Reseña: SWAN VALLEY HEIGHTS.- ‘Terminal forest’

En una encrucijada en la que el sonido de bandas como COLOUR HAZEROTOR o los suecos MAHA SOHONA se encuentran, los alemanes SWAN VALLEY HEIGHTS dan un puñetazo en la mesa reivindicando un lugar en el Olimpo de la psicodelia pesada de vocación desértica. Me faltan adjetivos para poder describir con precisión el potencial de estas seis mágicas canciones. Si tenemos en cuenta que el álbum fue elaborado en lo mas profundo de los bosques bávaros en una cabaña de madera, podrás intuir el contenido de unos surcos que rezuman psicodelia pesada y paisajes de ensueño. Ya hemos comprobado el efecto que esta circunstancia hace en los músicos en otros álbumes grabados en solitarios y recónditos lugares, siempre fascinante y cautivador. Sin ningún elemento que distorsione la creatividad, los alemanes ha creado un trabajo lleno de magia y sensibilidad. Estos tres barbudos beben de la fuente del Stoner rock mas arenoso, para endulzarlo con hermosas melodías vocales y una gratificante sensación de bienestar emocional, que se transmite en cada canción. Elaborados desarrollos de psicodelia pesada que se enriquecen con pasajes progresivos ampliando el espectro sonoro de las bandas Stoner. El álbum contiene verdaderas joyas heavy-psych en forma de largas canciones que nos susurran y adormecen trasmitiendo un efecto balsámico, pero que también saben cómo despertarnos del trance a base de riffs monolíticos entre esas voces ensoñadoras. Porque si las composiciones son maravillosas, la dulzura vocal realza sus monolíticos riffs ejerciendo de contrapunto perfecto en este equilibrado y sobresaliente álbum. No son muchos los álbumes que me atrapan con la fuerza con la que me ha absorbido este ‘TERMINAL FOREST’, y cuando esto sucede, me siento afortunado de poder difundir maravillas sonoras de este calibre. No lo dudes, dale dale al play y déjate cautivar por esta belleza superlativa.


Rebosante de delicadeza y belleza de ‘’Microbe galaxy’ parece susurrarnos en un escenario hermoso y gratificante a partes iguales. Elementos psico-progresivos más propios de los 70’s van construyendo esta especie de balada. Una cálida línea de bajo soporta los elegantes pasajes de una guitarra ensoñadora que poco a poco nos sume en un gratificante trance balsámico. Con unos cuidados arreglos, los alemanes construyen una soberbia canción que me llena de expectación por comprobar el camino que seguirá el resto de los temas. Con el legado de bandas como COLOUR HAZE o especialmente ROTOR, el corte se torna más pesado, sin perder en ningún momento su esencia heavy-psych. En la parte central, los riffs se tornan más turbios y pesados sin renunciar a su talante psicodélico.  Sin duda, más de once minutos en los que SWAN VALLEY HEIGHTS dejan patente toda la calidad que tienen y la facilidad para componer hermosas y monumentales canciones. El final del tema nos sitúa en un espacio en el que las vibraciones del desierto se fusionan con atractivos desarrollos psico-progresivos de alto nivel.

‘The hunger’ se desarrolla en un entorno magnético en el que las vibraciones heavy-psych fluyen con naturalidad.  Con una facilidad inmensa los crujientes sonidos desérticos se combinan con pasajes de psicodelia llenos de encanto. Una canción contundente, pero a su vez con la suficiente belleza para seducirnos de inmediato. Aterciopelados pasajes vocales se envuelven en una atmósfera presidida por una psicodelia aromatizada a la que nutren con golpes de pesadez de esos crujientes y densos riffs stoner.  Subidas y bajadas de intensidad con las que consiguen que el equilibrio entre lo pesado y lo liviano se muestra fascinante ante cualquier oyente. En su conjunto, la canción se decanta por los suaves pasajes para proporcionar una sensación de bienestar, algo que consiguen en una línea que evoca a sus paisanos COLOUR HAZE. El contraste entre los monolíticos riffs arenosos y las fragancias lisérgicas acaban por crear otra fascinante canción.  

