Reseña SOUND OF SMOKE.- ‘Tales’

‘TALES’ es un humeante relato de blues, psicodelia, soul y pesadas vibraciones vintage, unidas en un relato onírico en el que el espíritu hippie se reencarna en canciones del siglo XXI. Una mezcla mágica de riffs pesados y borrosos, con bucólicas y suaves melodías. Todo un viaje espiritual marcado por la sensualidad y fuerza de la voz de Isabelle Bapté. Con reminiscencias del sonido west-coast de bandas como Jefferson Airplane (especialmente por una voz querecuerda a Grace Slick), ‘Tales’ te lleva a lo mas profundo de la tierra con pasajes llenos de espiritualidad, pero también con canciones frescas que te enganchan con facilidad. Toda una fiesta de canciones mas propias del pasado siglo con una envolvente ambientación y una ácida guitarra que siempre nos ofrece buenos solos apareciendo en el momento justo. Un sonido distintivo que bebe del soul, en un trance espiritual en el que las sorpresas están garantizadas.Misterioso y embriagador, la intensidad de sus armonías consigue proporcionar al oyente un placentero viaje a los dominios de la psicodelia más profunda. En activo desde 2016 y con un Ep publicado en 2017, SOUND OF SMOKE y su álbum ‘TALES’, es una de esas agradables sorpresas que uno se encuentra de vez en cuando. Su efectiva mezcla de blues, soul, psicodelia, Stoner, kraut y hard rock 70’s consigue que cada canción función, proporcionando una agradable escucha en este, conmovedor, onírico y a su vez tormentoso viaje, a lo más profundo de la psicodelia vintage.  El cuarteto alemán exhala ese humo narcótico que adormece nuestros sentidos en un verdadero trance sensorial sin caer en la monotonía. Un interesante álbum que bien merece una escucha.

SOUND OF SMOKE son: Isabelle Bapté (voz, teclados) Jens Stöver (guitarra) Florian Kiefer  (bajo) Johannes Braunstein (batería).

TALES’ está disponible vía Tonzonen Records.

‘Strange Fruit’ gravitan entre delicados sonidos psicodélicos empapados de blues y un cierto aroma a west-coast. La cálida y sugerente voz de Isabelle Bapté marca el carácter del tema, como lo hace con el resto de las canciones del álbum. Un sonido potente que se amortigua con la sensualidad de su cantante con un resultado ciertamente fascinante. Oscilando entre humeantes atmósferas psicodélicas los acordes de blues toman elementos Stoner en una combinación que funciona a la perfección. 

A ritmo de boogie-blues,’ Witch Boogie’ nos contagia su fantástico groovy. Una cadencia más pausada, nos lleva en volandas por escenarios sureños contoneándose seductor entre una instrumentación sencilla y sugerente.

Indian Summer’ nos susurra con suaves melodías en una cálida atmósferapsicodélica. Ciertos tonos exóticos se perciben entre una voz que se balancea entre lo devocional y el blues.Con retazos del sonido de la west-coast y algunos vestigios de Grace Slick en los registros vocales, la guitarra muestra con sutileza su acidez. Sin terminar de explotar, el tema se mantiene en un nivel que combina la tensión con el relax de su melodía, una melodía que me sugiere momentos de los Stones más caleidoscópicos y psicodélicos.  

La dinámica y fresca Dreamin´ se mueve en un escenario de rock vintage en el que el soul y la psicodelia tienen un papel protagonista. Con riffs difusos, los genes blues de la banda surfean entre vibraciones más pesadas que se mestizar con buenos momentos hard-rock en una fascinante combinación de elementos.Aquí encontramos las guitarras más contundentes de todo el álbum.

‘Soft Soape’r es una cabalgata de rock vintage al uso. Sustentada nuevamente en el blues, la canción mantiene el nivel de psicodelia presenta en el resto del álbum. Con extraños cambios y momentos de rabia, el tema se presenta como fragmentado, no llegando a conseguir la cohesión necesaria de sus distintas vibraciones. Aún así, su escusa es bastante sugerente.

