Reseña: LORD MOUNTAIN.- ‘The Oath’

Desde la bahía de San Francisco, LORD MOUNTAIN rinde tributo a las grandes leyendas del proto-doom y el heavy-metal más clásico. Todo regalo para los amantes más ortodoxos del género. Enarbolando la bandera del heavy-metal legendario, las ocho canciones construyen un relato épico en el que el rey es el riff. Si, porque estamos ante canciones con una estructura sencilla, pero con un poder de persuasión y autenticidad, que no todos pueden conseguir. Sustentadas en un voz magistral, LORD MOUNTAIN consigue que sus canciones nos eleven al cielo para después descendernos a los infiernos a golpe de espada para liberar el Santo Grial del proto-doom con más alcurnia. Venerando a Sabbath, y con guiños a Pentagram o Pagan Altar, el cuarteto californiano desempolva los viejos estandartes del rock pesado más auténtico. ‘THE OATH’ invocará a las huestes durmientes del heavy-metal para que presten su juramento y se unan a la batalla para reivindicar que el género no está muerto. Desempolva tu chaqueta de cuero, adórnala con las mejores tachuelas, y regresa a la vida con un álbum que contiene todo aquello que amaste. Sus conmovedores solos de guitarra, y sus voces monolíticas, son un argumento suficiente como para explorar unos surcos que rebosan autenticidad. El cuidado tratamiento que LORD MOUNTAIN da a los tesoros más preciados del heavy metal de finales de los 70’s y de los primeros 80’s, hace que sus canciones resulten frescas, sin olor a naftalina. ‘THE OATH’ se postula como candidato a enarbolar el estandarte del doom y el heavy rock moderno, sin perder un ápice de autenticidad. ¡No rompas el juramento!

‘THE OATH’ está disponible vía Kozmik Artifactz y King Volume Records .

Por la senda del heavy-metal más clásico ‘Well of fates’ nos invita a un viaje a finales de los 70’s o los primeros 80’s. Riffs de la vieja escuela, una poderosa voz,  y un ritmo cadencioso, impulsan el corte por un espacio vintage en el que el legado de bandas como PENTAGRAM está muy presente. Proto-doom añejo sobre una estructura sencilla, dejándonos un buen sabor de boca.

Escarbando en la oscuridad, ‘The giant’ viene cargado de guitarras virtuosas que se solapan entre golpes de heavy-metal lento y plomizo. Con ese peculiar registro vocal, el corte se torna más melódico, moldeando de alguna manera sus aristas. Dotando la canción de épica consiguen de cada riff, cada estrofa se convierta en un elemento de veneración. Salpimentado con algún elemento psicodélico nos sumen en una neblina densa y oscura con aroma del pasado. Sin duda, todos elementos de cualquier viejo rockero, se conjugan aquí con sobrada destreza.  

‘Beyond the frozen sea’ pone la pausa a modo de interludio acústico presidido por arpegios en una estancia invadida por la melancolía.

Pero está claro que LORD MOUNTAIN aman el heavy-rock en su pura esencia. Y eso precisamente es lo que demuestran con ‘The last crossing’. Una canción que contiene la esencia de los pioneros del género. Proto-doom ejecutado con unas buenas voces y una guitarra con los suficientes alicientes como para caer rendido a sus pies. Un espiral de riffs que invitan al balanceo cervical. Pero no solo eso ya que una pausa guiada por la línea de bajo cambia la fisonomía de la canción para evocar relatos guerreros llenos de emotividad. Un golpe de nostalgia que muchos agradecerán.  

Con las hostilidades desatadas, la dinámica ‘Chasm of time’ sirve de guía para añadir aceptos a su causa. Otra canción que suena a un pasado glorioso en el que las chupas de cuero y las tachuelas dominaban el mundo del rock. En esa fina línea en la que el hard y el heavy rock se fusionan, las melodías y estribillos contagiosos emergen entre solos que revolotean estirando una y otra vez las cuerdas.

‘The sacrifice’ es otra canción con la que, cumpliendo todos los estereotipos, los californianos salen airosos. Su autenticidad, la aleja de todas esas propuestas en la que se trata de homenajear a los grandes del pasado. Estos chicos tienen su propia identidad y parecen tener claro lo que hacen.

