La promotora Red Sun Barcelona tras un periodo sin actividad, retomaba meses atrás la programación de eventos, y el pasado fin de semana nos presentaba su nuevo festival, PSYCLOPS FEST. Un evento con dos citas, en Madrid y Barcelona con la presencia de los californianos SACRI MONTI, el trio finlandés KALEIDOBOLT y la banda sueca GRANDE ROYALE. Un cartel lo suficientemente apetitoso como para no perdérselo. La cita madrileña tenía lugar en la Sala Wurlitzer Ballroom, todo un referente de la noche en vivo madrileña. Mi llegada a la sala coincidía con la llegada de los chicos de SACRI MONTI y KALEIDOBOLT, que en esos momentos estaban metiendo sus equipos e instrumentos desde sus vehículos. Viejos amigos con los que he coincidido en diversos festivales y con los que intercambiaba saludos e impresiones en los momentos previos. Casualmente, dos días antes, había contactado conmigo Marco, el bajista de KALEIDOBOLT, que desde Oporto solicitaba mi ayuda para solventar los problemas que tenía para que su pedalera pasara los trámites aduaneros para llegar a España ya que días antes la había olvidado en Suiza, donde habían actuado. Gratificado por el resultado de mis gestiones, me mostraba su apreciada pedalera e intercambiábamos charla junto a unas cervezas. Las bandas reponían fuerzas después del viaje, antes de iniciar una prueba de sonido que no se demoró en exceso. Allí se notaba que ambas bandas tocan ya de memoria y no necesitan muchos preparativos para poder ofrecer un gran show. Después de reponer fuerzas y de llenar la sala con las innumerables cajas que portaban su equipo de sonido, conseguían que todo quedara listo para una gran noche de rock y psicodelia.
Los encargados de calentar motores eran los suecos GRANDE ROYALE, una banda que no había visto en vivo con anterioridad, pero que por sus trabajos previos, me hacía augurar fuertes descargas de hard & heavy rock clásico. De todos es sabido ya a estas alturas, el amor que las bandas suecas tienen por los sonidos retro y eso precisamente, era lo que nos esperaba.
Con una sala con el aforo sin completar, iniciaban su concierto mostrando sus armas desde el inicio. Golpes de rock sin complejos y ganchos en forma de estribillos, con cuatro tipos rebosantes de una energía que trasladaban desde sus primeros temas al personal presente en el WURLI. Mientras, en el exterior iba llegando el resto de público con ganas de ver por primera vez en la capital a SACRI MONTI, la banda que mayor expectación despertaba. Los fineses KALEIDOBOLT habían tocado cuatro años atrás como acompañantes de RADIO MOSCOW, dejando unas magníficas sensaciones, por lo que alguno de los presentes ya tenían referencias de lo que son capaces en directo.
A las 9’30 de la noche GRANDE ROYALE iniciaban una actuación en la que, desde el inicio, golpeaban a la audiencia con un torrente de decibelios. La sala atronaba con un sonido a alto volumen. No tardaron mucho en conectar con el todavía poco público presente en la sala. Los suecos ofrecían un show ardiente con el que ponían al personal predispuesto para la fiesta. Así lo reflejaban los bailes y vítores de la gente junto al escenario. Poco a poco, durante sus cuarenta minutos de actuación, el resto del público se iba incorporando a la fiesta. La banda completaba un show correcto y divertido con el que cumplían sobradamente su misión, calentar el ambiente, y además lo hicieron dejando un grato sabor de boca.
A la calurosa noche madrileña no le faltaba de nada para que fuera una jornada épica. Con la salida KALEIDOBOLT al escenario la sala se iba llenando sin llegar a su aforo completo, algo increíble, teniendo en cuenta que era una noche de viernes y el cartel ofrecido por RED SUN era muy apetitoso. Una vez más, debemos hacérnoslo mirar, porque eventos de esta calidad con un precio asequible, bien debieran de colgar el cartel de sold-out, algo que tristemente no sucedió. Si es cierto la gran avalancha de conciertos post-pandemia hace que no todo el mundo pueda asistir a todos, pero insisto, es para reflexionar. KALEIDOBOLT acabada de publicar su nuevo álbum unos días antes, y su actuación se soportó en este último trabajo. La calidad y fuerza que tiene el trio dejaba caras de estupefacción entre parte de una audiencia, que por momento no daba crédito al buen hacer de los finlandeses.
Sin duda KALEIDOBOLT es una banda de directo, y tiene argumentos para golpear con pesados riffs, pero sobre todo para contagiar sus bacanales psicotrópicas. En esto son unos auténticos maestros. Su sonido contundente y efectivo, calaba profundo entre una audiencia que se rendía a su impactante apuesta sonora. Una grata sorpresa para muchos y un gozo para los que ya sabían de qué iba su show. Inmensos, y con una evolución que parece no tener límites; su combinación de elementos proto-metal con vibraciones stoner y profundamente psicodélicas, no está al alcance de cualquier banda.
La noche discurría con rostros de felicidad entre un público que había disfrutado con las dos bandas previas, especialmente con KALEIDOBOLT, una banda que había volado la cabeza de muchos de los presentes. Pero todavía quedaba el plato fuerte de la noche.
La primera pregunta que nos hacíamos era como se las ingeniarían los cinco miembros de SACRI MONTI para repartirse el pequeño escenario del WURLI. En los momentos previos a la prueba de sonido habían llenado por completo la sala con sus amplificadores y cajas de instrumentos, material…, Siendo un quinteto que lleva teclados y una batería de doble bombo, no lo tendría fácil. El rock and roll es así, y hay que adaptarse a las circunstancias, algo que hicieron a la perfección los de San Diego. Sin mucho espacio para moverse con libertad sobre el estrado, SACRI MONTI nos llevaban al cielo con su apuesta psico-progresiva. De nuevo las caras de admiración y sorpresa, eran el reflejo de lo que estaba sucediendo en la noche del pasado viernes. A lo largo de su actuación, la banda desgranaba parte del contenido de su último álbum. Un sonido poderoso hacía vibrar a los presentes, hasta llevarlos a ejecutar algún episodio de crowdsurfing, algo que sirve para barómetro de una actuación caliente. En eso SACRI MONTI son unos magos, y saben compaginar sus ensoñadoras melodías con pasajes de psicodelia ácida y golpes de intensidad.
