Reseña: THE WILD CENTURY.- ‘5’

Sin duda las bandas evolucionan, y los holandeses THE WILD CENTURY son un ejemplo. Si en su primer álbum encontrábamos un predominio de aromas orientales en su psicodelia, y en ‘RAW’ de doctoraban en las artes de la psicodelia 60’s, en su tercer álbum ‘5’, los encontramos más difusos en unas canciones que parecen fruto de la improvisación en el estudio. Las cinco canciones aquí contenidas, son un ejercicio libre de fusión de psicodelia pesada con espirales psicotrópicas arropadas por difusos riffs más cercanos al Stoner y de un ejercicio de fascinantes sonidos vintage. Un collage que, al igual en su álbum anterior, sigue mamando de los sonidos de los años 70’s de ambos lados del Atlántico, sin decantarse definitivamente por ninguno de ellos, y manteniendo su propia esencia. Con constantes oscilaciones en el desarrollo de las canciones, consiguen que sus lisérgicos desarrollos fluyan con un ritmo dinámico. Flirteos con el sonido Colour Haze no impiden que las suaves brisas west-coast refresquen sus canciones. Con muchos momentos en las que las bacanales psicotrópicas se apoderan de la parte instrumental de las canciones, pero también con la destreza suficiente para apaciguar nuestros sentidos con delicados pasajes adornados por un órgano hammond. Una voz suave pero habilidosa para transmitir sensaciones completan este cóctel en el que el blues se una a esta fiesta psicodélica. La espontaneidad de las canciones, fruto de sus improvisaciones es completada con la destreza para que todo encaje. Su dupla de guitarras, unos tambores guerreros y un bajo lleno de magnetismo consiguen engancharnos a la escucha de su personal caleidoscopio sonoro. Toda una montaña rusa con múltiples subidas y bajadas en la que nada resulta brusco, pero si, sorprendente y fascinante. Los holandeses continúan empapándose del legado de los setenta, algo que queda patente en vibraciones que pueden resultar familiares para el oyente, pero no se recrean en ellas, sino que las emiten en forma de flash, consiguiendo así la espontaneidad y la frescura en sus canciones. ‘5’ da la sensación de que es un álbum que ha sido creado con toda la espontaneidad con la que un músico toca y crea en el estudio, y a la vez refleja que el quinteto se divierte componiendo y ejecutando sus canciones, algo que consiguen transmitir al oyente. THE WILD CENTURY es una de esas bandas que desde el ostracismo pueden sorprender a los amantes de la psicodelia de tintes vintage, pero también a cualquier amante de la buena música, ya que este nuevo álbum refleja que está creado desde la naturalidad. ‘5’ es un autentico mosaico colorista de la psicodelia, tanto en su faceta más psicotrópica como en su lado más suave y hechizante. Tras su escucha, solo puedo decir: ¡¡¡Quiero más de esto!!!

THE WILD CENTURY son:

Stan Aarts – guitarra eléctrica y voces
Gerton Govers – guitarra acústica, sitar, guitarras y voces
Joris Verbogt – bajo
Butsenzeller – batería
Paola Pica – órgano hammond

Una breve introducción en modo loner-folk abre las hostilidades en ‘Don’t you miss me i the wild’. El tema se sumerge en un entorno de riffs difusos que juegan con elementos 70’s en las voces mientras el tema avanza a caballo de sonido stoner y hard-psych. El colorista órgano aporta el tono vintage a un corte con una instrumentación fluida y nebulosa. Las guitarras imprimen acidez a una canción que se contiene en sus formas con un trasfondo difuso creando un arco iris de vibraciones dispares. Arenoso por momentos, pero reflejando el espíritu de jam que preside las composiciones de los holandeses para acabar reposando en un gratificante espacio psicodélico.

