Crónica: DESERTFEST AMBERES (Día 2, sábado)

Con el cuerpo recuperado tras la fatigosa jornada del viernes, el sábado tenía demasiados alicientes como para distraernos, Si el cartel de las primeras horas no era demasiado apetecible para mí, a media tarde se iba a complicar la cosa y tendría que elegir qué actuaciones ver al completo. Tarea difícil, así que lo mejor era comenzar con calma y priorizar.

Mi primera actuación del sábado fueron los holandeses KOMATSU. Su último álbum me había sorprendido gratamente y quería comprobar cómo sonaría aquello en vivo. Al igual que había sucedido en la jornada del viernes la oscuridad y los efectos de humo presidían el escenario de la planta superior. Con un Canyon Stage abarrotado el cuarteto golpeaba con toda su fuerza su Stoner doom de tintes atmosféricos. Una actuación solvente en la que interactuaban con el público de las primeras filas provocando esguinces cervicales entre la concurrencia. Pesados, pero lo suficientemente psicodélicos como para concluir una actuación notable, ya que a pesar de su contundencia, el sonido era de gran calidad.

En esa espera a los platos fuertes, los polacos DOPELORD ocupaban el escenario principal. Con un colorista juego de luces y ubicados como es habitual en el mismo nivel, los dos guitarras y su bajista golpeaban las neuronas del publico con su doom monolítico. Hace unos años tuve la suerte de verlos en directo abriendo para Saint Vitus, y si en aquella ocasión me sorprendieron, aquí me corroboraron que son una banda solvente y dentro de su estilo, saben bien lo que hacen. 

Uno de los alicientes que me reservaba la jornada era comprobar que recibimiento tendrían mis queridos MOHAMA SAZ, la única banda española presente en el festival, y además con una apuesta sonora diferente al griego de bandas de la edición. Toda una incógnita que se vio resuelta cuando saltaron sobre escenario ante una sal llena y expectante. Si bien la banda se presentaba sin la percusión, el cuarteto se las supo manejar para meterse al público en el bolsillo a las primeras de cambio. Una ambientación psicodélica arropaba sus incursiones por los exóticos sonidos del Mediterráneo oriental. Sus ritmos hipnóticos y sus aromas orientales hacían las delicias de un público completamente sorprendido y asombrado por la propuesta sonora de los madrileños.  Ese calor del público se reflejaba en unos músicos que gozaban con la gran acogida que estaba teniendo su actuación. De hecho, su bajista me comentaba durante la misma, en un lado del escenario, ¿‘Lo estamos petando no?’, y ciertamente así era, los cuerpos del público se balanceaban ante los coloristas psicodélicos de MOHAMA SAZ, una banda que conquistó Amberes con una nota sobresaliente. ¡Grandes!

Antes de que concluyera su actuación los británicos CONAN ocupaban el escenario principal. Allí me acerqué para tomar alguna foto cuando su actuación había comenzado. He de reconocer que CONAN no es una banda que me guste, y tras escuchar tres canciones me retiré a otros lugares más gratificantes entre una horda de fieles seguidores que balanceaban sus cabezas con virulencia al ritmo de los pesados riffs de la banda.

Los horarios se apretaban, y cuando traté de dirigirme al pequeño Vulture Stage para ver a TEMPLE FANG, la tarea fue imposible. Un espacio abarrotado de gente no me permitía acercarme al escenario a registrar su actuación, por lo que con todo el dolor de mi corazón decidí tomar una pausa y poder coger un buen sitio para la siguiente actuación en el Canyon Stage. Tras su show, algunos de los presentes que había sido la mejor actuación del festival, pero me temo, que desgraciadamente, tendré que esperar a una nueva oportunidad para comprobar su valía en vivo.

Allí las cuatro chicas suecas de MAIDAVALE, regresaban a un escenario dos años después. MAIDAVALE es una banda a la que tengo un especial cariño, y que llevo siguiendo desde sus inicios, No en vano esta era la 6º vez que las veía en directo. Con una ambientación completamente psicotrópica, y envueltas en humo como las bandas precedentes, la de Estocolmo ofrecían un show suave y experimental, algo que bien siendo una constante en la evolución de su sonido.

Llegaba la hora de una de las bandas que mas me apetecía ver, VILLAGERS OF IOANA CITY llevan haciendo bien las cosas un tiempo, y todavía no había tenido la oportunidad de verlos en directo, por fin me iba a quitar esa espina. Ubicado en el ‘foso’ junto al escenario, fui testigo de como preparaban su puesta en escena el combo griego. Su cristalino sonido y una acertada iluminación hacían que la banda desplegara todo su potencial, tanto en su lado más pesado, con en su faceta más folk. Técnicamente irreprochables, pero con un show algo frio, que me dejo con los sentimientos encontrados. Logrando transmitir toda su magia y haciendo ‘viajar’ a un público que cerraba los ojos y balanceaba suavemente su cabeza, pero también golpeando con toda la energía, en contraste con los momentos en los que la gaita tomaba el protagonismo, ahí, el jardín del Edén se abría ante nosotros. No defraudaron y cubrieron mis expectativas como una banda destacable, a pesar de que me quedé con algunas ganas de que me emocionaran más. Eso, unido al echo de que no pude terminar de ver su actuación, ya que el show de los italianos HUMULUS iba a comenzar, lo dejo como una cuenta pendiente que me quitaré en el futuro.

