Reseña: STONE HOUSE ON FIRE.- ‘Time is a razor’

‘TIME IS RAZOR’ es un artefacto sonoro demoledor y alucinante en el que STONE HOUSE ON FIRE se vuelven más pesados y psicodélicos que nunca. Toda una bofetada en la cara con los riffs más primitivos y con el heavy-blues psicotrópico como argumento de un éxtasis de algo mas de media hora. Sobreviviendo al presente, el cuarteto brasileño lleva el peso del futuro y el pasado a sus canciones.  Todo un carnaval de psicodelia pesada con genes 70’s que juega con el blues más chamánico y humeante. Un ritual de sonidos del pasado que se convierte en un puente directo hacia el presente más prometedor de una magnífica banda. Vagando por territorios desérticos con riffs arenosos, explorando pantanosos espacios humeantes con altas dosis de blues chamánico, así como indagando en territorios sobrenaturales, los brasileños siempre están dispuestos a viajar a lo desconocido. Un gratificante viaje con vibraciones familiares de bandas como Cream, Led Zeppelin, Hendrix, o Blue Cheer, a las reverberaciones ácidas más primitivas de los 70’s, envolviéndolas en un aspecto contemporáneo en el que bandas como Graveyard o Flying Eyes son todo un referente. Si estos no fueron suficientes alicientes, los ritmos latinos del Santana más ácido, están también presentes en unas canciones que no hacen prisioneros.  Sin duda  STONE HOUSE ON FIRE crean un trabajo impactante que cautivará a la primera escucha, a los amantes de las vibraciones heavy-blues, a los de la psicodelia pesada, y a los viejos rockeros que palpitaron en su juventud con los pioneros de las vibraciones pesadas de los 70’s. Olvídate de la nostalgia de tus bandas de juventud, porque en el siglo XXI sigue habiendo bandas como , que nos recuerdan que el rock salvaje, crudo y auténtico, sigue muy vivo.

STONE HOUSE ON FIRE son:
Kleber Mariano – Guitarra / Voz
Marcus Oliveira – Guitarras
Leonardo Moore – Bajo / Voz
Andre Leal – Batería

Producida por STONE HOUSE ON FIRE. Grabado en Estúdio Jukebox, mezclado y masterizado por Andre Leal y Kleber Mariano. Todas las canciones escritas, arregladas, interpretadas y producidas por STONE HOUSE ON FIRE. Percusión en “Waterfall” Marian Sarine. Percusión en “Waterfall” y efectos especiales en “White Canvas” de Leandro Tolen. Obra de Dovglas Leal, ‘TIME IS RAZOR’ está disponible vía Electric Valley Records en los siguientes formatos:

– Vinilo blanco 250x LTD

– Vinilo 220x Side A / B rojo / azul

– 30x Ultra LTD “Razor Edition”

‘Bitter times’ es un torbellino de hard-blues a la vieja usanza que te arrolla a la primera escucha. Frenéticos ritmos stonerizados se unen al legado de banda como CREAM o BLUER con un tono que te recordará a banda contemporáneas como GRAVEYARD o THE FLYING EYES. STONE HOUSE OF FIRE apuestan fuerte por los sonidos pesados con aroma vintage, para componer una canción impetuosa e impactante.

Si en ‘Bitter times’ nos mostraban la fuerza y potencia arrolladora de su sonido, en ‘Despite’, los brasileños optan por el blues lisérgico como argumento de otra canción llena de fuerza y sentimiento. Solos ácidos, ritmos pegadizos y una desgarradora voz, ponen la guinda a una canción que lleva el legado de los 70’s en sus genes. Heavy blues stonerizado impregnado de humo cannabico para hacerte volar. Un tema demoledor con una inmersión lenta en sentimientos contradictorios y una confusión creciente sobre lo que es real o no al tratar de lidiar con ello. La pista presenta un estilo vocal diferente sobre esa base abrasiva de heavy-blues ácid.

