Reseña: DOCTOR SAX.- ‘Vol. IV’

TXUS, el cantante de ARENNA publica ‘VOL. IV’, bajo su proyecto personal DOCTOR SAX. Un álbum que contiene 3 + 1 canciones robadas al viento en las que deja patente su particular y maravilloso estilo de componer. El propio Txus dice que «fueron robadas al viento (porque las canciones vienen del viento y al viento vuelven)». Lo que está claro que Txus se divierte haciendo música con su experimentación de distintos géneros, y deja patente una vez más, que lo importante no es el destino, sino el recorrido que hacemos hasta él. En este su nuevo álbum nos presenta tres largos temas en los que no solo nos ofrece su faceta de trovador del siglo XX, sino que inspecciona en los sonidos del folk progresivo. Ofreciendo canciones eléctricas y vibrantes con fuerte inspiración en el sonido de Neil Young, sin renunciar a su última andadura como loner-folk contemporáneo. Con bellas melodías acústicas arropadas por instrumentos de viento, explora los sonidos del folk progresivo de inspiración tradicional, ofreciendo su lado más florar, dotándolo de un sinfonismo hechizante. Siempre aportando su propio estilo, incluso nos ofrece un tema cantado en castellano, algo no demasiado habitual. Mas de media hora en la que la magia revolotea con una brisa cargada de bellas melodías susurrantes sobre la que flotan sus sentimientos, logrando transmitir variadas y gratificantes sensaciones al oyente. Este no es un álbum pesado, pero sí es un álbum fantástico y lleno de belleza.

Para ello se rodea de los de siempre: Koldo & Jabolo de Sagasound Studios , en la producción, grabación, mezcla y masterización; David Bad Karma en el artwork; Jesús Cortés en la fotografía; y una lista de infarto en las colaboraciones musicales: Andoni Ortiz: batería en ‘Ellis’, David Sagastume: cello en ‘Carroll’, ‘González’ & ‘Porchia’; Asier Fernández: guitarra eléctrica en ‘Ellis’; Joseba B. Lenoir: guitarra eléctrica en ‘Ellis’; Illán Arribas: guitarra eléctrica en ‘Ellis’; Imanol Martínez Hervias: viola, percussion en ‘Carroll’ y ‘González’ & ‘Porchia’; DOCTOR SAX: bajo y voces ; Coro Deast Ahotsak en ‘Carroll’

‘VOL. IV’ está disponible en formatos digital, compact disc y en una triple edición en vinilo limitada a 300 copias de la mano de Spinda Records y Cosmic Tentacles (quienes ya estuvieron detrás de sus dos últimos trabajos) junto a La Familia RevoluciónBandera Records y Monasterio de Cultura (solo en vinilo); Quebranta Records (solo en compact disc); y el propio Txus, a través de su sello Olarizu Records.

Spinda Fest

‘Ellis’ abre el álbum con sonidos atmosféricos que de inmediato se embarcan en un espiral de rock atemporal en línea Neil Young. Cadentes tambores y una protectora línea de bajo arropan largos desarrollos de guitarra ácida. Aportando ciertas dosis lisérgicas la espiral de las seis cuerdas se enmaraña en un sonido potente tomándose su tiempo para entrar de lleno en tema. Si en los últimos tiempos se había inclinado por los sonidos acústicos, aquí no pierde su esencia de trovador, pero electrifica su sonido creando un tema profundo y sólido. Midiendo los compases, el tema ondula sobre su armonía principal evocando los sonidos de la América de los 70’s. Rock en estado puro con un aroma psico-progresivo incorporado con sutileza aportando distintos matices que dotan la canción de una gran frescura. Sin duda se nota que Mr. Young es una fuente de inspiración para Txus, algo que queda reflejado en esta magnífica canción. Los ecos y la cadencia rítmica del mítico ‘Rocking in a Free World’ se perciben en cada acorde, adoptándolos a su propio estilo de juglar del siglo XXI. La canción contrasta con el resto del álbum ofreciendo la faceta más eléctrica de un músico talentosos y versátil.

Cambiando por completo su propuesta sonora, los ecos folk de ‘Carroll’ nos devuelven a un escenario campestre. Percusiones y elementos acústicos soportan un tema plácido en el que refleja sus sentimientos desde la sencillez. Recuperando ese espíritu de loner-folk, consiguen crear una atmósfera acogedora. Aquí los elementos progresivos aparecen para acariciarnos con bellas melodías. Con un trasfondo sinfónico el tema se ve invadido por el sonido de la viola y el violonchelo para crear una estampa bucólica con connotaciones del sonido de la campiña británica. Coros celestiales y el susurro de su armonía nos sumerge en un entorno de gratificante dulzura. La canción se empapa de espiritualidad.

