Reseña: MT. MOUNTAIN.- ‘Centre’

En cada nuevo álbum, el quinteto australiano MT. MOUNTAIN, nos ofrece un aliciente para amar la psicodelia contemporánea. Con su nuevo álbum ‘CENTRE’ nos ofrecen un LP gourmet, especial para los paladares más exquisitos que hará la delicias de los fans más sibaritas del género. Construyendo sus canciones con cuidadas melodías, nos ofrecen un plácido viaje a la psicodelia de tintes kraut, (seguramente éste sea su álbum más hipnótico), con elementos de los pioneros como CAN o NEU!, pero sobre todo, con algodonadas canciones en línea KIKAGAKU MOYO o MOON DUO. Llevándonos siempre al éxtasis, sus temas nos acarician en un placentero trance místico lleno de magia y espiritualidad reflexiva.  Sus guitarras flotantes, sus aterciopeladas melodías, o sus ritmos hipnóticos, nunca pasan la línea de lo ruidoso, ofreciendo todo un gratificante bálsamo para los sentidos. Si la suavidad de su sonido pudiera llevarte a engaño, solo tienes que escuchar sus riffs ácidos y sus embestidas de fuzz, que convierten cada canción en una experiencia gratificante. Manteniendo una línea pausada, sin estridencias, sus temas construyen un apacible relato del que no querrás salir. Un equilibrio perfecto entre unos pasajes casi drone, desarrollándose en atmósferas llenas de espiritualidad y los momentos más pesados y ácidos. Sin perder su vocación de jam, consiguen ensamblar todas las piezas de su particular puzle sonoro. ‘CENTRE’ corrobora una vez más la buena salud de la que goza el volcán psicodélico australiano, y la gran calidad de muchas de sus bandas. Sin duda, MT MOUNTAIN están en el grupo de cabeza de esa atractiva escena psicodélica llegada de las antípodas.

Musicalmente, el sonido de la banda nace de largas improvisaciones, por lo que, naturalmente, gran parte del álbum se grabó en vivo para capturar a la banda en su forma más desenfadada. Stephen Bailey (voz/órgano/flauta), que creció rodeado de religión pero sin ser un seguidor, describe cómo, temáticamente, gran parte de ‘CENTER’ es una disección de la fe, tanto espiritual como secular, y su relación personal, a menudo complicada, con ella. : “El álbum para mí, líricamente, trata principalmente sobre mi experiencia con la religión. Explora estos conceptos y las reglas que me fueron contadas desde la niñez hasta la edad adulta y mis pensamientos sobre mi propia conexión con ellos. Temas similares surgen entre las pistas, ya sea lírica o estructural, tanto un juego de repetición como de simplicidad‘ nos comenta Stephen.

MT MOUNTAIN son: Steve Bailey (voz, órgano, flauta), Thomas Cahill (batería), Brendan Shanley (bajo), Derrick Treatch (guitarra) y Glen Palmer (guitarra, sintetizador )

‘CENTRE’ fue concebido, escrito, y producido por MT MOUNTAIN, grabado y mezclado por Ron Pollard en North Dandalup, entre 2019 y 2020, habiendo sido masterizado por James Plotkin. El arte de la portada es obra de Pete Schulte y está disponible vía Fuzz Club Records.

‘Tassels’ abre el álbum con hipnóticos acordes psicodélicos para embarcarse inmediatamente en ese motorik presente en todo el trabajo. La perfecta combinación entre los sonidos más letárgicos y las ensoñadoras atmósferas psicodélicas. Solo hace falta escuchar los dos primeros minutos para sentirte atrapado por su sonido. Sus aterciopeladas voces shoegaze complementan un tema lleno de magia y ritmo. Buenas guitarras y una instrumentación perfectamente ensamblada hacen que su carta de presentación sea intachable.

El hechizante ritmo de ‘Hands together’ nos lleva hasta un particular jardín del Edén en el cada acorde desprende belleza y placidez. En tonos místicos con vocación oriental, el corte sus nos susurra seduciendo nuestros sentidos. Voces con sabor a miel entre momentos drone que nos llevan a un estado sensorial más allá de lo terrenal. Allí todo resulta gratificante. Estructurando su sonido en distintas capas, siempre hay espacio para bellos desarrollos de guitarra.

