Reseña: KING BUFFALO.- ‘Regenerator’

Poniendo fin a trilogía pandémica iniciada con ‘THE BURDEN OF RETLESSNESS’ (reseña aquí), y continuada con ‘ACHERON’ (reseña aquí), ‘REGENERATOR‘, sirve de nexo de unión entre ambos. Continuando con en esa exploración de la modernidad de la psicodelia pesada, sus canciones que te atrapan en auténticas espirales ´sónicas de tintes siderales, pero que sin renunciar a sus bellas y acolchadas melodías. Una formula que le sigue funcionan al trio.  Todo un crisol de sonidos psicodélicos, progresivos, espaciales, crean un álbum conmovedor a la vez que impactante, sorprendente y magistral a partes iguales. El álbum nos muestra las sombras, pero también es capaz de encontrar la luz con sus serpenteantes e hipnóticas canciones, que abarcan un crisol de estilos e influencias para ensamblarlos perfectamente. Una maquinaria rítmica acoplada con exquisitez, hace que las canciones vayan mutando entre diferentes atmósferas, creando un gratificante campo magnético para el oyente.  Sin renunciar a la psicodelia pesada, los elementos progresivos son mas numerosos que en anteriores entregas. Ese tono futurista y sideral hace que la banda no ceje en su exploración sónica sin que puede vislumbrarse donde está su final. Me pregunto….. ¿Estos chicos no van a dejar de evolucionar en su sonido sin renunciar a su esencia? De momento la respuesta la tenemos en ‘REGENERATOR’, un álbum que fluye impulsado por unos tambores inquebrantables, un bajo que parece no estar, pero que se siente, y una guitarra junto a una voz, que saben cuándo cambiar el registro y la intensidad para seducir al oyente.  KING BUFFALO conoce a la perfección como hacer progresar sus canciones, pero también son maestros en sacar provecho a la repetición ,sin caer en la monotonía y el hastío. ¿Cuántas bandas son capaces de componer tres obras maestras en un año como KING BUFFALO?. Esta reflexión es la que dimensiona verdaderamente el trabajo que KING BUFFALO lleva ofreciéndonos desde hace años. Una banda que no deja de crecer y captar más adeptos a su causa, como pude comprobar este verano en sus actuaciones en Krach am Bach y Sonicblast-Fest, donde conquistaron a la audiencia con su magnética psicodelia pesada del nuevo milenio. Para aquellos que piensan que en el rock todo está inventado, les invitaría a escuchar a KING BUFFALO, seguramente cambiarán de opinión. Porque los de Rochester hacen que el rock siga regalándonos albúmenes llenos de frescura y originalidad en su conjunto y desarrollo, sin caer en convencionalismos y consiguiendo que cada nuevo álbum suyo, lleve su sello de identidad y resulte plenamente reconocible.

KING BUFFALO son:
Sean McVay: guitarra, voz y sintetizador
Dan Reynolds: bajo y sintetizador
Scott Donaldson: batería

‘REGENERATOR’ fue producido, diseñado y mezclado por Sean McVay, y masterizado por Bernie Matthews. La obra de arte fue creada por Mike Del Rosario, con el diseño del álbum de Scott Donaldson y está disponible como autoedición en Norteamérica y en Europa a través de Stickman  Records.

Dando nombre al álbum, ‘Regenerator’ nos sume en un trance psicodélico en el que los ritmos hipnóticos van minando la capacidad neuronal del oyente. Con frescas melodías, el corte aporta luminosidad a su propuesta pseudo-espacial. Desarrollándose con gran agilidad el brillante trabajo de guitarra se conjuga con una base rítmica implacable. KING BUFFALO se deja llevar por una atmósfera heavy-psych con solos interminables que van contoneándose con suma destreza. Todo un gratificante mundo sensorial que nos hace escapar de cualquier espacio terrenal. Sin duda un sonido que mira hacia el futuro formando de la constante exploración sónica del trio. Si la guitarra brilla con luz propia, tanto batería como bajo parecen diseñados para golpear al unísono como si te un ‘todo’ se tratara. Un tema mágico y brillante a la vez.


‘Mercury’ susurra con aterciopeladas melodías salidas de voz de Sean. Los hipnóticos ritmos se muestras contenidos en un tema que explota con riffs pesados sin que esto haga cambiar su vocación sideral. Leves momentos de intensidad que se aplacan en una armonía dominada por una pulsante y poderosa línea de bajo. Aquí está el principal argumento sobre el que la canción se desarrolla. Pero KING BUFFALO sabe cómo conquistar al oyente y la luminosidad de su melodía unido a la intensidad nos rescata de este nuevo trance.