‘González….Porchia’ vuelve a contar con el cálido sonido del violonchelo y la viola. Aquí la guitarra acústica acompaña las estrofas en castellano de Txus. El folk progresivo en estado puro nos traslada a un entorno medieval en el que este juglar de los nuevos tiempos narra sus historias. Los ecos de la música tradicional sirven de inspiración para este relato que se divide en dos partes divididas por una pausa en el que la ausencia de notas puede descolocarnos. La segunda parte del tema, ‘Porchia’ refleja la melancolía a través de la guitarra acústica y cantos ensoñadores. Una nueva estampa bucólica con el trinar de los pájaros al fondo va construyendo ese + 1 tan particular. El folk y lo sinfónico unidos en una brisa sonora que nos acaricia suavemente. Cantando en inglés como suele ser habitual Txus, retoma lo campestre para relajar nuestros sentidos desde la sencillez. Una sencilla melodía que se adorna de los elementos sinfónicos nuevamente para arrullarnos. El lado más florido y hippie vuelve a mostrarnos su esencia dejando que las notas de sus canciones regresen al viento que las vio nacer. Un tema de sentimiento que varía su intensidad para volverse más incisivo en su sonido. Jugando con la experimentación vocal y tomando un formato más teatral la atmosférica instrumentación que acompaña los acordes de su guitarra hace que el tema se enriquezca su folk-progresivo lleno de color.

Spinda Records

Quebranta Records

Cosmic Tentacles

La Familia Revolución

Monasterio De Cultura

Reseña: ONIRONAUT.- ‘Spacefreak’

Como tantos músicos y bandas, Borja, el guitarra y cantante de los madrileños FREE RIDE, aprovechó los días del confinamiento por la pandemia mundial para dejar brotar su creatividad en su proyecto personal ONIRONAUT. Tras meses de componer canciones, decide que las mismas vean la luz en su álbum ‘SPACEFREAK’. Un álbum cautivador y lleno de magia que es todo un regalo para los amantes de los sonidos psicodélicos. Sus canciones, predominantemente instrumentales, reflejan todo su talento en un álbum intimista y personal en el que explora las vibraciones más lisérgicas. Alejado de los sonidos stoner, destila su creatividad en ofrecer temas de psicodelia ensoñadora con tonos cósmicos que en ocasiones adorna con exóticos ornamentos orientales. Todo un viaje sensorial a los confines de la psicodelia en sus distintas formas, que sin duda atrapará a cualquier amante del género. Experimentando con los pedales y efectos de su guitarra, crea una dualidad sónica combinando momentos acústicos en alguno de sus temas, para trasladarnos a un mundo onírico con atmósferas gravitatorias y pasajes llenos de acidez. Suaves melodías con cuidados arreglos que suponen un bálsamo reconfortante para nuestros sentidos. Sus lisérgicos temas combinan elementos más propios de Earthless, pero sobre todo incide en mágicos entornos sonoros en los que la mente se empapa de gratificantes sensaciones. Tomando con mesura los elementos stoner y garage, tan habituales en su banda FREE RIDE, ‘SPACEFREAK’ refleja a un músico en la búsqueda interior de la psicodelia expansiva. Usando en alguna de las canciones el sitar, logra dar un tono místico a sus composiciones, elevándonos a un trance empírico del que no querremos salir. Sin duda, el álbum es toda una gran sorpresa a la altura de los grandes gurúes del género psicodélico. Lo que comenzó como un pasatiempo se ha convertido en una obra digna de ser difundida para deleite de todos aquellos que amamos la psicodelia en todas sus vertientes. El álbum ha sido creado, concebido e interpretado por el propio músico en el calor de su hogar, y a pesar de ello, su sonido es impecable. Desde aquí le doy la enhorabuena a mi amigo Borja y espero que siga sorprendiéndonos con mas álbumes como éste.

Memento Mori abre el álbum con un atmosférico viaje psicodélico que nos lleva a los confines del cosmos. Sonidos flotantes de guitarra que gravitan en un universo liviano y que producen un a sensación terapéutica. Apacible y balsámico el tema va desarrollándose con suaves acordes impregnados en dietilamida. Creando una sensación de relax al oyente, la canción nos hace flotar durante ocho minutos de una psicodelia que nada tiene que envidiar a los grandes gurús del género. Una exploración psico-espacial en toda regla adornada con distintos efectos llena de magnetismo. Una apertura sobresaliente llena de magia que abre al oyente las ganas de seguir explorando el resto del álbum.