 ‘Maria’ parece evocar el legado de Colour Haze. Sus guitarras flotantes y una densa y magnética línea de bajo da paso a unas melodías vocales que me recuerdan del clásico del canadiense Bonnie Dobson‘Morning Dew’ mil veces versionado por solventes bandas en los años 70’s. Haciendo oscilar su sonido el tema combina elementos heavy-psych con dulces pasajes vintage más propios del florido sonido west-coast. Siempre engarzando las guitarras para que todo cuadre en esta improvisación en la que los instrumentos parecen ir por libre, pero que finalmente consiguen acoplarse con un fascinante resultado. La sutileza del cálido órgano y unos tambores briosos complementan las exploraciones lisérgicas. El tema resulta de lo más sugerente con sus luminosos pasajes y su ritmo oscilante. Un sonido magnetizante que nos envuelve en un plácido sueño balsámico. Un tema muy atrayente y versátil.

El magnético del bajo, marca el camino a seguir por ‘The Long road. Insistiendo en recuperar las vibraciones de los 70’s las guitarras superpuestas en ásperos riffs dan paso a momentos de desarrollos muchos más afilados. Sin duda la creatividad libre de los holandeses hace que los elementos psico-progresivos se unan a esta colorista fiesta vintage. Susurrantes por momentos y con unos registros vocales mucho más ásperos el tema nos ofrece rasgueos de guitarras constantes. Siempre con giros inesperados, consiguen que el viaje sea versátil y placentero. Potentes e insaciables ritmos suben y bajan la intensidad mientras el órgano y las guitarras nos trasladas a atmósferas vintage en las que los sonidos heavy-psych se suceden con gran dinamismo.  El tema concluye con toda una bacanal sónica en la que cada instrumento parece ir por libre en una auténtica locura sónica.

‘Move on’ se construye sobre un armazón de blues ácido. Repitiendo los riffs el tema explota mutando su sonido a un escenario más progresivo sin perder su esencia. Nuevamente el órgano nos envuelve haciendo salir el ambiente colorista. Por momentos pareciera que hemos hecho un viaje en el tiempo al comienzo de los 70, algo que ya nos mostraron en su álbum debut.  La canción posee una gran mordiente y un tono hipnótico que desaparece con los desvaríos controlados de unas guitarras que siguen rezumando acidez en cada riff. Hard-rock vintage de manual con una orgia de sonidos heavy-psych completando un tapiz sonoro de grandes proporciones sonoros. Puede que se premeditado, o simplemente, estos chicos se dejan llevar por sus impulsos, pero, en cualquier caso, lo hacen de manera que enganchan al oyente.

Cerrando el álbum ‘Downfall, se desarrolla en plácidos pasajes de psicodelia apacible que parecen augurar un corte más suave. La belleza de la guitarra contrasta con el hipnótico sonido del bajo y unos tambores chisporroteantes. Su apacible armonía comienza a teñirse de momentos más lisérgicos arropados por el cálido y penetrante sonido del hammond. La jam va desarrollándose sin prisas, elevando su intensidad en una lenta evolución. Salpicado por la dupla de guitarras el tema fluye cada vez más dinámico gracias la fuerza que imprimen los tambores. En su parte central el tema se vuelve alocado, en ese momento, con gran acierto la voz hace acto de presencia mientras los solos se retuercen y revolotean creando una atmósfera hechizante, mágica y envolvente. La larga duración del tema permite disfrutar de las cualidades técnicas y compositivas de THE WILD CENTURY, una banda llamada a ocupar un espacio de mayor protagonismo en la escena heavy-psych, cualidades no les faltan.

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Reseña: DR. SPACE.- ‘Dr Space’s Cosmic Alliances’ (Vol. One-Deep Space Day Trip)