Con un carácter al más espacial, ‘Dawn’ entre sus ritmos hipnóticos, deja aflorar bellos pasajes de psicodelia aromatizada. Creando un estado sensorial en el que nuestra mente emprende un viaje catártico hacia insondables espacios. Tras el permanente zumbido, los acordes brotan dulcemente entre angelicales voces llenas de una mística placentera y reconfortante. La dupla de guitarras se contonea grácilmente entre el aturdidor ruido de fondo. La mística al servicio de la psicodelia moderna.

Mas dinámico que el corte anterior, ‘The list’ retoma el caleidoscopio sonoro con esa dualidad entre lo sutilmente aturdidor y la lisérgico. Placidez instrumental con aspecto de jam que funciona a las mil maravillas en ese ambiente kraut lleno de pasajes de ensueño. Aquí las vibraciones de KIKAGAKU MOYO vuelven a aparecer en una canción que refleja la personalidad de los australianos.

‘Two mind’ coquetea con elegantes sonidos de fusión en ese bosque psicodélicos en el que MT MOUNTAIN construyen sus canciones. Sus dulces voces vuelven a ser un gratificante bálsamo para los sentidos. Aromas exóticos aparecen como una suave brisa que nos acaricia.

Dejándose llevar por los dictados del kraut ’Aplomb’ incide en esa fórmula que también les funciona. Voces melodiosas y ritmos cautivadores construyen otro tema con vocación de jam. Un motorik incesante coloreado con ese caleidoscopio lisérgico que tan bien saben construir. Elegantes pasajes que se complementan con las nebulosas psicotrópicas en una composición libre.

Con una apertura algo más sobria ‘Peregrination’ parece mostrarse algo más oscuro que los temas anteriores. Efectos psicotrópicos suavemente ensamblados van evolucionando a un mundo sensorial en el que las texturas se vuelven algo más progresivas en una fusión en la que incluso encontramos elementos jazz. Un complejo tema que muta constantemente con elegantes pasajes sin perder el auténtico sonido que inspira a la banda. Una instrumentación algo más compleja entre insondables espacios psicodélicos con tonos que rozan lo sinfónico completan esta jam.

‘Second home’ mantiene los tonos kraut y las dulces melodías vocales. Con una sencilla estructura en su apertura, el tema juega con las guitarra bajo una mística subyacente. Si bien, lo que más destaca del corte, es si implacable ritmo hipnótico, las pausas silencias unas guitarras que cuando aparecen se muestras llenas de magia. Todo un susurro, en el tema menos sugerente de todo el álbum.

El cierre del álbum viene de la mano de ‘Deluge’. Naciendo entre suaves efectos con tonos drone y una atmósfera espacial, el corte acaba desarrollándose en un ambiente psicodélico con la calma como bandera. Relajante, sus bellos acordes eligen el camino de la sencillez para mostrar toda su belleza.

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Álbum Premiere y Reseña: HOLY MONITOR.- ‘Southern Lights

El quinteto griego HOLY MONITOR llevan desde 2015 ofreciéndonos su particular visión de la psicodelia moderna con maestría a través de cuatros Eps y un par álbumes de larga duración, con los que se han labrado una reputación dentro de la escena psicodélica contemporánea. Con su nuevo álbum ‘SOUTHERN LIGHTS’ deberían alcanzar el Olimpo del género, ya que la calidad y riqueza compositiva de sus canciones bien lo merece. Un fascinante trabajo que juega con elementos espaciales, ritmos kraut y aromas orientales en línea KIKAGAKU MOYO en unas canciones suaves impregnadas en bellas fragancias sonoras que no se olvidan de la tradición griega. Unos temas que son todo un bálsamo para el oyente y que ayuntan las malas vibraciones. Con tonos vintage, aportados por sus cálidos teclados, voces que evocan la psicodelia pop de los 60’s y guitarras ácidas llenas de magnetismo, ‘SOUTHERN LIGHTS’ muestra a la banda en plena madurez creativa, lo que le convierte en uno de esos álbumes que cualquier amante de la psicodelia no debería pasar por alto. Describiendo su particular mundo mágico, los temas consiguen que nos olvidemos de los convulsos tiempos que vivimos para elevarnos a una dimensión sensorial en la que todo flota de una manera etérea, relajando nuestros sentidos y proporcionándonos un gratificante viaje. Sus suaves reverberaciones, unidas a los ganchos de vocación progresiva y esos genes kraut, hacen que cada tema, sea un aliciente para seguir descubriendo a una banda brillante. Las algodonadas melodías funcionan tanto en los hipnóticos espacios siderales, como en las estancias vintage más propias del siglo pasado. Todo fluye con naturalidad, en ocasiones con la brisa del Mediterráneo meciendo sus armonías y en otras, con exóticas fragancias orientales perfumando sus canciones en un auténtico vergel psicodélico. Ecos floydianos, melodías Beatles, inspiración espacial, todo al final confluye en un caleidoscopio colorista que flota en sus etéreas atmósferas. Las vibraciones salvajes y embriagadoras de sus hipnóticos ritmos psicodélicos, desencadenan paisajes sonoros elaboradamente tallados llevan a los oyentes a una danza loca y hedonista para exorcizar las malas vibraciones y rebelarse contra la realidad. Sin duda, uno de esos álbumes llenos de sensibilidad, que debe perdurar en el recuerdo de la gente, cuando al finalizar el año se haga balance de lo mas destacado.