SACRI MONTI ejecutaron una actuación a la altura de su calidad, y acabaron conquistando a todos los presentes. Los comentarios eran unánimes ‘¡Que bolaco!! ¡Qué buenos son!, ¡son la bomba!, eran algunas de las frases que salían de las bocas de un público gratificado. La noche acababa con las bandas interactuando con sus seguidores en el puesto de merch y en el exterior de la sala, donde se hacían múltiples fotos con la gente; ya que estos chicos son accesibles y saben lo que es el underground, un lugar en el que, en otras circunstancias no deberían estar, ya que la calidad que atesoran, les harían merecedores de un espacio y difusión mucho mayor.
Sin duda la primera edición de PSYCLOPS FEST fue una fiesta por todo lo alto, una fiesta que espero que se repita en próximas ediciones, y que a la vez tenga un mayor respaldo por parte de un público a veces acomodado y otras superado por eventos que se amontonan. Desde DenpaFuzz doy las gracias a RED SUN por traernos festivales de estas características y por el exquisito trato recibido para poder contaros todo lo acontecido. ¡¡LARGA VIDA AL PSYCLOPS FEST!
Habiendo pasado una semana desde la primera jornada del festival, en este segundo día se notaba que una parte importante del público era diferente al que había asistido en el primer día. Las preferencias del personal se diferenciaban en cuanto a preferencias por algunas bandas, algo, que dice mucho de un festival como KRISTONFEST, que abarca un amplio espectro de gustos, dentro del mismo estilo. Si en la primera jornada encontrábamos a numeroso personal llegado de fuera de Madrid, en esta ocasión sucedía exactamente lo mismo, con gente llegada incluso mas allá de nuestras fronteras. Los momentos previos servían para ir calentando motores en los bares aledaños a la sal, y de rencuentros con amigos de distintos lugares de la geografía. En los aledaños de la sala me encontraba con numerosos músicos de bandas nacionales que habían venido a ver a alguno de sus referentes. Tras comentar las novedades de cada banda respecto a proyectos y y demás, me dirigí nuevamente a la entrada donde seguían sucediéndose los encuentros y saludos con el personal. El orden de actuación de las bandas me pareció algo extraño en un principio, pero a la postre resultó de lo mas acertado. Teniendo a una banda que gusta del Stoner como son los noruegos SLOMOSA, era lo ideal para ir calentando motores, tras ellos las leyendas Brant Bjork y Nick Oliveri (mitad de KYUSS) para seguir la fiesta, y después una transición psicodélica a cargo de MAIDAVALE, hasta la llegada del plato fuerte con EARTHLESS. Esta distribución resultó ser perfecta para ir hilvanando una banda con otra sin demasiados cambios estilísticos. Desde el nervio y el desparpajo de SLOMOSA y la fuerza y solidez de STÖNER y sus legendas hasta pasar por el trance hipnótico de la psicodelia de las suecas MAIDAVALE, que nos ponían en la pista de despegue para el gratificante viaje final con EARTHLESS.
Los noruegos SLOMOSA eran los encargados de abrir la tardea una hora poco habitual por estos lares. El hecho de que la Sala Mon, tuviera sesión de discoteca pasada la medianoche hacía que los horarios fueran adelantados. Esto hacía que al comienzo de la actuación del cuarteto de Bergen hubiera todavía mucha gente en el exterior de la sala en el calentamiento previo que todo concierto tiene en los bares aledaños. Con ese aforo exiguo SLOMOSA descargaba toda su fuerza desértica sin ningún tipo de complejos. A los noruegos tuve la ocasión de verlo en su primer show fuera de Noruega en el marco del Deserfest Amberes, el pasado octubre, allí fueron una de las bandas mas aclamadas, pero en España no son todavía lo suficiente conocidos como para que la sala se llenara durante su show. Pero SLOMOSA son una banda solvente, que a pesar de tener un sonido cercano a la ortodoxia del Stoner-rock, saben como manejarse con las melodías retro cercanas al proto-metal, para que su música resulte atractiva y alejada de estereotipos. La joven banda ejecutaba sus canciones con soltura ante la sorpresa de alguno de los fans más escrupulosos del género.
La presencia de STÖNER, con dos miembros de KYUSS en sus filas, era todo un reclamo para que el público congregado en la Sala Mon fueran más ‘stoneros’ de lo que habían vivido en la jornada inaugural. Éstos, sin duda quedaron muy gratificados con una banda que ponía la temperatura desde primera hora, calentando a un personal con ganas de fiesta y diversión. SLOMOSA, sin duda, cumplieron su papel, y consiguieron que la temperatura subiera rápidamente a pesar de la corta duración de su actuación, lo que hizo que parte de la concurrencia se quedara con ganas de más. La banda basó su show en los temas contenidos en su Lp debut, con alguna canción nueva. Riffs difusos y actitud inquebrantable eran los argumentos de la banda que se veía arropada con un sonido notable y un juego de luces discreto en una actuación notable que recibió la aprobación de la concurrencia.
Tras SLOMOSA, unos minutos de descanso para reponer fuerzas mientras se preparaba una banda esperada por todos, STÖNER.