El trotamundos de los sonidos espaciales y mago de los sintetizadores Scott Heller nos presenta sus alianzas cósmicas bajo su proyecto DR. SPACE, con notables bandas de la escena de la psicodelia espacial en su recopilatorio ‘DR. SPACE’S COSMIC ALIANCES – VOL. ONE DEEP SPACE DAY TRIP’. El músico danés, actualmente afincado en Portugal, ha querido reflejar en este álbum, sus colaboraciones tanto en directo como en estudio, con lo más granado de la escena cósmica. Bandas tan reputadas como YURI GAGARIN, AGUSA, MANESKJOLD, BISMUT, WHITE HILLS, PHASED, AUTOMATON, JOHAN DAHLSTRÖM, así como su propia banda ORESUND SPACE COLLECTIVE, han contado con la participación de sus sintetizadores en sus composiciones. Este trabajo refleja algunas de esas colaboraciones con versiones que nunca han visto la luz. En ellas, las atmósferas siderales quedan fielmente reflejadas por un músico inquieto y colaborativo, siempre dispuesto a ofrecer su sabiduría y buen hacer, junto a amigos con inquietudes comunes. A lo largo de los años hemos conocido su buen trabajo con su banda ORESUND SPACE COLLECTIVE, uno de los referentes contemporáneos de la escena cósmica o con los noruegos BLACK MOON CIRCLE, ahora, con este trabajo, podemos disfrutar de una forma única, de una nueva visión de algunas de las canciones de estas bandas con las que ha participado. Versiones inéditas o registros de shows en vivo con alguna de ellas, que jamás han sido publicadas como tal. Lo cierto es que en ‘DR. SPACE’S COSMIC ALIANCES – VOL. ONE DEEP SPACE DAY TRIP’ nos invita a un viaje a los confines del universo en su particular nave psicodélica. El trabajo se encuentra disponible en la página de bandcamp de Scott, no estando disponible en versión digital. El álbum ha sido producido específicamente para ayudar a financiar su estudio en Indigogo. Al margen de los registros que aquí aparecen, también a participado en grabaciones con bandas como ALBINO RHINO, DEEP SPACE DESTRUCTOR’S, 3EAR EXPERIENCE, GAS GIANT, SYREGEN, THE SONIC SHAMEN, AURAL HALLUCIONATIONS y muchos otros, lo que nos hace augurar que dichas colaboraciones aparecerán en posteriores entregas de estas ‘COSMIC ALIANCES‘.

Uti vår hage’ es un tema de los suecos AGUSA grabado en 2013. Rock progresivo lleno efectos y sintetizadores que le dota de un cuerpo espacial. Melodías con carácter pastoral rememorando a los clásicos del género. Un corte que fluye bien bajo vibrantes ritmos y ondulaciones constantes sin perder su línea argumental. Con un cierto aroma romántico la guitarra se ve cortejada por constantes efectos cósmicos nacidos de los sintetizadores. Toda una monta rusa de buen rock progresivo aderezado con elementos siderales.

Con una cadencia casi ocultista, ‘Trapped under ice’ en una grabación desechada de 2016 junto a los griegos AUTOMATON va construyéndose lentamente entre tambores casi rituales y los habituales efectos. Un sonido oscuro y crudo que lentamente se ve seducido por bellas melodías que se intercalan entre un terrorífico sonido de bajo. Tras el calentamiento el corte despega hacia su particular odisea cósmica. Un insondable espacio más psicodélico y aturdidor con tintes grandilocuentes y casi doom en algunos pasajes.

‘Storborg’ se trata de un tema inédito de los holandeses BISMUT grabado en la edición del año 2019 del festival Roadburn. Entre la firme vocación post-metal psicodélica del trio holandés se incorpora la kriptonita cósmica de Scott enriqueciendo los ritmos kosmiche de un tema envolvente y con un ritmo frenético avanzando como una gran nave nodriza a los confines del universo en una tortuosa odisea espacial. Hasta el alunizaje final.

En el año 2011, Scott se reúne con su amigo Johan Dahlström se divertían grabando y mezclando ‘Rebirth of the earth’. Un tema cantado que guarda una estructura hard-rock travestida con los sintetizadores de un aspecto más espacial y psicotrópico. Gruesos riffs y cierto aroma Stoner.

‘Skov’ el tema de 2016 grabado con MANESKJOLD se desarrolla entre suaves pasajes psicodélicos creando una atmósfera hipnótica que invita a la relajación. Evolucionando hacia un corte más pesado sin perder su esencia psico-espacial. Todo un caleidoscopio heavy-psych con voces herederas del legado de Hawkwind. Un corte que bien podría haberse escrito en los albores de los 70. Un claro ejemplo de la psicodelia danesa.

Sobre una estructura pesada, en la que el blues aflora con sutileza entre los pesados riffs psych, ‘Maelstrom’ es un tema grabado como la banda suiza PHASED. Seguramente es el corte menos espacial del álbum, pero ello no quiere decir que el hechizo cósmico no aparezca, precisamente esa es la especialidad de Scott. Contrarrestando el grueso sonido del magnético bajo los efectos revolotean intentando aplacar ese crujiente sonido. En la parte final el tema se vuelve más hipnótico y cósmico.