Cadente e hipnótica en su apertura, ‘Space bash III’ contiene todos los elementos con los que la banda alemana se siente cómoda para desarrollar sus cortes. Belleza no exenta de fuerza en una misteriosa canción que finalmente eclosiona en un entorno arenoso con un sonido grave y contundente, pero mágico a su vez. Esta cualidad es una de las señas de identidad de una banda que sabe cómo envolver sus bellas canciones para atraer al oyente. Rugosa y frágil a partes iguales,  

En este catálogo de psicodelia pesada, ‘Terminal forest’ nos muestra un espacio lleno de misterio con su cadente y penetrante ritmo. Desde la suavidad, cada nota se ejecuta con firmeza y sin prisas. Los devaneos progresivos se incorporan a este susurrante corte rebosante de magnetismo. Diez minutos en los que la banda se toma su tiempo con cálidos y susurrantes melodías vocales con las que consiguen amansar nuestros sentidos.  Una suave brisa sonora en la que la psicodelia encuentra un habitad acogedor en el que desarrollarse. Un espacio celestial en el que todo resulta amigable y hermoso a pesar de la oscuridad en la que se ejecuta. Otra hermosa canción en la que la belleza no está reñida con ese sonido grave y penetrante que aporta una línea de bajo realmente fantástica.

’Lookimg fopr bird pet’ eclosiona por la senda del stoner rock más corpulento manteniendo los paréntesis en los que las revoluciones descienden a un entorno de psicodelia a través de breves pasajes acústicos. Una combinación que funciona, y en la que la banda se recrea aportando momentos de suavidad instrumental. Bajo esos dos argumentos van tejiendo una multitud de ornamentos y acordes con los que nos seducen nuevamente. Un corte elaborado y lleno de balsámicos momentos con los que finalmente definen el corte. En la parte final regresan los monolíticos riffs que tan bien saben ejecutar.  

Con doce minutos de duración ‘Star fever’ permite a la banda expandir todo su potencial. Sin prisa para encaminar la canción, pausados acordes van sucediéndose entre un mar de efectos atmosféricos. Cálido y susurrante, el corte nos sume en un trance meditativo con pasajes de gran belleza. Rebosante de magnetismo, la canción arranca con una exploración de un espacio sonoro en el que todo sucede desde el sosiego. Inclinándose hacia la ladera más acolchada del género, estos chicos destilan magia en cada acorde. Con cálidas y susurrantes voces nos seducen brindándonos un estado de relajación que permite dejar expandir nuestra mente y abrirla a este mundo lleno de gratificantes sensaciones. Con el legado de Colour Haze muy presente, no faltan a la cita las embestidas de fuerza de esos monolíticos y difusos riffs. Unos desarrollos monumentales que conjugan la pesadez y la sutileza. Creando maravillosas atmósferas oníricas la canción avanza con lentitud brindándonos cautivadores momentos. Gravitando en ese escenario etéreo consiguen sumir al oyente en un trance mesiánico y colorista a su vez. El corte es el colofón a un trabajo superlativo en el que se percibe el gran trabajo compositivo de la banda.

Swan Valley Heights

Fuzzorama Records

Reseña: RAINBOW BRIDGE.- ‘Drive’

DRIVE’, el nuevo y más ambicioso álbum de los italianos RAINBOW BRIDGE, llega casi tres años después del último álbum ‘UNLOCK’ para mostrarnos a una banda sólida que sabe a lo que juega. En él, se refleja todo el talento de unos músicos que siguen explorando las vibraciones psicodélicas y el blues nacido en la década de los 70’s. Es evidente la inspiración en HendrixGallagher, pero también en los mismísimos Zeppelin en alguna de sus canciones. Con esos moldes consiguen canciones seductoras en las que los desarrollos lisérgicos se nutren de ganchos hard-rock empapados en blues humeante. Aromas sureños acarician cautivadoras canciones que fluyen con soltura en un mar de sustancias estimulantes haciendo que cada una de ellas, sea una oportunidad para la diversión y el disfrute. Sin duda en este, su quinto álbum, es su trabajo mas completo hasta la fecha. ‘DRIVE’ está idealmente dividido en tres partes. Una primera parte está dedicada a las canciones, con buenas melodías vocales y una vibración vintage, una segunda parte a las piezas instrumentales en las que la banda se deja llevar por su creatividad, y finalmente una larga suite ‘concept’ que contiene todas las almas de la banda.

