Reseña: STONUS.- «Aphasia»

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Originarios de Chipre y residentes en el Reino Unido desde hace un par de años, STONUS tras dos EP’S publica «APHASIA». Tomando prestados elementos de Nebula, Black Sabbath y siempre bajo ritmos stoner rebosantes de fuzz, consiguen que cada tema del álbum merezca la pena por sí mismo. Psicodelia, heavy-rock y arenosos sonidos para tratar de reflejar el trastorno mental de una forma espiritual. Esa lucha interior de cada ser  queda reflejada en un álbum que puede ser de todo, menos monótono. Combinando vertiginosos momentos al más puro estilo desert-rock, no dudan en descender a espacios más plácidos en los que la psicodelia intoxicante les hace sentirse más cómodos. En una primera escucha, podrás identificar el stoner tradicional, pero si escarbas en sus surcos, encontrarás un verdadero tesoro heavy-psych. Fuzz, mucho fuzz, para conseguir un estado de trance en el que la chamánica voz nos atrapa sin remisión. Una magia que nos confirma lo importante que es tener un buen cantante en una banda, y aquí tenemos la prueba de ello. Con algunos momentos floydianos, los temas cobran una nueva dimensión cuando se dejan llevar por los efluvios lisérgicos de sus pasajes instrumentales. Siempre cálidos y hechizantes, también se manejan bien cuando recuperan el proto-metal de los setenta. Un notable trabajo que bien merece una profunda escucha.  

«APAHASIA» fue grabado en vivo en Wreck it Sounds Studios en Corinto, (Grecia) bajo la supervisión de George Leodis y John Modes, y está disponible en vinilo vía Electric Valley Records y en CD a través de Daredevil Records. 

STONUS lo componen: Kyriacos Frangoulis (voz) Pavlos Demetriou (guitarra solista), Nicky Ray (guitarra rítmica), Andreas Aristides (bajo) y Kotsios Demetriades (batería).

Al respecto del título del álbum, la afasia afecta la capacidad de una persona para usar o comprender palabras. Las personas que lo padecen pueden tener dificultades para hablar y encontrar las palabras para completar sus pensamientos, comprender conversaciones, leer, comprender palabras y usar números. Afasia siempre permanecerá dentro de ti encogiendo tus pensamientos que permanecen en tu conciencia, tratando de correr detrás de ti

«Intro(first breath)» es una breve introducción con efectos envolventes y en sonido de un cardiograma que se apaga par dar paso a un impactante ritmo de batería de «Awake». entrando paulatinamente y elevando la intensidad unos poderosos riff reparten altas dosis de fuzz. Con una estela de fuzz heredera de Nebula, los tonos garageros aparecen con una ahogada voz sobre espacios humeantes y turbios. Un potente ritmo sobre momentos psych persiste incluso cuando el sonido que identifico como de sintetizadores se va modulando. 

Tras una locución inicial,  «Aphasia» nace del legado hard-rock con riffs que se repiten y se tornan más stoner, dejándose llevar por el legado Sabbath. Si escuchas unos momentos a los griegos posiblemente identificarías su sonido con el stoner desértico, pero lo cierto que si profundizas más en sus temas, te das cuenta que donde verdaderamente se sienten más cómodos es cuando incorporan elementos de heavy-psych sin renunciar a esa vocación arenosa. Vertiginosos por momentos y completamente intoxicantes en otros, pero siempre usando el fuzz con precisión. 

Con momentos más retro, «Mania», con sus pegadizos riffs inciales y momentos de calidez después, nos seduce con un hechizo, como preludio de pasajes heavy-psych oscuros y sabbathicos. Entre las aguas del stoner humeante y placidos remansos más psicodélicos, los riffs van ondulando bajo un aura chamánica. Logrados pasajes vocales llenos de una magia especial. Algo que a veces se nos olvida en una banda, y es la importancia de tener un vocalista que incremente la grandeza de su música, y aquí, lo hay. El complemento perfecto para que las guitarras ácidas aparezcan con luz propia brillando entre brumosos pasajes psicotrópicos. 