‘Oscar curry’ a diferencia del resto de los temas del álbum, no supera los tres minutos. perteneciente a unas grabaciones que después darían lugar al primer álbum de ORESUND SPACE COLLECTIVE, los sonidos hipnóticos se apoderan de la maquinaria espacial, ¿o quizás sea al revés?

Si hay una banda experimental en la escena psicodélica de el último decenio esos son WHITE HILLS. Con ellos actuaba en directo y grababa este registro en el que los sonidos experimentales se desarrollan en una atmósfera futurista en la que los sintetizadores tienen el total protagonismo. Si bien los acordes sitar aportan la mística, el verdadero carácter de la canción tiene genes siderales. Efectos perturbando los espirituales pasajes construyen un particular corte lleno de hipnotismo.

Cerrando esta recopilación de colaboraciones, tenemos un registro en vivo con los suecos YURI GAGARIN de su tema ‘At the Center of the Universe’ grabado en Kildemose Festival en el año 2015. Seguramente junto a la banda que mejor sabe leer los dictados del space-rock en estos momentos, las deidades siderales aparecen en corte intenso, que si bien, no tiene un gran sonido, refleja la gran maestría en estas lides. Pesado, frenético y lo suficiente psicodélico como para engullirnos como si de un agujero negro se tratara, algo que cualquiera que haya podido ver en directo a YURI GAGARIN, sabrá de lo que hablo. Exuberancia, pesadez y las suficientes dosis de psicotrópicos para proporcionarnos un intenso ‘viaje’ a los confines del universo. Una tortuosa odisea en la que todo está perfectamente ensamblado. 

Consigue el álbum aquí:

https://drspace1.bandcamp.com/album/dr-spaces-cosmic-alliances

Puedes escuchar las versiones originales de muchos de estos temas en los siguientes enlaces:

https://agusaband.bandcamp.com/

https://automatonathens.bandcamp.com/

https://bismut.bandcamp.com/

https://maneskjold.bandcamp.com/

https://phased.bandcamp.com/

https://whitehills.bandcamp.com/

https://yurigagarinswe.bandcamp.com/

https://oresundspacecollective.bandcamp.com/

Reseña: Ryley Walker and KIKAGAKU MOYO.- ‘Deep Fried Grandeur’

El sello Husky Pants, propiedad del músico de Chicago Ryley Walker nos sorprende con ‘DEEP FRIED GRANDEUR’. Un registro en vivo del propio Ryley Walker junto a los japoneses KIKAGAKU MOYO en la actuación que realizaron juntos en el marco de la edición de 2018 del festival holandés de Le Guess Who? que se celebra en la ciudad de Utrech. Se trata de dos jams que se extienden a lo largo de cuarenta minutos hipnóticos y psicodélicos en los que nos presentan una aterradora fusión de rock acido, folk, freak y jazz, en una sesión en la que los sonidos pesados se mezclan con distintas referencias estilísticas. Un enfoque libre de la música que está en los genes de los japoneses, una banda que no duda en unir su talento con otros músicos para disfrutar juntos de su pasión común, hacer música. Tras una tarde de ensayo en la que principalmente bebieron expresos, y fumaron unos cigarrillos, se dijeron:  «Hombre, estaremos bien». Y lo cierto es que solo tienes que escuchar ‘DEP FRIED GRANDEUR’ para descubrir a un puñado de músicos pasándoselo bien. Unidos por un hilo invisible, sus acordes hacen que el caos sea algo controlado. Atmosféricos, psicotrópicos, místicos y con un magnetismo absoluto, los japoneses y el americano, van construyendo sus jams ofreciéndonos siempre un espacio hipnótico lleno de alicientes. Serpenteando entre exóticos sonidos orientales e hipnóticos desarrollos espaciales de vocación kraut, transitan por una senda llena de psicotrópicos creando un efecto narcótico en el oyente. momentos de psicodelia aromatiza, pasajes mucho más ácidos y pesados conviven en un colorista Jardín del edén en el que todo es belleza. Como si dividieran los dos temas en varias etapas ambos tienen el denominador común de la métrica. Divididos en tres partes diferentes los temas evolucionan tanto en intensidad como en armonía ofreciendo un estimulo distinto al oyente. Toda una liberación sensorial desde la improvisación de unos músicos talentosos y creativos.