Entre ritmos casi kraut hard-rock, soul y blues, Devils Voice te invita al baile entre borrosas reverberaciones pesadas. Rítmico, y oscilante, el tema mantiene el nivel psicodélico del resto de canciones, mostrando un espacio más oscuro y stonerizado.

Con epilogo a este notable trabajo, Human Salvation con sus diez minutos y convirtiéndose en la canción más larga del álbum nos trae más psicodelia nebulosa. Con una apertura recitado, los tambores kraut nos van guiando a un viaje sensorial en el que la psicodelia se muestra en distintas formas. Borrosos pasajes con riffs difusos y exóticas y bellas melodías en otro estrado sonoro van guiándonos por un bosque lisérgico. Todo un cóctel de estilos que se unen en una locura psicotrópica de grandes dimensiones. Coros devocionales, efectos, fuertes tambores, y constantes giros, hacen que la canción nos sorprenda. Si, el blues y el soul no faltan a su cita, pero el espíritu de la canción es innegablemente psicodélico, algo, que a estas alturas no me sorprende.

Sound of Smoke

Tonzonen

Reseña: FUZZ SAGRADO.- ‘A new dimension’

Si los fans de SAMSARA BLUES EXPERIMENT se llevaron una decepción cuando la banda anunció su disolución, hoy pueden estar de enhorabuena, ya que ‘A NEW DIMENSION’, el primer Lp del proyecto en solitario de su líder Christian Peters, FUZZ SAGRADO, puede ser la versión 2.0 de SBE. Una vuelta a los orígenes para dejar que su creatividad fluya en los sonidos que le vieron nacer como músico. A diferencia de los dos EP’s previos, este álbum incorpora magnéticas voces que a todos nos sonarán familiares. Así mismo, y añorando lo que ha hecho durante tanto tiempo, retoma la pasión por los pesados sonidos psico-progresivos con los que tantos éxitos cosechó en el pasado. El giro que dio su vida con su traslado a Brasil, ha sido toda una fuente de inspiración, para dejar fluir su arte y creatividad, en nueve fantásticas canciones con su personal estilo. Si en su proyecto en solitario sucumbió a los sintetizadores y las vibraciones electrónicas, aquí, las pesadas y ácidas guitarras, la contundencia de bajo y tambores, así como los devaneos de teclados, retoman densas y nebulosas atmósferas vintage, más propias de los 70’s y de bandas como JETHRO TULL, URIAH HEEP o incluso SANTANA.  Sin duda, tras la escucha del álbum, cualquiera puede comprobar que las canciones salen del alma. El propio Christian me comentaba que se sentía nervioso, extraño, como si fuera el primer álbum que publicaba en su vida. Esa afirmación, para alguien que lleva en esto desde hace casi dos décadas, es algo sorprendente y a la vez estimulante, que da aún más valor a su trabajo. Tocando todos los instrumentos y cantando, Christian Peters se siente libre a la hora de componer unas canciones que serpentean por nebulosos bosques hard-progresivos entre los efluvios de setas mágicas y pinceladas de folk. También se percibe en alguno de los temas, la influencia de ciertos sonidos y ritmos latinos, con los que consigue enriquecer estas fascinantes canciones con puro aroma a SAMSARA BLUES EXPERIMENT. Gracias Christian, por devolvernos algo que echábamos muchos de menos.  

El álbum abre con ‘A new dimension’. Un corte de hard-progresivo con reminiscencias de los 70’s y una vibración cercana a Jethro tull (especialmente en las voces. Solos asesinos y una base rítmica realmente poderosa componen una canción pesada e impactante en la que se perciben los genes de la década prodigiosa. Construido sobre un riff que se repite, el corte ondula por un escenario sonoro que rápidamente atrapará a los fieles de SBE.

