Reseña: CRUDE.- ‘Crude EP’

Portugal lleva siendo en los últimos años una fértil cantera de bandas psicodélicas, por lo que no es de extrañar que cada cierto tiempo, salte a la palestra una banda nueva con una interesante propuesta lisérgica. Desconocidos hasta ahora para mi, en esta ocasión fue mi querido amigo Stevie Haynes (Howls From The Hollows), quien me puso en la pista de CRUDE. Un trio de Lisboa que vive la psicodelia con fervor, tal y como refleja este Ep debut. Cuatro largas canciones instrumentales con vocación de jam que transitan por la senda de la psicodelia pesada de inspiración 70’s. El EP es un brebajo sonoro empapado en sustancias psicotrópicas y con la suficiente pesadez como para aplastarte la cara.  Solos ácidos, fuzz narcótico y un ritmo trepidante van sorteando las adversidades en cuatro cortes ondulantes que no reniegan de hermosos pasajes meditativos ni de la dureza de los rifs Stoner. La propia banda define su sonido como ‘Stoner rock basado en jams, centrado en el viaje, reconociendo de dónde venimos y ajustando los controles para el sol. Post Rock y Yo La Tengo atrapan a Black Sabbath y Led Zeppelin tratando de vincular a Pink Floyd’. Una definición que no seré yo el que atreva a refutar, ya que se acerca bastante al contenido de este fascinante trabajo instrumental en el que la psicodelia contemporánea adquiere una nueva dimensión.  

CRUDE son: Edgar Mendes (guitarras), Ivan do Carmo (bajo) Pedro Baptista (batería y percusión)

Todas las pistas escritas por CRUDE, a partir de las ideas de Edgar Mendes y los sueños despiertos. Ingeniería: Ivan do Carmo, Producción : CRUDO. Mezcla: Ivan do Carmo. Masterización: Ivan do Carmo, Grabado en Villa “El Dourado”. Arte y logo: Ana Filipa Domingues Mendes.

‘Vaga​ç​e’ nos pone en el camino musical de los portugueses desde los primeros riffs. Un sonido vintage en el que la acidez aflora a las primeras de cambio entre riffs llenos de gancho. Golpes de bajo contundente y un ritmo rebosante de dinamismo se entremezclan con efectos y distorsiones con un aroma vintage subyacente. Una embestida inicial que se frena para llevarnos a un espacio retro en el que el proto-doom y la psicodelia nos envuelven en pasajes psicotrópicos que nos muestran la esencia de una banda que ejecuta sus jams sin complejos. Creando una pausa hipnótica los sonidos expansivos se adueñan de una pista empapada en sustancias psicotrópicas. Bajo una oscuridad profunda, el trio ejecuta sus rifs con lentitud creando un oscuro escenario heredero de los pioneros del proto-doom de los 70’s.

Bajando las revoluciones y llevándonos a un espacio meditativo ‘Singular’ borbotea lentamente entre pasajes cautivadores de psicodelia pesada con guiños post-rock. Aquí la banda nos ofrece hermosos pasajes instrumentales que se ejecutan con delicadeza transmitiendo una agradable sensación de confort.  Pero no nos engañemos, estos chicos les gusta la experimentación, y en ese espacio, la banda eleva el tono con golpes de riffs mas pesados, insertados con mesura en una canción contemplativa. La canción transita impulsada por un flujo constante que aúna elementos Stoner y pasajes de psicodelia en línea COLOUR HAZE en un jam en la que cada músico parece sentirse libre, pero en la cual las piezas acaban encajando.

Una crujiente apertura de bajo desata las hostilidades en ‘No la tienes’. Una pista que mantiene el espíritu de improvisación en la que la pesadez y una mirada de reojo al pasado van entrelazando los hilos de un versátil e interesante tapiz sonoro. Un pista áspera y cruda, con un sonido sucio que fluye con soltura atravesando momentos de atascos y que descansa en su parte central en un espacio magnético en el que la psicodelia pesada se siente como en casa. A lo largo de sus catorce minutos, el corte atraviesa espacios pantanosos envueltos en una densa bruma lisérgica, un lugar en el que los solos corrosivos se alargan hasta la extenuación entre atambores atronadores. Sin duda una canción que contiene todos los elementos que pudieras desear en una jam que serpentea constantemente entre golpes de riffs Stoner y ensoñadores pasajes de guitarra ácida.