RAINBOW BRIDGE son:
Giuseppe JimiRay Piazzolla – voz, guitarras acústicas y eléctricas, letras
Fabio Chiarazzo – bajo, letras, coros
Paolo Ormas – batería, platillos, coros, letras

‘DRIVE’ fue arreglado y producido por RAINBOW BRIDGE, grabado, mezclado y masterizado por Cosimo Cirillo en el estudio New Born Records; y cuenta con una imagen de JimRay sobre una obra de arte de Nesia_Earth


‘Until My Wings Will Be Stronger’ nos seduce con profundos y pausados acordes de guitarra evocando un entorno más propio del desierto. Estribillos pegadizos y golpes de pesadez, asedian este corte de blues rural más propio de las grandes praderas.  

Los medios tiempos de ‘Years of Beer’ mantienen la esencia de la banda sobre el blues y el hard rock de los 70’s. una vibra Zeppelin subyace una pista que se muestra más pesada. Una atmosfera humeante permite el desarrollo de buenos pasajes de guitarras. Con elementos stoner los italianos engrosan un sonido que conjuga el legado de los 70’s con vibraciones pesadas más contemporáneas.

 En ‘Black Monday’ las revoluciones bajan hasta llevarnos a un espacio psicodélico sustentado por una poderosa y magnética línea de bajo. Las notas de blues afloran con sutileza bajo los designios de desarrollos heavy-psych con cautivadoras melodías. Hipnótico y sumamente lisérgico, el corte borbotea en forma de jam creando un caleidoscopio colorista de gran atractivo.

‘I Saw My Dad Play Air Guitar’ es un nombre ocurrente para una canción vibrante de rock clásico a semejanza de los álbumes de los 70’s. Un ritmo contagioso y melodías bien diseñadas van impulsando la canción a un espacio de rock divertido de fácil digestión. Todo un viaje en el tiempo a una época dorada que siempre es fuente de inspiración para numerosas bandas. Ecos sureños se conjugan co0n ritmos que se aceleran creando una auténtica fiesta de sonidos vintage más propia de la California de los albores de los 70’s. guitarras afiladas tambores diabólicos y una pujante línea de bajo sustentan unas melodías con aroma sureño.

‘Make Peace’ arranca con una incisiva línea de bajo que nos induce a entrar en un espacio psicodélico que nos atrapa con facilidad. Siguiendo con esos desarrollos heavy-psych la pista va evolucionando a un entorno más agreste en el que las vibraciones stoner hacen acto de presencia en una jam en la que todo puede suceder. Aquí la banda refleja su faceta más pesada dejándose llevar por sus instintos y creatividad en una estampida de riff plomizos con guitarras que revolotean en solos envolventes de gran acidez.  

Inspirándose en Stephen Stills y en su particular estilo de guitarra, ‘Stills drives’ con sus pausados acordes acústicos sirve de contrapunto a la pista anterior. Un reflejo de que RAINBOW BRIDGE se inspiran en el pasado manteniendo intacto su carácter de banda psicodélica y pesada a la vez. Con un bajo que machaca nuestras neuronas la canción prescinde de las voces en una nueva jam que fluye libremente como una estampida de búfalos por la pradera.  La canción cierra el círculo volviendo al punto de partida tras pasar por momentos tormentosos.

