KING BUFFALO.- “Longing To Be The Mountain”

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Nueva entrega de los chicos de Rochester, en un álbum que confirma la madurez y evolución de esta gran banda. Desde que el pasado año tuve el placer de disfrutar de su directo, si ya me atraía su propuesta, mi devoción por KING BUFFALO se vio acrecentada, ocupando un lugar entre mis bandas predilectas.

Siguiendo de alguna manera el camino abierto por ALL THEM WITCHES dentro de la escena psicodélica más cercana a los dictados stoner, KING BUFFALO se unen a los de Nashville en una propuesta de parecidas características, sin perder su propia personalidad.

“LONGING TO DE THE MOUNTAIN” supone una nueva confirmación de que KING BUFFALO tiene duende. Un álbum intenso, mágico y versátil en el demuestran el dominio en componer piezas de atractiva y morfínica psicodelia, a través de la cual trasmitir sensaciones y sentimientos.

“Morning song”, partiendo de atractivos acordes de blues, va construyendo una de esas composiciones al as que nos tiene acostumbrados. Un tema que te atrae y te absorbe usando bellas y precisas atmósferas psicódelicas. A paso lento, la murmurante y cálida voz de Sean McVay así como las bellas melodías que salen de las cuerdas de su guitarra. Un mágico paisaje multicolor en el que todo transcurre con lentitud, sin prisa. El confort se describe con una base rítmica repetitiva, usando los dictados del kraut-rock, y que poco a poco se va intensificando, sin perder un ápice de su encanto. Su influencia más stoner se pone de manifiesto en la parte final del tema, travistiéndose de heavy-psych impactante e intensa. Estirando los punteos y los efectos generando esa tensión que no estemos ante una banda ñona.

Con tintes kraut, el narcotismo de “Shun shivers”, se mezcla con magnetizantes momentos shoegaze. Siguiendo en su propia intimidad, pero en esta ocasión con una cierta distancia que hace que vivamos el tema desde una cierta barrera. La destreza de los efectos y ese pulsante bajo de Dan Reynolds, dota al corte de un mayor ritmo y dinamismo.

Nuevamente otro corte absorbente y mormífinico se nos viene encima. Cosmonaut” vuelve a traspasar la frontera a una nueva dimensión. Esa dimensión alejada de nuestra mente en la que KING BUFFALO se siente a sus anchas. Generando y dotando de elementos  su mundo paralelo, el colorido y los aromas que desprende nos indican que un nuevo jardín del edén está a nuestra disposición. 

“Quickening” nuevamente usando esa herramienta que tan bien maneja el trío, nos inunda de hipnotizantes ritmos kraut, que se intensifican con el sonido drónico de la guitarra. La sensualidad que transmite la voz de Sean contrasta con los momentos de intensidad en los que las armonías se ensanchan y engordan construyendo densos y pesados pasajes.

Evidentemente llegando a este punto, bien podría usarse la manida frase que tantas veces escuchamos al cabo del año. “Candidato a disco del año”. Sin duda alguna, aquí hay calidad compositiva, perfección ejecutiva, y facilidad para trasmitir sentimientos, ¿que más podemos pedir? Un disco que te emociona, siempre es un gran disco; y sí, yo pienso que es uno de los mejores registros que se han publicado en lo que va de año.

Los que amamos la psicodelia apacible nos podemos sentir congratulados de escuchar registros como “LONGING TO DE THE MOUNTAIN”, que contiene todos los ingredientes necesarios para construir un plato de alta cocina. 

“Longing  to de mountain”, con sus diez minutos de duración  es el puro reflejo de toda la esencia del trío neoyorquino. Si bien la banda usa dos esquemas para componer sus canciones, una a con temas cortos, y otra, con composiciones más extensas, en las que se encuentra este corte; es en este último formato donde tiene cabida  y donde mejor se refleja su creatividad. Livianas atmósferas magnetizantes, que hacen que el oyente, entre en un trance. Un espacio tántrico en el que los males se diluyen según van descendiendo sus notas. Pasajes de apacible psicodelia en la que los sintetizadores nos elevan a un espacio sideral, para una vez allí, ir mostrando todo su poder. El poder de seducción de las cálidas voces o el hipnotizante poder de sus ritmos. Un viaje salpicado de campos en los que los hongos alucinógenos crecen con promiscuidad. Su sabor y sus efectos son definitivos para conseguir ese estado mental que nos haga discernir el mensaje que nos tratan de trasmitir. Lisergia del siglo XXI en estado puro, sin aditivos de laboratorio, natural.

