Crónica: DESERTFEST AMBERES (Día 3, domingo)

Un Festival como Desertfest Amberes es un festival intenso, tanto por los cambios de escenario como por el ambiente que se respira. Es toda una fiesta que sirve de reunión a muchos amantes de la escena pesada de muchas nacionalidades. Y esas características hacen que, como en cualquier festival de días, la llegada el recinto se produzca con calma. Poco a poco veía a gente que su estado la noche anterior haría presagiar una enorme resaca, y bueno, unos llegaban casi como zombies, pero otros muchos lo hacían como renacidos, como si el Ave-Fenix se hubiera apoderado de sus cuerpos. Lo cierto es que las barras en las que se servía cerveza, estaban siempre abarrotadas.

En la jornada del viernes tenía varias bandas señaladas en mi agenda, una de ellas y posiblemente la principal de todo el festival, junto a mis siempre queridos MOTORPSYCHO, eran los franceses SLIFT. Así que, desde el inIcio me tome las cosas con calma y prescindí de las actuaciones de KLUDE Y LALMA, dos bandas que no despertaban mi interés, para guardar todas mis energías para SLIFT. Con una colorista y psicotrópica puesta en escena en la que las luces su fusionaban con las proyecciones creando una atmósfera hipnótica, se produjo el cortocircuito. El trío descarga embestidas de riffs que electrizaban a la concurrencia, llevándonos a una catarsis sensorial. Todas mis expectativas se vieron cumplidas tras solo dos canciones. Ese híbrido entre EARTHLESS y HAWKWIND consigue arrollar todo lo que encuentra a su paso. Solos imposibles, posturas que ponen en peligro la integridad física de sus músicos y una actitud desbordante, hacía que se convirtieran en los indiscutibles triunfadores de Desertfest Amberes 2021. Todo un cortocircuito sonoro y neural se apoderaba de los cerebros de los allí estábamos.  Embestidas de riffs ácidos, pasajes espaciales en los que los efectos y los sintetizadores nos sumergía en un agujero negro lleno de sustancias psicotrópicas. SOBRESALIENTES, completaron una hora mágica en la mejor actuación de todo el fin de semana.

Tras el shock recibido, me dirigí al Vulture Stage en el que comenzaba el show de VELVET TWO STRIPPES, una banda desconocida para mí y que tras escucharlas medio minuto despertaron mi atención. Una actuación divertida en la que tres chicas con sus guitarras y su bajo y un batería, ponían el ritmo a la tarde con una apuesta de blues y hard-rock clásico. Divertidas y fiesteras, sus momentos desgarradores ejecutando canciones de blues, contrataban con l algarabía que generaban sus temas de puro rock and roll. Otra grata sorpresa con la que no contaba.

Los siniestros REGGARDE LES HOMMES TOMBER, eran otra banda desconocida para mi, pero las referencias del folleto del festival, no me habían motivado en absoluto. Aún así, me dirigí al escenario principal, y ante mi sorpresa, el escenario se había transformado en un decorado para un aquelarre. Si en la actuación anterior SLIFT lo había llenado de color, aquí la oscuridad presidía un escenario únicamente alumbrado con distintos candelabros con velas. Los gruñidos de su cantante y su agresiva música black metal y hardcore, no estaba hecha para mí, aunque permanecía allí lo suficiente para ver la parafernalia que habían preparado en ese ritual pagano. Una puesta en escena escalofriante y una música insufrible.  

En el escenario pequeño la fiesta seguí, ahora eran los holandeses SPLINTER los encargados de amenizar la fiesta con su hard y heavy-rock del siglo pasado. Era otra de las bandas que ya había visto este verano. Sus tonos vintage y la gran actitud de su cantante, los convierten en una banda fundamental para cualquier festival. Ellos son los encargados de poner la diversión y el buen rollo. Solventes y divertidos, en su línea.

WOLVENNEST eran otra banda desconocida para mí. Pero la puesta en escena que estaban preparando antes de su actuación despertó profundamente mi curiosidad. Si la oscuridad más infernal había asistido al escenario principal hacía unos minutos, ahora las velas se multiplicaban. Acompañadas de incienso humeante y aromático y una proyección ensoñadoras y llenas de mística. Así, el combo belga desplegaba toda su magia mística entre acordes de theremín de su cantante, mientras los riffs atmosféricos mutaban a un especio de mayor pesadez. Metal- psicodélico-atmosférico-meditativo o algo así, podría ser una extraña definición a todo un ritual místico y catártico. Todo un viaje para los sentidos salido de una banda sorprendente y maravillosa. Otra gran sorpresa del fin de semana.

En el Vulture stage los contundentes doomers italianos 1782 ponían a prueba las neuronas del público con sus mazazos de doom plomizo. Fuerza, pesadez y actitud en el show del trío de Cerdeña con un gran recibimiento por parte de sus incondicionales. Solventes, el trio ofreció a la concurrencia lo que se espera de ellos, mucho músculo para poner a prueba las cervicales del personal.

En el escenario principal llegaba la hora de MONKEY3 otra banda a la que tengo un enorme cariño, y que ya había ocasión de ver tras dos meses atrás. Cualquier show de MONKEY3 es un espectáculo sensorial para los sentidos. Oído, con sus ensoñadores pasajes psicodélicos, visual, con las magníficas proyecciones y juegos de luces que llevan en su puesta en escena, y olfativo, con los aromas que afloran de los cigarros electrónicos de su guitarra boris y su teclista.  Con todo a favor, los suizos brillaron a un altísimo nivel, tanto en sus pasajes atmosféricos, con los que ponían sintonía al silencio, como en sus momentos de mayor pesadez. En ambos casos, un público extasiado, no perdía detalle a su actuación. Así lo reflejaban las caras de felicidad del personal en sus viajes interiores mientras escuchaban los mágicos acordes que salían del escenario. Una de las mejores puestas en escena del fin de semana, para arropar una actuación notable que recibí el cariño de los asistentes con una enorme ovación final.

A partir de este momento, bueno en realidad desde un rato antes, los horarios se comprimían y hacían imposible ver completos los shows restantes. El Vulture Stage seguí colapsado de gente esperando que SLOMOSA nos cegarán con sus andanadas de fuzz arenoso. Otra banda que no vió recompensado su buen hacer con un escenario de mayor de nivel. Sin duda, en próximas ocasiones abandonarán ese escenario destinado a los debutantes, porque lo mostrado en su actuación, así lo merece. Dejaron patente, que el stoner rock y el desert-rock todavía tienen vida por delante, ya que estos alquimistas del fuzz, saben lo que se hacen encima de un escenario.

Sin terminar de ver su actuación, me apresure a tomar posiciones en el Canyon Stage, donde los holandeses THE MACHINE preparaban su actuación. Una breve prueba de sonido y luces fluorescentes a modo pivotes custodiaban un escenario perfectamente dividido. En esos corralitos de luz, THE MACHINE hicieron lo que mejor saben hacer en una actuación que si bien no brilló a una altura excesiva, mantuvo un buen nivel. Su sonido más metálico y grave iba en detrimento del volumen de su cantante, algo, que deslució un poco su actuación, pero que no la malogró.