Comandados al alimón por los dos ex – KYUSS, BRANT BJORK y NICK OLIVERI, era uno de los objetivos de la gran mayoría de los presentes, el otro objetivo, sin duda los queridos EARTHLESS. La presencia de STÖNER despertaba una cierta inquietud entre algunos de los presentes, ya que su álbum ‘Totally’ recientemente estrenado, no había cubierto totalmente las expectativas de algunos de sus fans. Una banda en la que están dos miembros de los míticos KYUSS, es una banda de la que se puede esperar mucho. Así las cosas, el trio salía con ganas a tocar y ofrecer una buena fiesta a todos los presentes. Tras su salida al escenario, el trio tardó poco tiempo en poner las pilas a un personal hambriento de riffs arenosos. La banda se repartía los roles a la perfección. Con un intercambio de voces y coros entre el bueno Brant y Nick, este último ponía la garra y la pesadez con su voz y con su bajo, mientras Brant ponía el groovy. Ese espíritu indomable de los primeros tiempos en el desierto llegaba a Madrid con las fuerzas intactas.
Sonando como un cañón, la banda conseguía que el público diera rienda a sus instintos con pogos y episodios de crowsurfin, que se sucedían en las primeras filas. Un sonido impecable en el que solo le faltaba algo más de volumen a las voces, ayudaba a la banda a conquistar a la audiencia. El ‘flow desértico invadía una Sala Mon, que ya se encontraba en ‘modo fiesta’ total. STÖNER iban desgranando los temas de su álbum debut, llegando a momentos álgidos con temas como ‘Party March’, coreada por un público que levantaba sus brazos como signo de aprobación al espectáculo que las leyendas del desierto estaban ofreciendo. Cabe señalar que la labor de Ryan a la batería no desmerecía en absoluto sobre sus compañeros de andanzas. Su doble bombo golpeaba con contundencia en el pecho el público más cercano al escenario, mostrando que es un batería solvente que sabe estar a la altura que dos leyendas del género stoner. Sin un momento de pausa durante su actuación, la traca final estaba todavía por llegar. Evidentemente la mayoría de la gente esperaba que nos regalaran alguna versión de KYUSS, y si STÖNER cumplieron y en la parte final de su actuación, pudimos disfrutar de dos temas de KYUSS con un apoteósico final al ritmo del clásico ‘Green Machine’. La actuación de los californianos se había pasado volando, pero la satisfacción por el superlativo concierto ofrecido por STÖNER, quedará en el corazón de aquellos que vieron el pasado sábado una reencarnación de las leyendas del desert-rock. En esta noche de leyendas del desierto, no faltó la guinda. La presencia de Mario Lalli, confundía por momentos a la gente, que no llegaba a adivinar el motivo de su presencia en Madrid. Pero el bueno de Lalli había cambiado las cuatro cuerdas de su bajo, por las cajas de merch, ya que era el tour mánager de la banda y él hacía las veces de ‘chico de merch’ así como de conductor durante el tour. Todo un ejemplo de modestia y naturalidad que algunos músicos que van de ‘divos’ deberían seguir. Como resumen podríamos decir que STÖNER se graduaron con una nota alta en su visita a Madrid, como así lo corroboraba l cara de satisfacción y los comentarios del personal. Unos fans que no dudaban en solicitar una foto a sus ídolos, algo que tanto Brant, como Nick, les concedían con suma simpatía.
STÖNER no habían dejado nada fácil la tarde para la siguiente banda, ya que su actuación fue ardiente y con ella la temperatura y las ganas del personal estaban en todo lo alto, pero las chicas de MAIDAVALE, supieron perfectamente como lidiar con eso.
Cambiando la propuesta desértica por los hipnóticos ritmos kraut de corte psicodélico, MAIDAVALE fueron desarrollando una actuación notable. Con un pequeño giro argumental, Matilda y sus compañeras no tardaron mucho en hacer que el público se enganchara a su actuación. Desconocidas hasta ahora para parte del público presente, las suecas consiguieron metérselos en el bolsillo que su fascinante y psicotrópica propuesta. Ellas no son una banda que interactúe mucho con el público, pero la frialdad nórdica contrastaba con los constantes bailes de su cantante. MAIDAVALE son cuatro músicos solventes y que saben manejarse perfectamente sobre un escenario, transmitiendo una garra que quizás en disco, muestran en menor medida. Los guiños blues de tinte retro de sus inicios han ido evolucionando en los últimos tiempos, y especialmente con su último álbum hacia un escenario evolutivo, más magnético y experimental. Con un sonido que bebe de la fuente kraut, las suecas ofrecieron sus vibraciones neo-psicodelicas con total soltura y destreza. Su actuación incitaba a un constante baile de un público predispuesto a la fiesta. Ha sido demasiado tiempo sin conciertos y festivales, y aunque la temporada ha arrancado con toda su fuerza, en la sala se encontraba mucha gente que estaba en la primera fase de su vuelta a la música en vivo. Todos estos condicionantes hacían que el nivel mostrado por Slomosa y especialmente por STÖNER no bajara las revoluciones de la jornada.
A MaidaVale las había visto unas semanas atrás en el marco del Barcelona Psych Fest, y su actuación en la tarde del pasado sábado siguió la misma senda, por lo que no me sorprendieron en exceso, pero sin un borrón en su vibrante actuación. De alguna manera ofrecieron el show esperado, con menos aditamentos retro, y con un sonido más experimental. Meses atrás sí me habían sorprendido en Amberes en el marco del Desertfest, donde me parecieron una banda que había cambiado algo su propuesta sonora, y eso quedó ratificado una vez mas en la Sala Mon. Ellas son ya una banda asentada y cada una de sus actuaciones se convierten en un éxito, ya que consiguen transmitir la frescura de su sonido con acierto a la audiencia, por muy heterodoxa que esta sea. En su visita a Madrid consiguieron con su brillante show, reclutar para su causa a un público que no las conocía en exceso, pero también se graduaron ante sus mas fervientes seguidores.
