Un evento de música, arte y diversión en el que las mujeres son las protagonistas que contó con la participación SUEVICHA, la formación stoner de Madrid que para la ocasión se vestían con su traje acústico. Era toda una novedad para mí escuchar sus potentes sonidos sin la contundencia de su batería y los amplificadores de su guitarra y bajo.
En un evento variopinto y en un local abarrotado de gente SUEVICHA ejecutó un set en el que incluyeron gran parte de los temas de su último disco BURNING TALES.
Así fueron sonando temas como «Banding», «Don’t tell, «Astral wave», «The wall» «Mirror and sand» o «Silly fears» así como su single de 2017 «Pass away».
En un espacio en el que se ejecutaban paralelamente distintas exposiciones y actividades de lo más variado, desgraciadamente las condiciones técnicas del sonido puestas a su disposición no hacía justicia a la ejecución que el cuarteto estaba realizando sobre el escenario. Una nueva versión realmente lograda de unos temas que sus versiones originales suenan atronadores, y que en esta ocasión toman un matiz distinto, pero muy apetecible. La altisima temperatura que existía en una sala en la que casi no cabía más personal no ayudaban al lucimiento, pero aún así Susie, Ruth, Tere y Alba ejecutaron un brillante show que sorprenderá a todos aquellos que como un servidor no había disfrutado de esta formato sin cables.
SUEVICHA estará de nuevo en directo el próximo martes junto a los franceses DOMADORAen la Sala La Mala, en lo que promete ser otra gran noches de rock and roll..
Los WOODEN SHJIPS más lisérgicos hipnotizaron a los presentes en Sala Caracol.
De nuevo de visita por Madrid y con un disco nuevo tras cinco años de ausencia creativa, era una ocasión para no perderse a estos veteranos de la escena psicodélica que después de quince años de actividad siguen con la fuerza de un adolescente.
Tenía mis dudas sobre el poder de convocatoria de los californianos, pero un viernes, siempre es un buen día para que la gente se anime a ir a un concierto, y si es de esta talla mucho mejor.
Para abrir la velada, el combo valenciano S U F R E. Una curiosa y desconocida formación para un servidor, así que se presentaba una nueva oportunidad de ser sorprendido. Siempre hay que estar predispuesto a descubrir nuevas bandas, porque nunca sabes donde y cuando vas a encontrar sonidos que te gratifiquen.
Con una puesta en escena con dos baterías, guitarras, bajo, sintetizadores, el escenario de la Sala Caracol empezaba a vomitar sonidos que resultaban muy gratificantes. Una apuesta alternativa y original, en la que estaba presente la psicodelia, los sonidos kraut, elementos que coqueteaban con el rock espacial, momentos en los que ciertos sonidos garaje flotaban por el escenario.
Con un cierto toque garagero o incluso indie, la banda sabía aprovechar a la perfección la oportunidad de telonear a un grupo con el peso y prestigio como WOODEN SHJIPS. En demasiadas ocasiones, y no me canso de decirlo, infravaloramos a las bandas teloneras, lo cual me parece un grave error, porque las sorpresas en ocasiones, son muy gratas. Esa fue mi sensación, me gustó la apuesta que ofrecieron. Por poner un pero, (y únicamente por gusto personal), los registros de las voces podrían ser mejorables respecto a la oferta musical que salía de sus instrumentos.; pero, evidentemente, cada banda decide su estilo, y yo no soy nadie para criticar eso. Que conste!!. lo cierto es que con la apabullante música que ejecutaban un tono distinto en las voces, le daría muchísimo más brillo.
Tras el buen sabor de boca que me dejaron S U F R E, llegaba la hora de ver que nos ofrecían WOODEN SHJIPS. En el momento de comenzar su show, mi duda respecto al poder de convocatoria se había resuelto sin paliativos. Una Sala Caracol abarrotada como en las mejores noches se disponía a recibir el hechizo psicotrópico del cuarteto californiano.