Sumiéndonos en la oscuridad, ‘Serpent temple’ refleja un sonido Sabbath en su mas pura expresión. Con el riff como argumento, las hordas se preparan para la batalla. Una batalla de guitarras pesadas y ritmos poderosos que dejaran sin aliento al más pintado. Sin duda uno de los principales avales de LORD MOUNTAIN queda de manifiesto. No es fácil encontrarse a bandas con buenos cantantes, y en esta ocasión, esa cautivadora y altísima voz, logra brillar como faro en el horizonte, haciendo que la tripulación rítmica lleve la flota puerto.

Cerrando el álbum “The Oath” es una canción sobre la guerra, el sacrificio y la lealtad incondicional: la voluntad de morir por el líder de uno sin ninguna consideración por la política o la razón. Compuesta hace un par de años, la banda utiliza el riff principal para ir enriqueciéndola con distintos elementos que recogen el legado del pasado para construir un nuevo relato lleno de épica.

 

Lord Mountain

Kozmik Artifactz

King Volume Records

Reseña: MOLTEN GOLD.- ‘Futures past’

Forjados en las brasas del rock progresivo clásico, los noruegos MOLTEN GOLD presentan un álbum que es, como el propio nombre de la banda, oro fundido. Una joya tallada con esmero para ofrecer al oyente su mejor versión. Ideal para cualquier amante de los sonidos vintage, el álbum contiene todos los elementos para obtener un plato gourmet, digno de los mejores paladares. Desde ecos del rock progresivo más clásico, hasta atmósferas sureñas, blues y rock clásico, este álbum conquistará corazones. ¿Estás preparado para dejarte seducir? El álbum está repleto de hermosas melodías campestres y de golpes de hard-rock progresivo vintage de alto nivel, lo que hace que cada canción brille con luz propia en este universo sonoro tantas veces transitado. Pero estos chicos tienen algo especial, y saben como meterse al oyente en el bolsillo. ¡Joder!, esto es muy bueno, y con cada nueva escucha me conquista más. Un manjar que apreciarán todos los fans del rock de siempre pero que sorprenderá a los no iniciados, porque aquí hay mucha calidad. MOLTEN GOLD consiguen que todo fluya y la escucha resulta sumamente gratificante, ya que cada canción contiene numerosos ornamentos que hace que se muestren espectaculares. Como si hubieran parado la máquina del tiempo, MOLTEN GOLD consiguen un álbum sobresaliente que parece compuesto en mitad de la década de los 70’s, pero que suena fresco y radiante. Delicadas melodías, riffs potentes, un ritmo trepidante y matices constantes hacen que las canciones serpenteen para dar al oyente un aliciente para seguir explorando unos surcos que son ‘oro puro’. Una joya del siglo XXI que evoca los momentos mas brillantes del rock. Discípulos jurados del prog y proto-metal, Molten Gold se mueven en un paisaje definido por actos como Captain Beyond o Uriah Heep, aunque también exploran momentos más propios del rock sureño. . El sonido del grupo es una mezcla de potencia y complejidad, alimentado por riffs de órgano, fuzz y buenas voces, lo  que hace de MOLTEN GOLD s una banda que suena genuina, y este álbum es su mejor prueba de autenticidad.

MOLTEN GOLD son:  Anders Pedersen (teclados) Jørn Helge Dahl (guitarras), Abraxas d’Ruckus (voces), Tron Ingar Morstad (bajo) y Matteo Fiore (batería).

MOLTEN GOLD está disponible vía Kozmik Artifactz , en vinilo plegable de peso pesado de Kozmik Artifactz , así como en Bandcamp y en las principales plataformas de transmisión digital. 

Abriendo con una locura de vibraciones hard-progresivas ‘Rebirth’ nos noquea con una fuerza inusitada. Con nítidos elementos del género los noruegos parecen embarcarnos a un viaje al corazón de los 70’s. Buenas melodías, y una fuerte y sólida instrumentación fluyen con facilidad para mostrar a la banda en todo su esplendor. Lo suficientemente pesado, lo suficientemente atractivo y con un gancho que te atrapa desde la primera escuchar, la canción nos arrolla sin remisión a ese agujero negro de sonidos vintage tan apetecible. Teclados, vientos y un ritmo sólido son los pilares de una canción contundente y fascinante a partes iguales.