Tras la actuación del cuarteto sueco, el festival llegaba a su recta final, pero todavía nos quedaba el plato fuerte, EARTHLESS
Llegados desde Burdeos donde habían actuado la noche anterior, y el trio llegaba al mediodía a la Sala Mon. Después de hacer su prueba de sonido se encontraban con caras de agotamiento, descansando tras el largo viaje. Pero estos chicos están curtidos en mil batallas, así que no había porque alarmarse. Me resultó gracioso ver a Mario Rubalcava en el backstage visionando videos de skaters en su teléfono móvil, algo que me vino a la cabeza mas tarde, durante su actuación, ya que con sus baquetas, parecía estar sorteando obstáculos y rampas en un frenesí endiablado de golpes sobre sus parches. EARTHLESS arrancaba su show con una combinación de luces blancas y rojas, y sólo fueron necesarios unos minutos para entender lo que nos esperaba. Con su habitual ubicación en el escenario, con Isaiah en la parte izquierda del mismo Mike, a la derecha en un segundo plano y Mario ocupando la parte central, los californianos comenzaban su actuación con la maquinaria al ralentí. Sus largos pasajes instrumentales se desarrollaban con una intensidad contenida. Dejando espacio para narcotizar a la audiencia, con sus habituales ‘viajes’ lisérgicos, calaban hondo en las neuronas de un público enganchado desde el inicio con su actuación. Las caras de éxtasis comenzaban a aflorar entre un público que prestaba atención a su actuación. Hay bandas que tocan psicodelia pesada que consiguen hacen volar alto al público con sus actuaciones, pero EARTHLESS están en un estrato superior, juegan en otra liga, y ellos, son los propietarios de las llaves de las puertas del cielo, así que, una vez más, en KRISTONFEST, abrieron esas puertas celestiales de par en par, para que todos entráramos en su particular ‘nirvana’ y flotáramos en ese espacio celestial, impulsados por sus jams instrumentales. Su actuación se compuso de cinco largos temas con los que consiguieron meterse al público en el bolsillo. Isaiah tocaba su guitarra poniendo el alma, como en él es habitual, mientras Mario enloquecía con vibrantes ritmos endiablados. Hay pocos baterías en la escena como él, y su frenesí rítmico parece estar al alcance de pocos. Con completa naturalidad y como si estuviera surfeando con su tabla de skate, el californiano conseguí imprimir un ritmo frenético a cada una de sus canciones. Mientras, Mike, se mantenía en un segundo plano, pero siempre proporcionando la cobertura necesaria a sus compañeros.
EARTHLESS son una banda compenetrada, una banda que sabe sacar partido al aparente caos con el que ejecutan sus canciones, algo que quedó probado cuando Isaiah tuvo algún problema con su guitarra y sus compañeros continuaron sin que nada parase. Este es uno de sus avales, ya que sus improvisaciones se desarrollan con un control total de cada uno de sus miembros. Su actuación me resultó posiblemente la mas pesada de todas las veces en los que los he visto en vivo, y son unas cuantas. Con una parte inicial en la que los largos desarrollos psicodélicos parecían mostrar el camino al público, para pasar a una etapa hipnótica hasta llegar a explorar territorios que habitualmente no visitan con frecuencia. Porque EARTHLESS pasaron por varias fases durante su actuación. Desde la calma balsámica, las orgías ácidas los momentos de rencarnación hendrixiana, la oscuridad Sabbathica, e incluso con momentos mas propios de una banda de Stoner-doom en alguna fase de su actuación. Sus riffs pesados, lentos y monolíticos contrastaban con los momentos más ácidos en los que los solos de ISAIAH se estiraban hasta el infinito. Con unos finales apoteósicos alargaban varios minutos la conclusión de cada tema, haciendo que nunca supiéramos cuando llegaba el final. Si la mayor parte de actuación consistió en largas jamás instrumentales, en la parte final, nos ofrecieron dos canciones cantadas. En esta fase final, la banda ampliaba su espectro sonoro explorando los sonidos hard-rock y blues de los 70’s, aplicados a su propia y personal receta. EARTHLESS certificaron que son los reyes del Olimpo heavy-psych de nuestros tiempos y poder disfrutar de una actuación así, es todo un regalo para cualquiera de sus seguidores.
La jornada había acabado y con ella la edición 2022 del festival KRISTONFEST, y los operarios de la Sala se apresuraban para desalojar al personal. Esto es algo habitual cuando se celebran conciertos de estas características en una sala que funciona como discoteca, por lo que la gente se mantenía en la calle, junto a los alrededores de la entrada de la Sala Mon, donde los músicos tenían aparcadas sus respectivas furgonetas, y donde podían interactuar con sus fans. Así cerraba la edición 2022 de KRISTONFEST, con dos jornadas memorables, que, sin duda, podrían haber sido épica de haber colgado el cartel de sold-out, algo que incomprensiblemente, no sucedió, a pesar de lo apetecible del line-up que la organización de NOISE ON TOUR había preparado. Nuevamente, quizás deberíamos hacérnoslo mirar, ya que es habitual que nos quejemos de que muchas bandas foráneas no incluyen España en sus giras, pero sin una respuesta mas contundente por parte del público, es difícil la tarea para las promotoras y para las mismas bandas. Reflexionemos tras la resaca de otro fin de semana apoteósico en KRISTONFEST.
Por fin llegaba una de las citas importantes de la primavera. La edición 2022 del KRISTONFEST celebraba su primera jornada el pasado sábado en la Sala Mon de Madrid, con una tripleta de bandas. ATAVISMO en representación del rock patrio, como una apuesta segura, SLIFT, la expectación, y WITCHCRAFT, la deseada leyenda.