‘Datura’ pone el cierre al EP en un tono mas relajado. Cadentes acordes van sentando las bases en las que se desarrollará la canción. Un lento ritmo de batería con elementos mas propios de jazz, y pausados acordes de guitarra fluyen con calma entre bellas melodías instrumentales. Tras dos minutos y medio de suave introducción todo se vuelve mas turbio, el ritmo aumenta, los riffs crujen y el sonido se eleva por momentos. Pero la esencia de la canción es un paseo por bellos paisajes sonoros, en los que la psicodelia balsámica nos susurra con delicadeza. Otra brillante jam que refleja la calidad de estos chicos con cautivadores pasajes instrumentales. En la parte final todo se vuelve mas loco con momentos en los que los sonidos de los 70’s aparecen para mostrarse esplendorosos entre solos de guitarra filados que se estiran auspiciando el regreso de ásperos momentos Stoner. Riffs contundentes en una huida hacia adelante en el particular mundo sensorial de los portugueses.

Crude

Reseña: RANCHO BIZZARRO.- ‘Four dead man’

Abarcando diferentes vibraciones sonoras, los italianos juegan con elementos de psicodelia pesada acoplándolos con corrección a su nítida vocación desert-rock con canciones narcóticas llenas de fuerza. Ritmos endiablados, riffs crujientes y pasajes lisérgicos son los ingredientes principales de un álbum instrumental directo, y a la vez cautivador. Eufórico por momentos, ‘FOUR DEAD MAN’ muestra un catálogo de vibraciones Stoner impregnadas de sustancias lisérgicas que acaban por cegar nuestra razón para sumergirnos en un viaje desértico con los suficientes ingredientes como para que nada resulte anodino. Con una estructura similar, las canciones aúnan esfuerzos entre pasajes aletargantes en los que la psicodelia pesada nos adormece, en contraste con ásperos y crudos riffs que golpean nuestras neuronas con insistencia.  Son muchos los tópicos que se encuentran en el álbum, pero lo cierto es que son manejados con la suficiente destreza como para mantenernos despiertos y atentos a su narrativa. Psicodelia densa, pesada, con giros que nos llevan hacia un espacio más agreste, en el que los sonidos del desierto nos aturden con arenosos pasajes y ritmos llenos de dinamismo. Sin grandes sorpresas ni demasiado virtuosismo, RANCHO BIZARRO crea un álbum correcto, de fácil escucha, en el que encontramos muchos elementos familiares. Media hora de una grabación en vivo de psicodelia pesada y Stoner creada desde la sencillez y que acaba por sorprender, a pesar de que sus canciones parecer estar diseñadas con un patrón similar.

‘FOUR DEAD MAN’ está disponible vía Argonauta Records.

Emergiendo lentamente en una atmosfera repleta de efectos los riffs heavy-psych de ‘Intro’ nos ponen en la ruta. Una pista atmosférica en la que los efluvios lisérgicos revolotean acompañados de un ritmo firme y sólido a modo de introducción.

Con persistentes tambores y un ejercito de fuzz narcótico ‘Meteor blast’ conjuga elementos heavy-psych con riffs desérticos. La incesante e infatigable batería guía un corte en el que los riffs crujen en una atmósfera humeante. Con una primer parte presidida por las rugosas vibraciones arenosas, el corte reposa sobre pasajes lisérgicos en su parte central recorriendo un insondable espacio del que sale con momentos desert-rock de manual.

‘Tambleweed’ resulta ser una combinación de Stoner ortodoxo, psicodelia pesada y momentos de crudo hard-rock. Impulsado por esa guitarra impregnada de fuzz, la canción nos ofrece pasajes en los que el bajo nos golpea con un innegable poder hipnótico, guitarras que se extenúan en solo infinitos y un ritmo oscilante. Como si caminara a trompicones, las paradas revitalizan el tema para proseguir por su certero transitar por espacios arenosos.