Esta claro que estos chicos saben lo que hace, y los tambores y bajo que abren ‘Waterfall’ nos indican que otro emocionante corte está ante nosotros.  Ritmos mas propios de Santana, y guitarras lisérgicas, nos sumen en un redentor trance chamánico.  Lo sobrenatural en una ceremonia más propia del vudú, con buenos golpes de pesadez. Con unos mimbres fornidos, ponen el calor a otra canción que bebe del legado más salvaje de los 70’s con estribillos y coros que se asoman a sus nebulosas psicotrópicas en un carnaval de psicodelia pesada de tintes vintage.

Diabólicos y repetitivos riffs de herencia Hendrix nos arrollan con fuerza en ‘Uzumaki’. Un nuevo corte pesado y ácido, que nos aturde con su perverso sonido retro. Sus contagiosas vibraciones nos llevan en volandas a una fiesta salvaje de crudos y pesados riffs impregnados en sustancias psicotrópicas. Una portentosa canción que deja un rastro de desolación a su paso, que te engulle como un tornado.

La vertiginosa ‘White canvas’ bebe de la fuente de Led Zeppelin para desarrollarse por un torrente más propio de BLUE CHEER. Potente y con el suficiente atractivo para sucumbir a sus encantos, el tema culmina con la fuerza de sus estribillos y coros en un derroche de garra. Así transcurren dos primeros minutos rebosantes de fuerza, para frenan su ímpetu en seco, y sumirnos en un insondable espacio pantanoso en el que las inquietantes brumas psicodélicas nos envuelven entre efectos. La calma se rompe con una descarga de garra de blues en una conjunción de los primeros Led Zeppelin y los contemporáneos Graveyard. El espíritu 70’s bien recogido por los brasileños para crear un corte que contiene elementos modernos que lo revitalizan.

‘The weight’ con sus ocho minutos, y convirtiéndose en el tema más largo del álbum, se desarrolla entre brumosos sonidos de blues psicodélico. Un sonido férreo con atractivos pasajes de guitarra y un aura vintage. Con una narrativa misteriosa, el trance chamánico aflora entre suaves pasajes que se ven asediados por hordas de riffs pesado en una montaña rusa construida sobre una base de psicodelia pesada. La canción más psicodélica de todo el álbum nos sume en un estado narcótico con sus hipnóticos y lisérgicos pasajes instrumentales

Stone House On Fire

Electric Valley Records 

Reseña: MUD SPENCER.- ‘Fuzz soup’

MUD SPENCER es el proyecto tras el que se esconce el músico francés Sergio Garcia. Residente en Indonesia desde 2011, inspira sus canciones instrumentales, en el sonido psicodélico pesado de finales de los 60 y principios de los 70. A modo de banda sonora de una película vintage de aquellos años, cada canción contiene esos genes psicodélicos que son capaces de crear un amplio caleidoscopio de sonidos pesados. Siempre con la psicodelia en sus surcos, los temas explotan en un crisol de ritmos coloristas que acaban por llevarnos a un viaje al pasado a través de vibraciones del presente. La extraña combinación de guitarras surf, con golpes de Stoner-doom, ritmos binaurales y riffs con amplio abanico de frecuencias, hacen de ‘FUZZ SOUP’ un álbum ecléctico, a la vez que fascinante.  MUD SPENCER es un acto especial en la discografía de Argonauta Records, un sello siempre dispuesto a apostar por propuestas curiosos y originales. Un solo hombre al mando de la nace que nos traslada a un entorno vintage en el que la psicodelia camaleónica encuentra su lugar para desarrollarse en un arco iris vibraciones pesadas. Muy influenciado por los sonidos de los 70’s, las canciones, todas ellas instrumentales, se empapan de fuzz intoxicante para acaban por absorber al oyente en un trance chamánico. Grabado en la cama y mezclado en la montaña Ciremai. Sin banda, sin presentaciones en vivo, más tiempo para siestas, masajes y relajación, sin estrés. El músico crea MUD SPENCER como concepto para sobrevivir en un entorno donde solo hay café y tabaco como potenciadores del estado de ánimo y NO hay músicos este género. Tocando todas las guitarras, batería, órgano, efectos y otros instrumentos, consigue un exótico álbum lleno de originalidad y con buenos argumentos psicodélicos.