La poderosa apertura de ‘Hours nos sumerge en un estado hipnótico en el que el kraut rock más futurista hace acto de presencia con todo su esplendor. Veloz, punzante, pero sin renunciar a su poder magnético, el tema cruje entre gruesas líneas de bajo y unos tambores ejecutados milimétricamente. Sobre esos mimbres, las embestidas de la guitarra aportan brillantes momentos heavy-psych. Dejando que la instrumentación fluya, el hilo conductor del tema nos lanza a una espiral sónica. En ese insondable espacio los sintetizadores nos describen un insondable entorno sideral con matices electrónicos. Un sonido metálico lleno de fuerza que hace gravitar la nave nodriza de los de Rochester por el cosmos infinito.  

En ‘Interlude’ retoman el efecto balsámico para ofrecernos una estampa bucólica a través de sencillos acordes envueltos en sintetizadores y la cálida voz de Sean. Un espacio relajante y psicodélico como solo ellos saber hacer.

Después del trance anterior ‘Mammoth’ retoma los espacios progresivos ofreciéndonos pausados momentos que van serpenteando entre ritmos repetitivos. La melodía vuelve a tomar el protagonismo de una trama que parece mirar de reojo a los 70’s en su argumento. Una vibración Pink Floyd ocupa la parte final de un tema sólido, perfectamente estructurado y con muchos alicientes en sus magnéticos surcos. Seguramente el culmen melódico de un álbum que no se ciñe a un único estilo, sino que sabe evolucionar con unas transiciones realmente logradas.

 ‘Avalon’ regresa a los espacios oníricos con un mayor protagonismo de los teclados arropando su aterciopelada melodía mas propia de los dinosaurios progresivos de los 70’s. Suave en su envolvente desarrollo, el tema ofrece medidos arranques de fuerza que lo hacen elevarse majestuoso.  Riffs que crujen y se elevan entre una voz que se intensifica subiendo la intensidad. Con estas embestidas consiguen que cada pieza del puzzle, por muy dispar que sea, encaje a la perfección.

El álbum cierra con ‘Firmament’. Embutidos en un espacio de melancolía, los acordes se suceden con pausa creando una atmósfera envolvente y acogedora presidida en su parte inicial por la oscuridad. Lentamente la canción va en busca de la luz. De nuevo en un segundo plano, pero con un protagonismo estelar, el bajo va susurrándonos con sus notas con lo hace la voz con sus frases. elevándose con gruesos riffs, el pausado tempo sirve de contrapeso a una armonía que se decanta por el rock más punzante.  Nuevamente KING BUFFALO consigue su objetivo de transportar al oyente a diferentes espacios sonoros sin que ese transito resulte traumático, sino todo lo contrario. Muchas veces he dicho que los de Rochester son la banda del momento que mejor saber crear la atmósfera justa para atrapar al oyente. En su desarrollo pasamos por bucólicos espacios progresivos, psicodelia ensoñadora y ácida por momentos, pero también por el hipnotismo de unos ritmos que te atrapan en una espiral de la que es imposible salir. La epopeya de nueve minutos concluye con una explosión de intensidad que nos lleva algún espacio en lo más recóndito del cosmos.

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Stickman Records

Reseña: CACHEMIRA.-‘Ambos mundos’

Tras el anuncio de la vuelta a la actividad CACHEMIRA, con la incorporación de la ex- Mothercrow, Claudia al bajo y voz, mi curiosidad por conocer como se acoplaba a la banda era máxima. El verano pasado tuve la oportunidad de ver a la banda en unos de los primeros conciertos que dieron con esta nueva formación en el festival francés Volcano Sessions, y quien me iba a decir entonces que una de mis fotos iba a ser la portada de ‘AMBOS MUNDOS’ (gracias, chicos). En aquel concierto las canciones todavía estaban en proceso ser arregladas, pero ahora que por fin ven la luz, se muestran esplendorosas. Porque ‘AMBOS MUNDOS’ es un álbum salvaje, ardiente y lleno de energía. Una energía que bebe del rock ácido de finales de los 60’s y que se refleja en ocho canciones superlativas de rock crudo y primitivo, envueltas en una inigualable atmósfera vintage. Sustentadas básicamente en el blues y en la psicodelia Hendrixiana, el aporte tanto a la voz como al bajo de Claudia, es fundamental, y a la postre, acaba enriqueciendo el sonido que vio nacer a CACHEMIRA dándole un plus de calidad. De todos es conocida la destreza de Gastón a las seis cuerdas, o la de Alex a las baquetas, pero ese torrente vocal es algo novedoso y sumamente gratificante. Canciones de alto octanaje que crean una bacanal psicotrópica con momentos en los que a base de blues desgarrador, atrapan al oyente. Ritmos coloristas y contagiosos, estribillos pegadizos, solos asesinos, ‘AMBOS MUNDOS’ es todo un catálogo de sonidos de los 70’s en su mejor versión. Cualquiera podría pensar que estamos ante una banda retro más, pero no, estos chicos nacieron en una década equivocada, pero sus genes musicales siguen viviendo el pasado, un pasado glorioso que se reactualiza con álbumes como este. Decir que ‘AMBOS MUNDOS’ estará entre los mejores discos del año, no es ninguna quimera, ya que la solidez y calidad de sus canciones, así como la versatilidad que cada una de ellas nos ofrece, lo hará merecedor de tal honor. Se admiten apuestas…. Como tantos otros álbumes publicados ultimamente, es un atractivo regalo que la pandemia nos ha traído, un periodo que dentro de unos años, recordaremos como sumamente productivo. Si te gustan JIMI HENDRIX, JANIS JOPLIN o bandas contemporáneas como BLUES PILLS o RADIO MOSCOW, ‘AMBOS MUNDOS’ es tu álbum. Una gratificante orgía sonora llena de ritmos trepidantes, momentos vocales conmovedores, acidez corrosiva, y las dosis justas de pesadez. Todo un torrente sonoro que se precipita llevando las aguas del rock más salvaje a través de meandros en los que la banda deja reposar su vigor para ofrecernos pasajes ácidos de psicodelia, de soul, de blues, bajo un cielo vintage. CACHEMIRA están de vuelta, y llegan en plena forma, con las alforjas cargadas de Rock en estado puro, sin aditivos. Ponte los pantalones campana, las flores en pelo y disfruta de esta fiesta vintage.