Sin salirse del guión ‘Mexican standoff’ auna cegadores pasajes con un endiablado ritmo desert-rock. Guardando el equilibrio entre la gravedad del crujiente sonido del bajo, la canción parece un tira y afloja entre la parsimonia y el frenesí. Arrancadas y paradas que se nutre de desarrollos psicotrópicos que crean un efecto narcótico sobre el oyente.

Con una locución cinematográfica inicial en español, ‘Space guru (feat. Dome la Muerte)’ se precipita por una escarpada ladera llena de ganchos para el oyente. Una canción que pone a prueba las cervicales de oyente llevándolo a un irresistible balanceo. Gruesa y acida a partes iguales, los monolíticos riffs contrastan con aletargantes pasajes de psicodelia nebulosa y misteriosa. Aromas exóticos impulsados por vientos orientales enriquecen los calmados momentos en los que la psicodelia copa el protagonismo. Probablemente el corte mas brillante de un álbum que sabe unir la psicodelia pesada con los sonidos del desierto. Sin duda la banda sonora para sumirnos en un viaje de peyote del que luego los italianos consiguen despertarnos. La huida final produce un importante headbanging que acaba por dejarnos exhaustos.

Naciendo de una magnética y crujiente línea de bajo, ‘Green jam’ pone el broche final a un álbum de fácil escucha. Dejando el protagonismo a los pasajes psicodélicos, la pista avanza firmemente con un sonido que evoluciona desde la calma narcótica a un espacio psicotrópico con un sonido más pesado.  Una canción hipnótica y aturdidora en la que afloran brillantes desarrollos de guitarra bajo un ritmo incesante y una atmósfera densa y narcótica.

Rancho Bizzarro

Argonauta Records

Reseña: SWAN VALLEY HEIGHTS.- ‘Terminal forest’

En una encrucijada en la que el sonido de bandas como COLOUR HAZEROTOR o los suecos MAHA SOHONA se encuentran, los alemanes SWAN VALLEY HEIGHTS dan un puñetazo en la mesa reivindicando un lugar en el Olimpo de la psicodelia pesada de vocación desértica. Me faltan adjetivos para poder describir con precisión el potencial de estas seis mágicas canciones. Si tenemos en cuenta que el álbum fue elaborado en lo mas profundo de los bosques bávaros en una cabaña de madera, podrás intuir el contenido de unos surcos que rezuman psicodelia pesada y paisajes de ensueño. Ya hemos comprobado el efecto que esta circunstancia hace en los músicos en otros álbumes grabados en solitarios y recónditos lugares, siempre fascinante y cautivador. Sin ningún elemento que distorsione la creatividad, los alemanes ha creado un trabajo lleno de magia y sensibilidad. Estos tres barbudos beben de la fuente del Stoner rock mas arenoso, para endulzarlo con hermosas melodías vocales y una gratificante sensación de bienestar emocional, que se transmite en cada canción. Elaborados desarrollos de psicodelia pesada que se enriquecen con pasajes progresivos ampliando el espectro sonoro de las bandas Stoner. El álbum contiene verdaderas joyas heavy-psych en forma de largas canciones que nos susurran y adormecen trasmitiendo un efecto balsámico, pero que también saben cómo despertarnos del trance a base de riffs monolíticos entre esas voces ensoñadoras. Porque si las composiciones son maravillosas, la dulzura vocal realza sus monolíticos riffs ejerciendo de contrapunto perfecto en este equilibrado y sobresaliente álbum. No son muchos los álbumes que me atrapan con la fuerza con la que me ha absorbido este ‘TERMINAL FOREST’, y cuando esto sucede, me siento afortunado de poder difundir maravillas sonoras de este calibre. No lo dudes, dale dale al play y déjate cautivar por esta belleza superlativa.