Con este apetecible cartel, esta primera jornada nos reservaba emociones fuertes. La banda de Algeciras ATAVISMO eran los encargados en dar el pistoletazo de salida a la jornada. Presentándose como trio, por la ausencia a última por Covid de su teclista Koe, la banda tenía un reto por delante. ¿Cómo suplir la ausencia de teclados? Los gaditanos no son unos recién llegados a esto, así que la banda lo tenía claro. Habiendo cambiado alguna canción de su set-list debido a esta ausencia, ATAVISMO elegía alguna canción de sus comienzos ausente de teclas para incluirla en su actuación. Tras unos problemas previos en la prueba de sonido, la banda asaltaba el escenario alrededor de las 7:30 de la tarde con el propósito de hacer vibrar a su público. En la sala se encontraba con distintos seguidores de la banda llegados de diferentes puntos de la geografía. Gente que sabe perfectamente de lo que son capaces Poti, Sandri y Mateo. Los gaditanos arrancaban su actuación sin hacer prisioneros. Sus viajes psicodélicos se complementaban con una versión más pesada y contundente. Solo fueron necesarios unos instantes para hacer que el público cayera rendido ante su buen hacer sobre el escenario. La temprana hora, no era obstáculo para que la Sala fuera llenándose desde el comienzo de su show. Sin haberse colgado el cartel de sold-out, la Sala Mon lucía con su aforo bastante poblado de gente. Durante su show, en las caras del personal se dibujaba una sonrisa de satisfacción por los mágicos vientos en forma de canciones que salían desde el escenario.
Con la capacidad de llevar de ‘viaje’ con algunos de sus clásicos, ATAVISMO volvían a deleitar a sus fieles seguidores, pero también conseguían alistar a mas fieles para su causa. Entre el público había numerosas personas que venían principalmente a ver a WITCHCRAFT, otros habían oído hablar de SLIFT, pero nunca se habían enfrentado a show de ATAVISMO. Tras lo sucedido en la Sala Mon, podemos asegurar, que los de Algeciras se vuelven al Sur con más aceptos a su causa. Actuaciones así, hacen empequeñecer a algunas de las bandas que llegan de fuera de nuestras fronteras con mucho más nombre, y es que dentro de nuestras fronteras tenemos bandas solventes capaces de poner patas arriba cualquier auditorio. Podríamos decir, que ATAVISMO se graduaron una vez con una alta nota en una actuación en la que supieron meterse al público en el bolsillo con su psicodelia con aroma andaluz, y con momentos en los que su sonido se volvía pesado y contundente. La banda fue despedida con una merecida ovación.
La jornada no había podido comenzar de mejor manera, y tras una pequeña pausa el público se preparaba para recibir a SLIFT. Algunos de los presentes ya habíamos podido comprobar in situ como se las gastan en directo el trio francés, el resto, en esos momentos no tenía ni idea del vendaval que se nos venía encima.
Si durante la actuación de ATAVISMO no había proyecciones sobre el escenario, SLIFT se presentaba con el mismo juego luminotécnico que lleva usando en los últimos meses. Algo que realmente enriquece sus actuaciones, aunque lo verdaderamente importante está en su actitud y en sus instrumentos. Estos tres tipos retraídos y de trato amable, se transforman cuando suben al escenario. Desde los primeros instantes, sus distorsiones y efectos golpean a un público que comienza a sentir el tornado sónico desde la primera canción, comprobando de lo que son capaces los franceses. La locura sideral de psicodelia pesada y pesadez Stoner -doom arrasaba la Sala Mon de la mano de SLIFT. Diabólicos en su puesta en escena, los tres miembros se mimetizan con sus instrumentos en cada una de sus actuaciones, y el sábado lo volvieron a a hacer durante una hora que paso para todos a la velocidad de la luz. Seguramente si hubiera guardia de tráfico en los escenarios, SLIFT siempre saldrían multados, ya que vomitan sus canciones a una velocidad de vértigo. Creando una tela de araña sobre la audiencia, consiguen hipnotizar al personal. Un público que se dejaba querer y se embarcaba en los constantes ‘viajes’ que nos ofrecía la banda.
Con un set-list incidiendo sobre su alabado álbum ‘UMMON’, SLIFT combinaban momentos mágicos de psicodelia narcótica con torrentes de riffs que ponían a prueba la cervicales de los presentes. Tras su actuación el veredicto de los presentes era unánime, ¡¡¡¡estos chicos son la bomba!!!, ¡¡¡Qué pasada!!!. Si con ATAVISMO el personal había quedado sumamente gratificado, con la actuación de SLIFT, habían tocado el cielo. Sin duda, los grandes triunfadores de la jornada.
Ya eran alrededor de las 10 de la noche y todavía nos quedaba, lo que en principio iba a ser el plazo fuerte de la jornada. La leyenda WITCHCRAFT se presentaba por fin en Madrid. Para la gran mayoría de los presentes, incluido un servidor, era la primera oportunidad de ver en directo a la banda sueca. Aunque realmente, poco queda ya de ella tal, y como conquistó en su día a la parroquia pesada.
Únicamente con su líder MAGNUS PELANDER manteniendo el nombre, tenía ciertos recelos que lo que podíamos vivir. Ya con su último álbum había decepcionado a parte de sus seguidores, un álbum acústico con el nombre de ‘Black metal’ puede parecer un poco desconcertante, y ahora quedaba como se manejaría en directo. Acompañado en la sección rítmica con un veterano como Jussi Kalla ala batería, y al bajo, la novia de este, el trio salía al escenario ante un público expectante. Magnus con en zapatillas, vaquero y chaqueta de chándal no dejó pasar tiempo para hacernos entender que lo que cualquier fan que se precie podía esperar de WITCHCRAFT, no iba a suceder en esta ocasión. Una actuación con luces y sombras que no contento a la mayor parte de la audiencia. Un comienzo desalentador, en el Magnus se mostraba deficiente a la hora de cantar sus canciones con la magia con la que todos le hemos conocido. Limitado a la hora de llegar a su registro optimo, y con algunos gallos en el comienzo, hacía que su show cayera como una jarra de agua fría sobre muchos de los que llevábamos años esperando poder ver a WITCHCRAFT en directo. Lo cierto es que el show vino marcado con ciertos problemas de sonido en el micro de Magnus, aunque su actuación tuvo momentos álgidos en los que encontramos a los WITCHCRAFT que todos esperábamos.
Alternando las primeras canciones extraidas de su álbum ‘Nucleus’, los suecos continuaban con algún tema de su álbum homónimo, dejando la traca final para temas de su álbum ’Legend’ y cerrando su show con dos canciones de ‘Firewood’, los suecos ofrecieron un show irregular que defraudó a gran parte de los presentes. De hecho, había menos público durante su actuación que de la que había durante el explosivo show de SLIFT, algo, que reflejaba a la perfección la sensación generalizada de la noche.