La suave ‘Tears Never Here’ parece susurrar al oyente con sus acordes acústicos antes de sucumbir al rock clásico de nuevo. Una melodía luminosa se enriquece con golpes de pesadez con un sólido amortiguado y versátil. Puro hard-rock de siempre con melodías llenas de gancho en una invitación a la fiesta. Un corte vintage de altos vuelos con catorce minutos en los que expandirse un rico tapiz sonoro. solos hirientes que se llevan hasta la extenuación, acompañados por una dinámica base rítmica que se balancea sobre vibraciones del pasado como gran acierto y gancho. El corte pasa por diferentes fases, desde su fuerza inicial a desarrollos expansivos en los que la psicodelia y las voces aterciopeladas más propias de finales de los 60’s parecen evocar momentos propios del verano del amor. Con un nuevo giro argumental la canción parece atascarse en un espacio psicotrópico con un flujo constante que la lleva a recorrer un amplio espectro estilístico. Un collage sonoro que resume el instinto e influencias de una banda solvente que sabe cómo componer largas canciones en las que plasmar su creatividad y talento. La parte final ralentiza la intensidad para desarrollar cautivadoras melodías florales con una colorista ‘vibra’ Beatles.

Cerrando el álbum, ‘Coming Out’ recoge el legado de Hendrix con una espiral de solos ácidos y un ritmo intenso y trepidante. Una nueva jam que tiende un puente al pasado para traernos pasajes psicotrópicos en una bacanal sónica presidida por un caos sonoro que volará tu cabeza.  

Rainbow Bridge

Reseña: MORASS OF MOLASSES.- ‘End all we know

END ALL WE KNOW’, el impactante nuevo álbum de los británicos MORASS OF MOLASSES, es un álbum que nos saca de la monotonía, y en el que a pesar de usar elementos desert-rock y heavy-psych ortodoxos, tiene su propia identidad, mostrándonos una vez más que el género puede tener muchas ramificaciones, sin renunciar a su esencia y autenticidad. Los británicos construyen sus canciones siguiendo un patrón común, equilibrando la suavidad y la intensidad, lo que hace que cada corte contenga elementos balsámicos y embestidas de pesadez en un juego compositivo absolutamente fascinante. ‘END ALL WE KNOW’ contiene 8 pistas pantanosas, sinceras y que inducen a pisar fuerte, rebosantes de maestría y profundidad de una banda que no tiene miedo de amplificar su blues con un poco de peso carnoso y difuso. El ´álbum nace tanto de las cenizas fértiles de la frustración como de la luz iluminadora de la esperanza, y refleja una banda totalmente inmersa en su propia transición hacia algo nuevo. La experimentación, que siempre ha sido su alma, se ha convertido ahora en el factor más definitorio. No en vano el álbum fue creado de forma remota, lo que propicio una mayor experimentación y valentía en sus composiciones. Manteniendo en algunas de sus canciones el ritmo desértico de Brant Bjork, los británicos meten en la coctelera el hard-rock crudo y primitivo aderezándolo con unas gotas de blues, oleadas de fuzz turbio y arenoso y atmósferas de psicodelia aromatizada. El resultado es un trabajo monumental que rescata el espíritu del desierto para mostrárselo al mundo en un envoltorio sumamente apetecible.  
 
MORASS OF MOLASSES son: Bones Huse (Voz y guitarra barítono) , Phil Williams (Guitarra solista) y Raj Puni (Batería y voz).

‘END ALL WE KNOW’ está disponible vía Ripple Music.


Con un ritmo contagioso ‘The origin of no’ nos da el nivel del álbum. Hard-rock sencillo y elementos stoner se fusionan en un tema caliente con un groovy pegadizo. La pista cumple la máxima de ‘menos es más’, ya que precisamente en su sencillez, radica su atractivo. Con un súbito parón, el corte desciende a un espacio psicodélico en el que todo se ralentiza creando una atmósfera inquietante con voces más agresivas y amenazantes y un guiño sludge.  