‘SOUTHERN LIGHTS’ está disponible vía Blackspin Records/Primitive Music en edición limita a 300 copias en alta calidad en vinilo rojo y blanco de 180 gr. Habiendo sido producido por HOLY MONITOR, Grabado y mezclado por Alex Bolpasis en Suono Studio, correspondiendo la grabación de las voces a George Nikas en Black Caravan. La masterización corrió a cargo de Nick Townsend en Townsend Mastering y el arte de la portada es de Bewild Brother.


HOLY MONITOR son: George Nikas (Voces y Guitarras), Stefanos Mitsis (Guitarras), Vangelis Mitsis (teclados), Alex Bolpasis (Bajo) y Dimitris Doumouliakas (batería)
Músic compuesta por Stefanos Mitsis y George Nikas con letras de George Nikas

‘River’ se desarrolla en un escenario heavy-psych en el que los teclados en tonos vintage aportan un tono agradable al ensoñador sonido de los griegos. Con un sonido estratificado en distintas capas, una introducción inicial deja paso a momentos de neo-psicodelia aromatizada. La lánguida voz aflora en un vergel colorista bajo agradables melodías. La dupla de guitarras repitiendo acordes consiguen crean una atmósfera etérea en la que el sonido flota produciendo un estado placentero para el oyente. El tema pasa por tres fases, para retomar en su parte final el sonido con el que nació. Sin duda una notable forma de empezar a introducirnos en este atractivo trabajo. El tema cuenta con sutiles ritmos de vocación kraut.
En un escenario más psicotrópico ‘Naked in the rain’ es el espacio perfecto para que la guitarra juega con pedales ofreciendo un sonido más psicodélico. Con voces infectadas de vientos exóticos el tema consigue conjugar elementos kraut, con ecos más 70’s sin perder los tonos psicodélicos. Rítmico, colorista y con un sonido vintage en un segundo plano, el corte nos acaricia con algodonadas melodías entre su magnética y por momento hipnótica instrumentación. El hammond lucha por copar un protagonismo que parece estar en manos del sonido de las guitarras, siempre con encajando las piezas a la perfección.
‘Bells’ nos ofrece un sonido que me evoca a muchos momentos de bandas como KIKAGAKU MOYO. Acolchados pasajes y aterciopeladas voces nos acarician manteniendo los tonos coloristas. Describiendo momentos más bucólicos el tema mantiene su combinación kraut sin perder la vocación psicodélica. Aquí la dimensión neo-psicodelica de HOLY MONITOR reincide en una fórmula que funciona. Frágil pero rico en matices el ritmo, sin que nos demos cuenta acaba por succionarnos a ese mundo de ensueño en el que la banda crea sus canciones. Con aires más sinfónicos, ‘Lights’ cabalga entre desarrollos livianos entre aromas celestiales con un toque de exotismo. Dulces melodías vocales flotan entre una instrumentación con algún elemento progresivo entre los efluvios psicodélicos habituales en todos los temas. Los sonidos del luminoso Mediterráneo parecen humedecer los acordes de otro bello tema aparente frágil. Intensificando su sonido el corte se torna más pesado y psicotrópico en su según parte, ofreciendo un crisol de sonidos hipnóticos con brillantes desarrollos de guitarra mientras su ritmo insistente.  parece tornarse más turbio y aturdidor de lo que habían mostrado con los temas precedentes.
Una gruesa línea de bajo abre las hostilidades en ‘The sky is fallin dow’. Un monumental corte en que las guitarras flotantes inciden entre un inquietante ritmo y un órgano envolvente.  Ecos sesenta, y ritmos más pesados consiguen crean un tema lleno de versatilidad y fuerza. Aquí la banda nos ofrece constante giros que hacen que la canción serpentea entre variadas armonías haciendo que su escucha nos depare diferentes alicientes. Casi floydiano por momentos, el tema conjuga a la perfección los sonidos de los inicios de la psicodelia con una apuesta completamente contemporánea. Con sus más de siete minutos de los crujientes sonidos de su apertura van disipándose a una atmósfera más etérea. Nuevamente los elementos progresivos hacen acto de presencia entre sus ritmos hipnóticos de vocación kraut. El protagonismo del órgano en su parte central hace que el corte explote en una deflagración mucho más pesada confirmando que los griegos no quieren renunciar a nada. Estamos ante uno de esos temas que nos ofrecen distintos alicientes cambiando su sonido a lo largo de su desarrollo, lo que hace que dependiendo del minuto que escuches te parecerá que estás ante un tema completamente diferente. Incluso percibo algún elemento más propio de The Beatles más lisérgicos y coloristas.
Susurrante y lleno de magnetismo ‘Hour glass’ nos acaricia con sus delicados acordes envueltos entre efectos flotantes. El lado más espacial de los griegos se muestra con timidez entre su psicodélico sonido. Emergiendo lentamente para crear una plácida atmósfera ideal para la relajación el tema parece no querer elevarse describiendo el silencio de insondables espacios reflexivos aptos para encontrar la paz interior. Todo un bálsamo para los sentidos que acaba por narcotizarnos en un sueño dulce y placentero mientras se diluye en el infinito.