Con una apertura acústica en tonos chamánicos, ‘Lunix IX’ gravita en una atmósfera psicodélica con un aroma místico. Envuelto en manto lisérgico, el tema mantiene la tensión en sus desarrollos lisérgicos. Oscuro y penetrante la canción nos ofrece fascinantes momentos de la mejor psicodelia pesada creada por Christian. Pesado y denso, el corte escomo un elemento hipnótico que nos absorbe a las entrañas del relato.

Cambiando la dinámica, ‘Baby bee’ es un placentero bálsamo de delicados acordes de guitarra a lo largo de tres minutos. Con una instrumentación envolvente en su plano consigue dotara al corte de su propia aura lisérgica. La parte final se torna más acústica con una voz que relata más que canta.

‘In her garden’ nos devuelve a las vibraciones de los 70’s. Hard-rock con tonos psico-progresivos y una instrumentación repartida en distintos estratos. Como si se hubieran unidos los instrumentos casi aleatoriamente, el corte se ensambla poco a poco. De nuevo me viene a la memoria la banda de Ian Anderson en alguno de sus pasajes. Lo cierto es que, a pesar de tener su propia seña de identidad, la canción evoca sonido que pueden serle familiares al oyente.

Nuevamente en tonos acústicos, ‘The mushroom park’ bebe de la fuente del folk para crear un rio psico-progresivo en tonos grises. Con reminiscencias de Uriah Heep en alguna de sus melodías campestres, el tema se desarrolla libremente. Modulando su sonido, pero sin perder su esencia, la pausa trae sonidos del pasado. Tonos vintage que se incrementan con los pasajes de órgano y ese espíritu progresivo. Otra canción que bien pudiera haber compuesto en los 70’s.

erigiéndose en la canción más larga del álbum con sus once minutos, ‘Furthur’, nace de una percusión ritual, antes de sumirnos en un trance psicodélico. Aquí la guitarra expande su poder lisérgico con acorces profundos, que ponen banda sonora al silencio, en una mutación de Santana sumido en una atmósfera humeante. Una profunda exploración de sonidos hábilmente cohesionada para construir una canción mutante. Con sonidos electrónicos en la parte central, el tema cambia su fisonomía para entrar en estado sensorial diferente. Efectos, sintetizadores tomando el timón, se van diluyendo por el empuje de una guitarra que no cese en su empeño psicodélico.  La dualidad sonora puede parecer extraña en un principio, pero está construida con la habilidad suficiente para llevar nuestra atención a cada uno de los niveles en los que se desarrolla. El tema se diluye con tonos espaciales hasta su ocaso.

Efectos de tormenta y una línea de bajo de gran magnetismo, abre ‘Tropical rain’. Una melodía melancólica se describe bajo el mando de ese cálido sonido del bajo. Suave en su presencia, la percusión intensifica un desarrollo que se inclina a espacios de hard-progresivo con sutileza.  Un sonido que se engrosa y se torna mas turbio según se acerca la parte final.

‘Need for simplicity’ regresa en tonos acústicos a un espacio campestre entre un zumbido constante. Tomando la senda sinfónica, el folk y los sonidos psico-progresivos se unen en una causa común. Relajante y con cierto bucolismo, en un tono oscuro y relajante.

Para cerrar este sorprendente trabajo, la fusión de elementos electrónicos con vibraciones de rock vintage de ‘Crashing cascade’ se adorna con sonidos de viento creando un sonido denso. Tornándose cada vez mas progresivo, los desarrollos se van complicando en retorcidos pasajes bajo un relato hechizante que recuerda los mejores momentos de SBE. Una fusión de lo tradicional con lo modernista en este nuevo mestizaje de sonidos de distintos siglos.