Los griegos 1000 MODS eran los encargados de echar la llave al Desert Stage. Con un recinto lleno de gente a la que ya se les notaba el paso de las horas, el cuarteto descargaba sus riffs Stoner con una actitud inquebrantable mientras los episodios de crow-surfing se repetían entre pogos diabólicos y desenfrenados. Con un predominante color amarillo en su actuación, 1000 MODS dejaban patente que son una de las bandas punteros de la escena Stoner, y a pesar de no ofrecer una actuación histórica, solventaron con solvencia la situación ofreciendo al personal lo que espera de ellos, músculo energía y ¿por qué no?, diversión. Lo cierto es que su actuación fue del agrado de la concurrencia.

Mi última banda del festival eran ACID MAMOTH. El cuarteto italiano es otra de esas bandas de doom ortodoxo, pero también es una banda que ofrece buenos paisajes psicodélicos. Durante su actuación, tuve la sensación de que su sonido en otro lugar brillaría mucho más que en aquel escenario. Sin muchos artificios, desgranaban sus temas entre oscilaciones de sus cuerpos en cada riff. Contenidos por momentos, el cuarteto logró conectar bien con un público que no quería que la fiesta acabase. Solventes, pero con la sensación de que se dejaron algo en el bolsillo.

Así daba por concluido mi periplo por el Desertfest de Amberes, un festival divertido y caliente, en el que algunas cosas pueden sorprender. Una de las cosas que comentaba el personal era el el horario de cierre de los puestos de comida y de variaos de los bares del recinto. Algo, que teniendo en cuenta la cantidad de público que está hasta última hora, quizás debería revisarse. No es descabellado intentar comer algo cuando están terminando las actuaciones, y si a eso unes que la zona al aire libre se cerraba antes de la finalización de los conciertos, las opciones se disipaban, quedando únicamente del recinto de la primera planta y una terraza abarrotada de gente fumando y comentando la jugada. En cualquier caso, esto no desmerece a una organización que trabaja con solvencia para que esto vaya adelante. Tanto el sistema de compra de fichas para la cerveza a un precio razonable de 2,60, como los servicios, así como la distribución de bares y puestos de comida, hacen de él un festival cómodo y acogedor, un festival en el que rápidamente de integras. Por otro pero, la iluminación de los dos escenarios menores, podría ser algo más generosa y versátil, pero en cualquier caso, lo verdaderamente importante es la música, y está fue sensacional.

Crónica: DESERTFEST AMBERES (Día 2, sábado)

Con el cuerpo recuperado tras la fatigosa jornada del viernes, el sábado tenía demasiados alicientes como para distraernos, Si el cartel de las primeras horas no era demasiado apetecible para mí, a media tarde se iba a complicar la cosa y tendría que elegir qué actuaciones ver al completo. Tarea difícil, así que lo mejor era comenzar con calma y priorizar.

Mi primera actuación del sábado fueron los holandeses KOMATSU. Su último álbum me había sorprendido gratamente y quería comprobar cómo sonaría aquello en vivo. Al igual que había sucedido en la jornada del viernes la oscuridad y los efectos de humo presidían el escenario de la planta superior. Con un Canyon Stage abarrotado el cuarteto golpeaba con toda su fuerza su Stoner doom de tintes atmosféricos. Una actuación solvente en la que interactuaban con el público de las primeras filas provocando esguinces cervicales entre la concurrencia. Pesados, pero lo suficientemente psicodélicos como para concluir una actuación notable, ya que a pesar de su contundencia, el sonido era de gran calidad.

En esa espera a los platos fuertes, los polacos DOPELORD ocupaban el escenario principal. Con un colorista juego de luces y ubicados como es habitual en el mismo nivel, los dos guitarras y su bajista golpeaban las neuronas del publico con su doom monolítico. Hace unos años tuve la suerte de verlos en directo abriendo para Saint Vitus, y si en aquella ocasión me sorprendieron, aquí me corroboraron que son una banda solvente y dentro de su estilo, saben bien lo que hacen. 

Uno de los alicientes que me reservaba la jornada era comprobar que recibimiento tendrían mis queridos MOHAMA SAZ, la única banda española presente en el festival, y además con una apuesta sonora diferente al griego de bandas de la edición. Toda una incógnita que se vio resuelta cuando saltaron sobre escenario ante una sal llena y expectante. Si bien la banda se presentaba sin la percusión, el cuarteto se las supo manejar para meterse al público en el bolsillo a las primeras de cambio. Una ambientación psicodélica arropaba sus incursiones por los exóticos sonidos del Mediterráneo oriental. Sus ritmos hipnóticos y sus aromas orientales hacían las delicias de un público completamente sorprendido y asombrado por la propuesta sonora de los madrileños.  Ese calor del público se reflejaba en unos músicos que gozaban con la gran acogida que estaba teniendo su actuación. De hecho, su bajista me comentaba durante la misma, en un lado del escenario, ¿‘Lo estamos petando no?’, y ciertamente así era, los cuerpos del público se balanceaban ante los coloristas psicodélicos de MOHAMA SAZ, una banda que conquistó Amberes con una nota sobresaliente. ¡Grandes!

Antes de que concluyera su actuación los británicos CONAN ocupaban el escenario principal. Allí me acerqué para tomar alguna foto cuando su actuación había comenzado. He de reconocer que CONAN no es una banda que me guste, y tras escuchar tres canciones me retiré a otros lugares más gratificantes entre una horda de fieles seguidores que balanceaban sus cabezas con virulencia al ritmo de los pesados riffs de la banda.

Los horarios se apretaban, y cuando traté de dirigirme al pequeño Vulture Stage para ver a TEMPLE FANG, la tarea fue imposible. Un espacio abarrotado de gente no me permitía acercarme al escenario a registrar su actuación, por lo que con todo el dolor de mi corazón decidí tomar una pausa y poder coger un buen sitio para la siguiente actuación en el Canyon Stage. Tras su show, algunos de los presentes que había sido la mejor actuación del festival, pero me temo, que desgraciadamente, tendré que esperar a una nueva oportunidad para comprobar su valía en vivo.

Allí las cuatro chicas suecas de MAIDAVALE, regresaban a un escenario dos años después. MAIDAVALE es una banda a la que tengo un especial cariño, y que llevo siguiendo desde sus inicios, No en vano esta era la 6º vez que las veía en directo. Con una ambientación completamente psicotrópica, y envueltas en humo como las bandas precedentes, la de Estocolmo ofrecían un show suave y experimental, algo que bien siendo una constante en la evolución de su sonido.