Rebosante de delicadeza y belleza de ‘’Microbe galaxy’ parece susurrarnos en un escenario hermoso y gratificante a partes iguales. Elementos psico-progresivos más propios de los 70’s van construyendo esta especie de balada. Una cálida línea de bajo soporta los elegantes pasajes de una guitarra ensoñadora que poco a poco nos sume en un gratificante trance balsámico. Con unos cuidados arreglos, los alemanes construyen una soberbia canción que me llena de expectación por comprobar el camino que seguirá el resto de los temas. Con el legado de bandas como COLOUR HAZE o especialmente ROTOR, el corte se torna más pesado, sin perder en ningún momento su esencia heavy-psych. En la parte central, los riffs se tornan más turbios y pesados sin renunciar a su talante psicodélico.  Sin duda, más de once minutos en los que SWAN VALLEY HEIGHTS dejan patente toda la calidad que tienen y la facilidad para componer hermosas y monumentales canciones. El final del tema nos sitúa en un espacio en el que las vibraciones del desierto se fusionan con atractivos desarrollos psico-progresivos de alto nivel.

‘The hunger’ se desarrolla en un entorno magnético en el que las vibraciones heavy-psych fluyen con naturalidad.  Con una facilidad inmensa los crujientes sonidos desérticos se combinan con pasajes de psicodelia llenos de encanto. Una canción contundente, pero a su vez con la suficiente belleza para seducirnos de inmediato. Aterciopelados pasajes vocales se envuelven en una atmósfera presidida por una psicodelia aromatizada a la que nutren con golpes de pesadez de esos crujientes y densos riffs stoner.  Subidas y bajadas de intensidad con las que consiguen que el equilibrio entre lo pesado y lo liviano se muestra fascinante ante cualquier oyente. En su conjunto, la canción se decanta por los suaves pasajes para proporcionar una sensación de bienestar, algo que consiguen en una línea que evoca a sus paisanos COLOUR HAZE. El contraste entre los monolíticos riffs arenosos y las fragancias lisérgicas acaban por crear otra fascinante canción.  

Cadente e hipnótica en su apertura, ‘Space bash III’ contiene todos los elementos con los que la banda alemana se siente cómoda para desarrollar sus cortes. Belleza no exenta de fuerza en una misteriosa canción que finalmente eclosiona en un entorno arenoso con un sonido grave y contundente, pero mágico a su vez. Esta cualidad es una de las señas de identidad de una banda que sabe cómo envolver sus bellas canciones para atraer al oyente. Rugosa y frágil a partes iguales,  

En este catálogo de psicodelia pesada, ‘Terminal forest’ nos muestra un espacio lleno de misterio con su cadente y penetrante ritmo. Desde la suavidad, cada nota se ejecuta con firmeza y sin prisas. Los devaneos progresivos se incorporan a este susurrante corte rebosante de magnetismo. Diez minutos en los que la banda se toma su tiempo con cálidos y susurrantes melodías vocales con las que consiguen amansar nuestros sentidos.  Una suave brisa sonora en la que la psicodelia encuentra un habitad acogedor en el que desarrollarse. Un espacio celestial en el que todo resulta amigable y hermoso a pesar de la oscuridad en la que se ejecuta. Otra hermosa canción en la que la belleza no está reñida con ese sonido grave y penetrante que aporta una línea de bajo realmente fantástica.

’Lookimg fopr bird pet’ eclosiona por la senda del stoner rock más corpulento manteniendo los paréntesis en los que las revoluciones descienden a un entorno de psicodelia a través de breves pasajes acústicos. Una combinación que funciona, y en la que la banda se recrea aportando momentos de suavidad instrumental. Bajo esos dos argumentos van tejiendo una multitud de ornamentos y acordes con los que nos seducen nuevamente. Un corte elaborado y lleno de balsámicos momentos con los que finalmente definen el corte. En la parte final regresan los monolíticos riffs que tan bien saben ejecutar.  