‘Pour Dampness Down In The Stream’ el flotante sonido del sitar nos introduce con etéreos pasajes a una mágica jam. Misticismo y espiritualidad en una florida atmósfera psicodélica. Incorporando lentamente instrumentos, se va produciendo la lenta metamorfosis. El capullo se convierte en mariposa entre bellas melodías con un denominador común, el caos. Un caos controlado en todo momento como si los músicos estuvieran unidos por un hilo invisible que dirige sus acordes. Al unísono, el tema se retuerce cambiando su fisonomía mientras nos sumerge en un espacio hipnótico. Dulce, pero borroso a su vez, los efluvios psicodélicos nos narcotizan en un trance sensorial que acaba por absorbernos. Bellos y pausados acordes entre loops y acordes en forma free-jazz, van consiguiendo construir una jam que se presenta en distintos niveles. Estratificando su sonido a capa, cada instrumento tiene su protagonismo sin que nada desentone. Una química interpretativa que exuda efluvios psicotrópicos según avanza en su lento caminar. Creando una suave brisa sonora, ésta se ve empujada por vientos más fornidos que hacen la pesadez aflore en un penetrante sonido. Reconfortantes pasajes que consiguen transmitir al oyente un estado sensorial de máxima placidez y relajación hasta producirse el silencio. Tras él el tema ofrece una segunda parte en la que los hipnóticos ritmos nos envuelven en una burbuja psicodelica de la no querrás salir.  Ritmos kraut, efectos espaciales nos trasladan a un espacio sideral en el que encontramos un auténtico calidoscopio sonoro. En su parte final la experimentación freak se impregna de sonidos orientales para cerrar el circulo volviendo a su origen. ¡¡Sencillamente apoteósica!!

La segunda jam, ‘Shrinks The Day’ parte de una atmósfera inquietante e hipnótica. Nuevamente el sitar aportando color y mística tradicional. Mas perturbador desde su inicio la guitarra sucede al sitar ofreciendo ecos a cabello entre el rock sureño y la tradición oriental entre la embriagadora y magnética atmósfera. Un sonido turbio en segundo plano, y los devaneos de los instrumentos aflorando por cada rincón uniéndose a una fiesta colorista. Aumentando la intensidad el sonido se engrandece en una bacanal psicodélica que va cogiendo forma lentamente. Un ritmo dinámico que parece no desfallecer en ningún momento. Solos preciosistas de guitarra que parecen replicarse entre sí, con un denso sonido tras ellos. Con acordes llenos de belleza y luminosidad van describiendo un particular Jardín del Edén. Todo un mundo de color a través de bellas y exóticas melodías. Creando un sonido etéreo y algodonado la mitad de la jam cambia su aspecto para una improvisación Avant-garde. Anárquicos pasajes experimentales crean un momento de confusión aturdiéndonos antes de mutar nuevamente. Tras esos histriónicos momentos, el legado del kraut kosmiche se presenta en un viaje de LSD. Los pasajes más psicotrópicos de la jam logran magnetizar al oyente en un nuevo trance hipnótico de tintes futuristas.  vistiéndose de Hawkwind, la maquinara se eleva a espacios siderales para perderse en el infinito.

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Reseña: ZEN TRIP.- ‘Music From Another World I & II’