‘AMBOS MUNDOS’ está disponible vía Heavy Psych Sounds.

CACHEMIRA son:
Claudia González Diaz – bajo y voces
Gastón Lainé – guitarra y coros
Alejandro Carmona Blanco – batería y percusión

En ‘AMBOS MUNDOS’ han colaborado Alexandre Sánchez Miralles (Saturna) – Guitarra en los tracks 1,3, Camille Goellaen (Moundrag) Órgano, Colin Goellaen (Moundrag) Congas en el track 1 y LG Valeta (77 ́) – Guitarra española en el track 8

El álbum fue grabado y mezclado por Baptiste Gautier Lorenzo durante la primavera de 2021 en las afueras de Rennes, masterización de Claudio »Pisi» Gruer en Pisistudio y cuenta con una obra de arte de Matt Wilkins (Matt Sabbath) sobre una fotografía de Denpafuzz.

‘Don’t Look Back (To The Fire)’ nos introduce en el álbum a golpe de wah wah y el poder del acompañamiento del órgano vintage. Ecos del pasado y una vibración flower-power se apodera del tema inmediatamente. La voz de Claudia aporta un amplio arco iris a la canción. Una dualidad entre la dulzura y la garra, que hace que la canción oscile en su intensidad. Desprendiendo un inequívoco aroma a 70’s el tema ondula entre variopintos ritmos siempre con un único propósito. Blues, psicodelia y rudos riffs de puro hard-rock se unen a esta fiesta colorista llena de fuerza.

Los sonidos retro persisten en ‘Keep an Eye On Me’. Aquí el blues y soul parecen hacerse un hueco buscando el protagonismo de otra canción llena de fuerza. Impulsado por los fuertes tambores la canción deja aflorar solos asesinos y una robustez a prueba de bombas. Su ritmo contagioso y vertiginoso contrasta con esas melodías vocales que optan por una aparente pausa. El tema evoluciona hasta sumirnos en una bacanal diabólica de sonidos vintage, enriquecidos con pinceladas de ese órgano retro.

Los chicos de CACHEMIRA tienen devoción por los sonidos vintage nacidos a finales de los años 60’s en la soleada California, y eso queda patente en canciones como ‘Future’s sight’. La guitarra evocando a Hendrix en una pleitesía permanente, los ritmos coloristas que invitan al baile y la voz y potencia que Claudia aporta a la banda quedan una vez más patentes en esta canción. Pinceladas blues y un sonido ácido que penetra en las terminaciones sensoriales del oyente son armas suficientes para caer rendido a sus pies. Si a eso unes unos estribillos y coros sugerentes, así como esas pinceladas que aporta el órgano, la bacanal sónica está servida.

La desgarradora ‘Dirty roads’ nos insufla energía suficiente para bailar hasta el amanecer. La cadencia rítmica y sus tonos soul, blues y funk, son elementos suficientes para caer rendido a sus pies. Si vas a organizar una fiesta retro, aquí tienes la banda sonora perfecta, JANIS, HENDRIX y un espíritu indomable, son suficientes argumentos para el éxito. Una canción pegadiza que una vez que la escuches, no podrán sacártela de tu cabeza. Como guinda, el tema contiene algún destacable pasaje psicodélico.