«Nadir», el tema de mayor duración con sus ocho minutos y medio,  deja espacio para que los chipriotas desarrollen todo su potencial alejándose de estereotipos. Con una introducción casi floydiana, nos van sumergiendo en un  espacio narcótico. Sosegados acordes crean un reconfortante clima de relajación que supone una liberación sensorial. Utilizando una dupla de guitarras situadas en dos estratos diferenciados, combinan los difuso y turbio con cristalinos punteos. A su espalda, la batería va intensificando el corte hasta llevarnos a esos borrosos espacios arenosos. Sin ninguna prisa ni atadura, la guitarra se deja llevar por una jam incrementando la fuerza del tema. Una voz ecualizada surge de las profundidades, mesiánica imponente, chamánica. Casi coros celestiales, y con un desarrollo lleno de matices, el tema adquiera tonos épicos. 

Tras el gozo y éxtasis del tema anterior, «Dead end» nos devuelve a la tierra a golpe de fuzz y desert-rock ortodoxo. si la primera impresión es esa, la de un tema directo, nos vuelven a sorprender con momentos Sabbath, entre coros rituales para acabar tras la embestida, por la senda del heavy-rock a través de solos virtuosos.  

Unos efectos de viento, así como oscuros acordes llenos de misterio, abren «Ghost town», el tema que cierra el álbum. Una calma tensa entre brumosos espacios en los que el misterio se mastica.  La tenebrosa voz en pura linea Sabbath, se balancea cálida y hechizante. Por una senda oscura y tenebrosa, súbitamente el tema cambia su estado a momento en los que el proto-metal y el hard rock de los setenta aparecen en forma de estampida. Todo un torbellino sonoro nos acecha con una aura vintage. Tras ese arranque de fuerza, el tema nos deja con ganas de más, pareciendo que estuviera inconcluso.  

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Reseña: RED SCALP.- «The Great Chase In The Sky «

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Un nuevo brote de la cantera polaca que sigue dándonos cada día más y mejores álbumes. Aquí el quinteto polaco trata de aportar más riqueza a su sonido con una experimentación sobre atmósferas progresivas que recubren su verdadera vocación de psicodelia pesada. Un trabajo bien producido que en cada tema contiene multitud de matices y giros. Sin perder su admiración por los nativos americanos, los cantos rituales y los ritmos ancestrales rinden nuevamente pleitesía a sus antepasados, esta vez sobre marcadas estructuras progresivas. Un equilibrio entre la pesadez y las melodías que refleja el giro que algunas bandas están tomando en un sonido que en muchas ocasiones se queda anquilosado y repetitivo. Es toda una alegría que bandas de la calidad de RED SCALP se inclinen hacia esa experimentación progresiva que solo hace enriquecerles como ya vimos en bandas como ELDER. Toda una puerta abierta que nos llena de esperanza y que demuestra que la reinvención es posible en beneficio de versatilidad. Temas hechos con esmero que logran transmitir sensibilidad y estados de ánimo en los que el peso de los teclados y vientos aporta enorme dosis de frescura a su psicodelia pesada sin que esto signifique renunciar a nada, sino abrir nuevos horizontes; algo muy de agradecer.    

«Mothertime» y sus siete minutos parte con la cortina sónica tejida por los teclados y sintetizadores a modo de introducción, una de las características de este nuevo álbum. A partir de ahí la banda da paso a una efectiva combinación de momentos heavy-rock con espacios hard-progresivos. El predominio de las teclas entre la espesa base rítmica hace que su sonido sea ciertamente monumental. melodías heavy-rock acarameladas y empalagosas sobre exuberantes ritmos entre corros y solos virtuosos que recuperan sonidos mas propios de los ochenta. La dualidad de las guitarras entre los densos pasajes crean un espesura de sonido apabullante. En el tema, y gracias a los cuidados sintetizadores se aprecian vibraciones progresivas en una banda que no pierde su vocación de recuerdo a los nativos americanos.