Una curiosa formación que no se prodiga mucho en su producción discográfica, y que me generaba alguna duda sobre la línea sobre la que iba a girar su show. ¿Estarían mas cercanos a los sonidos melódicos cercanos a la Velvet Underground o a Neil Young?, ¿serían más contundentes?. Destriparían su último disco en el que parece que se presentaron más calmados?.
Su entrada en el escenario en penumbra, y los primeros acordes con el inicio de las primera proyecciones audiovisuales me sacaron de dudas.
Arrancando con varios cortes de sus inicios, los WOODEN SHIJPS más lisérgicos y psicotrópicos sonaban a gloria. Pura magia ácida llena de sensualidad, susurrantes. Calmados pero sólidos, sin contemplaciones. Una perfecta combinación de psicodelia sesentera con esos ritmos kraut que cada vez me gustan más. Un hipnotismo controlado en la parte central de su show con temas como «Already Gone» acariciando nuestras almas. Un sublime concierto de psicodelia apacible, sin estridencias. envolvente.
Durante toda su actuación no deja de tener en mente el sonido que últimamente nos está llegando desde Japón, con bandas como KIKAGOKU MOJO, SUNDAY & CYBELE o MINAMI DEUTCH. Perfectamente WOODEN SHJIPS podrían pertener al sello Guruguru Brain. La combinación perfecta de psicodelia con ritmos krauts. La confirmación de está sensación se producía en la parte final de su show, donde esa batería hipnótica iba limitando nuestra mente, para absorbernos en esa robótica aturdidora. Casi sin poder los rostros ni los cuerpos de los músicos la oscuridad reinaba en el escenario. Custodiados por proyecciones que ambientaban perfectamente la locura hipnótica y psicotrópica del cuarteto, solo las sombras de sus cuerpos eran perceptibles. Algún foco cegador que salía de sus espaldas era el soporte luminoso que les acompañaba. No termino de entender porque en los últimos tiempos la iluminación de las salas se proyecta sobre el público impidiendo la visión de las bandas. Evidentemente lo importante es la música y el sonido, pero pienso que es algo mejorable. Por cierto, no he comentado la nitidez y la grandiosidad del sonido que vivimos el viernes en una Sala que suele sonar bien, pero que ayer, rozó la perfección. Así debería ser siempre, con los suficientes decibelios, pero sin maltratar los tímpanos, y sobre todo, limpieza y nitidez, como anoche sucedió.
Tras algo más de una hora de show los músicos se retiraban concluyendo su show sin que nadie se moviera de la sala. Tras breves minutos regresaron al escenario para regalarnos dos temas más, en otros quince minutos de éxtasis colectivo.
La conclusión fue una noche sobresaliente de buena psicodelia de la que más me motiva.
Que vuelvan pronto!!!!!
Promotora: Giradiscos
Todas las fotos aquí: https://www.facebook.com/DenpaFuzz/
La extensa y variada oferta de actuaciones que nos traían desde GetMad, hacía que tomara la decisión de pasar el sábado por la Sala Changó a ver una de las veladas que más llamaba mi atención. Me iba a topar por primera vez con los británicos PIG PIGS PIGS PIGS PIGS PIGS PIGS, (joder que nombre han elegido, nadie lo dice las siete veces, es imposible!!) una formación que tenía curiosidad por ver ya que había escuchado, tanto alabanzas como malas criticas de su apuesta sobre un escenario. De esta manera con mi mente abierta a lo que los británicos me podrían ofrecer me presenté en una Sala que estaba a menos de la capacidad de su aforo.
Los ingleses comenzaron sin contemplaciones ha ejecutar lo que saber hacer. Dando cera, y con su peculiar front-man llevando las riendas del show, ejecutaron su música, cercana al doom, por momentos más sludge, y con un innato regusto punky macarruzo. Su cantante no dejaba de moverse saltando, tirándose al suelo, teatralizando su música de una forma posesa. Por momento, eran demasiado lineales en su estructura musical, pero con algún cambio de ritmo parecía que los que estaban en el escenario eran otros. Mi conclusión: Ni tan malos como me habían dicho, ni tan originales y particulares como había escuchado, en resumen, una banda pesada más en la que su cantante pone toda la actitud del mundo en su particular estilo, pero que tampoco me encumbraron a los cielos, para nada.