 Con un título como ‘Mujer Vudú’ y tratándose de CACHEMIRA, el contenido de sus surcos parece evidente. Saca la bolsa de sustancias psicotrópicas y déjate llevar por esos pesados y contagiosos ritmos. Blues ácido cantado en español con la suficiente temperatura como para dejarte exhausto. Si al principio hablaba del aporte de Claudia a la banda, aquí queda patente este. Una voz poderosa voz y un bajo tremendo, dan solidez al clásico sonido ácido que vio nacer a los barceloneses. Un torbellino aturdidor que acaba convirtiéndose en otra auténtica orgía sónica llena de fuerza y garra.

‘Get Out (Date la Vuelta)’ nos arrolla con toda fuerza indómita.Ejecutada a un ritmo vertiginoso, el tema nos vence a las primeras de cambio. Blues desgarrado, hard-rock y psicodelia lisérgica son los ingredientes que se agitan en esta coctelera perturbadora. Su sonido ortodoxo de tintes retro, no es obstáculo para este torrente sonoro serpentee en mil meandros entre solos asesinos y tambores atronadores. Nuevamente creando la atmósfera vintage, las pinceladas del órgano parecen apaciguar la vibrante energía contenida en cada nota. Otro tema salvaje.

De nuevo la pleitesía a Hendrix está servida en ‘Coast to coast’, otra canción vibrante que contagia su ritmo haciendo que sea imposible permanecer en reposo. En esta ocasión, por la vía rápida, la banda liquida el corte en poco mas de dos minutos. Directos a la yugular.

Con el tema de cierre y que da nombre al álbum, rompen la dinámica de canciones cortas. ‘Ambos Mundos’ es la vía de escape de CACHEMIRA para dejar aflorar su creatividad sin ponerse ningún límite. Casi con una estructura de jam, los instrumentos juegan sus propias bazas independientes los unos de los otros. Heavy-psych en estado puro bajo ritmos tribales y fuertes dosis de psicotrópicos crean esta especie de suite en la que los repetitivos estribillos aportan un tono trascendental e incluso con una inclinación progresiva. Sorprendiendo al oyente con acordes de guitarra española y un cierto tono andaluz, la banda rompe las barreras para enriquecer su sonido clásico.  Estas vibraciones arrastran los coros a un entorno casi flamenco antes de la explosión psicodélica que sustenta el corte. Una canción diferente que a buen seguro pillará desprevenido a mas de un uno por el camino que toma su sonido.

·CACHEMIRA·

HEAVY PSYCH SOUNDS

Reseña: BIRTH.- ‘Born’

CAMEL, KING CRIMSON, YES, PINK PLOYD, RENAISSANCE, ATOMIC ROOSTER, VAN DER GRAAF GENERATOR, BARCLEY JAMES HARVEST y tantos otros, son nombres sagrados de la escena de los 70’s que te vendrán a la cabeza cuando escuches ‘BORN’, el primer álbum de los californianos BIRTH. Ya os avisaba hace unos meses cuando publicaron su primer single, que algo superlativo estaba por llegar, y ahora, ya está aquí. Mis vaticinios parece que se han cumplido, con un álbum digno de ser enmarcado como uno de los mejores trabajos progresivos de vocación retro. Si la escena psicodélica californiana se ha caracterizado por su versatilidad y creatividad, estos veteranos de la misma y miembros de bandas como ASTRA, PSICOMAGIA, RADIO MOSCOW, JOY, MONARCH…. deciden tomar la senda progresiva sin ningún tipo de rubor, para invitarnos a un viaje a las entrañas del hard-progresivo de los 70’s. ‘BORN’ es un álbum que bien podría haberse creado en mitad de esa década prodigiosa, pero su sonido vintage, va mas allá y contiene brillantes momentos psicodélicos también con arreglos netamente contemporáneos. A veces los árboles no nos dejan ver el bosque y en otras ocasiones, el bosque, nos impide ver los árboles por si mismos. Aquí estos talentosos músicos parecen rendir su particular tributo a esas vibraciones que coquetean con el clasicismo, con el jazz, pero que mantienen ese espíritu rockero. Sustentadas en el sonido del órgano hammond, mellotrón y sintetizadores, las canciones encuentran un espacio para vibrantes solos de guitarra, pero también para un mar de melodías de ensueño con las que consiguen un efecto balsámico para el oyente. La estructura del álbum parece disponerse en los partes, una primera en la que se cuidan más los detalles melódicos, y una segunda, en la que las canciones se tornan más experimentales e incluso oscuras. ‘BORN’ está llamado a ocupar los lugares de honor en las lista de final de año, porque la calidad de surcos está a prueba de toda duda. Si todavía no los conoces, dale al play, no te arrepentirás. Como siempre digo cuando hablo de una banda nueva, deja que tu mente se abra y sal de la zona de confort, porque en ‘BORN’ vas a encontrar otra estancia tan agradable y confortable como la que te proporcionan tus bandas de siempre. Arriesga y escucha, este álbum lo merece.