Con doce minutos de duración ‘Star fever’ permite a la banda expandir todo su potencial. Sin prisa para encaminar la canción, pausados acordes van sucediéndose entre un mar de efectos atmosféricos. Cálido y susurrante, el corte nos sume en un trance meditativo con pasajes de gran belleza. Rebosante de magnetismo, la canción arranca con una exploración de un espacio sonoro en el que todo sucede desde el sosiego. Inclinándose hacia la ladera más acolchada del género, estos chicos destilan magia en cada acorde. Con cálidas y susurrantes voces nos seducen brindándonos un estado de relajación que permite dejar expandir nuestra mente y abrirla a este mundo lleno de gratificantes sensaciones. Con el legado de Colour Haze muy presente, no faltan a la cita las embestidas de fuerza de esos monolíticos y difusos riffs. Unos desarrollos monumentales que conjugan la pesadez y la sutileza. Creando maravillosas atmósferas oníricas la canción avanza con lentitud brindándonos cautivadores momentos. Gravitando en ese escenario etéreo consiguen sumir al oyente en un trance mesiánico y colorista a su vez. El corte es el colofón a un trabajo superlativo en el que se percibe el gran trabajo compositivo de la banda.

Swan Valley Heights

Fuzzorama Records

Reseña: RAINBOW BRIDGE.- ‘Drive’

DRIVE’, el nuevo y más ambicioso álbum de los italianos RAINBOW BRIDGE, llega casi tres años después del último álbum ‘UNLOCK’ para mostrarnos a una banda sólida que sabe a lo que juega. En él, se refleja todo el talento de unos músicos que siguen explorando las vibraciones psicodélicas y el blues nacido en la década de los 70’s. Es evidente la inspiración en HendrixGallagher, pero también en los mismísimos Zeppelin en alguna de sus canciones. Con esos moldes consiguen canciones seductoras en las que los desarrollos lisérgicos se nutren de ganchos hard-rock empapados en blues humeante. Aromas sureños acarician cautivadoras canciones que fluyen con soltura en un mar de sustancias estimulantes haciendo que cada una de ellas, sea una oportunidad para la diversión y el disfrute. Sin duda en este, su quinto álbum, es su trabajo mas completo hasta la fecha. ‘DRIVE’ está idealmente dividido en tres partes. Una primera parte está dedicada a las canciones, con buenas melodías vocales y una vibración vintage, una segunda parte a las piezas instrumentales en las que la banda se deja llevar por su creatividad, y finalmente una larga suite ‘concept’ que contiene todas las almas de la banda.

RAINBOW BRIDGE son:
Giuseppe JimiRay Piazzolla – voz, guitarras acústicas y eléctricas, letras
Fabio Chiarazzo – bajo, letras, coros
Paolo Ormas – batería, platillos, coros, letras

‘DRIVE’ fue arreglado y producido por RAINBOW BRIDGE, grabado, mezclado y masterizado por Cosimo Cirillo en el estudio New Born Records; y cuenta con una imagen de JimRay sobre una obra de arte de Nesia_Earth


‘Until My Wings Will Be Stronger’ nos seduce con profundos y pausados acordes de guitarra evocando un entorno más propio del desierto. Estribillos pegadizos y golpes de pesadez, asedian este corte de blues rural más propio de las grandes praderas.  

Los medios tiempos de ‘Years of Beer’ mantienen la esencia de la banda sobre el blues y el hard rock de los 70’s. una vibra Zeppelin subyace una pista que se muestra más pesada. Una atmosfera humeante permite el desarrollo de buenos pasajes de guitarras. Con elementos stoner los italianos engrosan un sonido que conjuga el legado de los 70’s con vibraciones pesadas más contemporáneas.

 En ‘Black Monday’ las revoluciones bajan hasta llevarnos a un espacio psicodélico sustentado por una poderosa y magnética línea de bajo. Las notas de blues afloran con sutileza bajo los designios de desarrollos heavy-psych con cautivadoras melodías. Hipnótico y sumamente lisérgico, el corte borbotea en forma de jam creando un caleidoscopio colorista de gran atractivo.

‘I Saw My Dad Play Air Guitar’ es un nombre ocurrente para una canción vibrante de rock clásico a semejanza de los álbumes de los 70’s. Un ritmo contagioso y melodías bien diseñadas van impulsando la canción a un espacio de rock divertido de fácil digestión. Todo un viaje en el tiempo a una época dorada que siempre es fuente de inspiración para numerosas bandas. Ecos sureños se conjugan co0n ritmos que se aceleran creando una auténtica fiesta de sonidos vintage más propia de la California de los albores de los 70’s. guitarras afiladas tambores diabólicos y una pujante línea de bajo sustentan unas melodías con aroma sureño.