Fuzz Sagrado

Reseña: BIG SCENIC NOWHERE.- ‘The long morrow’

‘THE LONG MORROW’ el segundo álbum del supergrupo formado por Bob Balch (Fu Manchu), Tony Reed (Mos Generator), Gary Arce y Bill Stinson (Yawning Man) profundiza en los reinos progresivos que la banda exploró en el EP ‘LAVENDER BLUES’, alejándose de alguna manera del rock del desierto y los paisajes sonoros psicodélicos de los inicios. Este es su trabajo más complejo hasta la fecha, los cuatro maestros entregando cinco canciones poderosas y prismáticas que encantarán a los fanáticos del rock atemporal. Estos cuatro pioneros del sonido del desierto se convierten en una fuerza creativa de la naturaleza, un torbellino que sabe transitar tanto por el rock del desierto como por el rock clásico, la psicodelia y especialmente por los sonidos progresivos. Un trabajo sumamente edificante y fascinante que marca el punto álgido en la creatividad de estos talentosos músicos. En el álbum cuenta como invitados como Reeves Gabrels (The Cure) y Per Wiberg (Opeth

El propio BOB BALCH nos da las claves del álbum:

Lanzamos el EP «Lavender Blues» en octubre de 2020. «Lavender Blues» y «The Long Morrow» son el resultado de una jam session de tres días en noviembre de 2019. Los músicos éramos, yo mismo, Gary Arce (Yawning Man), Bill Stinson (Yawning Man) y Tony Reed (Mos Generador). Dejamos esa sesión con horas de cosas para elegir. ¡Todavía tenemos toneladas por lanzar!.
Una vez que llegó el 2020, comenzamos a investigar lo que se convertiría en «Lavender Blues» con la intención de convertirlo en un EP y guardar la parte principal del material para el LP que se convertiría en «The Long Morrow». 
Todas las canciones fueron improvisaciones al principio, solo dos o tres partes y mucha improvisación. Tony comenzó a dividirlos en canciones arregladas y agregó letras y algunos cambios. Ahí es donde tenemos canciones como «Murder Klipp», «Defector», «LeDu» y «Lavender Bleu». También hice algunas sobre-grabaciones de guitarra para desarrollar las partes, pero en su mayor parte son tomas en vivo. Me sorprende que «Murder Klipp» se juntara tan fácilmente tan temprano en la mañana. Esa marca de tiempo es una locura, Bill Stinson no tuvo problemas para encontrar un ritmo que lo complementara. 

Tuve que tomar notas y aumentar mi ingesta de cafeína para eso. «Lavender Bleu» es una segunda toma de «Lavender Blues», de ahí la similitud del título. Ambos eran mermeladas pero «Lavender Bleu» se convirtió en una canción estructurada y la segunda mitad se convirtió en «Labyrinths Fade» del EP. Pude tocar el bajo en «Defector» y Tony cambió a la guitarra. «LeDu» está inspirado en Husker Du y Led ZeppelinGary Arce (Yawning Man) plantó las principales ideas de riffs para todas esas canciones en la cara A. El tipo es una máquina de riffs.

The Long Morrow” ocupa el segundo lado. Con poco menos de 20 minutos, “The Long Morrow” fue la primera jam que hicimos durante la sesión. Nos tomó unos 30 segundos para caer en un surco y no salimos a la superficie durante 30 minutos. Me fui a casa y volví a grabar todas mis partes de guitarra a lo largo de 2020. Mantuve las ideas originales en su lugar, pero las embellecí un poco. Después de editarlo y cambiar las partes de guitarra, se envió a Reeves Gabrels (THE CURE/DAVID BOWIE) y Per Wiberg (OPETH, SPIRITUAL BEGGARS) para agregar guitarras y sintetizadores. Luego fue enviado a Tony Reed (MOS GENERATOR) para voces, overdubs y cambios de estructura.

Mezclado y masterizado por el talentoso Tony Reed. No podría pedir una mejor producción. Suena justo como quería escucharlo.

Estamos muy orgullosos de este álbum y miramos hacia el futuro, ya que esto es solo el comienzo. Si podemos crear cosas como esta la primera vez que improvisamos juntos, ¡solo podemos imaginar que será cada vez mejor! ¡Más pronto!