ZEN TRIP nos invitan a un viaje místico en el que la psicodelia pesada se desarrolla en cinco jams en las que la espiritualidad y los efluvios lisérgicos crean una atmósfera ideal para la meditación. Conteniendo pasajes ácidos, todo se desarrolla en un trance sensorial para disfrutar a la luz de las velas acompañados del humo de una pipa mágica. Sus chamánicos pasajes incrustan desde la improvisación elementos de la psicodelia de los 70’s. Con algunos momentos, mostrándose más pesados y con algún leve coqueteo doomy, su psicodelia nos hace traspasar esa barrera sensorial en la que la mente flota liviana en un auténtico trance espiritual. ‘MUSIC FROM ANOTHER WORLD I & II’ es un álbum ideal para la relajación y la reflexión, y en él, las guitarras toman el protagonismo en unos temas que fluyen desde la calma para explorar los confines de la psicodelia. Alemania es un punto neurálgico de estos sonidos lisérgicos desde hace años, por lo que no debe sorprendernos apuestas de estas características, sino por el contrario, debemos sentirnos gratificados por ello. Pasajes contemplativos con tonos devocionales en los que los tonos rituales liberadores se suceden sin prisas, a pesar de contener momentos de pesadez en los que un crujiente sonido enturbia el ambiente. Todo un embrujo hechizante lleno de magnetismo para reconfortar nuestros sentidos.  El álbum consta de canciones publicadas en 2 Split-Vinyls junto con Projekt Fx3 y que se encuentran disponibles vía Clostridium Records en 2.018 y 2.019.

La mística envolvente nos atrapa en ‘Sonic sitar’. Suaves pasajes psicodélicos con un aroma oriental van sucediéndose entre cadentes tambores. El tema es un espacio para desarrollos nebulosos que invitan a la relajación y la reflexión. Todo un trance espiritual

Con un sonido mucho mas crujiente ‘Black tape’ nos devuelve a un espacio más mundanal. Entre efectos envolventes el tema va evolucionando, repitiendo su armonía de una manera hipnótica. Turbio y difuso el tema se desarrolla entre crestas Stoner y laderas heavy-psych que finalmente se apoderan de él a través de él para devolvernos a insondables atmósferas psicotrópicas llenas de magnetismo. Ondulando por esos espacios va modulando su intensidad hasta caer en una ciénaga con efluvios narcóticos.

‘Zen trip jam’ es un nombre lo suficientemente obvio como para intuir su contenido. Casi susurrante y un espacio drone, los acordes se ejecutan con una calma chamánica. Creando un espacio devocional, los cantos contemplativos custodian un tema que no tiene prisa en desarrollarse. Entre aromáticos entornos con olor a incienso los alemanes nos ofrecen un viaje cuyo objetivo es la liberación de la mente. Nuestro karma bebiendo energía positiva para liberar nuestros demonios internos. Sus narcóticos pasajes sirven de bálsamo sensorial con momentos de belleza, pero todo, regado con una espiritualidad redentora. La parte final deja espacio a buenos desarrollos de guitarra sanadora y reconfortante.

Siguiendo con los sonidos meditativos ‘Dust’ con su atmósfera lisérgica, se muestra como una auténtica jam que poco a poco va convirtiéndose en una canción con estructura. Heavy-psych en estado puro con distintas influencias estilísticas van perfilando un tema que se atasca entre wah wah creando un caleidoscopio sonoro en el que las formas y los colores mutan constantemente. Si bien el tema parece tener partes estructuradas, todo su potencial reside en la libertad creativa de cada uno de sus músicos.  El tema mantiene una intensidad suave hasta la parte final en la que se encabrita más su sonido.

‘Acid sun’ se muestra más plomizo en su introducción con ligeros coqueteos doomies. Todo un espejismo, que rápidamente retoma los momentos más chamánicos de la banda. Trascendentales pasajes recitados dan pie a una explosión pesada en la que los ecos porto-metal y un cierto tufillo Sabbath se conjugan con la psicodelia pesada más corrosiva. Cautivador y aturdidor a partes iguales. Tras el comienzo perturbador, comienza un paseo por un bosque humeante con efluvios de hongos mágicos impregnando cada acorde de fuertes dosis de psilocibina.   Cerrando el álbum, ‘Zen​-​O​-​Phoria’ parte susurrante y misterioso en una nueva exploración psicodélica. Un bálsamo antiestrés en que la calma domina una atmósfera creada para la redención de la mente. Una jam en toda regla en la que podemos vislumbrar algún elemento hendrixiano en los largos desarrollos de guitarra. Con el tema, ZEN TRIP parece atravesar una barrara sensorial en la que se ven reflejados diferentes momentos y referencias como si se encontrara encriptadas.