‘Hellfayre’ cabalga a lomos de una montura de fuzz desértico en una nueva conjunción de hard-rock áspero y stoner-rock ortodoxo. La canción tiene el suficiente gancho como para atraparnos entre sus difusos sonidos auspiciados por voces rabiosas. Un corte vibrante que pondrá a prueba tus cervicales.

Partiendo con una locución, ‘Sinkhole’ nos devuelve el groovy contagioso con un aroma añejo. Una canción divertida que contiene elementos arenosos y un ritmo vibrante. Solos asesinos y un tempo controlado hacen que el corte se contonee seductor. Una canción muy en línea Brant Bjork que mantiene la esencia del sonido del desierto intacta y en la que los ecos blues hacen acto de presencia con sutileza.

‘Naysayer’ se desarrolla en un ambiente psicodélico que contrasta con la rugosidad de los cortes anteriores. Un espacio heavy-psych de manual asediado por voces rabiosas en un contraste curioso pero que finalmente resulta efectivo. Su cautivadora melodía se soporta en una estructura que se repite con ondulaciones constantes.
 
La suave melodía principal de ‘Slingshot around’ nos sugiere un entorno de ensueño en contraposición con la garra de los otros cortes. De nuevo los dictados de la psicodelia pesad se reflejan en una canción solvente, sólida pero un gran poder de seducción. Dulcificando su sonido la banda nos ofrece un paseo por un Jardín del Edén con floridos pasajes lisérgicos que aromatizan un álbum versátil. Una magnífica producción acompaña unos surcos llenos calidad que se ejecutan con suma solvencia. Los balsámicos pasajes dan brillo a unas hermosas y cautivadoras melodías.

Instalados en un propuesta heavy-psych ‘Terra nova’ eclosiona desde su floral apertura a un espacio más rugoso en constantes idas y venidas en la que los riffs monolíticos se disipan por el poder seductor de unas hermosas melodías. La incorporación de algunos pasajes de flauta dota la canción de un tono suave y dulce que amortigua la fuerza de sus pesados riffs.

En esa fina frontera entre los límites de la psicodelia pesada y los abrasivos territorios stoner ‘Prima materia’ se contonea en un espacio apacible impulsada por rugosos riffs que ondulan entre bellos pasajes y golpes de fuerza. Un entorno borroso que siempre da una oportunidad a la luz y en el que las voces juegan un importante papel acompañando buenos solos de guitarra.
 
Para que no falte de nada, ‘Reverie’ se nutre del blues lisérgico para proporcionar al oyente el epilogo perfecto para cerrar un álbum sorprendente y maravilloso a partes igualesAl igual que en el resto de las canciones, los riffs monolíticos no faltan a su cita con los desarrollos psicotrópicos en este paseo por un bosque mágico con una atmósfera ensoñadora y narcótica a partes iguales. Dulce y susurrante, la canción sube y baja en una montaña rusa de gratificantes sensaciones.  

Morass Of Molasses 

Ripple Music

Reseña: ACID KING.- ‘Beyond vision’

‘BEYOND VISION’ es el comienzo de una nueva en el regreso de las leyendas del proto-doom californiano ACID KING. Un álbum que contempla la migración interplanetaria y el sinuoso camino de la existencia y en el que encontramos a la banda mucho más atmosférica y espiritual que nunca. Pero no, que sus mas fervientes seguidores no se asusten, porque los riffs abrasadores siguen estando presentes en esta nueva entrega tras 8 años de silencio discográfico. ‘BEYOND VISION’ tiene todos los ingredientes que han elevado a ACID KING al altar de música pesada, pero en esta ocasión, probablemente más lisérgicos e introspectivos que nunca. Con canciones envueltas en un espeso manto nebuloso, sus riffs atronadores afloran en un escenario psycho-doom meditativo y ceremonial. Como reyes de las tinieblas, las pistas serpentean entre pasajes místicos mas propios de las fuerzas del mal. Un oscuro peregrinar por simas humeantes en las que la majestuosidad de cada acorde ,retumba mas allá de lo terrenal. La banda ejecuta las canciones a cámara lenta, haciendo que cada nota, que cada acorde, que cada riff penetre en las entrañas del oyente transmitiendo todo su poder. Este regreso del ‘Rey Ácido’ resulta más majestuoso y lisérgico de lo nunca los habías visto antes, algo que personalmente celebro. Porque ‘BEYOND VISION’ es un álbum turbador a la vez que pesado y denso, pero sobre todo es un álbum con canciones narcóticas que transmiten sensaciones al oyente con toda su monumentalidad. Podríamos decir que estamos ante un álbum conceptual, que no se si será el comienzo real de una nueva etapa, o un resultado mas de los tiempos pandémicos en los que se compuso. Solo el futuro nos dará la respuesta, y en la próxima gira de la banda, podremos comprobar si estas canciones toman el protagonismo o no.