El sinfonismo de «Chase» y su aura lisérgica nos  prepara para la gran épica que está por llegar. Un cadente e hipnótico bajo y la guitarra aflorando con sutileza entre las oscuras atmósferas,  nos sirven de preludio de un tema que evoluciona engrandeciéndose en su caminar. Riffs mas propios del doom aparecen majestuosos. Los cantos rituales indios describen el entorno místico en el que se desenvuelven los polacos.  Cantos entre la bruma invocando a los ancestros. tras un silencio los ritmos hard-prog con fuertes guitarras y bien cuidadas melodías vocales, se elevan entre esos ritmos stoner-doom. Una composición tupida con riffs que se repiten. Sin embargo encontramos un contraste con el sinfonísmo progresivo y una voces más propias de cuatro décadas atrás. Lo nuevo y lo antiguo unido para marcar el nuevo rumbo tomado por RED SCALP en este trabajo. Siguiendo de alguna manera el camino abierto por ELDER en sus últimas entregas, los sonidos de instrumentos de vientos aparecen sutilmente entre los pesados y oscilantes riffs. Toda una bacanal de efectos y una diabólica batería en un auténtico ritual de guerra en el que se aprecia una gran riqueza compositiva. Una atrevida combinación con un sabro añejo en la que los momentos heavy-progresivos sirven de soporte a los fornidos y difusos ritmos entre solos virtuosos.

«Sacred space» sirve de escenario a unas atmósferas que sin perder su vocación progresiva se recuestan mas en escenarios de psicodelia pesada. Los ritmos tribales de los nativos americanos son descritos desde el sosiego. Resonancias ancestrales con profundas voces con efectivas melodías adornan un tema profundo, atrayente y calmado. El saxo aparece esplendoroso demostrando que los polacos quieren aportan frescura a su música.  Un giro inesperado de los muchos que tenemos en el álbum nos embarca en una espiral del pesados ritmos de tonos  sobre los que se incrustan afilados solos. Constantes oscilaciones y serpenteos van elevando la intensidad del corte. Una gran cantidad de matices que llevan a los polacos a decidirse sobre los espacios heavy-progresivos tan presentes en todo el álbum. Unos pasajes en los que los teclados se muestran esplendorosos. Pesado, oscuro y sinfónico, el tema va moldeando cada acorde sin que el sonido plomizo de la banda se resienta. Todos estos nuevos elementos no hacen sino enriquecer su sonido. 

«Gunsinger» uno de los temas destacados de «THE GREAT CHASE IN THE SKY» se deja llevar por la veneración de los ancestros con sus cantos tribales en atmósferas de psicodelia pesada. Candente, lisérgico, y lleno de efectos deja al descubierto su lado más psicotrópico. Llamas que se elevan al cielo en busca de la redención y danzas en la noche llenas de magnetismo.

El álbum se cierra con «Slide». Un tema de diez minutos marcado inicialmente por esos omnipresentes teclados. Tenebroso y lleno de misterio, el relato aquí demuestra que el quinteto trata de perfeccionar su sonido hacia nuevos horizontes.  Densos, pero cuidando las melodías Un cadente bajo en una ambiente ciertamente chamánico que explota con pesados riffs mientras las melodías vocales siguen fieles a su sensibilidad sentimental. Pasajes de stoner ortodoxo se mezclan entre la ampulosa instrumentación. toda una danza envolvente que cesa al dictado de una guitara acústica que hace dar un nuevo giro al tema antes de la espiral que nos espera en su parte final. Un tema lleno de épica. 

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Reseña: BLACK ROAD.- «Witch of the Future»

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Nada parece resultar casual en «WITCH OF THE FUTURE», el álbum debut del cuarteto de Chiçago BLACK ROAD. Su publicación el día de Halloween, coincide con el tercer aniversario desde están juntos la formación actual. La banda lleva trabajando a pico y pala desde sus comienzos, sin dar un solo paso en falso. Su alabado EP homónimo les situó en la escena stoner doom, con unos temas en los que el blues estaba muy presente, pero BLACK ROAD no parece ser la típica banda psych-doom con su vocalista femenina al frente, los de Chicago van más allá, y Suzi Uzi tiene bien merecido el título del álbum como «La bruja del futuro». Los ocho temas incluidos en «WITCH OF THE FUTURE» la elevan a unos altares reservados solo para las grandes sacerdotisas. Canciones que viven en atmósferas oscuras, sin perder la vocación doom, pero las tinieblas son atajadas con fantásticas melodías, tanto generadas por la guitarra de Tim M. con una combinación de armonías, como con la sensualidad de la portentosa voz de Suzi. Nebulosas que se construyen a fuego lento, sin que la luz de la hoguera explote en grandes deflagraciones, sino en tenues llamaradas atrayentes y cautivadoras. Chicago es una de las cunas del blues, y también éste sigue presente en alguno de los cortes, de una forma sutil y elegante.  Así el resultado es simplemente espectacular, un trabajo que rápidamente comenzará a recibir elogios por todos aquellos que se aventuren en sus entrañas, un interior lleno de riqueza compositiva y de belleza. Fragancias hechizantes y cautivadoras de las que es difícil escapar y de esos a los que vuelves una y otra vez haciéndote cantar sus canciones de encanto místico y mágico para los días más oscuros..