Bajando las revoluciones, ‘Silverback’ se soporta en una melodía bucólica que evoca espacios campestres llenos de color. Fuerte en su ritmo y con el órgano poniéndonos en situación, la canción explora vibraciones de los 70’s con gran acierto. Una cabalgada que se intensifica por momentos, pero nunca pasa la línea. Con bellos desarrollos psico-progresivos, los ecos de TRAFFIC parecen en una comunión con momentos más propios de MARSHALL TUCKER BAND. Los más de ocho minutos de la canción permiten que la banda desarrolle todo su potencial en una canción repleta de matices. Sin duda, estos chicos no tienen complejos y se ponen barraras para crear bellas canciones rebosantes de bucolismo como esta.

Siguiendo por la senda del rock atemporal ‘Sons of the Morning Star’ nos regla hermosas melodías vocales que se apoyan en una siempre contundente base rítmica. Allí las guitarras revolotean en un baile con ese órgano profundo y envolvente. Hard-rock retro construido con unos moldes sólidos que resisten el paso del tiempo. Tras un comienzo más suave, el tema se despeña en un torrente de riffs impulsados por unos tambores diabólicos y un ritmo trepidante.

MOLTEN GOLD no se olvidan de los clásicos, y así lo demuestra ‘Bleeding Over’. El wah wah en línea Hendrix nos introduce en una odisea hard-rock de altísimo nivel. Este tema suena a 70’s como si la máquina del tiempo se hubiera parado. El buen trabajo con las voces tiene mucho que ver para que una canción notable, se convierta en una canción sobresaliente. No faltan a su cita buenos solos, un ritmo vivo y ese órgano mágico para poner la guinda a otra canción con elementos progresivos y un aroma floral.

A golpe de rock clásico ‘Soccoro’ nos envuelve en una neblina de la que escapan riff rugosos y pesados en una revisión del hard-progresivo de los 70’s llena de fuerza. Ondulando constantemente la canción sube y baja en una montaña rusa de emociones e intensidad que nos atrapa sin remisión. Las cuidadas melodías surfean entre una vorágine de olas de distinta procedencia hasta llegar a remansos de paz en una orilla tranquilla.

‘Kneel and Pray’ se desarrolla en una estructura de rock clásico con subidas y bajadas de intensidad en las que el rock sureño aparece altivo y esplendoroso. Sin olvidar el carácter progresivo intrínseco en todo el álbum, crean una combinación que funciona. Si bien no es la canción más emocionante del álbum, los noruegos no bajan el nivel.

El álbum cierra con ‘Moonstone’, una canción que pone algo de calma en este frenesí de vibraciones vintage. La delicada melodía vocal es envuelta en una atmósfera en la que la melancolía aparece mostrando un tono optimista y colorista. La canción es una especie de balada rebosante de belleza de una guitarra luminosa y una cálida línea de bajo. Otro ejemplo de que el rock clásico tiene todavía mucha vida.

Molten Gold

Kozmik Artifactz

Reseña: RED SPEKTOR.- ‘3’

Mas de dos años después de su último y salvaje álbum ‘HEART OF THE RENEWED SUN‘ (reseña aquí), los británicos RED SPEKTOR, renacen de sus cenizas para impregnarnos de sonidos pesados vintage. ‘3’, su nuevo álbum, mantiene esa fusión de los elementos clave más atractivos del rock psicodélico con el blues más ácido y primitivo. Escupiendo sus riffs de forma cruda, y vomitando sus canciones, RED SPEKTOR nos cargan las pilas desde el comienzo del año. Como si fueran conscientes de lo que nos puede venir, recogen el legado de los 70’s, para crear un álbum honesto y rebosante de vitalidad rockera de siempre. Distorsionando las guitarras y subiendo el volumen de los amplificadores, consiguen un sonido crudo y orgánico, clave en su personalidad. Poderosos en su propuesta, la banda insufla buenas dosis de blues humeante a su sonido desértico en una combinación que funciona. Sabiendo como sumir al oyente, ‘3’, contiene los genes que cualquier viejo rockero amaría. Rock crudo y primitivo, blues mezclado con psicotrópicos, son una fórmula que siempre ha funcionado, y en esta ocasión, y teniendo en cuenta la calidad de estos chicos, el éxito está garantizado.  Sin andarse con contemplaciones, sus canciones (todas, entre tres y cuatro minutos) no pierden el tiempo en prólogos y van directas al grano. Con un groovy magnético y pegadizo, bien sea en la forma más pesada y desértica, o en su parte más chamánica y blusera RED SPEKTOR contrala la situación. Lo cierto es que aquí las palabras sobran, y lo menor es zambullirse en unos surcos ácidos y corrosivos, que mantienen los sonidos pesados vintage, en un lugar muy, muy alto.