Tras varios reencuentros con algunos de los habituales en este tipos de eventos, llegaba el turno de JARDIN DE LA CROIX, una de las bandas que más interés parecía despertar entre la concurrencia. Después de haber visto su directo en varias ocasiones, tenía poco margen para la sorpresa. Un show en el que sus sonidos atmosféricos estuvieron sobrados de decibelios, lo que posiblemente resto magia a su actuación. Los madrileños consiguen apabullar con la densidad de su apuesta instrumental que va desde el post-rock al math-rock. En esta ocasión, a menor volumen hubieran brillado mucho más de lo que lo hicieron. Eso no quita para que su interpretación fuera notable. Ese punto entre los sonidos progresivos y otros más atrevidos en los que la fuerza es desbordante fueron vividos por los allí presentes.
La mitad de la velada había llegado, y era la hora de que THE PICTUREBOOKS con su aparente minimalísmo sorprendieran a gran parte de la concurrencia. Para mí es un placer reencontrarme con Fynn y Philipp cada vez que visitan Madrid, y casualmente, siempre me pasa lo mismo. Gran parte de los presentes no los conocía, y eran un poco excépticos respecto a lo que podían ofrecer dos tipos que con un guitarra y con una batería golpeada con mazas en vez de con baquetas podían ofrecer. mis palabras respecto a ellos siempre son las mismas: Vais a flipar!!!!. Y lo cierto es que ya a mitad de su show, me daban la razón diciéndome eso de… Joder, son la bomba!!! Cojonudos!!!
Parece mentira que con solo dos instrumentos puedan transmitir tanta fuerza, pero lo cierto, es que lo hacen. Otro brillante show suyo por Madrid.
La energía que Philipp imprime a su enorme timbal con esas poderosas mazas es algo digno de ver, así como los redobles de sonidos que Fynn saca a sus guitarras, bien sea en su versión más blues o en la versión más rockera. Y encima son unos tipos cercanos y dicharacheros, que mas se puede pedir?
El plato fuerte de la noche era para una veterana banda como CRIPPLE BLACK PHOENIX, una de esas bandas que no tiene el prestigio que su música merece, paro siempre recibí buenas críticas de sus shows en directo, y las ganas de comprobarlo por mí mismo eran muchas.
En una apuesta que podría acercarse a la de JARDÍN DE LA CROIX, los británicos, pero ahora con ocho músicos sobre el escenario. Un gran show en el que mostraron sus distintas facetas dentro de la música alternativa, y por ponerles un pero, tuvieron el mismo problema que tuvieron los madrileños con el sonido. Demasiados decibelios que impedían apreciar especialmente a su vocalista. Toda una lástima para lo que podía haber sido una noche casi perfecta, pero desgraciadamente nos encontramos con técnicos de sonido que priman el volumen por la calidad y nitidez sonora. Desde mi punto de vista, un claro error, pero me temo que es lo que hay y seguirá sucediendo.
No obstante mi impresión sobre lo ofrecido por CRIPPLE BLACK PHOENIX fue para una gran nota. Brillantes y densos, a la vez que versátiles.
Dos años habían pasado desde la última vez que pude disfrutar de un directo de los denominados «hijos del desierto», y desde aquel momento en el marco del Madrid Stoner Fest que se celebró en la Sala Gruta 77, tenía claro que debía de estar presente en su nueva visita.
Al llegar a ese templo de los sonidos alternativos que se ha convertido el Wurli, las sensaciones de que íbamos a tener una gran noche, aparecieron de inmediato. La numerosa gente que se iba arremolinando en los aledaños de la Sala, hacía prever que los californianos no iban a estar desamparados. Valorados como unos de los pioneros de aquellas generator desérticas de hace ya unos cuantos años, YAWNING MAN llegaban con nuevo trabajo debajo del brazo. Un disco en que el estilo que les catapultó a la popularidad se había transformado de alguna forma. Si siempre fueron la banda menos contundente de aquellos primeros años de nacimiento del desert rock, en la actualidad su apuesta, desde mi humilde opinión se acerca a otros sonidos.