‘Razana’ nos sume en un espacio oscuro con riffs que crean una tensión con una atmósfera que se inclina a lo vintage. Bajo cadente y grueso avanzando lentamente entre tambores disonantes y rasgueos de guitarra en 2 minutos a modo de introducción.

Tras la apertura instrumental ‘Back to the origin’ mantiene a oscura atmósfera con momentos de psycho-doom en los que los efectos y los lentos riffs crean una atmósfera narcótica que no tarda en explotar entre ritmos luminosos y pasajes de psicodelia ácida. Pesado y lisérgico, sus genes proto-doom se combinan con una sucesión de elementos que crean ese estado narcótico que tanto nos gusta.  

Con atractivos y ortodoxos ganchos Stoner, ‘Fuzz shoup’ es precisamente eso, una sopa de fuzz creando un entorno borroso con esos sonidos difusos creados por una sucesión de efectos. Un poco alocado en su instrumentación el tema se compone de múltiples reverberaciones que se agolpan entre riffs Stoner al uso, psicodelia pesada y el legado de los 70’s.

‘Quest on fire’ se precipita por un torrente de riffs pesados que van mutando sin perder un ápice de su fuerza. Crudo y repetitivo, el tema cuenta con un carácter cósmico nacido de esos golpes surf de la guitarra, unos tambores explosivos y esas oscilaciones de carácter retro, que siempre están presentes en sus canciones. Un tema potente y atractivo.

Sumiéndonos en una atmósfera cegadora y espesa, ‘Ride the mammoth’ galopa desbocada a lomos de riffs Stoner de vocación 70’s. un fuerte ritmo es impulsado por fuertes dosis de fuzz narcótico que crean un entorno aturdidor. Guitarras surf y un obvio espíritu 60’s complementan otro corte pesado, y lleno de dinamismo en el que los efectos y la pesadez están muy presentes. Decayendo el ritmo a un espacio psycho-doom, el tema frena su ímpetu para apagarse lentamente.

Crujientes y dinámico, ‘Argapura’ parece nacer de brumosos pantanos con un aire chamánico. Serpenteando constantemente entre meandros de psicodelia envolvente, y una sucesión de efectos, el corte es una bofetada de sustancias aletargantes que acaba por aturdirnos en un sueño lisérgico.   

‘The shelter’ camina lentamente entre efectos acuáticos con un tono de blues. Parsimonioso en su apertura, su ritmo te va atrapando con calma a un nuevo espacio narcótico en el que difusas vibraciones aparecen en una contraposición de niveles. Una especie de entorno psycho-doom nos envuelve en un extraño trance en el que caben resonancias exóticas.

Con un título lo suficiente nítido, ‘Surfin the dune’ se deja llevar por oleadas de desert-rock que son surfeadas con destreza. Un paseo sideral por espacios arenosos llenos de ondulaciones Stoner-doom coloreadas con esa guitarra surf que siempre aparece en algún momento de cada canción. El corte se encabrita en una estampida de puff y ritmos vibrantes.

Con un groovy increíble ‘The cheating mole’ nos lleva de viaje a los albores de los 70’s. Ritmos contagiosos y un sonido menos pesado van tejiendo sin prisas una maraña lisérgica que acaba por apoderarse del tema. Insertando un riffs pesado y difuso aquí y otro allá la guitarra se muestra incisiva y ácida en sus solos impregnados en sustancias psicotrópicas que acaban por aturdirnos en un trance vintage.

‘Tumulus’ vuelve a evocar el sonido del desierto. En esta ocasión acordes acústicos y slide nos introducen a una espiral diabólica de golpes Stoner-doom. Como si estuviéramos en un viaje cósmico tras una ingesta de peyote, las vibraciones psicodélicas nos acompañan en esa travesía a esa dimensión sensorial en la que la mente se evade del cuerpo. Un ritual chamánico que va y viene en su intensidad.

Para cerrar el álbum ‘Narcolepsy’ nos golpea con embestidas psycho-doom a paso lento y pesado. Como un paquidermo aturdido, el corte deambula parsimoniosamente entre nebulosas narcóticas.