BIRTH: Conor Riley (voces, sintetizador, piano eléctrico, guitarra acústica, órgano, guitarra), Brian Ellis (guitarra, piano eléctrico y percusión), Trevor Mast (bajo), Paul Marrone (batería).

‘BORN’ está disponible vía Bad Omen Records.

‘Born’ se sustenta en fuertes desarrollos hard-prog con un notable protagonismo del órgano vintage de Conor Riley. Con un aura sinfónica envolviendo la atmósfera, la canción evoca momentos de mediados de los 70’s, donde los grandes dinosaurios de rock progresivo reinaban. Con una vibración mas propia de Camel o incluso con momentos Atomic Rooster, la guitarra, con sus bellos pasajes empíricos, nos saca de las fauces de los sonidos progresivos para a portar un tono más psicodélico. El resultado es esperanzador.

Con un fantástico uso de las melodías, ‘Descending us’ mantiene ese espíritu melancólico entre una dualidad de guitarra y órgano perfectamente tejida. Mientras, los implacables tambores impulsan el corte en sus momentos más intensos. Pero si algo tiene ‘Descending’ es una voz cálida, susurrante y completamente hechizante que nos sume por momentos en la melancolía. Pero BIRTH se las ingenia para sacarnos de ahí con un arrebato de fuerza más propio de Deep Purple. Una conjunción psico-progresiva que atrapa fácilmente al oyente en una montaña rusa de emociones. Bellos pasajes instrumentales completan este hermoso tema que bien podría definir el espíritu del álbum. Ardiente y balsámico a la vez, el corte guarda un equilibrio que lo eleva al olimpo psico-progresivo contemporáneo.

Erigiéndose en la canción más larga del álbum, ‘For yesterday’, con sus cerca de diez minutos, crea un espacio de relajación con hermosos pasajes de guitarra y unas voces conmovedoras. Una vibración floydiana, y bellos momentos más propios de Camel (el tono general del álbum me evoca a estos últimos) se complementan con aterciopeladas voces y un flujo que se eleva hacia ese entorno vintage en el que habita la totalidad del álbum. Sería fácil de ubicar esto como una canción creada hace cincuenta años y no en pleno siglo XXI. De ahí su gran atractivo, música con arreglos contemporáneos, pero firmemente enraizada en la década dorada del rock. Una calma gratificante que consigue un efecto balsámico sobre el oyente, pero que, en sus entrañas, contiene una complejidad al alcance de pocos. Una canción llena de épica que prefiere centrarse en los momentos de pausa, sin que ello signifique que no contenga algún golpe de fuerza entre sus delicadas y maravillosas armonías. El tema es el eje central de un álbum superlativo que esconde brillantes momentos rebosantes de belleza.

‘Cosmic tears’ nos hace despertar del gratificante sueño del corte anterior. Un ritmo más trepidante, pasajes de órgano ceremonial y una guitarra más ácida, van tomando con discreción una senda que nos lleva momentos de jazz-rock, mientras los instrumentos parecen alborotarse y tomar su propio camino.  Si en las canciones anteriores había un predominio de los teclados, aquí, la guitarra se erige como protagonista de un relato mas intenso e incluso oscuro. La delicadeza de las melodías de las primeras canciones se vez alteradas con momentos de hard-progresivo algo más inquietantes y experimentales con una sensación de cierto caos en los momentos en los que la banda se pone en modo jam.

 Con una apertura susurrante ‘Another time’ se desarrolla en una oscura y por momentos inquietante atmósfera de puro hard-prog con inclinaciones King Crimson. La alternancia de pasajes suaves con momentos más intensos constituye la base de una canción que contiene todos los elementos que cualquier fan de rock progresivo más ortodoxo sabrá apreciar. Cabalgatas épicas en contraposición con balsámicos pasajes conforman el hilo central de otro brillante corte compuesto a la vieja usanza. Para cerrar el álbum la banda en ‘Long way down’ escoge ese camino abierto por King Crimson para su desarrollo. Aquí no faltan los momentos de pausa, pero se siente que la banda decide experimentar con distintas armonías en un bosque psico-progresivo al alcance de pocos. Solo ácidos de guitarra y un fornido cuerpo progresivo se van alternando entre sus altas voces. Piensa por momentos en ‘21st Century Schizoid Man’ con melodías más propias de Greg Lake y posiblemente encontraras el punto en el que BIRTH nos sitúa.