Envuelta en efectos ‘Synesthesia, es un tema más vibrante y experimental que incide en la apuesta heavy-psych predominante en el álbum. Una espiral de solos de guitarra y pedales en línea Earthless entre ritmos frenéticos con un cierto hipnotismo. Los momentos espaciales atraviesas tormentas de meteoritos en este virulento tema.

Black Haze’ fluye suavemente entre efectos y pedales acompañado del sutil sonido del sitar. En tonos místicos el tema crea una nueva atmosfera lisérgica en la que el aroma del incienso reconforta los sentidos. Relajante y mágico el tema eleva la intensidad de sus riffs para iniciar una tormentosa travesía por una atmósfera más pesada en una nueva bacanal psicotrópica.

Saliendo de las atmósferas psico-espaciales ‘No Directioncon pausados acordes y voces nos devuelve a la tierra tras las odiseas siderales de los tres primeros temas. Combinando acordes acústicos y eléctricos el tema se inclina por un espacio más acaramelado. Eso no significa renunciar a bellos solos de guitarra que se yuxtaponen constantemente.

Cálidos pasajes nos introducen en ‘Entropy, un tema instrumental que suaviza su sonido con elementos exóticos y dulces melodías con ciertos aromas a psicodélica aromática de os 60’s. Un relajante corte que pone la pausa al frenesí lisérgico envolviendo la atmósfera de apacibles y reconfortantes sonidos en sus casi seis minutos.

Kadesh’ vuelve a deleitarnos con agradables aromas exóticos. Acordes acústicos y el siempre hechizante sonido del sitar nos trasladan a un ambiente lleno de espiritualidad.

Recuperando los momentos garage ofrecidos en FREE RIDE, ‘Acid Hobo’ se inclina a un entorno diferente a las canciones anteriores. Con alguna pincelada psicodélica la canción se desarrolla más en un entorno desértico sin renunciar a brillantes pasajes de guitarra.

‘Lost on a Sunny Dayes una canción sencilla que conjuga elementos psicodélicos con pasajes acústicos que evocan escenarios arenosos.

Partiendo de suaves acordes ‘End of the Road’ envuelta en una atmósfera nebulosa nos susurra con delicados acordes acústicos. Suave y apacible el tema nunca deja de prescindir de los efectos para aportar el tono ácido a un tema plácido y relajado. Una combinación que siempre funciona a pesar de su aparente sencillez. Una canción intimista con tonos melancólicos que se enriquece con ese manto psicodélico que aportan los acordes eléctricos. El tema, se siente seducido por la psicodelia chamánica en su parte final.

El álbum cierra con el experimental ‘Alkaloid’. Un tema diferente al reto del álbum en el que Borja juega con efectos en un corte de tintes cósmicos con hipnóticos ritmos.

ONIRONAUT

Reseña: PALE PREACHER.- ‘Sadness Makes Me Less Unkind’

Salimos de la zona de confort de la psicodelia y los sonidos pesados para adentrarnos en una apuesta diferente, pero no por ello exenta de calidad. A modo de paréntesis entre los numerosos álbumes stoner, doom, y sobre todo psiodélicos, os presentamos ‘SADNESS MAKES ME LESS UNKIND’. Es el primer álbum de PALE PREACHER, nombre artístico de Francisco Galacho, cantante y  guitarrista de los malagueños THE BLACKBERRY CLOUDS. Con este trabajo en solitario, el autor profundiza como compositor e intérprete en las influencias ya patentes en la segunda etapa de su banda madre, iniciada con en 2021 con ‘Dry Wind‘ , primer LP en el que asumió el rol de cantante y compositor principal, y continuada con ‘Blood on her Boots’ en 2016 y ‘Farewell Songs‘ (2018), estos dos últimos publicados por Clifford Records.
Por un lado, es música inspirada  en las roots americanas, con predilección por el country y el folk, y con artistas como Townes Van Zandt o el Johnny Cash de las American Recordings como referencias; por otro, en el rock alternativo de bandas como The Sadies o Hugo Race & the True Spirit, que parten de esas “raíces” para abrir nuevas vías musicales. Siendo el compositor y ejerciendo de multi-instrumentista, Francisco ha podido dar rienda suelta a su creatividad, mostrando una mayor querencia por la experimentación e interés por explorar distintos registros y estilos. Su eclecticismo nos traslada a parajes del medio-oeste con las raices de la música americana, el blues, el country, alguna pincelada psicodélica e incluso algún tema en el que el gospel aporta la luz a álbum que nace de la oscuridad. Un ejercicio auto-reflexivo en el que el dark-folk contemporáneo se traslada desde las praderas y humerales del sur de Estados unidos hasta el sur de España creando un álbum ecléctico pero completamente cautivador.
Se inicia con el rock psicodélico en su tema ‘Dungeon’, que nos recuerda a Gene Clark o incluso Julian Cope. Un tema en el que deja patente la potencia de su cálida y susurrante voz acompañado de coros femeninos aportados por la cantane de los también malagueños EVILDOG, aportando la dulzura en un corte luminoso pero deja espacio a una atmósfera algo psicodélica con ecos West-Coast.