‘Dust’, el tema que abre el álbum, no se anda con contemplaciones y nos nuestras las cartas del álbum en la primera jugada. Un sonido sucio y primitivo de rock pesado nos invade trayéndonos el espíritu de los 70’s al siglo XXI.

Tomando elementos de blues ‘Hot wired’ es un paquidermo que nos aplasta a paso lento. ¿Proto-metal, Hard-rock, Stoner…?, Llámalo como quieras, pero esto suena tremendo. Una oscura canción con un tempo parsimonioso y unas entrañas fornidas. Lleno de garra, el corte es un lamento profundo impregnado en sustancias ácidas y corrosivas.

Mucho más vibrante y enérgico, ‘Heavy reign’ nos invita a una fiesta de hard blues salvaje. Un manto vintage nos envuelve entre la densa neblina que el corte expande. Turbio y con un sonido primitivo, el corte reboza vitalidad y descaro sobre una armonía sencilla pero sumamente efectiva. Esto el puro rock de la vieja escuela.

Con un sonido absolutamente reconocible a 70’s, ‘Absolution’ índice en una fórmula que funciona. El blues como punto de partida para caminar por segadores escenarios desérticos. Difuso, turbio y con un aroma vintage, el corte avanza sin remisión a un precipicio de vibraciones pesadas en pura línea Stoner. Otro corte intenso y vibrante que se nutre de elementos psicodélicos para acabar convirtiéndose en una estampida arrolladoras de riffs empapados en fuzz.

Sin salir de esa atmósfera ‘Aeroplanes’ evoca al rock del 70’s sin ningún rubor. Intenso y frenético por momentos el tema está lleno de riffs con un gancho indudable para seducir al oyente. Un desenfreno de los que pone a prueba la resistencia de las cervicales del oyente. Serpenteando en su empuje, el tema decae en la parte central a un espacio psicotrópico en el que todo se torna más calmado. Pero solo es un espejismo ya que el corte se rehace para convertirse por momentos en una locura. Un frenesí breve que nos devuelve a chamánicos pasajes envueltos en sustancias lisérgicas.

‘Apple tree’ bebe del legado de los 70’s en otra combinación de blues y psicodelia. Suave y melódico, el corte contiene los suficientes elementos pesados como para seducir a los más aguerridos seguidores, pero también a los más ‘viajeros’. Sin duda un viaje a tiempos gloriosos en los que el rock vivía entre humo cannabico y un espíritu rebelde.

Tomando la línea recta, ‘Progressive toke’ es otro artefacto nacido de los sonidos más crudos del pasado siglo. Blues, porto-metal y un aroma vintage que nos narcotiza en un placentero y explosivo viaje a la década dorada del rock en la que los solos de guitarra atravesaban nuestra alma.

‘Misery’ se nutre de un sencillo riff para desarrollarse dinámico y vital. Un sonido orgánico que coquetea con el blues para mostrarse muy digerible para el oyente. Una canción con un efecto hipnótico para el oyente sin faltar a la cita con algo de psicodelia que hemos visto en las anteriores canciones.

Sin ningún tipo de máscara el blues ácido más ortodoxo se muestra en ‘The batiphs’. Una canción que parece beber del siempre fluyente manantial de The Doors en su faceta más blusera. Con una chamánica voz el corte se torna desgarrador en algunos momentos. Manteniendo una calma tensa, las explosiones de intensidad lo hacen una imprescindible en un álbum repleto de buenas canciones. Sin duda el heavy-blues es un territorio en el que RED SPEKTOR se mueve a las mil maravillas, y eso queda patente en esta canción.

‘Tired’ pone el cierre de la mejor manera posible. De nuevo el blues como argumento para un viaje narcótico a través de insondables bosques rebosantes de hongos mágicos. Con ritmo lento y pausado pone el ambiente perfecto para otra canción con elementos familiares, pero siempre gratificantes. Contrarrestando la finura de una guitarra afilada, el bajo cruje majestosos creando el soporte perfecto para este trance chamánico.