Tras el reconfortante corte anterior, ‘Ocean trail’ explota en un arco iris colorista entre hipnóticos riffs y tonos vintage. Sus voces neo-psych de vocación 60’s aparecen entre constantes ondulaciones en las que se perciben vibraciones exóticas. Repitiendo su riff principal, el tema amortigua su intensidad con los registros vocales, elevándose con fuerza en la ausencia de las mismas. Con buenos desarrollos de guitarra el ritmo constante y el zumbido de los teclados van aportando matices sonoros a un notable tema que acaba por engullirnos entre sus vibraciones.

En una atmósfera menos perturbadora ‘Under the sea’ nos acaricia con bellas melodías impregnándonos de flotantes sonidos psicodélicos alejados de estridencias sonoras. Un acaramelado corte sobre el que parece influir el sonido de bandas como los citados Kikagaku Moyo. La belleza y la ternura en beneficio de otra atractiva y reconfortante canción.

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Reseña: Ryley Walker and KIKAGAKU MOYO.- ‘Deep Fried Grandeur’

El sello Husky Pants, propiedad del músico de Chicago Ryley Walker nos sorprende con ‘DEEP FRIED GRANDEUR’. Un registro en vivo del propio Ryley Walker junto a los japoneses KIKAGAKU MOYO en la actuación que realizaron juntos en el marco de la edición de 2018 del festival holandés de Le Guess Who? que se celebra en la ciudad de Utrech. Se trata de dos jams que se extienden a lo largo de cuarenta minutos hipnóticos y psicodélicos en los que nos presentan una aterradora fusión de rock acido, folk, freak y jazz, en una sesión en la que los sonidos pesados se mezclan con distintas referencias estilísticas. Un enfoque libre de la música que está en los genes de los japoneses, una banda que no duda en unir su talento con otros músicos para disfrutar juntos de su pasión común, hacer música. Tras una tarde de ensayo en la que principalmente bebieron expresos, y fumaron unos cigarrillos, se dijeron:  «Hombre, estaremos bien». Y lo cierto es que solo tienes que escuchar ‘DEP FRIED GRANDEUR’ para descubrir a un puñado de músicos pasándoselo bien. Unidos por un hilo invisible, sus acordes hacen que el caos sea algo controlado. Atmosféricos, psicotrópicos, místicos y con un magnetismo absoluto, los japoneses y el americano, van construyendo sus jams ofreciéndonos siempre un espacio hipnótico lleno de alicientes. Serpenteando entre exóticos sonidos orientales e hipnóticos desarrollos espaciales de vocación kraut, transitan por una senda llena de psicotrópicos creando un efecto narcótico en el oyente. momentos de psicodelia aromatiza, pasajes mucho más ácidos y pesados conviven en un colorista Jardín del edén en el que todo es belleza. Como si dividieran los dos temas en varias etapas ambos tienen el denominador común de la métrica. Divididos en tres partes diferentes los temas evolucionan tanto en intensidad como en armonía ofreciendo un estimulo distinto al oyente. Toda una liberación sensorial desde la improvisación de unos músicos talentosos y creativos.