BIG SCENIC NOWHERE son:
Tony Reed (Mos Generator) – voz, bajo, sintetizador,Bob Balch (Fu Manchu) – guitarra, Gary Arce (Yawning Man) – guitarra y Bill Stinson (Yawning Man) – batería 

THE LONG MORROW‘ está disponible vía Heavy Psych Sound Records.

‘Defector (of the future days)’ abre el álbum con riffs desérticos de notable influencia hard rock 70’s. Un sonido expansivo en el que la voz de Tony sirve de bálsamo. Con una vibra progresiva la banda evoca el sonido de algunos dinosaurios de los 70’s en una combinación de sonidos turbios y elaborados desarrollos. Los ecos de la ya clásica guitarra de Gary aportan el tono desértico a una canción en la que no faltan incisivos solos de guitarra y un bajo protector. La banda inserta con gran acierto coros y estribillos, para que su aspecto sea aún más atractivo.

Los sonidos pesados herederos de los 90’s aparecen en ‘Murder Klipp’. Una extraña combinación de ecos Stoner atmosféricos y hard rock de los 80’s. Su grueso sonido contrasta con delicados pasajes de guitarra que parecen salpicar un corte denso que no pierde su carácter atmosférico. Incluso incorporan estribillos mas propios de arena rock antes de sumirnos en un apacible paseo en el que psicodelia aflora con bellos y suaves pasajes. Omo si el tema hubiera cambiado completamente sus formas, la delicadeza gana la batalla a los ásperos y turbios sonidos stoner. Dotando el corte de un cierto sinfonismo, nos reglana bellos pasajes de guitarra entre sus densos sonidos, unas vibraciones que toman la senda emprendida en los últimos tiempos por bandas como Elder.

‘Lavander blue’ es una plácida canción con calmadas melodías que llevan el espíritu del desierto en sus surcos. Psicodélica y atmosférica, consigue crear una ensoñadora atmósfera que cálidas voces que parecen susurrarnos. Arpegios repetidos y coros aterciopelados van construyendo un corte que se eleva por una senda heavy-psych con monumentales desarrollos que se salpican de cuando en cuando. Esto no hace que la canción pierda su alma protectora. Múltiples arreglos consiguen que la canción esté dotada de una elegancia digna de disfrute.  

Con algo menos de tres minutos ‘Ledú’ nos muestra voces en capas y una ambientación atmosférica que se eleva sobre los vestigios del desert-rock con el que los músicos iniciaron su carrera. Elevándose rabioso el corte define el sonido de la banda.

Para cerrar el álbum ‘The long morrow’ con sus casi veinte minutos, permite la expansión del sonido de la banda a un espacio más progresivo. Desarrollos de teclados y una cálida voz nos van introduciendo en un calmado espacio sonoro en el que la banda inserta distintos ornamentos en modo de efectos envolventes. Sutil y pausado, el tema contiene buenos solos de guitarra que inciden en el legado de los 70’s para crear el tema mas impresionante de todo el álbum. Sin duda, aquí se percibe a cuatro músicos dejándose llevar por sus instintos en busca de una causa común. Dulces melodías vocales contrastan con los poderosos tambores y una instrumentación estratificada que transita por distintos escenarios sonoros sin perder el rumbo. El tema fluye en todas sus partes con una precisión que eleva la categoría de la banda, creando su propia identidad. Sin duda el álbum merece la pena solo por esta fascinante canción en la que la guitarra se retuerce en solos infinitos con gran precisión, mostrando una cohesión impresionante. Sin duda estamos ante una canción llena de épica que conjuga todos los elementos que BIG SCENIC NOWHERE toma para crear sus canciones.