https://www.facebook.com/ZenTripBand

Reseña: ROBOT GOD.- «Silver Buddha Dreaming»

Sin haber escuchado sus singles previos me enfrentaba por primera vez a la música de ROBOT GOD sin ningún tipo de complejos y con la mente abierta y expectante de descubrir el contenido de este sobresaliente debut. Pasados unos minutos de escuchar el primer tema del álbum me dije: “Aquí puede haber algo grande”, y tras su escucha completa, solo puede decir: ¡¡¡Vaya Si lo hay !! ¡¡Este álbum es genial!! Entre la información que pude recopilar de la banda, descubrí que estaba compuesta por Tim Prichard a la batería y Matt Allen al bajo, sintetizadores y voces, músicos que han tenido conexiones con MOTHER MARS, junto a ellos Raff Lacurto a la guitarra, otro músico experimentado de la escena psicodélica australiana que ya nos mostró su calidad en bandas como THUMLOCK y  ARROWHEAD. Con estos mimbres solo podía salir un buen cesto, y “SILVER BUDDHA DREAMING”, sin duda, lo es. Hablar de obras maestras siempre puede parecer algo pretencioso, pero este debut bien podría estar cerca de esa calificación dentro de la escena heavy-psych.  A lo largo de 74 minutos, y con sus ocho largos temas recorren todas las fronteras de la psicodelia pesada. Espirales en pura vena Earthless en las que la guitarra se desangra en ácidos solos imposibles, pasajes progresivos que crean atmósferas ensoñadoras en línea ELDER con cuidadas melodías, desarrollos en los que el legado de PINK FlOYD hace acto de presencia con un esplendor poco usual, y momentos en los que los crujientes riffs Stoner nos golpean como un crochet de Mike Tyson en plena cara, en un espacio más propios de bandas Stoner doom. Si a esos aditamentos, añadimos ecos Hendrix y momentos Hawkwind con esa innata vocación espacial, la tormenta perfecta está servida en este pozo psicotrópico. Lleno de belleza y con momentos verdaderamente pesados, el trio  nos invita a un viaje alucinógeno y alucinante de proporciones descomunales hacia los más remotos confines del universo de la psicodelia de corte espacial. Belleza y temas bien trabajados hace que la calidad de “SILVER BUDDHA DREAMING” esté fuera de toda duda.

Como ya he dicho en otras ocasiones, estamos ante un álbum adictivo que puede provocar dependencia, por lo que no me hago responsable de los efectos que puede causar en tus neuronas, pero si te sirve mi consejo, no te resistas y zambúllete en él, y a buen seguro que una vez dentro, ¡NO QUERRÁS SALIR! Si eres un auténtico fanático de la psicodelia seria un pecado que no disfrutaras de estos 74 intenso minutos.

Locuciones y efectos nos introducen a “Silver Buddha”. Una canción de atmósferas psico-espaciales que fluyen en un lento génesis entre ritmos de una cierta vocación kraut. En ese espacio, una lánguida voz aflora en unos desarrollos que lentamente se engrosan poniendo su punto de mira en un terreno más pesado sin perder un ápice su carácter psicodélico. Modulando las melodías, van construyendo un entorno apacible con un carácter fornido. Escuchando este tema es inevitable acordarnos del último trabajo de ELDER en una versión más sideral. Los buenos solos de guitarras colorean una instrumentación que según avanza sigue y sigue tornándose más pesada. La banda consigue un efectivo equilibrio entre lo melódico y las vibraciones heavy-psych en este complejo relato, pero bien ensamblado. La guitarra se redobla en una orgía psicotrópica con la que nos envuelven evocando por momentos a EARTHLESS. Volviendo al origen cierran el tema entre locuciones tal y como comenzó. 

Con una impactante línea de bajo “Sky fire” va desarrollándose por entornos espaciales entre efectos y riffs stoner soportados por atronadores tambores. Esos insondables espacios siderales son explorados manteniendo un aura de misterio tan habitual cuando nos encontramos ante lo desconocido. En ese entorno los ecos floydianos brotan de las cuerdas de una guitarra llena de magia envueltos en lisérgicos pasajes de sintetizadores y efectos. Convirtiéndose en una jam el tema se desarrolla entre solos de guitarra y un grandioso bajo. Entre esa densa bruma los vestigios de los 70’s aparecen con riffs ondulantes que nos golpean con fuerza antes de sumergirse en una atmósfera psico-progresiva rebosantes de acidez. El resultado es un monumental tema sin fisuras.

