértico circumbinario en los bordes exteriores de una galaxia lejana. Así se convierten en un grupo de hippies de pelo largo y pantalones acampanados, obligados a tocar rock y psicodelia pesada impulsados por el blues durante horas y horas. Un sinfín de solos de guitarra, lámparas de lava resplandecientes y tonos de fuzz pesados se apoderan de MOS EISLEY SPACEPORT hasta que finalmente son lanzados y enviados de regreso a la actualidad con la sensación de que en ese retorno, encontraron su propio sonido. El resultado de esa experiencia es un puñado de temas poderosos con aroma a 70’s en los que el blues juega un importante papel Pero también la psicodelia el boogie-rock y el hard-rock más auténtico. En caso como este siempre me surge la misma pregunta: ¿Retro rock?, ¿Copia? Pero tras escuchar los poco mas de veinte minutos de este EP, lo único que puede decir es que estos chicos hacen las cosas con honestidad y sintiendo ese feeling del rock crudo de los años 70’s. Se nota que aquí no hay poses y que los temas salen del su amor a la música No parece haber poses, sino temas que salen de las entrañas con toda su vitalidad. Con el legado de Peter Green (Fleetwood Mac) muy presente crean canciones directas que mantienen un groovy vibrante y divertido. Ese túnel del tiempo que los llevó a 1972 los trajo de regreso con la lección bien aprendida, y eso se nota en este prometedor debut, que espero solo sea el comienzo de nuevas prometedoras entregas. Los amantes del rock clásico tienen aquí un nuevo filón donde explorar. Un trabajo en el que encontramos buenas guitarras en línea Hendrix, alguna pincelada progresiva, ecos del medio oeste en cortes coloristas evocadores del sonido West-Coast y mucha psicodelia impregnada en unos surcos que cuentan con la magnífica voz de Daniel, consiguiendo transmitir esas sensaciones multicolor, tanto en los momentos más íntimos y sugerentes, como en los momentos de rabia.
MOS EISLEY SPACEPORT lo componen: Daniel (voz y guitarra), Sebastian (bajo y sintetizadores) y Guido (batería).
‘Further when i’m far’ se desarrolla bajo atmósferas psicodélicas entre efectos envolventes y pausados acordes adornados con tonos exóticos para ir evolucionando con un cristalino sonido hasta situarse en un escenario pesado y unas armonías que me recuerda el clásico de Peter Green‘Oh Well’. Tambores vivaces, gruesos riffs stoner, y blues setentero van construyendo el corte para situarlo en un collage retro en el que el imperturbable ritmo y la fornida línea de bajo dan cobijo a solo ácidos salidos de la guitarra. La banda modula y hace contonearse la canción sin dejar de avanzar dinámicamente. Heavy-psych y hard rock de muchos quilates en el que el trabajo de las cuatro cuerdas resulta fundamental encadenándonos a su pegadizo ritmo gracias a un fantástico groovy que juega con el tiempo del tema. Instalados en un ambiente heavy-blues más propio de los primeros 70’s ‘Mojo filter’. El fantástico groovy se adorna con estribillos pegadizos. Pesados ritmos golpean con fuerza dotando de cuerpo a un corte que es una invitación al baile y al desenfreno. En su parte final los alemanes se dejan llevar por la psicodelia ácida entre verdaderas descargas de un bajo poderoso y expansivo. Una locución retro nos introduce en ‘Space shift’, en el que el órgano vintage nos confirma las sospechas del amor por los sonidos de los 70’s de la banda. Con el blues como leit-motiv, y con riffs de pura esencia retro, el legado de los primeros Fleetwood Mac sigue aflorando en cada acorde. Creando una descomunal cortina de sonido con sus monolíticos riffs logran conjugar vibraciones del pasado con un sonido mucho más contemporáneo en una conjunción de lo más efectiva y atrayente. La versatilidad del sonido hace que cada tema sea una oportunidad para el gozo, ahora con tonos que incluso se acercan al funk, sin perder su espíritu rockero. ‘Drop out’ a ritmo de boogie-rock cabalga brioso con sus ritmos bailables y el blues en las venas. Sonando crudo y primitivo, el tema parece haber sido compuesto décadas atrás, lo que demuestra el espíritu vintage del trio. Su sonido grueso pasa por encima de algún eco proto-metal. Si ya en los temas anteriores había quedado claro, aquí se demuestra nuevamente que los tres músicos saben sacar el mayor rendimiento posible a sus instrumentos en pos de un fin común. Así el tema se muestra sin fisuras incluso cuando se separan del camino para explorar otras vibraciones, consiguiendo acoplar el sonido para que todo parezca compacto. Estas modulaciones solo hacen que enriquecer la canción. En unos tonos más rurales, y combinando acordes acústicos con eléctricos, ‘My bicicle won’t fly’ se desarrolla entre atmósferas sureñas con aires festivos. Sin mostrar la pesadez de los cortes anteriores van construyendo un tema de rock clásico en el que el espíritu folk aparece con coloristas coros y estribillos casi en modo country. En una especie de combinación entre Neil Young y un espíritu más propio de la west-coast el tema es un soplo de aire fresco en el que las melodías son cuidadas huyendo de las estridencias.