Red Spektor

Reseña: MISTER EARTHBOUND.- ‘Shadow Work’

El álbum debut de MISTER EARTHBOUND es una exploración sónica del lado más oscuro de uno mismo. Sus riffs abrasadores, voces inquietantes y ritmos de conducción te arrastrarán para explorar las profundidades pantanosas de tu propia mente. Puro blues psicodélico humeante rociado de una densa neblina con sabor a bandas como GRAVEYARD. La banda de Virginia nos ofrece un álbum narcótico en unas calmadas atmósferas no exentan de una poderosa garra rockera. Con canciones de un groovy contagioso, el cuarteto demuestra que sabe tocar sonidos ácidos, pero también magnetizarnos con bellas melodías que acaban por llevarnos a un placentero estado sensorial. Swamp rock de los 70’s enriquecido con una producción contemporánea con un resultado sobresaliente. Si, porque si sus tonos retro nos trasladan a la década pasada, sus riffs rugosos nos ponen en un espacio más moderno y pesado. Una combinación en la que caben tanto 13TH FLOOR ELEVATORS , como los PENTAGRAM de los primeros días, en una búsqueda del legado bluesy de SCREAMING JAY HAWKINS. Si a todos estos ingredientes añadimos una voz cálida y penetrante, la ceremonia chamánica está servida. ‘SHADOW WORK’ es uno de esos álbumes ideales para degustar acompañado de unos buenos cogollos de hierba, un álbum que gana enteros con cada nueva escucha, hasta volverse en una obsesión. Impactante, lisérgico, hechizante, y con las suficientes dosis de pesadez como satisfacer también a los fans del Stoner más ortodoxo. Sin duda un debut prometedor de una banda a la que ha que estar muy atento.

‘Not to know’ se desarrolla entre riffs retro en una atmósfera pantanosa en la que los elementos stoner se conjugan con alguna dosis de blues creando un sonido turbio con un groovy contagioso. Cadentes ritmos empujan el corte sin demasiadas estridencias hacia un entorno netamente psicodélico. Ahí el corte descansa en suaves pasajes entre una densa bruma, empapada de sustancias psicotrópicas. Coros espectrales aportan un cierto tomo chamánico antes de retomar su ruta por el camino desde el que partió.  Su sencilla estructura nos es un impedimento para que el resultado sea sumamente apetecible y digerible por el oyente.

Calmados acordes de blues nos introducen en ‘So many ways’. El tema mantiene una pausa envuelta entre pasajes psicodélicos en los que el blues se asoma con prudencia. Una especie de balada con la que la banda nos narcotiza en un placentero viaje a través de misteriosos paisajes con elementos electroacústicos. En la parte central las guitarras se tornan más ácidas y las voces más profundas lo que dota al tema de más cuerpo.  Impregnado en efluvios lisérgicos de una atractiva guitarra, el tema parece sumirnos en un narcótico sueño a través de bellas melodías que gravitan en un ambiente completamente psicodélico.

Sin salir de ese entorno sonoro ‘Coffin callin’ es otro corte lisérgico que nace desde el sosiego, para explorar con cautela nebulosos espacios dominados por una misteriosa calma. Aterciopeladas melodías y una instrumentación contenida van evolucionando sin estridencias repartiendo sobre el oyente un efecto balsámico acompañado por una cálida y sugerente voz. Con un cierto aroma vintage, los desarrollos se suceden imprimiendo carácter a una canción suave y sugerente. Para enriquecerlo, el tema se nutre de unos cuidados arreglos que elevan la intensidad en su parte final.

En una atmósfera más misteriosa, el blues ‘Hot foot powder’ sigue explorando un entorno pantanoso con ritmos más vibrantes y riffs que tienen a la aspereza. Sutiles elementos stoner nutren la canción de fuerza. Esto no significa que el corte abandone ese estado psicodélico ya que durante su desarrollo hay una oscilación constante de la intensidad.

Saliendo de la calma de los cortes anteriores ‘Wicked john’, con un magnífico ritmo retro explora entornos de blues oscuro con el suficiente gancho como mantener al oyente alerta. Con la mirada al frente, el corte avanza cadente ofreciendo bellos momentos en contraste con la rugosidad de algunos de sus riffs. Un balanceo con el que consiguen atrapar al oyente a un relato pausado, pero repleto de fuerza. Nuevamente los ecos retro afloran entre esos desarrollos de guitarra ´ácida tan presentes en todo el álbum. La canción bien podría datarse en los 70’s, a pesar de que los golpes de stoner están ahí, recordándonos en que siglo vivimos.