Después de separarse de los músicos que tocaron con ella en ‘Middle Of Nowhere, Center of Everywhere’ de 2015, Lori formó una alineación para la gira del 20.º aniversario de Busse Woods  en 2019. Al concluir, Lori no perdió tiempo en reflexionar sobre su próximo movimiento. Ella había estado planeando una posible colaboración con el guitarrista y vocalista de Black Cobra, Jason Landrian, y los bloqueos radicales que asistieron a la gran plaga de 2020-2022 brindaron la oportunidad. El resultado es ‘BEYOND VISION’, una colección de 7 canciones y más de 43 minutos que se grabó en una cinta de dos pulgadas por cortesía de Dead & Company en Sharkbite Studios en Oakland, California. La fundadora y guitarrista/vocalista de ACID KING, Lori S., trabajó mano a mano con el guitarrista/vocalista de BLACK COBRA, Jason Landrian, con la pareja compartiendo créditos de escritura y producción. La banda se completa con Bryce Shelton (Hawkwind de Nik Turner) en el bajo y el sintetizador, y Jason Willer (Charger, Jello Biafra) en la batería. «BEYOND VISION’ se lanza como parte de la serie especial PostWax de Blues Funeral Recordings.

Una introducción atmosférica nos pone en situación en ‘One Light Second Away’. Como si fuera la banda sonora de ‘2001 Una Odisea en el espacio’, el tema palpita lentamente en una atmósfera oscura y nebulosa. Unos pausados riffs nos sacan del misterio para introducirnos en un espacio desconocido. Los californianos crean paso a paso una densa cortina psicodélica entre crujientes riffs monolíticos y una guitarra destilando sustancias narcóticas con sus desarrollos. Seis minutos en los que se espera una explosión de Stoner-doom poderoso, y por el contrario nos encontramos una monstruosa canción instrumental psycho-doom con las aristas más pulidas La primera muestra de que la banda ha decidido explorar otros caminos a su reconocible sonido, porque sí, suena a ACID KING, pero en una versión mucho más devocional y contenida.

Si en el corte anterior era fácil distinguir a los californianos, en ‘Mind’s Eye’ afloran los ecos del proto-metal de antaño entre solos ácidos y un sonido atronador que se amortigua con la delicadeza y finura de la guitarra. Dos minutos de crujiente introducción son suficientes para desatar la tormenta de riffs y psicodelia pesada. Tres minutos se toma la banda para destapar el tarro de las esencias con la ceremonial voz de Lori. Dos estratos diferenciados de sonido consiguen crear un corte monumental y lleno de efluvios lisérgicos. Una ceremonia que desata la ira de las fuerzas del mal.

La inquietante ‘90 Seconds’ nos sume en un escenario de oscuridad con la sensación de que todo puede suceder. Pasajes atmosféricos van creando un espacio sonoro presidido por una tensión palpable. La voz ceremonial de Lori parece expandir sus plegarias en un canto redentor. Un ritual ceremonial en el que los golpes de riffs doom aportan un sonido grave y denso. Ejecutado desde la calma, la lentitud y pesadez de sus riffs van construyendo una canción sombría y turbadora, pero con momentos de gran belleza, con las tinieblas presidiendo cada acorde.