Mud Spencer

Argonauta Records

Reseña: KING BASTARD.- ‘It Came From the Void’

La joven banda canadiense KING BASTARD, nos invita a una verdadera experiencia sinestésica, con su álbum debut ‘IT CAME FROM THE VOID’. Un viaje de un grupo de colonos cósmicos, que parte en la Tierra agonizante y asciende al cosmos, trayendo visiones de desastre y fracaso humano. Combinando imágenes de terror de ciencia ficción con un sonido de doom moderno que incorpora sintetizadores, percusiones, saxofón, violines chirriantes, el trio te arrastra su propia dimensión, aplastando tu cráneo con pasajes trippy de psicodelia pesada y Stoner-doom. Una apuesta mas, que ensancha las fronteras de la música pesada para impregnarla de un brebaje sonoro creado a base de sustancias psicotrópicas. Un álbum con sonidos expansivos que lograr abrir la mente del oyente a una experiencia en la que los guiños a la ciencia ficción de los 70’s, se traducen en locuciones cinematográficas de un claro acento vintage. Una travesía cósmica que nos sume en un trance sensorial en el que KING BASTARD despliegan toda su maestría, para zarandearnos a su antojo con pesados riffs, y a la vez narcotizarnos con su intensa psicodelia. Uno de los mayores avales del álbum, es precisamente esa gran habilidad para cambiar el signo de unas canciones ricas en texturas y que serpentean por distintos escenarios sonoros, sin que nos demos cuenta de donde giró el camino. Si bien, hay muchos elementos habituales en este tipo de propuestas, ‘IT CAME FROM THE VOID’ tiene una ejecución lo suficientemente atractiva, como para sorprender al oyente sin caer en la monotonía. 

Solo tomó un fatídico momento de 2018 en la Universidad de Stony Brook para hacer que los planetas se alinearan y la pasión de Izzy Guido (sintetizador), Arthur Erb (bajo) y Mike Verni (guitarra) se uniera para crear la bestia intrépida y gigantesca que pronto sería conocido como KING BASTARD. Si bien su baterista inicial no pudo hacer frente a la fuerza aplastante de la convergencia cósmica del trío, la llegada del baterista Matt Ryan detrás del kit finalizó el sellado de su juramento sónico. 

Después de una serie de cintas de, el cuarteto se trasladó a Menegroth, el estudio de Thousand Caves en Queens, Nueva York, para grabar su primer larga duración ‘It Came from the Void’ con el legendario Colin Marston, una colaboración que fue alentada con benevolencia por El tío de Mike, Darren Verni de Unearthly Trance. Las seis pistas se grabaron en vivo en un fin de semana, ya que KING BASTARD sabía exactamente dónde querían llevar su sonido: una fusión de riffs doom tradicionales con jams psicodélicos experimentales. El año siguiente se dedicó a perfeccionar los detalles más pequeños, desde rastrear sintetizadores y pistas de guitarra, hasta agregar percusiones, saxofón, violín y viola, agregando esa vibra sobrenatural que hace que su música se destaque del resto. ‘IT COME FROM THE VOID’ fue grabado, mezclado y masterizado por Colin Marston (Gorguts, Krallice) en el estudio Thousand Caves en Queens, NY. 

KING BASTARD son: Mike Verni (Guitarra), Isabel Guido (Sintetizador, saxofón, voz), Arthur Erb (bajo), Matt Ryan (Batería y percusión adicional 

Desde los siete minutos de la canción de apertura, ‘From hell to horizon’, se puede percibir que estamos ante un álbum que no se pone ningún límite a su estilo. Una introducción casi espacial nos lleva a una cuenta atrás en la que KING BASTARD, dejan patente toda su fuerza. Monstruosos riffs Stoner-doom de manual van socavando nuestras neuronas para sumirnos en un estado de agradable narcolepsia. Una vez ahí, descargan todo su arsenal de psicotrópicos en una atmósfera calmada y nebulosa. Gratificantes acordes que se ejecutan con lentitud y que poco a poco van sumiendo al oyente en un trance comandado por magnéticas vibraciones heavy-psych. El poderoso y cálido bajo despliega su poder hipnótico entre briosos tambores y una guitarra ácida. El corte cierra por con una conjunción de elementos pesados y psicodélicos.