Los agradables y atractivos acordes de “Eye of the storm”, se van transofmrando en un momentos de misteriosa psicodelia pesada. Sin perder la vocación kraut, se trata de un tema tortuoso, que van ascendiendo y descendiendo por laderas y precipicios multicolores. La crujiente batería de Scott Donalson, con los ramalazos de pesados rffs que se acercan a territorios doom, no nos dan tregua. Inquietante, pero con una tensión que la banda sabe cuando aflojar para que nos sintamos más reconfortados. Los hirientes solos de Sean, en los que los efectos fuzz son más evidentes, elevan la intensidad para al momento devolvernos a el estado hipnótico.

El disco está disponible a través de Stickman Records en formatos CD y vinilo.

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LA CADENA PSYCH JAMBAND.- “Hope?”

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Ya desde la portada de “HOPE” podemos intuir que en su interior puede haber algo grande. La formación sevillana LA CADENA PSYCH JAMBAND en su tercer álbum nos ofrece siete pistas en las que investigan en los sonidos psicodélicos con una clara inclinación hacia escenarios progresivos. Y si, la portada hace honor a la grandeza de su contenido es muy grande!!!. Además estamos ante un registro que fue grabado en vivo en el estudio lo que le da todavía más valor. 

Los suaves acordes con los que se inicia “Going home?” son suficientes para que la relajación llegue a nuestra mente. Un predominante y placentero órgano soporta el peso de una composición en la que sutilmente se van sucediendo agradables melodías que son acrecentadas con la susurrante guitarra que va apareciendo entre sus armonías. Con vocación progresiva la intensidad se va elevando sutilmente, sin estridencias.

Conjugando notablemente la vocación progresiva de la formación con el espíritu psicodélico, “Guilty”, un tema dividido en dos partes, comienza a remontar a laderas más cercanas a posicionamientos de psicodelia pesada con algún ligero guiño stoner. Las voces no permiten que la situación se desmande, y hacer regresar a los paisajes en los que la relajación y la mística dominan el entorno. La aparente suavidad no impide que estemos ante una instrumentación y una narración intensa. No necesitamos salir fuera de nuestras fronteras para encontrar apuestas más promiscuas al norte de los Pirineos. 

Navegando por escenarios drone siderales, en la segunda de las partes, el bajo toma las riendas de la nave para dirigirla hace inescrutables territorios en los que la banda se siente cómoda experimentando con elementos espaciales. Una vez llegados a este punto, el retorno ha las atmósferas psico-progresivas se produce con una naturalidad digna de admiración. Todo compactado, con una gran maestría en la ejecución, los susurros de sus acordes, aterrizan en espacios sinfónicos vislumbrándose en la lejanía aires andaluces que seguramente llegan de su Sevilla natal.. Cuando nos hemos rendidos a su morfínica propuesta la guitarra da un paso adelante. Las voces que evocan desesperación con sus lamentos generan un cambio de escenario hacia un a psicodelia pesada que se transmuta en momentos de hard-rock donde los efectos de guitarra la intensidad de su batería y la velocidad en la ejecución. Todo un balanceo entre columpios de psicodelia, progresivo y hard que se va tensando: La conjunción de la solidez con lo liviano, que queda de manifiesto con unos solas de guitarra herederos de Pink Floyd. Belleza y magia que hacen de “Guilty II” el tema más brillante del disco.

Tras una breve incursión libre en territorios de oscura experimentación en “Ground”, los sevillanos hacen honor a su nombre en forma de jam que acaba en los confines del universo. 