Está claro que ‘BEYOND VISION’ marca un nuevo camino en la trayectoria de ACID KING. y ‘Electro Magnetic’ es el claro ejemplo de ello. Atmosférico en grado supremo, hacen que el corte se tome todo el tiempo del mundo para arrancar envuelto en una nube lisérgica de alto nivel. Una perfecta banda sonora para un film de intriga. Lento y muy psicodélico, el tema se nutre de pausados acordes que consiguen crear un espacio inquietante y amenazador para el oyente. Son necesarios cuatro minutos para que tras su larga introducción la canción se despeña en una sima en la que el proto-doom domina la estancia. De gran densidad, pero también de fuerte carácter psicodélico, el corte se encuentra en el punto medio que determina esa evolución de la banda hacia un entorno más atmosférico y reflexivo

‘Destination Psych’ es un interludio de poco más de minuto y medio con tenebrosos pasajes atmosféricos que sirven de introducción al tema que da nombre al álbum.

En ‘BEYOND VISION’ encontramos a la banda en un espacio sonoro mucho más reconocible. Gruesos y densos riffs se asoman entre la espesa neblina psicodélica en un nuevo ritual ceremonial. La cálida voz emite sus plegarias a oscuras divinidades en un ambiente de latente oscuridad. Su cuidada melodía no permite que la banda haga eclosionar su sonido, sino que consiguen mantener la tensión sin estridencias.  En este entorno más propio del psycho-doom, se conjuga la ruta que ACID KING parecen iniciar en este nuevo álbum. Buenas guitarras lisérgicas aportan el punto colorista a un corte lento y plomizo que se presenta con arreglos bien perfilados. Aquí la banda consigue el equilibrio entre su innata pesadez y los cantos devocionales. Uno de los temas más logrados y fascinantes de un álbum que muestra ciertas diferencias, pero que mantiene la esencia de una banda que poco tiene ya que demostrar.

La calma tensa es el argumento principal de ‘Color Trails’. El tema que cierra el álbum se nutre de delicados acordes y una instrumentación rebosante de un magnetismo con el que reflejan su espíritu introspectivo ye reflexivo.  Una mirada hacia adentro en la que no faltan riffs estruendosos que son insertan con mesura y solo en el momento apropiado. El despertar de la bestia se produce con golpes de un sonido proto-doom de manual. La capacidad para describir esa atmósfera lúgubre adquiere aquí cotas que recuerdan los momentos más brillantes de la carrera de ACID KING, una banda pesada que tiene su propio trono en la escena doom de los últimos tiempos. No en vano, de alguna manera fueron pioneros del género y continúan siendo un referente para muchos fans.

 

Acid King

Blues Funeral Recordings

Reseña: RAY TEMPLE.- ‘II’

Si con su primer álbum homónimo (reseña aquí) los alemanes RAY TEMPLE ya me sorprendieron, con su nuevo trabajo ‘II’, corroboran las buenas sensaciones de su debut. Con su álbum debut, plantaron unas semillas que ahora dan sus frutos en seis canciones lisérgicas empapadas de blues pantanoso. Porque RAY TEMPLE saben construir canciones con cautivadoras atmósferas, a las que dotan de pesadez con golpes de Stoner-doom y un divertido tono de garage-rock. Siempre con mesura y sin estridencias, los cortes fluyen entre boscosos caminos que nos llevan a un mar de psicodelia pesada vigilado por altas dunas construidas a base de arenosos riffs stoner. Un antídoto contra la monotonía, ya que los alemanes siempre se las apañan para dotar a sus canciones de pinceladas de una amplia gama cromática, lo que hace que las mismas, resulten siempre divertidas y de fácil digestión. Manejándose a la perfección en atmósferas psicotrópicas, pero también en tormentosas sendas en las que la contundencia de sus riffs arenosos es nublada por buenas dosis de fuzz; parece que RAY TEMPLE no quieren etiquetarse ni caer en convencionalismos, o más bien, tratan de reflejar en estas seis fascinantes pistas, todas sus influencias musicales, que son variadas. Porque si unes el rock del desierto, el blues, la psicodelia, el garage rock, y el hard rock de aroma vintage, probablemente el resultado sea algo parecido a este álbum. Por poner una pega al mismo, la media hora de duración de ‘II’, sin duda sabe a poco. Pondremos esto en el ‘debe’ de la banda, para que nos compense en su próxima entrega.