 ‘It Came From The Void’ avanza parsimonioso por plomizos riffs crujientes y un ritmo cansino y cadencioso. Creando un escenario en el que emanaciones psicotrópicas impregnan el ambiente, el tema oscila con golpes de fuerza en su paseo narcótico.  Casi a modo de jam, los instrumentos juegan unos con otros, invitándose a este aquelarre de fuzz arenoso y dietilamida que acaba con pasajes de jazz y locuciones, que dan un punto de originalidad a un tema sólido. 

Es difícil no encontrar referencias Sabbathicas en un álbum de estas características, y ‘Pyshosis in a vacum)’, me confirma esta afirmación. Oscuro y tenebroso el tema se despeña en una terrorífica caverna en la que voces guturales arrastran el tema a golpes de sludge. Una sima en la que el doom de manual respira entre contaminadas atmósferas lisérgicas mas propias de un inframundo.

‘Bury the survivors, Ashes to ashes’ nos trae esos riffs rompe cuello que provocan ese estado catártico al amante de los riffs pesados emanados del fuzz. Con una dualidad entre la calma y la contundencia, la canción explorar insondables espacios de pura psicodelia. Lo cierto es que los canadienses hacen oscilar sus canciones con una destreza que hace que la transición pase desapercibida en su escucha.  Lo que parecía una canción proto-doom en su comienzo, acaba convirtiéndose en uno de los temas más psicodélicos del álbum. De nuevo, extrañas locuciones cinematográficas aportan un tono vintage y cósmico al corte.

Con ese familiar sonido de bajo que parece que se va a quebrar, echa a andar ‘Black hole viscera’ otro corte que fusiona elementos de doom tenebrista con cegadores pasajes de psicodelia arenosa.  De nuevo, es de destacar el gran trabajo de su bajista para encauzar el tema a una nueva sima. En la parte central, la guitarra se desdobla en distintos sonidos creando la atmósfera perfecta para este inquietante tema.

‘Sucumb to the void’ pone el broche al álbum por una senda similar a la del resto de canciones. Diez minutos de hipnóticos sonidos de bajo que ponen a prueba nuestra capacidad neuronal, y serpenteantes pasajes de psicodelia narcótica y turbia, guiada por ritmos pesados.  Todo parecía que transcurría cumpliendo el guion, pero no, KING BASTARD da una vuelta de tuerca más, y nos introduce en una atmósfera drone y noise, en la que los efectos se suceden con un tono cósmico.

King Bastard

Reseña: SPACE COKE.- ‘Lunacy’

Un álbum diferente, extraño por momentos, pero que también contiene ingeniosos momentos en los que todo te parecerá muy familiar. Fuertes riffs Stoner se encuentran en una encrucijada en la que los oscuros sonidos proto-doom de los 70’s se fusionan con un espíritu Zappa entre atmósferas netamente psicodélicas más propias de Hawkwind. Con el legado de Sabbath muy presente, pero con el suficiente descaro como para darle a vuelta a todo, consiguen su particular poción mágica. Porque lo cierto es que las canciones funcionan, a base de ganchos retro o de golpes de fuzz, siempre logran conectar con el oyente. Con ello consiguen un sonido pesado, turbio, pero sumamente atractivo. Una de las cosas que mas me ha llamado la atención es el juego que SPACE COKE dan a los registros vocales. Ecualizados, duales, pero siempre ofreciendo algo diferente en esta travesía a lo desconocido. ‘LUNACY’ es un viaje a un inframundo en el que la locura de la humanidad aparece reflejada en unos surcos turbios y pesados, impregnados de vibraciones vintage. Y recuerda…. si el amplificador no hecha humo, no es SPACE COKE.

Formados en 2009 y con dos álbumes previos, SPACE COKE son: Reno Gooch (guitarra y voz), Jay Matheson, (ingeniero de grabación y bajo), Brandon Johnson (batería), Moses Andrews III (órgano y teclas). Disponible vía Forbidden Place Records.