Instalado en su apuesta folk rock de “Sorrow, Thanks”, tal vez el tema más cercano a la faceta compositiva de Francisco en THE BLACKBERRY CLOUDS y en el que incluso colabora la banda. Trasladandonos a las praderas del medio oeste, el corte se desarrolla entre suaves acordes de raíces americana y alguna pincelada country. El tema ofrece pasajes más intensos y elaborados.

‘Are You Gone?’ es un tema acústico y consolida el lado más crooner del cantante. Con un registro vocal entre Johnny Cash y Leonard Cohen, la canción se sustenta en esos pasajes cantados con gran sentimiento en una oscura atmósfera más propia de un loner-folk de comienzos de los setenta.

Daddy Walked in Darkness’ original de Hoyt Axton, un corte desgarrado y casi industrial que navega entre brumas pantanosas con el blues presente en sus acordes. El sonido de la armónica nos traslada a los humerales sureños. Lleno de fuerza el tema, con una minimalista instrumentación usa distintas referencias estilísticas con un brillante resultado.

Explorando un escenario entre el dark-folk y el country, ‘Train is a-Running’ se viste de oscuridad con arrancadas de fuerza en las que la épica hace acto de presencia. Otro tema profundo en el que los acordes de guitarra se envuelven en un manto que impide la entrada de la luz.

Auto reflexivo e intimista, ‘Preacher on the Bench of Blows’ es el espacio perfecto para que la voz de Francisco brille bajo una sutil instrumentación acústica aportada por la guitarra y acordes de piano.

‘(Aaaaaah) Jesus is no Longer’ es góspel acústico en el que contrasta la dulzura de la melodía con el nihilismo de la letra. Casi en un escenario christian-rock, la espiritualidad se adorna con el sonido slide que nos acerca al country-blues. Los coros eclesiásticos aportan cuerpo a una redentora canción que transmite esperanza. Aquí el country más acaramelado aflora entre sonidos de violín y una cadencia que evoca las raíces del norte del viejo continente. Un tema se transforma, sonando como si estuviera compuesto a finales de los sesenta en alguna cuneta de una larga recta de la ruta 66.

Por último el disco se cierra con la cautivadora y atmosférica ‘Ballad of Will Hurt’. Un oscuro corte de dark-folk al uso de los nuevos tiempos con unos genes country en su interior. Sentimiento en estado puro con leves pinceladas de guitarra y piano y un claro sentimiento de melancolía que se palpa en cada estrofa.

Mención especial merecen las cuidadas letras de las canciones, algo no muy habitual en un disco español de rock cantando en inglés y que nos hablan con sinceridad de culpa y redención, de huida y soledad pero también de amor y hedonismo. Francisco Galacho se ha hecho cargo de la mayoría de los instrumentos, grabando voces, guitarras acústicas y eléctricas, bajo, banjo, piano, órgano y programando y tocando percusiones. En el disco han colaborado Francis Barba (guitarra eléctrica), Frank Mora (bajo y contrabajo) y Juan Illo (batería) compañeros en THE BLACKBERRY CLOUDS y que aportan la calidad habitual en sus interpretaciones. Son más novedosas la colaboraciones del productor Máximo Ruiz tocando guitarra, órgano y armónica, de Luz Prado con el violín y muy especialmente la de Victoria Villa (cantante de Evildog) que aporta un valioso contrapunto a la voz de Francisco en la mitad de los temas. El disco ha sido producido durante el otoño de 2020 por Francisco Galacho Máximo Ruiz, quien también se ha hecho cargo de la grabación, mezcla y masterización en su Hollers Analog Studio, como viene siendo habitual desde el primer encuentro con ‘Dry Wind‘. Tal vez sea la colaboración entre ambos más satisfactoria hasta la fecha, con una producción más madura e imaginativa. La fotografía ha corrido a cargo de Rocío Moreno y el diseño y maquetación por Manolo Luque. ‘SADNESS MAKES ME LESS UNKIND’ está disponible vía Clifford Records.