Llegaba la hora de una de las bandas que mas me apetecía ver, VILLAGERS OF IOANA CITY llevan haciendo bien las cosas un tiempo, y todavía no había tenido la oportunidad de verlos en directo, por fin me iba a quitar esa espina. Ubicado en el ‘foso’ junto al escenario, fui testigo de como preparaban su puesta en escena el combo griego. Su cristalino sonido y una acertada iluminación hacían que la banda desplegara todo su potencial, tanto en su lado más pesado, con en su faceta más folk. Técnicamente irreprochables, pero con un show algo frio, que me dejo con los sentimientos encontrados. Logrando transmitir toda su magia y haciendo ‘viajar’ a un público que cerraba los ojos y balanceaba suavemente su cabeza, pero también golpeando con toda la energía, en contraste con los momentos en los que la gaita tomaba el protagonismo, ahí, el jardín del Edén se abría ante nosotros. No defraudaron y cubrieron mis expectativas como una banda destacable, a pesar de que me quedé con algunas ganas de que me emocionaran más. Eso, unido al echo de que no pude terminar de ver su actuación, ya que el show de los italianos HUMULUS iba a comenzar, lo dejo como una cuenta pendiente que me quitaré en el futuro.

De vuelta al pequeño escenario Vulture Stage, compruebo el tirón que tienen HUMULUS entre el público. La sala abarrotada de gente esperando los viajes de blues pesado del trío. Y estos, sin duda, no defraudaron. Otra banda que habría merecido un escenario mejor para transmitir todo su potencial, pero que, en lugar de amedrentarse, desplegaron todo su arsenal de riffs humeantes en show solvente y emotivo.

Con los complicados horarios del sábado y el fantástico show que estaban ofreciendo HUMULUS, me fue imposible acercarme a ver BLACK RAINBOWS en un Canyon Stage hasta la bandera de gente. Imposible tarea, por lo cual era el momento adecuado para refrescar la garganta con unas cervezas y tomar posiciones en el Desert Stage para ver a una de mis bandas favoritas. Con el sabor agridulce que me había dejado el pasado agosto en el Festival Aquamaria, aquí esperaba redimirme. Siempre que he visto a Colour Haze me han llevado al éxtasis, y con la ausencia de Philip, sin teclados, ese último show me había dejado con ganas de más. Aquí con la actual formación al completo, los muniqueses, volvieron a hechizar a un recinto en el que ya no cabía mas gente. COLOUR HAZE ha perdido a su bajista de toda la vida, pero sigue vivo y gozando de una salud magnífica. Con la incorporación de Mario Oberpucher al bajo la banda suena ahora pesada, sin que esto signifique que los pasajes de psicodelia ensoñadora no aparezcan en sus shows. COLOUR HAZE es una apuesta segura en cualquier festival, y en Amberes con corroboraron cum-laude mostrándose como una banda conectaba y que se estaba divirtiendo.

Sin tiempo que perder, los belgas ATOMIC VULTURE, me llamaban al Vulture Stage con el inicio de su show. Otra banda a la que tenía muchas de ver y que tras su notable show en Desertfest Amberes, no me defraudaron, cubriendo todas mis expectativas. Una banda cohesionada que golpea con riffs poderoso con una actitud a prueba de bombas, pero que también sabe poner la pausa en sus embestidas, para proporcionar buenos momentos llevándonos de ‘viaje’.  Otros que no defraudaron, y que a buen seguro hubieran brillado mas en un escenario más grande, porque méritos para ello, tienen.

Antes de regresar al escenario principal para la actuación de COLOUR HAZE, encontré un hueco para deleitarme con el doom atmosférico de SUNNATA. Los polacos, fieles abanderados de la escena pesada de su país, ofrecieron una actuación en la que los trascendentales pasajes meditativos convivían con esas embestidas de pesadez. Un bajo portentoso y una atmósfera humeante haciendo el resto entre las monocromáticas luces azules. Si bien no es de mis bandas favoritas, tenía mucha curiosidad por ver cómo se las gastaban sobre un escenario. El tener la mente abierta musicalmente siempre me ha proporcionado emotivos momentos, y tras ver la mayor parte de su actuación, me arrodillo a buen hacer. Por poner un, pero a su actuación, un mayor volumen a las voces hubiera aportado brillo a un show terrorífico a la vez que cautivador, en el que mostraron todas sus cartas, con episodios desgarradores de sludge pegajoso contrastando con sus momentos más psicotrópicos.

Ya solo quedaba una banda en esta larga e intensa jornada de música pesada, mi día acabaría con la actuación de KADAVAR. Una banda que tiene el cariño de miles de fans fieles a sus aquelarres sonoros. Con su guitarrista y cante Lupus, mostrando un nuevo look, con gran parte de su clásica melena ausente, el trio se situaba de su forma tradicional sobre el escenario. Lupus a la izquierda, Simon a la derecha y la batería elevada de Tiger presidiendo el escenario. Con esta típica disposición sus habituales riffs no tardaban en hacer acto de presencia para poder el recinto patas arriba. De alguna manera yendo a lo seguro, optaron por un repertorio clásico, en el que los KADAVAR mas primitivos y ortodoxos, hacían las delicias de sus incondicionales. Solventes y al igual que COLOUR HAZE, con la fiabilidad alemana, ofrecieron un destacado show.

Así concluía una segunda jornada de festival que nos había proporcionado alguna grata sorpresa, varias confirmaciones, y ninguna decepción respecto al guión previsto. Era tiempo de apurar la última cerveza en el concurrido after-party para posteriormente y tomar el camino de regreso para un merecido descanso.

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Crónica: DESERTFEST AMBERES (Día 1, viernes)

Tras haber visitado durante este verano varios pequeños festivales, DESERTFEST AMBERES era de alguna forma, la corroboración del regreso a la normalidad de la música en vivo europea. Sin ningún tipo de restricciones, sin mascarilla y con el único requisito de presentar una prueba PCR negativa o el certificado de vacunación Desertfest Antwerp se convertía en el primer festival para muchos habituales de la escena underground europea. Una cita importante, que había colgado el cartel de sold-out y que prometía grandes emociones.

Con la suerte de tener un calentamiento previo con la actuación de los suizos DIRTY SOUND MAGNET en Amberes, comenzábamos nuestra andadura por tierras belgas. Esa casualidad hizo que pudiera reencontrarme con amigos del resto de Europa en un show que sirvió de perfecto warm-up para los tres intensos días que nos esperaban.

En torno a las 5 de la tarde del viernes, nos presentáramos en Trix, un espacio a las afueras de Amberes en el que durante tres días nos olvidáramos de las calamidades que llevábamos pasando durante el último año y medio. Demasiado tiempo sin música en vivo para muchos de  los habituales de los festivales europeos, por lo que la fiesta iba a estar asegurada.

A la llegada y tras cumplir con los trámites de acreditación, entraba a un recinto desconocido para mi. Un complejo con tres salas de actuaciones y distintos espacios entre los que destacaba un patio al aire libre en el que los asistentes reponían fuerzas en los distintos puestos de comidas habilitados al efecto. Con un sistema en el que comprabas fichas en una taquilla o en las máquinas dispuestas al efecto, todo se hacia mas sencillo para disfrutar de una jornada que nos prometía emociones fuertes. Si bien la distribución en distintos escenarios de las bandas puede producir los temidos solapes, siempre tenías una alternativa adecuada para tus gustos personales.  