“Peyote sunrise”, un nombre bastante evidente que nos indica por donde va a transitar. Destapando la marmita de los alucinógenos un amanecer luminoso se muestra ante nosotros Estamos ante un narcótico tema que incide en ensoñadores pasajes construidos por las elegantes y ácidas guitarras. Un placentero tema que se eleva lentamente con el sol en el horizonte con desarrollos que nos masajean creando un efecto terapéutico sobre nuestros sentidos gracias a sus genes heavy-psych. Un narcótico espacio que mira de reojo al desierto gracias a su trasfondo Stoner entre los aromáticos solos. Seduciendo y contoneándose con gracia custodiado por un crujiente e imponente bajo. Todo un hechizo para los sentidos.

Entre efectos y fuzz “Unfield field”, el crujiente bajo abre el transitar por un tortuoso territorio en el que los riffs Stoner se confunden con la psico delia en esa fina línea que muchas les separa El contraste entre el pesado nebuloso y plomizo bajo y el afilado sonido de la guitarra nos abre un mundo rugoso y áspero para intoxicarnos en un notable trabajo compositivo.

“Meaninful life” nos devuelve a los entornos siderales con susurrantes atmósferas entre vientos espaciales. Un espacio ingravitatorio ideal para un viaje psicodelico hacia los confines de lo desconocido. Masajeante y prescindiendo de los riffs pesados, sus efluvios narcotizantes nos envuelven en un caleidoscopio de colores y formas que nos hipnotizan irremediablemente. Psicodelia de muchos kilates construida con destreza para gozo de los que amamos el género. Como todos los temas del álbum, los australianos necesitan más de diez minutos para enseñarnos todas sus credenciales, algo que estas alturas y habiendo escuchado los temas anteriores no deja lugar a dudas de la calidad que atesoran.

Entre desarrollos de psicodelia espacial y ecos proto-metal de carácter Stoner, “Volcano Bleeds” cobija el regreso de los registros vocales que nos mostraron en “Silver Buddha”. Aquí encuentro distintas vibraciones que van desde pinceladas Hawkwind, tonos Pink Floyd y ecos de puro hard-rock setentero. Siempre ofreciendo su versión más psicotrópica cada acorde, cada solo nos embadurna de sustancias narcóticas, aquí con ritmos más dinámicos. El virtuosismo de la guitarra no deja lugar a dudas, enseñando su lado más estimulante. El contraste entre ese lucimiento y el arduo trabajo del bajo por construir un grandioso muro de sonido a sus espaldas resulta de lo más estimulante.

“Pilgrimage to stoned henge”  nace con tormentosos y difusos riff de vocación doom para envolvernos nuevamente en los intoxicantes efluvios del sonido de ROBOT GOT.

Esa guitarra retorciéndose entre la bruma narcótica y humeante del tema ya me resulta familiar a estas alturas. El legado de Hendrix parece brotar de los dedos de su guitarrista, (el cual no puedo nombrar ya que no encontré información sobre los miembros de la banda) pero en cualquier caso me quito el sombrero ante su técnica y destreza. Inevitablemente me viene a la mente una especie de Pink Foyd en versión Stoner hasta arriba de sustancias estupefactas. Corrosivos en sus solos, y amansándonos con el envoltorio nos llevan a un nuevo viaje en el que la razón y lo terrenal no tiene cabida. Una especie de mundo paralelo en que nos acogen con hospitalidad para hacernos sentirnos cómodos.

Un viaje por siderales espacios con sus momentos de calma somnolienta y narcótica. Trippy, sideral y mágico.

Este extenso trabajo cierra con “Return of the Red Yedi”. Stoner y psicodelia pesada embarcados en la misma causa entre pesados ritmos en línea Earthless. Un tema más contundente que jamás pierde su esencia ácida y que va tornándose más hacia una especie de jam ácida y pesada.

https://www.facebook.com/RobotGodBand