En una atmósfera de puro swamp-rock, ‘Weighed’. Se nutre de momentos blues, de psicodelia pesada y de acertados ritmos cadenciosos. Estribillos y coros fascinantes completan otro blues empapado en sustancias narcóticas para proporcionar un gratificante estado sensorial al oyente. Sin duda una perfecta banda sonora para explorar bosques húmedos y nebulosos en cualquier lugar del sur de la América profunda. En la canción se percibe una roma doorsiano que ya aparecía en alguno de los cortes anteriores, pero que aquí cobra una nueva dimensión. Las melodías vocales se contonean en su relato haciendo que el corte se muestre mucho más atractivo a pesar de su espíritu netamente heavy-psych.

Cerrando el álbum, la banda opta por los acordes acústicos de ‘No telling’ para poner el broche de oro a un álbum muy interesante y atractivo. La calidez vocal se adorna con algún acorde eléctrico para mantener ese estado lisérgico predominante en todo el álbum. A diferencia del resto de canciones, en esta ocasión son suficientes dos minutos y medio para transmitir al oyente toda su sensibilidad.  

Mister Earthbound

Reseña; DOCTOR DOOM.- ‘A shadow called danger’

Siete años de espera posiblemente sean muchos, pero el día ha llegado, y ya tenemos aquí el segundo álbum de los proto-rockers franceses DOCTOR DOOM. Inspirados en los sonidos clásicos de los 70’s, el cuarteto nos presenta ocho canciones llenas de frescura con un aroma vintage. Con ecos de bandas como GRAVEYARD, WITCHCRAFT o WISHBONE, la banda nos resarce de esta larga espera con un trabajo realmente impactante. Riffs proto-metal, desarrollos progresivos, melodías vocales hechizantes y unas gotitas de blues, son los ingredientes de esta pócima mágica. Un sonido pesado que nos traslada a unos tiempos en los que el rock brillaba con luz propia en un universo oscuro, legendario y rebosante de épica. El el álbum se aprecia el buen trabajo con los arreglos de unas canciones que nos meten en un cuento en el que las leyendas y los mitos del pasado se presentan con una fuerza narrativa fluida y llena de matices. Con las guitarras como abanderadas de canciones que coquetean con el heavy-rock más vibrante pero que también exploran oscuros bosques progresivos rebosantes de encanto. Sus reconocibles armonías hacen que cualquier viejo rockero encuentre su sonido favorito, en estos surcos que en ocasiones se empapan de sustancias psicotrópicas para destilar unas gotas de blues pesado y sugerente. ‘A SHADOW CALLED DANGER’ es una gran noticia para los amantes de una banda que ha estado oculta demasiado tiempo y que ahora renace como el Ave Fenix de unas cenizas que nunca terminaron de apagarse, y que arden con fuerza en una hoguera de vibraciones vintage a través de ecos proto-metal y heavy rock que bien podrían emparentarse con bandas como Hällas en una versión contenida. Porque en este álbum no ha sonidos estridentes, pero si mucha fuerza compositiva plasmada en canciones que seducen al oyente con un relato sumamente atractivo. Superada la partida de su guitarra Jeremy, la entrad en la banda de Bertrand Legrand, permite que DOCTOR DOOM siga avanzando en su carrera. Proto-heavy, rock de siempre o llámalo como quieras, pero el refinado sonido de este nuevo álbum, tiene todos los ingredientes para ser considerado un plato de alta cocina, un manjar que debe de estar en la mesa de todos los comensales gourmets de los sonidos del rock de los 70’s .

«A SHADOW CALLED DANGER’ fue masterizado por Kent Stump en el estudio Crystal Clear Sound en Texas, con obras de arte diseñadas por el artista francés Xavier Aliot. Se lanzará el 18 de noviembre en varios formatos de vinilo a través de Black Farm Records, y la versión en CD saldrá el 20 de enero de 2023 a través de Ripple Music

DOCTOR DOOM son:
Jean-Laurent Pasquet – Guitarra, voz
Sébastien Boutin Blomfield – Bajo
Michel Marcq – Batería
Bertrand Legrand – Guitarra.

El álbum abre con uno de los temas más largos, ‘Come Back to Yourself’ . Profundos y suaves acordes de guitarra abren la puerta a un mundo mágico. Tras la introducción la canción palpita hasta explorar sonidos más propios de otros tiempos. Con una cadencia Graveyard, una atractiva melodía se adorna con solos que van y vienen en un constante oscilar por terrenos hard-rock. El magnético bajo amortigua las embestidas de unas guitarras contenidas. El corte cabalga brioso por un espacio vintage, de tonos progresivos. Con momentos en los que el blues se fusiona con la psicodelia y lo progresivo, el corte calma su ímpetu proporcionándonos gratificantes momentos.