DETRVIRE eran los encargados de abrir el festival en el Vulture Stage. El escenario más pequeño de los tres, y en el que se produciría las mayores descargas de adrenalina. Su apuesta hardcore y metal chillona no era de mi interés y al acercarme a su show comprobé que aquello no era para mí. Durante su show se producían los primeros pogos del festival por los amantes de los sonidos más agresivos.

Tras esta primera toma de contacto, me trasladé al Canyon Stage, el escenario mediano que podía albergar a mas de medio centenar de personas, ahí FAKE INDIANS era mi primera sorpresa. Sus hipnóticos ritmos alternativos contagiaban al personal con una apuesta kraut y noise-rock muy atractiva. Toda una sorpresa de una banda desconocida para mí, pero acabó por conquistarme con su fuerza y buen hacer en ese híbrido de psicodelia espacial. Prometedores.

Mi curiosidad me llevaba al escenario principal, allí en el Desert Stage, un amplio lugar con capacidad para más de mil personas donde los holandeses DOOL dejaban patente su calidad con sus góticos sonidos a caballo entre el post-rock, post-metal mas alternativo. Un show solvente y oscuro con una magnífica puesta en escena. Los holandese no defraudaron a sus fieles.

Era el momento de regresar al Canyon Stage para caer rendido a una de las bandas que mas me sorprendió de la jornada y de todo el festival. MANNGOLD ponía la electricidad con su psicodelia hipnótica de tintes cósmicos. Toda una bacanal de ritmos efectos y buenas guitarras que rápidamente contagiaban al personal y hacia de los bailes desenfrenados se sucedieran. Una de las mejores bandas de la jornada y una muy agradable sorpresa para mí. Soberbios y magnéticos, el crisol de sonidos que salía de un escenario casi en penumbra y con el humo cubriendo a los músicos, fue uno de los grandes alicientes de la jornada del viernes. Sobresalientes.

Uno de los platos fuertes de la jornada eran los alemanes MY SLEEPING KARMA, una banda que ha vuelto a los escenarios con toda su fuerza y magia intacta. Si este verano ya me lo dejaron claro en Hoflarm Sessions, aquí corroboraron el cariño que su amplia cohorte de fans les procesa.  Con el abrazo inicial característico en todos sus shows, la banda alemana ofrecía un show emotivo en el que repasaban sus ya clásicos temas ante un personal que abarrotaba la sala y que caía rendido a su buen hacer. Momentos de calma y misticismo convivían con sus embestidas de riffs rugosos en una actuación épica y memorable. Los juegos de luces y proyecciones completaban un show notable con el que la banda fue ovacionada. No en vano la complicidad entre su guitarra y bajista hace que cualquier show de MY SLEEPING KARMA sea memorable, y en esta ocasión así fue.

Con ese buen sabor de boca que siempre dejan MSK, llegaba la hora de retornar al Vulture Stage, allí por fin tendría la oportunidad de ver en vivo a mi amigo Peter y su banda BISMUT. Con el recinto abarrotado, el trío desplegaba todo su buen hacer en esto de la psicodelia pesada y las vibraciones post-metal. Atmosféricos, pesados y precisos, sin mucha parafernalia ofrecían una actuación más que notable. De hecho, acabé con la sensación de que su música en directo era todavía más psicodélica y pesada que en disco.

La coincidencia horaria me imposibilitaba acceder al show de CULT OF OCULT, ya que el plato fuerte de la jornada y del festival estaba preparado en el escenario principal. La que probablemente fuera mi banda favorita del festival, MOTORPSYCHO estaba lista para durante dos horas llevarnos al éxtasis.  Con un poder de convocatoria menor del que habían tenido MY SLEEPING KARMA, el trio noruego, llevaba el Desert Stage con sus sonidos experimentales. Puedo estar de acuerdo en que MOTORPSYCHO no es una banda fácil, para la cantidad de registros que pueden ofrecer en cada una de sus actuaciones, son el reflejo de que son una de las bandas más creativas y sólidas de la escena. El trio ofrecía una primera parte de su actuación mostrando su lado más conocido y pesado, para entre proyecciones y con una dualidad de luces entre el azul y el verde presentarnos una segunda parte más experimental y rica en matices. Aquí la banda se dejaba llevar por jams interminables que hacían que el personal flotara en un sueño del que no querría despertar. Sobresalientes como siempre. No en vano era la única banda que tenía un tiempo de actuación superior a cualquier otra banda del fin de semana, por algo será…..

Si bien MOTORPSYCHO no enganchaban a toda la concurrencia con su intricada apuesta sonora, DAILY THOMPSON ponía patas arriba el Vulture Stage con sus vibrantes sonidos psicodélicos de vocación 90’s. Los alemanes son especialistas en poner un recinto patas arriba, y aquí no iba a ser menos. Cada día más maduros en su sonido, la descarga de adrenalina estaba servida en una actuación ardiente y alabada por un público que estaba disfrutando de una fiesta que ya no tenía marcha atrás. Lástima que en un espacio tan pequeño, no pudieran brillar con todo su potencial ante una audiencia mayor, ya que ese recinto, no permite que todo el personal pueda disfrutar al completo de su actuación.

Cerrando la jornada, SOMALI YACTH CLUB, ponían a rebosar el escenario de la primera planta. Envueltos en humo y con unas luces tenues los ucranianos golpeaban con sus riffs pesados, mostrando su lado más contundente. Sus reverberaciones psicodélicas eran el perfecto broche final a una jornada intensa que concluía con el personal en la terraza departiendo y comentando como había transcurrido el día.

Al filo de las 2 de noche concluía una intensa jornada que se había iniciado casi ocho horas antes y que nos había proporcionado gratificantes sensaciones. Buena musica, buenas bandas, buen ambiente y buena gente.

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Crónica.- ‘VOLCANO SESSIONS’