«Purgatory» nace de delicados pasajes de los que brota la sensual voz de Suzi. arropada por una virtuosa y sosegada guitarra que también reclama su momento de gloria. Susurrante, el tema va engrosando pausadamente su ritmo con una apacible cadencia. Un poderoso bajo aparece desde las tinieblas para arrancar «Radiador». Aquí la banda recupera el legado Sabbath, con un tema mas oscuro y tenebroso. Cuando la oscuridad se apoderado del entorno la  voz de la sacerdotisa poco a poco resplandece con toda su magia.  La bella y reconfortante voz va desplegando toda su sensualidad repartiendo un agradable hechizo. Una dulzura que nos hace escapar de la oscuridad. Aquí pueden darse ciertos estereotipos de las bandas psycho-doom con cantante femenina, repitiendo la estructura, pero su grandeza está en todos esos matices que con sutileza se incorporan.Los riffs se muestran poderoso, sólidos, pero sin aplastarnos con su fuerza, estamos ante un vigor medido y a su vez, contenido que se transforma en momentos heavy-rock impregnados en psicotrópicos. 

Los diez minutos de «Witch of the future», el tema que da nombre al álbum posiblemente sean los mejores construidos en toda su carrera. la sensualidad y la belleza toma el protagonismo a otro tema que avanza serpenteando suavemente entre momentos de gratificante psicodelia y algún eco blues. Un masaje sonoro reconfortante e intenso que nos susurra antes de explotar en pesados y lentos riffs llegados de las tinieblas mas inquietantes. Distintos estados de ánimo y de estilos musicales aparecen bajo la larga sombra doom, que acaban sucumbiendo ante el hechizo de la gran sacerdotisa.  En todo su esplendor vocal,   es custodiada por una corte de fornidos riffs para constriuir un relato rebosante de épica ocultista. encabritándose como si se despeñara por un barranco dominado por ritmos stoner que van mutando a momentos mas propios del heavy-rock, recubiertos de un aura psych que nos traslada a un relato de fantasía en el que tras la tempestad llega la calma. Una calma cubierta de un sinfonismo que nos hace regresar a los reconfortables y bellos pasajes iniciales donde la hermosura lo domina todo. Solo por este tema, el álbum ya merece la pena. Simplemente sublime.

«Torches» se construye sobre sólido muros doom en los que las plegarias son protegidas de las tinieblas por celestiales proclamas en forma de rezos típicamente psycho-doom. Ocultismo versus sensualidad que acaba tejiendo un tema mesurado a pesar de seguir muchos cánones del género. Pesado y lento y con su intoxicante nebulosa.

Por la senda del blues, «Blood on the blade», mantiene de alguna forma la vocación psycho-doom. Esa fusión con la que nació la banda de blues psicodelia y doom queda fielmente reflejada aquí. mas rabia vocal acompañadas de solos que se desangran entre una base rítmica propiamente doom, y que consiguen salirse de los estereotipos.

El regreso a la oscuridad se produce en «Hash king». la alargada sombra ocultista nos acecha nuevamente bajo nebulosas intoxicantes. nuevamente derrochando su poder de seducción Suzi, casi recitando asoma entre la oscuridad de un ritmo lento y pesado para acabar elevándose con crujientes riffs  que coquetean con el blues mas lisérgico. siete largos minutos de relato psyco-blues bajo los dominios del doom más ortodoxo.