En cualquier caso, el final de la noche del festival no empañaba lo vivido con las dos primeras bandas, que conquistaron a la audiencia con dos actuaciones de altísimo nivel. Por lo demás, la jornada transcurrió con normalidad, con gente que retomaba la música en directo y se sentía gratificada por ello y por lo vivido en la Sala Mon.
Pero esto no acaba aquí, el próximo sábado, se celebrará la segunda jornada de KRISTONFEST 202, con la presencia de EARTHLESS, STÖNER, MAIDAVALE y SLOMOSA, en una jornada que promete emociones fuertes. ¡¡Hasta el sábado!!!
Tras las buenas sensaciones de la noche anterior en Alterna Sounds Festival, llegaba el turno de desplazarme a Colonia para continuar el periplo por tierras alemanas en el Club Volta, donde se desarrollaría Ripplefest Cologne, el festival del sello Californiano Ripple Music en Europa. Otro festival marcado por las cancelaciones a pocas fechas de su celebración. En esta ocasión FIRE DOWN BELOW y STONEBIRDS anunciaban su cancelación a pocos días de la cita. La organización, sin tiempo para solventar este inconveniente, incorporaba a los locales SMOKEMASTER. Lo primero que llama mi atención al llegar al lugar fue la magnifica Sala en la que se iba a celebrar el evento. La amplia Sala Volta era un lugar ideal para este tipo de celebraciones, espaciosa, con buenas instalaciones, un patio interior con mesas en el que poder comer y fumar, y un magnífico sonido. Estos antecedentes me hacían augurar que podíamos estar ante una jornada magnífica. Al igual que el día anterior en Münster, era necesaria una prueba Covid negativa junto al certificado de vacunación para acceder al evento. Afortunadamente mi prueba no había cumplido las 24 horas, por lo que no fue necesario efectuar una nuevamente. La amplitud de la sala hacia que las aproximadamente 300 personas presentes pudieran disfrutar de la velada con total comodidad. Si bien, me volvía a encontrar con amigos con los que había pasado la noche anterior, también tuve el placer de encontrarme con más conocidos, lo que siempre es gratificante. Un magnífico escenario arropado por un excepcional juego de luces y un sonido impecable harían que la tarde-noche fuera para enmarcar.
Los locales ASTRAL KOMPAKT abrían la jornada rompiendo el fuego en el Club Volta ante una audiencia deseosa de disfrutar de la fiesta del sello californiano Ripple Music en Europa. Sin contemplaciones, con su stoner instrumental aderezado de fuertes dosis de psicodelia, calentaban al público con sus poderosos riffs. Con una buena actitud, y una correcta ejecución de sus canciones, conseguían conectar con los allí presentes. Sonidos ortodoxos que gravitaban entre los cactus del desierto y bosques repletos de hongos mágicos. Al trio se le notaba cómodo en el escenario, lo que hacía que se produjera esa conexión entre banda y público, con una banda correcta en la ejecución de un set-list que no se salía del guion de una banda stoner. Sin duda el trio ejecutó una actuación ideal para calentar al personal con su fuerza y buen hacer sobre el escenario.
Tras la apertura del festival por parte de ASTRAL KOMPAKT llegaba el turno de los berlineses VUG. Una banda solvente en directo como puede comprobar el pasado verano en el festival Aquamaria. Maestros en el manejo de los sonidos hard & heavy llegados de los 70’s, el quinteto ofrecía un show lleno de energía. Con una ambientación vintage iban alternando canciones de puro heavy-rock con otros temas en los que las vibraciones psico-progresivas nos trasladaban en el tiempo. No faltaron a la cita con el blues en una conjunción acertada con momentos stoner. Delicados por momentos, prefirieron tocar un repertorio con canciones más enérgicas en un show que fue yendo de menos a más para acabar metiéndose al público en el bolsillo. Cabe destacar la siempre buena predisposición de su cantante y guitarrista, toda una chincheta en los asientos del público, un tipo que sabe como conectar a la gente con sus cabriolas y sus múltiples gesticulaciones. VUG, beben del pasado, pero su calidad, les lleva a que esos sonidos vintage se muestren en sus actuaciones como completamente contemporáneos. Una vez más, los berlineses cumplieron ante una audiencia que conectó con su sonido.
APTERA, las cuatro chicas ruidosas provenientes de Berlín, embarraban la tarde con su apuesta de stoner metal y sucios riffs sludge. Sus sonidos alternativos, reflejaban a una joven banda en formación, algo que se percibía en la ejecución de sus canciones. Siempre intentando dar la nota correcta, su potencial augura shows ardientes en el futuro, cuando se sientan más cómodas en el escenario, ya que su apuesta tiene fuerza, pero se las veía algo tensas, algo que fueron corrigiendo según avanzaba su actuación. Con una vocación punk en su forma de mostrarse ante el público, lograban que el Club Volta ardiera con sus difusas y contundentes vibraciones.
PLAINRIDE era la cuarta banda en actuar, la noche caía con una audiencia ya caliente por las actuaciones de las bandas anteriores, eso, unido a una admirable actitud por parte del cuarteto hacía que la sala se convirtiera en un auténtico hervidero. PLAINRIDE descargaban sus poderosos riffs entre acordes de blues. Lo cierto es que mis expectativas con la banda eran altas, y finalmente se vieron cumplidas. Constantes saltos, y juegos entre los miembros haciendo que el público saltara y no pudiera mantener sus articulaciones en reposo. La fiesta estaba servida mientras el cuarteto iba ofreciendo un show que combinaba sonidos mas propios de las llanuras americanas de los 70’s, con la contundencia stoner innata en la banda. A la fiesta contribuía un sonido impecable y un juego de luces colorista alejado de la oscuridad. Las vibraciones que salían del escenario contagiaban a los presentes con la alternancia de sonidos difusos y desgarradores pasajes en los que ponían algo de pausa a un caliente, divertido y que sin duda, satisfizo enormemente a todos los allí presentes. Una vez mas, la conexión entre banda y publico hizo que salieran chispas.