BIRTH

Bad Omen Records

Reseña: MOURA.- ‘Axexan, espreitan’

Los gallegos MOURA lo han vuelto a hacer. Si con su primer álbum nos sorprendieron, ahora con su segundo trabajo ‘AXEXAN ESPREITAN’, vuelven a dejarnos estupefactos. ‘AXEXAN ESPREITAN’ es un mapa del patrimonio inmaterial del pueblo gallego elaborado a base de recuerdos personales, costumbres populares, ritos como elemento social y la presencia de espíritus de los que ya no están. La banda nos observa y nos vigila en un sentido protector; y forman parte de nuestro ser, desdibujando la delgada línea entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Una banda tan particular como MOURA, no renuncia a nada. Si la tradicional del folk celta está muy presente en esta nueva entrega, ésta se enriquece con brillantes desarrollos progresivos como ya hicieron sus paisano NHU décadas atrás. Pero los gallegos no se quedan ahí, ya que se atreven sin ningún rubor, y por el contrario con sumo acierto, a sumergirse en ritmos kraut, para llevarnos a un viaje cósmico del que no sé muy bien si quisiera regresar. Pinceladas jazz, psicodelia ensoñadora envuelta en atmósferas rebosantes de misticismo, y rock pesado. Porque estos chicos se las ingenian para que cada nueva excursión hacia un estilo resulte sumamente placentera para el oyente. Cualquier convencionalismo está alejado del contenido de ‘AXEXAN ESPREITAN’. Esto hace que, a pesar de alejarse de la ortodoxia de los sonidos más underground, su propuesta resulte sumamente gratificante. Hay quién pudiera pensar que MOURA tratan de abarcar un espectro sonoro demasiado amplio, pero una vez escuchado el álbum, estos pensamientos se diluirán, ya que las canciones, con sus oscilaciones estilísticas están compuestas con destreza, para que todo se muestre ante el oyente de una forma natural, sin que nada resulte impostado. Este es uno de los grandes avales de esta fantástica banda de druidas, unos hechiceros que saben cocinar a la perfección su extasiante ‘poción mágica’.

‘AXEXANM ESPREITAN’ fue grabado durante el verano 2021 en una casa de la parroquia de Moruxo (Bergondo) en las afueras de A Coruña por J. Gutiérrez (quien también trabajó en la producción junto a la propia banda); para posteriormente ser mezclado por el propio productor en Cangas (Pontevedra) en otoño del mismo año y masterizado por Álvaro Gallego en Agmastering; yestá disponible vía Spinda Records.


MOURA son: Diego Veiga (voces, guitarra, órgano), Hugo Santerio (guitarras, voces), Fernando Vilaboy (teclados, theremin, sintetizadores, voces), Luis Casanova (batería y percusión), Pedro Alberte (bajo) y Belém Tajes (voces y percusión).


‘Alborada do alén’ nace entre efectos y sintetizadores de vocación espacial. Con un génesis lleno de épica con el que los gallegos nos introducen en la siguiente canción.

Con la tradición celta muy presente y como continuación del tema de apertura, ‘Romance de Andrés d’Orois’ se nutre de voces folk entre su envolvente ambientación psico-progresiva. Elementos tradicionales unidos a delicados acordes psicodélicos van tejiendo este maravilloso tema. Violines, un cálido bajo, un ritmo tenue y una guitarra sencilla arropan los versos que beben de la tradición celta. La combinación resulta completamente fascinante, proporcionando un hechizo sonoro de grandes dimensiones. Susurrante por momentos, pero rico en matices, el corte deambula entre la niebla de la cornisa cantábrica con la mirada puesta en los ancestros. Una gratificante forma de introducirnos en este fantástico trabajo. Una de las canciones de un álbum repleto de alicientes para aquellos que abren su mente a sonidos no demasiado habituales en la escena pesada. Coros celestiales y el legado de la magia de los pueblos del norte son el argumento de estos druidas del siglo XXI.

Enlazado con el tema anterior, ‘Pelerinaxes’ la combinación de guitarra con sonidos de viento de vocación jazz, crea un espacio sonoro por momentos inquietante.  Aquí los elementos progresivos se fusionan con pinceladas folk, (presentes en casi todas las canciones). Posiblemente en los tiempos que vivimos no abunden propuestas como la de MOURA, pero su existencia es todo un regalo para cualquier buen melómano. Loa co0mplejidad de su melodía parece querer abarcar un amplio espectro de vibraciones estilísticas. Aquí, la intensidad viene marcada por una guitarra que se contonea en solos profundos, mientras la base rítmica no cesa en su empeño por ofrecer una composición compleja, pero realmente brillante.

Cambiando el sonido de los temas precedentes, ‘Baile do dentón’ nos invita a un viaje cósmico a través de ritmos kraut envueltos en efectos persistentes. Manteniendo ese espíritu psico-progresivo y el misticismo de sus voces, MOURA crean un corte de gran hipnotismo con el que consiguen un fascinante contraste entre las reminiscencias tradicionales y una armonía mucho más pesada y magnética. Teclados y sintetizadores adquieren un mayor protagonismo en una canción con altas dosis psicodélicas y riffs más pesados. El claro ejemplo de que estos chicos no se ponen barreras a la hora de componer sus canciones. La canción trata sobre la historia del comercio de cornezuelo, un hongo de centeno del que posteriormente se sintetiza el LSD, y sobre los delirios y alucinaciones que causaba entre los campesinos en la elaboración del pan. ¿Te imaginas la escena?