BIG SCENIC NOWHERE:
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HEAVY PSYCH SOUNDS:
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Reseña: EARTHLESS.- ‘Night Parade Of One Hundred Demons’

El sexto álbum del trío californiano, lo componen dos aterradoras jams de cuarenta y veinte minutos, divididas en tres episodios, que nos devuelven a los orígenes de la banda. A lo largo de los años, EARTHLLES ha conseguido reunir a un ejército de seguidores que enloquecen con el sonido psicotrópico por excelencia. Como abanderados de esta escena heavy-psych, el trio se muestra más contundente y sólido que nunca haciendo lo que mejor saben hacer, dejarse llevar por sus instintos. Ritmos endiablados, solo interminables y un bajo hipnótico y denso, componen el arsenal con el que cuentan para sumir a sus fans en un agujero negro del que es difícil salir indemne. EARTHLESS son la locura, y en este, su nuevo álbum, corroboran que sus endemoniados desarrollos instrumentales, son capaces de hacernos huir del mundo racional para vivir una experiencia catártica en su particular dimensión sensorial. Un mundo retroalimentado por setas mágicas, que nublan la consciencia para proporcionarnos un placentero viaje sensorial. Un transito en el que la paranoia sónica nos aturde con sus impactantes sonidos llenos de LSD en tenebrosos bosques, que, en esta ocasión, se muestran más oscuros, inquietantes, e incluso pesados que nunca. Atrás quedaron las canciones de su último álbum en el que las voces sumaban calidad a sus composiciones; aquí, desnudos, se muestran al natural, en su estado más primitivo. Todo un descenso a los infiernos en el que la paranoia aparece de una forma inquietante. Curiosamente, el álbum cuenta con el primer riff que escribió la banda hace 20 años, y que ahora, por fin ve la luz en una grabación. El álbum y su título se inspiraron en una antigua leyenda japonesa en la que una horda de demonios, fantasmas y otros engendros terroríficos descienden sobre los pueblos mientras la gente duerme, una vez al año. Esto es conocido como Hyakki Yagyō, o el “Desfile Nocturno de los Cien Demonios”, y una versión del cuento afirma que cualquiera que sea testigo de esta procesión de otro mundo morirá instantáneamente, o será llevado por las criaturas de la noche. Como resultado, los aldeanos se esconden en sus casas, no sea que se conviertan en víctimas de estos invasores sobrenaturales. ‘NIGHT PARADE OF ONE HUNDRED es un álbum que necesita más de una escucha para poder apreciar todo su potencial, y en el que , a través de una hora mágica y misteriosa, podemos degustar la autenticidad de estos tres titanes de los sonidos heavy-psych, en esta ocasión, en su álbum más sombrío e inquietante. 

EARTHLESS son:

ISAIAH MITCHELL: guitarra

MARIO RUBALCABA: batería

MIKE EGINTON: bajo

Un lento y magnético génesis nos va introduciendo en la primera parte de ‘Night Parade Of One Hundred Demons’. Una jam de cuarenta minutos divididas en dos partes. Con toda la calma, los efluvios psicodélicos parecen susurrarnos en un espacio onírico lleno de belleza. Sus suaves acordes tocados con delicadeza tardan en explotar alrededor de 6 minutos, antes de mostrarnos a los Earthless más ortodoxos. Aún así se vislumbra en la vocación del tema un espíritu nostálgico. Bebiendo del legado de los 70’s el tema evoluciona en su intensidad sin prisa alguna. Distintos giros armónicos, pero sobre la destreza de ISAIAH nos proporciona gratificantes momentos de bella psicodelia. Si ritmo inquebrantable contrasta con las veleidades de una guitarra se va moldeando por momentos a semejanza de Santana, pero también de Hendrix, en un derroche de virtuosismo con un resultado fascinante. Manteniendo el tono suave, sin excesivas estridencias, encontramos a los Earthless más ensoñadores en la primera mitad, para toparnos de bruces con su locura habitual en una segunda parte más oscura e histriónica. Aquí los pedales y los efectos nos envuelven en un manto lisérgico.