Los tambores nos llevan directamente a ‘What They Are Trying To Sel’l. Aquí DOCTOR DOOM se sumerge en un espacio más rocoso, en el que el blues aflora con sutileza entre vibrantes ritmos. Con un groovy contagiosos la canción se eleva con desgarrados pasajes que reposan en una sima proto-doom de manual. Embarcados en esos sonidos de los 70’s la oscuridad se apodera de la canción. Un descenso a lúgubres espacios de los que la banda sale con golpes de heavy rock con un tono vintage aportado por la entrada del órgano. El corte acaba con logradas y contagiosas melodías de guitarra y unas voces inquitantes hasta sumirse en una espiral de riffs.  

‘Ride on’ nace de suaves acordes acústicos que empapan el ambiente de aromas florales. Una nueva vuelta de tuerca a un sonido que se expande en distintos escenarios estilísticos. Retomando sonidos más propios de Witchcraft o Graveyard, el blues empapado de psicotrópicos nos arrulla en un entorno nebulosos sumamente gratificante. Sin perder el enfoque melódico el corte bebe del legado del los 70’s para narcotizarnos con hermosos pasajes de guitarra. Un fascinante viaje de ida y vuelta que se torna más desgarrador. Con un buen manejo de coros y voces, la canción se estratifica pudiendo apreciar cada instrumento con nitidez.

Sin duda, ‘A SHADOW CALLED DANGER’ es un álbum variado y divertido, y los golpes de hard rock de ‘Connected by the Worst’ lo corroboran. A caballo entre momentos Rory Gallagher y desarrollos Wishbone Ash, el corte eleva su ritmo e intensidad hasta llevarnos a un espacio heavy-rock. En constante cambio de fisonomía, de la canción se retuerce en su sonido, mutando las armonías más pesadas y afiladas.  

‘Hollow’ se balancea sobre melodías retro con ganchos vocales y solos incisivos. Momentos proto-metal de muchos quilates, con una luminosidad atractiva. Una canción fresca que no renuncia a la esencia de la banda. Con riffs reconocibles recorre espacio que coquetean con el heavy-progresivo con un ritmo cadente pero firme. Con esa mirada al frente, consiguen ir activando las terminaciones nerviosas del oyente hasta tornarse más parsimonioso e incluso algo psicodélico por momentos. Un descanso que sirve para cabalgar por laderas en las que la épica se palpa en cada paso.

A golpe de heavy-blues y con ecos Wishbone Ash, ‘The Rich and the Poor’ nos sume en un trance chamánico lleno de fuerza. Oscuro y con los ecos de las bandas pesadas nórdicas de los 70’s muy presentes, la canción va tornándose más pesada en una exploración proto-metal con esos elementos progresivos que tan bien saben insertar con sutileza. Un conjunto que funciona y resulta fluido en su narrativa.

‘In This Town’ fue la primera canción que los franceses nos desvelaron de este nuevo trabajo. Un blues pesado y humeante en su apertura, que se sustenta en golpes de riffs rugosos y ásperos entre melodías oscilantes guiadas por un groovy cadente y preciso. Con pinceladas psico-progresivas, el tema recorre distintos espacios melódicos con sutiles y sugerentes coros ocasionales. Su nebulosa atmósfera vintage cambia el aspecto del corte, para hacerlo más progresivo. Una formula que funciona y con la que el oyente se despierta en un entorno diferente cada vez que cierra los ojos. Su sonido robusto se nutre de fuertes tambores y un bajo excelso que contrastan con el órgano pastoral. Porto-heavy, rock de siempre o llamalo como quieras, pero la canción consigue hacer volar la cabeza. Como broche final unos pasajes con cierto clasicismo y una melodía más propia de David Bowie, ponen la guinda al tema.  


Como epílogo, Sarabande es una canción que se va cociendo a fuego lento con un tono épico en su apertura. Con unas guitarras duales explorando atmósferas progresivas, la banda nutre de melancolía un corte con fantásticas melodías y una armonía más propia de los dinosaurios de los 70’s, dejando un final abierto a este nuevo capítulo.

DoctoR DooM

Ripple Music

BLACK FARM Records