Pale Preacher

Clifford Records

Reseña: LUCID SINS.- ‘Cursed!’

Siete años después de su álbum debut, el dúo psico-progresivo escocés LUCID SINS vuelve convertido en una bestia más grande y ambiciosa para crear su segundo álbum ‘CURSED!’. Al invitar a varios músicos de su séquito a subirse al tren, LUCID SINS gana en matices, solidez y versatilidad para crear un pequeña obra maestra del rock vintage contemporáneo. Explorando los sonidos hard-progresivos nacidos en los 70’s, los escoceses crean un álbum cálido, excelso y brillante. Sus oscuros y sedosos temas caminan por una senda que ya recorrieron los alemanes KADAVAR en sus últimos álbumes, si bien aquí, los ecos Progresivos son mucho más evidentes, convirtiéndose en el leit-motiv de ‘CURSED!’. Un álbum en el que todo fluye sin estridencias, con suaves melodías, pero que ocultan un trasfondo rítmico de gran solidez en el que la psicodelia aporta su granito de arena. Las canciones siempre nos ofrecen giros inesperados que cambian su aspecto sonoro; esto finalmente, resulta un acierto que hace al oyente estar en todo momento enganchado a las canciones, no sabiendo en que encrucijada en la que se apartarán del camino. Seguramente aquellos amantes del sonido progresivo ortodoxo de los años setenta se van a ver fuertemente atraídos por este trabajo, pero a su vez, otros no iniciados en este género, también encontrarán alicientes suficientes para sumergirse en su sonido orgánico e intrínsecamente más progresivo. Impulsado por una dosis embriagadora de teclados y violines, riffs de dedos líquidos y a veces con tintes de jazz, los ecos folk también están presentes en el álbum. Sus voces sobre-grabadas, se remontan a artistas como Wishbone Ash, Blue Öyster Cult o incluso The Doors en sus meandros más fascinantes, sin que por ello LUCID SINS pierdan sus genes progresivos mas propios de bandas como Jethro Tull, Camel, o de la escena de Canterbury. Si su debut ‘OCCULTATION’ resultó ser un álbum magistral, me atrevo a afirmar, que con ‘CURSED!’ incluso, se han superado. Un álbum que nos ofrece un rico tapiz sonoro lleno de bellos ornamentos inspirados en lo tradicional con sus momentos folk, pero sabe nadar con destreza en las aguas del hard-progresivo de los 70’s.

Con una obra de arte surrealista del ilustrador británico de principios del siglo XX, Alan Odle, ‘CURSED!’, lo convierte en una pieza imprescindible del rock progresivo de los 70. El álbum está disponible vía Totem Cat Records.
LUCID SINS son Andreas Jonsson (voces y guitarra) y Ruaraidh Sanachan (guitarra, bajo, teclados y percusión) y en ‘CURSED!’ estuvieron acompañados por Joe Gallagher (guitarra), Martin ‘Eggy Beard’ McKenna (Violin), Sondre Berge Endegal (bajo) y Stuart Coleman (teclados). Grabación adicional por Clark Neville. Ruaraidh Sanachan y Andreas Johnsson, son los jefes que trajeron una psicodelia explosiva de forma libre a la escena en vivo de Glasgow a través de su primera banda Moon Unit. Con su debut ‘Oscillation’ de 2005, sin mencionar su versión estelar de «Black Wizard» de Medusa, el dúo escocés llamó la atención sobre su marca teñida de oscuridad de la psicodelia de los setenta y el rock clásico, haciendo una irrupción entre sus artistas. compañeros de proto-metal Uncle Acid & The Deadbeats, Witchcraft o Dead Meadow. ‘Oscillation’ se envolvió en una impresionante manga Alasdair Grey, que marcó la pauta para sus aventuras impulsadas por el ocultismo.

‘Joker dance’ seguramente es mejor tema que podían haber elegido los escoceses para abrir el álbum. Si fue el single que previamente habían presentado, no era por casualidad. Una canción pegadiza y seductora que refleja por donde va a transcurrir el devenir de este magnífico álbum. Hard-progresivo de estirpe setentera, con ritmos pegadizos, voces sugerentes y un tempo que te atrapa desde la primera escucha.