En un verano atípico en el que he visitado pequeños festivales alejados de lo convencional, y tras dos viajes a Alemania, en esta ocasión el destino era Francia, y más concretamente el volcán Montpeloux en el área de Auvergne. Allí lleva celebrándose desde hace varios años un evento único en un lugar idílico, VOLCANO SESSIONS. El cráter del volcán recibe un festival organizado por la asociación Black Owl. Una asociación cultural de la zona, que realiza con tesón y con unos medios limitados un evento muy particular. Lo primero que hay que aclarar es que para este festival no hay venta de entradas a la venta, sino que, para poder acceder al mismo, hay que hacerse socio de la asociación Black Owl, pagando una cuota anual que ronda los 40 euros, y que te da derecho a acceder al mismo. Condicionado por las restricciones de la pandemia, este año para poder acceder al mismo era necesario acreditar una prueba negativa de Covid o la pauta completa de vacunación, algo que la organización siguió con rigor. Lo primero que llama la atención es el lugar en el que está enclavado, una zona montañosa que ya desde varios kilómetros antes, te enamora por su belleza sin igual. Al llegar el recinto me encuentro con gente de la organización dando los últimos retoques a la infraestructura de la entrada. Allí un puesto de merchan y una barra de bar aprovisionaban al público con comida local como el sabroso queso Saint-Nectaire y Le pâté de patates, un hojaldre típico relleno de patata cocida y crema de queso que era toda una delicia. A escasos metros de la entrada se encontraba habilitada la zona de acampada, así como el aparcamiento. Algo fundamental ya que las poblaciones cercanas se encuentran a varios kilómetros del lugar y no cuentan con alojamientos a una distancia razonable. Con un predominio de público joven, dicho lugar se llenaba de tiendas de campaña con gente ávida de vivir de nuevo un festival. En ese ambiente de camaradería típico de cualquier pequeño festival el ambiente festivo se palpaba. El escenario situado sobre el lago que cubre el cráter del volcán y una pequeña grada era el mágico entorno en el que íbamos a vivir un fin de semana para el recuerdo. La organización había programado en la zona de acampada un jam sesión en la que en la jornada del sábado, durante unas horas cualquiera podía tocar su instrumento favorito. Este tipo de iniciativas es algo siempre de agradecer, ya que fomenta la interacción de los músicos y de la gente, que sentada en la hierba disfrutaba de las jams que durante varias horas allí se produjeron. También en la zona de la entrada al recinto había situado un edificio con baños y zona de aseo. Si es cierto que eché en falta una zona de duchas, pero teniendo en cuenta lo rustico del lugar, puede ser comprensible su ausencia. Estamos ante un festival con pocos medios y que no cuenta con una gran infraestructura, pero que a la postre cumple su objetivo haciendo las delicias de todo el que lo visita, tanto por el ambiente como por su impresionante ubicación. Algo que me llamó la atención es que cada banda llevaba su propio equipo, lo que hacia que los cambios entre banda y banda se hacían excesivamente largos. En cuanto al sonido, en un lugar así, difícilmente algo podía sonar mal, ya que la acústica del cráter hacía que aquel lugar pareciese un anfiteatro, con una acústica envidiable. En cuanto a la iluminación del escenario, si eché en falta que con el telón de fondo que había con el cráter del volcán, aquello no se explotara mejor, ya que podría ser un lugar perfecto para algunas proyecciones, ya que la iluminación nocturna, con unos cuantos focos era escasa. En cualquier caso, lo importante es la música, pero sin duda, el enclave es para sacarle un mayor partido con la ambientación del escenario. Sin duda, el festival es un lugar que recomiendo a cualquiera que quiera vivir la música en un entorno maravilloso y alejado de los convencionalismos, lo que le hace un evento único, y que nadie debería perderse. En la presente edición el festival se desarrolló en dos jornadas en las cuales actuaron mayoritariamente bandas francesas, ya que la situación actual de la pandemia impide a bandas de fuera poder programar un tour que les haga llegar allí. Un programa en que el tenían cabida el Stoner, la psicodelia, el hard.rock, el blues, el doom y demás géneros afines de la mano de RED CLOUD, LITTLE JIMI, MARS RED SKY, ASHINOA, SUPER CANDY, WORMSAND, MAD FOXES, DIJIIN, MOUNDRAG y los barceloneses CACHEMIRA. Diez bandas con las que disfrutamos las aproximadamente 200 almas privilegiadas en este fantástico fin de semana que siempre va a quedar en mi memoria. Desde DenpaFuzz quería destacar las facilidades dadas desde la organización para poder documentaros el mismo, y darles las gracias por hacer que festivales así puedan alegrar la vida de la gente.

Los parisinos RED CLOUD eran los encargados de abrir la 6ª edición del festival francés VOLCANO SESSIONS. El paradisiaco lugar recibía la embestida del rock clásico de los parisinos en la tarde de la primera jornada. Ante un público ávido de música en directo, el quinteto encendía la mecha con las gradas todavía sin llenar. Una banda solvente que poco a poco fue calentando con su show las cenizas del volcán como preludio de la erupción que nos esperaba más adelante… Comandados por la sensualidad de su cantante, la banda nos ofrecía un show que fue de menos a mas entre riffs asesinos y momentos retro. Como si la banda se hubiera asentado tras interpretar sus primeros temas en la parte final de show dejaron patente todo su potencial. La banda contó con la colaboración a los teclados de Laura, guitarra de FUZZY GRASS.

En el día que publicaban su Lp ‘The Cantos’, (disponible vía Mrs Red Sound), el trio de Bordeaux se presentaba en directo. Muchas eran las ganas que tenía de ver como serían capaces de desarrollar esos temas en vivo, y sin duda, LITTLE JIMI no me defraudaron. Si con la apertura del festival por parte de RED CLOUD la temperatura del volcán había subido, con ellos, la erupción se produjo. Con un espectáculo lleno de fuerza consiguieron crean verdaderos muros de sonido gracias a dos guitarras salvajes y explosivas. Psicodélicos y fuertemente influenciados por el sonido de los 60’s la banda no renegaba de la pesadez stoner en alguna de sus canciones. Los momentos más psicotrópicos eran resueltos con la solvencia de una banda asentada y madura. Convirtiéndose en una de las bandas triunfadoras del festival incendiaron la noche en una actuación sobresaliente y ardiente.

Tras el aluvión de sus pupilos LITTLE JIMI, MARS RED SKY iniciaban su actuación con la noche veraniega cubriendo el lago del volcán. Meticulosos en sus preparativos el trio tiene claro a lo que lo juega. En esta ocasión el sonido de la banda se inclinaba más a su faceta doom, en detrimento de los viajes espaciales a los que nos tienen acostumbrados. Pesados, contundentes y oscuros, su show estuvo presidido por el color rojo, algo que no me sorprende ya que en el resto de las actuaciones que los he visto en vivo, este color marciano ha presidido sus shows. Algo menos acertados de lo habitual en sus registros vocales, los largos desarrollos de la banda impactaban en los corazones de los presentes. Una audiencia entregada a la descarga pesada que hacía que las aguas del lago del cráter volcán se estremecieran ante la monumentalidad de sus riffs. Su solvencia está a prueba de toda duda, pero aquí me quede un poco con ganas de más, MARS RED SKY es una banda que me apasiona y que tiene una calidad a prueba de cualquier duda, pero que en el volcán pudo ofrecer algo más, porque talento les sobra. No obstante, el trio brilló con luz propia conquistando a una audiencia que a esas horas estaba completamente entregada a la causa de los de Marte. Asimismo, MARS RED SKY, como sucedió durante otras actuaciones, contaron con la presencia del guitarra de LITTLE JIMI para interpretar un tema junto a ellos, algo que siempre es de agradecer por parte del público.  

Cerrando la primera jornada del festival ASHINOA dejaron patente toda su calidad con su ecléctica apuesta sonora en la que caben los ritmos kraut, la psicodelia y el rock espacial de la vieja escuela. En una actuación en la que sus hipnóticos ritmos iban mutando con momentos en los que se dejaban llevar por la experimentación con una solvencia a prueba de bombas. Todo un crisol de sonidos psicotrópicos que constantemente ofrecían un aliciente a un público que en el cierre de la jornada se encontraba eufórico. Pogos y bailes constantes acompañaban una actuación sobresaliente. Los de Lyon despertaron mi curiosidad y corroboraron las altas expectativas sobre lo que podían ser capaces de ofrecer en directo. Una de las bandas más destacadas de la 6º edición del festival. Tras ellos, solo quedaba ir a descansar para la siguiente jornada, aunque la noche todavía fue larga en la zona de acampada donde las pequeñas fiestas se sucedían, algo habitual en cualquier festival.