Abriendo el álbum con unos oscuros riffs difusos, ‘Bride of Satan’ se sumerge en las oscuras aguas del proto-metal de los 70’s. Una estructura heavy-rock con elementos de fuzz y un órgano vintage van llevándonos a los dominios de Sabbath. Con las voces ecualizadas consiguen dotar a la canción de un aura chamánica en su psicodélico peregrinar. Un corte sencillo basado en un riff, que oscila levemente sobre distintas armonías para acabar en un bosque impregnado de psicotrópicos. En el tema destaca el buen trabajo de su bajista, guiando los devaneos de una guitarra borrosa y distorsionada.

En un escenario fangoso y humeante ‘Alice Lilitu’ abre con locuciones y un perenne zumbido. Un carácter indómito con un turbio sonido añejo y un ambiente cargado y penetrante. ¡El hipnotismo de ese bajo es sencillamente diabólico! Doce minutos de exploración heavy-psych con muchos elementos de los sonidos mas pesados de los 70’s en una conjunción se sonidos cavernarios. Voces robotizadas aportan el tono underground de un corte que navega con destreza en aguas oscuras y turbulentas. Algunos riffs chirriantes, aceleran su desarrollo en modo ‘retro’.

‘Frozen world’ es otro corte áspero y añejo que va directo al grano. Aquí el sonido del órgano nos traslada a un escenario más propio de bandas como Grand Funk, entre fuertes tambores y riffs crujientes. Con una armonía pegadiza, el tema nos atrapa en su diabólica espiral retro. No faltan los riffs Stoner para poner el contrapunto pesado en una canción llena de vida.

Una locución inicial de una atormentada voz femenina nos introduce en ‘Lightmare’. Con un ambiente más propio de una mansión de un film de terror, consiguen introducirnos en una narrativa oscura y terrorífica. Los lentos riffs de vocación Sabbath, y ese órgano diabólico hacen arrancar otra canción pesada y con un sonido turbio y cegador. Con una grave voz entre ecualizaciones consiguen convertirla en un corta intrigante y lúgubre, pero con rayos de luminosidad aportados por los ganchos armónicos. Sin duda estos chicos saben como introducirnos en oscuros callejones más propios del proto-doom de los 70’s. y además, lo hacen sin caer en demasiados estereotipos del género.

‘Twist of cain’ aúlla en la noche antes de golpear con sus turbios riffs de vocación Stoner-doom de carácter cósmico. Un inquietante tema con un tono cinematográfico de serie B de los 70’s. Crudo, pero un fantástico groovy, el tema baña sus riffs en aguas vintage con buenos ganchos que contagian al oyente de un ritmo trepidante en una densa atmósfera cargada de fuzz intoxicante.

Space Coke

Forbidden Place Records

Reseña: PAPIR.- ‘7’

Tras haber navegado en turbulentas aguas con su último álbum, PAPIR retoma los remansos de tranquilidad con su nuevo álbum ‘7’. En él, el trio de Copenhague hace poner rumbo a sus cuatro largas jams hacia un escenario de sosiego, relajación y elegante música ambiental. Sus largos pasajes atmosféricos se muestran esplendorosos en esta ocasión, prescindiendo de la pesadez, para crear pasajes llenos de elegancia. Susurrantes y aterciopeladas, sus bellas y evocadoras melodías cubren al oyente con un manto mágico, balsámico y absolutamente terapéutico.  Esa comunión de PAPIR con el mar, tiene aquí un punto de encuentro, pero ahora con suaves olas que nos arrullan en un estado onírico de suma belleza. La tempestad ya pasó, y ahora queda espacio en su música para sentir la suave brisa. Esa portada acuática y borrosa, es la antesala de 40 minutos llenos de magia de una banda, que se puede permitir componer la música que le apetezca, sin clichés, ni nada prestablecido. Su calidad les permite que sus creaciones fluyan con total naturalidad, y el resultado final, resulta fascinante. A este sonido PAPIR, lo llama ambient post-krautrock, lo cierto es que no les falta razón, porque si este es el álbum menos pesado de los daneses, también puede ser el álbum en el que lentamente se van alejando incluso de la psicodelia, para gravitar en una dimensión mucho más ambiental y atmosférica que nunca. Un minimalismo exuberante con el que consiguen hechizar al oyente y sumirlo en un gratificante trance del que no querrá salir jamás. ‘7’ es un álbum intimista para escuchar con luz tenue y mente abierta, para poder percibir la multitud de gratificantes sensaciones que transmiten sus canciones. Con pasajes que bien podrían ser la perfecta banda sonora para describir el Nirvana. ‘7’ es una auténtica OBRA MAESTRA de la música ambiental con atmósferas psicodélicas y un alma kraut. Una oportunidad para hacer un parón de este convulso mundo que vivimos y dejarnos llevar por gratificantes sensaciones durante cuarenta minutos rebosantes de belleza.