‘The serpentin path’ se desarrolla entre alegres armonías retro. Con el registro vocal emulando a Jethro Tull, el tema camina por la senda hard-progresiva predominante en todo el álbum. Sustentado en una sencilla armonía el tema evoca pasajes vintage transitados en los últimos tiempos por bandas como Kadavar. Descendiendo la intensidad, la canción se muestra menos rock en su parte central, lo que no impide que afloren algunos solos de guitarra que complementan sus plácidos pasajes progresivos. Momentos de belleza con el sonido en distintos niveles y el cálido bajo protegiendo el tema de una forma pausada. Tras oscuros pasajes con tonos misteriosos, el tema recupera el color inicial en su parte final con sus atrayentes melodías salidas de la dupla de guitarras.

Instalados en sonidos casi medievales, y emulando el canto de los juglares aparece ‘Sun and the moon’. Un relato de rock progresivo ortodoxo que se desarrolla en una atmósfera vintage. El órgano se siente más presente entre los constantes cambios de ritmo que el tema contiene. Pasajes pastorales en los que el sonido del hammond se erige en protagonista de una narración en la que aparecen ecos folk en forma de coros. Aportando un carácter luminoso al tema, la canción se alborota con resonancias aparente caóticas pero que ofrecen un magnífico resultado.

‘The devil’s sign’ se desarrolla con una orquestación sinfónica entre suaves acordes en tonos grises. Aires de melancolía y sonidos contenidos con voces manejables, que evocan nuevamente el último trabajo de Kadavar. El tema, se torna hard-rock tras sus dos primeros minutos, sin perder su alma progresiva. Aquí guitarras, brillantes y briosas conviven con un violín mágico pero histriónico que adquiere su cota de protagonismo. El tema tiene distintas pausas con las que la banda cambia la fisonomía del tema sin salir de esa tenue luz en la que se desarrolla a lo largo de cuatro minutos tristes.

El órgano pastoral abre ‘Cursed’, el tema que da nombre al álbum, y que con sus casi siete minutos sirve como escaparate del sonido de los escoceses. Acercándose a sonidos de fusión con un carácter más propia de los floridos sonidos west-coast o incluso de la campiña escocesa, mostrando un sonido más rural. Una perfecta combinación de un bajo denso y cálido con las guitarras tomando formas exóticas y un cadente ritmo van construyendo un tema progresivo de innegable carácter setentero. Pausa a mitad del tema y la oscuridad se hace dueña del entorno sonoro de LUCID SINS. La segunda parte del tema se construyen con la dualidad órgano guitarras, aportando una versatilidad bien ensamblada para que todo resulte compacto.

Una breve introducción a modo de banda sonora de película abre ‘Snake eyes’. Tras ella, los riffs más propios de una versión progresiva de Sabbath van avanzando entre voces misteriosas y teatrales. Con esto consiguen crear un aura enigmática a un tema en el que aparecen risas maléficas sin caer en lo fúnebre ni en lo tétrico. La riqueza de sus armonías contrarresta esos juegos vocales y sus repetidas oscilaciones y giros. Muy teatral, pero con buenas guitarras el tema resulta entretenido en su narrativa.

‘By your hand’ es un tema más directo y ortodoxo de hard-progresivo. Guitarras crudas, pero con la suficiente armonía para resultar de lo más sugerentes. Sus ritmos contagiosos hacen que la canción adquiera un tono colorista en contraste con el tema anterior. Prescindiendo del órgano en esta ocasión, el tema resulta más pesado que los cortes precedentes. Sonidos vintage elaborados con unos moldes contemporáneos consiguiendo no sonar a copia de nada.

El paseo por los sonidos del siglo pasado tiene su última parada en ‘The Forest’. Con un carácter folclórico, y de nuevo con el órgano como invitado los ecos del pasado retumban entre aterciopeladas melodías vocales, más propias de bandas como Camel. Salpicando con pincelas de guitarra, y órgano van creando un tema denso pero atrayente en el que su sonido va mutando hacia un entorno más hostil. Allí el sonido se vuelve más denso, sin perder su espíritu retro. Recuperando sonidos tradicionales que se unen a un collage multicolor de reverberaciones coloristas, el tema serpentea entre distintos estilos haciendo que parezcan varias canciones distintas. La parte final sucumbe a acordes acústicos con un tono melancólico de firme vocación folk.