El segundo álbum de MANDALA nos trae la crudeza de su sonido analógico contrastando con una pesadez intrínseca entre cuidadas melodías bien construidas. Un fascinante álbum en el que las atmósferas psico-progresivas y la cálida, sensual y hechizante voz, logran crear seductores temas llenos de fuerza y belleza. Cinco años después de la publicación de su debut «MIDNIGHT TWILIGHT», la banda anglo-noruega MANDALA nos sirve su segundo majar. Un álbum gourmet para los amantes de del rock ácido psicodélico cuyo contenido se compone de entrantes lisérgicos, un plazo principal pesado y crudo, todo ello regado con especias y aromas llegados de oriente en monumentales comitivas. Si a eso unimos la profunda y cálida voz aflorando de esas atmósferas progresivas, estamos ante un menú más propio de un Restaurante de la guía Michelin. Unos temas para degustar en atmósferas sosegadas y dejar que los mismos te pongan los pelos de punta. Sensualidad, mística, garra, son muchos los adjetivos que podríamos usar para describir toda la voz de su líder y guitarra Rhys Marsh. Cualquiera que escuche este álbum sin tener ningún detalle previo de la banda, pensaría que está grabado hace 40 o 50 años, pero no, si escarbamos en sus surcos, podemos vislumbrar entre los mágicos bosques psicotrópicos de sus temas, la pesadez Stoner contemporánea. Siempre con sutileza y elegancia, pero a la vez tratando se originales y sonar auténticos, sin artificios ni sobreproducciones. En tiempos en los que muchas cosas son impostadas, aquí encontramos un oasis de pureza entre las atmósferas psico-progresivas que construyen con tanta delicadeza. Trances místicos, momentos bucólicos, blues pantanosos, sinfonismo, algodonadas melodías, bosques ácidos o monumentales desarrollos palaciegos, componen todo un tesoro para los amantes de la psicodelia. Con la influencia del rock ácido californiano de finales de los 60’s, y también la de grandes dinosaurios del rock progresivo de los 70’s como Génesis, incluso Pink FLoyd pero especialmente King Crimson, crean un brebaje sonoro con multitud de sensaciones gustativas, que nos narcotizará por completo ofreciéndonos 40 minutos de puro éxtasis en los que no tienen ningún obstáculo para experimentar. De esa explotación logran crear temas bien elaborados que no dudan en recoger el legado de bandas como Motorpsycho o God is An Astronanaut, aportando el sonido contemporáneo y combinando mágicos pasajes ensoñadores, en contraposición de momentos pesados sin perder su vocación vintage ni sus fragancias exóticas.
MANDALA lo componen, Rhys Marsh(voz, guitarra), Will Spurling (Batería) y su nuevo bajista Markus Wisth Edvardsen ‘THE ECHO OF YOUR MIND’ abarca siete temas grabadas en vivo en el estudio de grabación propiedad de Rhys Marsh en Autumnsongs, en el centro de Noruega. Una grabación que se extendió a lo largo de diez días del verano noruego y sus luminosas noches.