El duelo de guitarra y bajo que se produce en “Beyond the sades”, adquiere unas cuotas de intensidad que nos hacen viajar a los setenta. El momento dorado de las bandas de hard-progresivo queda reflejado en un oscilante tema que usando registros vocales  cercanos al hard&heavy, aterriza en pistas más terrenales y tranquilas usando amenazadores registros vocales operísticos sobre esa experimentación instrumental de tintes progresivos.

Si hay dos cosas que me sorprenden en “HOPE?” son la facilidad con la que encajan  las complejas piezas compositivas para que el puzzle no se resienta y la facilidad para transitar por distintos estilos con una cohesión en la que no se aprecian los cambios.

Unas campanas eclesiásticas y unos coros pastorales dan paso a un ejercicio de hard-progresvio setentero de libro en “Children”.  Un tema que parece sacado de un disco de los británicos GRAVY TRAIN; inevitable la comparación. Y esto es una comparación en positivo,  puesto que hablamos de una magnífica banda. Pasajes progresivos, coros, psicodelia ácida, ritmo, órgano retro, guitarra que  regala fuzz a raudales. incluso aparecen voces pseudo-árabes que le dan el toque oriental o andalusí a un bello tema evocador de momentos de gloria de grandes imperios.  

El broche final este compendio de buen hacer es tarea de “Home”.  Con relajantes momentos acústicos, sobre un cielo gris, luna grave y viril voz nos narcotiza antes del aquelarre somnífero de los momentos de una susurrante guitarra, que nos adormece creando una atmósfera de relajación y bienestar que adquiere profundidad con unos teclados que culminan una composición relajada pero con una solidez que no admite margen de duda.

Es fácil ponerse a escribir de trabajos de estas características y mucho más si vienen de la escena psico-progresiva nacional. Un empujón para seguir teniendo “ESPERANZA” en la buena música y en los buenos discos y .”HOPE?”, lo es!!! todo un canto a la calidad musical.

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UNCLE ACID & THE DEADBEATS.- “Wasteland”

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Fieles a su estilo, los británicos construyen un álbum basado en su particular rock clásico de tonos ocultistas. Un disco que suena a  UNCLE ACID. Un disco crudo, de sonido sucio, aunque no exento de unas melodías que están más trabajadas que en discos anteriores.

Manteniendo su influencia de los sonidos británicos de los sesenta, a buen ritmo van dando cuenta de unos temas en los que las nebulosas sirven de manto protector. Buenas voces y coros hacen el resto. Sobre estos mimbres, van construyendo su propio cesto sonoro en el que no faltan buenos solos de guitarra que van insertando con maestría sin recargar las composiciones.

Estamos ante una banda que puede levantar pasiones, o simplemente indiferencia. El hecho de que gran parte de los temas sigan una línea similar contribuye a esa percepción de monotonía, pero si el aspecto de sus temas pudiera parecer monótono, ya se encargan de meter un riff aquí y otro allá para deleitar a sus más fieles seguidores.

La psicodelia sesentera no es el único sello de identidad de UNCLE ACID, la apuesta Sabbath acaba apareciendo en algún rincón de cualquiera de los temas.

“Shockware city” se inicia con unos riffs que inevitablemente me recuerdan a FOCUS, pero que son suavizados por sus particulares registros vocales. Como si se contuvieran en su ímpetu generan una expectación de fuerza y pesadez que luego no se convierte en tal. Dicho esto, estamos ante uno de los temas más potentes del álbum. Los cambios de ritmo contribuyen al colorido del corte haciéndolo mucho más atractivo. Aquí la monotonía desaparece por momentos a pesar de que en un segundo plano la estructura no varíe.

Entran en contraste la capacidad de ser pegadizos y la aspereza de unos temas de aspecto sucio. Probablemente ya puedas sentirlo. En medio de la brillante bruma del crepúsculo. En la médula de tus huesos. La oscuridad se está volviendo más oscura. Las fuerzas malévolas están al acecho. El páramo está haciendo señas. El tío Ácido está de vuelta a casa con “WASTELAND”.