De vuelta al pequeño escenario Vulture Stage, compruebo el tirón que tienen HUMULUS entre el público. La sala abarrotada de gente esperando los viajes de blues pesado del trío. Y estos, sin duda, no defraudaron. Otra banda que habría merecido un escenario mejor para transmitir todo su potencial, pero que, en lugar de amedrentarse, desplegaron todo su arsenal de riffs humeantes en show solvente y emotivo.

Con los complicados horarios del sábado y el fantástico show que estaban ofreciendo HUMULUS, me fue imposible acercarme a ver BLACK RAINBOWS en un Canyon Stage hasta la bandera de gente. Imposible tarea, por lo cual era el momento adecuado para refrescar la garganta con unas cervezas y tomar posiciones en el Desert Stage para ver a una de mis bandas favoritas. Con el sabor agridulce que me había dejado el pasado agosto en el Festival Aquamaria, aquí esperaba redimirme. Siempre que he visto a Colour Haze me han llevado al éxtasis, y con la ausencia de Philip, sin teclados, ese último show me había dejado con ganas de más. Aquí con la actual formación al completo, los muniqueses, volvieron a hechizar a un recinto en el que ya no cabía mas gente. COLOUR HAZE ha perdido a su bajista de toda la vida, pero sigue vivo y gozando de una salud magnífica. Con la incorporación de Mario Oberpucher al bajo la banda suena ahora pesada, sin que esto signifique que los pasajes de psicodelia ensoñadora no aparezcan en sus shows. COLOUR HAZE es una apuesta segura en cualquier festival, y en Amberes con corroboraron cum-laude mostrándose como una banda conectaba y que se estaba divirtiendo.

Sin tiempo que perder, los belgas ATOMIC VULTURE, me llamaban al Vulture Stage con el inicio de su show. Otra banda a la que tenía muchas de ver y que tras su notable show en Desertfest Amberes, no me defraudaron, cubriendo todas mis expectativas. Una banda cohesionada que golpea con riffs poderoso con una actitud a prueba de bombas, pero que también sabe poner la pausa en sus embestidas, para proporcionar buenos momentos llevándonos de ‘viaje’.  Otros que no defraudaron, y que a buen seguro hubieran brillado mas en un escenario más grande, porque méritos para ello, tienen.

Antes de regresar al escenario principal para la actuación de COLOUR HAZE, encontré un hueco para deleitarme con el doom atmosférico de SUNNATA. Los polacos, fieles abanderados de la escena pesada de su país, ofrecieron una actuación en la que los trascendentales pasajes meditativos convivían con esas embestidas de pesadez. Un bajo portentoso y una atmósfera humeante haciendo el resto entre las monocromáticas luces azules. Si bien no es de mis bandas favoritas, tenía mucha curiosidad por ver cómo se las gastaban sobre un escenario. El tener la mente abierta musicalmente siempre me ha proporcionado emotivos momentos, y tras ver la mayor parte de su actuación, me arrodillo a buen hacer. Por poner un, pero a su actuación, un mayor volumen a las voces hubiera aportado brillo a un show terrorífico a la vez que cautivador, en el que mostraron todas sus cartas, con episodios desgarradores de sludge pegajoso contrastando con sus momentos más psicotrópicos.

Ya solo quedaba una banda en esta larga e intensa jornada de música pesada, mi día acabaría con la actuación de KADAVAR. Una banda que tiene el cariño de miles de fans fieles a sus aquelarres sonoros. Con su guitarrista y cante Lupus, mostrando un nuevo look, con gran parte de su clásica melena ausente, el trio se situaba de su forma tradicional sobre el escenario. Lupus a la izquierda, Simon a la derecha y la batería elevada de Tiger presidiendo el escenario. Con esta típica disposición sus habituales riffs no tardaban en hacer acto de presencia para poder el recinto patas arriba. De alguna manera yendo a lo seguro, optaron por un repertorio clásico, en el que los KADAVAR mas primitivos y ortodoxos, hacían las delicias de sus incondicionales. Solventes y al igual que COLOUR HAZE, con la fiabilidad alemana, ofrecieron un destacado show.

Así concluía una segunda jornada de festival que nos había proporcionado alguna grata sorpresa, varias confirmaciones, y ninguna decepción respecto al guión previsto. Era tiempo de apurar la última cerveza en el concurrido after-party para posteriormente y tomar el camino de regreso para un merecido descanso.

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