‘A soul in the night’ nos seduce desde sus primeros acordes con pasajes exóticos que son golpeados por riffs secos y tambores poderoso. La profunda voz comienza su hechizo en las primeras estrofas. Una épica llena de mística se apodera del oyente cautivándole en un trance de psicodelia con dulces melodías entre el ocasional estruendo de unos pasajes que envuelven el tema en manto psico-progresivo de tintes vintage. Con desgarradores momentos el corte serpentea entre melodías orientales y la rugosidad de su base rítmica. Esos aromas del medio riente que aparecerán en el resto de los temas son una seña de identidad de los anglo-noruegos.
Con pasajes sinfónicos más propios de los 70’s ‘Alive on the Edge’ sigue la estela psico-progresiva del corte anterior con dulcificadas melodías que nos susurran en gratificante tema en el melancólico estribillo principal se desgarra en un derroche de sentimiento adornado con pasajes orientales de cierta épica. La elegante melodía y la destreza de una voz sobresaliente hace que caiga rendido al conjuro de MANDALA. El tema entre en una espiral psicotrópica en la que las guitarras se retuercen mostrando su acidez entre un bosque borroso de sonidos y efectos que crean un a atmósfera caótica. Toda una bacanal heavy-psych a la altura de los grandes del género. La parte final se relaja gracias al magnético sonido de un bajo que me evoca a momentos KING CRIMSON, referencia que podríamos encontrar en otros pasajes del tema, a pesar de un cierto trasfondo Stoner de algunos de sus riffs.
La percusión es la encargada de abrir ‘Blood is water’, un corte más bucólico que se sustenta en una base acústica entre nubes de psicodelia que parece proteger sus frágiles pasajes. Sobre esa estructura folk la banda toma elementos vintage para adornarlos pasajes más propios del rock progresivo sin que pierdan su sencillez y dulzura.
‘In the midst of a midnght escape’ se desarrolla en una atmósfera más oscura entre acordes de blues y un aura psicodélica chamánica. Haciendo que todo se desarrolle a cámara lenta para subir la intensidad en momentos puntuales. Elevándose por desgarradores pasajes que transitan entre un bosque enigmático e inquietante en una narrativa que logra atrapar al oyente y en la que el legado de King Crimson parece estar presente nuevamente. Siempre de menos a más, el tema se adorna con buenos momentos de guitarra en extenuantes solos que no reniegan del legado de Pink Floyd antes de que el corte se zambulla en un rico de sustancias lisérgicas.
Con una entrada más propia de un tema de Bob Dylan, ‘One last circle’ se decora con fragancias orientales entre los acordes repetidos de la guitarra acústica. Ritmos tradicionales más propios de las mil y una noches, con el hechizante sonido del sitar ponen la nota de color en un tema que juega con lo tradicional sin perder su aura piscodélica.
Crudo pesado y difuso, ‘This fading light’ rompe la magica atmósfera del tema anterior para ofrecer el lado más pesado deMANDALA. Riffs Stoner y voces que navegan entre registros más propios del grunge de los 90’s y de otros más setenteros que bien podrían hacer bandasGENESIS. Pero no solo eso, sus giros nos señalan espacios casi doom con un sonido de bajo inmenso, pero también nos muestran bellos prados más cercanos al post-rock. evocándome momentos de bandas como GOD IS AN ASTRONAUT, entre fuertes tambores y un excelso bajo, las curvas del camino son ofrecen un paisaje multicolor y versátil que pasa por palacios progresivos y cauces tortuosos. Salpicando con una neblina narcótica el tema pasa a una fase más psicodélica, algo que no debería sorprendernos a estas alturas, ya que la estructuración de los temas, tiene un patrón prediseñado. En esta ocasión con menos pasajes cantados, la banda experimenta distintos sonidos al largo de sus más de siete minutos. El álbum cierra con ‘Beneath the captive sun’. Un tema de psicodélica chamánica que parece acariciarnos para narcotizarnos entre efluvios de hongos mágicos que expanden su sonido introducirnos en una dimensión desconocida donde todo se sucede con calma. Apacible y con alguna resonancia exótica, el tema se vuelve más áspero y pesado. Un nuevo giro hace que el tema descienda nuevamente a frondosos espacios con ciertos tonos místicos bajo un oscuro manto psico-progresivo en el que los instrumentos analógicos se ejecutan como en décadas atrás. Ese sonido limpio y en bruto supone uno de los alicientes de la banda. Una arrancada de furia nos deleita con desgarradores momentos que nos sacan de la oscuridad para liberarnos. Épico.