UNCLE ACID & THE DEADBEATS ha estado haciendo música extraordinaria desde 2009. Siempre demasiado osados ​​e idiosincrasias para ser encasillados fácilmente, emergieron de un rincón oscuro de la laberíntica trama inglesa como sombríos proveedores de un nuevo y abrumador cariz psicodélico, domina los rudos y arenosos rudimentos del hard rock y el turbo-blues, impulsados ​​por el oscuro y lisérgico corazón de finales de los 60 y principios de los 70 y empapados de imágenes macabras. Inmerso en las melodías caprichosas y los arreglos traviesos del pop psicodélico  el trueno disonante del proto-metal y el doom. Su hazaña más grande ha sido crear un mundo sonoro completamente nuevo a partir de estos ingredientes más familiares. 

Estamos ante 47 minutos de psicodelia pesada, audaz y con frecuencia desconcertante, que se reconoce instantáneamente como el cuerpo de trabajo más inmersivo y sugerente de la banda. 

“No hay suficiente melodía o armonía en la música nueva para mi gusto”, dice Starrs“¡Quería ir aún más lejos con todo eso esta vez, y realmente forzarlo a la gente! Es importante para mí que alguien lo mantenga activo, especialmente en música heavy. Siempre escribo para mis propios gustos, por lo que siempre me atrae, realmente no lo pienso. Pero diría que todo ha sido una progresión instintiva “.

Realmente descriptiva la afirmación, consiguiendo un viaje desorientador a través de sus sueños más extravagantes,  “WASTELAND” se desliza majestuosamente desde himnos picantes y directos de psycho-rock como “I See Through You” y “Shockwave City” hasta el viscoso y emanador sonámbulo de “No Return” de ocho minutos y el mal viaje de ojos brillantes del pista del título fascinante del álbum.

Rock clásico de los setenta con inclinaciones desde el rock and roll al heavy-rock se reflejan en “Blood Runner “ o “Stranger tonight”.

Un poderoso cuento de advertencia, desde lo arraigado de los paisajes extraterrestres de la imaginación de Starrs, pero con una conexión muy clara con el caos trastornado del mundo político actual. Mientras la humanidad gira alegremente por el desagüe, las visiones distópicas y los horrores actuales se han vuelto más o menos intercambiables, lo que hace que el morboso surrealismo de  “WASTELAND” sea mucho más pertinente e inquietante en el proceso.

El álbum está ambientado en una tierra donde la gente vive en ciudades amuralladas, bajo una gran vigilancia, aislada y con miedo el uno al otro”, explica Starrs“Todos sus pensamientos, conocimientos y recuerdos han sido borrados, dejándolos como los muertos vivientes, apenas funcionando y adictos al brillo de las pantallas de propaganda parpadeantes”.

“En el inframundo, hay discos de programa para el cerebro que pueden reemplazar los pensamientos robados y permiten a las personas finalmente pensar por sí mismos”, continúa. “Les da el conocimiento para escapar de la miseria de las ciudades y para alcanzar la libertad de los páramos exteriores, pero el páramo, por supuesto, es un infierno total en la tierra. La idea general parecía bastante apropiada con toda la propaganda y la desinformación con las que nos bombardearon en los últimos años “.

Seguramente estamos ante su disco más creativo, llegando a usar melodías acústicas con tufo a psicodelia-folk de la que nos podríamos encontrar en cualquier banda del sello Hollyground haciéndose eco de esa lánguidas atmósferas mágicas de turbulentos pasados y que hace que las sombras cobren vida. 

El disco estará disponible a partir del 12 de octubre via Rise Above Records 

 

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Killer Moon – Nocturne en Nebula

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Desde aquel TUNNEL VISION de 2013 que me sorprendió gratamente he seguido la pista a esta banda de Chicago. Desde el día 28 de septiembre podemos disfrutar en formato físico de su álbum NOCTURNE INTO NEBULA  via Kozmik Artifacts 

Como dijo el difunto gran Timothy Leary: enciéndete, sintonízate y déjalo caer  Este es el manifiesto de KILLER MOON, expandiendo la conciencia a través de su propia experiencia musical. Empujando los límites de realidad en una visión entre lo que es y lo que no es. Invocando los sentimientos y canalizando como conductores hacia ese abismo entre mundos, convirtiéndose en un faro que nos guía al borde de la realidad. 