Los pesados riffs de vocación doom de ‘Wave The Grave’ nos ponen en una senda que tendrá una fisonomía cambiante a lo largo del álbum. Tras la apertura los efluvios lisérgicos del blues más pantanoso toman los mandos de la canción. Fuzz difuso sobre desarrollos heavy-psych llevan a la canción a un bosque humeante en el que la neblina y una cautivadora y cálida voz nos seducen bajo un grovvy cadencioso. Hipnóticos pasajes que se ven asediados por golpes de pesadez van guiando al corte a una atmósfera chamánica llena de magnetismo. Allí, la guitarra ácida va alternando el protagonismo con un bajo contundente y seco y un ritmo lleno de gancho.

Con un tono más setentero el hard-rock y los dictados del Stoner se fusionan en ‘No. 2 is doing well’. Una canción con sabor a desierto con guiños skifle y voces garageras poniendo la nota de color. Una atmósfera añeja con unas entrañas de fuzz y divertidos pasajes más propios de finales de los 60’s, en una atrevida combinación que acaba por funcionar yendo directos al grano en algo menos de tres minutos.  

‘Naked B’ bebe del legado de los 70’s entre ritmos contagiosos y una combinación de garage rock macarra y atmósferas psicodélicas. Mas pronto que tarde, los riffs desérticos aparecen en escena para llevar la canción a una especie de caos en el que se amontonan las vibraciones estilísticas. Con momentos más propios de Nebula, la canción serpentea tanto por espacios desérticos como por laderas pantanosas en las que la psicodelia encuentra su mejor lugar.  

Dejándose llevar por los dictados del Stoner y la psicodelia pesada, ‘Golden hanju’ recupera esa combinación de entornos chamánicos con las arenas de las dunas del desierto más caluroso y estéril. Los cautivadores pasajes vocales se adornan de una fluida narrativa que sube y baja constantemente su intensidad. Como siempre, en la misma canción cada oyente encontrará pinceladas de su estilo favorito, porque RAY TEMPLE se las apañan siempre para sus cortes no resulten monótonos. Embestidas de riffs rugosos, con un frenético ritmo que contrasta con los riffs headbanding que volarán tu cabeza. Pero también el corte contiene pasajes psicotrópicos más propios de un placentero viaje de peyote.

‘Sidemen’ vuelve a mirar al pasado con su crudo y cautivador sonido. Pero de reojo, RAY TEMPLE también mira a los 90’s y a esos pioneros del desert-rock. Desgarradores pasajes que transmiten un tormento a semejanza de como lo hacía Jim Morrison. Fuzz y un trepidante ritmo,  acelera el corte dejando una espesa polvareda. De nuevo consiguen que todo fluya y se desparrame por un amplio espacio de vibraciones, tanto Stoner como hard-rock, y sobre todo psicodélicas.

Con un nombre como ‘Dark Forest’, no es difícil intuir el contenido de sus surcos. Un corte que navega entre remansos psicodélicos, torrentes Stoner y meandros de blues. Con un flujo constante, desde su cautivadora apertura de blues lisérgico, la canción parece contonearse por momentos en un baile seductor, gracias a la calidez vocal, para desmelenarse entre riffs rugosos y de inequívoca vocación desértica en un frenesí rítmico. Una montaña rusa llena de pasajes chamánicos pero también de partes agrestes en las que todo se vuelve más pesado. Es destacable el buen uso de unas voces que saben transmutar para transmitir variadas sensaciones en otra canción que no se limita en su entorno estilístico y en la que nuevamente podemos encontrar distintas referencias sonoras.

Ray Temple