‘Pour Dampness Down In The Stream’ el flotante sonido del sitar nos introduce con etéreos pasajes a una mágica jam. Misticismo y espiritualidad en una florida atmósfera psicodélica. Incorporando lentamente instrumentos, se va produciendo la lenta metamorfosis. El capullo se convierte en mariposa entre bellas melodías con un denominador común, el caos. Un caos controlado en todo momento como si los músicos estuvieran unidos por un hilo invisible que dirige sus acordes. Al unísono, el tema se retuerce cambiando su fisonomía mientras nos sumerge en un espacio hipnótico. Dulce, pero borroso a su vez, los efluvios psicodélicos nos narcotizan en un trance sensorial que acaba por absorbernos. Bellos y pausados acordes entre loops y acordes en forma free-jazz, van consiguiendo construir una jam que se presenta en distintos niveles. Estratificando su sonido a capa, cada instrumento tiene su protagonismo sin que nada desentone. Una química interpretativa que exuda efluvios psicotrópicos según avanza en su lento caminar. Creando una suave brisa sonora, ésta se ve empujada por vientos más fornidos que hacen la pesadez aflore en un penetrante sonido. Reconfortantes pasajes que consiguen transmitir al oyente un estado sensorial de máxima placidez y relajación hasta producirse el silencio. Tras él el tema ofrece una segunda parte en la que los hipnóticos ritmos nos envuelven en una burbuja psicodelica de la no querrás salir.  Ritmos kraut, efectos espaciales nos trasladan a un espacio sideral en el que encontramos un auténtico calidoscopio sonoro. En su parte final la experimentación freak se impregna de sonidos orientales para cerrar el circulo volviendo a su origen. ¡¡Sencillamente apoteósica!!

La segunda jam, ‘Shrinks The Day’ parte de una atmósfera inquietante e hipnótica. Nuevamente el sitar aportando color y mística tradicional. Mas perturbador desde su inicio la guitarra sucede al sitar ofreciendo ecos a cabello entre el rock sureño y la tradición oriental entre la embriagadora y magnética atmósfera. Un sonido turbio en segundo plano, y los devaneos de los instrumentos aflorando por cada rincón uniéndose a una fiesta colorista. Aumentando la intensidad el sonido se engrandece en una bacanal psicodélica que va cogiendo forma lentamente. Un ritmo dinámico que parece no desfallecer en ningún momento. Solos preciosistas de guitarra que parecen replicarse entre sí, con un denso sonido tras ellos. Con acordes llenos de belleza y luminosidad van describiendo un particular Jardín del Edén. Todo un mundo de color a través de bellas y exóticas melodías. Creando un sonido etéreo y algodonado la mitad de la jam cambia su aspecto para una improvisación Avant-garde. Anárquicos pasajes experimentales crean un momento de confusión aturdiéndonos antes de mutar nuevamente. Tras esos histriónicos momentos, el legado del kraut kosmiche se presenta en un viaje de LSD. Los pasajes más psicotrópicos de la jam logran magnetizar al oyente en un nuevo trance hipnótico de tintes futuristas.  vistiéndose de Hawkwind, la maquinara se eleva a espacios siderales para perderse en el infinito.

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Reseña: CAVE SUNS.- ‘Surt Skum (Live)’