Con un sonido que  mezcla la belleza melancólica con la contundencia a través de melodías y arreglos en los que la banda se deja el alma en cada nota de sus temas..
A través de una psicodelia pseudo-espacial en la que una guitarra fuzz supone el combustible que hace que esta Luna Asesina que nos llega desde Illinois, nos lleve en su viaje a través de ese espacio entre lo natural y lo que se escapa a la razón de la mente.
Tras el primer relato (“Temple of son”), “Live fast die young” nos descubre todo el poderío real de la banda. Riffs ácidos desbordantes de fuzz, voces con tonos proto-metal, distorsiones diabólicas, y batería arrolladora y al algún aroma de blues rudo. Seguramente este tema podría definir el estilo de la banda, pero no, KILLER MOON es mucho más. solo tenemos que escuchar “Dazed”, un tema en el que registros vocales evocadores del Jim Morrison más macarra, aparecen entre oscuros e inquietantes pasajes de psicodelia sideral a lo largo de sus catorce minutos. Un tema ácido, corrosivo, que fusiona de alguna forma los legados de Hendrix y Morrison, convirtiéndolos en algo pesado y salvaje después del tránsito humeante por territorios de oscura psicodelia.  

Si las guitarras de Jesse Garza puede ser lo que mas nos llame la atención (aparte de su peculiar registro vocal), la forma de tocar el bajo de Amaris Aviles no se le anda a la zaga.

Otro corte de catorce minutos, “African From space” son un fiel reflejo de lo que digo. Partiendo casi de la recitación, el corte evoluciona gracias a ese bajo que pone orden en los desvaríos de ese omnipresente guitarra hiriente. Un transito desde hipnóticos territorios kraut a espacios desérticos a través de grandes desarrollos instrumentales.

Las voces chamánicas aparecen de las nebulosas en pistas como “Death trip” o “Blind”. Unas brumas salpicadas de una acidez extrema en dos cortes profundos e intensos. Las desgarradores e intensas voces y el derroche de los efectos fuzz se clavan en el alma. Penetrantes lamentos que son modulados con garra en escenarios cercanos a Black Angels.

“Transmitting” se presenta como uno de cortes más frescos con sus melodías mas cercanas a las propuestas de los noventa, dejando un poco de lado esos profundos abismos psicodélicos, pero solo un poco, que conste.

KILLER MOON se mueven como pez en el agua en las calmadas aguas de la psicodelia más apacible. Con suaves pasajes vocales nos arrullan en un canto reconfortante con efluvios bluseros en “Broken blues” o en “As above as below”, en la que encontramos momentos evocadores de los mismísimos Pink Floyd

Una formación que transmite energía positiva iluminándonos con su música en un mundo sombrío, tratando de que nuestras vidas sean más placenteras con discos como  éste NOCTURNE INTO NEBULA.

ALL THEM WITCHES.- “ATW”

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Ya está aquí el esperado disco de una de las bandas más queridas de la escena pesada y psicodélica, y a su vez una de las más heterodoxas. Los prometedores adelantos que nos han ido ofreciendo en su bandcamp. no eran artificio.

Cuando alguien escucha decenas de discos nuevos semanalmente, como yo, y se encuentra con algo como ATW, es el momento de decir, stop!. Esto hay que saborearlo y degustarlo con la calma que merece. Cautivador!!!

Abriendo a golpe de bajo y órgano sobre una viril batería, éste ATW, “Fishbelly 86 Onions” nos da una pista de por donde ha ido en esta ocasión la apuesta del cuarteto. Con un comienzo más experimental y lisérgico de lo que cabría esperar, en el que la repetición del ritmo hasta puntos histriónicos, se contrasta con la solidez del corte.