En el siguiente tema, ‘Alalá do Abellón’ regresan los efectos entre coros pastorales que beben de la tradición galaica. Sustentado en esas voces corales, construyen un extraño corte con elementos drone y multitud de disonancias. Finalmente, los cantos tradicionales se adueñan de este enigmático y experimental tema.

‘Cantar do liño’ contiene bellas melodías progresivas en un cierto tono melancólico. Una nueva fusión de la tradición galaica con desarrollos más elaborados en los que los acordes de guitarra se vuelven a enriquecer con una cálida armonía de corte progresivo. Otro fiel reflejo de la fusión de los gallegos.

‘Encontro cunha moura fiadeira en Dormeá’ coquetea con elementos jazz y suaves ritmos coloristas entre sus pasajes psicodélicos. La alternancia de voces masculinas y femeninas logra un gratificante resultado.  Balsámico, ensoñador y sumamente relajante, el corte es otro claro ejemplo de que no hay límites en la creación compositiva de MOURA. Aterciopelado y dulce, el corte es toda una mirada al pasado con un carácter innovador y rebosante de creatividad.  Afiladas guitarras se unen a esta fiesta multicolor aportando gratificantes momentos psicodélicos. Por otro lado, los teclados vintage van dando forma a otro buen ejemplo de psicodelia-progresiva por parte de una banda que no parece querer renunciar a nada para dar brillo a sus canciones.

Para cerrar este segundo álbum, ‘Lúa vermellla’ nos devuelve a los sonidos tradicionales. Embutido en romanticismo clásico, el corte y su espíritu folclórico escarba en el pasado con su narrativa folk. Si nueve minutos de canción suele dar para mucho a la mayoría de las bandas, para alguien como MOURA, es un perfecto escaparate para dejar patente toda su creatividad y amor por la tradición.  Sumergiéndonos en una oscura atmósfera, la parte central se central en pasajes sinfónicos con sus delicados acordes. De ahí, el tema evoluciona a un escenario más rock sin perder las ensoñadoras voces corales aportan esa mística innata en la mayoría de las canciones de la banda.

MOURA

Spinda Records

Reseña: BESVÄRJELSEN.- ‘Atlas’

Inspirados en el mítico titán griego que lleva el peso sobre sus hombros, BESVÄRJELSEN dan una vuelta de tuerca al doom, para mostrar su lado más melódico y progresivo. Con miembros de DOZER y GREENLEAF en sus filas, la banda nos ofrece su particular visión del desert-rock desde los sombríos bosques suecos. Con la tradición local muy presente, el misticismo y las oscuras leyendas se enriquecen con un sonido heavy-rock de inspiración 80’s.   Bajo la hechizante voz de su cantante de Lea Amlimg, la banda parece inspirarse en el sonido característico de bandas como MARS RED SKY. Con la melodía como soporte de su narrativa, las incursiones en el folk y en el psycho-doom se ven enriquecidas para crear fascinantes canciones impulsadas por el fuzz. Un flujo constante hace que el álbum resulte una conmovedora experiencia para el oyente.  Las sombrías canciones nacidas de los espesos bosques, se visten de gala en un ritual chamánico en el que los difusos sonidos pesados son modulados con contagiosos estribillos y un espíritu indomable. Si algo llama la atención de este disco, es que no su sonido puede resultar familiar, pero no estereotipado, sino que brota de un gratificante oasis dentro de los sonidos habituales de la escena pesada. Sin ponerse ninguna barrera a la hora de componer, las canciones se muestras frescas a pesar de la densidad y la fuerza intrínseca que habita en sus surcos. Ralentizando el tempo de los temas, éstos adquieren un tono melódico, llevándonos a una catarsis sonora, que acaba por engullirnos. Estamos ante un álbum diferente y original a pesar de basar su sonido en vibraciones ya transitadas previamente. Al igual que algunas bandas pesadas, BESVÄRJELSEN sienten como su sonido se ve seducido por ese fantástico bosque de vibraciones progresivas, algo que a la postre, hace que sus canciones resulten mucho más fascinantes e innovadoras.

‘ATLAS’ está disponible vía Magnetic Eye Records.

BESVÄRJELSEN son:

Lea Amling Alazam – voces
Staffan Stensland Vinrot – guitarras, voces
Andreas Baier – guitarras, voces
Erik Bäckwall – batería
Johan Rockner – bajo

Sin contemplaciones, ‘The Cardinal Ride’, nos introduce por la vía directa en ‘ATLAS’. Impulsado por altas dosis de fuzz, el corte se muestra esplendoroso. Fuertes tambores con un ritmo implacable, entre sus nebulosas arenosas y una voz alta y brillante componen la base de esta impactante canción. Ondulante, y bien ensamblada, la canción contiene fantásticos pasajes de guitarra, voces y coros que se balancean entre atractivas melodías y un espíritu indomable. Es difícil abrir un álbum con un corte tan impactante. Una de esas canciones llamadas a convertirse en himnos contemporáneos.  El tema lo tiene todo para ser un imán que atraiga a múltiples seguidores a conocer a esta maravillosa banda.