Tras el ardiente show de PLAINRIDE los austriacos SAVANAH llenaban la sal de rojo y golpeaban con la mayor dosis de decibelios de lo que llevábamos de jornada. Iniciaban su actuación con un pequeño problema de su bajista a pocos segundos de arremeter con su primera canción. Una anécdota que quedó olvidada inmediatamente cuando la maquinaria del trio se ponía a funcionar. Sin dar concesiones, atacaban directamente a la yugular, con unos riffs densos, pesados y unos tambores atronadores. Mostrando su faceta más espesa y doom, el trio ofrecía una actuación que cegaba a la concurrencia con sus turbios y plomizos riffs. Aun así, como ya nos mostraron en su último álbum, SAVANAH sabe poner la pausa con acertadas melodías que se inclinan a territorios psico-progresivos, creando atmósferas nebulosas y narcóticas que impregnan las neuronas con un efecto narcótico y aturdidor. Para una amante de los pasajes psicodélicos eché un poco en falta que mostraran mas esos sonidos expansivos, pero la banda optó por mostrarse poderosa y plomizo, y no por eso menos brillante. Finalmente, su actuación caló profundamente entre una audiencia que estaba disfrutando durante toda la tarde de música pesada, pero a su vez variada.
Después de una tarde versátil en cuando a la apuesta sonora de las bandas previas, SMOKEMASTER eran los encargados de cerrar la jornada. Si bien se presentaban con una formación en la que su cantante y guitarra principal se encontraba ausente, los cuatro miembros se las apañaban para dejar meridanamente claro que son una banda muy a tener en cuenta. Dotando a sus canciones de una mayor pesadez respecto a la actuación que ofrecieron este verano en Hoflärn Open Air, golpeaban con fuerza con sus riffs creando atmósferas psicotrópicas de alto calado. Si bien para los que hemos visto a la banda al completo, había algo que faltaba, los envolventes sonidos de sus teclados, la fuerza de batería y una actitud festiva, hacían que su actuación llegará con facilidad a una audiencia entre sorprendida y maravillada. Sin duda son una banda que atesora una gran calidad y eso quedó patente en el Club Volta de Colonia. Su apuesta por recuperar los sonidos de los 70’s para remodelarlos en una apuesta personal en la que las vibraciones stoner y sobre todo su marcado espíritu psicodélico hacían el resto. Si, hubo elementos que faltaron, no había armónica y las melodías ofrecían su faceta más sencilla, pero esos inconvenientes fueron resueltos con solvencia en una nueva actuación memorable. Estos chicos tienen mucha calidad, y cada actuación suya, es una oportunidad para el gozo.
El festival RIPPLEFEST COLOGNE fue seguramente la última oportunidad para muchos de nosotros de vivir la música en directo en esta año, ya que debido a la situación sanitaria que vivimos, continúa cancelándose conciertos. Por eso precisamente, las buenas vibraciones allí percibidas quedarán en nuestro recuerdo de una manera especial. Así los casi 1.800 kilómetros que recorrí para asistir , bien merecieron la pena, ya que me encontré con un festival acogedor, unas magnificas facilidades por parte de la organización (gracias MAX), y las bandas que tocaron, colmaron las mejores de mis expectativas. Desde ahora, solo queda pensar en 2022, y que que toda esta situación cambie y podamos volver a una normalidad como teníamos hace dos años, porque los que amamos la música en directo, lo necesitamos. Gracias a todos los que hicieron tan agradable mi estancia en Alemania durante ese fin de semana, intenso , pero mágico.
En estos tiempos convulsos y especialmente teniendo en cuenta la situación que actualmente se vive en Alemania debido a la pandemia, es elogiable que la organización de KRACH AM BACH siguiera adelante con su Festival Alterna Sounds Festival. Si la cancelación de los anunciados ALBER JUPITER fue resuelta con premura incorporando al trio holandés BISMUT, la imposibilidad de participar en el festival por parte de IGUANA el día antes de la celebración no pudo ser resuelta. Esto hizo que la jornada viera modificado sus horarios, para abrirse con la actuación de BISMUT a las 8.30. El festival tenía lugar en la ciudad de Münster, en el magnífico espacio de Sputnikhalle, un complejo con dos escenarios y una zona común al aire libre ideal para celebrar este tipo de eventos. Ante la situación pandémica alemana, la organización decidió extremar las medidas de seguridad convirtiendo el evento en 2G+, lo que significaba que aparte del certificado de vacunación, era necesario un test Covid negativo para acceder al evento. Si esto sucediera en España sería problemático, pero afortunadamente en Alemania los tests son gratuitas por lo que con solo un trámite podíamos tener la seguridad de que todos los presentes éramos transmisores de la enfermedad. Así, cerca de 300 personas nos disponíamos a pasar una noche de psicodelia tras (para muchos) meses de sequía de conciertos. La presenta de nuestro amigo Peter Petersen y sus proyecciones visuales era un aliciente mas para que la noche fuera mágica en un lugar cómodo para el público, con una buena acústica y un bar con bebidas a precios asequibles.
BISMUT eran los encargados de abrir la jornada alrededor de las 8.30 de la noche. El trío holandés dejaba patente que son una banda solvente y asentada, que se está convirtiendo en una formación a tener en cuenta en la escena heavy-psych europea. Sus oscuros viajes lisérgicos eran custodiados por momentos de post-metal, en los que ponían el músculo a sus largos pasajes instrumentales. Hacía poco menos de un mes había tenido la ocasión de ver en directo a los holandeses en el marco del Desertfest Amberes. En aquella ocasión la banda tocaba en el escenario pequeño, y a pesar de realizar un notable show, aquí, pudo desarrollar toda valía. La ambientación del light-show de Peter encajaba perfectamente con el sonido psicotrópico de la banda, lo cual suponía un plus para que su actuación fuera fantástica. Perfectamente equilibrados y sin ningún tipo de artificio, los tambores de Peter retumbaban con una ejecución milimétrica de los ritmos. Los devaneos y solos de guitarra ácida se complementaban con un sonido grueso de su bajista Huibert. De esta manera encandilaban a una audiencia que disfrutaba con su psicodélico espectáculo, llevándonos a un trance catártico.