Parece que CAUSA SUI ha querido compensar la espera desde su ultimo EP ‘VIBRACIONES DORADAS’, hace 3 años. Si aquel trabajo nos pareció corto, ahora nos recompensan con un álbum doble con nombre evocador. ‘SZABODELICO’ es un guiño obvio al maestro húngaro GABOR SZABO. Toda una fusión de jazz, rock y sutil psicodelia que como me comentaba Jakob en la entrevista que le hice hace unos días, puede ser el álbum que más odiarán los stoners pero a la vez hay de resaltar, que es el álbum más espontaneo de la experimentada banda danesa y si quizás un espectro de su público pueda verse algo defraudado, habrá otro que por el contrario se sienta muy gratificado. Pintando con una amplia gama de colores cada tema, CAUSA SUI explora sonidos de variadas culturas y épocas sin ningún tipo de complejos. Huyendo de la sobreproducción, los temas se muestran con su virginidad intacta, llenos de una frescura y de una inocencia que es difícil que no te capture. Seductores, elegantes, experimentales, pero bellos y magnéticos. SZABODELICO’ es toda invitación para hacer un paréntesis en estos tiempos convulsos que vivimos y dejarnos llevar por las emociones que transmite. Una brisa suave que da un mayor protagonismo a las melodías en detrimento de los riffs pesados para elevarse hacia algodonados entornos celestiales. El cuarteto, si no lo había dejado claro previamente, aquí demuestra que su capacidad compositiva no tiene límites y que su creatividad puede conducirles a cualquier lado.
Busca un lugar acogedor, una agradable compañía, una botella de buen vino, y déjate llevar por este mar de sensaciones, «SZABODELICO pondrá la luz para llevarte por este placentero viaje sensorial del que no te arrepentirás.
A lo largo de sus 15 años de vida, CAUSA SUI siempre ha tratado de buscar nuevas direcciones, explorando el pasado y el presente de una manera única en cada paso de su progresión sutil: forjar nuevos caminos en un mapa existente. «SZABODELICO» se siente como descubrir una pequeña habitación debajo de las escaleras de su propia casa: familiar, pero nuevo y emocionante (en palabras de la propia banda).
Su última visión es una versión elegantemente dividida en zonas de sí mismo supone un giro hacia adentro. La banda enlazó una larga serie de sesiones en 2019 y principios de 2020 en su estudio en Odense, a menudo priorizando las primeras tomas lúdicas y las buenas vibraciones en lugar de perfección clínica.
Poco doblada y mezclada con un sabor natural y con cuerpo por Jonas Munk durante el verano de 2020, cada pista tiene su propia estética. No hay una ecuación simple para resumir las 13 partes individuales del álbum, pero como un todo crea una entidad que es tan completa como cada una de sus partes.
La respuesta, por supuesto, es: ‘SZABODELICO‘
CAUSA SUI son: Jakob Scott (batería), Jonas Munk (guitarra) Jess Khar (bajo) y Rasmus Elm Rasmusen (teclados). «SZABODELICO» está disponible vía El Paraiso Records.
ESBERJ FUZZTIVAL
‘Echoes of light’ abre con una atmósfera presidida por desarrollos atmosféricos y los tambores de Jakob desbocados. Profundos acordes de guitarra entre el caos impostado y los teclados envolviendo lo que aparentemente es una jam de poco más de dos minutos.
Tras el desconcierto inicial, el sonido típico de CAUSA SUI se manifiesta en ‘Gabor’s path’. Con aderezos exóticos el tema refleja lo que es la música de los daneses. Hechizantes momentos que nos trasladan a otro lugar alejado del mundanal ruido y del estrés cotidiano.