La formación británica aprovechó los días del confinamiento como tantas otras formaciones para reunirse y grabar tres jams en vivo en las que juegan con la psicodelia y los ritmos kraut con un especial motorik que toma momentos más propios de bandas como Can. Toda una danza de truenos bajo un aura psicodélica en la que los ritmos hipnóticos, un magnético bajo y los juegos florales de sus guitarras nos ofrecen un trabajo que nos deja con ganas de más. En este Ep el cuarteto de Newcastle enreda con sonidos LO-FI embutidos en la particular burbuja lisérgica de su sala de ensayo ofreciéndonos tres temas psicotrópicas con puntos en común, pero a su vez, cada uno de ellos con su esencia particular. Escapando de ese paisaje lleno de máscaras y huérfano de actuaciones en vivo, dejan claras sus influencias en sus camisas de Cachemira, con guiños a Grateful Dead, los citados Can o los japoneses Minami Deutsch. Esta colección de imaginaciones improvisadas es una ventana al místico funcionamiento interno de una mente en colmena. ‘SURT SKUM’ es un dulce azucarado sueco, traducido como ‘espuma agria’, algo que queda patente en sus ácidas vibraciones. Este lanzamiento es el primero de una serie de instantáneas improvisadas que capturan a la banda en su forma más cruda.

CAVE SUNS, se formó en 2012 como un trío de stoner rock influenciado por el blues y ha sido un nombre familiar del circuito en vivo, tocando con pesos pesados de la psicodelia como Dead Meadow, Here Lies Man, White Hills o The Myrrors . Con la incorporación del guitarrista Dan Foggin en 2018, la banda ha evolucionado hacia una conciencia colectiva de ritmos motorik, líneas de bajo hipnóticas y guitarras altísimas.

CAVE SUNS son: Kit Endean (guitarra y voces), Dan Foggin (guitarra), Mike Hill (bajo y voces) y Ewan McLaughlin (batería y voces)

‘Surt skun’ y sus hipnóticos ritmos kraut nos empujan a una atmósfera psicodélica con tonos espaciales. Un sonido heredero de bandas como Can en línea al sonido de los japoneses Minami Deutch es coloreado con inserciones de guitarras ácidas y efectos envolventes. Un auténtico motorik que nos absorbe entre sus lisérgicos surcos. Con espacios silenciosos en los que la maquinaria rítmica baja sus revoluciones antes de rearmarse en una nueva embestida bajo los efectos de los psicotrópicos.

Tras la dinámica arrancada, ‘Sleep never rust’ se muestra más ensoñador y calmado en su maquinaria rítmica. Cadentes pasajes bajo una batería robótica, pero aportando distintos elementos diferenciadores. Aquí los británicos parecen decantarse por el legado de formaciones como Grateful Dead en una nueva jam en la que la psicodelia resulta más gratificante. Con menos estridencias, algunos adornos exóticos se incrustan entre un ritmo matemático y preciso. Entre emanaciones de hongos mágicos la atmósfera va llenándose de efectos y humo intoxicante para absorbernos nuevamente en su propuesta sonora.

Este corto trabajo cierra con otro tema de seis minutos. ‘Sloop John Dee’ parece decantarse desde su inicio por una atmósfera más mística y reconfortante. Jugando con las guitarras con delicadeza, el tema evoluciona entre atractivos ritmos con un tono de exotismo y continuos desarrollos de guitarra creando una tupida gama de texturas sonoras. Una fórmula que funciona a la perfección y que nos hace partícipes de su particular apuesta. 

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Reseña: KARKARA.- ‘Nowhere Land’

El segundo álbum de los franceses KARKARA nos invita a un viaje a través de dunas exóticas bañadas en un torbellino de fuzz y distorsiones entre elementos siderales y aromas orientales.  Un espacio ensordecedor, crudo y psicotrópico en el que la balanza de lo tradicional y lo futurista se equilibra entre acelerados ritmos de vocación kraut. Su atmosfera hipnótica y aturdidora nos relata un oscuro mundo místico entre solos y crujidos expansivos. Usando instrumentos tradicionales como el didgeridoo los magos del desierto nos hechizan en su particular fantasía narrativa. Muy enraizados en los sucios sonidos garage de finales de los 60’s, pero también fieles seguidores de la estela sónica de Hawkwind, su particular apuesta por los ecos llegados de oriente, hace que el resultado final sea de lo mas sugerente. Unos temas letárgicos que nos llevan a la velocidad de la luz por insondables espacios siderales pero que también nos hacen reposar en aromáticos jardines entre danzas y ecos arábigos. Una danza infinita que sabe usar los desarrollos heavy-psych, para acoplarlos a su espiral difusa. Toda una conjunción de pasado y presente para ensanchar más si cabe las fronteras de la neo-psicodelia contemporánea. Inquietante, misterioso, relajante, aturdidor, místico, visceral, polvoriento, lisérgico, pero lleno de magia y de giros inesperados que hacen que cada canción se contonee para ofrecernos, sorprendentes pero efectivos cambios en su narrativa, siempre auspiciada por sus graves atmosféricos .