Lucid Sins

Totem Cat Records

Reseña: SATURNIA.- ‘Stranded in the Green’

STRANDED IN THE GREEN’ es el octavo álbum del multi-instrumentista portugués Luis Simões con su proyecto personal SATURNIA. Un reputado músico psicodélico que no se prodiga en sobre los escenarios, actuando rara vez, pero que es capaz de plasmar todo su talento en un álbum mágico como éste. Pasajes espaciales, psicodelia con exóticos tonos orientales, ritmos tribales, guitarras ácidas y una voz llena de magnetismo, son parte de esta joya de la psicodelia del siglo XXI. Las reminiscencias de los primeros Pink Floyd, son evidentes en la mayoría de sus canciones, pero también el legado de Hawkwind está muy presente, adoptando una forma mística. Incluso con algún guiño Colour Haze, ‘STRANDED IN THE GREEN’ es una gema para los amantes de la psicodelia vintage con sus hechizantes y alucinógenas atmósferas cósmicas, que crean un mantra sonoro para el oyente. El álbum es ideal para escuchar con la luz tenue de una lampara de lava, una barrita de incienso aromatizando el ambiente y una mente dispuesta a dejarse seducir. L.S.D. ¿Para qué?, ‘STRANDED IN THE GREEN’ contiene tantas dosis de dietilamida, que no necesitas más para entrar en trance con este auténtico mantra sonoro. Sus canciones nos masajean hasta el éxtasis sensorial con una riqueza compositiva superlativa, digna de su gran talento como Luis.  Tenemos ante nosotros un álbum mágico, merecedor de un altar en el hogar de cualquier amante de la psicodelia. Uno de los álbumes mas estimulantes que he escuchado últimamente, lo que, para un ávido explorador de los sonidos psicodélicos como yo, es todo un regalo. Sus embriagadoras fragancias son repartidas con mesura, haciendo que nada resulte empalagoso, sino espiritual. Los seductores pasajes místicos se fusionan, tanto con elementos  espaciales, como con riff más pesados, ofreciendo al oyente un viaje cósmico al interior de su propia consciencia. Los calificativos se quedan cortos para describir la belleza de unos surcos sublimes, en los que la psicodelia alcanza cotas celestiales. Un álbum relajante, espiritual y estimulante para los sentidos, en que el músico portugués parece hacer plasmado toda su creatividad y conocimiento, de lo que es la verdadera psicodelia. Esa psicodelia que nacía a finales de los años 60’s y que cinco décadas después sigue ofreciéndonos maravillas como ésta. Porque aquí se percibe ese aroma vintage, pero también se perciben los nuevos caminos que ha recorrido el género desde el pasado siglo. Sin duda, estamos ante una pequeña OBRA MAESTRA de la música lisérgica.

Grabado en el campo, al aire libre junto a las cepas de la vid, ‘STRANDED IN THE GREEN’ pone la mitología, el vino, la luz del sol, y la naturaleza salvaje al servicio de la música, basándose en los ingredientes ya establecidos del clásico brebaje de rock psicodélico de Luís Simões pero también agregando nuevos elementos un álbum verdaderamente orgánico y refrescante.

Luis Simões inició su carrera en los años 90’s y durante este tiempo, grabó los álbumes principalmente por él mismo, pero también con algunos invitados selecctos, en particular Daevid Allen (Gong), Nik Turner (Hawkwind) y Stefan Koglek (Color Haze)

Luis Simões en este álbum canta y toca, guitarras, sitar, tampura, bajo, pedales de bajo, gong, órganos, sintetizador, piano Rhodes, Mellotron, campanas y batería. Acompañado de Ana Vitorino en voces Winga: Djembe en Keep it Long.

Grabado entre 2018 y verano de 2020 en Lagoa do Calvo. Mezclado por Luis Simões. Masterizado por Ricardo Bravo. Arte de portada de Luis Simões. el álbum está disponible vía Sulatron Records en vinilo transparente verde de 180 gramos con incrustación de tamaño completo, CD en formato desplegable Digisleeve. con ediciones limitadas a 500 copias cada uno.

‘Pan Arrives‘ abre el álbum con su minuto y medio de sonidos de cencerros y alguna desafinación para introducirnos en el rítmico y espacial ‘Keep it Long’.   Efectos incesantes, fuertes tambores y el místico sonido del sitar soportan una voz que evoca la psicodelia de finales de los 60’s. Un híbrido entre los Pink Floyd de Syd Barret y Hawkwind con ornamentos exóticos. Una estela sideral que se combina con una percusión casi tribal. La combinación de estos elementos con la guitarra ácida hace del tema un tesoro de la psicodelia colorista de tintes espaciales. El tema lo tiene todo para engancharnos sin remisión al álbum. Sus siete versátiles minutos nos marcan el camino de por donde va transcurrir un álbum lleno de gratas sorpresas para el oyente.