‘Make Peace’ arranca con una incisiva línea de bajo que nos induce a entrar en un espacio psicodélico que nos atrapa con facilidad. Siguiendo con esos desarrollos heavy-psych la pista va evolucionando a un entorno más agreste en el que las vibraciones stoner hacen acto de presencia en una jam en la que todo puede suceder. Aquí la banda refleja su faceta más pesada dejándose llevar por sus instintos y creatividad en una estampida de riff plomizos con guitarras que revolotean en solos envolventes de gran acidez.  

Inspirándose en Stephen Stills y en su particular estilo de guitarra, ‘Stills drives’ con sus pausados acordes acústicos sirve de contrapunto a la pista anterior. Un reflejo de que RAINBOW BRIDGE se inspiran en el pasado manteniendo intacto su carácter de banda psicodélica y pesada a la vez. Con un bajo que machaca nuestras neuronas la canción prescinde de las voces en una nueva jam que fluye libremente como una estampida de búfalos por la pradera.  La canción cierra el círculo volviendo al punto de partida tras pasar por momentos tormentosos.

La suave ‘Tears Never Here’ parece susurrar al oyente con sus acordes acústicos antes de sucumbir al rock clásico de nuevo. Una melodía luminosa se enriquece con golpes de pesadez con un sólido amortiguado y versátil. Puro hard-rock de siempre con melodías llenas de gancho en una invitación a la fiesta. Un corte vintage de altos vuelos con catorce minutos en los que expandirse un rico tapiz sonoro. solos hirientes que se llevan hasta la extenuación, acompañados por una dinámica base rítmica que se balancea sobre vibraciones del pasado como gran acierto y gancho. El corte pasa por diferentes fases, desde su fuerza inicial a desarrollos expansivos en los que la psicodelia y las voces aterciopeladas más propias de finales de los 60’s parecen evocar momentos propios del verano del amor. Con un nuevo giro argumental la canción parece atascarse en un espacio psicotrópico con un flujo constante que la lleva a recorrer un amplio espectro estilístico. Un collage sonoro que resume el instinto e influencias de una banda solvente que sabe cómo componer largas canciones en las que plasmar su creatividad y talento. La parte final ralentiza la intensidad para desarrollar cautivadoras melodías florales con una colorista ‘vibra’ Beatles.

Cerrando el álbum, ‘Coming Out’ recoge el legado de Hendrix con una espiral de solos ácidos y un ritmo intenso y trepidante. Una nueva jam que tiende un puente al pasado para traernos pasajes psicotrópicos en una bacanal sónica presidida por un caos sonoro que volará tu cabeza.  

Rainbow Bridge

Reseña: MORASS OF MOLASSES.- ‘End all we know

END ALL WE KNOW’, el impactante nuevo álbum de los británicos MORASS OF MOLASSES, es un álbum que nos saca de la monotonía, y en el que a pesar de usar elementos desert-rock y heavy-psych ortodoxos, tiene su propia identidad, mostrándonos una vez más que el género puede tener muchas ramificaciones, sin renunciar a su esencia y autenticidad. Los británicos construyen sus canciones siguiendo un patrón común, equilibrando la suavidad y la intensidad, lo que hace que cada corte contenga elementos balsámicos y embestidas de pesadez en un juego compositivo absolutamente fascinante. ‘END ALL WE KNOW’ contiene 8 pistas pantanosas, sinceras y que inducen a pisar fuerte, rebosantes de maestría y profundidad de una banda que no tiene miedo de amplificar su blues con un poco de peso carnoso y difuso. El ´álbum nace tanto de las cenizas fértiles de la frustración como de la luz iluminadora de la esperanza, y refleja una banda totalmente inmersa en su propia transición hacia algo nuevo. La experimentación, que siempre ha sido su alma, se ha convertido ahora en el factor más definitorio. No en vano el álbum fue creado de forma remota, lo que propicio una mayor experimentación y valentía en sus composiciones. Manteniendo en algunas de sus canciones el ritmo desértico de Brant Bjork, los británicos meten en la coctelera el hard-rock crudo y primitivo aderezándolo con unas gotas de blues, oleadas de fuzz turbio y arenoso y atmósferas de psicodelia aromatizada. El resultado es un trabajo monumental que rescata el espíritu del desierto para mostrárselo al mundo en un envoltorio sumamente apetecible.  
 