Este álbum es una continuidad directa de ‘CRYSTAL GAZER‘ El segundo capítulo de un viaje realizado por un viajero que descubre nuevas tierras y gente misteriosa. Escrito durante las giras de ‘CRYSTAL GAZER‘, entre largos viajes entre conciertos y ensayos en el sur de Francia. Grabado en Toulouse en el estudio SwampLand y usando solo equipos analógicos para agregar ese sabor Lo-fi crudo que aman. Con la colaboración del ilustrador Dead Flag que fue una fuente adicional de imaginación. Las letras toman la forma de encantamientos místicos y narrativos que trazan el hilo de un viaje épico que se desarrolla a lo largo del álbum. 

KARKARA son: Karim Rihani (Guitarra, Voz, Didgeridoo), Hugo Olive (Bajo) y Maxime Marouani (Batería, Voz).

Con solo escuchar dos acordes de ‘Deliverance’ ya se intuye la ruta de los franceses. Crujientes riffs, ritmos kraut y tonos orientales construyen un tema hipnótico y aturdidor. Insertando pasajes de psicodelia exótica entre voces ecualizadas. Descargas ácidas desde la guitarra y efectos que se redoblan crean una aturdidora atmósfera en la que no faltan elementos espaciales. Las melodías repetidas entre la turbia instrumentación crean un sorprendente espacio sonoro en el que se unen los ornamentos palaciegos con la maquinaria pesada espacial. Incluso con pasajes progresivos el tema no pierde su implacable ritmo en ningún momento.

‘Space Caravan’ no se anda con miramientos y se embarca en un viaje espacial desde sus primeras notas. Psicodelia sideral con aderezos orientales y cantos poniendo el exotismo y una guitarra que no descansa en su exploración de los pedales para llevarnos a un insondable espacio a caballo entre lo terrenal y lo sideral. Sus aturdidores desarrollos consiguen crean un espacio ensordecedor del que emergen acordes más pausados entre los ritmos mecánicos. Dos estancias perfectamente diferenciadas que juegan con el estereo creando un torrente sónico de dimensiones descomunales.

Danzas tradicionales abren Falling Gods’, un corte de características similares a los anteriores, pero en el que la voz cobra un nuevo roll. Instalados en exóticos espacios, la psicodelia se llena de fragancias entre la estela de su maquinaria psico-espacial. Una unión entre la magia del medio oriente y algún satélite espacial lleno de dunas siderales. Jugando con los tiempos el tema se desboca entre leves pausas. Derrochando fuzz la cuenta atrás comienza para el verdadero alunizaje.


‘People Of Nowhere land‘ y sus plomizos riffs nos sumen en un escenario más rugoso del que fluyen serpenteantes sonidos tradicionales cual cobra en medio del desierto. Una danza intoxicante y aturdidora que acaba por sumirnos en le hechizo de los franceses. La combinación garage fuzz con la tradicional oriental hace que nos sintamos ubicados en algún exótico espacio indeterminado que nos aleja de la realidad.

En ‘Setting Sun’ parecen bajar las revoluciones sin perder la intensidad. Melodías rituales nos arrullan acompasadas por ritmo más cadente y menos vertiginoso. El turbio sonido difuso que siempre nos acompaña en cada tema sigue presente, pero tomando matices más sosegados. El trabajo vocal del tema destaca por encima del resto, mientras todo parece volverse más mágico y misterioso.

Retomando el garage-fuzz, ‘Cards’ nos devuelve a alguna medina de algún exótico poblado en algún del desierto. haciéndonos sentir el bullicio del zoco los pasajes orientales dominan un tema en el que el bajo cruje y los ecos garage cobran una nueva dimensión.

Witch’ cierra el álbum por evocadores espacios de psicodelia absorbente y relajante en su inicio, para golpearnos con sus turbios riffs creando una cortina sonora que impide ver. En ese espacio de misterio el corte toma elementos floydianos con efluvios lisérgicos para enredarse en un espacio en el que el sonido se enreda en una espiral diabólica. Jugando con los tiempos, el tema reposa en plácidos e inquietantes pasajes que van intensificándose para explotar en una tormenta sónica que nos arrolla con sus psicotrópicos flotantes.

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