La segunda parte de la jam, con sus 22 minutos, índice en el desarrollo de un sonido más oscuro e inquietante. Los tambores de Mario y un bajo hechizante van construyendo lentamente un entorno algo mas aturdidor. Allí la guitarra se muestra más tímida de lo que nos tiene acostumbrados. El resultado es un corte lúgubre y misterioso que se retroalimenta de la fuerza de sus tambores hasta su deflagración en su parte central.  Es posible que, aunque el sonido de Earthless sea nítidamente reconocible, lo cierto es que nunca han desarrollado su música en un entorno tan sombrío e inquietante. Atrás quedaron las canciones de su último álbum en el que las voces sumaban calidad a sus composiciones. Aquí, desnudos, se muestran al natural, en su estado más primitivo.

Tonos épicos y oscuros van construyendo un viaje inmersivo a un espeso bosque en el que las emanaciones de dietilamida nos impregnan de la esencia del trio californiano. ‘Death To The Red Sun’ se impregna de solos ácidos se contonean entre los poderosos tambores de Mario para crean un entorno hipnótico y completamente psicotrópico. Haciendo su sonido más pesado y denso, la jam toma algunos elementos de los 70’s para expandirse por un insondable espacio en el que la psicodelia pesada adquiere cotas elevadas. Un ritmo inquebrantable nos conduce con la mirada al frente a un magnético escenario en el que la banda dota de pesadez a su sonido, mientras. La guitarra de Isaiah se retuerce en sus habituales solos infinitos. Un aturdidor escenario en el que los californianos vuelan la cabeza del oyente en esta vuelta a los orígenes. Trepidante y lisérgico, el corte no baja su intensidad en ningún momento, con lo que consiguen el objetivo de sumir al oyente en una espiral heavy-psych de la que parece difícil poder escapar.

Earthless

Nuclear Blast

Reseña: STONE HOUSE ON FIRE.- ‘Time is a razor’

‘TIME IS RAZOR’ es un artefacto sonoro demoledor y alucinante en el que STONE HOUSE ON FIRE se vuelven más pesados y psicodélicos que nunca. Toda una bofetada en la cara con los riffs más primitivos y con el heavy-blues psicotrópico como argumento de un éxtasis de algo mas de media hora. Sobreviviendo al presente, el cuarteto brasileño lleva el peso del futuro y el pasado a sus canciones.  Todo un carnaval de psicodelia pesada con genes 70’s que juega con el blues más chamánico y humeante. Un ritual de sonidos del pasado que se convierte en un puente directo hacia el presente más prometedor de una magnífica banda. Vagando por territorios desérticos con riffs arenosos, explorando pantanosos espacios humeantes con altas dosis de blues chamánico, así como indagando en territorios sobrenaturales, los brasileños siempre están dispuestos a viajar a lo desconocido. Un gratificante viaje con vibraciones familiares de bandas como Cream, Led Zeppelin, Hendrix, o Blue Cheer, a las reverberaciones ácidas más primitivas de los 70’s, envolviéndolas en un aspecto contemporáneo en el que bandas como Graveyard o Flying Eyes son todo un referente. Si estos no fueron suficientes alicientes, los ritmos latinos del Santana más ácido, están también presentes en unas canciones que no hacen prisioneros.  Sin duda  STONE HOUSE ON FIRE crean un trabajo impactante que cautivará a la primera escucha, a los amantes de las vibraciones heavy-blues, a los de la psicodelia pesada, y a los viejos rockeros que palpitaron en su juventud con los pioneros de las vibraciones pesadas de los 70’s. Olvídate de la nostalgia de tus bandas de juventud, porque en el siglo XXI sigue habiendo bandas como , que nos recuerdan que el rock salvaje, crudo y auténtico, sigue muy vivo.