MORASS OF MOLASSES son: Bones Huse (Voz y guitarra barítono) , Phil Williams (Guitarra solista) y Raj Puni (Batería y voz).

‘END ALL WE KNOW’ está disponible vía Ripple Music.


Con un ritmo contagioso ‘The origin of no’ nos da el nivel del álbum. Hard-rock sencillo y elementos stoner se fusionan en un tema caliente con un groovy pegadizo. La pista cumple la máxima de ‘menos es más’, ya que precisamente en su sencillez, radica su atractivo. Con un súbito parón, el corte desciende a un espacio psicodélico en el que todo se ralentiza creando una atmósfera inquietante con voces más agresivas y amenazantes y un guiño sludge.  

‘Hellfayre’ cabalga a lomos de una montura de fuzz desértico en una nueva conjunción de hard-rock áspero y stoner-rock ortodoxo. La canción tiene el suficiente gancho como para atraparnos entre sus difusos sonidos auspiciados por voces rabiosas. Un corte vibrante que pondrá a prueba tus cervicales.

Partiendo con una locución, ‘Sinkhole’ nos devuelve el groovy contagioso con un aroma añejo. Una canción divertida que contiene elementos arenosos y un ritmo vibrante. Solos asesinos y un tempo controlado hacen que el corte se contonee seductor. Una canción muy en línea Brant Bjork que mantiene la esencia del sonido del desierto intacta y en la que los ecos blues hacen acto de presencia con sutileza.

‘Naysayer’ se desarrolla en un ambiente psicodélico que contrasta con la rugosidad de los cortes anteriores. Un espacio heavy-psych de manual asediado por voces rabiosas en un contraste curioso pero que finalmente resulta efectivo. Su cautivadora melodía se soporta en una estructura que se repite con ondulaciones constantes.
 
La suave melodía principal de ‘Slingshot around’ nos sugiere un entorno de ensueño en contraposición con la garra de los otros cortes. De nuevo los dictados de la psicodelia pesad se reflejan en una canción solvente, sólida pero un gran poder de seducción. Dulcificando su sonido la banda nos ofrece un paseo por un Jardín del Edén con floridos pasajes lisérgicos que aromatizan un álbum versátil. Una magnífica producción acompaña unos surcos llenos calidad que se ejecutan con suma solvencia. Los balsámicos pasajes dan brillo a unas hermosas y cautivadoras melodías.

Instalados en un propuesta heavy-psych ‘Terra nova’ eclosiona desde su floral apertura a un espacio más rugoso en constantes idas y venidas en la que los riffs monolíticos se disipan por el poder seductor de unas hermosas melodías. La incorporación de algunos pasajes de flauta dota la canción de un tono suave y dulce que amortigua la fuerza de sus pesados riffs.

En esa fina frontera entre los límites de la psicodelia pesada y los abrasivos territorios stoner ‘Prima materia’ se contonea en un espacio apacible impulsada por rugosos riffs que ondulan entre bellos pasajes y golpes de fuerza. Un entorno borroso que siempre da una oportunidad a la luz y en el que las voces juegan un importante papel acompañando buenos solos de guitarra.
 
Para que no falte de nada, ‘Reverie’ se nutre del blues lisérgico para proporcionar al oyente el epilogo perfecto para cerrar un álbum sorprendente y maravilloso a partes igualesAl igual que en el resto de las canciones, los riffs monolíticos no faltan a su cita con los desarrollos psicotrópicos en este paseo por un bosque mágico con una atmósfera ensoñadora y narcótica a partes iguales. Dulce y susurrante, la canción sube y baja en una montaña rusa de gratificantes sensaciones.  

Morass Of Molasses 

Ripple Music