‘Sole elettrico’ se deja llevar por vibraciones jazz, en una fusión en la que los ritmos insistentes luchan con los teclados en un frenesí sonoro que es apaciguado por la penetrante guitarra de Jonas. Momentos de pausa nos invitan a un paseo por un jardín del Edén sideral en un tema cristalino y que suena a gloria y en el que el trabajo a las cuatro cuerdas de Jess queda también patente.
Delicados acordes van creando una relajada atmósfera psicodélica en ‘Under the spell’. Una elegante y bella armonía colorista nos seduce a través de la guitarra de Jonas en tonos surf. un tema placido que crea un acogedor ambiente con su repetición de acordes Bajo un manto algodonado el corte masajea al oyente con la repetición de sus acordes, para tornarse más psicodélico. Los tonos de melancolía se tornan coloristas y luminosos entre sus cristalinos sonidos. En contraste con la gran mayoría de los temas, la batería se muestra mucho más contenida en un tema que opta por engrosarse con pesados sonidos Con una sucesión de efectos y teclados el corte cambia su vocación inicial para sumergirse en un ambiente más nebuloso y psicotrópico. Sus momentos intensos no llegan a alcanzar la pesadez de otros tiempos.
Los ritmos se vuelven más vivaces en ‘Vibratione’ mientras la guitarra derrocha elegancia en un espacio de fusión sustentado en una armonía que se repite sin dejar de serpentear mostrando tonos casi jazz entre los efectos de los teclados y un ritmo pseudo-kraut. Poco a poco el tema crea un espiral sónica envolvente y precisa con ese vibrato constante. Aquí el legado de Szabo Gabor se presenta para aportar su sabiduría. Sin duda las influencias de CAUSA SUI son diversas y aquí no habría que descartar la influencia del maestro húngaro.
‘Laetitia’, en un entorno psico-progresivo y nebuloso, los sosegados desarrollos optan por permanecer en ese espacio de calma. Si bien ahora con un efecto de flauta construyen una banda sonora misteriosa y envolvente con cuidados pasajes que no elevan su sonido para crear un efecto narcótico y hechizante. Todo un bálsamo sensorial que cuida cada detalle y cada nota para ofrecer un relax ensoñador con un sonido elegante y seductor.
Como el resto del álbum, en ‘Szabodelico’ los daneses creas una banda sonora para una narrativa en la que los insondables espacios se describen bajo unos desarrollos que transmiten una paz salpicada de magnéticos ritmos y guitarras llenas que no pierden su elegancia. Ahora con una guitarra más ácida, sus solos se desarrollan ondulantes entre hipnóticos ritmos. Un sonido de difícil definición que va aumentando su potencial en una evolución a pasajes envolventes que acaban atrapándonos entre psicotrópicos solos que conjugan momentos aturdidores que construyen los pasajes más psicodélicos del álbum.
La sutileza y la distinción se reflejan en ‘Honeydew’. Bellos acordes de guitarra se complementan bajo los desarrollos de los teclados en un melancólico corte ambiental lleno de hermosura que supone un alivio para los sentidos. Apacibles ritmos complementan un tema suave y relajante que arrulla al oyente en un breve sueño mágico. Toda una brisa sensorial en la que las piezas encajan, esta vez con un mayor protagonismo del trabajo de Rasmus a los teclados siempre guiado por la brújula de los tambores de Jakob,
‘Lucient’s beat’ mantiene la calma entre hipnóticos ritmos y teclados que invitan al sosiego. Magnetismo y dinamismo en un perfecto equilibrio en una atmósfera aromatiza y psicodélica con ciertos elementos post-rock en un entorno idílico.
Embarcados en esa experimentación de sonidos ambientales ‘Premonitios’ explora insondables espacios de fusión compositiva creando un relato que describe paisajes vacíos con una armonía que se repite a lo largo de todo el tema que parece un breve interludio de gran hipnotismo.
Los tambores de Jakob, explotan entre calmados y pausados acordes de guitarra en ‘Rosso Di Sera bel Temp si sper’. La reconocible guitarra de Jonas esparce acordes como el que riega un jardín floral custodiado por la inmensidad sideral. Un nuevo espacio para disfrutar de relajantes armonías alejadas de cualquier atisbo de pesadez bajo una cierta brisa latina acariciando las baquetas de Jakob y la delicadeza de la guitarra de Jonas, que se recrea en la misma melodía haciéndola oscilar de forma seductora.