STONE HOUSE ON FIRE son:
Kleber Mariano – Guitarra / Voz
Marcus Oliveira – Guitarras
Leonardo Moore – Bajo / Voz
Andre Leal – Batería

Producida por STONE HOUSE ON FIRE. Grabado en Estúdio Jukebox, mezclado y masterizado por Andre Leal y Kleber Mariano. Todas las canciones escritas, arregladas, interpretadas y producidas por STONE HOUSE ON FIRE. Percusión en “Waterfall” Marian Sarine. Percusión en “Waterfall” y efectos especiales en “White Canvas” de Leandro Tolen. Obra de Dovglas Leal, ‘TIME IS RAZOR’ está disponible vía Electric Valley Records en los siguientes formatos:

– Vinilo blanco 250x LTD

– Vinilo 220x Side A / B rojo / azul

– 30x Ultra LTD “Razor Edition”

‘Bitter times’ es un torbellino de hard-blues a la vieja usanza que te arrolla a la primera escucha. Frenéticos ritmos stonerizados se unen al legado de banda como CREAM o BLUER con un tono que te recordará a banda contemporáneas como GRAVEYARD o THE FLYING EYES. STONE HOUSE OF FIRE apuestan fuerte por los sonidos pesados con aroma vintage, para componer una canción impetuosa e impactante.

Si en ‘Bitter times’ nos mostraban la fuerza y potencia arrolladora de su sonido, en ‘Despite’, los brasileños optan por el blues lisérgico como argumento de otra canción llena de fuerza y sentimiento. Solos ácidos, ritmos pegadizos y una desgarradora voz, ponen la guinda a una canción que lleva el legado de los 70’s en sus genes. Heavy blues stonerizado impregnado de humo cannabico para hacerte volar. Un tema demoledor con una inmersión lenta en sentimientos contradictorios y una confusión creciente sobre lo que es real o no al tratar de lidiar con ello. La pista presenta un estilo vocal diferente sobre esa base abrasiva de heavy-blues ácid.

Esta claro que estos chicos saben lo que hace, y los tambores y bajo que abren ‘Waterfall’ nos indican que otro emocionante corte está ante nosotros.  Ritmos mas propios de Santana, y guitarras lisérgicas, nos sumen en un redentor trance chamánico.  Lo sobrenatural en una ceremonia más propia del vudú, con buenos golpes de pesadez. Con unos mimbres fornidos, ponen el calor a otra canción que bebe del legado más salvaje de los 70’s con estribillos y coros que se asoman a sus nebulosas psicotrópicas en un carnaval de psicodelia pesada de tintes vintage.

Diabólicos y repetitivos riffs de herencia Hendrix nos arrollan con fuerza en ‘Uzumaki’. Un nuevo corte pesado y ácido, que nos aturde con su perverso sonido retro. Sus contagiosas vibraciones nos llevan en volandas a una fiesta salvaje de crudos y pesados riffs impregnados en sustancias psicotrópicas. Una portentosa canción que deja un rastro de desolación a su paso, que te engulle como un tornado.

La vertiginosa ‘White canvas’ bebe de la fuente de Led Zeppelin para desarrollarse por un torrente más propio de BLUE CHEER. Potente y con el suficiente atractivo para sucumbir a sus encantos, el tema culmina con la fuerza de sus estribillos y coros en un derroche de garra. Así transcurren dos primeros minutos rebosantes de fuerza, para frenan su ímpetu en seco, y sumirnos en un insondable espacio pantanoso en el que las inquietantes brumas psicodélicas nos envuelven entre efectos. La calma se rompe con una descarga de garra de blues en una conjunción de los primeros Led Zeppelin y los contemporáneos Graveyard. El espíritu 70’s bien recogido por los brasileños para crear un corte que contiene elementos modernos que lo revitalizan.

‘The weight’ con sus ocho minutos, y convirtiéndose en el tema más largo del álbum, se desarrolla entre brumosos sonidos de blues psicodélico. Un sonido férreo con atractivos pasajes de guitarra y un aura vintage. Con una narrativa misteriosa, el trance chamánico aflora entre suaves pasajes que se ven asediados por hordas de riffs pesado en una montaña rusa construida sobre una base de psicodelia pesada. La canción más psicodélica de todo el álbum nos sume en un estado narcótico con sus hipnóticos y lisérgicos pasajes instrumentales

Stone House On Fire

Electric Valley Records