«End of the man» se aleja del doom, para regresar a los orígenes blues llenos de momentos de psicodelia. Por momentos con una cadencia mas propia del heavy-rock más melódico, dejando escenario para el lucimiento y virtuosismo tanto de guitarra como de bajo.  

Este grandisimo álbum cierra con una sorpresa en forma clasicismo romántico. «Lament» es construido por Suzi únicamente con los acordes del piano. Alejado completamente de cualquiera de los temas anteriores, se toma una licencia con la que obtiene un bello resultado lleno de melancolía. 

«WITCH OF THE FUTURE» fue creado en un año de trabajo compositivo, habiéndose grabado en Roosterbat Studios y masterizado para todos los formatos por el Tony Reed.

BLACK ROAD son: Suzi Uzi (voz, letras y piano), Tim M. (guitarras) Casey Papp (bajo) y
Robert Gonzales (batería).

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Reseña.- ARROWHEAD «Coven Of The Snake»

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Nacidos algo más de hace diez años de la lava más incandescente del vigoroso volcán de la escena pesada australiana, ARROWHEAD publican vía Ripple Music su tercer álbum «COVEN OF THE SNAKE». Estos chicos se toman las cosas calma, tardamos cinco años en tener su segundo álbum, y ahora la espera ha sido de tres, pero ha merecido la pena. Posiblemente hayan endurecido su sonido, y en éste último álbum se sumergen en vibraciones stoner mas ortodoxas con pesados riffs de las que habían usado anteriormente. Una completa descarga de fuzz  que a buen seguro hará las delicias de los puristas del género. «COVEN OF THE SNAKE» es una colección de canciones que no te dan tregua. Rock del desierto que toma prestados elementos hard & heavy  ofreciendo siempre un sonido difuso, rudo, sin sutilezas. Estructuras que se repiten con el fin de aturdirnos en su bacanal de fuzz humeante formando nebulosas psicotrópicas que anulan nuestros sentidos y activan nuestro cuerpo. El cuarteto aunque nos golpea duro, no se olvida de incorporar la melodía a sus voces de tonos heavy-rock. Un torbellino envolvente se cierne sobre nuestras cabezas con este nuevo trabajo de los australianos. Cuidando la cadencia rítmica logran temas que nos aplastan como una auténtica apisonadora sin frenos.

Desde el imponente inicio de «Coven of the snake», el tema que da nombre al álbum, la vocación hard-retro sigue presente, pero ya notamos que las revoluciones han subido. Una cadencia rítmica arrolladora  nos arrastra a la espiral de fuzz que construyen, algo que es una constante que se repite en el resto de los temas. Un derroche de dinamismo y energía sin marcha atrás.

Recuperando momentos mas propios del heavy-rock de los ochenta, «All seeing eye» avanza con un caminar cansino. Pesado y repetitivo, la banda lo modula con los registros vocales mas propios del proto-metal. Casi cayendo en escenarios doom, el stoner y las melodías su unen a una fiesta en la que de descorchan botellas de fuzz espumoso.

Bajando las revoluciones y la pesadez, «Ceremony of skull» con una cadencia mas pausada, mantiene la vocación stoner fuzz, sin faltar a los pesados riffs, incorporan voces mucho más chillonas, combinándolas entre el humo cannabico que consige cegarnos.  Por momentos, recordándome a algún momento Elder, ARROWHEAD construyen un tema que camina por senderos a caballo entre las vibraciones heavy-psych, y el doom más lisérgico y oscuro.

Entre polvorientos caminos desérticos, «Ghost ship» utilizando esas voces heavy-rock, construyen otro tema en el que el desert-rock más rugoso hace acto de presencia. Una firme batería y algún momento psych en el que los efectos aparecen, los riffs pegan profundas caladas de humo adormecedor para conseguir un despliegue brutal de fuzz. 

«Root of evil» recupera de alguna manera parte del sonido al que nos habíamos acostumbrados en sus discos anteriores. Utilizando tanto elementos blues, con el hard-rock setentero más siniestro, consiguen un tema que constantemente parece que quiere anunciarnos algo. Creando la sensación de que algo va a pasar, y haciendo que la voz de Brett Pearl brille mucho más, van retrocediendo al hard rock más clásico en su sonido. Una regresión a los ochenta en la que los efectos fuzz no faltan a su cita.