Los daneses adelantaron ‘La jolla’ como primer single de un álbum diferente. Si bien el tema puede reflejar la faceta más calmada y ensoñadora de la banda, puede que sea uno de los temas en los que encontremos a los CAUSA SUI más reconocibles. Instalados en esos prados acolchados en los que la belleza aflora en cada acorde como tantas veces nos han ofrecido en sus anteriores entregas.
‘Mergin waters’ supone un cierre épico a cámara lenta para el que posiblemente sea el álbum más diferente y experimental de una banda a la que no se le puede cuestionar su calidad. Susurrante y relajado tema que fluye lentamente entre una neblina narcótica. Todo medido y sosegado en un tema aparente sencillo que es como un bálsamo relajante y magnético. Todo un regalo para los sentidos y para buscar la calma interior entre aromatizados pasajes que transmiten relax.
Lee la entrevista en la que la banda cuenta todos los detalles aquí:
Entre ritmos kraut y atmósferas de psicodelia espacial nos invitan a un catártico viaje por insondables e hipnóticos espacios en los que el legado de HAWKWIND está muy presente. Con los antecedentes de su primer álbum homónimo y la repercusión que el mismo a tenido en los círculos más ortodoxos de la escena europea del rock espacial (mucho más que en su propio país), no es de extrañar que los valencianos en su segunda entrega dieran un paso adelante ofreciendo un trabajo sobrio y sin fisuras. Pocas veces una banda española ha conseguido reflejar en su sonido la herencia de los pioneros del kraut rock alemán de los años 70’s como ASH RA TEMPLE o NEU! así como de los citados HAWKWIND. Sin duda, esta evolución queda patente en la precisión con la se ejecutan sus hipnóticos ritmos, hasta un punto en el que las terminaciones nerviosas del oyente se ven inexorablemente afectadas por su poder magnético. Aquí está uno de los pilares de esta banda que parece hacerse adulta a la velocidad de luz, a esa velocidad con la que a su vez ejecutan unos temas que parecen diseñados milimétricamente y en los que consiguen encajar todas las piezas. Su maquinaria futurista se complementa con constantes oscilaciones en las que la psicodelia hace acto de presencia para invitarnos a un placentero paseo por floridos jardines situados en algún remoto lugar de la galaxia. Si el firmamento sideral no parece tener secretos para estos argonautas del espacio exterior, las referencias a bandas contemporáneas como MINAMI DEUTCH, con los que compartieron escenario, también parecen estar presentes. Hace un par de años los vi tocar en el marco del Sonicblast Moledo y allí dejaron patente toda su valía también en vivo sobre el mítico escenario de la piscina del festival portugués. Posiblemente la hora de aquel concierto no era la mas apropiada para su propuesta, pero aún así, brillaron de la misma manera que brillan en este nuevo cautivador álbum. Un álbum lleno de calidad dentro de un género que muchos años después de su nacimiento, sigue ofreciendo estando de actualidad para continuar dándonos buenos momentos como aquí queda patente.