Con ‘Fibonacci Numbers’ SATURNIA nos ofrece un viaje astral a la psicodelia vintage de los primeros Pink Floyd, con una susurrante voz más propia de Barret,  y un collage caleidoscópico producto de sustancias alucinógenas. Lleno de magnetismo el tema es un bálsamo para los sentidos trasladando al oyente una dimensión sensorial que combina lo antiguo con lo futurista en alguna supernova a miles de años luz de la tierra. Completamente expansivo de la mente, la canción bien pudiera haber sido compuesta por la banda del fluido rosa en un ‘viaje’ de L.S.D. Un gratificante corte que suaviza el alma produciendo un gratificante estado de placer. Terapéutico.                   

Efectos espaciales y tambores rituales nos introducen en ‘Smoking in the Sun’ Un paseo psicodélico por algún remoto lugar de la galaxia. Sus flotantes sonidos de guitarra el magnetismo del bajo y los sintetizadores son el mejor vehículo para recorrer su particular universo. Evolucionando lentamente en un espacio carente de gravedad, su sonido flota sobre nuestras cabezas como una terapia sanadora.   Absorbente, psicotrópico, su sonido nos traslada a una catarsis sensorial de proporciones descomunales. Hipnótico, futurista y con fuertes dosis de misticismo cósmico. Un lento pero firme avance a un mundo desconocido sin obstáculos en el camino.

Tras el viaje intergaláctico, Simões nos invita visitar un Jardín del Edén, con una seductora y cálida voz (nuevamente Barret en el horizonte), con ancestrales sonidos tradicionales, ‘Super Natural’ es un nuevo mantra sonoro lleno de espiritualidad. En una algodona atmósfera, el tema pone banda sonora al silencio entre cantos de aves en este particular paraíso. Un tema afrodisiaco para los sentidos en el que volvemos a encontrar las reminiscencias floydianas presentes en todo el álbum. Con la magia del sitar, lo espiritual nos invita al Nirvana con sus bellas melodías en una nube de sutiles reverberaciones.  Un mundo mágico lleno de colores, aromas y fragancias de distinta procedencia hacen un ‘todo’ sonoro absolutamente seductor a lo largo de sus catorce minutos. En su último tercio, la canción recupera el espíritu espacial para navegar por atmósferas más cósmicas prescindiendo de los instrumentos más tradicionales.                             
Bajo un piano clásico se construye ‘When I’m High’. Suaves acordes con un cálido bajo para sumergirse en el legado de Pink Floyd de una forma más que evidente. La delicadeza con la que se produce cada nota, contrasta con la firmeza de unos tambores que jamás pierden el compás. Con predominio de los teclados a lo largo de su desarrollo, sus melodiosos pasajes van tornándose más psicotrópicos con unos solos de guitarra llenos de belleza.                                            

‘Perfectly Lonely ‘ (canción no disponible en vinilo) nos presenta el misticismo entre disonancias y un confuso sonido con golpes de gong en la lejanía. Un chakra sonoro misterioso turbio, pero meditativo. Con pocos sonidos definidos el tema consigue atraernos a su interior.

Tras el aturdimiento, ‘Butterfly Collector’ nos devuelve los sonidos de la naturaleza con una conjunción de espaciales sonidos pesados y dulces caricias exóticas. Un hechizante ritmo nos acompaña en una nueva travesía de tintes floydianos. Celestiales sonidos llenos de dulzura afloran entre una densa neblina sobre nuestros sentidos. Un suave aleteo que va llevándonos a un espacio alucinógeno con sus placenteros pasajes. Melódico, psicodélico, exótico, espacial, muchos son los elementos que esconden estos mas de siete minutos sombríos.  Un placentero masaje sonoro con pausas en su deambular cósmico lleno de exotismo, especialmente en su parte final.                                          

Cerrando la versión CD, y no disponible en formato vinilo, ‘Just let Yourself go’ se desarrolla con la guitarra erigiéndose en protagonista tímido de otro psicodélico tema. Entre efectos incesantes, y con un cadencioso ritmo afloran ecos 70’s. Su fusión de sonidos más propios de Colour Haze, con la ambientación espacial nos invita a una exploración psicodélica con un magnetismo absorbente.  dejándose llevar en forma de jam el tema va mutando sus formas sin dar un paso atrás.   Aquí Simões , se deja llevar por sus instintos mas primarios.

Saturnia

Sulatron Records