SUPER CANDY abrían la jornada del sábado con su heavy-blues sustentado en riff stoner. Una perfecta banda para empezar a calentar una jornada que nos depararía emociones fuertes. La banda comenzaba su show en una calurosa tarde mostrándonos todo su potencial. No es una banda que haga nada nuevo, pero con una correcta actuación sellaba su paso por la 6ª edición de VOLCANO SESSIONS dejando un agradable sabor de boca. Rebosantes de energía, el trio golpea nuestras cabezas con solos hirientes y un sonido pesado en el que el blues jugaba un importante papel.

WORMSAND, El trio de Menton hizo temblar las entrañas de la tierra con una actuación salvaje en la que la psicodelia, el sludge y los riffs stoner-doom dejaban un rastro de desolación. Los cambios constantes en la intensidad de su sonido hacían que el público explotara en una deflagración a prueba de esguinces cervicales. Psicotrópicos por momentos, los momentos más pesados y salvajes inundaban el cráter del volcán. El derroche de fuerza del trio se reflejaba en sus constantes careras y saltos por el escenario, algo, que indudablemente era contagiado a un público sorprendido y maravillado a partes iguales. Desde los desgarradores momentos en los que las voces guturales parecían quebrar la garganta de su cantante, hasta los pasajes más narcóticos la banda dejaba patente que lo que mostraron en su álbum ‘Shapeless Mass’, no era obra de la casualidad. Uno de los shows más ardientes de la jornada que dejó al personal exhausto con esa combinación de doom, metal, sludge y psicodelia tan particular como certera. Sin duda los tres miembros de WORMSAND pueden ser incluidos en la lista de armas de destrucción masiva tras su paso por el volcán.

No era fácil salir al escenario después del tsunami que habían provocado WORMSAND, pero MAD FOXES, el trio de Nantes lo hacían mostrando una propuesta sonora algo alejada de lo que habíamos vivido anteriormente. Temas que gravitaban en la órbita del post-punk, con alguna incursión psicodélica (momento en los que más brillaron) y determinadas voces grunge completaban un show irregular en el que se vieron algunas pinceladas, pero que en general no consiguió conectar con el personal tal y como lo habían hecho las bandas precedentes.

La caída de la noche daba la bienvenida a una de las bandas que más ganas tenía de ver. DJIIN ofrecía una actuación intensa y memorable en la que los sonidos de los 70’s flotaban en el ambiente. Combinando con destreza su chamánica propuesta sonora, la banda se dejaba llevar por los designios de la psicodelia más aromática en contraste con momentos en los que la intensidad psicotrópica se apoderaba de la banda para sumirnos en una bacanal impactante. Cambiando su registro en cada tema, e incluso dentro de los mismos, dejaban patente que son una banda a tener muy en cuenta. Durante su actuación el mágico sonido del arpa nos seducía entre voces etéreas que se balanceaban entre solos asesinos que dejaban patente que no son una banda blanda. Con un repertorio en el que las canciones de su próximo álbum se vestían de largo en un entorno inmejorable, DJIIN se metía al público en el bolsillo con la solvencia de unos auténticos veteranos. A la postre se convertirían en una de las bandas destacadas de todo el fin de semana, porque calidad, les sobra.

Bien entrada la noche, MOUNDRAG, el poco convencional dúo procedente de Rennes era el encargado de que la fiesta estallara en el volcán. Su sonido de puro hard-rock 70’s contagiaba a la concurrencia sus vibraciones vintage. ¿Una banda sin bajo y sin guitarra? Cualquiera respondería que es una locura, y la realidad es que lo fue. Toda una locura de ritmos contagiosos salidos de ese órgano vintage y de una batería que hacía las veces de bajo. Su sonido no requería de mas ya que estos tipos se las saben manejar a la perfección para que la ausencia de esos dos instrumentos fundamentales en cualquier banda, aquí no se les eche en falta. El poderoso sonido del órgano y una actitud inquebrantable de sus dos miembros, intercambiandose las voces ponía al auditorio patas arriba. Episodios de crowd-surfing y con la gente amontonada junto al escenario hacía que la noche se convirtiera en una fiesta de rock a la vieja usanza. Sabiendo jugar con las voces y los tiempos, MOUNDRAG sonaba por momentos a DEEP PURPLE, para cambiar el registro en la siguiente canción y hacer guiños a YES, o recordarnos incluso a RARE EARTH. Todo el espectro del hard-rock, el rock progresivo de los 70’s y la psicodelia, era recorrido con solvencia por un dúo ardiente que sabía contagiar su estado de ánimo a los presentes. Durante su actuación, contaron con la presencia de Claudia, bajista de CACHEMIRA, y de Tom, guitarra de DJIIN para dar todavía más brío a alguna de sus canciones. Sin duda, toda una sorpresa que nos hace olvidar los complejos, ya que a veces, un simple dúo es capaz de conquistar a todo un auditorio. ¡¡¡Soberbios!!!

El festival se acababa y los barceloneses CACHEMIRA eran los encargados de poner el cierre a esta maravillosa 6ª edición de VOLCANO SESSIONS con el mismo tono festivo que había presidido toda la jornada. Con tan solo un show en su haber desde el regreso con la incorporación de Claudia al bajo y las voces, la ocasión era una magnífica oportunidad para calibrar como había afectado este cambio a la banda. Fieles a su sonido acido heredero de finales de los 60’s y primeros 70’s, los solos asesinos de Gastón seguían clavándose en nuestros corazones, mientras que el aporte de Claudia al bajo daba un sonido más contundente y pesado a la banda. Por otro lado, el registro vocal de ésta nos trasladaba al verano del amor, con vibrantes y desgarrados momentos. Con una indumentaria apropiada para la ocasión, los colores de sus atuendos servían de perfecta puesta en escena para su sonido colorista, psicodélico y blusero. La banda se decantaba por ofrecer un repertorio mayormente compuesto por nuevas canciones que eran ejecutadas con ese espíritu de jam con el que la banda nació. Para poner el broche final a la velada, el teclista de MOUNDRAG se incorpora al trio para acentuar su sonido retro y una bacanal sónica que fue recibida con jolgorio por el personal desatado y festivo. Con el fin de show se ponía el broche de oro a un magnífico fin de semana en el que la música, para muchos volvía a la normalidad con un festival tras mucho tiempo de sequía.