‘FLUX CAPACITOR’ fue grabado en julio de 2020 en Novo estudios, Valencia, habiendo sido producido por HERE THE CAPTAIN SPEAKING, THE CAPTAIN IS DEAD, correspondiendo la mezcla y masterización a Lluís Mas en el estudio Oriental Desert, Alicante. HERE THE CAPTAIN SPEAKING, THE CAPTAIN IS DEADson: Xavi Gómez: Guitarras y voz Ethan Paul Voigt: Sintetizadores y voz Josu Tecé: Bajo guitarra Lucas B. Martin: Batería
Una introducción que más bien parece un génesis abre el álbum con ‘Temporary disturbance of the magnetosphere’, Tema que desde sus primeras notas refleja la inequívoca vocación espacial del cuarteto valenciano. Inmersos en su nave nodriza el viaje comienza entre ritmos hipnóticos más propios de NEU! Mientras los efectos y los sintetizadores generan el ambiente sideral. Una vez alcanzada la plenitud de revoluciones sus reverberaciones gravitan ofreciendo un sonido cósmico que explora insondables espacios. Adicionando pasajes de guitarras ensoñadoras el motorik no se detiene mostrando una candencia implacable y matemática. La combinación de ritmo y la facilidad para ponernos en orbita con su ambientación consiguen que nos sintamos partícipes de su relato de ciencia ficción. Una narrativa futurista que divaga en el infinito del universo al cual ponen una fantástica banda sonora. Es evidente que los valencianos tienen veneración por Hawkwind, y eso se manifiesta con unas locuciones que imprimen fuerza a un tema que precisamente no carece de ella. Marcando el tiempo a la perfección la odisea avanza inexorable con modulaciones ambientales creando un corte de auténtico y genuino space rock digno de los grandes del género. Pausadamente todo se va revolucionando poniendo su maquinaría a mayor potencia. Un incremento de revoluciones que acompañan con incesantes efectos de sintetizador sorteando las tormentas de meteoritos que atraviesan en su tortuosa travesía hasta el lento y magnético alunizaje final.
‘Time space relativity’ parece centrarse más en un sonido electrónico más terrenal. Nuevamente introducciones voces robotizadas crean un corte futurista con un buen motorik rítmico. Ondulantes armonías menos siderales se repiten con gran efectividad. Un contagioso ritmo que oscila constantemente pero que parece siempre mirar al frente y no detenerse ante nada. Ecos y reverberaciones con mayor presencia de pasajes vocales aumentan la intensidad con un inequívoco espíritu robótico. El tema se construye en distintas capas que se entrelazan cruzándose en su camino a lo largo del corte. Algunos sonidos de vientos hacen que el tema adquiera un tono exótico gracias a la incorporación del saxo, un instrumento que roba gran parte del protagonismo a los teclados en la segunda mitad del tema, mientras las guitarras fluyen en solos lisérgicos envueltas entre los efectos de los sintetizadores. Distintos estados de ánimo hacen que el tema fluctúe en su intensidad sin perder jamás el inquebrantable ritmo.
En una atmósfera más liviana, la psicodelia más ensoñadora aparece en ’Terraforming. Un tema que a diferencia de los contenidos en el álbum solo respira durante 3 minutos de floridos pasajes psico-kraut’ repitiendo su armonía y prescindiendo de las voces.
‘Lithum sturm’ se construye gracias a los vertiginosos compases kraut entre efectos puramente kosmiche. Una nueva exploración de espacios siderales que se ejecuta con unos ritmos acelerados. Cautivando al oyente con ese motorik es casi imposible no balancear tu cabeza abducido por él. Kraut-rock de manual con un balance armónico bien trabajado y que te lleva en volandas con su preciso carácter robótico. Diabólico y narcótico a la vez, usan los teclados y la guitarra para colorear el corte dotándole de una apariencia más ensoñadora. Todo un espejismo porque al final el corte acaba sucumbiendo a los dictados Hawkwind para golpear con fuerza con sus riffs, especialmente en el trabajo de un bajo que se muestra más hipnótico si cabe.
‘Bring me back the sun’ parece prescindir de los ritmos frenéticos para mostrarnos un Jardín del Edén con la suavidad que aporta la flauta en un escenario más psicodélico y menos espacial. Aquí los efectos se suceden en un ambiente calmado, pero a su vez perturbador. Tras dos minutos de plácidos pasajes, el tema se colorea con guitarras aumentando su ritmo, pero sin salir de ese jardín florido. Como si se desdoblara, la guitarra adquiere un mayor protagonismo mientras la batería retoma su auténtico propósito. Sin perder la esencia kraut y espacial, parece que la psicodelia adquiere un mayor protagonismo en un corte que evoluciona constantemente en su intensidad y pesadez acercándose a un escenario mas propio de bandas como YURI GAGARIN. La parte final del tema nos ofrece el regreso de las voces, en esta ocasión con un aspecto menos robótico y mucho más terrenal lo que aporta mas brillo si cabe a un tema que ha ido cambiando su aspecto según avanzaba.