En un cierto regreso a los orígenes, los primeros pasajes y voces de “Workhorse” nos traslada a Los Ángeles a finales de los sesenta. Cuando un jovenzuelo rebelde revolucionaba el mundo con sus afrentas. En tonos de blues, la voz  cercana a Jim Morrison. Un reconocible corte a lo ALL THEM WITCHES pero empapado de ácido.  Los tonos sureños de su Nashville natal se sienten en su surcos. Sugerente pero enigmático a su vez. Con una guitarra que suena a slide, sin llegar a serlo, la intensidad va poco a poco en aumento. Sin olvidarse de las buenas melodías el corte zigzaguea por cálidas atmósferas en las que aparece poca luz. Por momentos con un groovy heredero de J.J. Cale.

Solo dos temas y el disco me ha enamorado. All Them Witches siempre me pareció una banda muy particular en su sonido. Es fácil que haya bandas que puedan parecerse más entre sí, pero si escuchas un tema de ATW, no vas a tener ninguna duda.

Dicho ésto, “1st vs. 2nd.” me puede quitar la razón en alguno de sus pasajes. Psicodelia pesada, ondulante. Batería implacable y riffs que crecen desde sonidos desérticos, repitiéndose y clavándose en nuestras almas.  Tenso, psicotrópico, hipnótico. una nueva faceta en la experimentación de esta maravillosa banda en un tema en el que se dejan llevar….

El sonido del disco es impecable, aunque registra la fuerza de lo vivo, de lo crudo. Sugerentes y reconfortantes, calmados, pero intensos. Susurros vocales sobre una instrumentación que poco a poco va elevándose, para descender y reposar sobre la hierba más esponjosa que puedas encontrarte. 

Humeante y experimental, “Diamond”, parece una gema, que la banda pule a base de psicodelia relajante e intrigante a su vez. Redondeando sus formas, la guitarrra, lima las aristas, mientras la batería reblandecen con su firme golpear ese diamante.  no es una pieza de alta joyería, sino, un adorno sin tanto glamour, pero impactante.   Un corte evolutivo en un trabajo que ondula constantemente. Una mutación en la forma de las canciones que parece improvisada, pero que, a buen seguro no es causal.  

Si el álbum es una conjunto es de esos discos que terminas de escuchar y vuelves a darle al play. Cada audición mas matices nuevos van apareciendo en algo, que si la primera vez te encantó, las siguientes ya te seduce por completo. ALL THEM WITCHES siempre tuvieron un gran poder de seducción, pero en esta ocasión, y desde mi  humilde opinión, se han superado. 

Con ningún tema mediocre, el caso de  “Harvest feast” es ya algo excepcional. Casi once minutos de blues psicodélico donde la banda deja claro quienes son, y el porqué de su éxito. Un tema profundo que rezuma blues y acidez. Desde la calma, el tema transmite ternura y sentimiento por los cuatro costados. En mi opinión el mejor tema del disco, y donde posiblemente, sean más reconocibles. Si el blues es sentimiento puro, ejecutado de esta forma, alcanza cotas sublimes. La pesadez desaparece para dejar paso al confort y a la sensibilidad.  Estéticos y atractivos pasajes de guitarra se fusionan con fragancias lisérgicas que se apoderan del oyente.

Es difícil recuperarse de unas sensaciones así, pero a continuación, aparece otro corte más experimental que nos rescata de nuestra levitación, para elevarnos a otra nueva dimensión. Con registros vocales cercanos a Dylan, poco a poco va tensándose y girando hacia oscuros caminos insondables. 

El álbum cierra con un tono floydiano al que los de Nashville ponen su propio toque shoegaze. En “Rob’s dream”, contrarestan la calma que preside la mayor parte del corte, con unos pesados riffs que nos recuerdan de quién estaban hablando. Aparece esa vocación stoner que la banda lleva en sus genes, sucediéndose los largos riffs de guitarra para poner el broche de oro a lo que puede ser el mejor disco de la carrera de ALL THEM WITCHES. Un disco que en palabras de la propia banda, es como las personas, que cambian, y su música lo hace como ellos, sacando en cada momento su estado de ánimo o de motivación para componer música que sana el alma   

https://www.facebook.com/allthemwitches/