La entrada a la sala me deparó el rencuentro con Gary Arce, su guitarrista, un tipo afable y simpático que para entenderse, se esfuerza en hablar en un castellano que no practica desde hace años. Intercambiando alguna anécdota y comentaba que estaba encantado de los shows previos que habían dado en los últimos días en la península, lo cual era un buen augurio.
Poco más tarde de las diez y media de la noche el trío subía al escenario bien acompañado de unas cervezas. Sin preámbulos, y con una austera puesta en escena, los sonidos atmosféricos de la guitarra de Gary comenzaban a inundar la sala. A los pocos minutos, me daba cuenta de aquella máxima que dice: «A veces, menos es MAS!». Cuando lo que de verdad importa es la música, el resto sobra. Con unos instrumentos ya curtidos en esto de los escenarios, (la cinta aislante cubriendo algún desperfecto era lo normal) los tres músicos, se dedicaban a la suyo, a lo que saben hacer, y muy bien además. Sin interactuar con el público y concentrados en su tarea, Mario Lallino dejaba de balancear su cuerpo de lado a lado, con su bajo como guía, dejándose las yemas de los dedos en el empeño. Terroríficos riffs y sonidos salían de aquel instrumento. Greg Saenz aporreaba una batería que se veía por momentos eclipsada por la ampulosidad del sonido que Gary Arce extraía de sus guitarras.
Ubicado a un metro escaso de él, me percato de que estaba tocando sin púa, algo que me llamó la atención, al duplicar y triplicar el sonido de su guitarra como si no fuera una sola. Pendiente de ese detalle, pude comprobar que no la usó en ningún momento del show. Fue el momento de preguntarme….. ¿De que tamaño será el callo que tiene el dedo?. La incógnita me la resolvió él mismo al final del show cuando me mostró el pulgar de su mano derecha y el callo que contenía. No podía ser de otra manera!!!. increíble su capacidad para transmitir distintas atmósferas.
A lo largo de su show fueron desgranando parte de los temas contenidos en su último disco «The Revolt Against Tired Noises», en el que su sonido camina por territorios más cercanos al post-rock que al desert-rock. Si bien, YAWNING MAN fueron la banda instrumental de la corriente que nació en los desiertos californianos, su sonido ha evolucionado, aunque en su show, combinaron a la perfección la sutileza de sus últimos temas, con sonidos más propios de stoner, especialmente gracias a la contundencia del bajo de Mario. Una combinación que fue recibida con gran entusiasmo por los allí presentes. Con una sala con tres cuartos de aforo cubierto, la satisfacción de los presentes, por lo que estábamos escuchando, era más que evidente. El momento álgido llegó con la interpretación de «Catamarán» cuando el show estaba llegando a su fín. Con la cálida voz de Mario haciendo llegar al éxtasis a todos los presentes. y previa ingesta de sendos chupitos de tequila, más varias cervezas para refrescar esa fogosidad que se estaba viviendo en el escenario.
El show llegaba a su fín con un público que reclamaba más. La hora y pico de show se nos había hecho corta a todos. Retirándose del escenario Gary y Greg y dejando solo a Mario, la cosa pintaba bien. Tendríamos propina. A modo de anécdota, la ausencia solo se debía a problemas urinarios, las cervezas y los tequilas hacían su efecto diurético!!…. Una vez que hubieron evacuado, ambos regresaban al escenario ante el clamor del personal que pudo disfrutar de una nueva embestida atmosférica.
Es de agradecer que unos músicos curtidos en mil escenarios, sigan ofreciendo actuaciones de ese calibre. La falsa frialdad que demuestran, en realidad es sólo ponerse a hacer los que les gusta, y lo que mejor saben hacer, TOCAR.
Un nuevo éxito de Red Sun Barcelona, la promotora que hizo posible el concierto, con la colaboración de Nooirax Producciones, siempre al lado de la escena alternativa, aunque en otras ocasiones la respuesta del personal no sea la esperada, ellos, no desfallecen en seguir apoyando la música en directo, al igual que la Sala Wurlitzer. Gracias!