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Crónica.- ‘Hoflärm Backyard Session 2021’

Por segunda vez en menos de una semana me dirigí a Alemania para a asistir a uno de los pocos Festivales que mantienen su edición. Aguantando sin sucumbir a las cancelaciones masivas y con medidas preventivas adecuadas para evitar los temidos contagios del Covid, en la pequeña localidad de Marienthal se llevaba a cabo los pasados días 13 y 14 de agosto un modesto pero magnífico festival. Enclavado en entorno privilegiado cercano al lugar en el que se celebra el mítico FREAK VALLEY, HOFLÄRM BACKYARD SESSION 2021 nos devolvía la ilusión por la música en directo con un fantástico line-up y un ambiente exquisito. La belleza del lugar me recuerdaba a la orografía del norte de España, con prados verdes y colinas custodiadas por bosques que me hacían augurar un gran fin de semana en un entorno idílico. Su ubicación se situaba en una granja perfectamente acondicionada con troncos a modo de bancos, una confortable zona de acampada y distintos servicios para que la gente se sienta lo mas cómoda posible. La cercanía al lugar en el que se celebra el FREAK VALLEY hace que mayoritariamente la concurrencia fuera de habituales de dicho festival, nombrándolo como si de su su hermano pequeño se tratara.   Con unos medios rústicos, la organización consigue que el lugar se muestre acogedor y se convierta en un oasis de paz, de camaradería, algo que se palpa con los múltiples encuentros de gente ávida de música en vivo. Con estos elementos la fiesta estaba asegurada. Unas horas antes del comienzo del mismo iban llegando los habituales de estos eventos a una colorista zona de acampada en la que las camper y las grandes tiendas con tenderetes y mesas iban ocupando el espacio destinado para acampar. La cerveza corría de mano en mano, y cada vez que me acercaba a saludar a alguien, recibía una invitación de bienvenida, lo cual siempre es de agradecer. Si bien la primera jornada sufrió un importante retraso en su comienzo, cuando todas las adversidades técnicas y logísticas fueron solventadas ,aquello comenzó a ser lo que me esperaba, un gran fin de semana de fiesta con buena gente y buenas bandas. La organización había dispuesto distintos puestos de comida y bebida, así como unos servicios junto a la zona de acampada. La zona no contaba con duchas, pero esto había sido resuelto por la organización habilitando las duchas de un monasterio situado en el pueblo cercano, para la comodidad de los asistentes que por solo dos euros podían refrescarse y asearse. Estábamos en un medio rural y los elementos de labranza servían para que aquello se convirtiera en un sorprendente recinto en el que disfrutar.  Con un público curtido en mil batallas, la calma y la ausencia de incidentes, hacía que la estancia fuera agradable y gratificante para cualquiera de los asistentes. Un público que se comportó con civismo y que cuidaba de sus desechos para mantener el entorno impoluto, algo que siempre es de agradecer y que no siempre sucede en otros lugares. Con un aforo limitado por las restricciones de la pandemia y con la obligatoriedad de acreditar vacunación o prueba negativa de Covid, el festival había colgado el cartel de sold-out hacia varias fechas. Sin duda, teniendo en cuenta lo visto en ediciones anteriores, HOFLARM es un festival con potencial para crecer y hacerse un hueco en la escena en vivo alemana, tanto por la calidad de las bandas que presenta, como por el respaldo que tiene del público. Un público mayoritariamente local, ya que no eran muchos los foráneos que allí estábamos, pero aún así, la hospitalidad hacía que nos sintiéramos como en casa. Tras muchos reencuentros con amigos alemanes, y con estos condicionantes, solo quedaba disfrutar de un fin de semana que a la postre resultaría mágico y muy gratificante. La hospitalidad y facilidades de Casper, el promotor del evento, hizo que me sintiera como en casa, para poder relataros lo acontecido. El recinto se encontraba rodeado de carteles de pasadas ediciones del Freak Valley, así como distintos elementos como un curioso vehículo accidentado junto a unas cruces que marcaban la seña de identidad del festival. Un escenario modesto, pero suficiente para albergar un evento de estas características y unos juegos de luces efectivos entre efectos de humo presidían la mayoría de las actuaciones. Probablemente, desde el aforo no podía comprobarse que en realidad el escenario era un remolque reconvertido, lo que hace todavía más peculiar el mismo.  Sin duda, un lugar en el cualquiera se puede sentir cómodo. Si en un principio, el recinto estaba diseñado para estar sentado, la amplitud del mismo hacía que junto al escenario la gente pudiera estar de pie, bailando y disfrutando de la música, algo que sucedió en la mayoría de las actuaciones. Acostumbrado en el ultimo año y medio a ver conciertos sentado, guardando distancia de seguridad, en aforos reducidos y con la máscara puesta, la asistencia a Hoflarm, tal y como me había pasado una semana antes en Aquamaria, era como una vuelta a una cierta ‘normalidad’, ya que poder disfrutar de un festival sin estas limitaciones, es como una forma de recuperar la libertad. Lo cierto es que no es posible poner ningún reparo a un festival acogedor, cómodo y amigable en el que se puede disfrutar en armonía con la naturaleza en unas condiciones agradables y de camaradería mutua, algo que define la escena psicodélica y pesada en la que nos movemos. Desde aquí felicito a la organización por el arduo y duro trabajo, una tarea que se vio recompensada con la mejor edición del festival hasta el momento, (según me comentabas asistentes de pasadas ediciones), un festival que seguramente veremos tener una mayor visibilidad en ediciones futuras, y al que espero regresar de nuevo. Desde aquí gracias a la organización a todos los hicieron que mi estancia allí fuera tan placentera.  

BONGBONGBEERWIZARS, el trio de Dortmund abría una intensa jornada en Hoflärm Backyard Session 2021 – Sold Out con su doom atmosférico y sus lentos pero atronadores riffs. Tras un considerable retraso en el comienzo de su actuación la banda nos golpeaba con un sonido grave, plomizo, y lento que  hacia que el escenario atronara con un sonido poderoso y denso que solo atrajo a una parte de la audiencia mientras la gente poco a poco se iba poniendo en situación.

SMOKEMASTER, el quinteto de Colonia eran los elegidos para sustituir a Circus Electric y sin duda aprovecharon la oportunidad para dejar patente toda su calidad en el desarrollo de los sonidos psicodélicos vintage con hipnóticos ritmos de vocación kraut. Atmosféricos, incisivos y ácidos, dejaron una grata sensación entre el personal con un increíble show confirmando que lo mostrado en su Lp no era por obra de la casualidad. La banda se convirtió para muchos en una de las sorpresas agradables del fin de semana.

Desde Manhein THVNDERKVLT invadían de enérgicos sonidos heavy-rock de vocación 80’s el recinto del festival. Llenos de fuerza, el quinteto ofrecía un show a la vieja usanza, en el que las poses convivían con riffs hilarantes con sabor añejo y una actitud a prueba de bombas. Mientras su cantante trataba de mantener la melodía, sus dos guitarras interactuaban constantemente entre ellos y con el público haciendo que la temperatura subiera.

EARTH SHIP, era una de las bandas que despertaba especialmente mi curiosidad. El trío nos ponía en órbita con su doom de tintes cósmicos sin renunciar al sludge de alcantarilla. Por momentos emulando a Hawkwind, la banda con su penetrante intensidad, activaba al personal en la noche con un sonido potente, poderoso, pero también chamánico y lisérgico. Gruesos, pesados y psicotrópicos EARTH SHIP acabaron encandilando al público con una actuación notable, convirtiéndose para muchos en los triunfadores de la jornada, lo que se corroboraba con la estruendosa ovación con la que fueron despedidos.