El crujiente sonido de ‘Acheron’ se incrusta de elementos heavy-rock en una encrucijada con los ecos del desierto. Creando un nebuloso manto difuso, el áspero sonido se va modulando con melodías que se inclinan hacia lo progresivo. La delicada voz y el espíritu del tema me hace pensar en bandas como MARS RED SKY. El legado del heavy-rock de los 80’s se une a un espíritu aventurero que cruza yermos desiertos plagados de dunas cósmicas. Otra canción superlativa en la que los detalles están cuidados al máximo para que se muestre esplendorosa ante el oyente. Con un tempo comedido y muy marcado, la canción consigue equilibrar el sonido turbio y grave con la delicadeza de una voz aparentemente quebradiza, pero llena de encanto. Sin duda otro gran gancho en el que se percibe el esmerado trabajo de una gran producción. Épica y melancólica, pero también pesada e impactante.

En ‘Clouds’ BESVÄRJELSEN modulan su sonido para llevarnos a un escenario de psicodelia aromática. Delicado y sutiles acordes y una chamánica y cautivadora voz sustentan un relato que se vuelve majestuoso. Los monumentales de corte progresivo se adornan con estribillos maravillosos en una constante oscilación estilística que acaba por sucumbir a un espacio psico-progresivo.  Con algunos elementos de metal melódico, la banda consigue crear otra impactante canción, y ya van tres de tres.

‘House Of The Burning Light’ retoma ese sonido crujiente y metálico. Con un cierto carácter atmosférico el corte parece beber del legado de los 70’s. Ganchos de hard-rock, elementos psico-progresivos unas gotitas de blues y un carácter cósmico en el que el desert-rock aflora por los poros componen el crisol de elementos sobre los que se construye la canción. Envuelto en nebulosas narcóticas el tema sucumbe a un sonido psicodélico en mayor medida que las canciones anteriores.  Rico en texturas, el tema es una muestra más de que estos chicos tienen calidad.

Le épica parece regresar con ‘Paradise’. Con una apertura atmosférica, la canción se arma lentamente entre fascinantes melodías ensoñadoras entre las garras de unos parsimoniosos y monolíticos riffs que coquetean con un entorno doom. Su oscura atmósfera se enriquece con una narrativa en la que la melancolía hace acto de presencia entre ganchos sinfónicos. Suave en su exterior, pero robusto en sus entrañas, el corte funciona creando un ambiente apacible y balsámico.

Si algo tiene este álbum es su versatilidad, y de nuevo en temas como ‘Digerliden’ la banda da una vuelta de tuerca más. Bajo una atmósfera densa, los riff crujientes y borrosos contrastan con lo liviano de unas melodías que se contonean seductoras ante el oyente. Custodiado por poderoso tambores, el tema evoluciona lentamente entre meandros en paz y bien insertados golpes de una furia contenida. El resultado es una exuberante y hechizante canción que contiene atormentados momentos.

‘Descent’ baja las revoluciones para dejar que la magia aflore desde la voz de su cantante xxxxx. Una especie de balada ensoñadora con un efecto balsámico para el oyente tras algunos de los excesos contenidos en las canciones anteriores. Con un espíritu lírica las delicadas melodías nos susurran junto a una calidad voz rebosante de sensualidad.

Con poco más de dos minutos, ‘Celestial’ nace de vientos exóticos y se convierte en una especie de interludio que pone freno a la pesadez y grandilocuencia.
Con un nítido carácter doom ‘Obscured By Darkness’ nos devuelve a las inquietantes y oscuras atmósferas. Con un espíritu alternativo, la dualidad vocal y la contundencia de sus riffs consiguen crean un corte de psycho-doom, con atractivos momentos vocales de inclinación lírica. Un corte aplastante, pero que también tiene su lado amable y reconfortante.  

Como broche final, ‘Divided Ends’ con sus mas de siete minutos, y siendo la canción mas larga del álbum, recopila toda la gama estilística de una banda que no se pone barreras para componer sus canciones. Con un tono retro, los ecos arenosos parecen llevarnos a un oasis colorista en el que podemos encontrar distintos tesoros. Su frio y metálico sonido va modulándose con habilidad hasta llevarnos a un escenario mágico. Inevitablemente me vuelve a la mente alguna de las canciones de MARS RED SKY. Pero BESVÄRJELSEN siguen yendo mas allá, incorporando momentos de gran pesadez y dinamismo con elementos psico-progresivos de fuerte impacto.

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