Tras ellos, nos desplazábamos a la sala contigua en la que se situaba el escenario pequeño en el que los alquimistas espaciales KOMBINAT ROBOTRON nos sumirían en un hipnótico viaje por el espacio exterior. Tenía muchas ganas de ver en directo al cuarteto alemán y comprobar como trasladaban al directo sus magnéticos ritmos kraut. Con la incertidumbre por la llegada a tiempo de la banda, finalmente pudieron solventar los problemas mecánicos de su vehículo para sin tiempo de prepararse saltar al escenario. En un espacio más minimalista, y con pocas luces y alguna proyección tras el escenario, la banda no tardaba nada en contagiar sus robóticos ritmos a un público que de inmediato se enganchó a su propuesta. Como si hubieran encendido la maquinaria robótica, de inmediato se podía ver al público bailando con sus automatizados ritmos. Sin duda una magnífica forma de conectar, algo que se percibía en las caras de un personal completamente integrado en la propuesta sonora de la banda. Un nuevo viaje lisérgico se cernía sobre nosotros a través de supernovas y tormentas de meteoritos.
Una maquinaria perfectamente engrasada en la que todas las piezas encajan y con la que consiguen transmitir una propuesta sonora de mucha calidad, tanto compositiva como en la ejecución de sus canciones. La banda había salido al escenario ataviados con batas blancas como lo haría cualquier científico en su laboratorio. Y lo cierto es que el laboratorio sonoro de KOMBYNAT ROBOTRON consigue la pócima perfecta para sumergirte en un mundo futurista en el que la psicodelia adquiere tonos siderales. Magníficos, concluyeron su actuación dejando un magnífico sabor de boca entre la audiencia. Sin duda, mis expectativas, se vieron cumplidas con una actuación que me enganchó y me enamoró.
La noche avanzaba entre buenas vibraciones y rencuentros con amigos de la escena mientras llevaba el turno de MR.BISON.
Cubiertos por unas tenues luces verdes, el trío de Cecina repasaba canciones de toda su discografía dejando una gratísima sensación entre los asistentes. Sus momentos de brillante psicodelia que hacían flotar a la concurrencia, se fusionaban con acierto con pinceladas de blues desgarrado y crujientes riffs de puro hard rock. Sus dos guitarras suplían la ausencia de bajo de tal forma, que no se percibía la ausencia del instrumento de las cuatro cuerdas. Una banda notable que sabe bien lo que se hace y también como transmitir sus canciones al público para que la experiencia de un concierto suyo sea completamente satisfactoria. Enérgicos, pero sabiendo poner la pausa con desarrollos psicotrópicos, a unas canciones con innegable espíritu vintage los italianos ofrecían una actuación notable que también era recompensada con una audiencia enganchada a su propuesta sonora. Quizás hubieran brillado mas en el escenario principal ya que la ausencia de las proyecciones de Peter en el segundo escenario pudo restar brillo a su show, pero sin duda, cuando una banda es buena, el resto no es necesario y estos chicos tiene mucha calidad, algo que dejaron meridianamente patente en Münster.
La noche concluía con CAUSA SUI, la banda que muchos esperaban. Los magos de la psicodelia danesa destapan el tarro de las esencias para embriagarnos con sus bellas melodías.
Si todas las veces que he visto CAUSA SUI en directo, he quedado sumamente gratificado, su actuación en Münster fue sencillamente sobresaliente, subiendo todavía más el listón. Si para mí fue el mejor show que he visto de la banda de Odense, esto no fue solo una sensación mía, ya que algunos de los presentes me transmitían las mismas sensaciones., Derrochando toda su magia con las bellas melodías salidas de su guitarra de Jonas, Jakob, ejecutando con una precisión matemática todos sus golpes en su batería, marcando el ritmo de sus compañeros; mientras Jess ponía la fuerza con el grueso sonido de su bajo y Rasmus, envolvía las canciones con la atmósfera ensoñadora salida de sus teclados. Una banda que suena como un solo miembro y que jamás defrauda. Si a eso añadimos el perfecto ambiente que creaba Peter Petersen con sus magníficas proyecciones visuales, la tormenta perfecta para un buen ‘viaje’, estaba servida. Un sonido cristalino elevaba las almas de los presentes a un éxtasis del que ninguno de nosotros quería escapar. Así lo corroboraba la audiencia a la finalización de su actuación, pidiendo que la banda siguiera tocando una canción mas, algo que fue desbaratado por el inicio de la música del after-party en la sala. Una lástima, porque sin duda, este fue uno de los mejores conciertos que he podido ver este año.
Así, cercanas las dos de la madrugada, acaba un festival sobre el que pesó la incertidumbre de estos tiempos convulsos, pero dejando un magnífico sabor de boca entre todos los presentes. El tesón de Klaus y Christian por llevar esto adelante, finalmente tuvo su recompensa con un festival que quedará en la memoria de los afortunados que pudimos vivirlo. Como siempre, me gustaría agradecer a Klaus las facilidades y hospitalidad con que me recibió para contar gráficamente todo lo allí sucedido. El viaje de España hasta Münster, sin duda, mereció la pena, a pesar del frio alemán, los problemas de locomoción hasta llegar al lugar, una vez allí el sentir el calor de los amigos alemanes y el poder disfrutar de cuatro fantásticas bandas, fue sensacional. Ya solo queda esperar que el próximo verano la situación sanitaria cambie y puede regresar a Krach am Bach, su festival principal.