PAPIR son: Nicklas Sørensen (guitarras), Christoffer Brøchmann Christensen (batería) y Christian Becher Clausen (bajo).

7′ está disponible vía Stickman Records.

La primera de las jams, con 20 minutos y el nombre de ‘Parts I,II, II’ ocupa la cara A del álbum. Una composición que fluye lentamente con suaves acordes en un flujo psicodélico de gran magnetismo. Hermosos paisajes sonoros se muestran ante nosotros con su guitarrista Nicklas Sørensen mostrando toda su maestría. Susurrante, y con una belleza superlativa, la jam nos ofrece multitud de matices bajo su magnético ritmo. En la primera parte la psicodelia aromatizada a la que nos tienen acostumbrados se viste de etiqueta para ofrecer toda su elegancia. Sin darnos cuenta nos vemos envueltos en un enjambre de acordes imposibles ofreciendo su lado más sensual a la vez que psicotrópico. En ese entorno, la jam se va tornando más hipnótico con esos ritmos kraut que tan bien saben manejar. Mágicos acordes de guitarra envueltos en efectos y sintetizadores a bajo volumen. Tras esa fase mas turbulenta, la mitad del corte supone un punto de inflexión. Un difuso zumbido en un segundo plano protege los delicados y bellos acordes que se ejecutan con una delicadeza que paraliza todo. En este estado de superioridad, cada nota exhala bellas fragancias sonoras que nos acarician con ternura. Terapéuticos momentos con un halo de esa psicodelia de otro mundo que tan bien saben ejecutar PAPIR. Un rio de emociones que fluye lentamente transmitiendo una sensación de relax absoluta.  A modo de banda sonora de un Génesis de gratificantes sensaciones la última parte para describir el cielo. ¡¡¡Absolutamente magistral!!!

Difícil adivinar que nos espera después de esos veinte primeros minutos maravillosos. Los primeros tambores de ‘2’ nos hacen intuir que la cosa irá por otro camino. Un marcado ritmo y una gratificante brisa nos acaricia con sonido más tropical. Pinceladas jazz y el mágico sonido de la guitarra de Nicklas vuelve a sumirnos en un placentero trance. Mas vivaz y colorista, la música ambiental vuelve a adquirir cotas monumentales en manos de los daneses.  Sintetizadores, y acordes oscilantes, nos hacen entrar en nuestro particular mundo mágico. Porque aquí permiten que cada cual, escoja su camino, y hacia donde deja fluir sus sensaciones. Seguramente cada persona interpretará estos sonidos de una forma personal, pero cualquiera se sentirá invitado a soñar y construir sus sueños con estas bellas y evocadoras melodías.

Según avanzamos en la escucha del álbum, vamos sintiendo que estamos en algún lugar desconocido, pero un lugar que nos gusta.  ‘3’ nace con tonos enigmáticos y silenciosos. Un bucolismo lleno de belleza y en el que cada nota, tocada con absoluta delicadeza llega hasta lo mas profundo del alma proporcionando una agradable sensación de bienestar. Música ambiental de alto linaje ejecutada con sensibilidad. Una oportunidad para hacer un parón de este convulso mundo que vivimos y dejarnos llevar.

Papir

Stickman Records