Los suizos MONKEY3 eran los encargados de cerrar la noche llenándola de color y humo, en una actuación sensacional en la que ponían música al silencio con sus pasajes psicodélicos más delicados. En contraste con momentos de verdadera intensidad en los que sus riffs golpeaban con fuerza a una audiencia entregada, la banda conjugaba a la perfección su doble faceta psicodélica y pesada. MONKEY3 son una banda fantástica y en Hoflärm lo dejaron meridianamente patente una vez mas, coronándose unos de los triunfadores de una jornada intensa. Cuidando los detalles en toda su actuación, el cuarteto ofrecía el mejor show de luces y puesta en escena de la jornada, lo que daba un mayor brillo a su hechizante actuación.

La jordana del sábado comenzaba sin los retrasos que habíamos sufridos el día anterior. Abrir una jornada de festival a las 3 de la tarde, con un sol de justicia, no es tarea fácil, pero sin duda, STEW hicieron que el calor ambiental se codeara con el calor meteorológico en un show que hizo vibrar a una audiencia que en gran parte se vio sorprendida por la calidad del trio de Örebro. Dejando patente todo su buen hacer en esto del hard-rock clásico, con sus dosis de blues, la banda ofreció un repertorio en el que interpretaron varias de las nuevas canciones que conformarán su segundo Lp, álbum que verá la luz en pocos meses y que a buen seguro corroborará las buenas sensaciones que nos dejó su álbum debut. Solos asesinos, con un fantástico groovy, hacían que cada canción activara las articulaciones de un público que, pertrechado a la sombra, al comienzo de su actuación, fue viéndose atraído hacia un escenario del que salía fuego en forma de rock and roll honesto y sin complejos. STEW es una magnífica banda y en el marco de Hoflärm, lo dejó patente. ¡¡Grandiosos!!

La cálida tarde alemana continuaba con la mezcla entre el heavy-rock y los riffs stoner de PHIASCO. Con algunos problemas con el sonido que obligaban a una breve pausa, el cuarteto se las apañaba para seguir calentando una tarde que había empezado fuerte. Con un show solvente y sencillo, la banda mantenía la energía en una jornada en la que todavía teníamos platos fuertes por degustar.

SPLINTER, el curioso cuarteto, desconocido para mí hasta esta ocasión, ejecutaba otro show ardiente en el que los sonidos heavy-rock más ortodoxos se mestizaban con el hard-retro gracias al sonido de un vetusto órgano hammond. Una curiosa banda formada por el cantante Douwe y el guitarrista Sander, ambos ex DEATH ALLEY, y con Gertjan, teclista de BIRTH OF JOY, a los que acompañaba a la batería Barry, ex-Vanderbuyst. Veteranos de la escena, con una actitud a prueba de bombas, Douwe, como suele hacer en sus conciertos no dejaba de danzar sobre el escenario interpelando constantemente a un público que cada vez estaba más predispuesto a la fiesta. Con la curiosidad de ser una banda carente de bajo, el sonido de las cuatro cuerdas era suplido por ese peculiar timbre que su teclista conseguía dar a sus notas. Entre esas vibraciones vintage, los riffs de puro heavy-rock aullaban entre los atronadores tambores de banda manteniendo una pose más propia de una banda punk. Cumpliendo su misión de banda que debe elevar al personal los holandeses cumplieron su tarea la perfección haciendo que los pogos se sucedieran en las filas cercanas al escenario.

Los italianos GIÖBIA volvían a los escenarios tras un largo periodo sin actividad en vivo con una formación renovada. Habiendo cambiado su batería y ocupando el lugar en unos teclados en los que su cuervo se había quedado en el esqueleto, Melissa, (La Morte Viene Dallo Spazio), nos seducía con sus sonidos cósmicos. La banda despertaba la curiosidad de parte de la audiencia al verse confundidos por estas renovaciones. Lo cierto es que, GIÖBIA dejaron toda su esencia psico-espacial sobre el escenario de Hoflärm. Completando un show de algo más de una hora en la que los sonidos siderales hipnotizaban a un público ávido de recibir cualquier tipo de estímulo en forma de música. Por momentos emulando a Hawkwind, los milaneses hacían que la etérea atmósfera del festival levitara ante su ‘viajes’ interestelares. Contundentes y con riffs hirientes, la conjunción de elementos con las que la banda juega estuvo al nivel al que nos tiene acostumbrados. Prueba de ello fue la gran ovación con la que fueron despedidos por un público que disfrutó de sus excursiones psicodélicas a través de los confines de su particular universo sonoro. Sin duda, la gran calidad del sonido que vivimos a lo largo de las dos jornadas hizo que el cuarteto brillase en todo su esplendor. Para ellos, las largas horas de coche habían merecido la pena.

Creciendo como banda cada día más, THE VINTAGE CARAVAN no dejan indiferente a nadie. Su fuerza y su magnífica puesta en directo hacen de los islandeses una banda importante en cualquier festival en el que participen. Así lo demostraban en el Festival HOFLÄRM BACKYARD SESSION en el que su combinación de stoner y hard rock clásico ponían el recinto patas arriba. Siempre ofreciendo su lado más amable, son todo un aliciente para cualquiera. Melodía, buenas canciones en forma de himnos, riffs rabiosos, y una actitud que todas las bandas deberían tener Estos chicos tienen claro de que va esto de la música en directo y en cada actuación se dejan la piel para que el público disfrute de la fiesta. Su show así lo dejaba patente con gran parte de la audiencia cantante y bailando sus canciones de modo desenfrenado.

MY SLEEPING KARMA eran los encargados de cerrar el festival. La banda era recibida por sus incondicionales con una gran ovación Si durante todo el festival las presentaciones de las bandas habían corrido a cargo de Kath y Carsten (Galactic Superlords), en esta ocasión el querido speaker de FREAK VALLEY FESTIVAL Volker Fröhmer era el encargado de presentarlos a la audiencia. Seguramente nadie como él podría darles la bienvenida al escenario con más cariño. Durante una hora y media la banda desplegaba todo su arsenal de riffs así como de desarrollos llenos de hipnotismo, haciendo que el misticismo y la magia de sonido se fusionara con una fuerza inusitada. Había pasado más de 4 años desde la última vez que los había visto en directo, y tras su actuación puedo decir sin temor a equivocarme que la banda se encuentra en plenitud de facultades. Una actuación sobresaliente ponía el b roche de oro a un fin de semana mágico en el que muchos volvían a sentir lo que es la música en vivo tras meses de abstinencia de conciertos. MY SLEEPING KARMA se retiraban del escenario recibiendo todo el calor de un público entregado, un público que tenía claro que la banda regresaría al escenario para regalarnos algún bis, algo que inevitablemente sucedió. Como siempre, ¡¡¡MÁGICOS!!!

Aftermovie pronto…..

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