Con estribillos efectivos y herencia Sabbath, «Dopanaught» mantiene el nivel de intensidad sobre repetitivos riffs en tonos más ácidos.

Aunque estamos ante una apueste netamente stoner, se puede apreciar que el cuarteto a mamado del néctar de los sonidos mas pesados de los setenta. Así «March of the Reptiles»  se nos presenta con aspecto heavy-rock bajo un a tormenta de arena del desierto.

Sin embargo, ARROWHEAD nos pone la guinda al final con «Golden thunderhaw». Mas pausa y lisergia en detrimento de la pesadez consiguen el tema más psicodelico de todo el álbum. Pausado pero firme y con una cadencia rítmica contenida usan voces ecualizadas para conseguir ese aspecto borroso entre un nuevo derroche de stoner fuzz y heavy-rock.

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Reseña.- ROADSAW.- «Tinnitus The Night»

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Mas de veinte años en la carretera y ocho de espera hasta tener nuevo material de la banda de Boston, pero ROADSAW han vuelto. Algunos podrían tener dudas de su capacidad para hacer que los corazones explosionen, pero tras escuchar los primeros riffs, las dudas quedan disipadas. Si hay algo que los bostonianos han tenido siempre es la capacidad para que sus riffs no te dejen indiferente y te atrapen sin remisión. Pura energía transmitida a través de diez temas directos. ritmos difusos y estribillos pegadizos que transitan por una ancha autopista en la que el heavy-rock, el stoner y el hard-rock circulan a velocidad de vértigo. Aplastadores temas que dejan un reguero de fuzz humeante y olor a gasolina a su paso. Una hemorragia de fuzz sobre pesadas resonancias que hacen que cada corte sea un tsunami que te llevará por delante. Un pepino de disco para los amantes de los sonidos crudos.

Desde «Along for the ride», en la que solo se permite un respiro en su introducción, su esencia heavy-rock y stoner queda palpable en cada riff. Sabiendo acoplar pegadizos estribillos hacen un corte divertido.

Las melodías vocales persisten en «Shame». Un tema con olor a queroseno que transita a toda velocidad cual trailer sin frenos en una larga recta de una autopista. en un ejercicio de riffs hard and heavy, «Fat rats» se acerca a espacios más desérticos con ciertas dosis lisergicas a través de riffs «fuzzmeantes». Cansino pero dinámico a su vez, el tema es un martillo que nos golpea insistentemente.

«TININITUS THE NIGHT» no permite un segundo para el respiro, y «Final phase» es otra nueva prueba de ello. Rápido, pesado vibrante. Siempre en todo hay una excepción, y en «Peel» aparecen los ROADSAW más psicodélicos. En realidad es un simple espejismo, porque si bien encontramos más elementos lisérgicos, el tema no adolece del nervio suficiente como par ser firme.  Con guitarras más ácidas y riffs más pausados, las voces se vuelven más melodiosas entre la espiral de solos virtuosos que chirrían hasta la extenuación en el corte más largo de todo el álbum. La parte más brillante es donde se dejan llevar por susurrantes momentos de psicodelia atractiva y pausada con aires retro.

«Knock em all» recupera la crudeza en ecos stoner fuzz sin mucho más que aportar. Un tema más que no resiste la comparación con la descarga de adrenalina que supone «Find what you need». energía en altas dosis sobre stoner y heavy-rock de altos vuelos en el que las voces están cuidadas y los estribillos se te pegan como la miel.   En uan linea similar «Under the devil’s thumb» se debate entre esas vibraciones heavy-rock de los ochenta y los ecos desérticos del stoner noventero. Sin perder la cara, es otro temazo lleno de energía que combina fuerza y efectividad.

Los de Boston suavizan su melodías ofreciendo un corte más armónico en «Midazolam». Estribillos calmados bajo difusos ritmos en segundo plano en una especie de balada en la que no faltan a su cita con los solos virtuosos. El resultado es un gran tema.

como si las pilas se le hubieran agotado «Silence» sigue el camino del tema anterior. Pausados y melodiosos, crean un tema que no parece pertenecer a este álbum por su suavidad y belleza en detrimento de la pesadez.

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